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La jueza archiva la denuncia de la Federación de Comunidades Judías contra una falla por criticar el genocidio en Gaza
Sergi Pitarch / Carlos Navarro Castelló
La titular del juzgado de Instrucción número 12 de Valencia, Matilde Sabater Alamar, ha decretado el sobreseimiento libre para la causa abierta contra la falla Arrancapins y su artista fallero por un ninot que criticaba el genocidio en Gaza en las fiestas de 2024. El presidente de Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, e Isaac Benzaquenn como presidente de la Federación de Comunidades Judías de España denunciaron a la comisión cívica al entender que su monumento suponía una afrenta y podía incurrir en un delito de odio contra el pueblo judío por mezclar símbolos israelitas con una esvástica nazi.
Según la denuncia inicial, el ninot “objetivamente representa un árbol de Navidad donde la estrella tradicional que lo corona ha sido sustituida por la estrella de David, símbolo del pueblo judío, con una base en forma de esvástica nazi y de cuyas ramas cuelgan cabezas de bebes muertos , decapitados, con tiros certeros en la frente y otros puntos de la cabeza que simulan haber sido fusilados y cráneos destrozados por las bombas”. A la denuncia se acompañaron imágenes de la figura en cuestión, así como diversos enlaces de los medios de comunicación que se hicieron eco de la noticia.
Imagen del 'ninot' de la falla Arrancapins.
La jueza, que se suma al criterio de la fiscalía, concluyó que tras examinar detenidamente la escultura de la falla junto con el texto que la acompañaba, y entendiendo que las explicaciones dadas por el investigado en la presente causa fueron totalmente coherentes y coincidentes con las explicaciones que dio tanto él como el resto de los integrantes de la falla respecto del significado que tenía el ninot, “los hechos no exceden de los márgenes del ejercicio de la libertad de expresión de creación artística amparados por la Constitución Española y que quedan enmarcados en el ámbito de la dura crítica a la actitud de un estado de guerra”. “No puede considerarse que se reúnan las notas necesarias para considerar que existe un discurso de odio tal y como señala el Ministerio Público”, añade la magistrada en su sentencia.
Además, añade la magistrada, el ninot, se realizó y se expuso al público “en el contexto de las fallas, que son monumentos totalmente satíricos y dirigidos a la crítica social , tal y como ha señalado el Tribunal Constitucional en Sentencia 112/2016 y el Tribunal Supremo en Sentencia 312/2011”.
La falla Arrancapins, una de las comisiones más críticas y comprometidas de la ciudad de Valencia, emitió un comunicado tras conocer el archivo de la causa. “Nuestra falla fue acusada falsamente de un delito de odio hacia el pueblo judío. Sobre esta maniobra propagandística, ha prevalecido la libertad de expresión en el contexto de las fiestas falleras. Los denunciantes no han dado la cara. Han hecho daño a una falla combativa y ahora esconden la mano. Arrancapins continuará expresando la crítica en la guerra, a la autarquía, al negacionismo climático y a la injusticia social. Continuaremos disfrutando de la sátira fallera como derecho constitucional”, han explicado.
La concejala de igualdad de Linares detuvo la obra teatral 'Lisístrata', de Aristófanes (siglo V a.C.) por considerarla inadecuada para el público
Piden el cese de la concejala del PP que paró por “inadecuada” la representación en Linares de la obra clásica 'Lisístrata'
Fran Cano
La representación de 'Lisístrata' es suspendida a los pocos minutos por la edil María del Carmen Muñoz y provoca la confusión del público
La concejal de Igualdad de Linares, María del Carmen Muñoz, paralizó la obra 'Lisístrata', representada en El Pósito, cuando llevaba apenas cinco minutos por considerar su contenido "inadecuado" al público asistente, según señala la propia edil en un comunicado hecho público hoy. El PSOE, principal fuerza de la oposición, pide que dimita.
La representación se dio, el pasado viernes, como punto final de los actos conmemorativos con motivo del Día Internacional de la Mujer, después de la entrega del reconocimiento a ocho mujeres y tras una actuación musical. "Cuando la concejal de Igualdad paró la obra, el público no entendió qué estaba pasando; incluso pensaron que formaba parte del espectáculo", explica a este periódico Ana Latorre, secretaria de Juventudes Socialistas de Linares, quien lamenta que la concejal no entienda "el espíritu feminista" de Lísistrata, obra de Aristófanes que data del 411 a.C.
"Es un clásico feminista, y es lamentable que una concejal no se pare a leerla", sostiene Latorre. Muñoz, por su parte, asegura que el fragmento versionado de la obra no fue censurado. "Se consideró que dicha escenificación no resultaba adecuada para parte del público presente en ese momento en el acto, al haber menores de edad en la sala, motivo por el que no continúo su representación", argumenta.
La obra corrió a cargo de la compañía Paca López, acostumbrada a trabajar con el Ayuntamiento y muy querida en Linares. "Me cuentan que la directora lo pasó muy mal y estaba muy afectada", señala Latorre. Este medio ha contactado con la directora Paca López para conocer su versión sobre lo sucedido. López ha declinado hacer declaraciones y ha admitido estar "fatal" desde el fin de semana.
El Ayuntamiento pone en valor el trabajo de la compañía y recuerda que la obra ya fue representada con anterioridad, hace unos meses, en el Teatro Cervantes. "No cabe la censura por parte del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Linares", apostillan desde Igualdad.
- Representación de 'Lisístrata', en una imagen cedida por la compañía Paca López.
OTRA EXPOSICIÓN CON POLÉMICA
El PSOE recuerda que ya existió una polémica, también con carga política, con una exposición titulada 'PazLestina', un juego de palabras que, de acuerdo con el relato de Ana Latorre, llevó al Ayuntamiento a suspender la muestra. "Al final tuvimos que impulsarla por nuestra cuenta con la ayuda de un negocio", recuerda.
"Ahora, como en otras ocasiones, intentarán justificar su censura alegando presiones de Vox, pero la realidad es que el PP de Linares queda retratado por sus propias acciones. No estamos ante un caso aislado; estamos viendo una tendencia preocupante en la que la derecha extrema silencia la cultura, la libertad de expresión y el pensamiento crítico", señalan desde el PSOE.
"NO SE PUEDE LLEGAR A TALES EXTREMOS"
La Asamblea de Mujeres Feministas 8M Jaén también ha pedido la dimisión de la concejal. "No se pueden llegar a tales extremos, que son propios del franquismo más duro, ni siquiera ya del de la década de finales de los años 60%", asevera en declaraciones a este medio Juana Peragón, una de las integrantes de 'Feministas 8M'.
"Es algo casi surrealista y hay que poner el foco en la actuación del Ayuntamiento. La concejal debió hacer su trabajo previamente en lugar de suspender la obra sobre la marcha", concluye.
Notas sobre el terrorismo del Imperio Occidental: República Democrática del Congo
Esto escribía en abril pasado:
“En la República Democrática del Congo (RDC), Ruanda, con la excusa de perseguir a los hutus (autores del genocidio ruandés) desde 1994, una vez que éstos se refugiaran en el este de la RDC, no ha dejado de provocar matanzas a través de grupos armados por el gobierno tutsi actual de Ruanda con el objetivo también de desestabilizar la RDC para sacar provecho de las inmensas riquezas naturales que hay en esa parte del país.
Cabe visibilizar, pues, esta grave situación del África Central que los medios ignoran, y donde están implicados alrededor de diez países africanos, en la que muchos habitantes de la región vienen llamando «la Guerra Mundial del Congo».”
Ruanda está dominada por un sanguinario grupo tutsi, que no sólo no representa al conjunto de ese pueblo, sino que también perpetra crímenes contra él. Ruanda se llama a sí misma “la Israel de África”, y por supuesto demuestra lo que eso significa invadiendo países vecinos y generando el caos y la destrucción en toda la región.
Como es obvio, está directamente apoyada por el régimen sionista, y con él, sobra decirlo, por sus patrocinadores, EE.UU. y sus servidores de la UE. El control de la región, impedir la entrada del desarrollo chino en ella y apropiarse de las colosales riquezas de la tierra congoleña, son los objetivos estratégicos del Imperio Occidental. De paso, como siempre, al igual que en tantos otros lugares, se persigue dividir la República Democrática del Congo para convertirla en un territorio inerme, a merced de la rapiña capitalista más salvaje, como la de sus transnacionales de la micro-electrónica (sí, dentro de la racionalidad capitalista el funcionamiento de nuestros móviles depende de que se sigan cometiendo genocidios en el mundo, con la mayor ignorancia y pasividad de quienes a ellos están enganchados/as).
Cobre, cobalto, coltán, diamantes, oro, litio y un largo etcétera (geológicamente puede que sea la tierra más rica del planeta -o al menos entre las tres primeras-), tienen la culpa de todo ello. En una formación socioestatal en la que, producto de la secular colonización europea alrededor del 73% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza -según el propio Banco Mundial-, el Imperio Occidental con su brazo sionista se están cebando a muerte con ella de forma literal.
Y atención, porque como se dijera ya hace tiempo, lo que ocurre en Congo es señal de lo que le suceda a África.
Adjunto hoy dos enlaces a sendas entrevistas con la periodista Rosa Moro, donde nos explica lo que allí ocurre:
CONGO, EL GENOCIDIO QUE NO CESA:
ROSA MORO: KIVU NORTE, 30 ENERO 2025:
(También ayuda par la contextualización histórica echarse un vistazo al libro de Van Reybrouck, CONGO. UNA HISTORIA ÉPICA).
No conviene olvidarlo. El terrorismo es parte consustancial de la Guerra Total de EE.UU.-OTAN contra el Mundo Emergente.
Pronto hablamos de otros casos cada vez más descarados, sin tapujos, con alarde y despliegue de una tan inmensa como impúdica desfachatez, a la manera del caso sirio.
Burgos exporta 6.100 toneladas de bombas al frente ucraniano
El país invadido se ha convertido en el primer comprador de armas y munición fabricados en el páramo de Masa en los últimos tres años de conflicto, superando los 141 millones de euros de gasto.
Se cumplen tres años desde que comenzase la invasión rusa y Ucrania se ha convertido -por necesidad- en el primer comprador de municiones de España, la mayoría de las cuales y las más utilizadas se fabrican en Burgos. La guerra en Europa y el rearme del continente ha consolidado una industria armamentística local que sigue en proceso de crecimiento y que cada vez está generando más oportunidades de empleo en la provincia.
Entre 2022 y 2024, según el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, se han exportado 6.114 toneladas desde la provincia con destino al país en guerra, lo que se traduce en decenas de miles de proyectiles de calibre medio, de artillería y granadas de mortero, principalmente, que han salido en transportes terrestres protegidos con destino al país en guerra o a través de los puertos marítimos del Cantábrico. Se trata de un comercio supervisado y autorizado por el Gobierno de España.
La necesidad de abastecimiento de sus tropas ha llevado a los ucranianos a generar un tercio del negocio armamentístico radicado en la provincia en los últimos tres años, localizado en exclusiva en la fábrica de la multinacional alemana Rheinmetall Expal Munitions, en el municipio de Quintanilla Sobresierra. Son 141 millones de euros en ventas sobre un total de 417,9 millones registrados en el total de este capítulo aduanero en los últimos 3 años de conflicto bélico.
Se han vendido miles de bombas y granadas, según consta en el registro, y estas armas se han consolidado entre los 10 productos que más exporta Burgos desde el año en el que comenzó la invasión rusa, listado que encabezan tradicionalmente los neumáticos (fabricados en Bridgestone y Michelin), los medicamentos (GSK) y los productos de cosmética (L'Oréal).
Madrid y Burgos, en este orden, se reparten en exclusiva las exportaciones de munición a Kiev durante la invasión rusa, que suman en conjunto 310 millones. Además de municiones de diferentes calibres, se venden armas de cañón con calibres superiores a los 20 milímetros (155 y 105), sistemas de dirección de tiro, además de bombas, torpedos, cohetes y misiles.
Indra compra una siderurgia civil para dedicarla a la fabricación de blindados militares
Indra compra El Tallerón de Duro Felguera para fabricar blindados
La compañía de defensa integrará a los 150 trabajadores de la planta gijonesa.
Yago González
Indra ha comprado a Duro Felguera el taller de calderería pesada situado en Gijón, popularmente conocido como el Tallerón, según ha anunciado este jueves el presidente de la multinacional española de defensa, Ángel Escribano, en una comparecencia en el Congreso de los Diputados.
Escribano ha anunciado que su compañía incorporará a los cerca de 150 trabajadores del Tallerón, que Indra destinará a la fabricación de vehículos de combate blindados.
La compañía de defensa tenía planes para hacerse con el negocio de Santa Bárbara Sistemas en Trubia. "La pena es que, al comprar la fábrica de Gijón, tendremos que competir con nosotros mismos", ha señado Escribano, en referencia al consorcio Tess Defence, en el que Indra tiene posición mayoritaria y en el que participa Santa Bárbara para la fabricación de blindados para ejércitos de tierra.
El Reino Unido y Francia ultiman una coalición de países europeos que pretenden enviar tropas a Ucrania
Starmer, a los europeos sobre la paz en Ucrania: “Debemos defender cualquier acuerdo nosotros mismos”
El primer ministro británico, que ha reunido a 25 líderes europeos y otros aliados este sábado, dice que hay “nuevos compromisos” para una posible fuerza de paz y anuncia un encuentro de jefes militares el próximo jueves para pasar a la “fase operativa”.
María Ramírez
Oxford (Reino Unido)
Mientras Estados Unidos sigue negociando por su cuenta con Rusia, el Reino Unido y Francia diseñan una misión militar para intentar mantener la paz y preservar la soberanía de Ucrania si hay un acuerdo. Este sábado Keir Starmer, el primer ministro británico, reunió en una videoconferencia a más de una veintena de líderes de países dispuestos a participar, entre ellos, el presidente Pedro Sánchez.
“Debemos estar preparados para defender cualquier acuerdo nosotros mismos a través de una coalición de dispuestos”, dijo Starmer al principio de la reunión, que duró cerca de dos horas. Él y el presidente francés, Emmanuel Macron, presentaron opciones que les han preparado en los últimos días sus equipos de defensa después de varios encuentros con otros europeos y aliados como Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Los jefes militares se vuelven a reunir el próximo jueves en el Reino Unido para diseñar una operación más detallada, y Starmer y Macron, dispuestos a llevar gran parte del peso de cualquier misión, quieren hacer la lista de qué recursos pueden poner los demás.
“Ha habido nuevos compromisos sobre la mesa esta mañana”, dijo Starmer en una rueda de prensa después de la reunión, aunque no identificó qué gobiernos hicieron esas ofertas y aseguró que habrá más detalles a partir del jueves, cuando se pasará a la fase “operativa” de la posible misión.
Entre los asistentes a la llamada de este sábado estaban el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, el nuevo primer ministro canadiense, Mark Carney, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y representantes de la Unión Europea además de los líderes de la mayoría de gobiernos europeos. Después de horas de incertidumbre, también participó la primera ministra italiana, Georgia Meloni, crítica con la iniciativa franco-británica y deseosa de hablar más directamente con el presidente de Estados Unidos. Después de la reunión, un portavoz de Meloni dijo que Italia “no contempla” participar en una posible misión de paz con tropas en el terreno.
El presidente Sánchez no ha dado aún detalles en público de qué podría aportar España, pero un portavoz subrayó antes de la reunión la importancia de que “España esté en estas mesas de decisión”, según informa nuestro reportero José Enrique Monrosi.
“Tenemos que seguir empujando, avanzando y preparándonos para la paz, una paz que sea segura y que dure”, dijo Starmer a los participantes en la llamada. “Antes o después”, según el primer ministro británico, el presidente ruso, Vladímir Putin, tendrá que “sentarse a la mesa” y “entablar una conversación seria”. Las palabras del británico sugieren que las conversaciones del Kremlin con Estados Unidos no han sido hasta ahora negociaciones o no han sido serias. “Lo que vemos ahora es que es Putin el que está intentando dar largas”, dijo.
Unas horas antes de la reunión, Starmer también se quejó de que Putin estaba “jugando” para no responder a la propuesta de alto el fuego, diseñada por los europeos y presentada por Ucrania a Estados Unidos. Según el británico, los europeos y otros aliados tienen formas de “presionar” a Putin “de manera colectiva” para que acepte una verdadera negociación. Starmer aseguró que los líderes también comentaron en la reunión la posibilidad de reforzar la sanciones contra Rusia.
Los europeos esperan que una parte de un futuro acuerdo sea una fuerza para mantener la paz. La llamada “coalición de dispuestos” estaría liderada por el Reino Unido y Francia, las únicas potencias nucleares y las que están dispuestas a desplegar más tropas en el terreno. Otra veintena de países participaría con soldados o formadores de militares, armamento y tecnología de vigilancia, en algunos casos con despliegues en países vecinos de Ucrania y en el mar Negro y el mar de Azov. Como repite Starmer, a esto habría que añadirle un apoyo de Estados Unidos, sea en forma de información de inteligencia, aviones, defensa antimisiles o algún refuerzo militar en Polonia.
Los europeos, conscientes de los límites de su relación con el Estados Unidos de Donald Trump, tratan de acelerar entretanto la inversión en defensa y de desplegar más capacidades ahora en Ucrania.
También se trata de abandonar la dependencia en las comunicaciones por satélite de la empresa de Elon Musk, Starlink.
“Podemos intervenir rápido por ejemplo con munición, pero también con comunicaciones por satélite si es necesario”, dijo el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, después de la reunión de Defensa en París el miércoles. El nuevo Gobierno alemán de coalición es una de las piezas clave ya que el próximo canciller, Friedrich Merz, se ha comprometido a gastar más y ha alertado claramente que Estados Unidos ya no es un aliado de fiar.
La misión que preparan Starmer y Macron para presentarla a Trump, el único con el que Putin quiere de momento negociar. El presidente de Estados Unidos dice haber “pasado por mucho” con el de Rusia y tiene con él una larga historia de admiración y resentimientos comunes que inquietaba a diplomáticos y militares estadounidenses ya en su primer mandato.
Defender el acuerdo
Para los europeos, excluidos por Trump y Putin de la mesa de negociación, se trata ahora, si hay un acuerdo de cese de hostilidades, de “defenderlo”. “Tiene que ser una paz donde se defienda el acuerdo, porque hemos tenido acuerdos antes y no se han mantenido porque Rusia los viola”, dijo Starmer antes de la reunión en una entrevista con el podcast The News Agents.
Putin ha insistido a través de varios portavoces que consideraría una “amenaza” la presencia de tropas europeas dentro de Ucrania. “Está diciendo, como ha dicho antes, que no quiere garantías de seguridad en relación con el trato. Eso te dice algo. Si no pretendes infringir el acuerdo, no tendrías demasiados problemas con las garantías para el acuerdo”, explicó Starmer. “Su reacción refuerza mi convicción profunda de que si no se defiende el acuerdo con garantías de seguridad, entonces él lo violará en el momento que le apetezca... Para mantener la paz, debemos tener garantías de seguridad fuertes. No mantienes la paz sin garantías”.
Los europeos están preocupados sobre cómo Estados Unidos está negociando con el Kremlin, en particular porque ya no tiene alrededor como en el primer mandato especialistas en Rusia y en la región. Trump, además, está rodeado de voces con una animadversión personal contra Ucrania, como es el caso de su vicepresidente, JD Vance, de su propio hijo, Donald Trump junior, y de su asesor Elon Musk.
“En el primer mandato de Trump había expertos serios en Rusia, como Fiona Hill, pero en este equipo actual no hay nadie así”, dijo una fuente diplomática europea al medio Politico en Londres. “Estoy preocupado de que no entiendan cómo piensan los de Putin y que caigan en sus trampas de negociación”.
Fiona Hill, especialista en la historia de Rusia y la Unión Soviética, rusoparlante y veterana del Gobierno de Estados Unidos, fue consejera de seguridad sobre Rusia de Trump entre 2017 y 2019 (luego testificó en el primer impeachment contra él). Hill, británica, es ahora asesora de defensa del Gobierno Starmer.
El negociador enviado esta semana por Estados Unidos a Moscú, Steven Witkoff, es un millonario del sector inmobiliario amigo de Trump sin especial experiencia en la diplomacia o en la región, y que el presidente también ha nombrado enviado a Oriente Próximo.
Después de ese encuentro, portavoces tanto de Estados Unidos como de Rusia aseguraron que se sienten “cautelosamente optimistas”, pero los europeos temen que Trump ceda ante las exigencias maximalistas de Putin, como dejar a Ucrania sin defensa u obligar al presidente Zelenski a convocar elecciones para intentar colocar a un Gobierno títere en Kiev.
Trump dijo el viernes que las conversaciones con Putin habían sido hasta ahora “buenas y productivas”, pese a la resistencia del presidente ruso incluso a un alto el fuego de un mes, y aprovechó para difundir una afirmación cuestionada y que repite el Kremlin sobre el cerco de las tropas ucranianas.
El “cerco masivo” de las tropas ucranianas es “ficción”, según dijo Michael Kofman, un analista militar del think-tank Carnegie Endowment, al reportero del Guardian en Kiev Shaun Walker. Una fuente ucraniana admitió la retirada de tropas, pero negó el cerco, que también ha sido cuestionado por expertos militares rusos. Lo que sí está sucediendo, como explica aquí nuestra periodista experta en Ucrania Icíar Gutiérrez, es el repliegue de las tropas ucranianas de Kursk.
Trump volvió a atacar a Ucrania durante una rueda de prensa este viernes por supuestamente “meterse” con su vecino. Entretanto, Putin agradeció sus esfuerzos por “hacer todo lo posible” para mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Rusia.
Concentración y expansión. El capitalismo (II): Capitalismo industrial y financiero en los siglos XIX y XX
Texto del libro de Pablo San José "El Ladrillo de Cristal. Estudio crítico de la sociedad occidental y de los esfuerzos para transformarla", de Editorial Revolussia.
Ver también:
1ª parte: Precedentes y origen
Podríamos hablar de algunas vicisitudes en el proceso evolutivo de los estados de la Edad Moderna y del sistema económico capitalista durante los siglos XVII y XVIII. Pero, al ser de trascendencia menor para lo que tratamos de presentar en este estudio, prefiero pasar a la siguiente fase: el capitalismo tras la Revolución Industrial. Esto nos lleva a conectar con algunas cosas ya dichas en el capítulo anterior.
Las revoluciones agrícola e industrial aceleran el proceso de concentración económica. Ya nos hemos referido al expolio de tierras y expulsión de masa campesina del agro que sucedió en la última fase de lo que Marx llamaba «acumulación original». Si el sistema mercantilista ya venía permitiendo cierta acumulación de dinero mediante los beneficios de las transacciones y los intereses crediticios, esta apropiación a gran escala del medio de producción agrícola y forestal va a poner en manos de la clase emprendedora el capital necesario para crear, prácticamente de la nada, una sociedad industrial. Como decíamos arriba, el cambio de modelo es de gran calado. La economía capitalista ya no estará basada en la ganancia comercial sino en la capacidad de producir bienes de consumo y venderlos a precios competitivos. El sistema de fabricación, con ayuda de las nuevas máquinas, será de grandes proporciones, y precisará inéditos sistemas de venta masiva. Una vez más se va a recurrir al término «mercado» (10) para denominar a los grandes grupos humanos dotados, de una manera o de otra, del suficiente poder adquisitivo, imprescindibles para absorber y consumir los productos industriales. Para realizar esta transición entre modelos económicos, que durará medio siglo, o algo más, en los estados que van en vanguardia, habrá que poner a la sociedad patas arriba, especialmente a sus sectores más vulnerables. Ya hemos hablado de las duras condiciones del proletariado en la primera mitad del siglo XIX. También de cómo esa situación comenzó a cambiar lentamente hacia mediados de la centuria, una vez la transición había concluido.
Un cambio muy importante es que ya no es el estado, a diferencia de los siglos precedentes, quien gestiona la economía y acapara la parte principal de los recursos. El, cada vez más, mundializado flujo comercial había hecho crecer y enriquecerse a una clase de comerciantes: la burguesía. En tiempos de las desamortizaciones y actas de cercamiento, aunque sea el poder estatal quien regule el formato legal del expolio, serán esos agentes privados, previamente enriquecidos, quienes finalmente se hagan con la propiedad rural expropiada, la cual comprenden como una más de sus inversiones. Y de hecho, como podrá verse poco después, resulta ser una inversión más que rentable, lo cual fortalecerá aún más a esta clase empresarial frente al poder político afincado en la institución estatal, detentado por las élites nobiliarias tradicionales, y la constituirá en un contrapoder. Se da así el inhabitual caso que, por otra parte, tampoco es nuevo en la historia, de dos grupos enfrentados por la hegemonía en el corazón de un mismo sistema de poder altamente concentrado. Esta situación paradójica —dialéctica diría Marx— desemboca en un conflicto abierto entre los dos grupos, o clases, que se disputan el poder. 1789 es el pistoletazo de salida. Hemos resumido la historia de las revoluciones liberales posteriores, y explicado cómo el llamado «tercer estado», la burguesía, terminaría desalojando a la nobleza de las instituciones políticas, volviendo a unificar los dos poderes, tal como exige la lógica mecánica del modelo de concentración-expansión que venimos estudiando.
Entre las transformaciones principales que se inician en este periodo podemos hablar del trasvase poblacional desde el mundo rural a la ciudad. La Revolución Industrial dobla el brazo definitivamente a lo que venía siendo un abrumador predominio del medio rural sobre el urbano.
El llamado «éxodo rural» sucederá ininterrumpidamente hasta finales del siglo XX en los países más desarrollados y tenderá a despoblar el campo. Durante este momento del capitalismo las ciudades crecerán de forma incesante, impulsadas también por un aumento demográfico de carácter general cuyas causas no me voy a detener a examinar aquí. La implantación de industrias y el incremento poblacional obligarán a las ciudades a expandir sus límites físicos, derribando viejas y ya innecesarias murallas, y creando nuevos barrios. Cuando tales barrios se erijan para la nueva clase burguesa se seguirán criterios de orden, funcionalidad y elegancia. Son los llamados «ensanches», que aún podemos recorrer en casi todas las capitales. Como siempre fue característico de todo poder, estos espacios públicos y los edificios particulares que en ellos se radican, tratarán de demostrar la fortaleza de la nueva clase dirigente, mediante la grandiosidad y la ostentación del lujo. Así, el urbanismo y la arquitectura se convierten en escaparate de los nuevos movimientos artísticos, nuevamente adscritos a la élite, como no podía ser menos. La otra cara de la moneda del ensanche será el «suburbio», espacio que la ciudad concede para que se asiente la masa proletaria que ha afluido a ella para ser explotada en la industria. Estos barrios, que ocuparán sistemáticamente los peores lugares de la ciudad, los menos accesibles o más insalubres, se caracterizarán por la falta de planificación urbanística y por su abandono en cuanto a todo tipo de servicios básicos. La vivienda tendrá a menudo un carácter escaso, dando lugar al hacinamiento, e inhabitable —la infravivienda—.
El modelo de esta fase recibirá el nombre de «capitalismo industrial». Su principal característica, como decía, es la de poner el acento en el factor productivo. Pero también, y se iniciará entonces un debate político al respecto que llega a nuestros días, la de negar la intervención estatal en la economía. Acaso, se me ocurre, por desarrollarse en coincidencia temporal con la pugna entre la clase aristocrática parapetada en el poder político y la clase burguesa, dueña del poder económico. Los empresarios capitalistas, en estos tiempos en que son ajenos a las instituciones del estado, preferirán que sea la ley de la oferta y la demanda, y no el arbitraje gubernamental, quien regule la competencia, que así será bautizada como «libre». Lo mismo que el mercado. La marea ideológica del momento, moderna, utilitarista, liberal…, permitirá que se declare sin ambages ni escrúpulos de tipo moral o religioso, que el fin de la actividad económica no es otro que la obtención del máximo beneficio posible. Que, de hecho, es bueno y necesario que tal cosa sea así. En el desarrollo práctico de este modelo jugarán un papel principal las sociedades anónimas como estructura empresarial. También la banca y la bolsa de valores, como herramientas capaces de dotar al sistema de versatilidad, impersonalidad y dinamismo. Como puede apreciarse, asistimos al momento en que los principios del liberalismo son aplicados —también— al funcionamiento de la economía.
La siguiente etapa del modelo económico es la del «capitalismo financiero». Comienza en el último cuarto del siglo XIX y se extiende hasta la actualidad. Algunos autores prefieren definir una cuarta etapa, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, a la que llaman «capitalismo tecnológico». Trataré de definir los principales rasgos de todo ello en esta secuencia interpretativa del capitalismo que vengo intentando.
Tres son las características que definen el nuevo periodo: monopolios, centralidad de los bancos, y la economía de especulación, y exportación de capitales. Más tarde entrará en juego un nuevo factor: la revolución tecnológica.
La implantación masiva de la industria y el crecimiento de la economía productiva había provocado una enorme acumulación de capital en el Occidente industrializado. Recordemos que Lenin hablaba de este excedente económico como causa del soborno a la «aristocracia obrera». Gran parte de este dinero se colocará en el mercado bursátil y en inversiones de carácter financiero a través de la banca. Recordemos, asimismo, que un banco es una sociedad que se dedica a invertir el dinero de sus depositantes, tanto en créditos a terceros con interés, como en la participación en sociedades anónimas, también en búsqueda de beneficio (en forma de dividendos, o de especulación en bolsa, mediante el incremento del valor de las acciones). Paulatinamente, las instituciones bancarias, participadas por los grandes industriales, van a ir creciendo y van a ser dueñas de cada vez mayor porcentaje accionarial de la industria, hasta alcanzar un momento en el que el capital industrial y el bancario sean prácticamente indistinguibles. Toda la economía se irá haciendo dependiente del crédito bancario, sin el cual no es posible la inversión y la expansión de los negocios.
Esa «bancarización» de la economía irá ampliándose a cada vez mayores esferas, llegando a invadir, en las postrimerías del proceso, la vida de hasta el último súbdito. Pensemos en las actuales domiciliaciones de nóminas, recibos, pagos con tarjeta o con el móvil, cargo de impuestos u obtención de créditos hipotecarios. Las empresas, e incluso los estados, se acostumbran a vivir permanentemente dependientes de una financiación que, en caso de ser bruscamente interrumpida, les llevaría a la suspensión de pagos y a la quiebra. Ocurre lo mismo en sentido contrario, cuando el volumen de créditos impagados se vuelve insostenible. Recientemente hemos asistido a más de un rescate de bancos por parte de los estados y de instituciones supranacionales creadas en prevención de estas situaciones. Como puede observarse, esta dependencia del sistema económico con respecto al capital fiduciario (el crédito) genera un delicado juego de malabares en el que hay muchos factores que pueden desequilibrar el andamiaje y provocar impredecibles reacciones en cadena. El caso más sonado fue la llamada crisis de 1929.
Por si fuera poco, la irrupción del mercado de valores, la bolsa, va a suponer el desarrollo de una economía paralela, la financiera-especulativa; a la postre tan determinante como la real-productiva. El valor de las empresas, según este nuevo orden, no se mide en función de su cuenta de resultados, del balance de su explotación industrial, agrícola, pesquera, de transportes... Ni siquiera por sus bienes patrimoniales. Se estima en función de lo que los inversores están dispuestos a pagar en cada momento por sus acciones. Como los jugadores de fútbol actuales. Este precio puede fluctuar indefinidamente al alza o puede derrumbarse estrepitosamente, llegando incluso a arrastrar a la quiebra a la empresa concernida. Que tal cosa suceda tiene que ver con circunstancias objetivas y de contexto que afectan al negocio y a su balance contable, pero también con factores psicológicos de optimismo y esperanza, temor e incertidumbre. «Pánico bursátil» es el término que se suele utilizar en estos últimos casos. Así, mediante la posesión de acciones, bonos de inversión y papeles (hoy anotaciones en sistemas informáticos) semejantes, alguien puede ser poseedor de una incomparable fortuna sin relación alguna con el menor factor productivo o bien raíz. Recordemos al personaje interpretado por Richard Gere en «Pretty Woman», entre otras muchas películas de Hollywood que se inspiran en esta temática. Subir a esta torre, a medio camino entre lo imaginario y lo real, y contemplar allá abajo, allá lejos, la simplicidad del tipo de economía autárquica de la que hablábamos líneas arriba, da vértigo. De hecho, la altura de los rascacielos de Manhattan y el resto de centros financieros mundiales tiene mucho que ver con la intención de proyectar hacia la sociedad esta idea de sublime intangibilidad. Recurso, por otra parte, que ya se venía utilizando desde la época de los faraones.
La siguiente característica del capitalismo moderno es el monopolio. Éste no es otra cosa que una paulatina concentración de la propiedad en cada vez menos titulares. Consecuencia lógica, mecánica, del proceso global que venimos estudiando. Tal como ocurría con las sociedades de la antigüedad, la competencia entre diferentes entes que se reparten un mismo espacio da lugar a que aquellos que crezcan a un ritmo menor, o no lo hagan en absoluto, sean fagocitados por sus compañeros de viaje. La abundancia de beneficios a finales del siglo XIX y principios del XX provocó un crecimiento incesante del volumen de negocios, generando una feroz competencia por los mismos recursos: materias primas y mercados. También por el control del capital financiero. Así, algunas empresas se fusionan para poder optar juntas a mayores ventajas competitivas. O, simplemente, las más poderosas van adsorbiendo a sus competidoras más pequeñas. Este proceso, iniciado en el sector bancario y continuado en el resto, desemboca en un mercado mundial en el que el factor competencia queda reducido a la pugna entre grandes monopolios que acaparan los principales sectores económicos. Es la principal característica del monopolio: su posición dominante en una rama concreta de la economía. Obviamente, el control de la oferta que ello supone se traduce en la posibilidad de poder imponer precios —dentro de unos límites— (11) a los consumidores. Este proceso de concentración, que estaba alumbrando la existencia de poderosos cárteles y trusts (12), ya en sus inicios, alarmó al propio poder político y económico burgués. Era evidente la contradicción que generaba a los principios del libre mercado. Concretamente a la norma según la cual éste se autorregula mediante la competencia y la ley de la oferta y la demanda. Así, comienzan a implantarse algunas legislaciones estatales que regulan, e incluso prohíben, ciertas prácticas de tipo monopolista. El poder político está de regreso a la economía. Ahora, con el beneplácito de la clase burguesa que solo unas décadas atrás lo negaba taxativamente. A partir de este momento vamos a ver, cada vez más, a los gobiernos estatales actuando en diversos frentes, en defensa de los grandes poderes económicos radicados dentro de sus fronteras, a su vez enfrentados con las compañías y bancos de los estados vecinos en el reparto del pastel planetario. Así, asistiremos a la carrera por completar los respectivos imperios coloniales o al estallido de un conflicto bélico de proporciones nunca vistas: la Primera Guerra Mundial, la cual, como es sabido, fue causada principalmente por una colisión entre economías «nacionales» en expansión.
Las cortapisas legales que trataban de evitar, o minimizar, la formación de monopolios quizá lograron que el proceso de concentración económica no llegase a sus máximas consecuencias: el monopolio puro (cosa que sí llegó a darse en la URSS y sus estados satélites). Pero en modo alguno evitaron el predominio de los monopolios en la economía. Puede decirse, de hecho, que hoy los monopolios, por mucho que se evite el término, controlan cualquier rama de la misma. En forma de oligopolio o consorcio; caso, por ejemplo, de las empresas suministradoras de combustible y energía eléctrica. O de multinacionales que han absorbido prácticamente todo su sector: como grandes empresas de la alimentación, la farmacia o la ropa sobradamente conocidas. A pesar de existir un enorme número de mercantiles, la proporción del sector no monopolizado —los llamados «outsiders»— en el total del volumen de negocio es mínimo. Podría decirse que la verdadera libre competencia juega un papel irrisorio en la actual economía capitalista, la cual se encuentra dominada en todo por las empresas monopolistas. Éstas controlan la investigación tecnológica, la extracción y los flujos de materias primas y hasta la voluntad de los consumidores, obtenida mediante su abrumadora superioridad a la hora de publicitarse. En perfecto maridaje con el poder político —recordemos, por ejemplo, las llamadas puertas giratorias—, una y otra vez consiguen de éste posiciones favorables: contratas, legislaciones, política exterior, encubrimientos, zancadillas a la pequeña empresa... En tales condiciones resulta más que difícil la competencia, y las empresas de menor tamaño que desarrollan su negocio en el mismo sector que los grandes gigantes, paulatinamente se ven obligadas a cerrar, a ser absorbidas o a continuar su explotación siendo un mero apéndice de las multinacionales; trabajando para ellas según sus condiciones, perfectamente aisladas del mercado y los consumidores. Véase el ejemplo actual de las marcas blancas. En el momento actual asistimos a la última vuelta de tuerca para monopolizar la economía: el comercio por internet. El hábito artificialmente inducido a la población para que haga sus compras desde casa empleando las últimas novedades cibernéticas, inevitablemente, contribuye a la concentración de las ventas en cada vez menos «grandes gigantes» de la red, al tiempo que el pequeño comercio local —real y no virtual— paulatinamente se ve obligado a ir cerrando sus puertas. La gradual eliminación del dinero físico y su sustitución obligada por novedosas formas telemáticas de pago —además de constituirse en un formidable sistema de controlar la esfera íntima de las personas por parte de bancos y gobiernos— navega en el mismo sentido. La novela «La Caverna», de Saramago, con lenguaje literario, apunta la inquietante deriva distópica que se desprende de todo esto.
Como se ha nombrado ya más de una vez en este capítulo, a las grandes familias capitalistas que controlaban la economía entre fines del siglo XIX y principios del XX se les caía el dinero de las manos. La aplicación de mejoras técnicas a la industria y los transportes de la llamada «segunda revolución industrial» (la máquina de vapor a la navegación, mejoras en la fundición...) había permitido una expansión, tanto de la producción como de los mercados. A su vez, el consiguiente proceso de fusión de capital bancario e industrial y la progresiva concentración empresarial en pocos monopolios, había posibilitado una acumulación de capital en pocas manos sin precedentes. Después de gastar parte de esos ahorros en sobornar a líderes políticos y sindicales, en mejorar un poco las condiciones de los trabajadores para tenerlos más contentos o, al menos, no tan enfadados, y en construirse mansiones dignas de Luis XV e hipódromos y casinos, aún les seguía sobrando dinero. ¿Qué hacer con él? Pues lo que sabían: reinvertirlo. Hacer más grandes las fábricas o construir otras nuevas, poner más navíos a surcar los océanos, fundar nuevos bancos y compañías de seguros, ensanchar los almacenes... El problema que encontraron es que sus propios mercados, sometidos a fuerte competencia, venían estando saturados. Así que decidieron emplear el dinero en la implantación de fábricas y otros negocios en las propias colonias. El objetivo era vender in situ lo allí fabricado y, más tarde, aprovechando los menores costes productivos, exportarlo con beneficio a los países industrializados. A este fenómeno se le denomina «exportación de capitales» (13).
Así, se introduce un cambio de gran entidad en la relación económica entre los países occidentales y sus colonias, la cual ya no solo se va a fundamentar en el tráfico de materias primas a cambio de productos manufacturados, propio de las etapas anteriores. Esta estrategia, además de sortear el problema de la escasez de mercado en la metrópoli, añadía la ventaja de que los costes de producción podían abaratarse sensiblemente; por estar las nuevas industrias en el mismo lugar de obtención de las materias primas que precisaban, pero, especialmente, por el muy inferior coste de la mano de obra. A cambio, sobre todo cuando esta economía colonial se convirtió en exportadora hacia Occidente, se necesitaba solvencia y costes bajos en el transporte intercontinental. Cosa que cada vez se daba más, gracias a los avances de la ingeniería. En contrapartida, invertir en estos lugares suponía ciertos riesgos, especialmente si no se daba un control político efectivo de los mismos. Así, los capitalistas presionarán a sus respectivos gobiernos para garantizar sus negocios y el cobro de sus beneficios (y para asegurarse el acceso a las grandes cantidades de materias primas que reclamaban sus industrias), obligándoles a mayor inversión en la administración y control militar de los territorios donde se hacen las inversiones: esto es, una profundización del sistema colonial.
En tal contexto, se dará una auténtica carrera entre los diversos estados capitalistas por el control de territorios de ultramar en los que puedan expandirse sus empresas monopolísticas. Es la época del «imperialismo», «fase superior del capitalismo», según Lenin. El mundo queda repartido entre un selecto grupo de países capitalistas, que compiten entre sí por explotar colonias y semicolonias. En dicha competición algunos países, colonizadores históricos, llevaban ventaja y cerraban el paso a las nuevas potencias industriales —caso de Alemania— que precisaban esos espacios para seguir creciendo. Este hecho generó las lógicas tensiones que, trasladadas una vez más a las relaciones entre estados, desembocaron en el conflicto bélico, «la continuación de la política por otros medios», según cita del teórico del belicismo Carl von Clausewitz. Jean Touchard, en su «Historia de las ideas políticas», citando al economista británico coetáneo John A. Hobson, dice que «el imperialismo es el esfuerzo de los grandes amos de la industria para facilitar la salida de su excedente de riquezas, tratando de vender o de colocar en el extranjero las mercancías o los capitales que el mercado interior no puede absorber; por consiguiente, los principales responsables de las guerras son los financieros, siendo el mejor medio de luchar contra la guerra el modificar la distribución del poder adquisitivo y el ofrecer posibilidades de inversión en el interior de las fronteras; para conseguirlo hay que sustituir a los actuales oligarcas financieros por un gobierno nacional y democrático. Tal es la tesis mantenida en 1902 por Hobson en su libro Imperialism, a study.»
En la nueva situación, el estatus económico de la colonia o del estado semicolonial (como las nuevas repúblicas americanas o algunas monarquías asiáticas nominalmente independientes) mantiene la relación de subordinación con respecto a los países colonizadores. Siguen siendo productores y exportadores natos de materias primas y productos agropecuarios. Ahora se añade que también fabrican y exportan manufacturas. En tanto mercado, son lo que se conoce como «mercados cautivos»: solo pueden consumir aquello que les vende la metrópoli, la cual impide, valiéndose de diversas fórmulas, que pueda darse un desarrollo industrial autóctono. En algunos casos se imponen los llamados «monopolios estatales»; la prohibición expresa de producir o comerciar libremente con determinados productos «estancados»: tabaco, sal, pólvora, acuñación de moneda... (más tarde telégrafo, teléfono, radio, etc.).
Tal como ocurría en el periodo del capitalismo industrial en Occidente, la producción fabril realizada en las colonias a tan bajo coste, unida a la antigua exportación de productos primarios, la cual seguía en vigor, no podía dejar de producir unos réditos económicos formidables. Sin embargo este capital no se queda en la colonia y es reinvertido en ella, sino que se repatría a la metrópoli (o se sigue invirtiendo en el país colonizado, pero siempre bajo propiedad de los capitalistas occidentales). La situación de dependencia económica no solo se mantiene, sino que tiende a incrementarse. Más cuando la economía se va haciendo global, no dejando apenas espacio a sistemas no integrados plenamente en ella.
Tras la Segunda Guerra Mundial, las regiones que estaban comprendidas en los diversos imperios coloniales alcanzan su independencia formal. Ello dará lugar a la fundación de decenas de nuevos estados, diseñados todos ellos según el patrón occidental. Algunos analistas de la época venían haciendo cálculos, y no estaba tan claro que los beneficios obtenidos de las colonias superasen los costes en administración y ocupación. Gastos que se multiplicaban de año en año al desarrollarse élites locales, cada vez más occidentalizadas, influidas por las ideologías nacionalistas que campaban por todo el mundo, deseosas de sacudirse la dominación extranjera. Así, las potencias europeas desmantelarán sus gobiernos y su ocupación, otorgando la independencia política a sus colonias. Política, que no económica. Los antiguos amos, antes de irse, se aseguran de que los nuevos sillones presidenciales y ministeriales van a estar ocupados por personas afines, cuando no directamente a sueldo de las grandes compañías occidentales que van a seguir presentes en el país.
La historia de la gobernación de estos nuevos países (incluyendo los estados latinoamericanos que eran políticamente independientes desde hacía más de un siglo), el llamado tercer mundo o «mundo empobrecido», como es más cabal nombrarlo, está salpicada de golpes de estado, asesinatos, guerras y de intervención militar occidental (14). En todos los casos se pretende que el gobierno de cada estado esté detentado por el grupo más afín a los intereses económicos neocoloniales. A poder ser, en forma de dictadura militar o de parlamentarismo adulterado, sistemas que proporcionan mayor estabilidad. En algunos casos, como, por ejemplo, la guerra de los Grandes Lagos en África, un conflicto con décadas de desarrollo y millones de víctimas causadas, poner y quitar presidentes y ubicar facciones armadas sobre el terreno, responde únicamente al interés de diferentes actores occidentales que están en pugna entre sí por el control de un territorio especialmente bien dotado en cuanto a materias primas.
A este mecanismo de, podría decirse, control remoto del centro político de estos estados, se añaden otros métodos de dominio de carácter económico. Por ejemplo el sistema arancelario. Cualquier industria autóctona de los países del mundo empobrecido —imaginemos, por ejemplo, la fabricación de refrescos de nuez de cola—, tendrá que hacer frente a fuertes pagos fronterizos si desea exportar a los mercados de Occidente y competir con los productos de allí. El arancel hace que ello no sea rentable y que su producción solo pueda enfocarse al mercado interno. En él deberá competir —incluso a nivel publicitario— con los productos fabricados in situ por las compañías occidentales o importados sin que los respectivos gobiernos, en el caso improbable de estar libres de corrupción y desear actuar de ese modo, puedan aplicarles aranceles equivalentes a los que se utilizan en el mundo rico, por miedo a represalias comerciales en forma de embargos y restricción del crédito.
Porque esa es otra. Tras la independencia se le creó un nuevo formato a la exportación de capitales: el préstamo de dinero a los nuevos estados. Poner en pie las estructuras de una nación, por muy tercermundista que sea, valga la expresión, necesita financiación. Así, los nuevos países nacieron ya empeñados. Deudores de la banca occidental e incluso de los gobiernos de los países desarrollados, también metidos a prestamistas. Posteriormente, de instituciones internacionales fundadas por los países ricos para coordinar mejor el expolio: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, etc. Los intereses, desde el principio, fueron leoninos. Los nuevos gobiernos no tenían otra que aceptar: países descapitalizados en virtud de los mecanismos antes expuestos, pronto se encontraron en una situación de fuerte dependencia económica para hacer funcionar mínimamente sus instituciones y desarrollar algún tipo de infraestructura. La llamada «deuda externa» devino rápidamente un diabólico mecanismo según el cual cualquier tipo de ingreso que pudieran tener esos estados, estaba poco menos que embargado, no ya para devolver los préstamos, sino, simplemente, para amortizar los intereses de los créditos. No me parece exagerado utilizar el término «vampirismo» para valorar las relaciones económicas entre estos países y el mundo rico. Hemos explicado cómo las empresas monopolistas exprimen aquellas economías y crean un flujo sistemático de riqueza hacia Occidente. Si añadimos que también los gobiernos de los países ricos y las instituciones internacionales por ellos gestionadas tienen puesto en marcha un mecanismo de usura para recaudar aún más recursos, podemos decir, alto y claro, que la población expoliada del Sur es la que paga con su pobreza, tanto el lujo de las grandes fortunas, como el propio estado de bienestar del Norte.
Notas
10- «Mercado» procede del latín mercatus, que se refería a «comercio», el cual a su vez derivaba del verbo mercari, «comprar». La raíz de estas palabras y otras relacionadas es merx (genitivo mercis) que, según mi filólogo de cabecera, el profesor Biosca, significa «producto»; cosa que se compra y que se vende. Curiosamente, y es de creer que alguna relación tiene, Mercurio (su equivalente griego es Hermes) es el dios romano del comercio. Me resulta curiosa esta última relación fonética (o semántica, como se quiera), que se correspondería con un deseo de los romanos de sacralizar la actividad comercial. Como hacían con la mayoría de cosas importantes para su cultura que, como es sabido, era politeísta. Pero lo gracioso —o no— del asunto es que esa sacralidad ha pasado al capitalismo, el cual tiene al «mercado», mejor cuanto más abstractamente se defina, como una suerte de divinidad trascendental capaz de proveer a la humanidad de bienestar y riqueza; la «bendición» o «gracia» que hoy se anhela.
11- Como es natural, el límite máximo lo fija la capacidad adquisitiva de los consumidores. Pero lo habitual es que los precios fluctúen en bandas no tan altas dependiendo del nivel de necesidad del producto puesto a la venta (no es lo mismo un objeto de primera necesidad, que algo prescindible) y del grado monopolístico alcanzado por la empresa vendedora. En esta ecuación suele participar también el poder político cuando no está completamente sobornado: limitando precios, promoviendo competencia o subvencionando productos (el recibo de la luz, por ejemplo).
12- El cártel es una unión temporal de empresas con propietarios distintos pero que trabajan en el mismo sector. Pactando una alianza entre ellas persiguen poner en desventaja a la competencia, controlar los precios o ambas cosas. A menudo su estrategia se basa en regular la oferta, disminuyéndola en relación a la demanda para que el precio aumente. El ejemplo más característico es la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Por su parte el trust es la forma empresarial más cercana al monopolio. Se conforma cuando diferentes entidades que, entre todas, tienen más o menos copado un sector, se unifican en una sola gran empresa, desapareciendo así la competencia. El ejemplo histórico que siempre se pone es el de la estadounidense Standard Oil Trust, que en 1882 logró absorber a la mayoría de sus rivales. Existe también el holding, que viene a ser una unión bajo la misma propiedad de empresas que trabajan en sectores diferentes. A menudo la empresa matriz no posee completamente a las subordinadas, sino sólo parte de su accionariado. El sentido del holding no es tanto el control monopolísitico de un sector, como el contar con una buena base para la especulación financiera. En España fue famoso el holding Rumasa, y luego Nueva Rumasa, de la familia jerezana Ruíz Mateos.
13- La exportación de capitales, ya desde sus inicios y en una dinámica que llega a la actualidad, no se circunscribió a las colonias. El mundo colonial era inestable; siempre amenazado por revueltas y sediciones y por otros factores que podían detener o condicionar la producción. A día de hoy, invertir en el tercer mundo, a pesar de la gran oportunidad de negocio por la reducción de los costes, sigue siendo arriesgado. Un cambio radical de gobierno, por ejemplo, puede suponer la expiración de una concesión o del favor gubernamental, o un gravoso impago. Muchos capitalistas de los países económicamente más avanzados, prudentes ellos, prefirieron exportar sus capitales a otros países, también desarrollados, en los que, al ser los costes de producción inferiores a los de su país de origen, también era posible la obtención de beneficios. Menos cuantiosos pero más garantizados. Como los bonos del estado. A día de hoy este tipo de negocio —llamado «inversión extranjera»— supone mayor flujo económico que el realizado en países subdesarrollados. Por ejemplo, EEUU tradicionalmente ha invertido mucho en Europa, y así es fácil ver factorías de Coca Cola o de la Ford aquí y allá. O Mcdonals, por nombrar los principales iconos del capitalismo yanki. Similar política han seguido Japón, los países petroleros del golfo (resulta curioso ver a los jeques árabes comprando, entre otros, equipos de fútbol europeos) y, últimamente, algunas economías emergentes, Rusia por ejemplo.
14- Se podrían escribir muchos libros —y de hecho los hay— para describir las innumerables ocasiones en las que los países occidentales han interferido, con todo tipo de medios, en la gobernación de estos estados. EEUU, por ejemplo, no ha hecho otra cosa que actuar directa o indirectamente en lo que se da en llamar «su patio trastero», es decir América Latina, desde que el presidente James Monroe impulsara en 1823 la doctrina de su nombre que autofaculta a EEUU a intervenir militarmente en cualquier punto del continente. Algunos países, como Nicaragua, República Dominicana o Panamá han sido recurrentemente invadidos. Cuba también (y ahí está Guantánamo). De igual modo Haití o México. También han sufrido agresiones Honduras, Guatemala, Bolivia o la isla de Granada. Por otra parte está el apoyo, disimulado o indisimulado, a cambios de gobierno como el derrocamiento de Allende en Chile, la colaboración en el establecimiento y pervivencia de las dictaduras uruguaya y argentina, financiación de guerrillas anticomunistas como «la contra» en Nicaragua, participación militar en el conflicto colombiano (el llamado Plan Colombia), apoyo a grupos paramilitares en este mismo país o, por ejemplo, en El Salvador, o intentos más recientes de desestabilizar Venezuela.
En África la intervención occidental es mayor si cabe. Los países más empobrecidos, en la parte central del continente, viven en perpetua inestabilidad inducida exteriormente. Cualquier dirigente político díscolo con los intereses occidentales es rápidamente derrocado (como el costamarfileño Laurent Gbagbo en 2011), cuando no asesinado (como, por ejemplo, el congoleño Patrice Lumumba en 1961 o los presidentes de Ruanda y Burundi, Juvénal Habyarimana y Cyprien Ntaryamira, muertos en 1994 cuando un misil alcanzó el avión en que viajaban juntos). Feroces dictadores complacientes con Occidente como Kagame en Ruanda u Obiang en Guinea Ecuatorial ven pasar las décadas en el poder sin mayores problemas. En los últimos años hemos asistido al asalto militar a la Libia de Gadafi o a la invasión, liderada por Francia, de Mali.
En el continente asiático la injerencia de los países primermundistas en los nuevos estados independientes ha sido menor, salvo el caso de la Indochina ex-francesa, escenario de sangrientos conflictos entre los que destaca la guerra de Vietnam. Aunque no ha de olvidarse Próximo Oriente, tablero de ajedrez en el que se libra la batalla por el control de los hidrocarburos desde hace más de medio siglo. Allí la guerra y el atentado terrorista, tristemente, se han convertido en algo cotidiano.
Canarias para la Paz: Presentación del Estatuto de Neutralidad en el Parlamento de Canarias
Más de 80 organizaciones sociales, culturales, vecinales, antimilitaristas, feministas, ecologistas, antiracistas, por la Justicia social, universitarias, sindicales y partidos políticos hemos confluído en la presentación de una propuesta desmilitarizadora y de Paz para Canarias, donde la seguridad sea la neutralidad de nuestro archipiélago.
La presentación se hizo con el apoyo de una concentración de un centenar de personas representantes y con un encuentro con la presidenta del Parlamento de Canarias y una reunión con los diferentes grupos políticos.
Finalizó esta presentación con una asamblea colectiva en la sala Europa del Parlamento donde se expresaron diferentes reflexiones y pasos siguientes.
Canarias, territorio de Paz, como el resto del planeta, ese es nuestro anhelo y nuestro compromiso. Para la guerra,nada.
Las importaciones de armas en Europa han crecido un 155% en los últimos cuatro años
Según los datos más recientes del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), las importaciones de armas de los Estados europeos entre 2020 y 2024 han sido un 155% superiores a las del periodo entre 2015 y 2019. Los miembros europeos de la OTAN han triplicado sus importaciones de armamento y las compras a Estados Unidos han pasado de representar el 52% al 64%.
De esta forma, Estados Unidos ha reforzado su liderazgo como mayor exportador de armas del mundo. Su cuota ha pasado del 35% al 43% del mercado, lo que supone un crecimiento del 21%.
Las exportaciones de armas estadounidenses a Europa se han multiplicado por tres y han pasado de representar el 13% del total exportado al 35%. Por primera vez en veinte años, la mayoría de las exportaciones de armas estadounidenses han ido a Europa y no a Oriente Medio.
Ucrania se ha convertido en el mayor importador de armas del mundo, con un 9% de las importaciones totales, en muchos casos suministradas como ayuda para la guerra. Al menos 35 Estados han enviado armas a Ucrania y el 45% de ellas son de procedencia estadounidense. Los siguientes países que más armas importaron fueron India, Catar y Arabia Saudí.
Ucrania se ha convertido en el mayor importador de armas del mundo
Las exportaciones rusas de armamento han caído un 64% respecto a los cuatro años anteriores y han pasado de representar el 21% del total global al 7,8%. Francia ha superado a Rusia como segundo mayor exportador de armamento del mundo, con una cuota del 9,6%.
De acuerdo con el informe del SIPRI, las exportaciones de armas rusas ya estaban cayendo antes del inicio de la guerra de Ucrania, debido a la búsqueda de otros proveedores por parte de su mayor cliente, India, y a la drástica reducción de las importaciones del segundo mayor, China que ha desarrollado su propia industria. Las importaciones de armas rusas de India pasaron de representar el 55% del total entre 2015 y 2019 al 36% entre 2020 y 2024. Estados Unidos, Francia e Israel han ocupado su lugar. China, por su parte, redujo sus importaciones de armas en un 64%.
El gigante asiático es el cuarto mayor exportador de armas, con un 5,9% del mercado, aunque el 64% de sus exportaciones se dirigen a un único país: Pakistán. Completan la lista de los diez mayores exportadores de armamento Alemania (5,6%), Italia (4,8%), el Reino Unido (3,6%), Israel (3,1%), España (3%) y Corea del Sur (2,2%).
El informe señala que el volumen total del comercio internacional de armas apenas ha variado respecto a los cuatro años anteriores, pues el aumento de las compras en Europa y, en menor medida, América, se ha visto compensado por las disminuciones en las demás regiones del mundo.
De acuerdo con el informe, el volumen de las importaciones de armas a Israel no aumentó en el periodo analizado, si bien Estados Unidos anunció un envío de armamento urgente a principios de 2024. Dos tercios del armamento importado por Israel procede de Estados Unidos y el tercio restante, de Alemania.
España, noveno exportador mundial de armas
Las exportaciones españolas crecieron un 29% en el periodo de 2020 a 2024 respecto a los cuatro años anteriores. España fue el noveno país que más armas exportó, responsable del 3% de las exportaciones globales. Los principales compradores de armamento español fueron Arabia Saudí, Australia y Turquía.
El 10% de las importaciones de armamento saudíes, el 15% de las australianas y el 34% de las turcas procedieron de España. Ha sido el principal proveedor externo de armamento de Turquía, Bélgica y Canadá en los últimos años.
Actualmente la empresa pública Navantia, la principal vendedora española de armamento, está construyendo tres corbetas para la Real Armada Saudita, un patrullero para la Marina Real de Marruecos y algunas partes de tres buques de aprovisionamiento para la Marina Real Británica, además de los encargos de la propia Armada Española.
Empresas productoras
Las cinco empresas que más dinero facturaron por la venta de armas en 2023 son estadounidenses: Lockheed Martin (60.810 millones de dólares), RTX (40.660 millones de dólares), Northrop Grumman (35.570 millones de dólares), Boeing (31.100 millones de dólares, un 40% de su facturación total) y General Dynamics (30.200 millones).
La sexta es BAE Systems (29.810 millones), una empresa con sede en el Reino Unido, pero que tiene como accionistas mayoritarios a las grandes gestoras de fondos estadounidenses Capital Research and Management (14% de las acciones), Blackrock (8%), Vanguard (5%) y Fidelity (5%).
En séptimo lugar se sitúa la rusa Rostec (21.730 millones), de propiedad estatal, cuyos ingresos por venta de armas crecieron un 50% entre 2022 y 2023 debido al aumento de la producción por la invasión de Ucrania.
Completan el “top 10” de los vendedores de armas las chinas AVIC (20.850 millones), Norinco (20.560 millones) y CETC (16.050 millones), a pesar de que la venta de armas supone menos de un tercio de la facturación total de estas tres grandes empresas. Están controladas por el Estado chino, aunque AVIC, su principal empresa de aviación, cotiza en bolsa.
La principal vendedora de armas con sede en la Unión Europea es el consorcio europeo de aviación Airbus (12.890 millones), con participación de los Estados francés, alemán, español y británico, que obtiene el 18% de sus ingresos del sector militar. La siguiente es Leonardo (12.390 millones), una empresa armamentística que tiene como accionista mayoritario al Estado italiano (30%). A continuación, la francesa Thales (10.350 millones), que pertenece al grupo Dassault (66% de las acciones), presidido por el empresario y político conservador Serge Dassault, y la alemana Rheinmetall (5.480 millones), cuya propiedad se encuentra muy distribuida entre instituciones e inversores individuales, con Blackrock (5%), Fidelity (4%) y Vanguard (4%) como mayores propietarios. En 2023 Rheinmetall compró Expal Systems, la filial militar de la empresa española de explosivos Maxam, con varias fábricas en territorio español.
La única empresa española entre las 100 que más armas venden es Navantia (1.190 millones), una empresa pública cuya actividad principal es la fabricación de buques.
David Ballester: Una historia de la policía española
David Ballester
Una historia de la policía española
De los grises y Conesa a los azules y Villarejo
Pasado & Presente,
Barcelona,
2024,
752 págs.
Isabel Alonso Dávila
Una historia de la policía española
En este libro, en el prefacio y la introducción, el autor nos sitúa en lo que va a ser esta historia de la policía española. Él mismo nos advierte de que ya lo ha señalado claramente en el título, con la utilización del artículo indeterminado «una». Es decir, que estamos ante una de las posibles historias de la policía española, la que quería hacer él, un doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Autònoma de Barcelona (UAB), que ha sido catedrático de enseñanza secundaria y profesor de la Escuela de Policía de Cataluña y del Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la UAB. Es importante señalar el perfil del autor porque ha supuesto una novedad entre los historiadores de los cuerpos policiales, que casi siempre han sido personas que pertenecían a la policía o a la Guardia Civil. Ballester ha utilizado estas historias previas como fuentes y, como buen historiador, ha hecho la crítica de estas fuentes, como, por otro lado, hay que hacer con todas. También ha utilizado las memorias de Martín Villa y Barrionuevo, a las que les saca mucho jugo. Así que tenemos garantizado en este libro el rigor académico, desde el enfoque de un autor que nos entrega un ensayo interpretativo.
David Ballester ha publicado con anterioridad libros que ya le acercaban, desde los y las protagonistas que se encontraban en el lado contrario de la ecuación, el de las víctimas de la violencia policial, al tema al que dedica este último, la policía. Me refiero a Vides truncades. Repressió, víctimes i impunitat a Catalunya, 1964-1980, de 2018 (es importante señalar que este libro fue una fuente fundamental para el documental Vides truncades. Històries d'impunitat, que se emitió en la cadena pública catalana TV3 en 2019), y Las otras víctimas. La violencia policial durante la Transición, 1975-1982, de 2022. Todo esto nos sitúa ante un historiador que no solo investiga, sino que también hace transferencia de lo investigado a través de su labor docente y de su aparición en los medios de comunicación; es decir, que construye historia pública. Hace poco también lo pudimos ver en el documental Infiltrats, emitido por TV3 el 11 de enero pasado, sobre los policías infiltrados recientemente en movimientos políticos y sociales.
Una historia de la policía española está dedicado a «todos los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que realizan su labor con profesionalidad y apego a las leyes democráticas». Y también a «todas las víctimas de las malas praxis de los cuerpos policiales». Y esto es ya una declaración de principios, claro. Porque, como señala David Ballester en la introducción, la policía, en las democracias, tiene la función de servir y proteger a la ciudadanía, mientras que en las dictaduras se dedica a reprimir la disidencia.
Los seis capítulos del libro están organizados por orden cronológico, la organización preferida habitualmente por historiadores e historiadoras. Éstos son sus títulos y los años que abarca cada uno: «Gris. El color de una dictadura (1939-1975)», «Muerto Franco, la bota continúa (1975-1978)», «Del gris al marrón. “Chocolate con porras” (1978-1982)», «Llegan los socialistas. ¿Por el cambio? (1982-1996)», «Los gobiernos pasan, pero la policía queda (1996-2023)» y «Los problemas de hoy. ¿Un pasado que no quiere pasar?». Así que esta historia de la policía española comienza el año en que la dictadura franquista ya dominaba en todo el Estado español y nos lleva hasta un presente que, como iremos viendo a través de la lectura del libro, tiene unas características que se explican en ese pasado en el que el autor ha decidido situar el inicio de esta historia. Queda fuera la violencia parapolicial (especialmente presente en la Transición, nos recuerda el autor), porque, según él, es un tema que merece por sí mismo una monografía. Esperemos que él mismo tenga el tiempo y las ganas de acometer esta investigación y publicarla.
En el prefacio, Ballester va más atrás en el tiempo para recordarnos que la revolución burguesa española tuvo unas características militaristas, que partían de los pronunciamientos liberales, y estuvo obsesionada con el orden público. También nos recuerda que los periodos democráticos de la historia española son la excepción y no la regla.
Durante toda la lectura de la obra planea un tema básico que explica, en gran medida, la pregunta con la que se cierra el título del último capítulo: «¿Un pasado que no quiere pasar?». Este tema es el de la no depuración de los cuerpos policiales de la dictadura. Durante la Transición no se realizó. Pero tampoco se llevó a cabo después. Para el autor, será esta falta de depuración la que explique las actuaciones policiales durante la Transición, tanto en la calle como en las comisarías de policía, y también la evolución posterior de los cuerpos policiales y su actitud respecto a los responsables políticos, surgidos de la voluntad ciudadana a través del voto, pero que no han podido, o querido, depurar a la policía franquista. Y es que esta no depuración, nos dice Ballester, «comportó que la naciente democracia se constituyera utilizando los mimbres heredados de la dictadura». Y estos mimbres se tejieron reciclando currículums de violadores de derechos humanos, que fueron promocionados a altas responsabilidades por los gobiernos democráticos e, incluso, condecorados y recompensados económicamente. Es pues ésta, para David Ballester, una de las herencias franquistas más incómodas, uno de los grandes problemas de la democracia, porque ha conllevado una oposición, desde los cuerpos policiales, a todo posible cambio en sus filas.
Así, aunque es verdad que se disolvió la BPS, ninguno de sus agentes rindió cuentas y casi todos pasaron a formar parte de otras brigadas, nos recuerda Ballester. Y enseguida se nos va el pensamiento a comparar eso con lo que pasó con los jueces del TOP que pasaron a la Audiencia Nacional. Nos recuerda el autor como significativo el caso de José Sainz González (veterano de la lucha antiguerrillera y de la BPS), que llegará a ser director general de la policía en mayo de 1979 y que se rodeó de otros compañeros suyos, como Genuino Navales, Benjamín Solsona, Manuel Ballesteros, etc. La comparación con lo que pasó en Portugal es obligatoria, porque allí los presos políticos salieron de las cárceles y entró en ellas la policía política. Es verdad que por un breve periodo, pero al menos, y esto es muy importante, no se integraron en la policía democrática. Los datos de España en 1982 sirven para calibrar el alcance del problema cuando leemos en el libro que antiguos miembros de la BPS dirigían nueve de la trece jefaturas superiores de policía. Y también nos recuerda que el único miembro de la BPS que no pasó a formar parte de la policía democrática fue Antonio Juan Creix, pero que su salida se produjo durante la propia dictadura, en 1974: «Por paradójico que parezca, su cese fulminante cuando ejercía como jefe superior de policía en Sevilla es el único ejemplo de depuración policial que será citado en estas páginas y es obvio que no fue llevada a cabo por los demócratas», nos dice. La permisiva tolerancia de los gobiernos de UCD, el pragmatismo de los del PSOE, con el terrorismo de ETA como coartada, y el hecho de que las demandas de depuración de la policía quedaran en manos casi exclusivamente de los grupos de extrema izquierda ayudarán a construir el muro de la impunidad. Incluso el PCE transigió. A esto hay que añadir el artículo 2 de la Ley de Amnistía del 77, según el cual también se beneficiarían de ella «los delitos y faltas que pudieran haber cometido las autoridades, funcionarios y agentes de orden público, con motivo u ocasión de la investigación y persecución de los actos incluidos en esta ley»; algo reforzado en el artículo 3, que afinaba diciendo que la ley también afectaba a «los delitos cometidos por funcionarios y agentes del orden público».
Y la pregunta que nos hacemos, con el propio autor, es «¿hasta qué punto la falta de depuración constituye el origen de buena parte de los problemas planteados en el seno de la institución policial, tanto a lo largo del último cuarto del siglo pasado como, incluso, en los inicios del presente?». Una pregunta obligatoria, que este libro imprescindible ayuda a responder de forma documentada.
La Familia Lavapiés o la militancia maoísta del arte durante el final del franquismo y la Transición
Luis de la Cruz
Al leer hoy juntas estas tres palabras, la-familia-Lavapiés, pensaremos que es una manera literaria de referirse a uno de los barrios de Madrid con una identidad más definida, cohesionada y de mayor tradición política de izquierdas. Sin embargo, se trata también del nombre de una importante célula de activismo político-cultural que operó a finales de los años setenta.
La trayectoria de La Familia Lavapiés es muy desconocida hoy, seguramente por sus vínculos con grupos de la izquierda radical de la época, alguno de ellos incluso practicante de la lucha armada. También, es posible, porque en la historia del marxismo, fuera del PCE hace más frío. Durante los años finales del franquismo y los primeros de la transición, la militancia política y la cultural eran un todo indiferenciado, y por ello LFL tuvieron vínculos tanto con la Unión Popular de Artistas (UPA), formada en 1972 en París, como con el FRAP o el PC (marxista-leninista).
Exposición Artecontradicción, en 1975 https://www.archivolafuente.com/
La casa de la artista Amelia Moreno, en el número 50 de la calle Embajadores, se acabó convirtiendo en el centro neurálgico de militantes de extrema izquierda que formaron La Familia Lavapiés en 1975. Decidieron tomar el nombre del barrio donde llevaban a cabo parte de su actividad política y donde se veían. “Con el nombre queremos expresar una idea y un deseo sobre el lugar y la clase social a quienes dirigimos nuestros documentos”, se podía leer en una entrevista realizada por Joaquín Estefanía para Informaciones en 1975.
No debió ser fácil compaginar, dentro de la célula militante, la permebilidad cultural de los agitados setenta con la verticalidad del maoísmo, disonancia que llegó a convivir en algunas de sus obras. Así, en la obra CL QR de Darío Corbeira (integrante del grupo) se componen acciones revolucionarias llevadas a cabo por el FRAP en la Complutense o Lavapiés con referencias a Led Zeppelin, The Who, Ovidi Monllor o Yes, entre otros conjuntos de la época.
El arte se ponía al servicio del proyecto político y del pueblo, como ya había sucedido en la primera mitad del siglo XX, pero ahora el agit-prop llegaba contaminado de los postulados semióticos del sesentayochimo francés, el arte pop y, desde luego, la cultura popular juvenil, bien representada en el rock. Participaban, de alguna manera, del espíritu libertario de la época, paradójicamente encuadrados en una organización estalinista.
Darío Corbeira, uno de los fundadores del grupo, expresaba así las distintas militancias cruzadas en un documento de la revista Desacuerdos:
“… en otoño de 1974 vi la luz. El primer concierto de King Crimson en Madrid me abrió los ojos: 'O milito con creatividad o me marcho'. Me quedé, y nos quedamos. De algún modo Robert Fripp embarazó a la madre de La Familia Lavapiés. El rock era, ya para siempre, un filtro luminoso que te ayudaba a hacer más llevadera la mili revolucionaria”.
Acción en el barrio madrileño de Portugalete. En Contra la Transición «pelele»: La Familia Lavapiés como síntoma contracultural de la izquierda radical LFL
La primera acción del grupo fue una exposición en la Galería Antonio Machado llamada Artecontradicción, que llamó mucho la atención y reunió a bastante gente en la inauguración (la policía no faltó a la cita). La muestra fue girando por distintos colegios mayores hasta acabar en una galería de Cuenca, donde prendieron fuego al material, quizá para exorcizar los cantos de sirena y ofertas expositivas propiciadas por el inesperado éxito. Sin embargo, la actividad pública seguía compaginándose con detenciones y el arte de guerrilla en las barriadas.
Llegar a los barrios obreros fue una prioridad para la izquierda radical de la época, lo que se resuelve dentro de la actividad del grupo con la realización de murales en barrios periféricos, organización de charlas, acciones en fiestas (como las del barrio de Portugalete, donde colaboraron con la asociación vecinal haciendo un mural que incluía un fragmento de El Guernika y el lema “la ciudad debe ser nuestra” o una performance sobre las condiciones materiales de la clase trabajadora). También llevaron a cabo acciones similares en otros barrios, como La Ventilla, en oposición a los planes urbanísticos que pretendían acabar con la barriada sin garantías para el realojo de los vecinos.
La memoria de la Guerra Civil estaba muy presente en el arte político de la LFL, lo que resulta evidente al ver el recurso constante al poeta Miguel Hernández, sobre cuya figura basaron diversas acciones e, incluso, hicieron un mural en Orihuela.
Tocaron muchos palos. Desde fotomontajes que reproducían la portada del entonces popular periódico de sucesos El Caso, performances con caretas en manifestaciones, exposiciones (Arte-contradicción, en 1975), pintadas políticas…
Eran muy jóvenes y la mayoría de ellos ni tenía formación artística ni hicieron del arte una profesión en ese momento. Según Jaime Vindel, que ha escrito sobre el grupo, “la extracción social de sus integrantes era la clase obrera emigrada a Madrid durante el período desarrollista, un aspecto que era extensible a numerosos militantes de la UPA y el FRAP. A excepción de Corbeira, con estudios universitarios, el resto de los miembros se había autoformado en sus oficios y provenía de barrios humildes de la ciudad”. Los miembros fundadores, provenientes de la militancia en la UPA, se conocieron en reuniones clandestinas en lugar de en inauguraciones de exposiciones y no usaban nombres ficticios por impostura artística sino por los dictados del catecismo de la clandestinidad. Montaron La Familia Lavapiés con voluntad de autonomía, por lo que mantenían una relación de constante tira y afloja con el PC (m-l). Fueron Santiago Aguado, Darío Corbeira, Javier Florén, Amelia Moreno y Félix de la Torre Fajardo.
La Familia Lavapiés se disolvió a finales de 1976 o principios de 1977 y lo hizo de forma dadaísta: enviando por correo su obra a un destinatario ficticio, con un remitente falso. Algunos de sus miembros continuaron su militancia. Por ejemplo, Paco Gámez hizo en 1977 un cartel en el que Marx bailaba con un travesti. Otros de sus integrantes han continuado también con una carrera en el mundo del arte, como Amelia Moreno o el propio Corbeira. Su legado se encuentra a buen recaudo en el Archivo Lafuente de Santander, el nombre del grupo aparece citado en cada vez más estudios culturales sobre la transición y, de vez en cuando, su legado forma parte de muestras, como sucedió con El pintor de canciones, que se pudo ver en el Centro Cultural de la Villa en 2018. La arqueología de la memoria reciente encuentra, de vez en cuando, metralla agit-prop de La Familia Lavapiés y la data en una época, no muy lejana, en la que el arte político era algo más que hablar de política en el arte.
Huelga agrícola y represión: La intrahistoria del Romance de la Guardia Civil de García Lorca
El Romancero Gitano es una de las obras más populares de Federico García Lorca. Y de las más comprometidas. El libro —como diría el poeta—, “aunque se llama gitano, es el poema de Andalucía; y lo llamo gitano porque el gitano es lo más elevado, lo más profundo, lo más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza y universal”.
No residía en Lorca la voluntad de retratar “la Andalucía que se ve”, sino desentrañar aquella donde “está temblando la que no se ve”. Elevar la esencia andaluza en su dimensión cósmica. En ese propósito, no podía haber una raíz más oculta para hablar de la Andalucía misteriosa y milenaria que la que posee el gitano, la gitana, frente a la alienante esencia de la racionalidad occidental.
En el Romancero Gitano — “obra misteriosa y clara”, “popular y andalucísima”, donde lo narrativo y lo lírico, lo terrenal y lo simbólico, se fusionan entre sí—, hay una universalización del pueblo gitano y una importancia concedida al sur, un sur nutrido de esas personas que, de nuevo en palabras de Lorca, “parece nunca han existido para los poetas”. Personas que “mueren de hambre por no vender su voz milenaria a los señores que no poseen más que dinero, que es tan poca cosa”. Esas que riegan con su sudor el campo andaluz, o forman parte de un pueblo perseguido, estigmatizado e invisibilizado por la historia.
Porque la Andalucía que late en los romances de García Lorca no es la tierra pintoresca de señoritos y cortijeros, terratenientes y latifundistas; es la que se esconde en los cauces de los ríos. Es la Andalucía de los pobres, de la pena y de los marginados. De los sin pan. La Andalucía del temblor. De la fragua y de la hoz. La Andalucía popular. La tierra de jornaleros y gitanos.
Tratamos hoy aquí uno de los dieciocho romances que componen el romancero, Romance de la Guardia Civil española. Un poema, como todo el libro, rico en connotaciones y sentidos que, a veces, lejos de quedarse en el universo de la metáfora, también tienen —como veremos a continuación— su correspondencia con la realidad.
Romance de la Guardia Civil española. Contexto y situación del campo andaluz y de la campiña de Jerez
En la década de 1920, la clase trabajadora en Andalucía constituía tres cuartas partes de la población. Estaba formada, en los núcleos rurales, por jornaleros y jornaleras agrícolas y pequeños propietarios; en los núcleos urbanos, por un proletariado de servicios o actividades esporádicas (Solana Ruiz, J. L. 2003. Las clases sociales en Andalucía. Un recorrido sociohistórico).
Con una progresiva madurez como clase obrera, las mayorías sociales del campo, atravesadas por la conflictividad política y social de principios de siglo, protagonizaron una creciente concienciación y organización política a causa de problemáticas tanto coyunturales —inflación de la economía, especulación de productos de primera necesidad, carestía de subsistencias—, como estructurales, derivadas fundamentalmente de la injusta y desigual propiedad de la tierra.
En ese contexto, la campiña de Jerez de la Frontera —una de las seis comarcas de la provincia de Cádiz—, con grandes superficies dedicadas al cultivo de la vid, y, por tanto, con una destacada acumulación de población activa agraria, fue escenario de multitud de movilizaciones y huelgas campesinas. Entre 1917 y 1921, hubo en Jerez más de sesenta huelgas (Caro Canela, D. 1996. Huelgas en Jerez en el trienio 1918-1920). En el conjunto de la región, durante esos años se convocaron unas doscientas huelgas, siendo Jerez de la Frontera uno de los territorios más activos de lucha (Morales Muñoz, M. 2015. “La voz de la tierra. Los movimientos campesinos en Andalucía (1868-1931)”.
De entre todas esas huelgas, la que aquí nos interesa fue una más, como otra cualquiera, sin hechos destacados para su mención. Otro conflicto de clase en la larga lista de choques entre los de abajo y los de arriba, entre quienes trabajaban el campo y poseían la tierra. Solo que llegó a los oídos de un poeta. De un poeta comprometido, que comprendía con simpatía a los perseguidos. Y le inspiró para hacer un romance.
Gracias al minucioso y documentado trabajo del investigador lorquiano Miguel Francisco Caballero Pérez en “Lorca, basado en hechos reales”, hoy sabemos que uno de los poemas más críticos de García Lorca, “Romance de la Guardia Civil española”, seguramente tenga su razón de ser en la huelga que en 1923 llevaron a cabo los jornaleros agrícolas de la campiña de Jerez de la Frontera, así como en la represión de la misma por parte de la Guardia Civil. De esta forma pasa una huelga común a los anales de la historia.
La huelga agrícola de 1923
Informaba El Defensor de Granada el día 10 de julio de 1923: “Huelga en Jerez. Se ha declarado la huelga de obreros agrícolas de la campiña jerezana. Se han adoptado precauciones para evitar coacciones”. Y continuaba, al día siguiente: “Sigue la huelga en la campiña. Alcanza ya veintidós cortijos. Se han nombrado cinco comités de huelga”.
La huelga se producía en un momento donde la reorganización sindicalista, el auge de las corrientes libertarias y del movimiento obrero propiciaban el despertar del trabajador/a del campo.
La crítica al sistema de explotación y a la política caciquil del proletariado agrícola iba en aumento (Rodríguez, R. 1979. El proletariado agrícola andaluz como clase social (1913-1920). Los medios de la época, particularmente El Defensor de Granada y El Guadalete, informaban de la evolución de la huelga. Resumidamente, la protesta agrícola, con altibajos, no fue fructífera. Desde los primeros mítines de mil personas y la solidaridad entre trabajadores, hasta el desinfle y el abatimiento final, el paro y la reivindicación de los trabajadores/as duró aproximadamente un mes.
El final estuvo condicionado por la dureza de la fuerza represiva del Estado y la coacción de la clase propietaria local. Violencia que Lorca plasmó en su Romance tiempo después de los hechos.
La represión de la Guardia Civil y los terratenientes jerezanos
Destacamos cuatro informaciones relevantes sobre la huelga, marcadas en negrita para el investigador lorquiano Miguel Caballero, pues explicarían las alusiones de García Lorca a la represión violenta de la Guardia Civil en su famoso romance (y en la huelga jerezana).
La primera, del diario ABC del día 18 de julio, donde se señala que la Guardia Civil “disolvió varios grupos que ejercían coacciones y detuvo a varios huelguistas. Se han concentrado 70 guardias civiles”.
Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.
La segunda, aparecida en El Guadalete el día 22 de julio, donde se informa del regreso de “la fuerza de la Guardia Civil que había marchado a Madrid” para contener y reprimir a los trabajadores.
Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo, se les antoja,
una vitrina de espuelas.
La ciudad, libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entran a saco por ellas.
Los relojes se pararon,
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.
Un vuelo de gritos largos
se levantó en las veletas.
Los sables cortan las brisas
que los cascos atropellan.
Por las calles de penumbra
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de monedas.
La tercera, redactada dos días después en el mismo medio, donde se dice, literalmente, “La Guardia Civil recorre el campo incesantemente y dentro de la ciudad se ha redoblado la vigilancia”.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás fugaces
remolinos de tijeras.
Y la cuarta y última, citada en el ABC el 10 de agosto según el investigador Caballero: “incendio en varios cortijos (…) que puso de manifiesto actos represivos (…) como la quema de chozas de los jornaleros (…) El incendio destruyó las cosechas y supuso la muerte para muchas cabezas de ganado. Además, varias chozas fueron pasto de las llamas, dejando a los colonos en la miseria” (Caballero, M. 2022. Lorca: basado en hechos reales. Los sucesos que inspiraron sus obras).
Pero la Guardia Civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.
Rosa la de los Camborios,
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.
Y otras muchachas corrían
perseguidas por sus trenzas,
en un aire donde estallan
rosas de pólvora negra.
Cuando todos los tejados
eran surcos en la tierra,
el alba meció sus hombros
en largo perfil de piedra.
La huelga, habida cuenta de la represión, “finalizó sin que los obreros consiguieran la más mínima mejora en sus jornales, los cuales permanecieron congelados en la cantidad pagada el año anterior. La presión de los caciques (…); el hambre, el cansancio, la división y el desgaste de los obreros; todo ello contribuyó a acabar con las pretensiones de mejora social y de sueldo por las que lucharon los jornaleros durante los 26 días que duró la huelga” (ídem).
La lucha de los trabajadores del campo y su represión, llegó, de algún modo, a los oídos de Federico García Lorca. Y los hechos le inspiraron para hacer una dura crítica a la Benemérita. Existen muchas razones para creerlo, como la coincidencia temporal del Romancero (aunque publicado en 1928, cabe recordar que el libro fue escrito entre 1924 y 1927) y la huelga; la casi literal reproducción de la represión de la Guardia Civil contra los huelguistas y los asentamientos gitanos de la zona; o la introducción en el romance de un nombre propio como Pedro Domecq, terrateniente de una de las familias con más linaje de la zona, y de una ciudad concreta: Jerez de la Frontera.
Detrás va Pedro Domecq
con tres sultanes de Persia.
La media luna, soñaba
un éxtasis de cigüeña.
Estandartes y faroles
invaden las azoteas.
Por los espejos sollozan
bailarinas sin caderas.
Agua y sombra, sombra y agua
por Jerez de la Frontera.
En relación a este último hecho, el Pedro Domecq del romance podría ser Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio (1881-1937), empresario bodeguero y ganadero de toros bravos, o Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio (1869-1921), marqués de Casa Domecq, gentilhombre de Cámara de Su Majestad (Alfonso XIII), Caballero de la Orden Militar de Calatrava, Caballero de la Orden de Carlos III y vicecónsul de Bélgica en Jerez. Ambos hijos de Pedro Jacinto Domecq Loustau (empresario vitivinícola, principal impulsor del brandy de Jerez) y María del Carmen Núñez de Villavicencio Olaguer-Feliú, primera marquesa de Domecq.
No es Romance de la Guardia Civil española el único poema donde Lorca hace una enérgica crítica al cuerpo de seguridad. En el Romancero Gitano hay múltiples referencias a la Guardia Civil.
Sirvan de ejemplo Prendimiento y muerte de Antoñito El Camborio (Y a la mitad del camino / bajo las ramas de un olmo, / guardia civil caminera / lo llevó codo con codo (…) / Ni tú eres hijo de nadie, / ni legítimo Camborio / ¡Se acabaron los gitanos / que iban por el monte solos! / Están los viejos cuchillos / tiritando bajo el polvo. / A las nueve de la noche / lo llevan al calabozo, / mientras los guardias civiles / beben limonada todos. / Y a las nueve de la noche / le cierran el calabozo, / mientras el cielo reluce / como la grupa de un potro); Romance Sonámbulo (Sobre el rostro del aljibe / se mecía la gitana. / Verde carne, pelo verde, / con ojos de fría plata. / Un carámbano de luna / la sostiene sobre el agua. / La noche su puso íntima / como una pequeña plaza. / Guardias civiles borrachos, / en la puerta golpeaban. / Verde que te quiero verde. / Verde viento. Verdes ramas. / El barco sobre la mar. / Y el caballo en la montaña); o Reyerta (El juez, con guardia civil, / por los olivares viene. / Sangre resbalada gime / muda canción de serpiente. / Señores guardias civiles: / aquí pasó lo de siempre. / Han muerto cuatro romanos / y cinco cartagineses).
Incluso en poemas anteriores, como Canción del gitano apaleado, del Poema del cante jondo (1923), Lorca ya denunciaba la violencia de la “guardia civil caminera”:
Veinticuatro bofetadas.
Veinticinco bofetadas;
después, mi madre, a la noche,
me pondrá en papel de plata.
Guardia civil caminera,
dadme unos sorbitos de agua.
Agua con peces y barcos.
Agua, agua, agua, agua.
¡Ay, mandor de los civiles
que estás arriba en tu sala!
¡No habrá pañuelos de seda
para limpiarme la cara!
En sus numerosas cartas y relaciones epistolares, también encontramos crítica y preocupación por parte del poeta ante la violencia de la Benemérita. En una carta a su hermano Francisco, en 1926, le llegó a decir: “El país está gobernado por La Guardia Civil. Un cabo de Carataúnas a quien molestaban los gitanos, para hacer que se fueran los llamó al cuartel y con las tenazas de la lumbre les arrancó un diente a cada uno diciéndoles: ‘Si mañana están aquí caerá otro'. Naturalmente, los pobres gitanos mellados tuvieron que emigrar a otro sitio. Esta Pascua en Cañar un gitanillo de catorce años robó cinco gallinas al alcalde. La Guardia Civil le ató un madero a los brazos y lo pasearon por las calles del pueblo, dándole fuertes correazos y obligándole a cantar en alta voz. Me lo contó un niño que vio pasar la comitiva desde la escuela. Su relato tenía un agrio realismo conmovedor. Todo esto es de una crueldad insospechada... y de un fuerte sabor fernandino”.
Como en sus posteriores publicaciones (marcadamente en Poeta en Nueva York, poemario anticapitalista, antirracista, durísimo contra la deshumanización de la sociedad moderna) Lorca se alinea con los perseguidos, los discriminados. Y no duda en criticar (en plena dictadura de Primo de Rivera) a nada más y nada menos que la Guardia Civil. Un hecho insoslayable de su trágico final.
Romance de la Guardia Civil española y el asesinato de Federico García Lorca
Romance de la Guardia Civil española fue, como dijo Miguel García-Posada, “la primera gran creación poética en que, si no la revolución, sí es la represión implacable la que se manifiesta rotundamente. La imaginación, el juego, la libertad, son sacrificados por la ley de una civilización siniestra. Hay que esperar al ‘Guernica' picassiano para encontrar otro testimonio artístico semejante de masacre”.
Las referencias del poeta a la Guardia Civil, y el antagonismo dibujado entre el pueblo gitano y el cuerpo policial, “surgen del mismo pozo oscuro del miedo popular (…) Cada encuentro entre gitanos, eternamente ingenuos, aventureros y valientes hasta en sus más pequeñas vanidades, se convierte en un choque entre la sombría violencia organizada y la libertad humana, generosa y alegre“ (Barea, A. 1957. Lorca, el poeta y el pueblo).
Como era de esperar, la crítica del poeta al cuerpo en Romancero Gitano, y más concretamente, en Romance de la Guardia Civil española, no fue acogida con entusiasmo. Ni en el cuerpo ni en parte de la sociedad. De hecho, dato curioso, Lorca llegó a ser denunciado por su libro el 31 de enero de 1936, ya que contenía, según el denunciante, “conceptos y frases injuriosas para el Instituto de la Guardia Civil”. La denuncia no prosperó y la anécdota terminó siendo rocambolesca.
Sin embargo, el contenido del poema y el odio que despertó en las fuerzas represoras del Estado están estrechamente ligados al fusilamiento del granadino. Y lo están por una serie de circunstancias insólitas, sorprendentes, como tantas y tantas eventualidades en la vida del poeta.
Veamos: entre los guardias civiles que reprimieron la citada huelga de 1923, se encontraban Vicente González García y Miguel Romero Macías.
González García era jefe del primer Escuadrón de Caballería de la Comandancia de Cádiz con sede en Jerez de la Frontera. Allí conoció y estuvo bajo el mando del teniente coronel Velasco Simarro. La caballería tuvo participación directa en la huelga agrícola de la campiña jerezana.
Por su parte, Romero Macías fue uno de los dos tenientes de la Guardia Civil que participaron en la represión de la huelga del 23. Años más tarde, en 1930, fue destinado a Granada. Allí, como González García, también estuvo bajo el mando del teniente coronel Velasco Simarro.
¿Y quién fue Velasco Simarro? El responsable en 1936 de la detención y asesinato de Federico García Lorca (Caballero Pérez, M. (2011). Las trece últimas horas en la vida de García Lorca).
Es decir, dos de los guardias que protagonizaron la violenta represión de la huelga jerezana de 1923 —hechos recogidos, difundidos y duramente criticados por Lorca en Romance de la Guardia Civil española —, terminaron estando bajo el mando del responsable del fusilamiento del autor del poema. Es difícil pensar que los tres no conversaran sobre el famoso romance, dada la trascendencia del mismo y la universalidad del autor, que ya era, por aquel entonces, uno de los poetas más famosos y renombrados del panorama literario español e internacional.
Como dice Caballero, al que le debemos gran parte del conocimiento de este conjunto de casualidades, “que este teniente coronel Velasco Simarro estuvo destinado en la comandancia de Cádiz en 1932 cuatro años después de la publicación del Romance de la Guardia Civil española, que fue considerado un ataque brutal a dicha institución; que Velasco conoció todos los hechos acaecidos y que dan lugar a dicho Romance y que la mala suerte para el poeta es que este individuo fuese el dueño de su destino, son hechos claros”.
Fin. Las dos caras de la historia
Velasco Simarro falleció el 26 de mayo de 1945. Su cuerpo está enterrado en el cementerio municipal de Granada. Miguel Romero Macías murió a los 45 años debido a una enfermedad. La vida de Vicente González García terminó plácidamente en Andalucía, tras ser ascendido en la jerarquía castrense y retirándose de los servicios militares a mediados de los años cuarenta.
Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio murió el 9 de febrero de 1921. Yace enterrado en la Finca el Majuelo, Jerez de la Frontera. Tras su fallecimiento, la burguesía jerezana y el Ayuntamiento de la ciudad erigieron un monumento en su honor. Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio falleció el 20 de marzo de 1937. Su cuerpo descansa en la Cripta de la Capilla del Sagrario de la Colegial, en Jerez de la Frontera. La familia Domecq es a día de hoy, según la revista Forbes, una de las familias más ricas de España.
Federico García Lorca fue detenido el 16 de agosto de 1936 por la Guardia Civil. Dos días después, entre Víznar y Alfácar, fue asesinado. Su cuerpo, ochenta y siete años después, sigue desaparecido. Entre las personas que componían el grupo que terminaría con la vida del autor del Romancero Gitano, había un guardia civil. Tenía el alma de charol y de plomo la calavera.
¡Oh, ciudad de los gitanos!
La Guardia Civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.
¡Oh, ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
Juego de luna y arena.
Fuente original con bastantes ilustraciones: https://www.elsaltodiario.com/poesi...
Ells multen, nosaltris multitut
Un juez investiga una supuesta agresión policial a detenidos en un calabozo de Fuengirola
El presunto agresor dice que usó la fuerza mínima necesaria para inmovilizar al detenido.
RTVE.es / Mañaneros
La Policía Nacional ha abierto un expediente disciplinario a uno de sus agentes por la actuación policial a principios de año en una comisaria de Fuengirola. Por su parte, el juez está investigando las imágenes que ofrecen en exclusiva en el programa de Televisión Española 'Mañaneros'.
El presunto agresor dice que usó la fuerza mínima necesaria para inmovilizar al detenido y asegura haber recibido golpes en la mano con la que golpeó al detenido.
Cómo sucedieron los hechos
Las imágenes, a las que ha tenido acceso en exclusiva Mañaneros, corresponden al pasado 8 de enero. En ellas se puede ver a un hombre, de 32 años y de origen marroquí, detenido en la comisaría de Fuengirola, Málaga. Durante su estancia en los calabozos, mantiene una actitud aparentemente nerviosa, y, según las imágenes, aporrea la puerta de la celda con insistencia.
Los gritos y los aspavientos que hacen llaman la atención de su compañero de celda que está sentado en el suelo, pero también la de los agentes de vigilancia. Uno de ellos irrumpe en la celda. Es entonces, cuando nada más entrar, el agente le propina una patada que le desestabiliza.
Después, le da hasta tres puñetazos. Una vez en el suelo, el policía le propina cuatro patadas más. Todo sucede ante la mirada perpleja del otro detenido y de un segundo agente que, como pueden ver, contempla toda la escena desde la puerta sin intervenir.
A continuación, también golpea y agarra por el cuello al otro detenido para acabar lanzándole encima del otro hombre, al que el policía tira una última patada en la cabeza antes de salir de la celda junto a su compañero.
Los dos detenidos quedan en el suelo, el primero de ellos y el que ha recibido la mayor parte de los golpes parece pedir explicaciones al policía. A los pocos segundos vuelve entrar en la celda, discute durante unos momentos con el detenido, que sigue tirado en el suelo. La agresión le ha producido una fuerte hemorragia, como queda reflejado en el parte médico al que ha tenido acceso el programa 'Mañaneros'.
Es entonces, cuando los dos agredidos intentan pedir explicaciones al otro agente. Uno de ellos incluso se percata de que la cámara de seguridad está grabando todas estas imágenes y parece decírselo al policía. Una actuación policial que actualmente está siendo investigada.
La Policía ha abierto un expediente disciplinario al agente
El programa 'Mañaneros' se han puesto en contacto con la Policía Nacional, quien asegura que hay dos atestados abiertos: uno por la detención de este hombre y otro por las imágenes mostradas en exclusiva. Unas imágenes que les pidió el juez y que el magistrado está investigando. Será él quien considere si esta agresión es constitutiva o no de delito y no será hasta entonces cuando la Policía decida cuál es el futuro de ese agente. Desde la Policía insisten: episodios como estos no son comunes en la Policía Nacional.
Alemania quiere reintroducir el servicio militar obligatorio en 2025
Carmela Negrete
El que será el nuevo canciller alemán en un par de semanas, el cristianodemócrata Friedrich Merz, viene con todo. En los primeros días tras ganar las elecciones, ya advirtió que quiere invitar a Benjamin Netanyahu al país, a pesar de que pesa sobre él una orden de detención internacional. Y aún antes de que se constituya el nuevo Bundestag, pretende incluso reformar la Constitución para contraer más deuda y financiar así un rearme colosal de unos 800.000 millones de euros adicionales.
El portavoz de defensa del grupo parlamentario de Merz, la coalición denominada La Unión, Florian Hahn, declaró el martes al diario Bild que la abolición del servicio militar obligatorio ya no se ajusta a los tiempos. El nuevo gobierno quiere que los primeros reclutas crucen las puertas de los cuarteles ya en 2025. Es lo que declaró y lo justificó con el argumento de que no se puede permanecer impasible mientras el mundo, supuestamente, se vuelve más inseguro. Según el político bávaro, Alemania necesita una “disuasión creíble y un aumento del personal”, compuesto por ciudadanos en uniforme.
Ya el gobierno anterior presentó un plan para reintroducir el servicio militar en base al llamado modelo sueco. Según este, se realiza un listado general de los jóvenes en edad de hacer la mili y tienen que someterse a un chequeo médico obligatorio. Es así como escogen a los jóvenes más fuertes y aptos para ir al ejército y les invitan a unnirse a filas de forma voluntaria. En caso de que no se encuentre el número de jóvenes necesario dispuesto a realizar dicho servicio, se realizará de forma forzada. El Ministro de Defensa socialdemócrata, Boris Pistorius, ya explicó en noviembre que en caso de guerra el país debe disponer de 460.000 soldados de partida, de los cuales 260.000 serían reservistas que hayan hecho el servicio militar obligatorio. Según informaciones de Der Spiegel publicadas el jueves, el Bundeswehr planea obligar a los reservistas de mas de 50 a participar en entrenamientos obligatorios.
Mientras los planes para obligar a servir con armas se concretan, la justicia alemana ha dejado claro que, en caso de guerra, no respetará al parecer el derecho a la objeción de conciencia. El 16 de enero, el Tribunal Federal de Justicia emitió una sentencia que un ucraniano debía ser deportado a su país a pesar de que alegó la objeción de conciencia y que, con toda probabilidad, sería enviado a luchar al frente. En la sentencia, sin embargo, los jueces además escriben que en el caso de guerra el derecho a la objeción de conciencia no contaría por causas de fuerza mayor. Una comprensión del derecho, que está recogido en la carta magna, que podría afectar a ciudadanos alemanes en caso de guerra si sienta jurisprudencia, advierten varios expertos como la profesora Kathrin Groh de la Universidad de la Bundeswehr o el blog especializado en derecho Legal Online Tribune.
Deudas ingentes para armamento
El martes fue un día infame para la historia de Alemania: la CDU y el SPD anunciaron el mayor endeudamiento en la historia de la República Federal para comprar armamento y convertir, tal como se había anunciado, a Alemania en la tercera potencia militar mundial. Muy llamativo fue el hecho de que en la conferencia de prensa apareció Merz, pero no el canciller saliente Olaf Scholz, que ha actuado como freno en muchas ocasiones desde el comienzo de la guerra de Ucrania, sino que salieron a hablar con la prensa los co-presidentes del SPD, Saskia Esken y Lars Klingbeil. 500.000 millones quiere invertir el país en prepararse para la guerra y 400.000 más en infraestructura. Los socialdemócratas han justificado a su electorado el acuerdo con la inversión paralela en infraestructura civil. Sin embargo, si se va al detalle, se trata de inversiones que atienden a la lógica de la "movilidad militar“: las carreteras, los ferrocarriles y los puertos del país.
Para ello, están dispuestos a cambiar la constitución a marchas forzadas con el parlamento de antes de las elecciones (es posible de forma legal, pero muy reprobable a nivel moral). La semana que viene, el jueves, se debatirán estos planes y el martes de la siguiente sería la votación. Los votos del partido verde serán fundamentales para aprobar tales créditos de guerra y se dan por garantizados. Die Linke aún no ha desvelado si votará a favor, porque, justifican, siempre han estado a favor de reformar el freno de la deuda constitucional.
El partido liberal FDP, que no entrará en el nuevo Bundestag pero aún tiene voto en el parlamento con el que Merz quiere aprobar sus planes, ha rechazado la propuesta. Una de las consejeras económicas independientes del llamado Consejo de Sabios de la Economía, Veronika Grimm, ha criticado los planes y aseguró al diario Bild que éstos "suenan más a sátira que a una propuesta seria", ya que cree que antes de realizar las inversiones necesarias, se debería tener una estrategia clara de defensa y de crecimiento para la economía. Ella cree que será difícil devolver el dinero prestado para tales fines sin un crecimiento de la economía.
Uno de los principales indicadores de la marcha de la misma, el índice ifo, cayó en el caso de las empresas químicas en febrero, de nuevo, a menos 18,2 puntos, después de haber registrado menos 14,8 puntos en enero. "La industria química está en crisis: los altos costos de la energía, los obstáculos burocráticos, la débil demanda y el aumento de las barreras comerciales la están afectando en la competencia global", explicaba en una nota de prensa la experta del sector Anna Wolf del Instituto ifo. Y éste es solo un sector de los afectados por la crisis en Alemania. En estos momentos, el sector de armamento es el único con un crecimiento considerable y expectativas: las acciones de la mayor empresa de armamento alemana Rheinmetall han llegado a costar 1.200 euros la unidad, un crecimiento exponencial en los últimos meses.
El canciller designado Merz quiere que Alemania sea una potencia nuclear y se ha reunido en Paris con Emmanuel Macron para negociar el estacionamiento de aviones con carga nuclear en suelo alemán. El exministro de Exteriores de los Verdes, Joschka Fischer, quien, a sus 76 años, no irá a la guerra, ha abogado estos días por la reintroducción inmediata del servicio militar obligatorio y por un "paraguas nuclear europeo" en una entrevista con el diario Die Zeit.
Die Linke queda en entredicho
Ante esta avalancha aplastante de muy malas noticias para la paz, las libertades y la economía, Die Linke no ha puesto el grito en el cielo, y su contención no es casual. El partido no está en el gobierno, sino que debería hacer trabajo de oposición. En las declaraciones y en las apariciones en prensa y programas televisivos, las principales figuras han criticado el que ahora, de repente, haya medios para el ejército, cientos de miles de millones, y que tan solo con la condición de gastar ese dinero en armas, los cristianodemócratas y los socialdemócratas están también dispuestos a hacer inversiones millonarias en la infraestructura del país. El rearme en sí no ha sido tematizado por el partido como tal ni han salido a manifestarse, en general, tras oír la noticia.
Con su buen olfato y conocimiento sobre el partido, el periodista Sebastian Friedrich y el politólogo de la Fundación Rosa Luxemburgo, Ingar Solty, publicaron un artículo conjunto en el semanario "Der Freitag" el martes, titulado "Se acabó la fiesta: el freno de la deuda y el rearme se convierten en el dilema de Die Linke". Explican que "Die Linke ha rechazado siempre el freno de la deuda, porque pretendía posibilitar inversiones sociales y ecológicas. Ahora se ve obligada a ocuparse de un fondo especial destinado exclusivamente al rearme". Los autores creen que el partido tuvo suerte durante el breve intervalo de la campaña electoral, ya que no se habló demasiado del tema de la guerra, y que "el rearme pone a Die Linke bajo presión".
Ambos analistas creen que parte de los nuevos votantes del partido o que se han unido a él "se muestran abiertamente a favor de los envíos de armas a Ucrania, en un momento en el que el gobierno ucraniano solo puede mantener la guerra mediante las más masivas reclutaciones forzosas y en el que Estados Unidos ya busca una forma de congelar el conflicto" y constatan que es por eso que "Die Linke se encuentra en esta situación bajo una enorme presión".
El diputado del partido Dietmar Bartsch escribió en su cuenta de X que "un cambio de 180 grados hacia un segundo partido verde no será permitida por Die Linke". En ese mismo post, asegura que la formación necesita repensar su programática, en especial la del congreso del partido en Erfurt en 2011. "Habrá que debatir sobre la cuestión de si descartamos de manera categórica las entregas de armas para siempre y en todas partes", escribe el político y le pone palabras a lo que es un secreto a voces, que Die Linke se ha llenado de nuevos activistas verdes que leen el diario Taz, que escribe "ésta es nuestra guerra" en sus comentarios de opinión.
Los sindicatos mayoritarios tampoco parece que vayan a oponer resistencia al plan de rearme alemán que, al fin y al cabo, se traduce en inversiones y puestos de trabajo en la economía de guerra: "En particular, en el contexto de las incertidumbres globales, debemos fortalecer la capacidad de defensa de Europa y, al mismo tiempo, no frenar el progreso social", declaró la presidenta de la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB), Yasmin Fahimi, en un comunicado emitido el miércoles.
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