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Tortuga Antimilitar
El gobierno español compra 37 buques de guerra y 4 submarinos S-80
La carrera armamentística para protegerse ante un escenario de Tercera Guerra Mundial ha comenzado y España no quiere quedarse atrás. En un escenario de estallidos bélicos cada vez más habituales, la Armada ha emprendido la misión de modernizar toda su flota de combate.
Frente a las nuevas demandas de inversión en defensa, el país ha adquirido submarinos, fragatas de última generación, buques de intervención subacuática, de acción marítima, hidrográficos, de aprovisionamiento de combate o de inteligencia y cazaminas.
Según Infodefensa, que dedica un monográfico a la Armada española, presentado la última semana de junio en un acto presidido por el jefe de Estado Mayor (AJEMA), almirante general Antonio Piñeiro, los programas incluyen la construcción de 23 nuevos buques y la modernización de 14 ya existentes para que sigan operando con garantías.
¿La antesala de la Tercera Guerra Mundial? El país va a construir 4 submarinos S-80 para la defensa
Uno de los programas más ambiciosos es la construcción de 4 submarinos de la serie S-80, el primero de los cuales, Isaac Peral, ya está realizando operaciones en el mar tras ser entregado a la Armada en noviembre de 2023.
El siguiente, el S-82 Narciso Monturiol, fue puesto a flote el pasado 21 de julio y su entrega está prevista en 2026, dos años después el S-83 Cosme García y en 2030 el S-84 Mateo García de los Reyes.
Estos submarinos fabricados por Navantia permitirán a la Armada dar un salto cualitativo en sus capacidades.
Se renueva la fuerza de escoltas
Otro programa ambicioso es la construcción de cinco fragatas F-110, unos barcos multimisión con avanzadas capacidades de guerra antiaérea, antisubmarina y de superficie.
Está previsto que la primera se entregue en abril de 2028 y las siguientes, una cada año, hasta completar la serie en 2032.
Además, las actuales cinco fragatas de la serie F-100 (Álvaro de Bazán, Almirante Juan de Borbón, Blas de Lezo, Méndez Núñez y Cristóbal Colón) serán modernizadas en los próximos años para que sigan en servicio hasta finales de la década de 2040.
Se suman 2 buques de acción marítima con capacidad antisubmarina
A los seis buques de acción marítima (BAM) actuales se le sumarán en los próximos años dos más con nuevas características operativas como capacidad de autodefensa y antisubmarina. El Ministerio de Hacienda dio el visto bueno a este proyecto, valorado en 550 millones de euros.
En el área de salvamento y rescate submarino, la Armada dispondrá, previsiblemente, en 2026, de un buque de intervención subacuática capaz de actuar a una profundidad de hasta 3000 metros.
España está trabajando junto a otros países europeos y la industria naval en el proyecto de corbeta de patrulla Europea, seis unidades para la Armada española que junto a los ocho BAM que estarán en servicio en ese momento sumarán 14 buques capaces de desempeñar una gran variedad de contenidos, según la publicación de Infodefensa.
La inversión millonaria para los buques de aprovisionamiento de combate
El Ministerio de Defensa firmó en junio la orden de ejecución del nuevo Buque de Aprovisionamiento de Combate (BAC), que se construirá en el astillero de Navantia, en Ferrol, con un presupuesto de 650 millones de euros.
El Consejo de Ministros dio luz verde el pasado 27 de mayo a la construcción de este buque que reemplazará al A-14 Patiño, una vez acabe su vida útil. Se prevé que el nuevo barco esté operativo para 2030 y se sume entonces al A-14 Cantabria, en funcionamiento desde 2010.
En los próximos años la Armada contará con dos buques hidrográficos costeros y uno oceánico, encargados de la realización de la cartografía náutica.
Además, está prevista la modernización de seis cazaminas mediante la actualización de los equipos de detección sonar y de sistemas de mando y control, así como la incorporación de nuevas tecnologías, y la previsión es que estén listos en 2027.
En junio de este año ha entrado en servicio el buque multipropósito Cartagena tras su adaptación para nuevos cometidos como operaciones de vigilancia marítima, minado y desminado o apoyo a buceadores. Se prevé la adquisición de uno o dos más.
Un barco de inteligencia, denominado como buque EW (las siglas en inglés de guerra electrónica), y un vehículo anfibio de combate con capacidad para navegar entre los barcos que lo transportan, ambos incluidos en el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, presentado el pasado mes de abril, completan el listado de la nueva flota de la Armada.
50 años del indulto a cientos de presos objetores de conciencia
F. de la Peña
Hasta que, a finales de 2001, se suprimiera el servicio militar obligatorio en España, miles de jóvenes optaron por declararse objetores de conciencia y se negaron a prestar servicio en el Ejército, entre ellos centenares de testigos de Jehová.
Pero este movimiento contrario a ejercer cualquier desempeño castrense se había vivido mucho antes. Como explica Miguel Ángel Plaza-Navas (CSIC), experto en el tema, y autor de "Testigos de Jehová y objeción de conciencia al servicio militar en España (1936-1964)", «se conoce bastante del movimiento sociopolítico que surgió a inicios de los años 70, derivó hacia el reconocimiento de la objeción de conciencia en los años 80 y culminó con la profesionalización total» de las Fuerzas Armadas en 2002. Pero se conoce muy poco acerca de los que optaron por declararse objetores con anterioridad, desde mediados de los años 30 hasta mediados de los 70.
Entre los cambios políticos y sociales que llegaron a España con la muerte de Franco en noviembre de 1975, uno de ellos fue el indulto que permitió la liberación de aproximadamente 900 jóvenes testigos de Jehová encarcelados durante las décadas sesenta y setenta por su objeción de conciencia al servicio militar. Acontecimiento del que acaban de cumplirse 50 años.
El trabajo de Plaza-Navas destaca el importante papel que tuvieron los jóvenes testigos de Jehová en esa primera etapa de la objeción de conciencia en nuestro país. Se mencionan algunos de los primeros casos conocidos que surgieron entre 1936 y 1964 de una Guerra Civil a las primeras décadas del régimen franquista, época en la que su religión estaba proscrita.
Según este experto, algunos pasaron más de 10 años de su vida en prisión, incluso uno fue fusilado, por mantenerse fieles a su conciencia. En definitiva, este trabajo es una primera aproximación al estudio de la objeción de conciencia en España antes del aniversario de los “25 Años de Paz” y al papel que los testigos de Jehová, grupo religioso muy minoritario durante aquellos años, tuvieron en el camino seguido hacia su reconocimiento.
Los Testigos, fieles a principios bíblicos como el de ‘no alzar espada nación contra nación, ni aprender más la guerra', ya se habían convertido en los primeros objetores de conciencia en España desde 1937. Ese año, fue fusilado Antonio Gargallo Mejía, el primer testigo de Jehová que rehusó incorporarse a filas.
El derecho a la objeción de conciencia fue plenamente reconocido en España con la aprobación de la Constitución de 1978, que incluyó garantías legales para esta postura en su artículo 30, que reza así: “La ley fijará las obligaciones militares de los españoles y regulará, con las debidas garantías, la objeción de conciencia”.
La objeción de conciencia al servicio militar sigue siendo un problema en varios países, razón por la que en la actualidad hay 237 testigos de Jehová encarcelados en todo el mundo.
Porqué el capitalismo necesita líderes idiotas (que sean buenos actores) en el poder
[Transcrito y corregido de Youtube]
El mundo está dirigido por personas que en cualquier otra profesión habrían sido despedidas en su primera semana. Para operar en un quirófano necesitas una década de formación. Para pilotar un avión comercial, miles de horas de práctica supervisada. Para reparar un sistema eléctrico, certificaciones que demuestren que no matarás a nadie por negligencia. Pero, para controlar arsenales nucleares, firmar órdenes de movilización que envían a miles de personas a morir, o decidir qué industrias quiebran y cuáles reciben rescates multimillonarios, solo necesitas una cosa, saber aparecer en una pantalla.
Un comediante ucraniano que interpretaba a un presidente en una serie de televisión ahora firma decretos que determinan si habrá guerra o paz. Un magnate estadounidense cuya única experiencia administrativa real fue despedir participantes en un reality show controló durante cuatro años los códigos nucleares de la mayor potencia militar del planeta.
No son anomalías, son el estándar. Y lo más inquietante no es que hayan llegado, es que mientras estaban ahí, el mundo siguió funcionando. Las bolsas subieron, los bancos operaron, las corporaciones se expandieron como si la figura en la pantalla fuera completamente prescindible para el funcionamiento real del poder. Hay un sentimiento que recorre las sociedades contemporáneas, una angustia que no siempre se nombra, pero que todos reconocemos.
La sensación de que no hay ningún adulto en la sala; de que las decisiones que determinan si viviremos en paz o en crisis están en manos de personajes que parecen protagonistas de una sátira, no estadistas capacitados para gobernar... ¿Cómo llegamos hasta aquí? Esa es la pregunta equivocada. La pregunta correcta es, ¿para qué los necesitan?
La narrativa oficial es tranquilizadora. Los idiotas llegaron al poder porque las masas fueron manipuladas. Las redes sociales envenenaron el debate público. Los algoritmos crearon burbujas de desinformación. El populismo explotó el resentimiento de los perdedores de la globalización. La democracia, ese experimento frágil, finalmente mostró su defecto fatal: confiar en el criterio de personas no preparadas para tomar decisiones complejas.
Esta explicación tiene la virtud de ser coherente y la desgracia de ser completamente insuficiente, porque trata el fenómeno como una anomalía, como un virus que infectó un sistema previamente sano, como si antes de Trump, antes de Zelenski, antes del desfile de bufones mediáticos que ocupan los más altos cargos, el poder hubiera estado en manos de mentes brillantes tomando decisiones racionales en favor del bien común, como si este fuera el desvío y no la consolidación de algo que llevaba décadas gestándose. La teoría de la manipulación de masas tiene un problema estructural. Asume que existe un votante ideal, racional, informado, que fue corrompido por fuerzas externas. Pero ese votante nunca existió. Nunca votamos por competencia técnica.
Siempre votamos por narrativa, por identidad, por el líder que nos hace sentir algo. Lo que cambió no fue el electorado, fue que el sistema dejó de necesitar disimular.
Antes, los actores del poder necesitaban mantener la ilusión de que la política importaba. Necesitaban líderes que al menos aparentaran entender economía, geopolítica, administración pública.
Hoy esa pantalla cayó y lo que quedó expuesto no es el caos. Es una máquina funcionando con perfecta eficiencia, pero sin conductor. Estos líderes no son errores del sistema, son el producto final, no son la enfermedad, son el síntoma de un cuerpo que ya aprendió a funcionar sin cerebro. Y la pregunta que deberíamos hacernos no es cómo detener la invasión de los incompetentes, sino por qué un sistema que se jacta de ser meritocrático, eficiente y racional los prefiere exactamente así: visibles, ruidosos y completamente prescindibles para las decisiones que realmente importan. Para entender por qué los prefiere así, necesitamos nombrar lo que está ocurriendo. Los griegos tenían una palabra para esto, caquistocracia, el gobierno de los peores, de los menos calificados, de aquellos cuya única virtud es no tener vergüenza suficiente para rechazar el cargo. Pero caquistocracia suena a decadencia, a colapso, a final de ciclo.
Y lo que estamos presenciando no es el final de nada, es la culminación de un diseño. El capitalismo financiero contemporáneo operó una escisión que pocos advierten. Separó la autoridad escénica del poder administrativo. El líder que aparece en la pantalla y el poder que toma las decisiones reales ya no son la misma entidad. El presidente gesticula, twitea, genera controversia, ocupa todos los titulares. Mientras tanto, la burocracia permanente, los bancos centrales, las corporaciones multinacionales, los fondos de inversión que controlan infraestructuras críticas operan en un silencio absoluto, sin cámaras, sin escrutinio, sin resistencia. El líder mediático funciona como un pararrayos. Atrae toda la electricidad de la indignación popular hacia su figura.
Las marchas, los hashtags, las columnas de opinión, los memes, los debates familiares, todo se consume discutiendo su último escándalo, su última declaración aberrante, su incompetencia evidente. Y mientras esa tormenta descarga su furia sobre él, la estructura de la casa permanece intacta.
Nadie está cuestionando quién redacta las leyes de desregulación financiera. Nadie está vigilando qué corporación acaba de comprar el sistema de agua potable de tu ciudad. Nadie está siguiendo el dinero. Guy Debord escribió en 1967 que, en la sociedad del espectáculo, todo lo que era vivido directamente se ha convertido en representación.
No estaba prediciendo el futuro, estaba describiendo el mecanismo que haría inevitable esta realidad. La política dejó de ser el ejercicio del poder y se convirtió en la representación del poder. El líder dejó de ser quien gobierna y se convirtió en quien aparenta gobernar. El voto dejó de ser un acto cívico y se convirtió en un acto de consumo de imagen. Por eso Trump y Zelenski no son anomalías, son la lógica llevada a su conclusión natural. Trump transformó la Casa Blanca en un plató de televisión porque entendió que eso era exactamente lo que se esperaba de él. No llegó a Washington para cambiar el sistema, llegó para ser su entertainer en jefe. Su función no era gobernar, era mantener el show. Cada tweet polémico, cada declaración escandalosa, cada controversia fabricada cumplía el mismo propósito. Mantener todas las miradas fijas en él, mientras detrás del escenario quienes realmente importaban hacían su trabajo sin interferencias. Desmontó regulaciones ambientales, firmó recortes fiscales para corporaciones, nombró jueces que alterarían leyes por décadas. Pero lo que el público recuerda son sus peleas con celebridades y sus errores ortográficos en redes sociales.
Zelenski es aún más revelador. Interpretaba a un profesor de historia que, harto de la corrupción política, se convertía en presidente de Ucrania en una serie de televisión llamada Servidor del Pueblo.
La serie tuvo tanto éxito que creó un partido político con el mismo nombre y ganó las elecciones. El pueblo no votó por un programa de gobierno; votó por la ficción, esperando que se hiciera realidad. Jean Baudrillard llamó a esto el simulacro, el momento en que la copia sustituye al original, en que la imagen importa más que la sustancia. Zelenski no fue elegido a pesar de ser actor. Fue elegido precisamente porque ya había interpretado el papel. La realidad política había muerto. Lo que quedó fue el casting. Pero aquí está la parte que incomoda: esto funciona. Funciona porque el sistema económico global ya no necesita líderes competentes. Necesita gestores de emociones colectivas.
Necesita a alguien que sepa leer un prompter, que genere engagement, que mantenga a la audiencia entretenida; mientras la economía sigue operando en piloto automático. Los bancos centrales ya tienen sus fórmulas. Las corporaciones ya tienen sus lobbies. Los tratados comerciales ya están negociados por tecnócratas que nunca aparecerán en un debate televisado. El presidente es la mascota del sistema, no su cerebro. Y lo más aterrador es que el mercado financiero no solo tolera esta dinámica, la prefiere. Un líder que gasta toda su energía política en guerras culturales y polémicas de redes sociales es un líder que no está interfiriendo con lo que realmente importa. La acumulación de capital.
Ladra mucho, muerde poco, o mejor dicho, ladra tanto que la audiencia no nota que ya no tiene dientes. La consecuencia de esta dinámica no es el caos, es algo peor, la normalización. Nos acostumbramos a que la política sea entretenimiento, a consumir noticias como quien consume una serie de televisión, esperando el próximo giro argumental, el próximo escándalo, la próxima temporada.
El electorado, entrenado por algoritmos que premian la novedad y el shock, ya no vota por programas de gobierno, vota por arcos narrativos, por el candidato que ofrece la historia más emocionante, no el plan más coherente. Esto ha reconfigurado por completo lo que significa ganar en política. Ya no ganas por tener las mejores ideas, ganas por tener la mejor presencia escénica, por saber cuándo gritar, cuándo susurrar. ¿Cuándo generar indignación y cuándo fingir empatía? La campaña electoral dejó de ser un debate de propuestas y se convirtió en una audición para protagonista de un drama colectivo. Y cuando el líder finalmente llega al poder, el guion sigue escribiéndose con la misma lógica. Cada decisión se mide por su impacto mediático, no por su efectividad administrativa.
Cada crisis se gestiona pensando en cómo se verá en los titulares, no en cómo se resolverá en la práctica. Gobernar se volvió indistinguible de actuar. Frente a esto emergen las soluciones de siempre. Necesitamos líderes más educados, dicen algunos. Debemos regular las redes sociales, proponen otros. La respuesta es más democracia directa, más participación ciudadana, insisten los optimistas.
Todas estas propuestas tienen algo en común: son completamente inútiles, no porque sean malintencionadas, sino porque no atacan la raíz. Puedes exigir que los candidatos tengan doctorados, pero, si el sistema sigue premiando la capacidad de generar titulares por encima de la capacidad de gobernar, solo conseguirás idiotas con diplomas. Puedes regular las redes sociales hasta el autoritarismo, pero, si la televisión, la radio y los periódicos ya llevan décadas convirtiendo la política en espectáculo, solo estarás cerrando una ventana mientras todas las puertas permanecen abiertas.
Puedes multiplicar los referendums y las consultas populares, pero, si el votante sigue consumiendo política como entretenimiento, solo estarás democratizando el circo, no desmontándolo. El problema no es quién está en el escenario, el problema es que exista un escenario. El problema no es que el actor sea malo, es que estemos buscando actores cuando necesitaríamos ingenieros. Y, sobre todo, el problema es que hemos dejado de preguntarnos si acaso necesitamos ese escenario, si el protagonista que tanto miramos tiene algún poder real o si lo que llamamos democracia no es más que el derecho a elegir qué máscara usará el siguiente decorado de un sistema que ya decidió hacia dónde va. Ahora podemos ver lo que estaba oculto a plena luz. La idiotez no es estupidez, es camuflaje. La incompetencia del líder no es un defecto que el sistema tolera, es una funcionalidad que el sistema necesita.
Porque un líder que parece ridículo desarma cualquier crítica seria antes de que llegue a las estructuras reales. Nos pasamos años riéndonos de los errores ortográficos de Trump, de sus exabruptos, de su estética de millonario de telenovela. Mientras tanto, ¿quién estaba revisando los contratos de reconstrucción? ¿Quién seguía el dinero de los rescates bancarios? ¿Quién vigilaba las leyes que permitieron la mayor transferencia de riqueza hacia arriba en décadas?
Nadie, porque estábamos ocupados compartiendo memes. La futilidad es la armadura perfecta para la impunidad. Cada escándalo del líder histriónico drena toda la energía crítica del público hacia su figura. Mientras nadie pregunta quién escribió la legislación que desreguló las finanzas, qué corporación privatizó un servicio público o dónde están las cuentas offshore de quienes realmente deciden, Zelenski llegó como el outsider que enfrentaría a las élites, pero los oligarcas que controlaban Ucrania antes de su elección siguieron controlándola después. Las mismas redes de poder, los mismos intereses. Solo cambió la cara en la pantalla, solo cambió el actor encargado de absorber la frustración popular mientras el guion permanecíai ntacto. El sistema no necesita líderes brillantes porque los líderes brillantes son peligrosos. Un estadista con visión real puede cuestionar el orden establecido, pero un comediante, un magnate de reality shows, un personaje que solo entiende de trending topics, es perfectamente inofensivo. No puede amenazar lo que no comprende, no puede desmantelar lo que ni siquiera sabe que existe. Por eso, el capitalismo financiero prefiere gobernantes que provengan del entretenimiento, no a pesar de su falta de experiencia política, sino exactamente gracias a ella. Su única función es mantener el espectáculo en marcha, absorber la insatisfacción colectiva y renovar cada 4 años la ilusión de que algo puede cambiar. El sistema no colocó a un payaso en el trono por equivocación: necesitaba un circo para que nadie notara que el trono en realidad está vacío. Entonces, ¿qué hacemos con esta revelación?
La primera respuesta instintiva es buscar un líder mejor, alguien más preparado, más honesto, más capaz. Pero ya vimos que esa solución no toca la raíz. El problema no es la calidad del actor, es la existencia del teatro. La alternativa real no es política en el sentido tradicional, es perceptiva. Es un cambio radical en donde colocamos nuestra atención, llamémoslo el asetismo de la atención; retirar deliberadamente nuestra mirada del escenario y dirigirla hacia los bastidores. Dejar de consumir política como si fuera entretenimiento. Dejar de reaccionar a cada declaración escandalosa, a cada tweet polémico, a cada controversia fabricada. Porque cada segundo que invertimos discutiendo al payaso es un segundo que no estamos vigilando quién está moviendo los hilos, quién financia realmente las campañas, qué corporaciones redactan los proyectos de ley que los legisladores solo firman.
¿Qué fondos de inversión controlan la infraestructura crítica de tu ciudad? ¿Quién se benefició del último rescate financiero? Esas preguntas no generan memes, no se vuelven virales, no alimentan el ciclo del espectáculo y precisamente por eso son las únicas que importan. La solución no es cambiar al líder, es dejar de mirarlo. Tal vez lo más revolucionario que podemos hacer en este momento no sea marchar ni votar diferente, ni compartir el próximo hashtag indignado. Tal vez sea algo mucho más simple y más difícil, negarnos a seguir el guion. Negarnos a consumir el escándalo del día, negarnos a alimentar con nuestra atención el único recurso que el espectáculo necesita para perpetuarse.
Porque, si hay algo que este sistema no soporta, es el silencio. Y nada aterra más al circo que una audiencia que se levanta y se va. Si este análisis cambió tu forma de ver el poder, si ahora puedes nombrar lo que antes solo sentías como malestar difuso, escribe en los comentarios.
Ya no miro el escenario. Es una marca de lucidez compartida, una forma de reconocernos entre quienes dejamos de aplaudir el circo para empezar a vigilar la caja fuerte.
Volvamos al inicio, pero con otros ojos. El mundo está dirigido por personas que, en cualquier otra profesión, habrían sido despedidas en su primera semana. Esa frase, que al principio sonaba como denuncia, ahora revela su verdadera naturaleza. No es una falla: es el diseño perfecto para un sistema que ya no necesita conductores, porque lo que llamamos incompetencia es, en realidad, la cualificación exacta para el cargo. El líder idiota no está ahí para tomar decisiones, está ahí para simular que alguien las está tomando. No está ahí para gobernar, está ahí para que creamos que todavía existe algo llamado gobierno. Su función no es dirigir la máquina, es distraernos del hecho de que la máquina ya no tiene volante. Esta es la orfandad política que mencionamos, ese terror existencial de descubrir que no hay ningún adulto en la sala. Pero ahora podemos reformular esa angustia. No es que no haya adultos, es que dejamos de necesitarlos.
El capitalismo financiero llegó a un punto de automatización tan completo que el liderazgo humano se volvió decorativo. Los algoritmos de trading mueven mercados. Los bancos centrales aplican fórmulas predeterminadas. Las corporaciones ejecutan planes estratégicos diseñados por consultoras que nadie eligió. El sistema opera en piloto automático, y el líder es simplemente la interfaz humana de un mecanismo que ya decidió su propio rumbo. Trump nunca tuvo el poder que aparentaba tener. Zelenski nunca controló lo que decía controlar, no porque fueran débiles, sino porque elpoder ya no reside donde solía residir.
igró, se dispersó, se volvió difuso, técnico, administrativo, se escondió en cláusulas de tratados comerciales, en decisiones de juntas directivas, en algoritmos que determinan qué ves, qué compras, qué piensas. Y aquí está la gran ironía. Mientras nos obsesionamos con el idiota en el trono, con su incompetencia evidente, con sus declaraciones absurdas, el verdadero poder celebra. Porque cada minuto que dedicamos a indignarnos por lo que el líder dijo, es un minuto que no dedicamos a cuestionar por qué las grandes corporaciones no pagan impuestos. ¿Por qué los salarios no crecen mientras las ganancias corporativas explotan? ¿Por qué cada crisis financiera termina con rescates para los bancos y austeridad para el resto? El idiota es el escudo perfecto.
Mientras exista, mientras ocupe la pantalla, mientras monopolice nuestra atención y nuestra rabia, el sistema real puede operar sin resistencia, sin cuestionamientos, sin amenaza de transformación, pero ahora lo sabemos. Y saber cambia todo, porque una vez que ves el mecanismo, no puedes dejar de verlo.
Una vez que entiendes que el escándalo del día es una cortina de humo, que ell íder ruidoso es una distracción funcional, que tu indignación está siendo administrada como un recurso más, ya no puedes participar del juego con la misma inocencia.
El poder no está donde nos dijeron que estaba. Y esa revelación, por más incómoda que sea, es también liberadora. Porque si el trono está vacío, si el líder es un decorado, entonces nuestra energía política no debería gastarse en cambiar la decoración, debería invertirse en desmantelar el teatro completo. ¿Has sentido esa transformación? ¿Ese momento en que dejas de discutir lo que dijo el político y empiezas a preguntar quién le escribió el discurso? Comparte en los comentarios en qué momento dejaste de mirar el escenario y empezaste a buscar los cables. Esas experiencias de despertar colectivo construyen el mapa que todos necesitamos. Hay una verdad que atraviesa todo lo que hemos analizado. Una verdad tan simple que resulta obscena.
El sistema no se equivocó al colocar a un payaso en el trono. El sistema necesitaba un circo para que nadie notara que el trono en realidad está vacío. Durante décadas nos vendieron la idea de que la democracia era el gobierno del pueblo, que nuestro voto importaba y quizás alguna vez fue verdad. Pero ese tiempo terminó. Lo que tenemos ahora es una simulación tan perfecta que nos cuesta aceptar que es simulación. Un teatro tan bien montado que seguimos comprando entradas, aunque ya sepamos que los actores no escriben el guion, que el decorado es cartón pintado, que la obra se representa para mantenernos en la butaca, mientras en otro edificio, sin cámaras ni audiencia, se toman las decisiones reales. El verdadero poder no necesita aplausos, necesita silencio, y nada genera más ruido que un idiota al mando. Mientras discutimos si el líder es fascista o incompetente, mientras compartimos indignados su última barbaridad, el sistema que lo colocó ahí sigue acumulando, concentrando, extrayendo, sin freno, sin oposición, sin que siquiera sepamos sus nombres, pero ahora tú lo sabes y eso te convierte en un problema para el espectáculo, porque el espectáculo solo funciona si la audiencia cree en él. El día que dejemos de aplaudir, el día que dejemos de consumir el escándalo del día, el día que dirijamos nuestra atención hacia donde realmente duele, el circo colapsa. Desaprender eso es un acto de resistencia. Negarse a seguir el guion, a consumir la indignación programada, a invertir energía emocional en peleas diseñadas para agotarnos es sabotear el único recurso que el sistema necesita: nuestra atención. Tal vez la revolución no sea tomar el poder. Tal vez sea dejar de mirarlo donde nos dijeron que estaba y empezar a buscarlo donde realmente opera. Tal vez sea entender que el enemigo no es el idiota en el trono, sino el mecanismo que hace que el trono no importe. Tal vez sea aprender a vivir sin esperar al líder correcto, al partido correcto, a la elección correcta. Asumir que, si queremos transformar algo, tendremos que hacerlo sin pedir permiso al espectáculo, porque el espectáculo nunca dará permiso para su propia abolición. Esta no es una conclusión, es una apertura, un punto de partida para mirar de otra forma, para dejar de ser audiencia y empezar a hacer otra cosa. Algo que se reconoce en la lucidez compartida de quienes ya no aplauden. El circo seguirá, pero no necesitas quedarte en la función.
Picasso contra las guerras: Contra todas las 'patrias' que conducen a carnicerías de inocentes
Picasso escribió: «En la obra en la que estoy trabajando, que llamaré Guernica... expreso claramente mi aborrecimiento de la casta militar que ha sumido a España en un océano de dolor y muerte». Picasso dijo eso pensando, sobre todo, en el levantamiento golpista de parte del ejército español que, de la mano de generales cobardes y sanguinarios, convirtió España en el baño de sangre que fue entre 1936 y 1939 (y también tras esas fechas, pues Franco, una vez acabada la guerra, asesinó impunemente alrededor de 50.000 personas más).
Pero la oposición de Picasso a las guerras no solo se originó con motivo de la actuación genocida de Franco, Mola, Queipo de Llano, Yagüe… El profundo antibelicismo de Picasso también se expresó claramente frente a, por ejemplo, la carnicería que EEUU organizó en Corea a principios de la década del 50 (ver su cuadro “Masacre en Corea”, de 1951, llamado “el Guernika de la Guerra Fría”).
Naturalmente, jamás en las clases de historia del arte ni en las clases de Historia (al menos, en mis tiempos de estudiante) hubo siquiera media hora para hablar sobre la obra de Picasso y su mensaje de Paz y denuncia activa y crítica frente al militarismo y las guerras. Jamás.
Y así nos va.
50 años del Servicio Civil de Can Serra: Antimilitarismo imprescindible hoy
Más de 800 organizaciones piden a los eurodiputados que destinen a la paz el dinero de la guerra
CARTA ABIERTA a los eurodiputados, suscrita por Attac.
Estimado miembro del Parlamento Europeo:
La semana que viene se les pedirá que voten sobre una cuestión crucial, el presupuesto para 2026, y se avecinan o ya están en marcha otras votaciones y negociaciones importantes, como el próximo presupuesto a largo plazo de la UE (MFF 2028-2034) y una serie de «paquetes ómnibus», es decir, procesos de desregulación. Todas estas propuestas contienen aumentos masivos del gasto militar y regalos a la industria armamentística. Les pedimos encarecidamente que se opongan a estas peligrosas medidas y que redirijan los recursos hacia políticas de paz auténticas.
Somos Stop ReArm Europe, una coalición de más de 800 organizaciones y movimientos de la sociedad civil de toda Europa, que representamos a una gran variedad de sectores y/o procedencias políticas, y tenemos algo en común:
Queremos una seguridad genuina, es decir, una seguridad centrada en las necesidades humanas, como la seguridad medioambiental y climática, la seguridad alimentaria y económica, la seguridad social y sanitaria, y la seguridad comunitaria y política, tanto para los europeos como para todos los ciudadanos del mundo.
Queremos una paz transformadora y justa que incluya las condiciones necesarias para que las sociedades prosperen, como abordar las causas profundas de los conflictos, la buena gobernanza, la libertad y el fomento del potencial creativo humano.
En resumen, una seguridad común tanto para los Estados como para los pueblos.
Como actores de la sociedad civil, estamos más decididos que nunca a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que esto se haga realidad, pero no podemos hacerlo solos.
Necesitamos su ayuda como responsables políticos; necesitamos su ayuda para que los valores universales de los derechos humanos y el Derecho internacional sean los principios rectores de las políticas de la UE, y para poner fin a décadas de prácticas hipócritas que se han vuelto tan evidentes en los últimos años.
La propia historia de la integración europea la hace especialmente vulnerable a la influencia indebida de los intereses empresariales, como demuestran numerosos informes, y las políticas de rearme no son una excepción a esta regla, sino todo lo contrario.
El discreto pero poderoso cabildeo de la industria armamentística desempeñó un papel decisivo en la adopción de las primeras subvenciones de la UE hace diez años, y su influencia en las políticas europeas, tanto militares como civiles, no ha dejado de crecer desde entonces. Los presupuestos destinados al cabildeo de las diez mayores empresas armamentísticas aumentaron un 40 % entre 2022 y 2023. Solo en 2025 (hasta octubre), la Comisión se reunió 89 veces con los grupos de presión del sector armamentístico para debatir sobre el rearme y la geopolítica, y solo 15 veces con sindicatos, ONG o científicos sobre los mismos temas. Por su parte, los eurodiputados se reunieron con el lobby armamentístico 197 veces entre junio de 2024 y junio de 2025, frente a las 78 veces de los cinco años anteriores. Como resultado, el llamado plan de «preparación para la defensa» para la supuesta autonomía europea se reduce en última instancia a subvencionar a las grandes empresas militares, a menudo internacionales, impulsar la producción y aumentar las ventas de armas, incluidas las exportaciones fuera de Europa.
El paquete «defensa ómnibus» sigue la misma lógica, ya que desregula aún más las normas sociales y medioambientales, así como las normas éticas y de exportación de armas, desvía recursos de programas civiles como la política de cohesión y pervierte los principios de la financiación sostenible, todo ello en interés del sector armamentístico. ¿Cuándo será suficiente para la industria armamentística?
Además de endeudar a Europa, y por tanto a sus ciudadanos, en beneficio de la industria armamentística y de un modelo económico extractivo e injusto, los planes de rearme desvían recursos financieros, humanos y políticos de la seguridad humana, así como de la prevención y la resolución pacífica de conflictos y de los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad, desde el cambio climático hasta la pérdida de biodiversidad o la crisis sanitaria, por nombrar solo algunos.
Y la propuesta para el próximo marco financiero da un paso más en esa dirección, ya que prevé quintuplicar el presupuesto asignado directamente a las políticas de defensa y espaciales, además de que los programas civiles están en gran medida abiertos a la industria armamentística. Dado que el presupuesto global de la UE se mantiene prácticamente estable, esto supone necesariamente un desvío de los recursos financieros anteriormente asignados a las políticas civiles, aunque la profunda reestructuración del MFP hace muy difícil identificar transferencias específicas.
En general, el plan ReArm Europe de marzo de 2025, junto con todas las políticas anteriores y posteriores relacionadas con él, está condenado al fracaso porque, en esencia, reforzará la inseguridad europea y mundial, alimentará la carrera armamentística mundial —que a su vez alimenta los conflictos armados— y agravará el cambio climático y el daño medioambiental, dada la huella de carbono y medioambiental del ejército.
¿Es este el futuro que ustedes y nosotros queremos para la próxima generación? Nosotros no, y estamos convencidos de que ustedes tampoco.
Por lo tanto, les instamos a que destinen el dinero de la guerra a la paz, con el fin de crear las condiciones ambientales, económicas, sociales, políticas y diplomáticas necesarias para una paz positiva, la seguridad humana y la seguridad común.
Hay una serie de medidas y decisiones concretas que pueden tomar en las próximas semanas y meses para empezar a preparar un futuro mejor. En particular, les instamos a que:
Rechazar el presupuesto para 2026 en la votación plenaria de la próxima semana y solicitar:
Reanudar las negociaciones para reducir las subvenciones a la industria armamentística y aumentar las asignaciones a la diplomacia y a la prevención y resolución pacífica de conflictos con carácter urgente.
El fin de todas las cláusulas de exención que impiden la supervisión parlamentaria normal de todos los programas relacionados con el ámbito militar.
Defender las normas sociales y medioambientales, así como los estándares éticos, oponiéndose a las diferentes propuestas del «paquete global de defensa», en particular:
impedir que el Fondo de Defensa de la UE comience a financiar actividades de ensayo fuera de Europa, ya que esto permitiría utilizar el dinero de los contribuyentes de la UE para probar armas y tecnologías militares en cualquier zona de guerra, como Gaza y Ucrania;
objetar antes del 29 de noviembre la propuesta de limitar la definición de armas controvertidas a las armas prohibidas, mientras la UE financie el desarrollo de armamento disruptivo;
rechazar la flexibilización de las transferencias de armas dentro de la UE, que contradice las obligaciones de los países de la UE en virtud del derecho internacional;
rechazar la ampliación de las exenciones y derogaciones a las normas laborales, químicas, medioambientales y de otro tipo en favor de la industria armamentística;
rechazar la flexibilización de las obligaciones de información sobre la industria armamentística dentro de los marcos existentes de responsabilidad corporativa y sostenibilidad.
Rechazar la propuesta actual del próximo Marco Financiero Plurianual (MFP 2028-2034) en lo que respecta a los siguientes aspectos:
rechazar el Fondo de Competitividad que asigna 130 000 millones de euros a armas y al espacio militarizado
rechazar el desvío de programas civiles, en particular de investigación civil como Horizonte, así como de programas digitales, de movilidad, de cohesión y otros, con fines militares.
Reasignar estos fondos al fortalecimiento de la diplomacia y la ayuda exterior, con un claro enfoque en la lucha contra el cambio climático, la pobreza y la desigualdad, así como en la protección de los derechos humanos y el medio ambiente, y un apoyo decidido y coherente a la resolución pacífica de los conflictos con la participación de las mujeres, los jóvenes y las comunidades marginadas.
Oponerse firmemente a las presiones actuales para limitar significativamente la capacidad y la legitimidad de los actores de la sociedad civil para contrarrestar la influencia de las empresas a nivel de la UE; el equilibrio de poder actual ya está muy sesgado a favor de los intereses empresariales, y marginar aún más las voces de la sociedad civil supone una amenaza directa para el debate democrático en aras del interés público.
Si desea interactuar y debatir con nosotros sobre los temas planteados en esta carta, póngase en contacto con nosotros en contact@stoprearm.org . Estaremos encantados de organizar reuniones en línea en las que pueda intercambiar opiniones con muchos de nosotros sobre su visión, sus esperanzas y sus planes para la paz.
Le agradecemos su atención y esperamos tener noticias suyas.
En nombre de la campaña Stop ReArm Europe El equipo de coordinación de StopReArm Europe
Cooperativas de Kerala
Vijay Prashad
KERALA HA ERRADICADO LA POBREZA EXTREMA
Queridas amigas y amigos,
Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.
El 1 de noviembre de 2025, el estado de Kerala, ubicado en el suroeste de India y con una población de 34 millones de personas, fue declarado libre de pobreza extrema por el ministro principal Pinarayi Vijayan. Kerala es uno de los pocos lugares del mundo que ha logrado erradicar la pobreza extrema, siguiendo a China, que anunció en 2022 que había erradicado la pobreza extrema a nivel nacional.
El logro de Kerala es significativo por dos razones. En primer lugar, en un país donde cientos de millones de personas aún viven en situación de pobreza, Kerala es el único de los 28 estados y ocho territorios de la unión de India que ha logrado superar la pobreza extrema. En segundo lugar, Kerala es gobernado por el Left Democratic Front [Frente Democrático de Izquierda, LDF por sus siglas en inglés], liderado por comunistas, y por lo tanto se le niega de manera sistemática la asistencia del gobierno central, dirigido por el partido derechista Bharatiya Janata Party [Partido Popular Indio, BJP por sus siglas en inglés].
El Athidaridrya Nirmarjana Paripaadi [Proyecto de Erradicación de la Pobreza Extrema, EPEP por sus siglas en inglés] de Kerala se construyó sobre la base de décadas de luchas de trabajadorxs y campesinxs, que crearon instituciones públicas sólidas y organizaciones de masas, así como sobre el trabajo de varios gobiernos de izquierda. El EPEP fue lanzado por Vijayan, dirigente del Partido Comunista de la India (Marxista), durante la primera reunión de gabinete del segundo gobierno del LDF encabezado por él en mayo de 2021. Después de un riguroso proceso basado en criterios centrados en el acceso de los hogares al empleo, la alimentación, la salud y la vivienda, el gobierno identificó a 64.006 familias (103.099 personas) como extremadamente pobres. Para llevar a cabo este levantamiento de información, el gobierno contó con cerca de 400.000 encuestadoras y encuestadores, incluidas funcionarias y funcionarios públicos, integrantes de cooperativas y de las organizaciones de masas de los partidos de izquierda, quienes identificaron los problemas específicos que enfrentaban estas familias. Estxs encuestadorxs elaboraron planes a la medida para cada familia, desde asegurar derechos y acceder a servicios públicos hasta obtener vivienda, atención de salud y apoyo para sus medios de vida, con el fin de fortalecerlas en su lucha contra la pobreza. El papel del movimiento cooperativo fue fundamental en esta campaña. El proceso de planificación para erradicar la pobreza no habría sido posible sin el rol del sistema de autogobierno local, resultado de la exitosa descentralización del poder en Kerala. En el momento de la publicación de este boletín, Kerala se encuentra en pleno proceso de elecciones de los gobiernos locales.
Durante los últimos años, el Instituto Tricontinental de Investigación Social ha trabajado estrechamente con el Uralungal Labour Contract Cooperative Society [Centro de Investigación de la Cooperativa de Trabajo por Contrato de Uralungal], UL para construir conocimiento sobre el movimiento cooperativo en Kerala. Nos enorgullece publicar nuestro estudio conjunto El movimiento de cooperativas en Kerala, India a tan solo un mes del anuncio de Kerala sobre la erradicación de la pobreza extrema. Nuestro estudio presenta seis cooperativas diferentes, con ensayos investigados y escritos por académicos que han trabajado en estrecha colaboración con ellas. Uno de los ensayos se centra en Kudumbashree, una cooperativa compuesta exclusivamente por mujeres que reúne a casi cinco millones de integrantes y que desempeñó un papel fundamental en la implementación del EPEP.
El primer gobierno democrático de Kerala, que asumió el poder en 1957, estuvo encabezado por comunistas. De inmediato comenzó a ejecutar un programa de reforma agraria, incluida la redistribución de tierras, y a expandir bienes sociales universales como la educación pública, la atención de salud, la vivienda y las bibliotecas. Esta democratización del sector rural, combinada con una movilización social sostenida, aceleró el camino de millones de personas hacia indicadores sociales admirados en todo el mundo: alfabetización casi total, muy baja mortalidad infantil y materna, alta esperanza de vida y algunos de los puntajes más altos de desarrollo humano en India. Estas inversiones, acumuladas a lo largo de décadas, sentaron las bases para la erradicación de la pobreza mucho antes de que surgieran programas focalizados. Coaliciones dirigidas por la izquierda han gobernado Kerala entre 1957–1959, 1967–1969, 1980–1981, 1987–1991, 1996–2001, 2006–2011 y desde 2016 hasta el presente. Incluso cuando la izquierda no estaba en el poder, la movilización social de izquierda garantizó que los gobiernos de derecha no pudieran revertir por completo estos avances.
Con el auge del modelo neoliberal basado en deuda y austeridad en la década de 1990, aumentó la presión sobre los gobiernos del LDF para revertir algunos de estos proyectos y adoptar la privatización. Sin embargo, el LDF eligió un camino diferente. A través de la Campaña del Plan Popular para la Planificación Descentralizada, lanzada en 1996, el gobierno transfirió el 40% del gasto estatal a los gobiernos locales y solicitó a las comunidades identificar necesidades, diseñar programas y asignar presupuestos para proyectos de desarrollo. En lugar de realizar un programa uniforme de desarrollo y alivio de la pobreza, el pueblo de Kerala construyó proyectos planificados localmente y específicos para cada contexto, centrados en la emancipación de las comunidades explotadas y marginadas, entre ellas, comunidades adivasis [tribales], dalits [de la casta más oprimida] y costeras. La campaña fortaleció una cultura de políticas sociales democratizadas y alimentó una densa red de instituciones públicas y cooperativas, todas esenciales para el EPEP.
Cuando anunció el fin de la pobreza extrema en Kerala, el ministro principal Vijayan presentó el EPEP como una continuación de esta larga trayectoria. Destacó varias iniciativas que allanaron el camino para el programa, incluida la universalización del Sistema de Distribución Pública, que proporciona alimentos y combustibles subsidiados y los esfuerzos de largo plazo para erradicar la falta de tierra y de vivienda, incluida la Misión LIFE, que ha proporcionado vivienda a más de 400.000 familias en todo el estado. A esto podemos añadir otros pilares del modelo de Kerala: programas estatales que han ampliado la atención pública de salud, la distribución de alimentos, la asistencia en educación y las oportunidades de empleo, así como las cooperativas. Conjuntamente, estas iniciativas han transformado la vida social en Kerala y fortalecido el carácter de su movimiento de izquierda.
Nuestro estudio con el Centro de Investigación de UL ofrece una visión de las diversas cooperativas que han desempeñado un rol central en la democratización de la economía de Kerala. Formada en 1998 como parte de la misión estatal de erradicación de la pobreza, Kudumbashree —que significa “prosperidad de la familia” en malayalam— es hoy la mayor red de ayuda mutua de mujeres en el mundo. Se basa en una idea transformadora: si las mujeres en el hogar y en la comunidad fortalecen su confianza y su capacidad para analizar la vida económica, entonces el eje del desarrollo puede desplazarse desde las instituciones patriarcales hacia las necesidades de las mujeres trabajadoras. Granjas colectivas, comedores comunitarios, iniciativas cooperativas de desarrollo de habilidades y otras formas de empresa conjunta han permitido a las mujeres de Kudumbashree aumentar sus ingresos y construir poder tanto en la vida pública como privada. El énfasis de Kudumbashree en la solidaridad en lugar de la competencia y en el emprendimiento colectivo por encima del individual lo diferencia de las estrategias de alivio de la pobreza centradas en el mercado. Recientemente, el gobierno de Kerala anunció un Programa de seguridad para las mujeres basado en la necesidad de reconocer el valor del trabajo doméstico no remunerado. Las mujeres elegibles entre los 35 y los 60 años recibirán 1.000 rupias al mes. Esta iniciativa forma parte de los esfuerzos más amplios para transformar las relaciones de propiedad patriarcales en Kerala.
Kudumbashree es parte de un ecosistema más amplio de cooperativas que sostienen la lucha de Kerala contra la pobreza. En conjunto, estas iniciativas son ejemplos poderosos de cómo, en palabras de Marx, “el trabajo asalariado no es sino una forma transitoria inferior, destinada a desaparecer ante el trabajo asociado que cumple su tarea con gusto, entusiasmo y alegría”. Muestran que las cooperativas no son solo redes de protección para lxs pobres, sino también vehículos para la planificación democrática, el avance tecnológico y la dignidad social.
Estas cooperativas incluyen:
La Uralungal Labour Contract Cooperative Society [Cooperativa de Trabajo por Contrato de Uralungal] (UL). Fundada en 1925 en el norte de Kerala como una sociedad de ayuda mutua para lxs trabajadorxs de la construcción que enfrentaban exclusión basada en castas, UL se ha convertido en una de las cooperativas de trabajadorxs más grandes de Asia, empleando a decenas de miles de personas en importantes proyectos de infraestructura. Demuestra cómo las empresas controladas por trabajadorxs pueden ejecutar obras públicas complejas mientras amplían la protección social y el bienestar colectivo de sus trabajadorxs y de la comunidad circundante.
La red de cooperativas de crédito de Kerala. Más de 4.000 cooperativas de crédito, con decenas de millones de integrantes, principalmente de la clase trabajadora y comunidades marginadas, funcionan como “bancos populares” que llegan a zonas donde las finanzas privadas no ingresan. Al proteger a prestatarias y prestatarios de usureros, sostener la reforma agraria y movilizar ahorros locales, incluidos durante las inundaciones de 2018 y la pandemia de COVID-19, proporcionan la base financiera para la erradicación de la pobreza.
La Asociación Central Cooperativa de Trabajadores de Dinesh Beedi de Kerala. Fue creada en 1969 después de que lxs propietarixs privados de fábricas de beedi (un cigarrillo delgado y enrollado a mano) cerraran sus lugares de trabajo en lugar de implementar nuevas medidas de protección laboral, Dinesh Beedi se convirtió rápidamente en el principal productor de beedis del sur de India. Aseguró salarios más altos, seguridad social y una rica vida cultural para sus integrantes y posteriormente se diversificó fuera del tabaco para preservar empleos en actividades socialmente útiles.
La Cooperativa de té Sahya. En la región montañosa de Idukki, lxs pequeñxs productorxs de té y trabajadorxs agrícolas utilizaron la Cooperativa de Servicios Thankamany, con 15.000 miembros, para establecer su propia fábrica en 2017 y romper con los monopolios del “Gran Té”. Procesando 15.000 kilogramos de hojas por día y empleando a más de 150 trabajadoras, Sahya asegura mejores precios para alrededor de 3.500 productoras y demuestra cómo lxs pequeñxs productores pueden escalar en la cadena de valor y defender medios de vida dignos.
The Udayapuram Labour Contract Cooperative Society [Sociedad Cooperativa de Contratos Laborales de Udayapuram]. En Kodom Belur, un remoto panchayat de Kasaragod, habitantes que se enfrentaban al latifundismo feudal, a funcionarios corruptos y a contratistas depredadores organizaron una cooperativa laboral en 1997. De poco más de 200 integrantes, ha crecido hasta cerca de 3.000 integrantes, incluidxs muchxs adivasis, quienes ahora ejecutan obras públicas en términos transparentes y justos y definen por sí mismxs las prioridades de desarrollo local.
Todas estas cooperativas, junto con Kudumbashree, muestran lo que es posible cuando convergen la política estatal, la reforma social y lxs trabajadorxs organizadxs. No se limitan a suavizar los golpes del mercado: reorganizan la producción en torno a las necesidades humanas, profundizan la democracia en el lugar de trabajo y en las comunidades y ofrecen una visión viva del trabajo asociado en práctica, de un comunismo posible, incluso bajo las duras condiciones del capitalismo contemporáneo que hacen necesarios programas como el EPEP.
La historia de la erradicación de la pobreza en Kerala no está exenta de desafíos. Este estado sigue formando parte de la Unión India y, por lo tanto, es vulnerable a las vicisitudes de las políticas del gobierno de derecha en Nueva Delhi. Como gran parte del Sur Global, lxs jóvenes de Kerala enfrentan altos niveles de desempleo y con frecuencia migran a la región del Golfo Pérsico y a otras partes del mundo en busca de trabajo. Los intentos de construir nuevas fuerzas productivas de calidad que permitan al estado superar industrias obsoletas se ven limitados por el acceso restringido a los ingresos fiscales recaudados en el estado por el gobierno central. No obstante, hay esfuerzos en curso para superar estas limitaciones y construir un paradigma de crecimiento más sólido para Kerala.
En febrero de 2021, el presidente Xi Jinping anunció que cerca de 99 millones de personas en China habían salido de la pobreza extrema, el último grupo de población empobrecida del país. La nación de 1.400 millones de habitantes logró este objetivo con una década de antelación respecto a la fecha establecida por los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para 2030. Kerala alcanzó su meta un año antes de lo previsto. Vietnam, otro país cercano a este logro, tiene previsto poner fin a la pobreza extrema para 2030. No sorprende que estos tres proyectos estén dirigidos por partidos comunistas, cuyo compromiso con la emancipación humana los impulsa a trabajar para garantizar que cada ser humano pueda vivir una vida digna. La erradicación de la pobreza no es un fin en sí mismo, sino parte del largo camino hacia la emancipación humana: es un proyecto social vivo, no una lista de casillas que simplemente deben ser marcadas. Como dijo Kwame Nkrumah, “siempre hacia adelante, nunca hacia atrás”
Cordialmente,
Vijay
Fuente: The Tricontinental
Tomado de: https://www.elviejotopo.com/topoexp...
Karen Hao: «No pueden existir democracias sanas cuando un pequeño grupo de personas en la cúspide está configurando la vida de miles de millones de personas en todo el mundo»
Guillermo de Haro
Karen Hao es una de las periodistas que mejor ha sabido mirar la inteligencia artificial sin dejarse deslumbrar por el brillo de Silicon Valley. Ingeniera de formación, reportera por vocación, su trabajo lleva años rastreando las conexiones entre el desarrollo de la IA, la concentración de poder y las viejas lógicas del colonialismo. En su libro Empire of AI, Hao construye un relato incómodo y necesario sobre OpenAI, ChatGPT y la deriva imperial de las grandes tecnológicas, desmontando el entusiasmo acrítico y mostrando los costes sociales, políticos y energéticos que se esconden tras la promesa del progreso algorítmico. Hablamos con ella sobre fe tecnológica, gobernanza, imperios digitales y democracia.
Empezaste como ingeniera en Silicon Valley y terminaste convirtiéndote en una de las principales periodistas especializadas en inteligencia artificial. ¿Cómo se produjo esa transición?
Comenzó justo después de graduarme en la universidad. Me mudé a Silicon Valley, empecé a trabajar en tecnología y muy pronto me di cuenta de que ese no era el ecosistema del que quería formar parte. Pasé mucho tiempo pensando qué otra cosa podía hacer. La escritura siempre había sido mi otra pasión. Antes de decidir estudiar ingeniería, en realidad había pensado especializarme en escritura, así que siempre han coexistido esos dos caminos posibles en mi vida. Cuando vi que el camino de la industria tecnológica no funcionaba para mí, me pregunté si debía regresar a ese sueño anterior, esta vez centrado en el periodismo en lugar de la ficción. Aproximadamente un año después de empezar a trabajar en tecnología, cambié de carrera y comencé a dedicarme al periodismo.
Has realizado muchas entrevistas y una enorme cantidad de reportajes sobre la IA antes de este libro. ¿En qué momento pensaste: «Aquí hay una historia más grande, esto tiene que convertirse en un libro»?
Me di cuenta de que tenía que ser un libro cuando apareció ChatGPT. Mucha gente asume que quería escribir un libro sobre OpenAI y que luego llegué a la conclusión de que era una forma de imperio, pero en realidad fue al revés. Durante varios años había estado informando sobre los paralelismos entre la industria de la IA y el colonialismo. Escribí una serie de cuatro partes en MIT Technology Review titulada «AI Colonialism» y ya me preguntaba si ese trabajo podía convertirse en un libro. En medio de esa reflexión se lanzó ChatGPT. Mi agente literario me preguntó: «¿Cómo cambia esto las cosas?», y me di cuenta de que lo empeoraba todo. Incluso con modelos más pequeños y ligeros ya había observado patrones de explotación laboral y extracción de recursos. ChatGPT aceleró de forma brutal el paso hacia modelos de escala gigantesca que intensificaron esas dinámicas.
Al mismo tiempo, la calidad de la información que la gente recibía sobre la IA cayó en picado. El bombo publicitario era abrumador. De la noche a la mañana aparecieron «expertos en IA» por todas partes, y para alguien que llegaba nuevo era muy difícil saber en quién confiar. Sentí que, para explicar lo que realmente estaba ocurriendo, necesitaba contar toda la historia: la historia de OpenAI, cómo llegamos a ChatGPT, cómo todo esto se cruza con patrones coloniales de extracción, y empaquetarlo de forma que un lector curioso pudiera usarlo como una guía única y coherente. Fue entonces cuando se consolidó como proyecto de libro.
Una de las cifras que más sorprendió a mis alumnos es la proyección de que el despliegue de la IA solo en Estados Unidos podría aumentar el consumo energético en torno a un 40 % para 2030. Es una cifra asombrosa. No hablamos de ferrocarriles ni de redes eléctricas, sino de chatbots y sistemas de recomendación. ¿Cómo consiguen los grandes actores convencer a tanta gente de que este es el camino correcto?
Creo que lo hacen presentándolo falsamente como la única forma de obtener los beneficios de la IA. Mucha gente cree sinceramente que la IA puede ser beneficiosa. Si Silicon Valley les dice: «Para conseguir esos beneficios debemos consumir esta cantidad de energía y entrenar con esta cantidad de datos», entonces las personas que están en la cima —que no son quienes soportan los costes inmediatos— lo justifican como un intercambio: daños sociales y medioambientales a corto plazo a cambio de ganancias de productividad a largo plazo.
En el libro intento desmontar la idea de que solo existe un único camino de desarrollo. Hay muchas maneras de avanzar en la IA que no requieren un aumento del 40 % en el consumo energético. Cuando eso se entienda de forma generalizada, resultará evidente que podemos perseguir los beneficios sin aceptar costes tan desmesurados. Cuando doy charlas suelo usar la metáfora de atravesar un bosque. Hay muchos senderos que te llevan al otro lado. Algunos implican talar todo el bosque, que es básicamente lo que estamos haciendo ahora. Pero también se puede conservar el bosque y llegar al mismo destino. ¿Por qué estamos arrasándolo si no es necesario?
En tu libro hablas incluso de la AGI como de una especie de religión. ¿Cómo consiguen líderes como Sam Altman convencer tanto a sus empleados como al público?
Aquí hay dos niveles. Dentro de empresas como OpenAI, los empleados suelen ser creyentes mucho más fervientes que el público general. Una de las razones es que ven demostraciones internas y capacidades que nunca llegan a hacerse públicas. Desde su punto de vista, los críticos externos «simplemente no saben lo que está a punto de llegar». Además, viven en enclaves monoculturales donde todo el mundo —compañeros, amigos, inversores— repite la misma narrativa: que las capacidades seguirán mejorando y que cualquier obstáculo acabará desapareciendo. Cuando estás rodeado de personas extremadamente inteligentes y amables, a las que respetas, y todas dicen lo mismo, resulta muy difícil no creerlo también.
Lo interesante es que ellos mismos lo describen como una creencia. Se llaman a sí mismos «creyentes en la AGI» o «AGI-pilled». Son conscientes de que están entrando en una especie de mitología, en una distorsión deliberada de la realidad.
Hacia fuera, el relato funciona de otra manera. Silicon Valley suele decir al público: «Tenemos conocimientos especializados. Si no ves lo que nosotros vemos, el problema eres tú: no eres lo bastante técnico, no eres lo bastante inteligente, no estás lo bastante cerca de la frontera». Esa retórica hace que la gente dude de sus propias críticas. A eso se suma que la promesa de la AGI es enormemente evocadora. He empezado a compararla con el espejo de Erised de Harry Potter. Quien se mira en ese espejo ve su deseo más profundo. La AGI funciona como ese espejo. Cuando Sam Altman habla de la AGI, sostiene ese espejo metafórico y la gente ve lo que más desea: el fin de la pobreza, un crecimiento económico masivo, curas para el cáncer. ¿Quién no ha tenido un ser querido que haya sufrido cáncer? Cuando se lanzan promesas tan cargadas de emoción, la gente quiere creer, aunque no entienda realmente cómo podrían hacerse realidad. Esa dinámica se está reproduciendo ahora a escala global.
Hablemos de gobernanza, porque mis alumnos y yo hemos pasado meses intentando entender la estructura de OpenAI. Está la organización sin ánimo de lucro original, la entidad con ánimo de lucro con límite de beneficios, complejos acuerdos bajo la ley de Delaware… Parece casi un caso práctico sobre cómo construir un imperio. ¿Cómo interpretas el origen de esta estructura?
Con el tiempo he desarrollado una hipótesis. No creo que Altman y Musk se sentaran al principio a diseñar conscientemente esta elaborada transición de organización sin ánimo de lucro a gigante comercial. Creo que desde el inicio sabían que querían crear el laboratorio líder, uno capaz de superar a Google, que entonces era el actor principal. Altman entendió que el primer cuello de botella no era el capital, sino el talento. Para atraer a los mejores profesionales de Google, OpenAI no podía competir en dinero —Google siempre podía pagar más—, así que decidió competir en misión.
La forma más potente de demostrar compromiso con una misión es crear una organización sin ánimo de lucro. Eso fue lo que hicieron. Reclutaron a personas como Ilya Sutskever con un argumento muy claro: «¿Quieres pasar tu vida creando productos para una empresa o trabajar en algo más grande, en beneficio de la humanidad?». Una vez resuelto el problema del talento, la organización sin ánimo de lucro había cumplido esencialmente su función.
Después, el cuello de botella pasó a ser el capital. OpenAI optó por un enfoque obsesionado con la escala: construir superordenadores cada vez más grandes y entrenar modelos cada vez mayores. Eso es extremadamente caro, así que crearon la entidad con ánimo de lucro para recaudar fondos. Como la organización sin ánimo de lucro ya existía, la colocaron por encima de la estructura comercial. El resultado fue una estructura muy inestable. Los primeros empleados pensaban que se unían a una organización sin ánimo de lucro; los contratados después creían que entraban en una startup normal. OpenAI se convirtió en la única organización sobre la que he informado en la que los empleados discrepaban de forma fundamental sobre si trabajaban o no en una empresa.
Esa tensión —misión frente a beneficio, sin ánimo de lucro frente a startup— generó conflictos constantes sobre la estrategia. También sentó las bases para el despido y la posterior readmisión de Altman. Algunas personas pensaban que estaba empujando a la organización cada vez más hacia un modelo de empresa convencional, alejándola de su misión original. Al mismo tiempo, existían incentivos financieros muy potentes en la dirección contraria: se estaba preparando una gran oferta de recompra de acciones y los empleados podían ganar millones. La estructura sin ánimo de lucro y los incentivos con ánimo de lucro acabaron chocando.
El último giro es que OpenAI se ha convertido, de facto, en una empresa con ánimo de lucro sin ambigüedades. La organización sin ánimo de lucro sigue existiendo con fines filantrópicos, pero ya no gobierna formalmente la entidad comercial. Hubo una intensa labor de presión para que los reguladores de Delaware y California aprobaran esa transición. Es un ejemplo muy claro de cómo una organización puede empezar con un relato caritativo y acabar siendo una empresa convencional y muy rentable, sin perder del todo el aura de su misión original.
Todo esto conecta con un patrón más amplio que hemos visto en otros líderes tecnológicos, como Steve Jobs o Elon Musk, celebrados como visionarios pero con personalidades extremadamente difíciles. ¿Hay algo en la creación de este tipo de empresas que exija un determinado tipo de persona?
Creo que es un círculo vicioso. Probablemente hay un tipo particular de ego que lleva a alguien a pensar que debe crear una empresa con la ambición de influir en la vida de miles de millones de personas. Cuando esa persona tiene cierto éxito, el poder refuerza ese ego. Estar en esa posición te aísla de la crítica; dejas de rendir cuentas ante nadie. Te acostumbras a hacer lo que quieres sin fricciones. Al mismo tiempo, aumentan las críticas públicas a tus acciones, a menudo con motivos fundados, y eso puede endurecer todavía más tu postura. Todo ello alimenta un bucle en el que las personas se convierten en versiones cada vez más extremas de sí mismas.
Una de las cosas que más me preocupa es el impacto de estos imperios en la democracia. Los líderes electos saben que existen contrapesos y que, al final, los ciudadanos pueden echarlos con su voto. Pero los directores ejecutivos de las grandes tecnológicas no son elegidos. Con la IA generativa, el análisis dirigido y plataformas gigantescas, disponen de herramientas capaces de influir profundamente en la opinión pública. ¿Hacia dónde crees que nos dirigimos?
Si permitimos que estas empresas sigan acumulando recursos y energía, construyendo todas las infraestructuras que quieran y haciendo crecer sus modelos a escalas sin precedentes, creo que regresaremos a una era de imperios. Cuando hablo de nuevas formas de imperio, lo digo muy en serio. En un mundo así, la democracia no sobrevive. Democracia e imperio son conceptos antitéticos. No pueden existir democracias sanas cuando un pequeño grupo de personas en la cúspide está configurando la vida de miles de millones de personas en todo el mundo.
Por eso creo firmemente que debemos hacer todo lo posible para exigir responsabilidades a estas empresas. El objetivo no es que desaparezcan. El objetivo es que dejen de ser imperios. Las empresas no tienen por qué ser imperios. Muchas ofrecen bienes y servicios útiles dentro de un intercambio justo de valor. El problema de los gigantes actuales de la IA es que están explotando y extrayendo mucho más valor del que devuelven. Tenemos que acabar con ese patrón si queremos preservar la libertad, la capacidad de acción, la dignidad, las oportunidades económicas futuras y, en última instancia, la capacidad de las personas para autogobernarse y decidir su propio futuro, que es el núcleo mismo de la democracia.
Un año más, consumo responsable y boicot a Israel en las compras navideñas
Ecologistas en Acción recuerda que el supuesto plan de paz en Gaza no ha detenido la masacre y reivindica el boicot en el consumo en estas fechas como herramienta de presión política.
La campaña se centra en señalar a Carrefour, una entidad que cuenta con más de 50 establecimientos en Israel y tiene múltiples vínculos con empresas cómplices del genocidio en Gaza.
La organización ecologista también difunde sus habituales recomendaciones festivas para disfrutar del descanso, los planes sencillos, la buena compañía y contribuir a un mundo sostenible y justo.
En fechas en las que se habla de paz, de amor y de estar en compañía de gente querida, Ecologistas en Acción recuerda que la paz que anunciaron Donald Trump y Benjami Netanyahu y entró en vigor el pasado 10 de octubre no ha llegado. Es más, el genocidio continúa en forma de ataques y asesinatos diarios, bloqueo de ayuda humanitaria, abandono de la población ante fuertes temporales, ocupación y apartheid que se suma a la colonización, expulsión y limpieza étnica del pueblo palestino desde hace al menos 75 años. Todo ello unido a un ecocidio que, contaminando agua y arrasando con los cultivos, busca imposibilitar la vida de la población palestina.
Por ello, y como parte de sus consejos festivos, este año la organización ecologista vuelve a sumarse a la campaña de la plataforma Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) para hacer un llamamiento por el boicot en las compras: “Ahora que se acerca uno de los periodos de mayor consumo del año, el boicot del consumo es una herramienta efectiva de presión social para frenar las agresiones de Israel bajo la complicidad de la comunidad internacional”.
En el centro de la campaña de boicot se sitúa Carrefour, una multinacional que cuenta con más de 50 establecimientos en Israel, ha regalado lotes de productos a soldados del ejercito israelí, vende productos fabricados en Israel y tiene acuerdos y alianzas con empresas israelíes activas en la industria de los asentamientos ilegales en Cisjordania cómplices del genocidio, tales como Electra Consumer Products, Yeinot Bitan o el banco Hapolaim.
Ecologistas en Acción se suma a la denuncia pública de Carrefour y a las movilizaciones que, durante los próximos días, se esperan en diferentes territorios del Estado español para señalar a esta cadena de supermercados e informar a la ciudadanía de su complicidad con las masacres del pueblo palestino. Unas movilizaciones a las que en las últimas semanas también han recibido cadenas de ropa como Zara o restaurantes de comida rápida como McDonalds.
Según Enrique Quintanilla, portavoz de la organización ecologista, “las campañas de desinversión y boicot contra estas empresas, cuidadosamente seleccionadas, aumentan la presión sobre ellas para que pongan fin a su complicidad con la opresión del pueblo palestino. Ya ha ocurrido en el pasado, por ejemplo, con la marca de ropa deportiva Puma, que hace un par de años no renovó su contrato de patrocinio con la Asociación de Fútbol de Israel (IFA), que gobernaba y abogaba por mantener equipos en asentamientos ilegales israelíes en tierras palestinas robadas”.
Unas fiestas con menos y mejor consumo
Ecologistas en Acción llama al boicot a Carrefour no solo por su complicidad en el genocidio en Palestina, sino también por el modelo de consumo que reproduce. Su funcionamiento de gran distribución genera grandes impactos ambientales y sociales, ya que se basa en un modelo deslocalizado, derrochador de energía, generador de desperdicio alimentario y de ingentes cantidades de envases, que genera menos puestos de trabajo que el pequeño comercio. Algo que aprovecha el poder que le otorga su amplia cuota de mercado para imponer precios en origen abusivos y que concentra la riqueza.
Como alternativas a la compra en Carrefour, Ecologistas en Acción apuesta por opciones más justas y sostenibles ambientalmente como es el caso del pequeño comercio, que garantiza una mejor distribución de la riqueza y la creación de empleo. También por opciones que apuestan por relaciones comerciales justas y por la venta de productos locales y de producción ecológica.
Como cada año, la organización ecologista incide en su apuesta por un consumo en el que los actores respeten los derechos humanos, frente a las injusticias que esconden el modelo de consumo actual dominado por grandes empresas que anteponen los beneficios económicos por encima de las personas.
En esta línea, además de llamar al boicot comercial a algunas marcas, Ecologistas en Acción recuerda sus habituales consejos navideños, entre los que destaca descansar y disfrutar de planes sencillos y en buena compañía. Además, pone el acento en el mencionado consumo local, la apuesta por regalos –desde juguetes a todo tipo de productos y alimentos– procedentes de la Economía Social y Solidaria o del comercio local, suscripciones a medios independientes y cooperativos y/o regalos no materiales en forma de tiempo y momentos compartidos, la celebración de cenas y comidas sabrosas pero sostenibles, y, en general, la reducción del consumo y de la huella ecológica así como la promoción del activismo, el asociacionismo y el ecologismo social.
Luis Azorín, portavoz de Ecologistas en Acción, ha declarado: “Las palabras de solidaridad y paz, tradicionalmente asociadas a las fiestas navideñas, cada vez quedan más olvidadas en la vorágine consumista de estas fechas. Sin embargo, la masacre que el ejército israelí está perpetrando en Gaza hace imprescindible que demos protagonismo a estos valores, transformando el tradicional consumismo desaforado en un consumo más racional y crítico enfocado a la defensa de los derechos humanos”.
La noviolencia como acción política. Cambio global frente al militarismo y la violencia rectora
La noviolencia como acción política. Cambio global frente al militarismo y la violencia rectora
Juan Carlos Rois
Madrid, La Imprenta, 2025
502 págs.
Pedro Oliver Olmo
En estos tiempos de dialécticas prebélicas confusas y alarmantes, en medio del pavor que nos provoca la convergencia neoimperialista del trumpismo y el putinismo, y entre las premuras europeas en torno al rearme y la promoción de una cultura de guerra que está cambiando las mentalidades contemporáneas, a poco que se quiera mirar, podremos ver con extraordinaria nitidez todo, absolutamente todo lo que arrastra la guerra desde antes de empezar a hacerse efectiva. El belicismo puede ser previo a la guerra, la historia está repleta de ejemplos, o puede acelerarse para quedarse como forma de gobierno político, habitualmente en contra de los derechos sociales, cambiando la relación de fuerzas en el orden económico y en el reparto del poder a nivel internacional. Son propagandas, pero también son realidades en curso. Son futuribles, pero también terribles novedades.
La guerra es posible porque existen los ejércitos que se preparan para librarla, incluyendo los reclutamientos obligatorios que pueden imponerse a la población mientras también se echa mano de instrumentos de violencia mercenaria y combate asesino cada vez más profesionalizados y externalizados. Ningún ejército prepara la paz, como ninguna política que promocione el militarismo puede preparar la justicia social. El gobierno del PSOE y Sumar se enfrentan ahora por ello, pero llevan años tomando decisiones militaristas y armamentísticas en los consejos de ministros, incluyendo aquellos anteriores que tenían dentro a destacados miembros de Podemos. La guerra es posible porque existe la industria más desalmada, la militar; y porque los gobiernos la financian con los impuestos de todos, con presupuestos que crecen ad nauseam, entre el 2% y el 3% de aquí a nada y el 4% y el 5% seguidamente, hasta alcanzar, quién sabe con qué celeridad, la desorbitada cifra del 6% del PIB, o más, en detrimento, claro está, de los recursos sociales más elementales, la salud, la educación, la ciencia, las políticas públicas de asistencia y cuidados, la protección civil, la cultura, etcétera.
Las malas vibraciones de nuestro presente belicista nos fustigan para recuperar, reinventar y repensar los repertorios y los métodos de acción del movimiento pacifista y antimilitarista, dando un valor especial a la experiencia de la acción noviolenta y sus capacidades para conseguir apoyo o afecto popular. En España la noviolencia ha estado presente en diversos movimientos sociales y políticos, inspirada en las ideas de Henry David Thoreau, Tolstoi, Gandhi, Martin Luther King y Gene Sharp (cuya obra se ha utilizado por movimientos sociales antisistémicos en Occidente y movimientos democráticos en Europa del Este, Asia y Medio Oriente o en la Primavera Árabe). También hay bastantes personas dedicadas a la investigación e incluso instituciones universitarias y revistas académicas. Una de las personas que más ha contribuido a todo ello con compromiso militante es el abogado madrileño Juan Carlos Rois, quien escribe y publica desde la altura de las largas décadas que dedicó al activismo en el MOC y a la movilización de la insumisión al Servicio Militar Obligatorio y la Prestación Social Sustitutoria, donde contribuyó sobremanera a componer la estrategia jurídica de aquella gran campaña de desobediencia civil; y en colectivos antimilitaristas como Utopía Contagiosa, especializado en la difusión del pensamiento antimilitarista y la acción noviolenta; además de trabajar hombro con hombro en colectivos de lucha contra la pobreza y a favor de los derechos sociales.
Leyendo este nuevo libro de Juan Carlos Rois, repasando la textura orientativa y propositiva de sus tres capítulos, a veces reflexiva y muy documentada y a veces en clave eminentemente didáctica, con figuras y cuadros informativos que hacen que su lectura sea tan ágil como la de un manual, he deducido inevitablemente que estamos ante un material muy oportuno. A Juan Carlos Rois, muy activo como escritor y divulgador, especialista en el análisis del gasto militar, siempre le ha aguijoneado la clásica pregunta que se suele lanzar a los movimientos sociales: ¿y ahora qué hacemos? El momento en el que ha salido a la luz este libro, aunque empezó a escribirse en los tiempos de la COVID y los confinamientos, contribuye, por un lado, a la preparación de respuestas inmediatas contra el ambiente belicista y el proceso de militarización global que conlleva; y por otro, a la promoción de un pacifismo radicalmente antimilitarista que asuma la noviolencia como proceso humanizador y de construcción de una “paz positiva”. La acción política noviolenta “frente a la violencia rectora” -como enfatiza Rois- se convierte en una experiencia de lucha y asimismo en una escuela de vida, en el propio “motor del cambio”. Si se quiere construir una sociedad desmilitarizada debemos identificar y acometer las causas de las guerras, trabajar por la resolución pacífica de los conflictos y edificar con credibilidad y rigor alternativas a la defensa militar como la “defensa popular noviolenta”.
El debate en torno a la noviolencia siempre ha tenido muchas vertientes y no pocas aristas. El autor no las elude. Insiste en que la noviolencia, en la práctica, siempre ha estado dentro de las experiencias de los movimientos sociales. Es un legado que no debe verse exclusivamente asociado a los movimientos por la paz y el antimilitarismo. Pero, en cualquier caso, y al margen de los niveles de compromiso con esta opción de lucha, la necesidad de una toma de conciencia sobre las urgencias del momento histórico que vivimos nos debe interpelar. Asistimos a una ebullición de la violencia a grandes rasgos. Sobre el pivote de la violencia geopolítica se activan todas las expresiones del resto de violencias sociales y políticas, enrareciendo incluso la atmósfera vital que alienta los malestares y las violencias interpersonales. Frente a algo de esa envergadura quizás no nos baste con la mera resistencia, aunque resistir a la guerra se nos haga tan importante como respirar una nueva esperanza en el ser humano y en el planeta. Será necesario orquestar una basta acción política noviolenta con el doble sentido que proyecta este libro: como instrumento político contra el militarismo y la eventualidad de la guerra, y como estrategia de transformación de la sociedad.
Sin noticias de Paz, Diciembre 2025
Otro episodio más de Sin Noticas de Paz
En este capítulo tenemos:
No al despilfarro político y las subvenciones, si al gasto militar
Efemérides
Buscamos becario infiltrado
Cesta de Navidad para Palestine Action
Coplilla por Palestina
La guerra del mes: Sudán.
La política del miedo: 80.000 millones de gasto militar para 2026
Presentación del informe «La política del miedo: 80.000 millones de gasto militar para 2026».
(Descarga del informe, más abajo).
Juan Carlos Rois y Grup Antimilitarista Tortuga
No podemos pasar por alto que el militarismo ha tenido un peso mayor que el deseado en el devenir de la humanidad. Por supuesto, también en la historia de las instituciones de nuestro estado y en la de la instrucción de las masas que lo han respaldado.
A pesar de ello, se había conseguido, al menos, que determinadas retóricas autoritarias y algunas ideologías violentas se mantuvieran agazapadas ante el temor del rechazo en el espacio público. Parece que ya no es así.
Mucho se habla de las arengas intolerantes y militaristas de la ultraderecha, pero, si analizamos la realidad con rigor, podemos constatar que este discurso es también aceptado por gran parte de la derecha tradicional. Y, más aún, si estudiamos con cierto esmero el dispendio que suponen las partidas de gasto militar en el estado español, afirmaremos que el carácter de nuestras instituciones es netamente militarista, incluso cuando las controlan formaciones autoproclamadas como izquierdistas.
En el presente documento se demuestra que el gasto militar del estado español en 2025 superó los 65.000 millones de euros, cifra que multiplica por 4,49 el gasto reconocido por el gobierno. Ello se debe a que al gasto oficial del Ministerio de Defensa se debe añadir el escondido en otros ministerios y capítulos de los presupuestos, y, además, hay que contabilizar otras partidas como el gasto extrapresupuestario generado por el uso abusivo del fondo de contingencia, las cantidades programadas de gasto plurianual y la amortización anual de deuda pública.
Estos números se acercan al 4,1% de nuestro PIB, lo cual desmiente todas esas milongas según las cuales España aportaría menos del 2,1% de su PIB a gasto militar y que, por tanto, sería uno de los estados menos implicados en la OTAN.
La realidad es bien distinta: España es, entre las 42 administraciones militaristas y atlantistas, la séptima que más dinero aporta a la organización.
Asimismo, España se muestra desde tiempos de Felipe González como una potencia eminentemente intervencionista y participa actualmente, según datos oficiales, en 19 misiones —siete de ellas son de la OTAN— que suponen un gasto superior a los 1.700 millones de euros.
Y nuestra estimación, como se demuestra en este informe, es que el gasto militar y de control social aumente en 2026, a pesar de la congelación de los presupuestos, hasta superar los 80.000 millones de euros.
Por último, queremos dejar claro que todas las páginas que se despliegan ante ti han requerido de rigor y exhaustividad para ser escritas, pero, puesto que la verdad es el mejor motor para empezar a andar, también ofrecen algunos principios inspiradores para intentar mejorar el mundo.
Frente a los discursos y políticas amparados en el miedo y el odio, y frente a unos desorbitados gastos militares que limitan los presupuestos sociales y que cargan a sus espaldas las clases más bajas, profundizamos en la idea de seguridad humana.
El rearme y el intervencionismo no van a construir un mundo más acogedor, solo reforzarán dinámicas violentas. Las políticas sociales y ambientales son el camino para construir un mundo más solidario y seguro. Y será el pueblo, por encima de las instituciones, quien las deba abanderar.
En definitiva, te presentamos a continuación el análisis más profundo que hemos podido elaborar sobre la evolución del gasto militar y de control social en estado español, así como de su relación con la sociedad y sus dinámicas.
Para descargar el informe:
Para descargar el resumen del informe:
No al despilfarro político y las subvenciones; sí al gasto militar
Tradicionalmente en la izquierda casquivana que no reconoce las gloriosas gestas del ejército patrio se vienen comparando las inversiones en la defensa nacional con unos supuestos desvíos dinerarios destinados a variopintas divagaciones, gastos sociales pagados con gastos militares, en resumen. Sin entrar a valorar tales disparates ni quillotrar la justa crítica a tales perspectivas erróneas, desde la oficina central de Sin Noticias De Paz vamos a ilustrar desde la parresía lo que el ministerio ahorra al ciudadano de a pie. Y a la ciudadana más:
1. Por poner un ejemplo: La bayoneta KCB_77 es un complemento del fusil de asalto HK G-36E. Esta bayoneta, fabricada en las vascongadas y Albacete por Aitor-Pieclu sale por 220€. Con este montante podrían comer y beber en un reservado de un céntrico restaurante valenciano dos personas y dejar una buena propina.
El fusil que acoge la bayoneta, el HK G36, que jubiló al Cetme, nos sale por 1500 eurillos; con esto apenas podría Mazón ir al Ventorro 9 veces.
Al fusil hay que sumarle el visor nocturno AN/PVS-27 y de paso los colimadores (herramientas láser para ajustar la puntería del arma) y, claro está, los necesarios guardamanos. Evidentemente no se puede salir a trabajar sin raíles Picattinny FUSA (para fusil de asalto), la linterna y empuñadura táctica, el designador láser y la mira holográfica con la útil montura para el visor nocturno. Todo esto suma y gracias a esta inversión en la defensa nacional evitamos que esta parte del erario público se destine a ágapes de políticos incapaces en almuerzos de lujo.
Vivaspaña!!!
2. Recientemente la más bella flor de la Defensa, Margarita ministra Robles, ha destinado 10 minolles, que diría su antecesor en el cargo, Bono, a un estudio. Sí, como oyen, un estudio que realizará Airbus Helicopters para desarrollar una posible futura versión antisubmarina y antisuperficie (que no sabemos exactamente lo que es) del helicóptero NH90.
Inversión en I+D que se adjudicó a esta empresa experta en altos vuelos. La compañía explica que el estudio dará respuesta a los desafíos tecnológicos planteados ya abonados por Bono que en su día apostó por la compra de los paratos que se han inspirado en el autogiro de Juan de la Cierva.
Seguimos hablando de altos vuelos, como los que disfruta nuestro actual presidente. Día sí, día no, volando voy volando vengo, en mi Falcon yo me entretengo. Y ¿a cómo está el Falcon? Pues va por horas, a razón de 5600€/hora por ser para Pedro (grito de Penélope Cruz en los Óscars: Pedroooo).
Entonces con los minolles que cuesta el estudio que hemos encargado del helicóptero NH90 el jefe de gobierno podría disponer del avión Falcon 1775 horas. Na menos que 74 días visitando amigues homónimos u tocayos.
Pero el ministerio va más lejos y en mor del amor al pueblo acabamos de adquirir en el anterior black friday 31 helicópteros NH90 por sólo 57580 minolles de €. Lo que equivale a 10282 horas de Falcon, 428 días en los que el presidente no podrá escaquearse de sus funciones y tendrá que hacer como que trabaja. Gracias a las inversiones en industria militar tenemos un presidente con los píes en la tierra.
Vivaspaña!!!
3. El Consejo de Ministros ha aprobado un acuerdo por el que permite que el Ministerio de Defensa acometa la modernización y la adquisición de armamento y material para la Unidad Militar de Emergencias (UME) por importe de más de 800 millones de euros. Poco nos parece.
Se acometerá la modernización y adquisición de nuevos programas con un compromiso de 742.949.297 euros destinados a, entre otros, el programa conjunto de Guerra Electrónica Santiago (y cierra Ejpaña), el simulador SIMFAC de apoyo aéreo, el sistema Mistral (un sistema ligero de misilitos de corto alcance) o el sistema de entrenamiento táctico del avión T.21.
El Gobierno recuerda que para mantener las capacidades operativas de la UME se implantará la nueva Unidad de Drones, que, para poder desarrollar sus funciones, precisa contar con equipos y material, cuyo importe total asciende a 16,5 millones de euros.
Además, se destinarán casi 75,5 millones para atender las necesidades en obras de infraestructuras y otras minucias.
Gracias a estos héroes que con su valor vencieron a Filomena, apagaron el volcán de Cumbre vieja, nos salvaron del covid-19, quitaron todo el barro de Valencia, sofocaron los incendios de este verano y hacen los mejores calendarios 2026 con gente guapa, además nos salvan de los rollazos del pésimo y beligerante cine actual. Español es una palabra gloriosa menos cuando se combina con cine; cine español es sinónimo de problemas digestivos (sonido pedo, prrrrt, onomatopedo).
Lo traemos a colación porque a pesar de lo que manda la lógica el gobierno ha destinado ayudas y subvenciones para el cine y producción audiovisual:
Ayudas a la producción, ayudas a guiones, ayudas a la distribución internacional de pelis españolas,ayudas a la organización de festivales, ayudas a la participación de obras españolas en eventos internacionales, ayudas a laboratorios e incubadoras de proyectos audiovisuales, ayudas para la producción de largometrajes,ayudas para la escritura de guiones de largometrajes,ayudas a la producción de cortometrajes,,.......ayudicas y más ayudicas.
Pero gracias a los épicos esfuerzos de la UME y a su inversión de más de 800 millones de € tanta ayudita ha sido recortada y la partida para el cine español será de nada más que 167 millones, lo cuál nos salva de unas cuantas aburridas pelis de guerra civil otra vez, como si no tuviéramos netflix, coño.
Gracias UME.
Vivaspaña !!
4.Ya sabemos que con un submarino S80 podrían algunos hacer un hospital o dos pero ¿será Quirón u otro de la seguridad social de esos que la eterna lista de espera para que te vean es eterna ¿eh?. Dejemos la demagogia y reconozcamos que los gastos militares no sólo son contingentes sino necesarios.
Mira lo que les ha pasado a los palestinos por no tener un buen ejército.
Téngalo en cuenta y recuerden:
Gastos militares son gastos vitales. Con lo que cobran los jubilados compremos tanques al contado.
Vivaspaña!!!
Tortuga denunciará el intento de convertir la industria artesanal alicantina en militar
Cigala News
El contexto de rearme que está sucediendo en toda Europa espoleado por la amenaza de una hipotética invasión del continente por parte de la Federació Rusa ha llegado a tierras alicantinas. Atendiendo al llamamiento de autoridades europeas como Úrsula Von del Leyen, Kaja Kallas y Rowan Atkinson, las principales compañías industriales de la Unión aceleran sus planes para adaptarse a una futura economía de guerra.
Gigantes del motor como Volkswagen, Renault o Vespa ultiman sus estrategias para iniciar la fabricación a gran escala de vehículos de uso militar. El resto de industrias se preparan para acometer transformaciones semejantes. Los expertos de la economía indican que el militar es, actualmente, el único sector viable para los buenos negocios. Por ello, aun en caso de que la gente se diera cuenta de que la anunciada amenaza rusa es un bulo, las autoridades de la Unión y los dirigentes de sus Estados deberían encontrar algún tipo de excusa para iniciar una guerra a gran escala contra el país de Putin, que justificara las inversiones en armamento, diera aire a la macroeconomía y mejorara el balance de resultados de los bancos, dirigentes políticos y comisionistas en general.
En dicho contexto, esta agencia ha podido saber que el Grup Antimilitarista Tortuga ha tenido acceso a un sumario secreto del gobierno valenciano en el que se detallan los planes de transformación de las principales industrias artesanales de la provincia de Alacant, las cuales, en un periodo de cinco años, habrían de adaptar sus lineales productivos a la fabricación de productos de uso militar.
El dossier que, según nos informan desde la organización antimilitarista, quedó traspapelado, junto a un paquete de Kleenex y media botella de Ballantines, en una mesilla del restaurante El Ventorro, en el transcurso de una comida celebrada el mismo día de la DANA, entre el ex-presidente Carlos Mazón y un comensal desconocido, detalla planes para que la industria textil de l'Alcoià y el Comptat se dedique íntegramente a la fabricación de ropa militar, telas de camuflaje, paracaídas o velas para buques militares de guerra. Las fábricas de alfombras de Crevillent, mediante un pequeño ajuste de su maquinaria, pasarían a producir misiles tierra-tierra hipersónicos. Por su parte, la industria juguetera de Ibi y Onil, también mediante transformaciones mínimas, se dedicaría a la fabricación de drones militares, fusiles nerf con munición real y soldados-robot teledirigidos con mando a distancia. El sector turronero de Xixona, aprovecharía su alto abastecimiento de azúcar y almendra para dedicarse a la producción a gran escala de goma-2, así como armas químicas y bacteriológicas. Por último, el dossier también relata como la producción alfarera de Agost se enfocaría a la fabricación de cantimploras de barro con asa y doble agujero como parte del equipo de campaña de los soldados, así como de tubos lanzagranadas y cañones de carro de combate producidos con una novedosa tecnología a base de una aleación de arcilla, agua y sal que se calienta en hornos especiales a más de ochenta grados.
Fuentes de Tortuga barajan el momento más idóneo para hacer pública esta escandalosa información que amenaza con dejar sin juguetes a las niñas y niños en las navidades venideras, así como menguar los beneficios que cada año obtienen los dentistas a causa de la ingesta masiva de turrón.
El gobierno español activa la cláusula para sortear el embargo de armas a Israel un día antes de Nochebuena
Alejandro López de Miguel - Itziar Elizalde
El Gobierno estrena el botón del pánico para esquivar el embargo de armas a Israel un día antes de Nochebuena, en pleno parón navideño. El Consejo de Ministros del 23 de diciembre, el último del año, ha acordado recurrir por primera vez a la cláusula de escape que introdujeron en el real decreto-ley de embargo, aprobado en septiembre.
En la misma jornada, el Ejecutivo también ha acordado destinar algo más de 2.000 millones de euros a partidas relacionadas con la Defensa, con el objetivo de cumplir con los compromisos asumidos con la OTAN.
Fuentes de Moncloa reconocen a Artículo14 que esta “excepción” en el embargo se ha utilizado “para que Airbus pueda seguir fabricando en España, tal y como marca el decreto”. Este mecanismo para soslayar los controles fue duramente criticado por los aliados parlamentarios de izquierdas de la coalición, así como por el socio minoritario del Gobierno, Sumar.
Temían que sirviera para seguir comprando y vendiendo armas al régimen de Benjamín Netanyahu, a sus empresas o a las que operan en los territorios ocupados por Israel. Desde el Gobierno confirman que esta “excepción”, que se activa por acuerdo del Consejo de Ministros, se utiliza ahora por primera ocasión: “Está pensada para cuestiones así”. Y rechazan que vaya a servir para comprar o vender armas a Israel.
Salvar las piezas del A400M
En este sentido, distintos medios se han hecho eco este martes de la petición del gigante aeronáutico europeo al Gobierno para que activase esta cláusula, recogida en la disposición adicional primera del decreto ley “de medidas urgentes contra el genocidio en Gaza y de apoyo a la población palestina”.
Airbus trasladó las dificultades que venía arrastrando con el desarrollo del avión de transporte A400M, según informa El Español. En concreto, con los impedimentos para importar la tecnología israelí que puedan requerir los clientes que adquieran estas aeronaves, y no con los componentes específicos que incorpora.
El texto del acuerdo aprobado por el Ejecutivo no detalla los componentes concretos a adquirir, ni ningún dato específico; tampoco alude a ningún importe o impacto económico.
Airbus, junto a Indra y Escribano Mechanical & Engineering, es uno de los grandes ganadores de los Programas Especiales de Modernización (PEMs), dispuestos por el Gobierno para lograr cumplir con el compromiso de gasto del 2,1% del PIB en Defensa.
Es, además, un jugador relevante en el ámbito industrial español. Con ocho centros en Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucía, la compañía genera más de 14.000 puestos de trabajo y aporta cerca de 2.800 millones de euros al Producto Interior Bruto.
Sin detalles
La nueva portavoz del Gobierno, Elma Saiz, no aludió a esta cuestión en su primera rueda de prensa para explicar los acuerdos alcanzados por el Ejecutivo. A menudo, además, la referencia del Consejo de Ministros es parca en detalles.
En este caso, el acuerdo básicamente alude en genérico a “la transferencia de determinado material de defensa y doble uso, de conformidad con lo previsto en la disposición adicional primera del Real Decreto-ley 10/2025, de 23 de septiembre”.
La disposición adicional a la que se refiere el acuerdo puede activarse cuando el Gobierno considere que la aplicación del embargo “suponga un menoscabo para los intereses generales nacionales, previo informe de la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso (JIMDDU)”.
La presidencia de este organismo, la JIMDDU, que debe estudiar e informar antes de que se aplique una excepción al embargo, corresponde a la Secretaría de Estado de Comercio, dentro del Ministerio de Economía. Fuentes del departamento que lidera Carlos Cuerpo aseguraron no tener más información sobre este acuerdo.
Una cláusula que planeaban “evitar”
El Ejecutivo de Pedro Sánchez, que ha situado la denuncia del “genocidio” en Palestina en el centro de su política internacional -y doméstica-, ha mantenido estos dos años que España dejó de comprar y vender armas a Israel en octubre de 2023. Sin embargo, el ejemplo de contratos como el conocido en Semana Santa para adquirir 17 millones de balas a una empresa de este país, que no se rescindió oficialmente hasta septiembre de 2025, evidencian que estas relaciones comerciales seguían existiendo.
Teóricamente, el decreto de embargo debía servir para “blindar” legalmente la prohibición de mantener relaciones comerciales con el Estado hebreo. El Gobierno logró su convalidación en el Congreso de los Diputados en octubre, con el apoyo de Podemos, que durante semanas advirtió de que se trataba de un “decreto fake“.
El 8 de septiembre, Sánchez compareció sin previo aviso en Moncloa para anunciar este real decreto. Se aprobó en Consejo de Ministros dos semanas después, tras las multitudinarias protestas en Madrid contra la participación de un equipo israelí en la Vuelta Ciclista a España (14 de septiembre). La cláusula de escape no trascendió hasta la rueda de prensa de Cuerpo después del Consejo de Ministros.
En su día, el Ejecutivo argumentó que este botón del pánico permitiría “una excepción puntual de manera excepcional”. También aseguró que aspiraba a “minimizar, y si es posible evitar” su uso. La ha utilizado exactamente tres meses después de estas palabras.
Inversión en Defensa
La última cita del año sirvió también para dar el último empujón presupuestario a la inversión en Defensa, con el objetivo de cumplir con las exigencias de la Alianza Atlántica. En total, se dio luz verde a un gasto de más de 2.001,22 millones de euros. Casi la mitad del importe corresponde a la adquisición de camiones tácticos para las Fuerzas Armadas. Otro 21,5% del gasto (430 millones de euros) se destinará a la construcción de cuatro submarinos S-80, y un 17,66% a infraestructura global y ciberseguridad.
Así, el Consejo de Ministros ha autorizado al Ministerio de Defensa a suscribir un acuerdo marco para la adquisición de camiones medios y pesados de transporte táctico de las unidades, con una duración de cuatro años desde su formalización, con posibilidad de dos años de prórroga.
El Ejército de Tierra ha definido cuatro tipos de camión, desde modelos medios todoterreno 4×4 hasta uno pesado 8×8, con capacidad de carga de, al menos, 15.000 kilogramos. Su finalidad es “completar y mejorar la cobertura” de estos vehículos, así como “afrontar la renovación de la flota en aquellos casos en los que hayan finalizado o estén próximos al final de su ciclo de vida”.
Submarinos
El segundo acuerdo, por valor de 432,04 millones, autoriza la modificación de la Orden de Ejecución Complementaria para la construcción de cuatro submarinos de la serie S-80. Estos buques son el proyecto insignia de la defensa naval, liderado por Navantia, la constructora naval pública.
Con esta nueva ampliación, el coste total del programa rozará los 4.500 millones de euros. “Esta modificación es necesaria para poder alcanzar una configuración adecuada de los submarinos, adquirir repuestos y atender la gestión de las obsolescencias detectadas en los diferentes sistemas e instalaciones de los buques”, ha argumentado Defensa.
Por otra parte, el Ejecutivo invertirá 353,54 millones en el equipamiento y los servicios para la protección global de la Infraestructura Integral de Información para la Defensa, junto con herramientas de ciberseguridad de uso transversal del Ministerio de Defensa. El acuerdo tendrá una duración de tres años, desde el 1 de junio de 2026 o desde la fecha de formalización del contrato, hasta el 31 de mayo de 2029, con posibilidad de una prórroga adicional de un año.
Asimismo, el Consejo ha autorizado otra partidas de menor importe. Entre ellas, la contribución voluntaria de España a la Organización del Tratado del Atlántico Norte para la participación en el sistema de la Lista Priorizada de Requerimientos de Ucrania en 2025, por importe de 100 millones.
En total, una inyección extraordinaria de 2.000 millones de euros. Más la activación de la cláusula de escape. Todo, en mitad de las vacaciones de Navidad, cuando buena parte de los ciudadanos acostumbran a desconectar de la actualidad.
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