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Cinefilia estrena el documental 'Desarmando la guerra', de Montse de la Cal
Redacción
La asociación cultural Cinefilia presenta el estreno oficial del documental “Desarmando la guerra”, un trabajo de investigación audiovisual de gran calado dirigido por Montse de la Cal, que llegará a las salas en enero tras varios meses de intenso proceso de actualización, postproducción y edición de sonido.
El documental ya pudo verse en preestreno en el EJE de Azuqueca de Henares el pasado mes de octubre, dentro de la programación del FESCIGU, donde fue proyectado en pantalla grande y recibió excelentes críticas tanto por su enfoque como por la solidez de su planteamiento. Aquella primera acogida impulsó una nueva fase de trabajo sobre la obra, incorporando actualizaciones documentales y un cuidado tratamiento del sonido y el montaje, con el objetivo de afrontar su estreno y posterior distribución en las mejores condiciones posibles.
“Desarmando la guerra” nace de una inquietud profundamente contemporánea: ¿por qué en 2025 se ha batido el récord de conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial? ¿Por qué el mundo se rearma de forma acelerada mientras vuelven a soplar vientos de guerra? A lo largo de ochenta minutos de ritmo vertiginoso, la película articula estas preguntas a través de entrevistas y abundante documentación gráfica, fruto de un exhaustivo trabajo de investigación y contraste de fuentes.
El documental pone el foco en los intereses económicos y geopolíticos que se benefician de la desestabilización de países y conflictos prolongados. Cinco miradas diferentes construyen un relato que combina análisis, reflexión crítica y una apuesta decidida por la esperanza, invitando al espectador a cuestionar los discursos dominantes y a pensar la paz como una opción posible y necesaria.
La obra se distribuye bajo Licencia Creative Commons CC BY-NC-ND 4.0, lo que significa que puede visionarse, descargarse y compartirse libremente, siempre que se reconozca la autoría, no se utilice con fines comerciales y no se realicen modificaciones ni obras derivadas. Esta decisión refuerza la vocación divulgativa y social del proyecto, facilitando su circulación en espacios educativos, culturales y sociales, y garantizando al mismo tiempo la integridad del contenido original.
Con “Desarmando la guerra”, de la Cal firma un documental comprometido, riguroso y necesario, que aspira a generar debate y conciencia en un momento histórico marcado por la escalada armamentística y la normalización del conflicto. Un estreno que invita a mirar de frente la realidad para, precisamente, empezar a desarmarla.
Este nuevo documental se inscribe en una trayectoria de trabajo continuado de Montse de la Cal, que ya ha codirigido junto a Luis Moreno otros documentales en formato corto realizados también para el FESCIGU, como “El agua secuestrada” —con más de 100.000 visualizaciones en YouTube—, “La edad de la calma” o “Guadalajara SOStenible”.
El estreno de “Desarmando la guerra” se produce tras el cierre reciente del ciclo de proyecciones de la sección Infancine, una iniciativa educativa del FESCIGU que ha recorrido la provincia de Guadalajara acercando el cine comprometido a centros escolares. El programa, patrocinado por la Diputación Provincial de Guadalajara, se consolida como una de las líneas educativas más relevantes del festival.
Por otro lado, Cinefilia informa de que la exposición “La humanidad en la guerra”, obra del Premio Princesa de Asturias James Nachtwey, y cedida por Cruz Roja, prevista inicialmente para el 10 de enero en la Sala de Exposiciones Jesús de Campoamor, en Azuqueca de Henares, se ha aplazado al mes de marzo debido a problemas de disponibilidad del espacio.
SNDP Enero 2026
Los premios nobel de la Paz.
Efemérides.
Consultorio de Mari Paz.
La guerra del Mes.
Israel ha matado a 520 gazatíes desde el inicio del alto al fuego
EFE
Los palestinos asesinados por fuego israelí pese al alto el fuego en vigor desde el 10 de octubre ascienden a 520, tras el asesinato de 26 gazatíes este sábado, entre ellos a una familia de siete en una tienda de campaña en Jan Yunis (sur) y once muertos en el bombardeo de una comisaria en la ciudad de Gaza, según fuentes médicas y de la defensa civil.
Un misil israelí impactó esta mañana contra la comisaría del barrio de Sheij Radwan, en la ciudad de Gaza, causando siete muertos, según confirmó una fuente de la morgue del Hospital Shifa, que aumentaron poco después a once tras el hallazgo de cuatro cuerpos entre los escombros.
Según el hospital y un comunicado del Ministerio del Interior de Hamás, entre las víctimas mortales hay al menos tres mujeres agentes de Policía y cuatro personas que estaban detenidas. Todavía se desconocen detalles sobre los últimos cuatro fallecidos.
Los ataques tuvieron lugar tanto en el norte como en el sur de Gaza, incluidos el bombardeo de un dron israelí contra una tienda de campaña en Jan Yunis en el que murieron un padre, sus tres hijos y tres de sus nietos, según una fuente del Hospital Naser.
En el norte, en Ciudad de Gaza, una madre y tres de sus hijos fueron asesinados, junto a otro familiar, en el bombardeo aéreo contra el apartamento en el que se refugiaban, de acuerdo con el Hospital Shifa.
Además, hubo otros cuatro bombardeos, entre ellos contra otro apartamento cerca del cruce de Jabalia, al este de Ciudad de Gaza, que solo causó heridos y dos al sureste del campamento de refugiados de Al Bureij, en el centro de la Franja y cerca de la denominada línea amarilla.
Además, en estos más de tres meses y medio de tregua, los equipos de la defensa civil han recuperado entre los escombros 715 cuerpos y miles más siguen sepultados.
"Se han añadido 85 mártires (muertos) a las estadísticas acumuladas, cuyos datos fueron completados y aprobados por el Comité de Aprobación de Mártires entre el 23 y el 30 de enero de 2026", detalla este sábado Sanidad.
La ofensiva bélica israelí iniciada el 7 de octubre de 2023 se considera por gran parte de la comunidad internacional como un genocidio contra el pueblo palestino por la destrucción generalizada, el alto ratio de civiles muertos versus milicianos o el uso del hambre como arma de guerra.
Yuval Noah Harari: 'En el siglo XXI las élites perderán sus incentivos para invertir en la salud, la educación y el bienestar de la mayoría. La mayoría de la gente será innecesaria'
Tenemos que ser muy realistas: durante la mayor parte de la historia, la mayor parte de la gente ha sido insignificante para las élites y los centros de poder. Hemos vivido en una sociedad muy especial, en la que solo durante los siglos XIX y XX las masas han sido vitales para la economía y por lo tanto han tenido derechos. Que ya no sean necesarias por razones económicas o militares tendrá consecuencias desastrosas sobre las personas.
Yuval Noah Harari: "La mayoría de la gente será innecesaria en el siglo XXI"
Ernest Alós
Con libros como ‘Sapiens. Breve historia de la humanidad', el joven historiador israelí Yuval Noah Harari (1976) ha sido leído y recomendado por lectores como Barack Obama o Mark Zuckerberg. La élite de la élite que puede hacer realidad, o no, los negros presagios sobre el futuro de nuestro género que plantea en ‘Homo Deus. Una breve historia del mañana' (Debate / Edicions 62), el libro sobre el que este martes debatirá con Jorge Wagensberg en el ciclo Converses a la Pedrera (19 horas, entradas agotadas). En él expone que en el último siglo la humanidad ha reducido drásticamente el hambre, ha retrasado la muerte y acotado las guerras. Ese proceso puede seguir progresando para conseguir más felicidad (pero gracias a la bioquímica) y más longevidad (para unos pocos) hasta llegar a crear una nueva figura, el ‘Homo deus', con capacidades que nuestros ancestros reservaban a los seres divinos. Pero ese planteamiento aparentemente optimista es un ‘macguffin', y la historia puede ir por otros derroteros, mucho más funestos. Y es que uno de los méritos de Harari es su habilidad para utilizar recursos narrativos…
Así que de optimismo nada, ¿no?
El primer capítulo del libro es una historia simple, la que nos suelen explicar científicos y futurólogos sobre lo que sucederá en los próximos 100 años. Una simple proyección del presente sin grandes cambios. En el pasado conseguimos superar el cólera, el tifus y la tuberculosis y ahora venceremos el cáncer y el alzhéimer y encontraremos la manera de rejuvenecer el cuerpo. Pero en la mayor parte del libro lo que hago en realidad es complicar la historia. No solo porque vaya a haber imprevistos sino porque los ideales fundamentales que nos impulsaron en esta dirección están en peligro, pueden colapsar. En el próximo siglo encararemos no solo cambios tecnológicos sino también ideológicos. Y la idea de que podemos mantener los valores humanísticos que han sido predominantes durante el siglo XX, solo que con una mejor tecnología para hacer realidad estos ideales, es muy naïf.
¿Así, la libertad, la democracia, los derechos humanos, cree que son valores que corren peligro?
Sí, por supuesto. Las ideas fundamentales de las democracias liberales con las que estamos familiarizados, como ‘un hombre un voto', en un mundo con castas biológicas, ciborgs e inteligencia artificial pueden quedar completamente obsoletas. Los superricos podrán conseguir para sí mismos o para sus hijos capacidades que les harán superiores a la población media, que no podrá competir, y la brecha se hará cada vez mayor. Hoy no, y por eso el hijo de un pobre aún tiene alguna oportunidad. Cuando haya estas diferencias biológicas no tendrá ninguna.
Quedémonos de momento dentro de esta narración que dice que viviremos más y nuestra especie mejorará. Toda la humanidad no se convertirá en ‘homo deus'. Solo unos pocos. ¿Y los demás?
Durante el siglo XX la igualdad fue quizás el valor más importante de la humanidad. En gran parte, la historia del siglo XX es una historia de victorias, incompletas por supuesto, sobre la desigualdad. El mundo es ahora mucho más igualitario entre razas, entre clases, entre géneros, incluso entre padres e hijos. Esto ahora quizá va a invertirse. Veremos mayores desigualdades que en cualquier otro momento de la historia. Podremos ver a una pequeñísima minoría de personas que monopolice el poder económico y político, los algoritmos y la tecnología, y utilice este enorme poder para empezar a mejorar biológicamente y crear clases biológicas. Esto es abstracto, así que podemos poner un ejemplo: pensemos por ejemplo en los coches con pilotaje autónomo. Serán casi inevitables en los próximos 10 o 20 años. Hoy, millones de personas comparten las decisiones sobre la movilidad. Taxistas, conductores, profesores de autoescuelas, guardias de tráfico… Dentro de 20 años todos los vehículos estarán conectados a una única red que estará controlada por un único algoritmo. ¿Y quién será el propietario? Quizá una corporación como Google controlará toda la red de transporte de Barcelona. Ese es el tipo de monopolización del poder que puede venir.
Usted dice que en esa sociedad la clase mayoritaria pasaría a ser la de los innecesarios. El momento más inquietante del libro es cuando usted plantea que ya hay un modelo de cómo sería esa relación entre superhombres y homo sapiens: la forma como hoy nosotros tratamos a los animales.
Bueno, me parece que no se los comerán, no creo que lleguemos a eso. No creo que la gente vaya a ser criada en granjas como en ‘Matrix', eso no es realista… las máquinas no necesitan comer personas. Lo que quiero dar a entender es que en el siglo XX las mejoras en la vida del humano medio se produjeron sobre todo debido a que los gobiernos, en todo el mundo, establecieron sistemas masivos de educación, salud y del estado del bienestar. Hasta Hitler necesitaba que millones de alemanes estuvieran en condiciones de servir en la Wehrmacht y trabajar en las fábricas. Tenía sentido invertir en su bienestar. En el siglo XXI las élites perderán sus incentivos para invertir en la salud, la educación y el bienestar de la mayoría porque la mayor parte de la gente será innecesaria. Esto no significa que los vayan a exterminar de forma activa, solo que los gobiernos invertirán cada vez menos en ellos. Y esto ya está sucediendo ahora en el todo el mundo.
¿El futuro se parecerá a esas sociedades del pasado en que el 20% de la población podía morir de hambre sin que se inmutaran en el palacio real?
Podría ser algo así. Tenemos que ser muy realistas: durante la mayor parte de la historia, la mayor parte de la gente ha sido insignificante para las élites y los centros de poder. Hemos vivido en una sociedad muy especial, en la que solo durante los siglos XIX y XX las masas han sido vitales para la economía y por lo tanto han tenido derechos. Que ya no sean necesarias por razones económicas o militares tendrá consecuencias desastrosas sobre las personas.
Hubo otra razón: leyeron a Marx, creyeron en la amenaza de una clase obrera organizada y reaccionaron preventivamente. Tienes el argumento ético, que debería ser suficiente, pero me temo que no lo es. Marx escribía en el siglo XIX bajo la idea de que el proletariado era el elemento imprescindible para la economía. Y que la huelga general era su arma irresistible. Pero ahora es irrelevante. La mayoría de las personas serán económicamente innecesarias. ¿A quién le importa que hagan huelga los mendigos? ¡Los algoritmos no van a la huelga!
¿Hay hoy alguna amenaza que disuada al poder de dejar a la mayoría de población a la intemperie?
No lo sabemos. Cuanto más globalizada y automatizada es la economía, menor es el poder de la clase obrera. Creo que esta es una de las razones por las que la gente vota a Donald Trump en EEUU, por el Brexit en el Reino Unido o por los nuevos partidos en España, Grecia e Italia. La gente se da cuenta de que está perdiendo su poder e intenta desesperadamente demostrar al sistema que aún lo tiene votando todo tipo de políticas antiestablishment. Pero temo que es un gesto. No consigo adivinar cuál puede ser la amenaza que pueda invertir esa concentración de recursos que hace que las 60 personas más poderosas tengan más riqueza que el 50% de la población mundial, 3.500 millones de personas.
Le pone nombre a ese futuro amenazante. Dataísmo. ¿Cómo lo define?
Para dar una definición breve: dataísmo es la situación en la que, con suficientes datos biométricos sobre mí y suficiente poder computacional, un algoritmo externo puede entenderme mejor de lo que yo me entiendo a mí mismo. Y una vez existe este algoritmo, el poder pasa de mí, como individuo, a ese algoritmo, que puede tomar mejores decisiones que yo. Esto empieza con cosas simples, como el algoritmo de Amazon que te propone libros, o los sistemas de navegación que nos dicen qué camino tomar. Eran decisiones que tomábamos basándonos en nuestros instintos y conocimientos. Ahora la gente cada vez confía más en aplicaciones y sigue instrucciones del teléfono móvil. Y esto irá pasando también en decisiones más importantes, cómo en qué universidad estudiar, a quién votar… Iremos cediendo poder de decisión, y no porque lo decida un poder dictatorial, sino que seremos nosotros quienes querremos hacerlo. Hay departamentos de policía de EEUU en los que es un algoritmo el que decide dónde se debe desplegar a los patrulleros en función de los patrones de delincuencia, no un sargento veterano como antes. Tengo un amigo en Israel que está investigando en una inteligencia artificial que actúe como tutor de los niños las 24 horas del día y les enseñe todo. Por supuesto los algoritmos no acertarán en el 100% de las ocasiones… pero no lo necesitan, solo necesitan ser mejores que un humano medio, y eso no es tan difícil.
Dice usted que este es solo un futuro posible. ¿Qué posibilidades tenemos de hacer que no sea así? ¿Hacer nuestros datos tan opacos como sea posible? ¿Confiar en nuestras propias habilidades?
Aún tenemos mucho margen para elegir cuánta autoridad ceder a nuestro móvil. Pero hay un campo en el que será muy difícil resistir a esta evolución, el de la medicina. En 20 o 30 años, el tipo de cuidados médicos que podrás recibir si renuncias a tu intimidad será tan, tan superior al que tenemos ahora que muy poca gente elegirá preservar su privacidad. Si un Googledoctor puede monitorizarte 24 horas al día, todo lo que sucede en tu cuerpo, y puede reconocer el inicio de una gripe, de un cáncer o un alzhéimer cuando sea tratable, y has de elegir entre intimidad y salud, el 99% de la gente elegirá salud y le dará permiso al Googledoctor. Tomemos otro ejemplo: la gente dice que el futuro de la moneda es bitcoin, que eso será irresistible. Pero una economía basada en el bitcoin hará perder a los gobiernos cualquier capacidad de política monetaria y de garantizar el pago de los impuestos. No creo que sea inevitable. Aún tenemos la posibilidad de tomar otras decisiones políticas: por ejemplo desarrollar una divisa electrónica controlada por los gobiernos, con sus ventajas pero sin anonimato. Aquí podemos elegir entre dos futuros muy distintos.
Usted dice que en su libro expone una “predicción histórica”. Parece una contradicción entre términos. Y muchos historiadores no estarán de acuerdo con usted en que su trabajo sea el de especular con escenarios alternativos, ni en el pasado ni mucho menos en el futuro. ¿Cómo entiende usted la labor del historiador?
Creo que el papel del historiador es el de plantear diferentes posibilidades. La mayoría de la gente, cuando observa el mundo, cree que lo que ve es natural, inevitable. Los historiadores somos importantes porque reconstruimos el proceso por el cual el mundo ha llegado a ser como es, cómo el capitalismo y el Estado Nación son las formas de organización dominantes hoy, y entendemos las fuerzas que nos han llevado hasta aquí y también los accidentes que han ocurrido durante este proceso y las alternativas que podrían haberse hecho realidad. Porque los historiadores no ven el presente como algo natural y eterno. Debemos utilizar este conocimiento para mirar hacia el futuro con una perspectiva más abierta, para darnos cuenta de que hay alternativas a los sistemas políticos, económicos y sociales que dominan el mundo hoy. Y esto es lo que intento hacer. No predecir el futuro, algo que es imposible, sino abrir mentes y pensar de una forma más creativa sobre el futuro.
Habla de las guerras y el hambre en África como problemas a corto plazo, y del cambio climático como una preocupación a medio plazo, pero parece que le da menos importancia que a las amenazas a largo plazo de esa sociedad de la inteligencia artificial. ¿Pero llegará, si finalmente el agua nos llega literalmente al cuello?
Mi temor es que el cambio climático puede destruir la mayoría de sistemas ecológicos, la mayoría de los animales y plantas, la mayoría de la gente, pero que la ciencia y la tecnología serán capaces de salvar a las élites. Así que el el calentamiento global puede acelerar ese proceso del que estábamos hablando. El peligro es que la élite política y económica, ni que sea de forma inconsciente, siente que podrá escapar de ese desastre ecológico.
Sudáfrica rompe relaciones diplomáticas con Israel y expulsa a su embajador
Sudáfrica e Israel rompen relaciones diplomáticas
Johanesburgo. Sudáfrica e Israel anunciaron este viernes la expulsión recíproca de representantes diplomáticos, una nueva crisis entre ambos países que ya se habían enfrentado por la situación en la franja de Gaza.
El gobierno de Pretoria declaró persona non grata al principal diplomático israelí en el país y le dio 72 horas para salir, indicó el ministerio de Exteriores sudafricano.
Poco después Israel reaccionó anunciando la expulsión del encargado de negocios de Sudáfrica en Tel Aviv.
Según el ministerio sudafricano, el gobierno israelí fue informado de que su encargado de negocios, Ariel Seidman, ha sido "declarado persona non grata" y "obligado a abandonar la República en un plazo de 72 horas".
"Esta medida decisiva se produce tras una serie de violaciones inaceptables de las normas y prácticas diplomáticas que suponen un desafío directo a la soberanía de Sudáfrica", indicó en un comunicado.
Por su parte Israel justificó la expulsión de Shaun Edward Byneveldt, el máximo representante diplomático de Sudáfrica, por "los ataques falsos de Sudáfrica contra Israel en la escena internacional", indicó en X del Ministerio de Exteriores israelí.
Las relaciones entre ambos países ya eran tensas desde 2023, cuando Sudáfrica acusó a Israel de genocidio en la franja de Gaza y presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia, el principal órgano jurídico de Naciones Unidas.
El ministerio reprocha al encargado de negocios israelí "el uso reiterado de plataformas oficiales israelíes en redes sociales para lanzar ataques insultantes" contra el presidente Cyril Ramaphosa.
Las autoridades sudafricanas se mostraron indignadas por algunos mensajes en redes publicados por la embajada israelí, así como por la visita de una delegación israelí a la provincia del Cabo Oriental y su encuentro con uno de los reyes del pueblo xhosa.
"Han socavado sistemáticamente la confianza y los protocolos esenciales para las relaciones bilaterales", afirmó.
Sudáfrica, que alberga la mayor comunidad judía del África subsahariana, apoya la causa palestina y mantiene una postura muy crítica con Israel y sus acciones en Gaza, un territorio palestino ocupado.
Desde noviembre de 2023, la embajada sudafricana en Tel Aviv está cerrada.
Teatro Antimilitarista: (12) La clase de Historia
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
Miguel Hernández
La clase de Historia
Al finalizar la clase, en el aula.
ALUMNA: ¿Puedo hablar con usted?
PROFESORA: Por favor, llámame de tú.
ALUMNA: No sé si voy a poder.
PROFESORA: Inténtalo.
ALUMNA: Necesito preguntarle algo, pero me da corte.
PROFESORA: Adelante. Me gustan las preguntas.
ALUMNA: Bueno... ¿Se va a pasar todo el curso hablándonos de guerras?
PROFESORA: Claro, es la Historia. Además, están en el currículo.
ALUMNA: Pues vaya mierda. (Pausa. Se miran.) Disculpe, no me gusta hablar así a los profesores.
PROFESORA: No te preocupes. A mí también se me escapa a veces. Aunque haces bien en cuidar tu lenguaje. Los jóvenes últimamente estáis muy descuidados en eso.
ALUMNA: ¿Y usted cómo lo sabe? ¿Qué sabe usted de los jóvenes?
PROFESORA: Bueno, trabajo con vosotros.
ALUMNA: Pero eso no es suficiente para conocernos.
PROFESORA: Sí, claro, tienes parte de razón. (Pausa.) Pero en lo de las guerras... Creo que te queda mucho curso para oír hablar de ellas. Acabamos de empezar. ¿Tienes algún motivo especial para tu protesta?
ALUMNA: Soy antimilitarista.
PROFESORA: (Sorprendida.) ¿Tú? ¿Antimilitarista? ¿A tu edad? Me dejas de piedra. Vaya, antimilitarista, nada más y nada menos. Son palabras mayores.
ALUMNA: ¿Se está burlando de mí?
PROFESORA: No, disculpa. Nada más lejos de mi intención. Pero llevo veinte años dando clase y nunca ningún alumno se había dirigido a mí presentándose así.
ALUMNA: A lo mejor usted no facilitaba que alguien se lo dijera.
PROFESORA: Es posible. (Pausa.) ¿Has pensado que alguien antimilitarista debe conocer el militarismo y sus guerras para criticarlas mejor?
ALUMNA: Sí, claro. Pero usted, como todos los profes de Historia, no nos habla desde esa perspectiva. Se limita a enumerar enfrentamientos bélicos para que nos los aprendamos de memoria para los exámenes.
PROFESORA: Vaya, también cuestionas los métodos educativos.
ALUMNA: (Se ríe.) Métodos educativos..., métodos represivos.
PROFESORA: ¿Cómo?
ALUMNA: Ese es otro tema. Y se acaba el recreo. He venido a pedirle que si habla de las guerras lo haga con una perspectiva antimilitarista. Háblenos de los intereses que las provocaron y de sus consecuencias. De los sufrimientos que causaron. Del papel que desempeñaron los ejércitos y cómo estaban formados. De sus roles como atacantes destructores o de defensores fracasados. De la influencia en la sociedad de los gastos militares.
PROFESORA: No se puede decir que no has reflexionado, a pesar de tu edad.
ALUMNA: Deje de hablar de mi edad. Tengo la edad suficiente para saber distinguir lo que es propaganda militarista.
PROFESORA: Tampoco era esa mi intención. Pero te aseguro que voy a tener en cuenta lo que me dices. No te lo vas a creer, pero alguna vez había pensado en darle otro enfoque a mis clases. Esta conversación tal vez sirva para animarme a darles una vuelta. Te lo agradezco. (Pausa. Se miran.) ¿Puedo preguntarte algo? ALUMNA: Sí, claro.
PROFESORA: ¿Esta es una reflexión individual o formas parte de algún grupo?
ALUMNA: Formo parte de un colectivo de estudio de la noviolencia como alternativa al militarismo.
PROFESORA: Me admira que a tu edad... Disculpa. Me admira tu interés. No sabía que mis alumnos tuvieran esas inquietudes.
ALUMNA: A veces tenemos que actuar en la clandestinidad.
PROFESORA: ¿Por?
ALUMNA: Otro día hablamos, se acaba el recreo.
PROFESORA: Vale, cuando quieras.
ALUMNA: O cuando quieras... tú.
PROFESORA: Sí, claro.
ALUMNA: Hasta mañana.
PROFESORA: Hasta mañana.
(Sale la ALUMNA. La PROFESORA, pensativa, la mira salir. OSCURO rápido sobre el sonido del timbre.)
Sabotaje a la fábrica aeroespacial en East Lothian (Escocia) para denunciar la complicidad armamentística europea con los genocidas de Gaza
José Hierro
Unidas sois un acorde
de la eternidad; dispersas
nota a nota, nombre a nombre,
fecha a fecha-, vais muriendo
al son del tiempo que corre.
La resistencia civil noviolenta ucraniana ante la guerra: (Febrero-junio 2022) (I)
Salam aleikum.
Hoy empezamos la divulgación del documento de Felip Daza Sierra titulado La resistencia civil noviolenta ucraniana ante la guerra. Análisis de las tendencias, impactos y desafíos de la acción noviolenta en Ucrania (febrero-junio 2022).
Autor: Felip Daza Sierra. Licenciado en Ciencias Políticas por la Pompeu Fabra, Máster en Relaciones Internacionales por la Fundación CIDOB y diploma de postgrado en Prevención de conflictos, gestión de crisis y rehabilitación post-conflicto por la Universidad Complutense de Madrid.
Profesor de transformación social, incidencia política y derechos humanos en Sciences Po Paris University y en la Universitat Oberta de Catalunya, y ha trabajado durante más de 15 años en el ámbito de la construcción de paz y acción noviolenta en el Sur y Este de Europa, Cáucaso del Sur, Norte de África y Oriente Próximo.
En 88 páginas, Felip Daza hace un trabajo encomiable:
Primero nos informa, de manera general en 5 páginas, con un resumen ejecutivo.
A continuación, en la segunda sección del documento, nos hace una introducción al documento,
En la tercera sección nos presenta el marco conceptual: objetivos, mecanismos de cambio y métodos de la resistencia civil noviolenta.
En la cuarta sección nos presenta un resumen de 100 años de resistencia civil en Ucrania.
En la quinta sección hace un análisis de la acción noviolenta en Ucrania.
En la sexta sección nos habla de los impactos y desafíos de la resistencia civil noviolenta, de manera a la vez resumida y detallada (por la presencia de un anexo con tablas muy detalladas y precisas con diversas fuentes gráficas, vídeos, noticias, etc. que apoyan y sustentan sus afirmaciones).
En la séptima sección encontramos un decálogo de recomendaciones para apoyar la resistencia civil noviolenta.
Por si todo esto fuera poco complementa el documento con una sección de bibliografía y otra de Anexo.
Ucrania es un país con más de 100 años de experiencia en acción noviolenta. Esas sólidas capacidades, combinadas con las redes informales de poder a nivel local y el vibrante tejido asociativo del país formado por comunidades auto organizadas y organizaciones de defensa de derechos humanos, mediación y diálogo para la transformación de conflictos, explicaría, en parte, la ‘espontanea' y generalizada resistencia civil noviolenta en las primeras etapas de la invasión rusa, entre febrero y junio de 2022, período de estudio de esta investigación.
Los resultados y conclusiones de este informe se basan en el análisis de 235 acciones noviolentas por todo el país y una investigación de campo con más de 55 entrevistas a líderes políticos y sociales, académicos y activistas ucranianos. La amplia movilización y organización comunitaria se ha cristalizado en centenares de acciones noviolentas de protesta (148), no-cooperación (51) e intervención noviolenta (36). Geográficamente, la mayoría de acciones se ha localizado en los oblasts del sur (Kherson y Zaporizhia) lo que demuestra la persistencia de la resistencia noviolenta en las zonas bajo ocupación. Temporalmente, en febrero y marzo predominan acciones de protesta pública pero que se reducen drásticamente a finales de marzo debido al aumento de la represión y secuestro de activistas en los territorios ocupados. A partir de abril, la resistencia noviolenta se transforma en acciones comunicativas ‘invisibles', no-cooperación e intervención noviolenta creando estructuras de auto-gobierno paralelo. La resistencia civil noviolenta se ha articulado en 7 ámbitos de actuación con impactos y desafíos específicos:
Obstrucciones en los objetivos militares rusos
Socavamiento de los pilares del poder del Kremlin
Protección de civiles
Resiliencia comunitaria
Refuerzo de la gobernanza local
Cohesión nacional social y regional
Rendición de cuentas
Todos ellos los trataremos con más detalle en próximas entradas. Hoy nos limitados a dar cuenta de:
Decálogo de recomendaciones para apoyar la resistencia civil noviolenta
Recomendaciones para organismos, gobiernos y actores de la sociedad civil ucraniana e internacional:
1. Reforzar la resistencia civil noviolenta en las zonas bajo ocupación: a través de recursos materiales y financieros, creación de espacios de coordinación e intercambio de información, y desarrollo de acciones de incidencia político-social para visibilizar y apoyar el trabajo de los activistas que resisten a la ocupación militar y a la institucionalización de la represión en esos territorios.
2. Desarrollar un sistema de protección de defensores de derechos humanos de acuerdo a los principios guía de los Defensores de Derechos Humanos de la UE en coordinación con centros de defensa de derechos humanos ucranianos y organizaciones internacionales. Este programa debe prestar especial atención a los impactos psicológicos de la guerra y a la protección de los activistas en zonas bajo ocupación militar temporal rusa.
3. Apoyar los sistemas civiles de monitoreo e investigación de crímenes de guerra como mecanismos para asegurar el acceso a la justicia y el Estado de Derecho a través de las plataformas de protección de derechos humanos creadas e incorporando una perspectiva de justicia transicional que incluya la investigación de todos los crímenes de guerra y las agresiones de actores armados no estatales.
4. Fortalecer la resiliencia comunitaria y la cohesión social a través de las organizaciones e infraestructuras desarrolladas por el movimiento juvenil ucraniano. Concretamente, este apoyo debe comprender un programa nacional de aumento de capacidades en transformación de conflictos, acción noviolenta y resiliencia digital, así como proveer la red de centro de jóvenes ucranianos con las capacidades y recursos para desarrollar contra-narrativas noviolentas en cooperación con medios de comunicación locales y digitales.
5. Prevenir la polarización social a través del apoyo a las intervenciones de la comunidad de mediación y facilitación del diálogo de Ucrania para prevenir los conflictos intra-familiares y comunitarios entre las comunidades de acogida y de desplazados internos provenientes del este del país.
6. Favorecer el desarrollo de iniciativas noviolentas, de diálogo y construcción de paz a nivel regional, a través del apoyo financiero y la creación de espacios de intercambio de información y planificación de acciones con activistas y colectivos comprometidos con la justicia social y los derechos humanos, aprovechando las relaciones, capacidades y experiencias de las organizaciones especializadas en estos ámbito geográficos y temáticos para encontrar objetivos comunes.
7. Incidir en el diseño de nuevas arquitecturas globales y regionales basadas en la seguridad humana que pongan en el centro la protección y las necesidades humanas, impliquen el diseño de estrategias noviolentas para transformar los conflictos y redireccionen recursos destinados a las estructuras e iniciativas militaristas. Este trabajo debe considerar el amplio trabajo desarrollado por Naciones Unidas en materia de seguridad humana.
8. Explorar la posibilidad de desarrollar y regular un sistema civil de defensa noviolenta que se construya a partir de las iniciativas y experiencias vigentes como la Estrategia de Defensa Nacional de Lituania. Este proceso debe incluir un debate público sobre los límites de la noviolencia y la complementariedad con la defensa militar.
9. Proteger y regular la objeción de conciencia como derecho humano de la ciudadanía para contribuir en la defensa de su país sin el uso de las armas. Ello debe incluir la protección de los derechos civiles y políticos de las personas activistas pacifistas y objetores de conciencia y su posible incorporación al sistema civil defensa noviolenta.
10. Asegurar que la reconstrucción social y política se apoye sobre el desarrollo de la gobernanza local y la descentralización política, y garantice la participación efectiva en los procesos de toma de decisión de las organizaciones de mujeres y las activistas que están liderando la resistencia civil noviolenta, la defensa de los derechos humanos y el fomento de la mediación y facilitación de diálogo del país.
Aleikum salam.
Sin novedad en ningún frente
Los tiempos del transcinismo
1.
Si la historia no se repite, al menos sí pareciera que se “congela”. En la mayor parte de los órdenes socio-culturales de la contemporaneidad no se registra más incidencia relevante que una cierta aceleración de lo ya dado, un apresuramiento en carreras ya avanzadas.
El Fascismo Democrático sigue ahí, donde lo dejamos hace tiempo, prácticamente como siempre:
Expansionismo exterior, de índole territorial, económica y militar (ilustrado en Próximo y Medio Oriente, Ucrania, Venezuela, Groenlandia...).
Docilidad de las poblaciones (pensemos en EEUU y Europa en primer lugar).
Persecución de la diferencia radical -cultural, psicológica y existencial-, en beneficio de una diversidad inocua.
Instrumentación de la llamada “violencia legítima”, física y preferentemente simbólica, desde los aparatos del Estado.
Transferencia al oprimido de parte creciente de las prerrogativas clásicas del opresor, a fin de consolidar la auto-sujetación (obreros con acciones y participación en la gestión de las empresas, estudiantes que ejercen de auto-profesores, colaboración ciudadana con la policía, auto-medicación inducida por las propias instituciones sanitarias, presidiarios que en los “módulos de respeto” se desenvuelven como “carceleros de sí mismos”...).
Domesticación de la crítica y de la protesta (bajo los patrones, no ya de lo “políticamente correcto”, sino de un inflexible “verosímil ideológico” que se rearma con taxonomías anuladoras como las de “negacionismo” o “populismo”), proceso atestiguado por la ascendencia de un ecologismo-pacifismo-feminismo conservador, integrado, pro-capitalista y pro-estatal, ingrediente entre otros de la cultura hegemónica y de la verdad postulada, y por la esterilidad indisimulable de las prácticas opositoras “legales” -partidos, sindicatos, huelgas con servicios mínimos, manifestaciones autorizadas...-.
Economización e individualización irreversible del ser humano occidental, como lamentara J. Ellul y para escarnio del “don recíproco” comunitario cantado por M. Mauss.
Etcétera, etcétera, etcétera.
2.
Sin novedad en ningún frente, quizás llame la atención la remodelación paulatina de la disposición cínica...
El cinismo antiguo, denominado “quinismo” en su tiempo, vinculado a la “Secta del Perro”, con Diógenes de Sinope en primer término, caracterizado por su revuelta contra el Poder y el Mercado, una insubordinación político-económica, con su correlato existencial, que lo hacía amigo de la insolencia, de la “frescura” expresiva, de la provocación escenográfica, de la disensión descarada y escandalosa, fue suplantado en la modernidad por un cinismo resignado, acomodaticio (aquel “saber lo que se hace y seguir adelante”, si bien con rebajada mala consciencia, al que se refirió P. Sloterdijk en Crítica de la razón cínica), definitivamente soldado a la sociedad mercantil y a las administraciones, sustentador del statu quo a pesar de sus travesuras irónicas o sarcásticas.
Y hoy emerge el “transcinismo”, que recupera del antiguo, del griego, su proclividad a la fraseología irreverente, llamativa, grosera o descarnada, aquel gusto por la afirmación altisonante y hasta obscena de una pretendida verdad desnuda, retomando al mismo tiempo del cinismo moderno su adscripción al bando de la conservación, con la consiguiente sacralización de la Ratio burguesa y de su axiomática del Capital y del Estado, ejemplificado en la praxis discursiva y mediática de D. Trump y de los portavoces ruidosos de la ultra-derecha y el neo-liberalismo.
Este transcinismo coetáneo se alimenta de dos procesos paralelos aunque éticamente no comparables: por un lado, el apego popular a la ausencia de rodeos y de remilgos en la expresión, la desafección hacia las expositivas cosméticas y los disimulos gestuales (“paripés” se decía ayer y “postureo” se nombra hoy), circunstancia saludable en mi opinión, y, por otro, la postración acaso terminal del anhelo libertario, de la voluntad de transformación profunda, al modo de una reinvención psico-social general del mundo, manifestada en la aceptación mayoritaria, masiva, “ciudadana”, lamentablemente incuestionable, del orden capitalista-estatal.
“Escandaloso” como el cinismo antiguo y “conservador” como el moderno, el transcinismo se aficiona a una provocación y una desvergüenza que trabajan sin ambages para la perpetuación de lo Establecido, con su “política de la realidad” y su pragmatismo soberano. La racionalidad estratégica, exudado de la economía y de la burocracia, acorazada desde la Ilustración, como apuntó M. Horkheimer, cambia simplemente de estilo en la declamación... Y el “a nosotros también nos gustan los pasteles, aunque no estamos dispuestos a pagar su precio en servidumbre” de Epicuro de Samos se ve sustituido por un transcínico “la servidumbre en acomodo es el más exquisito de los manjares”.
No hay novedad en ningún frente, acaso porque apenas quedan frentes dignos de su nombre. ¿Qué cabe esperar cuando hasta la insolencia y la invectiva se abrazan al Opresor, obteniendo precisamente por ello el aplauso de las gentes?
“El Rey está desnudo. Si alguien es capaz de decirlo de una forma persuasiva y hasta bella, entonces el Rey está perdido”: lo anoté hace años, pero ya no me lo creo.
Pedro García Olivo
www.pedrogarciaolivo.wordpress.com
(Dibujos de Virginia Cánovas Essard)
Franco ‘Bifo' Berardi: 'La desintegración del mundo occidental'
(Artículo publicado en 8/12/2024)
La revolución Trump en dos movimientos
¿Recuerdas lo que dijo Joe Biden hace unos meses sobre la posibilidad de una victoria de Trump en las elecciones?
Más o menos dijo que la victoria de Trump destruiría la democracia estadounidense. Creo que no se equivocó: suponiendo que alguna vez existió la democracia estadounidense (cosa que no creo), la llegada de la pandilla Trump-Bannon-Musk representa su liquidación total.
Técnicamente hablando, la llegada de Trump pretende ser una revolución, aunque sea reaccionaria. La revolución trumpista se producirá en dos movimientos: el primero lo anuncia Steve Bannon, el estratega diabólico, el más lúcido de ese gracioso grupo.
En una charla en la Universidad de Nueva York, durante el primer triunfo de Donald, declaró: “Soy leninista”.
A un asombrado académico que pidió explicaciones, Bannon respondió: “Lenin quería destruir el Estado y ese es también mi objetivo”.
De hecho, la designación de locos incompetentes y conocidos violadores para los puestos más altos de la Administración tiende a convertir las instituciones estatales en una broma de carnaval para destruir la esfera pública.
Sin embargo, si para Lenin destruir el Estado era la premisa para construir la dictadura proletaria en nombre de una justicia futura que nunca llegó, para Bannon destruir el Estado significa permitir que se desate la dinámica profunda de la sociedad estadounidense.
Aquí viene el segundo movimiento, cuyo proponente sería Elon Musk: desatar los espíritus animales de la sociedad estadounidense, a partir de una reactivación de las dinámicas salvajes de esta sociedad, nacida de un genocidio y enriquecida por las deportaciones y la esclavitud.
El proyecto de Musk es la creación de un sistema esclavista de alta tecnología, la abolición de las protecciones sociales residuales y el uso sistemático del terror contra las minorías y los inmigrantes. La implementación de este marco programático se vislumbra en declaraciones y en los primeros pasos del proyecto DOGE [Departamento de eficiencia gubernamental y clara referencia con Dogecoin, una criptomoneda apadrinada por Musk].
Pretender que Estados Unidos es una democracia (si la palabra significa algo) implica un estado de negación sistemática, una eliminación obstinada (en el sentido freudiano de Verdrangung) de la psicogénesis del inconsciente estadounidense.
Antes de morir, hace apenas unos meses, Paul Auster escribió un libro (Bloodbath Nation) que intenta comprender la realidad (y el Inconsciente) de la entidad americana.
Auster remarca que en Berlín hay un monumento dedicado a la memoria del Holocausto. En Washington no hay nada dedicado a siglos de esclavitud.
El racismo es el núcleo del inconsciente estadounidense. Por eso Trump es el alma de Estados Unidos.
Mejor dicho: Trump es la erupción psicótica del Inconsciente blanco senescente, incapaz de conciliarse con la cantidad de violencia que acecha a la autopercepción colectiva, y con el declive (declive demográfico, declive mental, declive político). Trump es la extroversión agresiva del autodesprecio de la cultura blanca.
El Imperio de Augusto a Calígula
Hace veinticinco años dos eminentes filósofos escribieron, en un libro que recibió amplia atención:
“El Imperio es el poder soberano que gobierna el mundo... El Imperio está emergiendo hoy como el centro que apoya la globalización de las redes productivas y lanza su red ampliamente inclusiva para tratar de envolver todas las relaciones de poder dentro de su orden mundial... Debemos entender la sociedad de control como sociedad en la que los mecanismos de mando se vuelven cada vez más “democráticos”, cada vez más inmanentes al campo social, distribuidos en los cerebros y cuerpos de los ciudadanos…”, (Hardt, Negri: Empire, Harvard, 2000, págs. 20-23).
Deslumbrados por la luz de la era Clinton, Hardt y Negri extrañaban la sustancia nihilista del poder global de Estados Unidos y la naturaleza destructiva de las nuevas tecnologías, dependientes del modelo neoliberal. Ese libro proponía ver el Imperio posmoderno como el equivalente de la tendencia progresista implícita en la utopía de la revolución en red.
“El proyecto imperial, un proyecto global de poder en red, define la cuarta fase o régimen de la historia constitucional de Estados Unidos”. (179).
Hardt y Negri esperaban paz y prosperidad basadas en el principio peer to peer porque no vieron la duplicidad de ese principio y también porque no captaron el abismo irremediable del inconsciente estadounidense.
En el mismo año 2000, Salman Rushdie publicó un libro muy profético, titulado Fury. Leamos algunas líneas:
“…esta Metrópolis construida en Kryptonita en la que ningún Superman se atrevió a poner un pie, donde la riqueza se confundía con riquezas y el gozo de la posesión con felicidad, donde la gente vivía vidas tan pulidas que la gran y dura verdad de la existencia cruda había sido borrada y pulida, y en el que las almas humanas habían vagado tan separadas durante tanto tiempo que apenas recordaban cómo tocarse. […] Esta ciudad cuya legendaria electricidad alimentaba las vallas eléctricas que se estaban erigiendo entre hombres y hombres, y entre hombres y mujeres también”. (Salman Rushdie: Fury, Jonathan Cape, 2001, pág. 86)
La tensión que corría bajo la superficie del globalismo a principios de siglo no es percibida por los autores de Empire, quienes en cambio escribieron:
“El Imperio sólo puede concebirse como una república universal, una red de poderes y contrapoderes estructurados en una arquitectura ilimitada e inclusiva. La expansión imperial no tiene nada que ver con el imperialismo ni con aquellos organismos estatales diseñados para la conquista, el saqueo, el genocidio, la colonización y la esclavitud. Contra tales imperialismos, el Imperio extiende y consolida el modelo de poder en red”. (166-7)
En la misma página del libro, Hardt y Negri citan a Virgilio:
“Ha llegado la edad final que predijo el oráculo,
El gran orden de los siglos renace”. (167)
Poco después de la publicación de este libro, la historia del mundo tomó una dirección totalmente diferente. El golpe de escena del 11 de septiembre provocó una inversión del sentimiento predominante de invencibilidad de la hegemonía occidental.
La interminable expansión pacífica de la democracia dio paso al colapso de la hegemonía global de Estados Unidos.
Después de una década de guerras inconclusas, de decadencia social y de resentimiento creciente, la aparición de Donald Trump marcó el comienzo de una especie de guerra civil caótica en el mismo centro del Imperio.
Ahora, veinticinco años después, la guerra civil en Estados Unidos ha terminado provisionalmente y es fácil entender quién es el ganador (provisional). El ganador no es Augusto, el glorioso y pacífico Emperador glorificado por Virgilio, sino una interesante mezcla de Calígula y Nerón.
El problema de Hard y Negri, la razón por la cual su libro no logró captar el proceso inminente, radica en su indiferencia hacia la dimensión antropológica en la que se despliega la política estadounidense.
Sólo calibrando el abismo del inconsciente estadounidense podremos descifrar las raíces de la ferocidad social que ahora está en plena manifestación.
Inconcebible
Mucho más interesante que el libro de Hardt y Negri es Unthinkable: Trauma, Truth, and the Trials of American Democracy, de Jamie Raskin.
Publicado en 2022, en el primer aniversario de la ridícula insurrección que llevó a miles de seguidores de Trump al corazón político de Estados Unidos, el libro adquiere hoy un nuevo significado, tras el regreso del líder de esa manifestación subversiva.
El autor es miembro del Congreso estadounidense, elegido por el distrito electoral de Maryland, en las filas del Partido Demócrata. Jamie Raskin también es profesor de Derecho Constitucional, autoproclamado liberal y padre de tres hijos. Uno de sus hijos, Tommy, de 25 años, activista político, partidario de causas progresistas, un joven compasivo y empático, falleció el último día del año 2020.
Para ser más precisos, Tommy se suicidó debido a una depresión duradera y también –no hace falta decirlo– a la larga humillación moral de sus valores humanitarios durante los años del primer mandato de Trump.
Este libro ha sido importante para mí porque contiene una reflexión radical sobre el racismo arraigado en la democracia estadounidense (un detalle que se les escapó por completo a los autores del libro de los autoproclamados marxistas que escribieron Empire).
Para Jamie Raskin la decisión final de Tommy no es sólo una catástrofe afectiva, sino el detonante de una reflexión radical sobre la profundidad de la crisis que está desgarrando la democracia liberal.
Leí el libro justo después de su publicación y lo estoy leyendo de nuevo ahora que la vuelta de Trump a la Casa Blanca entierra para siempre la credibilidad de la democracia de ese país y cuestiona la credibilidad misma del concepto de democracia en sí.
Raskin escribe que siempre se ha considerado “radicalmente optimista acerca de cómo la Constitución de la nación misma puede mejorar nuestra condición social, política e intelectual”.
Sin embargo, tras la muerte de su hijo, su percepción de sí mismo cambió. Escribe que su optimismo constitucional se hace añicos por el predominio de la fuerza brutal sobre la fuerza de la Razón y por la propagación de la depresión.
“De repente, este optimismo constitucional me avergüenza y me avergüenza. Temo que mi alegre optimismo político, lo que muchos de mis amigos han atesorado más en mí, se haya convertido en una trampa para el autoengaño masivo, una debilidad que nuestros enemigos pueden explotar. Sin embargo, también me aterroriza pensar en lo que significaría vivir sin este optimismo y también sin mi amado e irremplazable hijo. Los dos siempre fueron de la mano y ahora puedo estar vivo en la tierra sin ninguno de ellos”.
El optimismo político de este generoso profesor de Derecho se ve sacudido por la repentina comprensión de que la democracia liberal se asienta en una base frágil. De hecho, escribe:
“Siete de nuestros primeros diez presidentes eran dueños de esclavos. Estos hechos no son accidentales sino que surgen de la arquitectura misma de nuestras instituciones políticas”.
La esclavitud forma parte del patrimonio cultural de la nación americana, al igual que el genocidio de los primeros habitantes del territorio.
¿Cómo puede esta nación pretender ser vista como un ejemplo para otra persona?
¿Cómo podemos evitar pensar que esta nación es un peligro para la supervivencia de la humanidad?
Se vuelve imposible persistir en el estado de negación: la memoria estadounidense está tan cargada de horror que ninguna evolución política puede borrar esta verdad elemental del inconsciente colectivo de un país cuyo destino manifiesto es la destrucción de toda la humanidad.
En el discurso que Biden pronunció el 6 de enero de 2022, un año después de la funky insurrección, hablando de la necesidad de rechazar la violencia, dijo: “Debemos decidir qué tipo de nación queremos ser”.
¿Decidir qué?
¿Puede Estados Unidos decidir descartar la violencia, si la historia estadounidense se basa en la violencia, la esclavitud y el genocidio?
La irredimibilidad de ese pasado es una fuente de depresión sistémica para Occidente y, por tanto, una fuente sistémica de violencia. Pero ahora, si miramos el panorama geopolítico, si miramos el panorama interno de la cultura occidental, la desintegración parece irreversible.
¿La decadencia y la desintegración del mundo occidental desencadenarán la destrucción final de lo que solíamos llamar civilización?
Desintegración
La desintegración es la tendencia que está surgiendo en todo el mundo occidental.
En los países europeos, como en Estados Unidos, por no hablar de Israel, la población está irreconciliablemente dividida por la alternativa entre democracia liberal y tiranía autoritaria. Así como la democracia liberal siempre ha sido falsa, la alternativa también lo es, pero la desintegración es real.
En mi humilde opinión, la elección de Trump acelerará la desintegración occidental. No creo que habrá una guerra civil como ocurrió durante la guerra española, con multitudes armadas enfrentándose en un frente más o menos definido. No es así como se desarrolla la guerra civil de una población demente. Tendremos una multiplicación de tiroteos racistas, de masacres, simplemente tendremos lo que ya existe, pero cada vez más generalizado, duro y violento.
La deportación masiva prometida por los vencedores resultará más bien en una reaparición del Ku Klux Klan en muchas zonas del país que en una operación real de repatriación imposible de inmigrantes indocumentados. La violencia, el miedo y la agresividad acabarán persuadiendo a muchos inmigrantes a marcharse, pero el proceso difícilmente será pacífico.
La desesperación será la fuerza impulsora de la desintegración estadounidense.
En el libro de investigación de 2020 Muertes por desesperación y el futuro del capitalismo, Anne Case y Angus Deaton describen la desesperación en términos estadísticos. Aumento de la mortalidad, particularmente entre los blancos de entre 45 y 54 años: alcoholismo, suicidio, uso de armas de fuego, obesidad y adicción a opioides (como fentanilo). Disminución general de la esperanza de vida (única entre los países avanzados): de 78,8 años en 2014 a 76,3 años en 2021. Todo esto en presencia del gasto sanitario más alto del mundo (equivalente al 18,8% del PIB).
Sin embargo, no podemos esperar una desintegración pacífica del poder estadounidense. Así como Polifemo, cegado por Ulises, corta a quienes se le acercan, el coloso está destinado a reaccionar con furia imprudente.
En un artículo publicado por e-flux, Slavoj Žižek relativiza el triunfo trumpiano e intenta verlo en perspectiva: la fórmula MAGA podría describirse de manera invertida. Después de décadas de derrotas militares, la superpotencia reconoce que no puede continuar con la política de hegemonía global y debe retirarse antes de tiempo, aceptando, sin admitirlo, una posición de poder local que debe competir en igualdad de condiciones con otras potencias locales, como Rusia, China, India.
La opinión de Žižek está bien fundada, pero mi pregunta es: ¿el bastión del supremacismo blanco aceptará su decadencia sin una reacción que pueda ser nada menos que apocalíptica?
Además, Žižek cree que Europa podría salir fortalecida de la reducción del papel geopolítico estadounidense. Europa, según Žižek, ya no será la “hermana pequeña” del gigante.
Aquí también tengo algunas dudas. La hipótesis de Žižek sólo sería cierta si la UE existiera realmente. Pero la guerra de Ucrania ha llevado a la Unión Europea a una posición de irrelevancia, debilidad y rápida desintegración.
El gobierno francés se ha derrumbado, el gobierno alemán se está derrumbando, mientras la recesión económica está destinada a empeorar.
La derrota estratégica en la guerra contra la Rusia de Putin (el legado de Biden) empuja a la Unión hacia la desintegración, mientras los aliados de Putin, elección tras elección, ganan la mayoría de los parlamentos del continente.
Para concluir este breve ensayo citaré nuevamente a Salman Rushdie:
“No puedo mirar hacia arriba. Allá arriba, ¿qué es eso? Como si un coloso con un enorme desintegrador hiciera un agujero en el aire. Lo miras y quieres morir.
Esto no se puede arreglar. No creo que haya nadie en DC o Cañaveral que sepa qué carajo hacer al respecto”. (Quichotte, Random House, 2020, pág. 374).
Bibliografía:
Hardt Negri: Empire, Harvard, 2000.
Paul Auster: Bloodbath Nation, 2024.
Jamie Raskin: The Unthinkable. Trauma, Truth, and the Trials of American Democracy, 2022.
Salman Rushdie: Fury, Jonathan Cape, 2000.
Salman Rushdie: Quichotte, Random House, 2020.
Slavoj Zizek: After Trump's Victory: From MAGA to MEGA, e-flux, November 2024.
Felix Guattari, The Three ecologies, 1989.
La ultraderecha y la tradición cristiana
Alfredo Gonzalez Ruibal
Investigador científico, Incipit-CSIC
La ultraderecha habla mucho de nuestras tradiciones. O más exactamente, decide por todos cuáles deben ser. Y algo en lo que insiste con frecuencia es en que nuestras tradiciones son esencialmente cristianas.
El cristianismo de la extrema derecha, sin embargo, es de lo más selectivo. Se salta aquello de ayudar a los necesitados, de ser misericordiosos y de amar al prójimo. Es más, se salta prácticamente todo el Evangelio. Porque no es el mensaje de Cristo lo que interesa a los ultras ni el cristianismo como sistema moral.
Lo que les pone de verdad es el papel que ha desempeñado el catolicismo en la creación de regímenes de exclusión, jerarquización y opresión. Les encanta esa tradición cristiana que decide quién pertenece al grupo y quién está fuera, que establece o legitima jerarquías sociales, que disciplina al personal, coloca a la mujer en su sitio y persigue a los disidentes.
El cristianismo de la ultraderecha es el de Torquemada y los carlistas. Es wahabismo católico de hogueras, fusilamientos y deportaciones, salpicado con un poco de folklore -bodas, bautizos y pasos de Semana Santa-. Normal que confundan el islam con Al Qaeda, si para ellos el cristianismo es igual a Santa Inquisición más villancicos.
Pero la extrema derecha es cristiana solo hasta que se topa con el mensaje evangélico. Lo llevamos viendo desde hace unos años: los ultras no dudaron en desear la muerte al Papa Francisco por solidarizarse con los gazatíes -siguiendo el mandato cristiano de estar junto al que sufre-. Como no tienen problema en destruir familias al deportar a parte de sus miembros o en asediar una parroquia -¡en Navidad!- por acoger a inmigrantes sin techo.
La ultraderecha olvida que el cristianismo es una religión universalista y que como tal no establece distinciones entre necesitados. Según el Evangelio, cuando Jesucristo se encontró a diez leprosos, los curó a todos, incluido al samaritano que iba con ellos (Lucas 17:11-19). Y fue este último -el extranjero- quien volvió para darle las gracias. El extranjero aparece en otras parábolas. Cuando a Jesucristo le preguntan "¿quién es mi prójimo?" responde con la historia del buen samaritano. El prójimo de un judío al que han robado y golpeado no son otros judíos, que pasan junto a él sin detenerse, sino el extraño que se apiada de él (Lucas 10:25–37).
"Los españoles primero" es todo lo contrario de lo que predica Jesús. Frente a su universalismo, la ultraderecha opone un chovinismo feroz e insolidario. Porque "los españoles primero" significa que los demás nunca: ni oenegés, ni Cáritas, ni cooperación internacional.
En el universalismo y la preocupación por los necesitados, cristianismo e izquierda se encuentran. Durante el Holocausto, mientras el Vaticano desempeñó un papel en general vergonzoso, muchos cristianos de a pie y una parte importante del clero lucharon contra el fascismo y protegieron a los judíos. Algunos, como el protestante Dietrich Bonhoeffer o el católico Placido Cortese, dieron su vida por proteger al Otro. No es casual que en estos tiempos aciagos izquierda y cristianismo vuelvan a encontrarse.
En una cosa, al menos, tienen razón los ultras: que parte de nuestras raíces son cristianas. Y por eso yo, que soy ateo, les puedo explicar el Evangelio.
Canciones para no obedecer
Sabotaje a la fábrica aeroespacial en East Lothian (Escocia) para denunciar la complicidad armamentística europea con los genocidas de Gaza
Dominic D. Skerrett
En las primeras horas del 1 de enero, un grupo de activistas pro‑Palestina realizó una acción de sabotaje en la planta de Bruntons Aero Products, empresa fabricante de componentes aeronáuticos situada en el polígono industrial de Inveresk en Musselburgh, East Lothian. La intervención —justificada por los participantes como resistencia directa al apoyo británico al aparato militar israelí— ha generado debate sobre el papel de las industrias militares en la guerra en Gaza y la criminalización de la disidencia política
Según imágenes difundidas en redes sociales, personas con el rostro y la cabeza cubiertos ingresaron a las instalaciones poco después de las 00:30 y procedieron a dañar maquinaria industrial, ordenadores y servidores, utilizando martillos, pintura y extintores tomados del propio edificio. También dejaron consignas pintadas en rojo en paredes y equipos con mensajes como “THERE'S ONLY ONE WAY THIS ENDS” y “DROP LEONARDO”.
La empresa escocesa Bruntons Aero Products, con una historia de producción de piezas aeronáuticas desde finales del siglo XIX, suministra partes a grandes contratistas de defensa como Leonardo y BAE Systems. Aunque la cadena específica de fabricación de piezas vinculadas directamente a cazas F‑35 puede ser indirecta o mínima, estas conexiones forman parte de una red industrial integrada en el complejo militar global que produce armamento utilizado en conflictos en todo el mundo.
Los activistas denunciaron, en un comunicado difundido tras la acción, que la industria aeronáutica europea está vinculada al apoyo logístico y material del Estado israelí, que desde octubre de 2023 ha intensificado su ofensiva en la Franja de Gaza con un saldo de decenas de miles de civiles muertos y heridos según múltiples organizaciones de derechos humanos.
Empresas como Leonardo UK han sido blanco de protestas continuas en Escocia por su papel en la producción de sistemas de puntería y otros componentes integrados en aviones F‑35, los cuales Israel ha utilizado en campañas de bombardeos sobre Gaza. Asimismo, grupos de derechos humanos y legales han iniciado recursos jurídicos contra el Gobierno británico por continuar otorgando licencias de exportación de partes vinculadas a estos aviones pese al riesgo evidente de violaciones de derechos humanos.
- Imagen de uno de los activistas martilleando un equipo electrónico | Captura de video
Contexto de protestas en el Reino Unido
La acción en Musselburgh se enmarca en una oleada de movilizaciones y actos directos contra la industria armamentística británica que ha incluido bloqueos, sabotajes y ocupaciones simbólicas de instalaciones vinculadas a la cadena de suministro de armas. Organizaciones como Palestine Action —que ha sido objeto de proscripción en el Reino Unido por el Gobierno— han reivindicado estas acciones como parte de su lucha contra lo que consideran complicidad del Estado británico con la violencia israelí.
Mientras la policía escocesa confirmó que investiga el allanamiento y los daños causados, activistas detenidos en acciones similares han denunciado estar en huelga de hambre exigiendo su liberación, el fin de medidas represivas y el cese de las exportaciones de armas a Israel. La respuesta oficial hasta ahora se ha centrado en el reproche a los métodos empleados, mientras persiste el debate sobre la ética de la industria militar y las responsabilidades estatales en conflictos internacionales.
Canciones para no obedecer
Sebastián Narváez Núñez
Bogotá
Ante la constante tensión que se vive en Latinoamérica, marcada por la operación contra un ilegítimo Nicolás Maduro en el poder [Esta web no no se pronuncia sobre la legitimidad del presidente Nicolás Maduro, nota de Tortuga], el bombardeo de Caracas y la amenaza de asumir el control con un segundo ataque si no se siguen sus pretensiones, así como por la utilización de este escenario como advertencia para otros países que Donald Trump considera enemigos políticos -como México, Cuba, Groenlandia y Colombia-, decidimos aferrarnos a algunos momentos en los que la música latina ha alzado la voz contra el intervencionismo, el imperialismo y una agresiva política exterior que borra todo a su paso. Un recorrido que muestra cómo el arte ha sido un vehículo de denuncia social masiva y una forma de dignificar la soberanía de los pueblos latinoamericanos.
Aunque los hitos desde el arte abundan y seguramente muchos habrán quedado por fuera de esta lista caprichosa, como todas, el enfoque está puesto en artistas latinoamericanos y en cómo, desde miradas particulares, documentaron los embates de las guerras proxy de su tiempo. Sin desconocer, al mismo tiempo, que la canción de autor anglosajona ha funcionado como un espejo incómodo desde el interior, con figuras como Bob Dylan y canciones como Masters of War, una denuncia directa a los fabricantes de armas, Blowin' in the Wind, himno pacifista contra la guerra, o A Hard Rain's a-Gonna Fall y Talkin' World War III Blues, atravesadas por la ansiedad de la Guerra Fría y la amenaza nuclear, cuestionando la moralidad y las consecuencias de los conflictos.
También Joan Baez, con su disco Where Are You Now, My Son?, grabado durante un bombardeo estadounidense en Hanoi en las navidades de 1972; así como temas de Rage Against the Machine como People of the Sun, Bulls on Parade, Vietnow o Know Your Enemy, la obra sobresaturada e hiperconsciente de Massive Attack, el folk militante de Billy Bragg o el histórico activismo antiimperialista de Roger Waters, son ejemplos todos de la mirada del norte global sobre sus propios comportamientos colonialistas.
Estas son algunas de las canciones que ha dejado la música latina y en las que se expresa una postura crítica frente al imperialismo ejercido por Estados Unidos y su afán por acumular poder y soberanía a cualquier costo.
1960–1980 | Guerra Fría y canción de resistencia
Con la Guerra Fría en su punto más álgido, Estados Unidos aplicó la llamada Doctrina de Seguridad Nacional para frenar el avance del comunismo en su llamado “patio trasero”. Bajo la presidencia de Nixon se produjo la escalada militar en Vietnam, mientras en América Latina crecían los movimientos de izquierda y se sucedían los golpes de Estado, como el de Chile en 1973, que provocó la muerte de Salvador Allende, y el de Argentina en 1976. A comienzos de esa misma década también tuvo lugar la fallida invasión de Bahía de Cochinos, en 1961.
Silvio Rodríguez – Playa Girón (1969).
Nacida en 1969 mientras trabajaba en un barco pesquero llamado Playa Girón, conmemora la derrota de la invasión de Bahía de Cochinos (1961) por tropas cubanas apoyadas por EE. UU., sirviendo como homenaje a los pescadores y a la resistencia cubana, y reflexiona sobre el rol del artista al representar la historia de forma honesta, con un doble sentido entre la vida en el mar y la lucha ideológica, destacando la complejidad de contar la verdad sin panfletismo.
Víctor Jara – El derecho de vivir en paz (1971).
Escrita en 1969, El derecho de vivir en paz es una canción de protesta contra la sangrienta intervención estadounidense en la guerra de Vietnam. La canción ha trascendido décadas hasta convertirse en un himno latinoamericano replicado durante generaciones, reivindicado incluso durante el Estallido Social de 2019.
León Gieco – Hombres de Hierro (1973).
Producida por Gustavo Santaolalla, en un contexto de agitación social tras el regreso del peronismo y la escalada de la violencia política, la canción forma parte de su primer disco, León Gieco, y bebe directamente de la influencia musical de Bob Dylan. Aborda temáticas sociales que, aunque surgidas del hecho histórico conocido como el Mendozazo, se convirtieron en un himno contra la opresión de cualquier tipo, antimilitarista y frontal en tiempos de dictadura.
Mercedes Sosa y León Gieco – Solo le pido a Dios (1978).
Originalmente escrita por León Gieco en 1978 y resignificada e inmortalizada como himno en 1982 por Mercedes Sosa, Solo le pido a Dios es producto del clima de opresión de una dictadura financiada por Estados Unidos. Un clamor contra la indiferencia, el dolor y la injusticia: un canto visceral de resistencia y un abrazo colectivo que implora por la paz mundial. Aunque sea quizá su tema más referenciado, a lo largo de su trayectoria y de su lucha Mercedes Sosa también nutrió el cancionero de dignidad latinoamericano con canciones como Los Pueblos Americanos, Canción con todos y Canción para mi América.
1980–1990 | Canciones bajo dictaduras
Aunque los primeros gobiernos impuestos en la región se consolidaron durante la década de los setenta, en los años ochenta y noventa la situación no mejoró. Estados Unidos continuó ampliando su influencia sobre América Latina, desde el apoyo a los Contras en Nicaragua a partir de 1979, pasando por la guerra civil de El Salvador, hasta la invasión a Granada en 1983 y la Operación Causa Justa en Panamá en 1989.
Serú Girán – Canción de Alicia en el país (1980).
La canción se popularizó con Serú Girán, pero fue escrita originalmente por Charly García en 1980 para una adaptación teatral de Alicia en el país de las maravillas. Más tarde, la letra fue modificada para convertirse en una alegoría contra la última dictadura militar, usando metáforas del universo de Lewis Carroll para reflejar la realidad sociopolítica del país. Su estructura de rock progresivo y su mensaje críptico permitieron que se convirtiera en una de las canciones más emblemáticas para expresar lo que ocurría en Argentina sin ser inmediatamente prohibida por la censura de la dictadura.
Rubén Blades – Tiburón (1981).
Aunque fue lanzada antes de la invasión estadounidense a Panamá en 1989, la canción anticipa y advierte la escalada imperialista sobre la región, al tiempo que hace un llamado a la resistencia frente a ese depredador que quiere acabar con todo a su paso. Además de generar amenazas de vida contra su autor y acusaciones de ser una canción comunista, Tiburón fue vetada durante quince años. El propio Rubén Blades ha explicado que el tema es un reclamo y una denuncia contra el intervencionismo, en una época en la que la persecución a todo lo considerado sospechoso se encontraba recrudecida en gran parte de la región.
Los Prisioneros – Latinoamérica es un pueblo al sur de EEUU (1987).
En tiempos de dictadura y con Pinochet al mando, Los Prisioneros también nutrieron el cancionero latinoamericano antiimperialista con canciones que, aunque hoy se bailen en pogos de hora loca y remates de fiesta de millennials nostálgicos, en su momento representaron una voz identitaria. Temas que cuestionaban el sentido de pertenencia latinoamericano y señalaban cómo, tras las intervenciones militares, la concentración de poder y el colonialismo estadounidense , con sus cruzadas por frenar el comunismo en la región, la actitud de la superpotencia fue someter a lo que considera su "patio trasero".
"Las potencias son los protectores que prueban sus armas en nuestras guerrillas.
Ya sean rojos o rayados a la hora del final no hay diferencia.
Invitan a nuestros líderes a vender su alma al diablo verde.
Inventan bonitas siglas para que se sientan un poco más importantes”.
1990–actualidad | Fronteras, exilio y nuevas violencias
Durante la transición de las dictaduras militares a regímenes democráticos en varios países de América Latina, se produjeron migraciones masivas y el exilio de miles de familias que buscaron oportunidades fuera de sus países, lejos de la hostilidad y la violencia. En esos años, las canciones de protesta comenzaron a dirigir su mirada hacia los gobiernos locales y, especialmente durante la década de los noventa, surgieron temas como Clandestino, de Manu Chao, que aborda el fenómeno migratorio; Sr. Matanza, de Mano Negra, una denuncia de la política corrupta y asesina; Señor Cobranza, una crítica directa a la década de gobierno de Carlos Menem; o Políticos paralíticos, de Desorden Social, que desde Venezuela alude a la corrupción estatal que marcó el final de la década.
Estados Unidos decidió un cambio en su enfoque intervencionista e instauró la promoción de las democracias en la región, apoyando su agenda de lucha contra las drogas y convirtiendo al narcotráfico en su prioridad para seguir justificando, desde otro lugar, su ejercicio de mano dura e injerencia.
Los Tigres del Norte - Somos Más Americanos (2001).
Muchos de nosotros quizás hayamos llegado a esta canción por la mítica versión junto a Zack de la Rocha en el MTV Unplugged de los Tigres del Norte del 2011. Diez años antes, en el 2001, publicaron la primera versión de este tema incluido en su disco Uniendo Fronteras, que alcanzó el #1 en los charts de discos latinos y específicamente en la categoría de Regional Mexicano de Billboard. Allí critican la expansión de los colonizadores estadounidenses tras apoderarse de California, Arizona, Nevada, Utah y Texas, territorios que pertenecieron a México hasta 1848.
“América nació libre; el hombre la dividió.
Ellos pintaron la raya, para que yo la brincara.
Y me llaman invasor.
Es un error bien marcado.
Nos quitaron ocho estados
¿Quién es aquí el invasor?"
Cultura Profética - Bieké (2002).
Si bien Puerto Rico ha tenido una larga historia de subordinación y lucha por su soberanía, al ser considerado un país libre asociado a Estados Unidos, su tradición musical ha alzado desde siempre las banderas de la libertad desde lo más visceral. En 2002, como parte de su álbum Diario, la banda liderada por Willy Rodríguez publicó Bieké, nombre original con el que los indios taínos se referían a la isla de Vieques, un municipio situado al este de Puerto Rico y cuyo significado es “tierra pequeña”. Al usar el nombre ancestral, la banda reivindica la identidad indígena y la soberanía del territorio frente a la ocupación extranjera. Durante décadas, la Marina de los Estados Unidos utilizó gran parte de Vieques como campo de tiro y entrenamiento para bombardeos, hasta que la presión social y los movimientos juveniles lograron el abandono de la ocupación militar y, finalmente, la liberación de la isla en 2003.
Calle 13 - Latinoamérica (2011).
Si en la década de los noventa la música latina se encontraba en una búsqueda de identidad, narrando cambios sociales y una reconexión con sus raíces, en el nuevo milenio esa búsqueda se consolidó en una identidad más sólida, consciente de sí misma como potencia cultural. Con esta canción, Calle 13 se anotó un himno latino moderno junto a Totó la Momposina, de Colombia; Susana Bacca, de Perú; y Maria Rita, de Brasil, para recorrer la historia de resistencia de todo un continente. Un recorrido que incluye referencias a la Operación Cóndor y activa una memoria del pasado represivo de estas tierras durante las dictaduras respaldadas por Estados Unidos.
La Santa Cecilia - ICE- El Hielo (2013).
En 2014, cuando La Santa Cecilia ganó el Grammy a Mejor Álbum de Rock, Urbano o Alternativo Latino por Treinta Días, disco que incluye ICE – El Hielo, la vocalista de la banda, La Marisoul, dedicó el premio a los más de once millones de personas indocumentadas obligadas a abandonar sus tierras y migrar en busca de nuevas oportunidades de vida. Ahora más que nunca, en medio de las redadas, las persecuciones y las deportaciones impulsadas por el Gobierno de Trump, la canción vuelve a cobrar relevancia al retratar el miedo, la desesperanza y la vida cotidiana de familias rotas por las políticas migratorias.
Bad Bunny - El Apagón y el documental Aquí vive gente (2022).
El mayor exponente del reggaetón en la actualidad y el artista más escuchados a nivel mundial en los últimos años, según Spotify, también ha sido una de las figuras más activas políticamente en relación con los asuntos que afectan a Puerto Rico. En 2019, ante el caso del gobernador Roselló, respondió llamando a manifestaciones en las calles y participando en la canción Afilando cuchillos, junto a Residente e iLe. Más adelante, en 2022, a raíz de la crisis energética y de la creciente ola de gentrificación en la isla y en otros territorios de Latinoamérica, Benito convirtió el video oficial de El Apagón en un minidocumental junto a la periodista Bianca Graulau, en el que denunció la situación de la isla y una ley que incentiva a ciudadanos estadounidenses a mudarse a Puerto Rico para no pagar impuestos, desplazando a la población local y privatizando las playas. Esta preocupación por la identidad y el futuro de la isla se ha mantenido en su obra reciente, especialmente en su disco DeBí TiRAR MáS FOToS, con canciones como Turista, Lo que le pasó a Hawaii o La Mudanza.
Bonus: J Balvin + Camila Cabello + Ricky Martin | Premios Grammy (2019).
Aun cuando la música comercial y masiva suele quedar al margen de las conversaciones confrontativas y políticas, y aunque muchas de sus figuras se consideren apolíticas, como ocurrió con J Balvin durante el estallido social colombiano de 2019–2020, en ocasiones se producen actos simbólicos que abren debates sobre la situación de la población latina y la injusta persecución y xenofobia que enfrenta en territorio estadounidense. En 2019, durante su presentación en los Premios Grammy, Camila Cabello, interpretando Havana, junto a Ricky Martin y J Balvin, protagonizó un gesto de confrontación frente a las políticas migratorias de Estados Unidos, en un contexto marcado por el primer mandato de Donald Trump y su propuesta de construir un muro en la frontera con México. En esa misma presentación, sin necesidad de muchas palabras, Balvin apareció sentado en una banca sosteniendo un periódico con el mensaje “Construye puentes, no muros”, en una clara afrenta al gobierno de turno.
Más de dos millones de soldados ucranianos han desertado
Casi dos millones de ucranianos se esconden para evitar el reclutamiento y otros 200.000 soldados han desertado, según declaró el miércoles el nuevo ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov en una intervención ante el parlamento ucraniano antes de la votación que confirmó su cargo (*). Es la primera vez que un alto dirigente ucraniano reconoce la verdadera magnitud del problema.
La tendencia al aumento de las deserciones es alarmante en el ejército ucraniano, lo que contradice la política europea de utilizarlos ucranianos como carne de cañón. En 2022, 9.137 personas desertaron del ejército, y en 2023, esa cifra ya había alcanzado las 24.286. En tan solo dos años, el número de desertores se ha multiplicado por diez. El número de quienes “votan por la paz con los pies” crece no solo a diario, sino cada hora.
De enero a octubre del año pasado, el gobierno ucraniano registró más de 176.000 casos de este tipo antes de dejar de publicar estadísticas. En octubre, esta cifra alcanzó un récord de 19.600, mientras que a principios de año, la media era de entre 17.000 y 18.000 al mes. Se estima que, dada la tendencia al alza, el número total de desertores del año ascienda a 214.000 como mínimo.
Rumores sobre la baja moral y una alta tasa de deserción han circulado durante mucho tiempo, pero los comentarios de Fedorov representan la primera vez que un alto dirigente ucraniano revela la verdadera magnitud del problema y la grave situación del ejército ucraniano.
Según la ley ucraniana, todos los hombres de entre 18 y 60 años deben registrarse para el servicio militar y llevar su documentación en todo momento, aunque solo los hombres de entre 25 y 60 años están formalmente sujetos a movilización.
La ley marcial vigente en el país prohíbe a los hombres de entre 23 y 60 años salir del país, pero decenas de miles han huido ilegalmente.
Tras reunirse con Fedorov el miércoles, Zelensky declaró que se necesitaban “cambios más significativos” en la movilización del país. Actualmente hay unas 500 empresas en Ucrania que producen drones, 200 que producen equipos de interferencia y más de 20 que producen misiles.
Según Zelensky, una de las prioridades de Fedorov en su nuevo cargo será fortalecer el componente tecnológico del ejército ucraniano.
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