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Tortuga Antimilitar
¿Vuelve la mili? (1)
Rafael Ajangiz, para Tortuga.
Bélgica decidió eliminar la mili obligatoria en 1992, Holanda lo hizo en 1993, Francia y España en 1996, Italia y Portugal en 1999, Eslovenia en 2003, la República Checa en 2004, Eslovaquia, Hungría y Rumanía en 2005, Letonia en 2006, Bulgaria en 2007, Lituania y Croacia en 2008, Polonia en 2009, Suecia en 2010, Alemania en 2011. Hace dos décadas, estaba claro el final de la mili en la mayor parte de Europa.
Algunos países se resistieron a esa tendencia manteniendo hasta el día de hoy una obligación más o menos limitada: Austria ha seguido reclutando al 90% de los quintos, que cumplen 6 meses de mili o bien 9 meses de servicio civil; Grecia ha venido obligando al 83% a servir durante un año; Finlandia incorpora al 70% y cumplen 3 meses; Estonia sobre el 50% y cumplen 8 meses; Suiza llama realmente al 43% con un servicio de 8 meses; Noruega se queda en el 13% y son 12 meses; en Dinamarca otro tanto y cumplen 4 meses. Por lo general, hablamos de países con una población inferior a seis millones y compartiendo fronteras complicadas.
La remilitarización ha hecho que algunos otros países hayan vuelto a sumarse al club: Lituania recuperó la obligatoriedad en 2015 (43% de quintos y 9 meses de mili); Suecia lo hizo en 2018 (6% y 11 meses de mili); Letonia lo ha hecho en 2023 (11 meses de mili, a partir de 2026); y el Parlamento croata acaba de aprobar la ley de vuelta al servicio militar obligatorio en 2027, pagando, eso sí, unos 1.100 euros al mes. Parece que seguimos con lo mismo, países pequeños en la frontera, pero no, porque el debate está llegando a los grandes. Así que la respuesta a la pregunta del titular es sí, está volviendo la mili. Sigue leyendo si quieres saber dónde y cómo.
¿Cómo se está argumentando esta progresiva vuelta a la mili? Se habla de incrementar los efectivos militares por el genérico aumento de la tensión mundial y la amenaza rusa; de poder reclutar a jóvenes con las capacidades cada vez más técnicas que hoy necesitan unas fuerzas armadas que, de natural, no pueden competir con el mercado laboral; de implicar a las nuevas generaciones (demasiado individualistas) en la Defensa; de educar en los valores de solidaridad, igualdad y equidad (sí, mujeres también); de defender la nación y la integridad territorial frente a agresiones enemigas (el pueblo en armas). El Parlamento europeo está calentando motores.
No son muchas las voces que se oyen pero sí son influyentes. Podríamos hablar de un lobby en favor de la vuelta del servicio militar obligatorio en Europa, que es como suelen empezar estas cosas: algunas gentes bien financiadas, conectadas e instaladas en los espacios decisorios van arrastrando al resto a una agenda que algún día será difícilmente rebatible. Una de esas voces es el ministro alemán de Defensa Boris Pistorius (Partido Social-Demócrata): ha dicho hace poco que “aunque había razones para suspender el servicio militar obligatorio, ahora nos damos cuenta de que fue un error”. Él propone, de entrada, que Alemania haga suya la iniciativa del ministro belga de Defensa, Theo Francken (Nueva Alianza Flamenca) de “forzar” el reclutamiento voluntario para, entre otras cosas, aumentar el número de reservistas. Y también se oye al ex-primer ministro finlandés Sauli Niinistö, que insiste mucho en que hay que recuperar la mili obligatoria para mejorar la capacidad de respuesta frente a la amenaza rusa. Niinistö ha dirigido la mayor investigación e informe de la Comisión Europea al respecto. Parte de ello es la encuesta llevada a cabo en 2025 en nueve países europeos que analizamos más adelante.
¿Qué variables entran en la decisión de tener o no una mili obligatoria? En la investigación doctoral que llevé a cabo hace ahora 25 años (Servicio militar obligatorio en el siglo XXI, Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid 2003; también “El fin de la conscripción en Europa”, Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 97, 2002), analicé esta cuestión en doce países europeos sobre la base de una matriz de datos de diez variables, cinco relativas a la “razón de Estado” y otras cinco relativas a la “razón democrática”. En la comparación final, como se puede ver en el siguiente cuadro, Francia decidió el fin de la mili porque era perfectamente prescindible en un contexto de unas fuerzas armadas fuertemente profesionalizadas. España estaba en las antípodas, con una muy baja profesionalización y fuertes déficits, tanto en efectivos como modernización o gasto militar, y fuertemente dependiente de la mili. Aquí fue la alta movilización en términos de resistencia popular (imparable insumisión tirando de una masiva objeción de conciencia) y una firme oposición de la opinión pública y la sociedad civil quienes literalmente obligaron al fin de la mili a pesar de las graves consecuencias que, aún hoy, sufren las fuerzas armadas en términos de reclutamiento.
No vamos a entrar ahora en un detallado y muy tedioso análisis actualizado de las variables de la “razón de Estado”; tan solo apuntar que las “rapid action forces” o fuerzas de acción rápida, tan importantes entonces para justificar el fin de la mili en aras a una “profesionalizada intervención de paz”, se han deslucido mucho ahora al haber aumentado los riesgos propios, y la pretendida eficacia de la intervención, en unos conflictos armados donde mandan potencias militares sin escrúpulos. Lo que toca ahora es una disimulada (y deshonrosa) retirada exterior para pasar a reforzar la defensa del territorio nacional.
Entremos, mejor, en las variables en las que podemos tener algo que decir sobre la base de nuestra experiencia activista. Una de ellas, importante, es la opinión pública sobre la recuperación, hoy en día, de la mili obligatoria. Revisamos el reciente estudio publicado este mismo año 2025 por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. El ECFR (en inglés) es, en realidad, un think-tank (en castellano se traduce torticeramente como “grupo de expertos”) creado en 2007 aunando personas influyentes de partidos moderados de centro (digamos centro-derecha y centro-izquierda) en Europa. Por poner un ejemplo, un miembro destacado del Consejo de este organismo es Javier Solana, que fue secretario general de la OTAN y PESC de la Unión Europea.
En este gráfico podemos observar, en términos de población general, cómo Francia y Alemania se ponen a la cabeza a favor de recuperar el servicio militar obligatorio: 61% en Francia y 54% en Alemania. En el otro extremo (quitamos el Reino Unido de la ecuación por razones históricas), están Hungría y España: 32% y 36%. Obviamente, no es lo mismo Hungría, en zona peribélica, que una España en el extremo occidental y con tradición “neutral” en los conflictos mundiales, pero retengamos el dato.
Lo importante es la gran diferencia en apoyo a la obligatoriedad de la mili que hay entre los primeros países a favor y los segundos países en contra. Entrando en detalles que nos podrían aclarar las claves del apoyo a la mili obligatoria, observamos datos que no nos sorprenden: los hombres están más a favor que las mujeres, y la derecha política más que la izquierda. Al respecto de esto último, vemos que en Alemania la derecha del CDU/CSU se posiciona a favor en un 76% mientras que la izquierdista Linke se queda en el 25%; vemos que en Italia Fratelli d'Italia apoya en un 69% mientras que Partito Democratico se queda en un 25%; y vemos que en España VOX está en el 69%, PP en el 44% y PSOE se queda en el 25%. Todos los datos de esta encuesta en función de las distintas variables pueden ser consultados en https://datacollection.ecfr.eu/.
¿Y qué pasa con las generaciones jóvenes, quienes están entre los 18 y los 29 años y pueden ser quienes vivan el propia carne este cambio? Pues este grupo de edad, como parecería lógico, se muestra siempre más refractario a la idea. Pero no tanto como podríamos esperar: están a favor de la mili obligatoria un nada desdeñable porcentaje del 48% en Francia y un 41% en Rumanía. En el otro extremo están Alemania e Italia con un 18% y Hungría con un 19%. Nos sorprende España: 27%. Buscando una explicación a este porcentaje del 27% entre los más jóvenes en relación al 36% que vemos en la población general, cuando es evidente en todos los países que el apoyo a la mili aumenta sustancialmente con la edad, vemos que en nuestro país la oposición mayor está entre quienes hoy tienen entre 50 y 65 años, precisamente quienes vivieron con mayor intensidad la insumisión y objeción de conciencia de los noventa. Esto es algo que debería llevarnos a alguna reflexión como movimiento antimilitarista.
Seguimos en el siguiente capítulo con un repaso detallado a la evolución de esta cuestión en los diferentes países europeos, cuáles son los modelos que se están instalando, y cómo queda nuestro país en este nuevo panorama.
Nueva deserción de un soldado ucraniano del contingente que se entrena en la provincia de Cádiz
P.M. Espinosa
Un soldado del contingente ucraniano que se entrena en la provincia de Cádiz desertó el pasado sábado después de no volver al acuartelamiento del TEAR, en San Fernando, donde había llegado hace algunos días junto a otros 12 compañeros.
No es la primera vez que ocurre un hecho similar, si bien hasta ahora todas las fugas se habían producido en la Sierra del Retín, adonde decenas de reclutas fueron enviados para recibir formación militar de cara a defender su territorio de la invasión rusa. Sin embargo, en esta ocasión la novedad no sólo es que se haya producido en el TEAR sino que el desertor pertenece al cuerpo de elite del ejército de Ucrania.
Actualmente, como los contingente están siendo menores, se les está dando acogida en el TEAR en vez de en El Retín. Los soldados tienen permiso para salir algunas tardes a pasear, pero el sábado por la tarde uno de ellos no regresó.
Desde ese mismo momento las autoridades competentes dieron aviso tanto a la Policía Nacional como a la Guardia Civil, que iniciaron su búsqueda. Sin embargo, dos días después de su desaparición, siguen sin haber podido dar con su pista.
Un análisis del Center for Strategic and International Studies (CSIS) publicado en 2025 estima entre 60.000 y 100.000 las bajas que han sufrido las fuerzas ucranianas desde 2022. Teniendo en cuenta esto, y la proximidad del frío invierno en el Este, no extrañan las deserciones.
Piden cuatro años y medio de cárcel para un policía de Córdoba por denuncia falsa y detención violenta
Alejandra Luque
La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba celebrará este miércoles un juicio contra un policía local de la capital por un delito contra la integridad moral de un cochero y formular contra él una denuncia falsa. La Fiscalía pide para él cuatro años y medio de cárcel, aunque la acusación particular -representada por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA)- solicita una pena superior para este policía y para un segundo sobre el que el Ministerio Público no aprecia responsabilidad penal en los hechos.
Según la información facilitada por la organización, los hechos que han motivado esta acusación tuvieron lugar el 30 de marzo de 2023 en la calle Periodista Eduardo Varo de la capital cordobesa. Dos agentes se trasladaron al lugar para demandar al conductor de un coche de caballos que recogiera los excrementos de sus animales. En ese momento, el cochero fue grabado por uno de los agentes, lo que motivó la queja de un vecino de la zona, quien consideraba que la grabación realizada por el policía local no tenía ningún sentido. El agente, “visiblemente nervioso”, reclamó a este ciudadano su documentación.
Esta persona, asustada y ante la posibilidad de que pudiera ser multado, salió corriendo del lugar. No obstante, este vecino de Córdoba recapacitó rápidamente y no solo detuvo su marcha, sino que regresó para entregarse, de manera siempre pacífica, a los agentes de la autoridad. A pesar de ello, aseguran desde la asociación, uno de los agentes que ahora será juzgado le realizó una llave, lo cogió por la espalda y lo estampó contra la persiana de la puerta de una farmacia, restregándole la cara en la misma, para posteriormente colocarle los grilletes. La violencia no cesó, ya que, a pesar de estar engrilletado y manteniendo una actitud pacífica, el mismo agente le volvió a practicar una llave, lo derribó y estampó su cara contra el suelo, inmovilizándolo durante varios minutos mientras colocaba su rodilla contra la zona lumbar de la persona.
Desde la asociación explican que las imágenes de la cámara de la farmacia resultaron fundamentales, ya que “permitieron no solo desmontar las falsas acusaciones que se realizaron contra el detenido, sino que sirvieron de base para la resolución del Juzgado de Instrucción número 2 de Córdoba”. Dicho juzgado archivó la causa seguida contra el vecino y acordó abrir diligencias contra los dos policías locales por un posible delito de detención ilegal y por faltar a la verdad en su denuncia. “La víctima, de no haber existido estas grabaciones, habría sido probablemente condenada a una pena de prisión de hasta cuatro años”, lamenta la organización.
El informe pericial presentado por la acusación particular, y elaborado por la Red de apoyo terapéutico, jurídico y psicosocial del Grupo de Acción Comunitaria (SIRA), señala que la persona agredida sufrió, además de secuelas físicas, una reacción de estrés agudo que actualmente ha derivado en un trastorno adaptativo mixto con predominio de síntomas ansiosos. La víctima asegura que se sintió “como un animal, como si no fuera una persona, por los golpes y por estar así tirado en el suelo, como si hubiera hecho lo peor del mundo, con la gente pasando y mirando por ahí”.
Mientras que la Fiscalía solicita las penas mencionadas para un solo agente y exime de responsabilidad al otro, APDHA aprecia la comisión de hasta cinco delitos por parte del agente que realizó la detención y otros dos delitos (falsedad documental y denuncia falsa) cometidos presuntamente por el otro policía. APDHA solicita penas de prisión e inhabilitación especial para ambos acusados.
Medio centenar de personas se concentran en Villena (Alicante) contra el genocidio en Gaza
El sábado 29, desde las 12 de la mañana, frente al jardín de Salesianos, la Plataforma pacifista ha desplegado una pancarta y comenzado en megafonía a emitir canciones reivindicativas. Coincidiendo el veintinueve de Noviembre con el día de solidaridad con el pueblo palestino, se ha hecho alusión a esa fecha señalada por ser la del principio de la partición del territorio que ocupaban los británicos para Israel y Palestina, con la guerra y ocupación posterior de Israel de territorios palestino.
Miembros de la Plataforma han leído noticias rescatadas de prensa nacional e internacional, incluyendo prensa israelí, en la que se reflejan las violaciones del alto el fuego por parte de Israel, los bombardeos y asesinatos, y el continuo asedio de los colonos a poblaciones palestinas en Cisjordanía. Tratando de empatizar con el sufrimiento de la población gazatí se resaltaba una noticia del diario Haaretz que reza “Gaza se ahoga en sangre y agua de lluvia” señalando cómo entre la guerra y el invierno las víctimas pueden incrementarse. Por ello se ha insistido en el drama del deterioro de las condiciones de vida y en la necesidad de facilitar la entrada de ayuda humanitaria.
En el manifiesto posterior se ha remarcado las violaciones a la tregua que ha producido Israel y que ya ha provocado 340 muertos, así como la frustración que produce que el alto el fuego no esté llevando una paz justa sino que refuerce la impunidad de Israel y el maltrato a la población palestina.
Finalmente se han lanzado las reivindicaciones compartidas con las más de 70 ciudades que en toda España han respondido a la convocatoria de la red estatal de solidaridad con Palestina y que son, entre otras: Fin al genocidio en Gaza, entrada de ayuda humanitaria, embargo integral de armas a Israel, ruptura total de relaciones diplomáticas, académicas, económicas, deportivas y culturales con Israel; sanciones internacionales al régimen de apartheid israelí y apoyo a las demandas judiciales en la Corte Internacional de Justicia y el Tribunal Penal Internacional.
Invitando a seguir mostrando indignación y solidaridad ante ésta y otras guerras se despedía la concentración.
Plataforma Villena por la Paz
El gobierno más militarista desde la transición
Acabamos noviembre con una cifra inaudita del gasto militar que ha pasado por la mesa del Consejo de Ministros para su autorización, aprobación o compromiso de gasto asumido.
Nada menos que 93.580,6 millones de euros que, como quien dice, pueden pasar tan desapercibidos como un elefante en mitad de una habitación, lo que quiere decir que, salvo prueba en contrario, los ministros del gobierno no tienen excusa ni pretexto en su colaboracionismo miserable con el militarismo que se está construyendo a pasos agigantados en toda Europa.
Entre los meses de mayor ardor aprobatorio por parte del militante Consejo de Ministros militarista, pues otro nombre mejor no se nos ocurre, figuran junio y julio (con el gran protagonismo de Hacienda y de la autorización de nuevos programas de armas en estos) y octubre y noviembre, donde tomó el relevo defensa e industria con la financiación de gran parte de lo autorizado antes.
El cuadro refleja un inventario bruto de acuerdos que han pasado por la mesa del Consejo de Ministros y, para quien lo quiera desgranar sesión a sesión, puede pedirnos el cuadro, (muy extenso, por cierto) que se lo proporcionaremos «en tiempo real».
Pero para salvar equívocos no es un cuadro del gasto a ejecutar en 2025, ni tampoco un cuadro «limpio» del gasto militar a futuro, sino que contiene una mezcla de techo plurianual, más refinanciaciones y reprogramaciones de gasto anteriormente asumido, más gasto duplicado (es decir, aprobado en una primera fase por hacienda, pongo por caso, y luego dispuesto por Defensa o por Industria o por otro cualquiera de los ministerios colaboracionistas).
Conviene hacerle un seguimiento (y ojalá alguien más se anime a hacerlo porque estoy un poco cansado del tema) por dos razones básicamente: una, porque las otras fuentes «oficiales» del gasto ejecutado no cuadran entre sí y se «despista» por el camino gasto militar. Y dos, porque demuestra la militancia galopante del militarismo gubernamental, ya sea de este gobierno ya en fase de pato cojo o del que venga después, que seguirá probablemente la misma senda, si es que no la empeora.
Como alguna gente me pide que explique el gasto de 2025 y el que mandan, de una patada a seguir, hacia el futuro y hacia los compromisos que nos atan al militarismo y que hipotecan nuestras vidas y las de las generaciones futuras, voy a intentar, repasando los datos de la IGAE, de la AIREF, de Hacienda y del seguimiento de las ejecuciones de contratos púbicos, del BOE, de los acuerdos del propio Consejo de Ministros y de otras fuentes oficiales y oficiosas una especie de reflejo de lo que se han atizado en los once meses que llevamos de 2025 y de lo que han mandado al futuro, cuando estos pájaros no estén y manden los mismos perros pero con distintos collares.
Ello ha exigido una depuración del cuadro «en bruto» que he venido ofreciendo semana a semana.
Lo que se atizan en 2025
Empecemos por el gasto que, según mis cálculos, irá a parar a las cuentas de 2025.
Aunque lo aprobado es equívoco y aparecen descuadres entre unas cuentas oficiales y otras, puedo decir que en 2025 estamos hablando de un gasto aprobado y comprometido de más de 40.000 millones de euros.
Es un gasto que ya se encuentra por encima del 2% PIB prometido para congraciarse con el torpedo americano (aunque es un símil bélico. no me refiero a un artefacto sino a ese señor de carácter voluble y facha patética que sale de vez en cuando en la tele amenazando urbi et orbi a quienes no le dejan hacer América grande otra vez).
Que nuestros chapuceros gestores militares tengan o no la capacidad de ejecutar este pastuzal en un año es harina de otro costal. Yo me la jugaría a que no, a tenor del grado de ejecución real del presupuesto que llevan hasta la fecha.
Hechas las oportunas depuraciones, resulta que el cuadro general de gasto ya en ejecución, valiéndonos de los cuadros de IGAE y las previsiones de la AIREF. para 2025, sería como sigue:
Aquí estamos contemplando básicamente lo que se defensa ha autorizado o ejecutado en 2025 por una parte en su propio presupuesto (incluyendo por ello todos sus programas), con lo que se ha aprobado por el Consejo de ministros como gasto militar extraordinario, pero no estamos incluyendo las partidas que se han reconocido desde otros ministerios o que ya formaban parte del presupuesto de estos otros ministerios opacos.
La gran diferencia global con los 93,583,95 millones que han pasado por el consejo de ministros se debe principalmente a que, en los meses de junio, julio, octubre y noviembre, se concentran los grandes paquetes plurianuales (nuevos programas, artillería, helicópteros, etc.) que no van destinados a su ejecución en 2025 y a que hemos eliminado algunas duplicidades Hacienda/Industria/Defensa.
Al gasto depurado debemos sumar ahora otras partidas autorizadas por el Consejo de ministros y que no han ido a parar al gasto de 2025 de defensa o de Industria, por importe de 3.227 millones de euros más, con el siguiente desglose:
Nos encontramos ya en un escenario de 30.179 millones de euros en números redondos que estimamos como gasto autorizado en Defensa.
Esto nos ofrece un cuadro de gasto aproximado que se ha autorizado hasta noviembre por gasto militar de 2025 de al menos 44.276,19 millones de euros, sin contar con el gasto comprometido con cargo al presente presupuesto aún no incorporado a las tablas.
No es exagerado pensar que liquidaremos 2025 alrededor de los 55.000 millones de euros, si no más, antes de contabilizar las imputaciones de deuda pública que nuestro gasto militar arrastra.
Para ello tenemos que considerar que Sánchez el gobierno durante 2025 tiene previsto llegar al 2,1% PIB en gasto directo del ministerio de Defensa y programas de armamento, de los que hasta el momento no se ha contabilizado el toral, y que al gasto ordinario de defensa para el mes de diciembre hay que sumar el que igualmente se producirá en las clases pasivas militares por el mes de diciembre, el de la guardia civil y el resto (dos de las partidas que incorporan una alta cantidad todavía por gastar en pago de salarios y/o prestaciones) y aproximadamente un 10% del gasto presupuestado y no ejecutado en los ministerios y capítulos donde se disfraza el gasto militar español.
Ejecución del Plan Rearme
Los principales programas del Plan Rearme que anunció Sánchez al principio del año se han aprobado ya de forma casi integral e, incluso, se ha superado la cifra inicialmente prometida:
El estado de ejecución de estos programas no alcanza ni siquiera el 50% del total, poniendo en duda las capacidades de gestión del ministerio de defensa español.
¿Dónde va a parar el resto del gasto que ha pasado por el Consejo de Ministros?
Ya tenemos localizados casi 11.000 millones de euros del gasto que ha pasado para su autorización por las sesiones del Consejo de ministros: se han autorizado (o se van a autorizar) en 2025 el plan Rearme, tal como anunció Sánchez.
También hemos localizado más de 3.100 millones de euros que han ido a otros presupuestos, fundamentalmente al fondo de contingencia y a ciberseguridad pagada por Transformación digital, que se computarán fuera del presupuesto de Defensa o de industria.
Nos queda perseguir el volumen bruto de unos 65.000 millones «de más» que han pasado por las sesiones del consejo de ministros. ¿qué sabemos de ellos?
Hay una suma duplicada, que ha pasado por diversas fases de aprobación 7 autorización final, referida a los programas
- Del Satélite Paz
- De Munición 5,56 mm
- De Munición 9 x 19 mm:
- De la Enmienda F 18 / asientos eyectables
Estas cantidades restan a los 65.141, 66 millones de euros la cantidad de 2.196 milllones de euros más.
A ellas hay que sumar partidas que han sido aprobadas por Hacienda, pasando luego a materializarse ya sea para créditos de Industria o compromisos de gasto de Defensa, por un importe de 17.437 millones de euros.
La patada hacia adelante que el gobierno más militarista desde la transición ha dado al gasto militar mediante compromisos de pago de carácter plurianual asumidos durante 2025 y que se pagarán en otros ejercicios es de 45.508,66 millones de euros, algo similar al rescate de la banca del 2008 una vez descontadas las recuperaciones y ventas de dicho rescate.
Una señal de esta brutal hipoteca que el gobierno nos ha endosado se encuentra en las cantidades comprometidas y retenidas para pagos plurianuales del ministerio de Defensa que vienen contemplados en el avance de la liquidación de gasto emitida por la IGAE y referida a octubre de 2025, con un importe retenido de 59.833,55 millones de euros, un gasto autorizado (es decir, ya listo para pagar) de 33.310.19 y un gasto comprometido (aun no listo para pagar) de otros 33.183.66 millones de euros.
El brutal rearme.
Acudo ahora a otra fuente, el desglose interno que maneja el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa (prevé un gasto para 2025 de 10.471 millones de euros).
Según este documento las previsiones de reame a futuro incorporarán un aumento sobre el presupuesto ordinario de defensa de cerca de 36.000 millones de euros para adquirir armas nuevas y consolidar el rearme español. Se trata de un gasto de carácter plurianual, una hipoteca para el futuro.
Según este documento las previsiones de reame a futuro incorporarán un aumento sobre el presupuesto ordinario de defensa de cerca de 36.000 millones de euros para adquirir armas nuevas y consolidar el rearme español. Se trata de un gasto de carácter plurianual, una hipoteca para el futuro.
Para reunir este dineral no sólo se acude a pagos por parte de defensa con cargo a los presupuestos anuales de defensa y a medida que las armas se van entregando, sino que, además, Industria adelanta mediante créditos a interés cero las cantidades de «prefinanciación» que las principales industrias involucradas (EADS y Navantia e INDRA principalmente) acapararán en este ciclo de rearme.
Se deben hacer dos advertencias sobre la cantidad prevista:
- La primera, que desde las previsiones iniciales hasta el gasto final de los sistemas de armas.
Según el informe del Tribunal de Cuentas que analiza diversos programas de armas, existe un desvío medio de entre el 35-40 % de sobrecostes en los programas de armas españoles, con programas de autos sobrecostes ((Eurofighter y Leopard con incrementos muy abultados de más del 45%), otros con un sobrecoste medio de más del 35% (NH-90 o Helicóptero Tigre) y unos terceros con sobrecostes más bajos, como las fragatas F100 y los BAM con menos del 10%).
Caso paradigmático es el submarino «made in Spain» que ya alcanza un sobrecoste de más del 85%, sin contar con las necesarias adaptaciones del muelle de Cartagena para poder fabricarlo (una vez se vio necesario ampliar su eslora para que no se hundiera de forma irreversible), con los sistemas de torpedos que no se han contabilizado y con que el plan preveía tres y de momento se ha entregado solo el primero.
- La segunda, que el hecho de que se les entreguen cantidades de crédito a interés cero (que se supone que devolverán cuando se entregan las armas años después) no implica un ahorro, sino, al contrario, una pérdida económica por partida doble:
A) en primer lugar, porque si el tiempo de devolución de estos créditos es, por ejemplo, de 10 años, el coste implícito para el Estado (diferencia entre el coste del dinero con el que el Estado adquiere deuda y el coste cero de los costes de prefinanciación (Coste0), será el coste al que el Estado compra deuda por el mismo importe que concede los créditos a interés cero todo ello prolongado por el número de años en que las operaciones permanecen.
Supone un coste de oportunidad para el Estado que podemos calcular con la fórmula CO =P x i x (T+1)/2, donde CO= a coste de oportunidad, P = préstamo concedido, i= tipo de interés medio de la deuda pública y T= tiempo de devolución.
Para poner un ejemplo práctico, 10.000 millones de euros en préstamos a interés cero para entregar armas dentro de diez años, a un tipo medio del 3% (tipo de deuda pública asumida por el estado) supone un coste que paga el estado (o una subvención encubierta a la industria militar si se quiere) de 150 millones al año o, si se quiere, de 1.500 millones de euros al final del ciclo.
B) Pero, en segundo lugar, es que los créditos a interés cero que industria ofrece a la industria no regresan pura y llanamente a industria, lo que supondría una cierta recuperación pasado el ciclo de rearme, sino que, según son devueltos, industria vuelve a emitir créditos a interés cero, con lo que vuelven al circuito de la deuda y a las manos de la industria militar, con lo que en realidad no son devueltos en los términos normales nunca.
Podríamos hasta encontrar una tercera implicación: en este caso relacionada con el verdadero coste de oportunidad del gasto militar, porque el dinero empleado por el estado para estos créditos militares deja de pedirse para la construcción de bienes útiles.
En este caso, el problema no es la deuda, sino el destino perverso de ésta.
- Deuda militar
El peso de defensa sobre el total del gasto no financiero del estado supone algo más del 5% de éste.
Una modalidad simple y prudente de cálculo del peso del gasto militar en la deuda sería aplicar el porcentaje de 5% sobre el 1,7 billón de euros de deuda pública acumulada, lo que supone que al menos 87,417 millones de euros de la deuda pública que arrastra España se deben al gasto militar español.
Por otra parte, en una estimación ajustada, si estimamos que el gasto militar español supera el 4% PIB y que el gasto público español alcanza aproximadamente el 44% del PIB, podríamos considerar que el gasto militar supone un 11,3% de la deuda pública contraída por España implica 197.563,18 millones de euros.
La cantidad puede ser superior si además aplicamos el impacto de los programas de armamentos.
Vamos a quedarnos con el 11,4 % para aplicarlo sobre la cantidad que según la IGAE España pagará de deuda en 2026 de no aprobarse nuevos presupuestos.
Además, hay que tener en cuenta los compromisos plurianuales de defensa, los más altos de todos los compromisos plurianuales que mantiene el estado, según el siguiente cuadro de la IGAE referido a octubre de 2025.
En este caso estaríamos hablando de unas cantidades estimadas de deuda a abonar imputable a defensa que proponemos según los siguientes cuadros:
- ¿Qué nos espera para 2026?
Vamos a hacer unas previsiones. Adelantamos que, dado que el gobierno ha perdido la votación en el parlamento sobre el techo de gasto y que no habrá presupuestos nuevos, tendremos que valernos de previsiones y suposiciones para calcular el gasto militar de 2026.
En breve presentaremos, como otros años, el informe que anualmente realizamos el Grup Antimilitarista Tortuga y un servidor en el que intentaremos afinar más.
No obstante, podemos adelantar tres escenarios futuros, según cual sea nuestro nivel de optimismo/pesimismo:
Hay quien nos dice que exageramos y que el gasto aprobado no alcanzará el 2% PIB, menos aún el ejecutado.
No lo parece, a la luz de estos datos y tampoco parece que sea la expectativa de la OTAN, que ya reconoce el alineamiento de España con el rearme comprometido por occidente en su loca carrera de dominación violencia y fomento del militarismo.
El Colegio de Médicos de Granada archiva la denuncia contra el médico acusado de 'antisemitismo'
Redacción El Independiente de Granada
El médico invitaba a no dispensar ni consumir medicamentos del laboratorio israelí TEVA por considerarlo colaborador con el genocidio de Gaza.
El Colegio Oficial de Médicos de Granada ha acordado por unanimidad el archivo sin más trámite de la denuncia presentada contra médico de familia a quien una autodenominada “Comisión Sanitaria contra el Antisemitismo” acusaba de “antisemitismo”. El motivo de la denuncia era mostrar en su consulta mensajes de apoyo a Palestina e invitar a no consumir ni dispensar medicamentos del laboratorio israelí TEVA, por considerar a esta empresa colaboradora del genocidio en Gaza.
Según una nota de prensa difundida por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), el acuerdo de la Junta Directiva comunicado el día 25 de noviembre concluye que "de los hechos recogidos en dicho escrito no resulta conducta contraria a la normativa estatutaria ni deontológica, quedando en consecuencia fuera de las competencias de esta Corporación".
Con ello, el Colegio desautoriza íntegramente las graves acusaciones vertidas por las entidades denunciantes, cuyo escrito -anónimo y sin firma- fue presentado el 30 de octubre y ampliamente difundido en el medio digital Enfoque Judío, que llegó a acusar al facultativo de "incitación al odio" y "denegación de prestaciones por motivos ideológicos o religiosos".
La confirmación a la prensa de la existencia de una denuncia anónima, antes de su verificación formal, supone una vulneración de las garantías básicas recogidas en los Estatutos de la Organización Médica Colegial y pone en entredicho la imparcialidad y el rigor de las actuaciones iniciales del Colegio de Médicos de Granada en este caso
No obstante, la actuación del colegio profesional ha generado preocupación en el ámbito médico y deontológico al haberse conocido que el médico se enteró de la existencia de la denuncia a través de los medios de comunicación antes de recibir comunicación alguna del propio Colegio. La confirmación a la prensa de la existencia de una denuncia anónima, antes de su verificación formal, supone una vulneración de las garantías básicas recogidas en los Estatutos de la Organización Médica Colegial y pone en entredicho la imparcialidad y el rigor de las actuaciones iniciales del Colegio de Médicos de Granada en este caso, advierte Pro Derechos Humanos.
Con el archivo definitivo, la corporación reconoce la inexistencia de infracción deontológica y, en la práctica, respalda el derecho de los profesionales sanitarios a la objeción ética y a la libertad de conciencia frente a empresas o productos implicados en vulneraciones de derechos humanos.
El médico afectado ha manifestado que "estas acusaciones sólo tratan de intimidar y desmovilizar a una ciudadanía cada vez más sensibilizada con el genocidio de Gaza" y que "la acusación de antisemitismo se utiliza como instrumento para desautorizar toda crítica al sistema colonial y de apartheid del Gobierno israelí". Además, el médico ha confirmado que mantendrá los carteles de su consulta y no descarta emprender acciones legales contra los promotores de la denuncia por vulneración de su honor y por daños a su reputación profesional.
La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) ha valorado la resolución como "un precedente fundamental para la defensa de la libertad de expresión, la ética profesional y la objeción de conciencia en el ejercicio sanitario", recordando que más de 150 organizaciones nacionales e internacionales respaldaron públicamente al médico granadino.
Palestine Action
Pseudorrevoluciones: Contra las derechas y algunas izquierdas
Iconoclasia a las ideas pseudorevolucionarias
AnthropoGux
“La verdadera dimensión de una revolución no se encuentra en los momentos de éxtasis (un millón de personas cantando en la plaza principal...); uno debería más bien centrarse en cómo se siente el cambio en la vida cotidiana cuando las cosas vuelven a la normalidad. Por eso “Trotsky perdió contra Stalin: después de la muerte de Lenin, la población de la Unión Soviética estaba saliendo lentamente de 10 años de infierno (Primera Guerra Mundial, guerra civil) con un sufrimiento incalculable, y la gente anhelaba un retorno a algún tipo de normalidad. Esto es lo que Stalin les ofreció, mientras que Trotsky, con su revolución permanente, solo les prometió más agitación social y sufrimiento” — Slavoj Žižek (2020), Una izquierda que se atreve a pronunciar su nombre.
El pasado 15 de noviembre ocurrió en México una movilización encabezada por sectores de la llamada “generación Z”, más cercana a una revolución de colores que a una organización política orgánica. No porque falte indignación legítima, sino porque la estética, la temporalidad y la lógica del movimiento responden más a la oscilación afectiva de los entornos digitales que a un proyecto con dirección. Como recuerda Žižek, el valor político de una revolución no se juega en la euforia, sino en la estructura que deja cuando el ruido se disipa.
Dos décadas después de las primeras revoluciones de colores en Eurasia, el patrón reaparece: estallidos articulados en redes, símbolos pop como One Piece o los memes, indignación descentralizada y demandas difusas. Lo nuevo es el contexto: un orden multipolar geopolítico donde la energía social se vuelve un recurso disponible para oposiciones fragmentadas, élites desplazadas o actores internacionales que capitalizan el descontento sin ofrecer una alternativa real.
En el caso mexicano, parte del 15N se propuso explícitamente “tirar al actual proyecto político”, pero sin imaginar qué viene después. Es la carencia que Hannah Arendt identificaba como incapacidad de fundar: no existe una imagen de futuro, solo el impulso destructivo. Y este vacío facilita que terceros ocupen el espacio político con agendas ya listas, financiadas y articuladas. Una revolución sin proyecto es apenas un performance que puede amplificarse, financiarse y redirigirse sin esfuerzo, vamos, una pseudorrevolución.
Este vacío se agrava con la simblificación: “derecha = izquierda”, “todos son iguales”; es decir, el clásico plague on both your houses que Žižek considera el combustible del cinismo. Cuando las diferencias materiales entre proyectos se disuelven en una condena moral abstracta, la política queda reducida a un juicio estético: todos son iguales, todos mienten, todos roban. El efecto es: despolitización, retraimiento y un terreno despejado para que la derecha (organizada y financiada) ocupe el espacio abandonado por quienes renuncian a distinguir matices históricos y consecuencias estructurales.
Bueno, ¿pero entonces qué? ¿La conclusión es apoyar al gobierno solo porque se autodefine como izquierda? Definitivamente no. La experiencia reciente muestra que, en su intento por imitar el estilo populista de la derecha (la épica anti-élite, la retórica emocional, la narrativa del “pueblo traicionado”) muchas izquierdas terminan reforzando el marco simbólico del adversario. MORENA y su ecosistema cultural han caído varias veces en esta trampa: responder al populismo conservador con un populismo reflejado que administra emociones en lugar de transformar estructuras. Y una izquierda que se dedica a gestionar afectos termina administrando también los límites del sistema que dice combatir, convirtiéndose no en alternativa, sino en versión amortiguada del mismo orden que critica.
La socialdemocracia contemporánea, desde Sanders hasta AMLO o Sheinbaum, es un síntoma similar: ofrece aperturas redistributivas y democratiza la discusión económica, pero lo hace sin alterar la lógica estructural del capital. Gobernar a favor del pueblo no necesariamente implica gobernar contra las dinámicas que producen desigualdad. Son proyectos de transición, no de transformación.
Claro, entonces lo que toca es “hacer la revolución proletaria”, ¿no? Yo no estaría tan seguro. En el otro polo, sobreviven las izquierdas de revolución permanente que celebran la radicalidad como pose estética. Llaman tibios a todos, repiten dogmas marxistas sin fundamento o abrazan un posmodernismo donde cualquier consigna vale mientras suene antisistema.
Ambas izquierdas, la dogmática y la relativista, comparten una renuncia a la razón: En un momento atravesado por irracionalismos, conspiraciones y antiintelectualismo, abandonan la Ilustración y reducen la política a panfleto, a un fetiche tan vacío como aquello que pretenden criticar. Por eso hay que recuperar los principios fundantes de la Ilustración, incluso si a más de un decolonial le retumba en la cabeza, pues no se trata de repetir su sesgo eurocentrista, sino de rescatar su núcleo emancipador.
Aquí conviene recordar dos enseñansas de Noam Chomsky:
“El socialismo libertario puede considerarse, con toda propiedad, el auténtico heredero de los ideales liberales de la ilustración”, —Sobre el anarquismo (2009).
“La tradición del anarquismo combina las ideas socialistas con los principios liberales de la Ilustración clásica para crear un ideal de mano de obra cooperativa, el control por parte de los obreros del lugar de trabajo y los medios de producción y la vida social girando en torno a asociaciones voluntarias”, —¿Qué clase de criaturas somos? (2015).
Sin una reapropiación crítica de la Ilustración, el terreno queda entregado al irracionalismo, y la derecha convierte ese vacío en su condición de emergencia. La cultura del meme lo demuestra: figuras como Milei o Trump se transforman en caricaturas hiperbólicas que neutralizan la crítica al presentarse como auténticos, anti-élite o simplemente “divertidos”. La exageración funciona como coraza simbólica y su “incorrección política” muta en un anticomunismo afectivo que articula a sectores indignados. Ese reflejo ideológico opera como tabú: impide siquiera imaginar alternativas al capitalismo. Solo se exige “libertad” y “cambio”, sin clarificar qué libertad ni qué cambio; preguntas irrelevantes para un dispositivo cuyo combustible es gritar “llora zurdo”.
Es, dicho con amabilidad, simple idiotez política; con más rigor, un fetichismo político: una creencia automática que se activa sin argumentos y sustituye el análisis por reflejos tribales. En un ambiente así, la extrema derecha captura el caos con más velocidad y disciplina que cualquier otra fuerza. No es casual: en un mundo multipolar ya no hay una hegemonía estable, sino una crisis de hegemonías, un interregno donde todo se mueve y nada termina de asentarse. Ese vacío es fértil para la disputa… pero también un territorio de riesgo extremo.
Entonces, ¿qué hacer?... Si todo esto es solo iconoclasia de ideas, sería caer en la misma falta de imaginación que critico. Hay que ofrecer alternativas, aunque sea de forma inicial, y para empezar a delinear un horizonte posible conviene activar la imaginación política. Un buen punto de partida es el experimento mental del camping de Gerald A. Cohen (marxista analítico):
Piensa en un campamento sencillo: un grupo de personas que pasan unos días en el bosque. No hay dinero, no hay jerarquías, no hay salarios que asignen valor a cada tarea. Y, sin embargo, las reglas de justicia surgen sin esfuerzo. Quien sabe encender el fuego lo hace; quien tiene más fuerza carga la leña; quien domina la cocina se encarga de preparar los alimentos. Si alguien pesca más, comparte; si alguien está cansado, los demás lo cubren. Nada de esto necesita sermones teóricos: simplemente funciona. Cooperación sin privilegios, distribución según capacidades, acceso equitativo a los bienes comunes, responsabilidad mutua.
Cohen plantea la pregunta: si estos principios resultan tan naturales en un campamento, ¿por qué nos parecen impracticables cuando pensamos en la sociedad? La respuesta no es moral ni psicológica, sino estructural. No es que la gente sea incapaz de cooperar, sino que nuestras instituciones están construidas precisamente para impedir que la cooperación sea el principio organizador de la vida colectiva. El campamento funciona no porque sea utópico, sino porque no está diseñado para que unos vivan de la ventaja estructural de otros.
Entonces, partiendo de esta premisa, hagamos lo que mejor sabe hacer un millennial precarizado como yo: una lista de mínimos y máximos:
Imaginación política en sentido arendtiano.
La capacidad de fundar y no sólo resistir. Algo que la derecha, por definición, no puede ofrecer: su horizonte es reactivo, la promesa de regresar a un pasado que nunca existió (Make America Great Again), “salvar” un Occidente imaginario o convertir la disidencia de género en el demonio del día. Sin imaginación, todo movimiento queda atrapado en la defensa de lo existente o en la nostalgia:
Solidaridad transnacional.
Heredera del internacionalismo comunista y recuperada por Žižek. Una solidaridad capaz de frenar los nacionalismos defensivos que hoy brotan por todas partes: los que creen que encerrarnos, levantar fronteras simbólicas o “mexicanizar” hasta a One Piece poniéndole un bigote kitsch resolverá algo. Sin vínculos transnacionales, ninguna alternativa emancipadora prospera.
Tomar distancia del relativismo radical.
Esa comodidad intelectual que convierte a “la racionalidad” en un invento “masculino, moderno y occidental”, como si desecharla fuera liberador y no una invitación al oscurantismo. Renunciar a la razón no emancipa: desarma.
Alejarse de las consignas fosilizadas.
Porque si hay algo más envejecido que los boomers marchando el 15N, son los marcos teleológicos que aún circulan en ciertos colectivos “revolucionarios” que se autoproclaman vanguardia mientras cada domingo estudian Los fundamentos del leninismo de Stalin, redactados en 1924.
Hasta aquí, cuatro mínimos. Pero la tarea exige un poco más, así que hagamos una segunda lista, esta vez con los máximos:
Políticas públicas sustentadas en evidencia (Nancy Cartwright).
Sin diagnósticos reales, todo proyecto termina en moralismo o voluntarismo.
Redistribución de la riqueza (Thomas Piketty).
No basta con “programas sociales”. Se necesitan estructuras fiscales que modifiquen la distribución de la riqueza.
Un socialismo de mercado razonado (John Roemer).
Ni estatismo ciego ni fetichismo del mercado: instituciones diseñadas para igualdad y eficiencia.
Una concepción igualitaria de la libertad real (Gerald A. Cohen).
La libertad no es eslógan: requiere condiciones materiales para que cualquiera pueda ejercerla. La libertad debe ser siempre libertad colectiva.
Autoorganización sin jerarquías ni fetichismos (Noam Chomsky)
Necesitamos movimientos capaces de sostener una idea real de emancipación social y libertad colectiva. Movimientos que reconozcan que el autoritarismo no es monopolio del Estado ni del mercado: puede aparecer en cualquier estructura que concentre poder. De ahí la necesidad de recuperar la veta ilustrada del socialismo y del anarquismo: un pensamiento abstracto, universalista, racional y sin dogmas, comprometido con la igualdad y la ausencia de jerarquías, y cuidadoso de no caer en la explotación disfrazada de “compromiso militante”. La autoorganización requiere eso: instituciones horizontales, prácticas cooperativas y una desconfianza permanente ante cualquier fetiche conceptual que convierta un medio en un fin (sea “el Estado”, “el mercado”, “la clase”, “la identidad” o “la nación”).
Solo con este doble programa (imaginación e instituciones) se puede reemplazar la indignación performativa por formas de vida justas. Sólo así la emancipación deja de ser consigna y se convierte en proyecto.
Žižek insiste en que la izquierda debe volver a pronunciar su nombre: comunismo. De acuerdo, siempre que el comunismo opere como horizonte y no como marco teórico. Porque lo que necesitamos hoy es otro instrumental: un enfoque analítico, materialista y explicativo, capaz de comprender sistemas complejos, diseñar políticas efectivas y articular una teoría de justicia redistributiva acorde con nuestro tiempo. Un modelo universal en el sentido chomskyano, que no confunda ruido con cambio, y que abandone la estética de la indignación para concentrarse en construir tecnologías políticas de emancipación sin deslizarse hacia tecnocracias deshumanizadas.
Porque una revolución no se mide por su catarsis colectiva, sino por lo que permanece cuando la vida vuelve a la cotidianidad. Y cuando lo que queda es vacío que permite la entrada de un nuevo tirano, podemos tener certeza de que lo que ocurrió no fue revolución, sino pseudorrevolución.
Estados Unidos se prepara para el asalto militar al petróleo de Venezuela
EEUU lleva dos décadas intentándolo todo para que sus empresas multinacionales (que realmente son las que gobiernan ese país) se hagan con el petróleo y el resto de riquezas naturales de Venezuela: sanciones comerciales, apropiación de activos nacionales en el extranjero, sabotaje económico para el desabastecimiento, golpes de estado, intentos de soborno (o de extorsión) a la cúpula militar, operaciones de comandos militares, intentos de revoluciones de colores, de magnicidio, desacreditar los procesos electorales, creación de instituciones paralelas... Muchas de estas acciones, con el apoyo vendepatrias de las élites locales.
La excusa ayer era que Venezuela era una dictadura. Hoy, además, dicen que es un narcoestado.
Dado que toda esa guerra sucia parece no haber resultado, en estos tiempos en que el propio EEUU ha pulverizado lo que se llamaba el "derecho internacional" dejando el mundo bajo la pura ley de la fuerza bruta y la impunidad, ahora se prepara para el asalto a Venezuela por la vía directa militar. ¿Cuántas vidas podrá costar esta nueva guerra? ¿En qué estado quedará Venezuela cuando EEUU acabe su operación "democratizadora" y "antidroga"? Viendo los ejemplos de Iraq, Libia, Gaza, Afganistán y otros escenarios similares, la cosa no pinta bien.
Pero los terroristas son los de Hamás o Hezbollá, organizaciones cuyos métodos podrán ser discutidos, pero que se encuentran meramente dedicadas a que el pueblo palestino no sea borrado del mapa, o las iniciativas ciudadanas, como Palestine Action, que luchan contra el genocidio desde Europa.
Ver también:
Un vídeo muestra cómo policías israelíes disparan y matan a dos palestinos con las manos en alto
Francesca Cicardi
Las imágenes que han circulado en redes sociales desde el jueves por la tarde son inequívocas. Uniformados israelíes se sitúan delante de un edificio y una excavadora empieza a romper la puerta de metal de un local que podría ser un garaje. Por debajo de la puerta salen dos hombres, con las manos en alto; se levantan también las camisas para que los agentes vean que no llevan armas encima. Se ponen de rodillas, se tumban en el suelo y los agentes les propinan unas patadas. No reaccionan a los golpes y no parece que representen ninguna amenaza, pero uno de los policías les dispara a bocajarro.
Las dos víctimas son Al Muntasir Billah Mahmoud Qassem Abdullah, de 26 años, y Yousef Ali Yousef Asaasa, de 37, ambos residentes del barrio de Jabal Abu Dhahir, en la localidad de Yenín, uno de los puntos más calientes de la Cisjordania ocupada, donde el ejército y la policía israelíes llevan a cabo amplias y violentas redadas.
Según la agencia de noticias palestina WAFA, “las fuerzas israelíes, incluidas unidades encubiertas, sitiaron un edificio y abrieron fuego contra el mismo, con cobertura aérea; una excavadora militar demolió la puerta principal del almacén de la casa y obligó a dos hombres a salir, antes de matarlos a quemarropa”.
Por su parte, el Ejército israelí reconoció que el jueves se produjeron los disparos durante una operación conjunta con la Policía Fronteriza en Yenín, donde “las fuerzas detuvieron a personas buscadas por llevar a cabo actividades terroristas, como lanzar explosivos y disparar contra las fuerzas de seguridad”.
En un comunicado, relató su versión de los hechos: “Las fuerzas entraron en la zona, cercaron la estructura donde se encontraban los sospechosos e iniciaron un procedimiento para que se entregaran, que duró varias horas. Tras el uso de herramientas de ingeniería en la estructura [la excavadora], los dos sospechosos escaparon. Tras su salida, se disparó contra los sospechosos”.
Según el periódico israelí Haaretz, el Ministerio de Justicia de Israel ha abierto una investigación a tres agentes de la Policía Fronteriza, después de que uno de ellos disparara a dos sospechosos palestinos que, aparentemente, se habían entregado. Aunque el Ejército dijo en su comunicado del jueves que el incidente estaba siendo revisado, este viernes ha sido la unidad del Ministerio encargada de investigar la mala conducta de los policías la que ha abierto la investigación, tal y como explica Haaretz.
Los tres agentes fueron interrogados este viernes durante ocho horas y alegaron que tuvieron de defenderse, según ese medio. “Sentimos una amenaza inmediata y tangible contra nuestras vidas”, dijeron durante el interrogatorio. Según su testimonio, recogido por Haaretz, dispararon después de que los dos sospechosos se negaran a desnudarse tras su arresto y se metieran las manos en los bolsillos. Los tres agentes tienen entre 25 y 30 años.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha denunciado desde Ginebra “el descarado asesinato de dos hombres palestinos”, afirmando que parece una “ejecución sumaria”.
También ha mostrado su preocupación por “las declaraciones de un alto funcionario del Gobierno israelí que intentaron eximir de responsabilidad a las fuerzas de seguridad israelíes, lo que suscita serias dudas sobre la credibilidad de cualquier revisión o investigación futura realizada por una entidad que no sea totalmente independiente del Gobierno”.
El Alto Comisionado se refiere a las declaraciones del ministro de Seguridad Nacional, el ultranacionalista Itamar Ben Gvir, que mostró su apoyo a los uniformados que “dispararon contra terroristas buscados que salieron de un edificio en Yenín”. “Los combatientes actuaron exactamente como se esperaba de ellos: los terroristas deben morir”, afirmó Ben Gvir, quien supervisa a la Policía y le ha dado amplios poderes en la Cisjordania Ocupada desde el 7 de octubre de 2023 –cuando Israel lanzó su brutal guerra de castigo contra la población de Gaza tras los ataques de Hamás de ese día–.
Según los datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas, desde esa fecha hasta esta semana, las fuerzas israelíes y los colonos judíos han matado 1.030 palestinos en Cisjordania y Jerusalén Este (territorios ocupados por Israel), incluidos 223 menores de edad.
Soldados israelíes matan a niños palestinos con impunidad: Uno cada semana en Cisjordania
El inicio hace más de dos años de la ofensiva contra Gaza, donde se ha centrado la atención del mundo, sirvió a Israel para desencadenar una espiral de violencia en Cisjordania en la que los niños son también un objetivo. Soldados y colonos matan con impunidad. Un menor cada semana en 2025.
Patricia Martínez Sastre (Efe)
Rihiya (Cisjordania)
Lo último que Mohamed al Halaq, de 9 años, hizo el pasado 16 de octubre antes de que una bala perforase su abdomen fue jugar al fútbol con sus amigos: un disparo de un soldado israelí acabó con su vida, al igual que con las de más de 200 niños y niñas que han sido abatidos por fuego israelí en Cisjordania, desde el 7 de octubre de 2023.
Alia, la madre del pequeño y de otros cuatro hijos menores de 15 años, no logra contener el llanto mientras conversa con Efe sentada en el sofá de la humilde vivienda familiar; localizada en la remota aldea de Rihiya, en el sur de Hebrón.
Su hija Sila, de 6 años, le seca las lágrimas con un pañuelo, cuando se ve forzada a detener su relato. También es Sila quien le pregunta si Mohamed no puede bajar del cielo para acompañarla, como hacía cada día, hasta la puerta del colegio de chicas.
«Quiero que el soldado que mató a Mohamed sea juzgado y castigado y que lo que yo sufrí no lo sufra ninguna otra mujer palestina. Hasta mis 33 años no había vivido un dolor similar a la muerte de Mohamed. Mi corazón está roto», dice Alia.
La familia ha ido reconstruyendo lo que sucedió el pasado 16 de octubre gracias a testigos y familiares, que llevaron en coche el cuerpo ensangrentado del niño al hospital de la cercana ciudad de Yatta. Quienes lo trasportaban optaron por tomar una carretera secundaria, por miedo a ser detenidos por los mismos vehículos militares que habían invadido Rihiya: alargando el trayecto 30 minutos, mientras Mohamed se desangraba.
Su muerte fue declarada a las 19.07, según un parte médico, tras practicarle 10 ciclos de reanimación cardiopulmonar (300 compresiones en el diminuto pecho).
Los niños palestinos son «terroristas»
La muerte de Mohamed no es una excepción. Como él, el Ejército, y en algún caso colonos israelíes, han matado a otros 45 niños en Cisjordania y Jerusalén Este, según el Ministerio de Sanidad y documentación de la ONG Defense for Children Palestine. Esto equivale a la muerte de un menor cada semana.
Desde el inicio de la ofensiva bélica contra Gaza, que ha servido de escudo a Israel para desencadenar una espiral de violencia, demoliciones y nuevos asentamientos en Cisjordania, la cifra de palestinos a los que Israel ha matado se eleva a más de un millar, entre ellos 213 menores de edad, según la OCHA.
El Ejército israelí –que no ha respondido a las preguntas de Efe– dijo sobre la muerte de Mohamed a la prensa local que las tropas dispararon «a sospechosos de lanzar piedras», y que una investigación a cargo de la Policía Militar –que suelen cerrar en meses sin consecuencias– sigue abierta.
Las respuestas proporcionadas por portavoces castrenses a 19 de esas 46 muertes de menores revela –tal y como pudo constatar Efe– cómo Israel tiende a acusar a los niños de haber lanzado artefactos explosivos, piedras o incluso «botellas que contienen ácido» con independencia de que testigos o evidencias visuales lo corroboren. En al menos ocho casos (el 42% de los 19), el Ejército describe como «terroristas» a los menores.
«Los niños palestinos son terroristas, mientras que los niños estadounidenses o israelíes no», clama Bahjat, el padre de Mohamed. «¿Por qué la vida de mi hija –dice señalando a Sila– vale menos que la de los demás?», insiste, y dice que ya tienen suficiente con no poder viajar o estudiar fuera debido a la ocupación israelí.
Alia describe, además, cómo una capitana del Ejército vino a interrogarles y a grabar el lugar donde lo mataron. Pero asegura que les amenazó diciendo que les iban a hacer lo mismo que en Gaza o en Yenín (norte de Cisjordania), donde el Ejército ha expulsado de sus casas a más de 20.000 palestinos desde enero.
Una rara investigación castrense –quizá la única finalizada este año– abarca las muertes en enero de dos primos de 8 y 10 años –y otro de 23– en el ataque de un dron israelí contra el campamento de refugiados de Tamún, en la gobernación palestina de Tubas.
El Ejército reconoció haberles confundido con «adultos colocando un artefacto explosivo» antes de que el comandante a cargo de Cisjordania aprobara el disparo, según reveló el diario "Haaretz". Más tarde, el Ejército no halló explosivos en el lugar y no existe ningún proceso penal contra los perpetradores.
«Los soldados gozan de total impunidad para actuar con brutalidad e incluso asesinar», dice a Efe un portavoz de la ONG israelí B'Tselem, que obtuvo un vídeo en el que aparece Mohamed de espaldas, con los brazos cruzados, poco antes de ser disparado desde lejos.
«El claro mensaje que transmite el liderazgo israelí a los soldados y colonos es que las vidas palestinas son prescindibles», añade esta organización, que considera que el objetivo final es la «limpieza étnica».
Alia recuerda con cariño que su hijo quería ser cardiólogo. Muestra una foto en el móvil en la que Mohamed juega con un estetoscopio de plástico. Pero sabe que está muerto e intenta hallar consuelo repitiendo que era inocente y que nunca hizo nada malo.
«Mi hijo está vivo con Dios. Es un orgullo para nosotros y, a pesar del gran dolor, hay una satisfacción personal porque morir como mártir es un honor», asegura.
Nuevos ataques de colonos
A las incursiones de los soldados se suman, además, los ataques de colonos, más violentos y recurrentes desde el inicio de la ofensiva contra la Franja de Gaza. Casi siempre con protección del Ejército y siempre impunes.
En el último, este sábado, han resultado heridas al menos once personas, entre ellas paramédicos y periodistas, durante un ataque de colonos en la aldea palestina de Beita, cerca de Nablús.
«Es la primera vez que veo bárbaros. Están locos. Atacan a todos, la periodista se agachó y, aun así, la atacaron una y otra, y otra, y otra vez», ha explicado a Efe uno de los testigos del ataque, Munthar Amira, en mensajes de audio.
Entre los heridos está la periodista de la agencia Reuters Ranin Sawaftah, la única, según este testigo, que ha recibido una paliza a manos de los colonos. Los demás heridos lo han sido por el impacto de las piedras que los colonos han lanzaron contra ellos.
Otro de los afectados es el periodista de la cadena catarí Al-Jazeera Mohammed Al-Atrash.
Los colonos se han lanzado a atacar a un grupo de más de una veintena de palestinos y activistas israelíes que participaban en la recogida de la aceituna de la localidad. En las imágenes del momento se ve cómo los participantes en la recolecta salen corriendo, mientras se escucha de fondo «¿dónde están?».
Este octubre, en el marco de la recogida de la aceituna, ha sido el mes más violento desde que existen registros en materia de ataques de colonos, con 536 según la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (Unrwa).
La Comisión de Resistencia a la Ocupación y al Muro del Gobierno palestino eleva aún más la cifra, con 750 agresiones.
Hamas ha llamado este sábado a la comunidad internacional y la ONU a condenar las agresiones de los colonos israelíes contra palestinos en la Cisjordania ocupada y a presionar a Israel para que ponga fin a esos ataques.
Nueva entrega en Gaza
El hospital Nasser de Jan Yunis, en el sur de Gaza, ha recibido este sábado los cadáveres de 15 palestinos que permanecían en manos de Israel, después de que la Yihad Islámica Palestina devolviera el viernes el cadáver del rehén Lior Rudaef, identificado esta mañana, informó el Ministerio de Sanidad de la Franja en un comunicado.
«El Ministerio de Salud anuncia la recepción de 15 cadáveres de mártires que han sido liberados hoy por la ocupación israelí y entregados por la Cruz Roja, lo que eleva el número total de cadáveres de mártires recibidos a 300», recoge el comunicado.
Solo quedan en la Franja cinco de los 28 cuerpos con los que contaban los grupos palestinos de al comenzar estos intercambios.
Hasta ahora han sido identificados slo 89 de los 300 cadáveres devueltos por Israel.
En la Franja de Gaza, donde Israel ha matado a al menos 69.169 personas desde el 7 de octubre de 2023, la mayoría menores de edad y mujeres, y ha dejado decenas de miles de mutilados y huérfanos. Más de 10.000 cuerpos siguen bajo los escombros y en las carreteras sin haber podido ser recuperados.
51 denuncias por acoso sexual en el ejército español: La cifra, que se ha duplicado en seis años, marca un nuevo récord
María Santos Viñas
En 2024, se presentaron 51 denuncias por acoso sexual o por razón de sexo en las Fuerzas Armadas. Se trata de una cifra ha superado todos los registros hasta la fecha. Desde 2016, el Observatorio de la Vida Militar recoge los datos y este último año ha experimentado un aumento del 10,8% en respecto al año anterior, pero también duplica los primeros registros. En 2016, se presentaron 20 denuncias y la cifra ha ido escalando lentamente de forma interrumpida: en 2017, fueron 35; en 2018, fueron 22; en 2019, de nuevo, 35; en 2020, fueron 30; en 2021, se registraron 39; en 2022, fueron 38; y en 2023 fueron 46. Así, entre 2016 y 2024 se han contabilizado 316 denuncias por acoso sexual o por razón de sexo y, de este total, 179 se han tramitado por la vía penal y 214 por la vía disciplinaria. No obstante, solo 29 denuncias han concluido con condenas y 21 con sanciones. Y en el caso de las del último año, a fecha de publicación del informe -el pasado 31 de octubre- ninguna de estas denuncias ha acabado en condena o sanción contra los supuestos autores.
El informe, que incorpora información de la Dirección General de Personal del Ministerio de Defensa, detalla la distribución de las denuncias entre los diferentes cuerpos militares. El Ejército de Tierra concentra la mayor parte, con 25 casos, seguido por el Ejército del Aire, con 13, y la Armada, con nueve. Además, en el órgano central del Ministerio de Defensa se han contabilizado tres denuncias y una más en el Estado Mayor de la Defensa (EMAD). En cuanto al desarrollo de los procedimientos, de las 51 denuncias presentadas en 2024, 35 han derivado en procesos penales, de los cuales 30 continúan en trámite y cinco han sido archivados o han cambiado de calificación. Por otro lado, 27 denuncias se han tramitado por la vía disciplinaria, con 23 casos aún en curso y cuatro archivados o reclasificados.
119 mujeres más en el último año
El informe también analiza la presencia de mujeres en las Fuerzas Armadas, donde se ha registrado un aumento de 119 mujeres respecto a 2023. Este incremento ha elevado el porcentaje del 13% al 13,1%, situando a España por encima de la media de los países de la OTAN, que se encuentra en el 12,7%. Pero, de nuevo, solo uno de cada diez efectivos es una mujer.
Por otra parte, el Observatorio ha examinado la evolución de las medidas de conciliación, como permisos, reducciones de jornada y licencias, a las que pueden acogerse los militares. Comparando los datos con el informe de 2023, se observa un incremento de casi 1.100 militares que han hecho uso de estas facilidades, alcanzando un total aproximado de 29.500 personas.
Perfil de quienes solicitan medidas de conciliación
El organismo considera “lógico” que el grupo de edad comprendido entre los 31 y los 40 años sea el que más recurre a las medidas de conciliación, dado que en ese periodo suele haber una mayor carga familiar. Sin embargo, el tramo de 41 a 50 años también presenta porcentajes elevados de solicitudes.
Expulsar, demoler, construir y anexionar: El ciclo de la violencia en Cisjordania bate récords en 2025
Emilia G. Morales
Primero llegan los colonos. Hostigan a los habitantes palestinos, roban su ganado y queman los olivares bajo la mirada indolente de los militares israelíes. Después llegan los puestos avanzados -outposts-, las órdenes de demolición y, por último, la conversión de las tierras palestinas en campos de entrenamiento militar. Este es el esquema básico de la colonización de la Cisjordania palestina por parte de Israel, tal y como la han descrito numerosas investigaciones de organizaciones gubernamentales -ONU- o no -Human Rights Watch-.
La colaboración entre los colonos israelíes y de las fuerzas de defensa de Israel (IDF por sus siglas en inglés) no es oficial, pero sí habitual y necesaria para la progresiva anexión de Cisjordania. Gracias a ella, desde el 7 de octubre de 2023 han sido desplazadas forzosamente de sus tierras alrededor de 7.257 personas palestinas, según los datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA). A ellas se suman otros 32.000 refugiados que, según las pesquisas de HRW, fueron expulsados de tres campamentos en los que residían. Además, Israel ha demolido, como mínimo, unas 1.964 infraestructuras, dejando sin hogar a unos 1.999 palestinos, de los que 1.302 son menores de edad, según ha recogido la ONG israelí Peace Now. La OCHA eleva la cifra de demoliciones a 3.667.
Mientras se producía esta destrucción del ecosistema palestino, entre octubre de 2023 y noviembre de 2025, los colonos israelíes se establecieron en 147 nuevos puestos avanzados -outpost-. Estos son pequeños núcleos poblacionales construidos por israelíes y que incluso son considerados ilegales por Tel Aviv. Aún así, el Gobierno del ultraderechista Benjamín Netanyahu no ha hecho nada por desalojarlos.
Pero esto es solo una cuestión administrativa. En la segunda mitad de 2024, las autoridades israelíes iniciaron la regularización de otros diez puestos avanzados, siempre de acuerdo a los datos recopilados por Peace Now. A ello se le suma la existencia de otros 141 asentamientos israelíes en Cisjordania. Es decir, considerados legales para Israel y territorios palestinos ocupados ilegalmente por Israel por la comunidad internacional.
A su vez, desde el 7-O hasta el 1 de septiembre de 2025, ha declarado estatales otros 25,96 kilómetros cuadrados de tierras palestinas. Este eufemismo jurídico significa la anexión, de facto, de dichas tierras palestinas. Estos casi 26 kilómetros cuadrados, al igual que la mayoría de los que Israel se ha anexionado a lo largo de su historia reciente, pertenecían a la Zona C de Cisjordania.
Para entender esta subdivisión del territorio palestino es necesario retrotraerse a 1995, cuando el Gobierno sionista de Isaac Rabin (Partido Laborista) y el líder de la Organización para la Liberación de Palestina, Yasser Arafat, firmaron la segunda parte de los Acuerdos de Oslo. En ellos se aprobó la creación de la Autoridad Palestina (AP) que actualmente gobierna en Cisjordania y se segmentó el territorio en tres áreas: la zona A, zona B y la zona C.
Zonas A, B y C
Los Acuerdos de Oslo establecieron como Zona A al 19% de Cisjordania. Unos 1.101 kilómetros cuadrados, cuya administración civil y seguridad corre a cuenta de la Autoridad Palestina (AP). La zona B, de mayor tamaño, está conformada por otros 1.257 kilómetros cuadrados de territorio palestino administrados civilmente por la AP pero militarmente por Israel. La zona C es la más extensa de las tres. Abarca 3.317 kilómetros cuadrados que están completamente administrados por Tel Aviv.
Desde estos asentamientos, habitados por los colonos más extremistas, se llevan a cabo las razzias contra otras aldeas palestinas, perpetuando este ciclo de anexión. La primera parte de los Acuerdos de Oslo estableció un plazo de cinco años para que los israelíes cedieran el control total de la zona B y C a la Autoridad Palestina. Dicho plazo vencía el 4 de mayo de 1999. El Acuerdo llegó agonizando a dicha fecha y murió, oficialmente, al año siguiente.
Durante el genocidio, el Knéset -Parlamento israelí- ha dado pasos para consolidar el apartheid de los palestinos en Cisjordania, especialmente en la Zona C. En mayo de este año el Gabinete de Seguridad de Israel aprobó asumir la responsabilidad exclusiva del registro de tierras de esta área. En julio, la mayoría del parlamento israelí votó a favor de una resolución no vinculante para anexionarse toda Cisjordania y, en octubre, aprobó la tramitación de un proyecto de ley para aplicar la soberanía israelí en toda Cisjordania.
EEUU y sus aliados árabes en Oriente Medio, como Emiratos Árabes Unidos, se han mostrado contrarios a la anexión de Cisjordania, pese a que no han hecho nada para impedir el avance de Israel en esta dirección. Es más, según Peace Now, entre enero de 2024 y noviembre de 2025, Tel Aviv ha promovido sin mayor impedimento la construcción de 37.321 nuevas viviendas en asentamientos israelíes en Cisjordania.
Violencia colonial
El avance colonial sólo es posible mediante la violencia. En este escenario, las fuerzas armadas israelíes tienen dos opciones: ejercerla o hacer la vista gorda ante los abusos de los colonos. Desde el 7-O han hecho uso de ambas estrategias. Desde los ataques de Hamás de aquel día contra militares y civiles, han sido asesinados en Cisjordania 1.075 palestinos, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (WHO por sus siglas en inglés). De ellos, 222 eran menores de edad y otros 19, ancianos. Además, 10.760 personas resultaron heridas.
Antes incluso de los ataques de Hamás de octubre de 2023, las autoridades israelíes ya hacían la vista gorda ante las hostilidades de los colonos. Ahora, la situación es considerablemente más grave. Por un lado, porque la impunidad con la que operan los colonos es cada vez mayor. Ejemplo de ello fue el levantamiento de las sanciones interpuestas contra quienes habían cometido actos violentos contra la población palestina por parte de EEUU.
Entre las primeras medidas tomadas por la nueva Administración de Donald Trump en relación a Israel se destacaron la eliminación dichas sanciones y la invitación de Benjamín Netanyahu a la Casa Blanca. Uno de los colonos que quedó libre de dichas sanciones fue Yinon Levi, princial sospechoso del asesinato de Odeh Hadalin, ocurrido el pasado 28 de julio. Hadalin era un activista palestino colaborador del documental No Other Land, ganador del Óscar en 2024.
Otro fenómeno que ha agravado la violencia colonial en Cisjordania han sido las declaraciones y propuestas incendiarias del propio Gobierno israelí. Especialmente, de los ministros de Finanzas y de Seguridad, Bazalel Smotrish e Itamar Ben Gvir, quienes han azuzado a sus votantes -que componen el sector más extremista de la población israelí- para que expulsen a los palestinos de las tierras que consideran suyas por mandato divino. La estrategia parece haber surtido efecto. Según OCHA, desde el 7-O unos 7.257 palestinos han sido desplazados de sus tierras por la hostilidad de los colonos o la presión militar.
Sin embargo, no ha sido la violencia colonial la que más desplazamientos forzados ha generado, sino las FDI. La organización Human Rights Watch (HRW) ha realizado una investigación en la que ha estimado que, al menos, 32.000 personas fueron desplazadas de los campos de refugiados de Jenin, Tulkarem y Nur Shams -todos ellos en la zona C y al norte de Cisjordania- entre enero y febrero de 2025.
Esta operación militar, llamada Muro de Hierro, se produjo durante el breve alto el fuego alcanzado por Israel y Hamás tras la llegada de Trump al poder. Así, según las pesquisas de HRW, mientras el mundo observaba tenso el desarrollo de los acontecimientos en la Franja de Gaza, en Cisjordania las IDF provocaron el mayor volumen de desplazados en una sola operación desde la Guerra de los Seis Días de 1967.
Operación Muro de Hierro
El objetivo de las intervenciones militares contra estos tres campos de refugiados en Cisjordania era acabar con los "elementos terroristas" que residían en ellos, según anunció Benjamín Netanyahu. Dicha operación contó con la colaboración de las IDF, el Shin Bet -la agencia de inteligencia israelí- y la policía fronteriza. El 21 de enero, los soldados entraron en Jenin destruyendo casas y expulsando a sus habitantes. Seis días después hicieron lo propio en Tulkarem y el 9 de febrero en Nur Shams.
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Estos campamentos de refugiados fueron creados en los años cincuenta como consecuencia de los desplazamientos de población que provocó la creación del Estado de Israel en 1948. La Asamblea de la ONU afirmó en su resolución 194 que los refugiados palestinos tenían derecho de volver a los hogares de los que habían sido desplazados. Esto nunca ocurrió. A principios de este año, aquellos refugiados y su descendencia volvieron a ser expulsados del lugar que habitaban.
"Los soldados llegaron y nos dijeron que nos fuéramos. Temo que lo que ocurrió en 1948 vuelva a ocurrir aquí. Presiento que no podremos regresar jamás" afirmó un residente del campo de refugiados de Tulkarem a los investigadores de HRW. La expulsión de los palestinos refugiados de estos campamentos no sólo fue inesperada sino explícitamente agresiva. Al menos cinco personas, entre las que se hallaba una mujer embarazada, fueron asesinadas por las fuerzas israelíes durante las incursiones contra los campamentos.
Pocos días después de que se produjeran estos desalojos llegaron las grúas y las órdenes de demolición. De acuerdo al estudio satelital realizado por HRW, al menos 850 viviendas fueron derruidas, si bien no pesaba sobre todas ellas una orden de demolición. Milena Ansaria, investigadora de Human Rights Watch y coautora del informe ha explicado a Público que "los campos de refugiados están atestados y las casas se encuentran muy cerca las unas de las otras", de manera que "la demolición de una vivienda impacta definitivamente en la casa contigua".
Subraya también que el hecho de que exista una orden de demolición del Ejército de Israel no significa que esta sea legal a ojos del derecho internacional humanitario. Para empezar, porque si el objetivo de las incursiones es acabar con "el terrorismo", no es necesario cambiar "permanentemente la estructura de los campamentos". A no ser que, como evidencia Ansaria, el objetivo de estas incursiones fuera otro. En este punto, la investigadora repasa las declaraciones de los altos cargos del Gabinete de Seguridad.
En primer lugar, el ministro de Defensa, Israel Katz, ordenó a las IDF que se preparasen para "una larga estancia en los campamentos desalojados durante el próximo año" y que no permitiesen "el regreso de los residentes". Tal y como recoge en el informe de HRW, el ministro Smotrich también se pronunció sobre la operación en los campamentos y advirtió que si sus residentes continuaban con "sus actos de terrorismo", sus antiguas vivienas se convertirían en "ruinas inhabitables" y sus residentes se verían obligados "a emigrar y buscar una nueva vida en otros países".
Estas y otras declaraciones similares forman parte de las pruebas recopiladas por los investigadores de la ONG y que apuntalan la hipótesis de que el objetivo de la operación Muro de Hierro fue, simple y llanamente, la expulsión de los palestinos de sus tierras. En palabras de Ansari, de "desplazar forzosamente a la población de manera intencional".
Los responsables de los crímenes
El artículo 49 de la Cuarta Convención de Ginebra (1949) estableció que el desplazamiento forzado de una población ocupada por parte de la ocupante es una violación del derecho internacional. Si además, como recuerda el informe de HRW, se lleva a cabo con intenciones criminales, es considerado un crimen de guerra, y si se hace de manera sistemática contra una población, es un crimen de lesa humanidad.
Solo existen dos casos en los que, excepcionalmente, está permitido el desplazamiento de la población ocupada: por razones militares imperativas o para asegurar la seguridad de la población desplazada. En cualquiera de las dos excepciones, esta población debe ser trasladada de forma segura, con acceso a agua, alimento y a un alojamiento alternativo adecuado. Además, debe tener la posibilidad de volver a su territorio.
Pero ni estas excepciones se dieron en Muro de Hierro, ni a los palestinos fueron trasladados de forma segura durante esta operación. Diez meses después de los desalojos, las autoridades israelíes tampoco han mostrado ningún interés porque los 32.000 palestinos expulsados puedan volver a sus hogares.
De acuerdo a la investigación de HRW, los responsables últimos de estos desplazamientos no sólo han sido los miembros del Gabinete de Netanyahu que idearon e impulsaron la operación. También lo son el general de división Abraham "Avi" Bluth, por firmar las órdenes de demolición y ordenar la expulsión de los residentes de los tres campamentos de refugiados. Human Rights Watch también considera que ha cometido estos crímenes el entonces jefe del Estado Mayor de las IDF, Herzi Halevi, en virtud de su responsabilidad de mando.
La organización pide a la Oficina del Fiscal de la Corte Penal Internacional "que mire también lo que ocurre en Cisjordania" y que, "si procede, ordenen arrestar a estos oficiales". A la vez, piden a los Gobiernos nacionales "que impulsen sanciones contra ellos" y que la Unión Europea "prohiba el comercio y los acuerdos con los asentamientos ilegales de Cisjordania".
La cueva no da para más
La excepcionalidad convertida en norma apenas deja espacio para algo que no sea sobrevivir.
Por todos lados y desde hace tiempo aparecen señales del agotamiento de un sistema que no resiste más. El extractivismo radical, el desprecio absoluto a la naturaleza, la financiarización de la vida y un consumo de lo superfluo elevado a culto no dan más de sí. Obviamente, nada de esto es reconocido (al menos oficialmente) por una minoría mayoritaria que gobierna y legisla para someter a la mayoría del planeta y beneficiar a unos pocos carentes de conciencia y dispuestos a todo por engordar sus, ya de por sí, saciadas cuentas corrientes. Frente a este desplome sistemático, sólo hay que ver para el caso de España los números del último informe sobre pobreza elaborado por Cáritas, se ha vuelto más necesario que nunca mantenernos en un estado de shock permanente. La vida se ha convertido en una serie de sucesos puestos en primer plano para mantenernos ocupados y con el suficiente miedo como para no plantearnos nada más.
Es muy difícil que en momentos como los que vivimos actualmente (y que duran ya unos cuantos añitos) mantengamos intacta nuestra capacidad de respuesta. La excepcionalidad convertida en norma nos ofrece un panorama en el que no hay nada más allá del ahora. En ese ahora sólo cabe una meta: sobrevivir (a menos que pertenezcas a la minoría privilegiada de la humanidad). Como decía la canción: No future
Planes que vayan más allá de conseguir superar el fin de mes quedan reservados para cada vez menos personas alrededor del planeta. Para muchos otros ni siquiera el plano temporal que supone un mes puede ser abarcado, toda su energía debe concentrarse en llegar al final del día. Sin más.
Con este panorama esbozado parece imposible no verse sumergido en la vorágine atomizadora que nos aísla sin remedio y que, si no estamos alerta y prevenidos, nos conduce a considerar al resto como potenciales enemigos en lugar de naturales aliados. A esto le podemos sumar el tsunami reaccionario que se va desplegando poco a poco pero de manera constante conduciendo a muchos hacia una deriva autoritaria y de reforzamiento del expolio capitalista.
El apocalíptico escenario en el que nos obligan a movernos no deja lugar a dudas. Esto se acaba tal y como lo conocemos, lo cual no quiere ni tiene por qué querer decir que lo que venga después va a ser mejor. De hecho, no creo que estemos ni de lejos preparados para ese después con lo cual las probabilidades de que sea mucho peor son bastante altas.
Una sociedad organizada en torno al consumo como la nuestra, difícilmente podrá resistir el hecho de que cada vez ese consumo sea más excluyente y exclusivo, en manos de menos personas. Las diferencias sociales se acrecientan: los ricos son más ricos y el resto más pobres. Está cayendo el mito de las clases medias (por fin) y con él los dogmas del esfuerzo y la superación personal para obtener todos los beneficios que el sistema capitalista puede ofrecer. Y esto sucede a pesar del constante bombardeo mediático de gurús de toda clase encargados de difundir el mensaje de que sólo los mejores se salvarán y el resto son justos merecedores del ostracismo económico y social. Vamos que el pobre lo es por decisión propia y por pereza. Mientras el eje de rotación social siga siendo una cuestión como el consumo exacerbado y no queramos comprender que eso condena a la pobreza y a la muerte a millones de personas estamos jodidos. Realmente no necesitamos de estos escenarios excepcionales que continuamente nos impactan, no se me ocurre nada más excepcional y apocalíptico que el modelo actual donde se permite (permitimos) y se celebra una desigualdad social que directamente podemos calificar de asesina.
Esto es una jodida catástrofe y, probablemente, el cuerpo nos pide adentrarnos más en la cueva personal que vamos construyendo día a día a modo de coraza. Lo hacemos con la esperanza de que nos proteja a sabiendas de que nada construido desde la atomización en la que vivimos va a quedar en pie. Y lo seguimos haciendo porque lo contrario, la construcción colectiva, requiere de una energía de la que mayoritariamente hemos sido desposeídos por este sinvivir que hemos adoptado como vida. Porque sobrevivir nos agota de tal manera que nada parece ser posible más allá de eso. Llegar al fondo de la cueva y permanecer acurrucados esperando confortablemente a que algún día (tal vez más pronto que tarde) todo se derrumbe con nosotros adentro o salir y enfrentarnos a una realidad dolorosa y difícilmente soportable pero que irremediablemente debe ser transformada si queremos que haya un mañana para los que nos sucederán. Lo bueno de todo esto es que todavía podemos elegir.
No a la renovación de las bases de Rota y Morón
El convenio vigente que regula la presencia de Estados Unidos en las bases militares de Rota y Morón vence el 22 de mayo de 2026.
Ecologistas en Acción publica un manifiesto en el que exige que no se renueven estas instalaciones en el nuevo convenio.
La organización ecologista anuncia que esta será también una de las reivindicaciones que se exigirán en las próximas movilizaciones descentralizadas contra el genocidio en Palestina de los días 28, 29 y 30 de noviembre.
El convenio entre Estados Unidos y España se firmó por primera vez el 1 de diciembre de 1988. Desde entonces, fue enmendado y prorrogado varias veces con un periodo de vigencia de ocho años a partir del 21 de mayo del 2013, fecha desde la que se prorroga de manera automática por períodos anuales, salvo que alguna de las partes lo quiera denunciar.
Por ello, y coincidiendo con el papel de Estados Unidos en el genocidio en Palestina, Ecologistas en Acción considera que es un buen momento para que el Gobierno español traslade sus declaraciones pacifistas sobre Palestina a hechos y denuncie el acuerdo con Estados Unidos.
A continuación se transcribe el manifiesto de la organización ecologista.
No a la renovación de las bases de Rota y Morón
Las bases militares de EE UU en el mundo tienen un papel directo en el genocidio contra el pueblo palestino. El convenio permite el envío de armas a Israel, pese al embargo. La gran potencia mundial guerrera y ofensiva es la autora directa o instigadora de decenas de casos de crímenes contra la humanidad. Así ha sido desde el fin de la II guerra mundial (incluso desde antes), tal y como se explica en ‘El imperio ha estado siempre aquí'. No son bases para la seguridad ni para la defensa.
La situación mundial se asemeja cada vez más a la del terrible momento de la historia en el que las grandes potencias dejaron hacer o alentaron a Hitler, Franco y Musolini.
Nuestro grito permanente “Otan No, bases fuera”, en todas las movilizaciones en las que participamos tiene aún más sentido hoy, en estos días en que es evidente que Estados Unidos ya está actuando sin disimulo ni control alguno. Esto ya fue evidente en su devastadora invasión sobre Iraq y Afganistán. El uso de las bases por parte de la CIA para trasladar a presos a sus cárceles secretas, en las que fueron torturados y no tuvieron garantías judiciales, no puede olvidarse.
Ecologistas en Acción siempre hemos argumentado que el regalo de nuestro territorio a una potencia ofensiva cada vez más descontrolada, no es solo una sumisión brutal de nuestra soberanía, sino que nos hace cómplices de los actos contra la humanidad y de los genocidios, además de poner nuestra propia seguridad en peligro, enemistándonos con los pueblos agredidos, colocándonos en el lado “malo” de la historia. Tener aquí esas bases militares va contra los valores del pacifismo y contra la naturaleza.
El convenio vigente que regula la presencia de Estados Unidos en las bases militares de Rota y de Morón vence exactamente el 22 de mayo de 2026. Este convenio fue firmado el 1 de diciembre de 1988; y fue enmendado y prorrogado varias veces con un periodo de vigencia de ocho años a partir del 21 de mayo del 2013. Desde entonces, se ha prorrogado de manera automática por períodos anuales, salvo que alguna de las partes lo quiera denunciar.
Durante estos años, las dos bases han seguido modernizando, ampliando y adaptando los muelles para desembarco de barcos españoles y estadounidenses. Gracias a ello, puede servir de lanzadera militar hacia el suroeste asiático, esperándose la llegada de las fragatas F-110 a la base de Rota. De hecho, la ministra Margarita Robles confirmó que Estados Unidos usa aviones cisterna para reabastecer a sus aviones que van destino al Oriente medio, Gaza e Irán.
Por todo ello, ahora es un buen momento para que el Gobierno español traslade su retórica pacifista en Palestina a hechos, y gestione la no renovación del acuerdo con Estados Unidos.
Denunciar el convenio de las bases de Morón y Rota debe volver a ser una clara reivindicación de la sociedad española. Así lo pedimos también en las movilizaciones previstas para los próximos días 28, 29 y 30 de noviembre.
Seis activistas contra la industria militar israelí llevan casi un mes en huelga de hambre en una prisión del Reino Unido
Huelgas de hambre en Filton: seis personas se están muriendo en cárceles británicas y nadie lo detiene
Seis personas mueren de hambre en las cárceles británicas en este momento porque el gobierno no los dejará ir a juicio, no los dejará en libertad bajo fianza y no dejará de armar a los militares que están matando a niños en Gaza.
Sus nombres son Teuta Hoxha, Kamran Ahmed, Qesser Zurah, Amu Gibb, Heba Muraisi y Jon Cink.
Han estado rechazando la comida desde el 2 de noviembre de 2025. Hoy es 22 de noviembre. Eso es 21 días. Sus cuerpos se están comiendo a sí mismos. Sus corazones se están rompiendo. Podrían morir hoy, mañana o la semana que viene.
No son criminales condenados, todavía no han tenido un juicio justo. Han estado encerrados durante más de un año, esperando. Algunos esperarán dos años antes de que vean una sala de audiencias. El límite legal normal para esperar en la cárcel antes del juicio es de 182 días. Han pasado eso. El gobierno británico los mantiene como rehenes.
¿Qué hicieron ellos? Pintaron aviones y entraron en una fábrica de armas. Nadie resultó herido. Dañaron la propiedad. Propiedad que pertenece a una empresa que fabrica las bombas y drones matando a miles de personas en Gaza (aljazeera).
Lo que realmente hicieron
En agosto de 2024, activistas irrumpieron en una fábrica de Elbit Systems en Filton, cerca de Bristol. Elbit es una compañía de armas israelí. Fabrica drones, misiles, sistemas de objetivos y equipos de guerra electrónica. Suministra al ejército israelí. Esas armas se están utilizando en Gaza en este momento.
Los activistas rompieron ventanas, dañaron maquinaria y pintaron paredes con aerosol. Se filmaron a sí mismos haciéndolo y publicaron el video en línea. Intentaban detener la producción de armas. Fueron detenidos el mismo día.
Cuatro de los huelguistas de hambre son parte de ese grupo, llamado Filton 24. Dos más son de otra acción en la RAF Brize Norton en junio de 2025, donde los activistas rociaron pintura roja en aviones militares. De nuevo, nadie resultó herido.
Eso es todo. Pintura en aerosol. Ventanas rotas. Equipos dañados. Acción directa no violenta contra un fabricante de armas.
¿Qué les está pasando
Han estado en prisión desde sus arrestos. No sentenciado. No condenado. Sólo estaba retenido. Los cargos son daños criminales, robo agravado y desorden violento. No se trata de cargos de terrorismo. Pero la policía está utilizando los poderes antiterroristas para retenerlos de todos modos.
El 5 de julio de 2025, el gobierno prohibió la Acción Palestina y la convirtió en una organización terrorista. Es la primera vez en la historia británica que un grupo de protesta no violento ha sido prohibido como terrorista. La ley dice que cualquier persona que apoye la Acción Palestina, cualquiera que tenga un cartel, comparta un puesto o incluso exprese su apoyo, puede ser encarcelado durante 14 años.
Desde julio, más de 2.100 personas han sido arrestadas bajo las leyes terroristas solo por guardar pancartas o asistir a protestas. Eso es más arrestos que durante toda la guerra contra el terrorismo.
Los seis huelguistas de hambre se encuentran en este marco. Son tratados como terroristas a pesar de que no se han presentado cargos de terrorismo contra ellos.
Lo que el hambre le hace a un cuerpo humano
Teuta Hoxha se declaró en huelga de hambre una vez antes, en agosto de 2025. Ella rechazó la comida durante 22 días. Al final, su cabello se estaba cayendo. Su piel cambió de color. Su nivel de azúcar en la sangre cayó tan bajo que apenas podía soportar. Su cuerpo estaba produciendo cetonas, lo que significa que se había quedado sin grasa y comenzó a comer músculo. Los médicos advirtieron que podría tener un ataque al corazón en cualquier momento.
La prisión retrasó la ayuda médica durante ocho días. Tuvo que rogar por electrolitos para mantener su corazón latiendo. Llegaron el día 18. Detuvo la huelga porque su familia le rogó que sobreviviera.
Ella comenzó de nuevo el 9 de noviembre. Otros cinco se unieron a ella el 2 de noviembre. Ahora ya han pasado tres semanas (5pillarsuk).
Esto es lo que le sucede a un cuerpo cuando deja de comer.
Días 1 a 3: Su cuerpo quema el azúcar almacenado en el hígado y los músculos. Te sientes hambriento, débil, mareado. Dolores de cabeza. Su nivel de azúcar en la sangre baja.
Días 3 a 10: Su cuerpo cambia a quemar grasa. Esto se llama cetosis. Pierdes peso rápido. Te sientes agotado, irritable, débil. La presión arterial baja. Usted puede desmayarse.
Días 10 a 21: Tu cuerpo se queda sin grasa. Empieza a comer músculo. Eso incluye tu corazón. Tu corazón es un músculo. Se debilita. Su sistema inmunológico colapsa. Tu cuerpo ya no puede equilibrar su propia química. Los electrolitos, sodio, potasio, magnesio, salen mal. Cuando eso sucede, tu corazón se detiene (tb).
Esta es la ventana donde la gente muere. No por el hambre misma, sino por su corazón.
Más allá de tres semanas: No puedes soportar. No se puede pensar con claridad. Tú alucinas. Los órganos empiezan a cerrarse. Te deslizas en coma. La muerte llega muy rápido en este punto, dentro de horas, no en días.
La investigación médica sobre 13 huelguistas de hambre que murieron muestra que el tiempo promedio fue de 63 días. El más corto fue 42 días. La más larga fue de 79 días. Pero esos son promedios. Si eres pequeño, si ya no estás bien, si la prisión no te da apoyo médico, mueres más rápido.
Los huelguistas de hambre de Filton ya están en el día 22. Están en la zona de peligro.
Y aquí está la parte más cruel: si se detienen ahora y tratan de comer de nuevo, eso también puede matarlos. Se llama síndrome de realimentación. Cuando un cuerpo hambriento vuelve a recibir comida, el cambio repentino en la química causa insuficiencia cardíaca, convulsiones y muerte. Después de dos semanas sin comida, no se puede comer. Necesita supervisión médica, realimentación lenta, monitoreo de electrolitos. En la cárcel, eso significa confiar en el mismo sistema que te permite morir de hambre en primer lugar.
Comparar esto con otros crímenes
Seamos muy claros sobre lo que estamos comparando aquí.
¿Qué te hace ganar la fianza en Gran Bretaña
Puede matar a alguien mientras conduce y obtener la fianza. Puede cometer fraude por valor de millones y obtener una fianza. Puede vencer a alguien inconsciente y obtener la fianza.
Rolf Harris, condenado por 12 cargos de asalto indecente contra niños, recibió la fianza y fue libre mientras esperaba la sentencia. Gary Glitter, pedófilo condenado, recibió la fianza varias veces.
En 2023, a un hombre en Londres se le concedió la fianza después de ser acusado de violación. Luego volvió a violar mientras estaba en libertad bajo fianza. La fianza se otorga rutinariamente por delitos violentos, delitos sexuales y fraude grave.
El principio legal es simple: eres inocente hasta que se demuestre su culpabilidad. La prisión preventiva, mantener a alguien en la cárcel antes del juicio, se supone que es rara, se usa solo cuando alguien es un riesgo de fuga o un peligro para el público.
Lo que hizo el Filton 24
Rompieron ventanas y pintaron con aerosol una fábrica. Dañaron el equipo utilizado para fabricar armas. Nadie resultó herido. Nadie fue amenazado. Se filmaron a sí mismos y lo publicaron en línea, por lo que claramente no estaban tratando de esconderse.
Han estado en la cárcel por más de un año. Sin fianza. Sin juicio.
¿Qué es lo que no te hace recibir ningún castigo
Hablemos de las personas que fabrican y venden las armas.
Elbit Systems suministra a los militares israelíes drones, sistemas de ataque, bombas y tecnología de guerra electrónica. Esas armas se están utilizando en Gaza en este momento. Las muertes palestinas desde octubre de 2023 exceden las 68.000, según las cifras publicadas por las autoridades sanitarias con sede en Gaza y los analistas independientes. La mayoría de ellos civiles, muchos de ellos niños. Hospitales, escuelas, campamentos de refugiados y edificios residenciales han sido bombardeados.
Los ejecutivos de Elbit no están en la cárcel. No están en juicio. Tienen contratos gubernamentales por valor de miles de millones. En agosto de 2025, el Ministerio de Defensa se estaba preparando para otorgar a Elbit un contrato de £ 2 mil millones. En noviembre de 2021, Elbit ganó un contrato de £ 73 millones para proporcionar sistemas de guerra electrónica para la Royal Navy.
Dos ex funcionarios del Ministerio de Defensa ahora forman parte de la junta directiva de Elbit UK: Sir Simon Bollom, que solía dirigir Equipo y Apoyo de Defensa, y Sir Mark Poffley, ex subjefe del personal de defensa. Pasaron de empleos del gobierno que supervisaban los contratos de armas a empleos corporativos en una empresa que gana esos contratos. A eso se le llama la puerta giratoria. Es legal pero no está bien.
Así que la gente que hace las bombas que matan a los niños recibe dinero del gobierno y títulos de caballero. Las personas que intentan detener las bombas tienen un año de cárcel sin juicio, y luego se mueren de hambre.
¿Qué más hace estar tiempo en la cárcel?
El colapso financiero de 2008 fue causado por los banqueros que apuestan con el dinero de otras personas, mienten sobre el riesgo y colapsan la economía global. Millones de personas perdieron sus hogares y empleos. En Gran Bretaña, ni un solo banquero fue a la cárcel.
El escándalo de la Oficina de Correos vio a subdirectores de correos inocentes procesados, en bancarrota y encarcelados en base a un sistema informático defectuoso. Los ejecutivos que lo encubrieron y presionaron por enjuiciamientos no han enfrentado cargos penales.
Durante COVID, el gobierno entregó miles de millones en contratos a amigos y donantes a través de un “carril VIP” para equipos de protección personal. Gran parte del equipo era inutilizable. Nadie ha sido procesado.
En 2003, Tony Blair llevó a Gran Bretaña a la guerra de Irak basada en una mentira sobre las armas de destrucción masiva. Más de un millón de personas murieron. Blair nunca ha sido acusado. Ahora es un consultor y enviado altamente remunerado.
Contrasta que con seis personas que pintaron con aerosol una fábrica y ahora han estado encerradas durante más de un año sin juicio, muriendo de hambre porque el estado no los dejará ir.
Los medios de comunicación están enterrando esta historia
Lo que dice la prensa de derecha
El periódico The Sun llama a la Acción Palestina “matones pro-palestinos”. Publicó múltiples historias sobre la “sonda terrorista” en la acción del avión Brize Norton, enfatizando el daño de £ 7 millones a los aviones. Describe a los activistas como extremistas y amenazas a la seguridad.
El Sol no ha cubierto la huelga de hambre. Ha cubierto los arrestos, los cargos, el fracaso de seguridad que permitió a los activistas entrar en una base de la RAF y la prohibición de la Acción Palestina como un grupo terrorista. No ha cubierto el hecho de que seis personas mueren de hambre en la cárcel.
El Daily Mail y el Telegraph siguen el mismo patrón. El Telegraph emitió una sentencia sobre el anuncio de la huelga de hambre en octubre: “Activistas encarcelados de la Acción Palestina en espera de juicio por presuntamente destrozar dos aviones de la RAF se declararán en huelga de hambre”. Sin seguimiento. Sin actualizaciones. No se menciona que ahora es la semana tres y la gente podría morir.
La víctima en estas historias es siempre el avión o el Ministerio de Defensa. La cifra de daños, £ 7 millones, aparece en cada titular. La gente en la cárcel es ruido de fondo.
Lo que dice la BBC
Casi nada. La BBC cubrió protestas y arrestos relacionados con la Acción Palestina en breves informes de estilo cable. No ha cubierto significativamente la huelga de hambre en sí.
Durante la huelga de hambre de 1981, la investigación académica encontró que la cobertura de la BBC estaba “condicionada por la política gubernamental”, tratando las huelgas de hambre como tácticas del IRA en lugar de protestas genuinas enraizadas en agravios reales. El gobierno de Margaret Thatcher presionó con éxito a la BBC para que aceptara la línea de que los huelguistas de hambre eran criminales, no presos políticos. De 1988 a 1994, la BBC fue prohibida de transmitir voces del IRA.
La BBC repite ese patrón ahora. Enmarca la Acción Palestina como un grupo terrorista proscrito en cada mención, y no se detiene en el hecho de que la gente está muriendo.
Lo que dice la prensa liberal
The Guardian, Observer, and Independent han cubierto la huelga de hambre. Han llamado a Teuta Hoxha y han descrito su condición médica. Han citado a los médicos que advierten sobre el riesgo cardíaco. Han explicado las demandas de los presos.
Pero incluso estos medios enmarcan la historia dentro de un contenedor de terrorismo y crimen. Cada artículo repite que la Acción Palestina es una organización terrorista proscrita. Cada artículo enfatiza los cargos: robo agravado, daño criminal, conspiración. Cada artículo dice que hay un “eslabón terrorista”, a pesar de que no se han presentado cargos de terrorismo).
El resultado es que incluso la cobertura simpática hace que los presos suenen peligrosos. Lees el artículo de The Guardian y sales pensando: bueno, tal vez hicieron algo serio, tal vez el estado tiene una razón.
El Estado no tiene razón. Tiene poder.
¿Qué pasó en 1981
En 1981, Bobby Sands y otros nueve prisioneros republicanos irlandeses murieron de hambre en Irlanda del Norte. Exigían un estatus político: reconocimiento de que eran prisioneros de guerra, no criminales.
Margaret Thatcher se negó. Su línea era: “El crimen es crimen es crimen. No es político”. La prensa británica llamó a Sands un terrorista, un criminal, un asesino. El Sol, cuatro días antes de su muerte, escribió: “Él es un criminal común que está siendo tratado como se merece”.
Pero Bobby Sands ganó una elección. El 9 de abril de 1981, 40 días después de su huelga de hambre, fue elegido diputado por Fermanagh y Tyrone del Sur. Obtuvo 30,492 votos. Ganó porque decenas de miles de personas en Irlanda del Norte lo vieron como un preso político, no como un criminal.
Ese resultado electoral obligó a la prensa británica a cubrir la huelga todos los días. Todavía eran hostiles. Todavía lo llamaban terrorista. Pero ya no podían ignorarlo. Todos los días, los periódicos informaban cuántos días había estado sin comida. Describieron su condición. Entrevistaron a su familia.
Bobby Sands murió el 5 de mayo de 1981, después de 66 días sin comida. Cien mil personas asistieron a su funeral. Los disturbios estallaron en Irlanda del Norte. Nueve más huelguistas murieron después de él. Cada vez que uno moría, la violencia explotaba. 61 personas murieron en los disturbios que siguieron a las muertes.
El estado británico estaba aterrorizado. No porque se preocupara por los huelguistas de hambre, sino porque temía lo que pasaría si morían. Temía disturbios, temía un aumento electoral para el Sinn Féin, temía perder el control.
Por qué 2025 es diferente
Los huelguistas de hambre de Filton no son diputados. No tienen 30.000 votos detrás de ellos. No tienen disturbios esperando si mueren.
Desde 1981, el Estado británico ha construido nuevas herramientas para controlar la protesta. Puede prohibir a una organización como terrorista y hacer que sea ilegal apoyarlas. Puede arrestar a miles de personas solo por sostener carteles. Puede retener a personas durante años sin juicio utilizando poderes antiterroristas (derechos de la libertad).
Ya no necesita negociar. Sólo puede esperar.
En 1981, las personas en huelga de hambre eran europeos blancos. El conflicto se produjo en suelo británico. La prensa no podía ignorarlo por completo, incluso cuando lo deseaba.
En 2025, los huelguistas de hambre están protestando por Gaza. Gaza está muy lejos. Los palestinos no son blancos. Los medios de comunicación ya han normalizado sus muertes. Si cientos de niños palestinos pueden morir de hambre en la televisión y apenas hace la noticia, seis activistas que mueren de hambre en las cárceles británicas pueden ser, por esa fría lógica, ignoradas por completo.
Y hay una cosa más. En 1981, la solidaridad con los huelguistas de hambre era legal. Podrías marchar, podrías protestar, podrías poner un cartel de Bobby Sands. En 2025, expresar su apoyo a la Acción Palestina es un crimen. Usted puede ser encarcelado por 14 años.
Así que la solidaridad es subterránea. Es más silencioso. Y el gobierno sabe eso.
La historia de Gran Bretaña en hacer esto
Gran Bretaña tiene forma. Esto no es nuevo.
Irlanda
Gran Bretaña ocupó Irlanda durante 800 años. Durante la Gran Hambruna de 1845-1852, más de un millón de irlandeses murieron de hambre mientras Irlanda exportaba alimentos a Inglaterra. El gobierno británico no detuvo las exportaciones. Llamó a la hambruna un acto de Dios y dejó morir a la gente.
Durante la Guerra de Independencia de Irlanda y los Problemas, Gran Bretaña encarceló a los republicanos irlandeses sin juicio utilizando el internamiento. Torturaba a los presos. Les negó el estatus político y los trató como criminales. Los dejó morir en huelga de hambre en lugar de admitir que se trataba de un conflicto político.
India
Gran Bretaña ocupó la India durante 200 años. Durante la hambruna de Bengala de 1943, hasta tres millones de personas murieron de hambre. Winston Churchill desvió la comida de Bengala a los soldados y arsenales británicos. Cuando se le habló de la hambruna, dijo: “¿Por qué Gandhi no ha muerto todavía?”. Culpó a los indios por “criarse como conejos”.
Gran Bretaña encarceló a activistas de la independencia india sin juicio, los torturó y masacró a manifestantes (cognizancejournal). La masacre de Amritsar en 1919 vio a las tropas británicas abrir fuego contra una multitud desarmada, matando al menos a 379 personas e hiriendo a más de 1.000.
Kenia
Durante el levantamiento de Mau Mau en la década de 1950, Gran Bretaña detuvo a más de 150.000 kenianos sin juicio en campos de concentración (bbc). Los presos fueron torturados, golpeados, agredidos sexualmente y hambrientos (archivo nacional). Decenas de miles murieron. El gobierno británico lo negó durante décadas. En 2013, finalmente admitió los crímenes y pagó una indemnización a los sobrevivientes.
Palestina
Gran Bretaña ocupó Palestina de 1917 a 1948 bajo el sistema de mandato. Prometió la tierra tanto a judíos como a árabes, jugando uno contra el otro (yale). Cuando los palestinos protestaron, Gran Bretaña los aplastó con arrestos masivos, torturas, demoliciones de viviendas y ejecuciones. En 1948, Gran Bretaña entregó el desastre al nuevo estado de Israel y se alejó.
La Declaración de Balfour, emitida el 2 de noviembre de 1917, prometió un “hogar nacional para el pueblo judío” en Palestina sin consultar a los palestinos que vivían allí. Los huelguistas de hambre eligieron el 2 de noviembre de 2025, el aniversario de esa declaración, para comenzar su huelga. Están diciendo: aquí es donde comenzó, y aquí es donde trazamos la línea.
El patrón
El patrón de Gran Bretaña es claro. Ocupa, explota, aplasta la resistencia y llama a la resistencia terrorismo. Encierra a la gente sin juicio, tortura, se muere de hambre y espera a que mueran. Luego, décadas más tarde, admite que estaba mal y paga una compensación a quien se quede.
Ahora mismo, lo está haciendo de nuevo. Seis personas se mueren de hambre en cárceles británicas por intentar detener un genocidio. El gobierno los llama terroristas. La prensa los ignora. Y en 30 años, habrá una investigación pública, y el estado dirá: lo sentimos, cometimos errores, se han aprendido lecciones.
Pero para entonces, estos seis estarán muertos.
Por qué debería importarte.
¿Te importa el estado de derecho?
En Gran Bretaña, se supone que usted es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Se supone que debe obtener la fianza a menos que sea un peligro grave o un riesgo de fuga. Se supone que debes tener un juicio dentro de un tiempo razonable.
Estas seis personas han estado en la cárcel durante más de un año sin juicio. Algunos esperan dos años. El límite legal es de 182 días. Se les ha negado la libertad bajo fianza. No están acusados de terrorismo, pero están bajo poderes terroristas.
Si el gobierno puede hacerles esto, puede hacerlo a usted.
No se trata de izquierda o derecha. Se trata del poder. Cuando el estado puede encerrar a la gente sin juicio, matarlos de hambre e ignorarlos, todos están menos seguros. Porque el Estado nunca se detiene en un grupo. Siempre se expande.
Si toleras esto, tus hijos serán los siguientes.
¿Qué pasa si mueren?
Si estas seis personas mueren, el gobierno dirá que decidieron morir. Dirá que eran extremistas, que eran criminales, que fueron manipulados por una organización terrorista. Dirá que el estado ofreció atención médica y se negaron. Dirá que sus muertes son una tragedia, pero la ley debe ser respetada.
La prensa ejecutará esa línea. The Sun dirá que fueron matones que obtuvieron lo que se merecían. El Telegraph escribirá un artículo de comentario sobre el estado de derecho. La BBC hará un breve boletín y seguirá adelante.
No habrá ninguna investigación. No habrá responsabilidad. No habrá ninguna disculpa.
Y la ley seguirá ahí. El poder de prohibir a los grupos de protesta, arrestar a miles, encarcelar a personas durante años sin juicio, todo seguirá ahí. Y se volverá a utilizar. Y de nuevo.
Porque eso es lo que hace el poder. Se expande. Se prueba los límites. Ve cuánto puede salirse con la suya. Y si nadie lo detiene, sigue.
Eso es lo que está pasando ahora. El gobierno británico está probando hasta dónde puede llegar. ¿Puede prohibir a un grupo de protesta no violento como terroristas? Sí, lo hizo en julio. ¿Puede encarcelar a la gente por tener carteles? Sí, más de 2.100 arrestos hasta el momento. ¿Puede retener a la gente durante más de un año sin juicio? Sí, el Filton 24 y el Brize Norton Five son la prueba. ¿Puede permitir que mueran de hambre en la cárcel? Estamos a punto de averiguarlo.
Y si puede, si seis personas mueren y no pasa nada, entonces el gobierno sabe que puede hacer cualquier cosa.
Lo que tiene que suceder ahora mismo
Estas seis personas necesitan ser liberadas inmediatamente. No en un mes. No después del juicio. Ahora.
Han estado en huelga de hambre durante 21 días. Están en la zona de peligro. Hoy podrían morir. Cada hora que pasa, el riesgo aumenta.
Los cargos en su contra son daños a la propiedad. No se les acusa de matar a nadie, herir a nadie o amenazar a nadie. Se les acusa de romper ventanas y rociar pintura. En cualquier sistema legal normal, estarían en libertad bajo fianza. En cualquier sistema legal normal, su juicio habría ocurrido hace meses.
El gobierno necesita abandonar el marco del terrorismo, otorgarles la fianza y darles una fecha de juicio. Y necesita describir la Acción Palestina, porque prohibir a un grupo de protesta no violento como terroristas es una desgracia legal y moral.
Escribir a su diputado. Escribir al Ministro del Interior. Escribir a la cárcel. Protesta. Haz ruido. No dejes que estas seis personas mueran en silencio.
Comparte esto. Habla de ello. No dejes que el silencio continúe. Porque el silencio es con lo que el gobierno cuenta. Es apostar a que a nadie le importará, que nadie se dará cuenta, que seis personas pueden morir en las cárceles británicas y no importará.
Demuéstrales que están equivocados.
Traducido del inglés por Tortuga, con traductor automático.
Se mantiene en Elx la solidadaridad con las víctimas de las guerras
Grup Antimilitarista Tortuga.
Como todos los días 24 de cada mes, convocadas por Elx per la Pau, varias decenas de personas nos dimos cita en la céntrica Plaça i Baix d'Elx para expresarnos contra la guerra de Ucrania, el genocidio de Palestina y, en general, todas las guerras del mundo, y hacer una llamamiento a la Paz.
Como también viene siendo habitual, hubo tiempo para recordar cómo está la situación en Palestina, donde el genocidio no se ha detenido a pesar del cacareado alto el fuego. También recordamos la guerra de Ucrania que, a pesar de que estos días se debate una posible salida negociada a la misma, mantiene aún el fragor de los combates y los bombardeos.
También hubo un espacio para hacer presente otra sangrienta guerra-genocidio que está sucediendo estos días: la de Sudán.
En esta ocasión, además, entre texto y texto pudimos escuchar la lectura de decenas de nombres de niñas y niños palestinos asesinados por Israel.
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