News aggregator


El sionismo entra en pánico ante la posibilidad de perder el control del relato

Tortuga Antimilitar - 17 December, 2025 - 00:00

Caitlin A. Johnstone
Fuentes: The Unz Review. An Alternative Media Selection.

Traducido del inglés por Marwan Pérez para Rebelión

La ex redactora de discursos de Obama, Sarah Hurwitz, hizo algunas declaraciones muy reveladoras durante su intervención en la Asamblea General de las Federaciones Judías de América del Norte el domingo [16 noviembre 2025], expresando su frustración por la forma en que los judíos más jóvenes están descartando los argumentos a favor de Israel debido a la carnicería que han presenciado en Gaza.

“Ahora nos enfrentamos a una nueva brecha generacional, y creo que esto se hace especialmente evidente en el hecho de que las redes sociales se han convertido en nuestra principal fuente de información”, dijo Hurwitz .

“Antes, las noticias publicadas en Estados Unidos provenían de los medios estadounidenses, y eran bastante convencionales; generalmente no expresaban posturas anti-israelíes extremas. Había que ir a una librería bastante peculiar para encontrar medios internacionales y alternativos. Pero hoy tenemos las redes sociales, que son el medio global; sus algoritmos están moldeados por miles de millones de personas en todo el mundo que no simpatizan con los judíos. Así que, mientras que en la década de 1990 un joven probablemente no iría a buscar en Al Jazeera o en alguien como Nick Fuentes, hoy esos medios los encuentran a ellos; los encuentran en sus teléfonos”.

“También influye el creciente uso de medios de comunicación post-alfabetización : cada vez menos texto y más vídeos”, continuó Hurwitz.

“TikTok bombardea constantemente a nuestros jóvenes con vídeos de la carnicería en Gaza. Por eso no podemos tener una conversación sensata con los jóvenes judíos, porque todo lo que intentamos decirles lo perciben a través de ese muro de imágenes de violencia. Quiero darles datos, información, hechos y argumentos, pero lo único que ven en su mente es carnicería. Y yo sueno obscena”.

Hurwitz prosiguió diciendo que la educación sobre el Holocausto ha comenzado a tener un efecto contraproducente, porque ha estado dando a los jóvenes la impresión errónea de que el genocidio siempre es malo.

“Y saben, lamentablemente, creo que la apuesta tan inteligente que hicimos al usar la educación sobre el Holocausto como educación contra el antisemitismo en este nuevo entorno mediático, está empezando a fallar un poco porque, si bien la educación sobre el Holocausto es absolutamente esencial, creo que puede estar confundiendo a algunos de nuestros jóvenes sobre el antisemitismo”, dijo Hurwitz.

“Porque aprenden sobre nazis grandes y fuertes que lastimaban a judíos débiles y demacrados, y piensan: ‘Ah, el antisemitismo es como el racismo contra los negros, ¿no? Blancos poderosos contra negros indefensos'. Entonces, cuando en TikTok ven todo el día a israelíes poderosos lastimando a palestinos débiles y delgados, no es sorprendente que piensen: ‘Ah, ya sé, la lección del Holocausto es luchar contra Israel. Luchar contra los poderosos que lastiman a los débiles'”.

¡Uf! Hay mucho que analizar aquí.

Resulta fascinante ver a un ex redactor de discursos de la Casa Blanca planteando muchos de los mismos argumentos que los antisionistas han estado esgrimiendo durante años, pero dándoles un significado exactamente opuesto:

Los principales medios de comunicación tradicionales siempre han ocultado al público las opiniones anti-israelíes, – y eso era algo bueno.
Las redes sociales han dado ahora a los palestinos la capacidad de exponer la verdad sobre los abusos de Israel, – y eso es algo malo.
La gente ya no se deja engañar por la manipulación sionista ni por la tergiversación de la historia porque ha visto la carnicería en Gaza con sus propios ojos, – y eso es un problema.
Las personas que aprendieron en la educación sobre el Holocausto que el genocidio está mal han estado aplicando esas mismas lecciones al genocidio en Gaza, – y esto significa que están “confusas”.

Hurwitz no niega los abusos de Israel ni plantea sus atrocidades genocidas como el problema; simplemente afirma que el problema radica en que la gente obtenga información y claridad moral sobre esos abusos. Las atrocidades en sí no están mal; lo que está mal es que la gente las vea y las llame por su nombre.

Me encanta cómo se queja de que parece “obscena” por intentar presentar argumentos y relatos que justifiquen el holocausto de Gaza a quienes han visto el “muro de la carnicería” del genocidio. Claro, sí. Obviamente parecerás obscena si intentas explicarle a alguien por qué las crudas imágenes de masacres, niños mutilados y cuerpos demacrados muestran algo que, en realidad, es justificable y aceptable.

No puedes pararte frente a un montón apilado de cadáveres de niños y niñas, y justificar su asesinato y después quejarte cuando la gente ignora tus discursos y sigue mirando los cuerpecitos. Es como asesinar a una familia entera y luego decirle a la policía: «¡Pero no escuchan mis razones para matarlos!». Ellos hacen lo correcto mientras tú te comportas de forma obscena.

Circula por Twitter un vídeo viral de esta diatriba, y me dio curiosidad saber si Hurwitz había dicho algo después de que terminara el vídeo que pudiera haber suavizado lo que dijo, así que fui a ver el vídeo original en el canal de YouTube de las Federaciones Judías de Norteamérica, pero nada. No mejoró en absoluto.

Hurwitz prosiguió diciendo que la gente se equivoca al utilizar las lecciones de la educación sobre el Holocausto para oponerse a las atrocidades genocidas de Israel, porque el Holocausto fue la Alemania nazi culpando a los judíos de todos sus problemas, del mismo modo que hoy en día se piensa que Israel es la fuente de todos los problemas del mundo.

Luego lamentó la forma en que los judíos occidentales “reimaginaron el judaísmo como una religión de estilo protestante” para integrarse en la sociedad occidental en lugar de conservar una identidad fuerte y leal al Estado de Israel.

“El problema es que no somos solo una religión”, dijo Hurwitz.

“Somos una nación. Una civilización. Un pueblo. Pero, sobre todo, somos una familia. Así que, si eres un joven criado en Estados Unidos que piensa que el judaísmo es una religión de estilo protestante, entonces los siete millones de judíos en Israel son simplemente tus correligionarios. Entonces, si veo que mis correligionarios no practican mi religión de justicia social y ciertos valores proféticos, ¿qué tengo que ver yo con ellos?”.

“Pero eso es un error categórico”, dice Hurwitz.

“Los siete millones de personas en Israel no son mis correligionarios, son mis hermanos. Pero creo que si los consideras simplemente como tus correligionarios, es fácil caer en el antisionismo. No necesariamente tienes esa conexión con ellos”.

Hurwitz afirma aquí que los judíos de todo el mundo deben ser leales a Israel sin importar lo que haga Israel, no porque esa sea la postura moral o veraz, sino porque Israel es donde reside su lealtad.

No sé ustedes, pero desde mi punto de vista, si mis hermanos estuvieran asesinando civiles, me convertiría inmediatamente en su enemigo. No defendería a mi hermano si anduviera por ahí disparando a niños en la cabeza, como han estado haciendo los francotiradores de las Fuerzas de ocupación israelíes en Gaza; de hecho, sentiría una responsabilidad especial de detenerlo precisamente porque es mi hermano. El genocidio no se vuelve aceptable por arte de magia, solo porque los perpetradores sean tus «hermanos», a menos que seas un sociópata.

Es increíble la histeria que han mostrado los sionistas ante la pérdida de control de la narrativa por parte de Israel en los últimos dos años. Cada vez con más frecuencia, los vemos expresar abiertamente lo que muchos callan, en un intento desesperado por controlar la percepción pública y manipular la opinión pública mundial.

Muchas cosas que antes estaban ocultas están saliendo a la luz.

Fuente: https://www.unz.com/cjohnstone/zion...

Tomado de: https://rebelion.org/el-sionismo-es...

Categorías: Tortuga Antimilitar

El imperialismo como terrorismo: Descifrando la guerra permanente contra África

Tortuga Antimilitar - 16 December, 2025 - 00:01

Alassane Griot

Ibrahim Traoré, Presidente de Burkina Faso: «Lo que hay en África no es terrorismo, es imperialismo. Son quienes enseñan a los terroristas. Su objetivo es mantenernos en una guerra permanente para que no podamos desarrollarnos y sigamos pagándoles con nuestras riquezas». Uranio, oro, petróleo, los recursos estratégicos que han alimentado el imperialismo y empiezan a nutrir la Resistencia.

1) Desenmascarando el discurso dominante

La declaración del presidente burkinabé Ibrahim Traoré constituye mucho más que una simple afirmación política; es una radiografía precisa de la realidad africana contemporánea que el discurso hegemónico occidental se esfuerza sistemáticamente por ocultar, distorsionar y reprimir. Mientras los medios de comunicación mainstream, financiados y controlados por corporaciones transnacionales y estados imperiales, repiten incansablemente narrativas sobre el «terrorismo islamista» en el Sahel, sobre la «inestabilidad endémica» del continente africano, y sobre la necesidad de «intervención humanitaria» occidental, Traoré desnuda con claridad meridiana la verdadera naturaleza de estos conflictos: no son manifestaciones de fanatismo religioso espontáneo ni producto de sociedades «atrasadas», sino el resultado directo y calculado de estrategias imperialistas diseñadas para perpetuar el saqueo y bloquear el desarrollo soberano.

Esta afirmación no surge del vacío ni de la retórica política convencional. Es el producto de una comprensión profunda de la historia colonial y neocolonial de África, de la observación directa de los mecanismos mediante los cuales las potencias occidentales —en particular Francia, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN— mantienen su dominación sobre el continente más rico del planeta en recursos naturales, biodiversidad y potencial humano. Es también el fruto de la experiencia vivida por millones de africanos que han sufrido décadas de «operaciones antiterroristas» que, paradójicamente, solo han multiplicado la violencia y la inseguridad mientras enriquecían a las élites compradoras y a las corporaciones extranjeras.

El presente análisis se propone desarrollar cada elemento de la afirmación de Traoré en profundidad histórica y geográfica, examinando las raíces históricas del imperialismo en África, los mecanismos contemporáneos de dominación neocolonial, el papel de la industria del terrorismo en la perpetuación de la dependencia africana, y las alternativas de liberación que emergen desde la propia resistencia popular africana. Todo ello desde una perspectiva firmemente anticapitalista y antiimperialista, que reconoce en el sistema capitalista global la matriz fundamental de la explotación del continente africano, y que comprende que no puede existir verdadera liberación africana sin la superación del capitalismo en sus dimensiones globales.

En este momento histórico de crisis sistémica del capitalismo global, caracterizada por recesiones económicas repetidas, la resistencia africana adquiere una relevancia estratégica sin precedentes. La Alianza de Estados del Sahel (AES) formada por Burkina Faso, Malí y Níger no es simplemente una alianza regional defensiva, sino un proyecto revolucionario que cuestiona los fundamentos mismos del orden mundial capitalista y neocolonial. Su éxito o fracaso tendrá implicaciones profundas no solo para África, sino para el futuro de la humanidad entera.

2) El imperialismo como continuación del colonialismo por otros medios

2.1 Las raíces coloniales de la dominación contemporánea: De Berlín a París

Para comprender la afirmación de Traoré es imprescindible remontarse a la Conferencia de Berlín de 1884-1885, donde las potencias europeas se repartieron África como si fuera un pastel, trazando fronteras arbitrarias con reglas sobre mapas, sin considerar las realidades étnicas, culturales o políticas de los pueblos africanos. Este acto fundacional del colonialismo moderno estableció un principio que perdura hasta hoy con brutal actualidad: África existe para servir a Europa, sus recursos pertenecen al capital occidental, y sus pueblos deben permanecer subordinados. Las fronteras trazadas en Berlín no fueron accidentales ni inocentes; fueron diseñadas deliberadamente para dividir pueblos unidos, unir pueblos rivales, y facilitar el control y explotación colonial.

El colonialismo directo, que se extendió hasta mediados del siglo XX, se caracterizó por la violencia abierta, la esclavización de poblaciones enteras, el genocidio sistemático, y la explotación brutal de recursos. El Congo Belga, donde se calcula que murieron entre diez y quince millones de personas bajo el régimen de terror de Leopoldo II, es quizás el ejemplo más extremo, pero no una excepción. Cada potencia colonial europea escribió su propia historia de horror en el continente: la masacre de los Herero y Nama por parte de Alemania en Namibia (1904-1908), considerado el primer genocidio del siglo XX donde el 80% de la población Herero y el 50% de la Nama fueron exterminados; los campos de concentración británicos en Kenia durante la rebelión Mau Mau (1952-1960), donde más de 100,000 kikuyus fueron encarcelados y torturados sistemáticamente; las matanzas francesas en Madagascar (1947), donde entre 80,000 y 100,000 malgaches fueron asesinados por el ejército francés; las masacres en Camerún (1955-1971), donde Francia mató a entre 60,000 y 100,000 cameruneses para mantener su dominio; y la guerra brutal en Argelia (1954-1962), donde Francia utilizó torturas sistemáticas, ejecuciones masivas y campos de concentración contra el pueblo argelino.

Estos no son episodios aislados de la historia colonial, sino patrones sistemáticos de violencia que establecieron las bases para las estructuras de poder neocoloniales posteriores. La brutalidad colonial no fue un «exceso» o una «desviación» del proyecto civilizatorio europeo, sino su esencia misma. Como analizó Frantz Fanon en “Los condenados de la tierra”, la violencia colonial no solo destruye vidas y comunidades, sino que busca destruir la capacidad de los pueblos colonizados para pensar su propia historia, definir su propio futuro, y construir su propia humanidad.

Cuando las luchas de liberación nacional obligaron a las potencias coloniales a conceder formalmente la independencia a las colonias africanas entre los años 1950 y 1970, el imperialismo no desapareció: simplemente cambió de forma. El neocolonialismo emergió como un sistema más sofisticado de dominación, que mantiene el control económico y político mientras cede la fachada de la soberanía formal. Como señaló Kwame Nkrumah, primer presidente de Ghana y uno de los pensadores antiimperialistas más lúcidos del siglo XX: «El neocolonialismo es la etapa final y más peligrosa del imperialismo. Para aquellos que lo practican, significa poder sin responsabilidad, y para quienes lo sufren, significa explotación sin compensación«.

Nkrumah comprendió que la independencia política sin independencia económica es una ilusión peligrosa. En su obra seminal “Neocolonialismo: La última etapa del imperialismo” (1965), analizó cómo las potencias occidentales mantenían su dominio sobre África a través de mecanismos económicos y financieros más sutiles, pero igualmente efectivos que la dominación colonial directa. Su análisis sigue siendo profundamente relevante hoy, seis décadas después, cuando Burkina Faso, Malí y Níger están implementando el proyecto de liberación que Nkrumah soñó, pero no pudo concretar plenamente debido a la intervención imperialista que terminó con su vida.

3) El Franco CFA: colonialismo monetario en pleno siglo XXI y la resistencia de la AES

Ningún mecanismo ilustra mejor la continuidad colonial que el Franco CFA, la moneda que Francia impone a catorce países africanos como condición de su supuesta «independencia». Este sistema monetario colonial, que ha existido en diversas formas desde 1945, obliga a los países africanos a depositar el 50% de sus reservas de divisas en el Tesoro francés (originalmente era el 65%, reducido al 50% en 2019 tras presiones populares), les impide controlar su propia política monetaria, les prohíbe financiar su desarrollo mediante la emisión monetaria, y les garantiza tasas de cambio que favorecen sistemáticamente a Francia.

El funcionamiento del Franco CFA es un mecanismo de transferencia de riqueza continuo y sistemático. Los países africanos que utilizan el Franco CFA (en dos zonas distintas: la CFA del África Occidental y la CFA del África Central) están obligados a mantener sus reservas en Francia, donde no solo no ganan intereses competitivos, sino que Francia recibe el 0.75% de estas reservas como «comisión de gestión». Además, cualquier decisión sobre la política monetaria, incluyendo la impresión de billetes y el establecimiento de tasas de interés, requiere la aprobación de funcionarios franceses designados en los bancos centrales africanos. Francia mantiene un derecho de veto sobre todas las decisiones importantes.

Los efectos económicos del Franco CFA son devastadores para el desarrollo africano:

Falta de crédito para el desarrollo: Las tasas de interés impuestas por el Banco Central de los Estados de África Occidental (BCEAO) son extremadamente altas (alrededor del 7-9%), mientras que en la Eurozona están cercanas al 0%. Esto hace imposible el crédito asequible para agricultores, pequeñas empresas y proyectos de infraestructura.

Desindustrialización forzada: La sobrevaluación del Franco CFA (artificialmente vinculado al euro) hace que las exportaciones africanas sean caras e importadas baratas, destruyendo la industria local y manteniendo a los países en la exportación de materias primas.

Transferencia de riqueza: Se estima que entre 1960 y 2018, el Franco CFA permitió transferir más de 8,500 millones de euros anuales de África hacia Francia, un total de más de 500,000 millones de euros en seis décadas.

El Franco CFA no es simplemente una moneda: es un instrumento de dominación que permite a Francia drenar anualmente miles de millones de euros de las economías africanas. Es la prueba viviente de que la independencia formal no significa nada sin soberanía monetaria. Como ha denunciado repetidamente el economista senegalés Ndongo Samba Sylla, el Franco CFA es «el último símbolo visible del colonialismo francés en África», un sistema que garantiza que los países africanos trabajen para enriquecer a Francia en lugar de desarrollar sus propias economías.

El presidente Traoré ha sido uno de los líderes africanos más destacados en la denuncia de este sistema. Burkina Faso, junto con Malí y Níger, ha iniciado pasos concretos y revolucionarios para salir del Franco CFA y recuperar la soberanía monetaria, un acto de desafío directo contra el neocolonialismo francés que no ha sido perdonado por París. En diciembre de 2023, los tres países anunciaron oficialmente su intención de abandonar el Franco CFA y crear una nueva moneda soberana para la Alianza de Estados del Sahel. Este proceso implica complejos desafíos técnicos, pero su significado político es inmenso: representa la recuperación del control sobre uno de los instrumentos más fundamentales de la soberanía nacional.

La resistencia francesa a esta decisión ha sido feroz. Francia ha utilizado múltiples mecanismos de presión: amenazas diplomáticas y económicas, campañas mediáticas de desinformación presentando a los gobiernos de la AES como «golpistas» e «irresponsables», presión sobre otros países africanos para que no apoyen el proyecto, e intentos de sabotaje financiero mediante el congelamiento de activos.

Sin embargo, la determinación de los países de la AES ha sido firme. En 2024, comenzaron a retirar gradualmente sus reservas del BCEAO y a establecer mecanismos alternativos para el comercio internacional y las reservas nacionales. Burkina Faso creó un fondo soberano para gestionar sus recursos mineros y energéticos, Malí inició acuerdos comerciales directos con aliados estratégicos utilizando monedas alternativas, y Níger desarrolló un sistema bancario paralelo para transacciones internacionales. Estos pasos, aunque iniciales, representan una ruptura histórica con la dependencia financiera francesa.

4) La deuda como cadena: el imperialismo financiero y las alternativas soberanas

El imperialismo contemporáneo se sustenta fundamentalmente en mecanismos financieros. La deuda externa de los países africanos, que alcanzó 1.13 billones de dólares en 2023, no es el resultado de una mala gestión africana sino de un sistema diseñado para perpetuar la dependencia. La mayoría de estas deudas son heredadas de regímenes dictatoriales impuestos por Occidente durante la Guerra Fría, o son el resultado de «préstamos» del FMI y el Banco Mundial condicionados a políticas de ajuste estructural que han devastado las economías africanas.

El mecanismo de deuda como instrumento de dominación funciona de manera cíclica:

1. Acumulación de deuda: Los países africanos reciben préstamos bajo condiciones leoninas, con altas tasas de interés y plazos cortos.

2. Condicionalidad neoliberal: Para recibir los préstamos, los países deben implementar políticas que abren sus economías al capital extranjero, privatizan servicios públicos, reducen el gasto social y liberalizan el comercio.

3. Crisis de deuda: Las políticas impuestas generan recesión económica, reducción de ingresos fiscales e incapacidad para pagar la deuda.

4. Reestructuración con más condicionalidades: Los acreedores ofrecen «alivio» a cambio de más reformas neoliberales, profundizando la dependencia.

5. Transferencia permanente de riqueza: Los pagos de intereses y principal superan con creces los nuevos préstamos, creando una transferencia neta permanente de riqueza de África hacia el Norte global.

Los programas de ajuste estructural impuestos por estas instituciones financieras internacionales a partir de los años 1980 exigieron a los países africanos: privatizar servicios públicos esenciales (agua, electricidad, salud, educación), desmantelar industrias nacionales que competían con importaciones, eliminar subsidios a la agricultura local, abrir sus mercados a la competencia desigual con las multinacionales occidentales, y recortar brutalmente el gasto social en salud y educación. El resultado ha sido predecible pero deliberado: pobreza masiva, desempleo estructural, colapso de los servicios públicos, mayor dependencia de las importaciones occidentales, y una concentración extrema de la riqueza en manos de una minoría compradora.

Thomas Sankara: «La deuda es una reconquista sabiamente organizada de África. Es una reconquista que hace que cada uno de nosotros se convierta en esclavo financiero».

Sankara llamó a la unidad africana para repudiar estas deudas ilegítimas, comprendiendo que pagarlas significaba condenar a África a la perpetua pobreza mientras Occidente se enriquecía. Su análisis fue profético y revolucionario, pero fue silenciado por la bala asesina orquestada por los intereses imperiales que hoy continúan operando con la misma lógica.

La AES ha tomado medidas concretas para romper con este ciclo de dependencia de la deuda: auditoría de deuda para identificar préstamos ilegítimos, suspensión de pagos argumentando que estos recursos son necesarios para atender las necesidades básicas de la población, creación de instituciones financieras soberanas como el Banco de Desarrollo del Sahel con capital inicial de 500 millones de dólares, y establecimiento de mecanismos de comercio directo con aliados estratégicos utilizando monedas alternativas al dólar para reducir la dependencia del sistema financiero occidental.

Estas iniciativas enfrentan enormes desafíos, incluyendo la presión de acreedores internacionales, el sabotaje financiero, y las limitaciones técnicas de construir instituciones financieras soberanas desde cero. Sin embargo, representan un cambio paradigmático en la relación de África con el sistema financiero global, pasando de la dependencia forzada a la construcción de alternativas soberanas.

5) La descolonización epistemológica: romper con el pensamiento eurocéntrico

Más allá de los mecanismos económicos y militares, el imperialismo se sostiene a través del control del conocimiento y la producción de sentido. El pensamiento eurocéntrico ha dominado las instituciones educativas, los medios de comunicación, y las estructuras de poder en África desde el colonialismo, presentando la historia, la cultura y el desarrollo europeo como la norma universal, mientras que las realidades africanas son presentadas como excepciones, desviaciones o «atrasos».

Este dominio epistemológico se manifiesta en múltiples dimensiones: educación colonial con currículos importados de Europa que ignoran la historia precolonial de África; investigación extractiva donde universidades occidentales extraen conocimiento sin contribuir significativamente al desarrollo; medios de comunicación que presentan una narrativa sistemáticamente negativa sobre África; y tecnología digital dominada por corporaciones occidentales que controlan el acceso al conocimiento y la comunicación.

La AES ha comprendido que la verdadera liberación requiere también la descolonización del conocimiento. Burkina Faso ha iniciado una reforma educativa profunda que incorpora la historia precolonial de África en todos los niveles educativos, promueve el estudio de lenguas locales junto con el francés, incluye asignaturas sobre filosofía africana y sistemas tradicionales de gestión de recursos, y establece convenios con universidades de países no occidentales para intercambios académicos equitativos.

Malí ha creado un Instituto Panafricano de Investigación que prioriza proyectos de investigación aplicada para resolver problemas locales con participación comunitaria. Níger está desarrollando un sistema de comunicación alternativo basado en emisoras comunitarias y plataformas digitales locales para contrarrestar la dominación de los medios internacionales.

Cheikh Anta Diop: «La historia de África no comenzó con la esclavitud ni con el colonialismo. África tiene una historia milenaria que ha sido deliberadamente ocultada para justificar la dominación».

La recuperación de esta historia y de los sistemas de conocimiento africanos no es un ejercicio académico sino una condición para la construcción de sociedades soberanas y dignas.

6) El terrorismo como producto del imperialismo

6.1 La genealogía del terrorismo yihadista en el Sahel: De Afganistán a África

La afirmación central de Traoré —»son quienes enseñan a los terroristas»— no es una teoría conspirativa sino un hecho documentado por la propia historia reciente. La genealogía del terrorismo yihadista en África es inseparable de las intervenciones imperialistas, comenzando por el apoyo de Estados Unidos y sus aliados a los muyahidines en Afganistán durante los años 1980. La CIA financió, armó y entrenó a islamistas radicales para combatir al gobierno socialista afgano apoyado por la Unión Soviética, creando la infraestructura que posteriormente daría origen a Al-Qaeda. Esta operación, conocida como Operación Cyclone, estableció un patrón que se repetiría sistemáticamente en las décadas siguientes.

En Libia, la intervención de la OTAN en 2011 que derrocó a Muammar Gaddafi destruyó el Estado más próspero de África, convirtiendo a un país con el IDH más alto del continente en un caos de milicias rivales y células terroristas. Los arsenales libios saqueados inundaron el Sahel de armas, y los combatientes dispersados tras la caída de Gaddafi llevaron la yihad al sur. La desestabilización de Libia fue el detonante directo de la crisis de seguridad en Malí, Níger, Burkina Faso y todo el Sahel. Según informes de Naciones Unidas, más de 18,000 combatientes extranjeros y sus familias abandonaron Libia después de 2011, muchos de ellos uniéndose a grupos yihadistas en el Sahel.

En Siria, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Arabia Saudita, Qatar y Turquía apoyaron abiertamente a grupos islamistas radicales bajo el pretexto de derrocar al gobierno de Assad. Muchos de estos grupos eran afiliados o precursores de ISIS. Armas occidentales, entrenamiento de la CIA a través de programas como Timber Sycamore, financiamiento de las monarquías del Golfo, todo convergió para fortalecer a los mismos yihadistas que supuestamente se estaba combatiendo.

Cuando ISIS fue derrotado en Siria e Iraq, muchos de sus combatientes migraron a África, encontrando un terreno fértil en las zonas desestabilizadas por anteriores intervenciones occidentales. Un informe del Consejo de Seguridad de la ONU en 2023 documentó que al menos 25 comandantes de alto nivel de ISIS en Irak y Siria habían reaparecido dirigiendo células en el Sahel, trayendo consigo tácticas de guerra asimétrica avanzadas, propaganda sofisticada, y métodos de financiamiento ilícito.

Este patrón no es casual sino sistemático: las potencias occidentales crean, fortalecen y luego combaten selectivamente grupos terroristas para justificar su intervención permanente y mantener el control sobre recursos estratégicos. El terrorismo se convierte así en un instrumento de política exterior, una herramienta para perpetuar la dominación imperialista bajo el disfraz humanitario de la «guerra contra el terror».

Raíces estructurales de la violencia armada:

Un análisis verdaderamente antiimperialista debe examinar las raíces estructurales: crisis climática que ha intensificado conflictos por recursos; fracaso estatal neoliberal causado por políticas de ajuste estructural; explotación de recursos estratégicos que convierte el Sahel en campo de batalla; e intervenciones militares extranjeras que han exacerbado las divisiones y alimentado el resentimiento.

Este análisis complejo revela que la narrativa dominante sobre «terrorismo yihadista» en el Sahel es una simplificación peligrosa que sirve para ocultar las responsabilidades imperialistas en la creación y perpetuación de los conflictos armados en la región. Como señala Traoré, el terrorismo no es la causa sino el síntoma de un sistema imperialista diseñado para mantener a África en guerra permanente y dependencia económica.

7) Las bases militares occidentales: Infraestructura del imperialismo disfrazada de antiterrorismo

Estados Unidos mantiene una red de más de treinta bases militares en África a través de su Comando Africano (AFRICOM), establecido en 2007 supuestamente para «combatir el terrorismo». Sin embargo, la proliferación de bases militares estadounidenses ha coincidido exactamente con la proliferación del terrorismo yihadista. La mayor base de drones estadounidense del mundo se encuentra en Níger, específicamente en la base aérea de Agadez, construida con un costo de 110 millones de dólares y operativa desde 2019.

¿Resultado de esta masiva presencia militar? Níger pasó de ser uno de los países más seguros de la región a enfrentar una grave crisis de seguridad. Según datos del Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED), los incidentes violentos en Níger aumentaron un 300% entre 2018 y 2023, precisamente durante el período de mayor presencia militar estadounidense. Esta correlación no es casualidad sino causalidad.

Estas bases no están ahí por la seguridad africana sino por los intereses imperiales:

Control de rutas de recursos estratégicos: Las bases están estratégicamente ubicadas cerca de yacimientos de uranio, oro y litio.

Vigilancia y contención de China: Sirven como plataformas de vigilancia para monitorear actividades chinas y disuadir su expansión geopolítica.

Seguridad del complejo militar-industrial: Las operaciones militares en África generan miles de millones de dólares en contratos para empresas de defensa.

Mantenimiento de la hegemonía global: La presencia militar permanente refuerza el estatus de Estados Unidos como potencia hegemónica global.

Francia, por su parte, mantuvo durante décadas una red de bases militares en sus excolonias del Sahel bajo el marco de la «Françafrique». La Operación Barkhane (2014-2022), supuestamente antiterrorista, involucró hasta 5,500 soldados franceses. Sin embargo, durante este período, el terrorismo no disminuyó, sino que se expandió exponencialmente, revelando la verdadera naturaleza de esta intervención.

Numerosos testimonios documentan casos de colaboración directa o indirecta entre fuerzas francesas y grupos terroristas: convoyes militares que transportaban supuestos terroristas, ataques aéreos selectivos que evitaban posiciones yihadistas conocidas, entrega de información de inteligencia a grupos terroristas, y protección de rutas de tráfico de drogas y armas.

La expulsión de tropas francesas de Malí (2022), Burkina Faso (2023) y Níger (2024) refleja un rechazo a un sistema de dominación neocolonial que utiliza el terrorismo como pretexto para mantener el control sobre recursos y territorios.

Ibrahim Traoré: «No podemos construir nuestro futuro con bases militares extranjeras en nuestro territorio. Cada base militar es una herida en nuestra soberanía nacional».

Las bases militares occidentales en África son, en esencia, la infraestructura física del imperialismo moderno. Mientras existan, África no podrá alcanzar verdadera soberanía ni desarrollarse en paz. La lucha por la desmilitarización de África y la eliminación de bases extranjeras es, por tanto, una condición indispensable para la liberación continental.

8) La guerra permanente como estrategia de subdesarrollo

8.1 Destrucción sistemática del potencial africano

La afirmación de Traoré sobre que el objetivo imperialista es mantener a África «en una guerra permanente para que no podamos desarrollarnos» revela una comprensión profunda de la economía política del subdesarrollo. África no es pobre por falta de recursos —es el continente más rico del planeta— sino porque su desarrollo representa una amenaza existencial para el sistema capitalista global.

Un África industrializada, que procesara sus propias materias primas, que desarrollara su agricultura para alimentar a su población, que construyera infraestructura independiente, que educara a sus masas, y que controlara soberanamente sus recursos, dejaría de ser la fuente de superexplotación que alimenta el bienestar occidental. Por eso, el desarrollo africano debe ser saboteado sistemáticamente.

La guerra permanente cumple esta función:

Destrucción de infraestructura: Las guerras destruyen carreteras, hospitales, escuelas y plantas industriales que toman décadas construir.

Desvío de recursos hacia gasto militar: Países como Burkina Faso y Malí gastan entre 8-12% de su presupuesto nacional en defensa.

Generación de refugiados: Los conflictos han generado más de 3 millones de desplazados en la última década.

Inversión imposible: La inseguridad permanente hace imposible la planificación económica a largo plazo.

Justificación para intervención: Sirve como pretexto para mantener bases militares extranjeras.

8.2 Caso de estudio: Burkina Faso bajo Thomas Sankara (1983-1987) vs el imperialismo (1987-2022)

Ningún ejemplo ilustra mejor la diferencia entre desarrollo soberano y subdesarrollo imperialista que comparar los cuatro años del gobierno revolucionario de Thomas Sankara con los 35 años posteriores de regímenes neocoloniales.

Bajo Thomas Sankara (1983-1987): En cuatro años, Burkina Faso pasó de importar el 75% de sus alimentos a casi la autosuficiencia. Se vacunó a 2.5 millones de niños. La tasa de alfabetización aumentó del 13% al 73%. Se construyeron cientos de centros de salud rurales y miles de escuelas. Se nacionalizaron recursos mineros y se rechazó pagar la deuda externa ilegítima.

Bajo los regímenes neocoloniales (1987-2022): Tras el asesinato de Sankara orquestado por Francia, Burkina Faso volvió a importar más del 60% de sus alimentos. La mortalidad infantil aumentó un 40%. La tasa de alfabetización cayó al 28%. Los recursos mineros fueron privatizados y entregados a corporaciones extranjeras. Burkina Faso acumuló una deuda externa de más de 4,000 millones de dólares.

La comparación es elocuente: en cuatro años de revolución popular, Burkina Faso logró más avances que en 35 años de gobiernos neocoloniales. Esto demuestra que el subdesarrollo africano no es inevitable sino el resultado deliberado de políticas imperialistas que destruyen alternativas soberanas.

8.3 El saqueo «legal»: tratados comerciales y multinacionales mineras

Mientras África está sumida en conflictos, las multinacionales occidentales extraen tranquilamente los recursos del continente mediante contratos leoninos. La República Democrática del Congo, uno de los países más ricos en minerales estratégicos, es también uno de los más pobres en términos de desarrollo humano. No es paradoja: es el resultado lógico de un sistema donde las corporaciones multinacionales extraen billones de dólares pagando regalías miserables.

Las compañías mineras occidentales operan en África con contratos que en cualquier país desarrollado serían considerados abiertamente saqueadores: regalías ultrabajas (3-5% frente al 20-30% en otros países), exenciones fiscales generosas, cláusulas de estabilidad que prohíben modificar legislación, doble contabilidad, y tribunales de arbitraje internacional que sistemáticamente fallan contra Estados africanos.

En Burkina Faso, las compañías mineras canadienses extraen más de 60 toneladas de oro anuales (valoradas en más de 3,500 millones de dólares), pero pagan menos del 5% en regalías y contribuyen menos del 1% al PIB nacional.

Burkina Faso, bajo el gobierno de Traoré, ha comenzado a revisar estos contratos mineros, exigiendo aumento de regalías al 15-20%, inversión obligatoria del 20% de ganancias en desarrollo local, transferencia de tecnología, restauración ambiental obligatoria, y participación estatal del 30% en todas las operaciones mineras.

Esta política revolucionaria marca el camino hacia una verdadera soberanía económica. No es casualidad que coincida con el incremento de amenazas terroristas: el imperialismo no tolera la insubordinación y utiliza el terrorismo como arma para castigar a quienes desafían su dominio.

9) Eurocentrismo y racismo: las justificaciones ideológicas del imperialismo contemporáneo

El imperialismo requiere justificaciones ideológicas para legitimarse. El eurocentrismo —la idea de que Europa representa la civilización superior mientras África es el continente del atraso— cumple esta función. Los medios de comunicación occidentales presentan sistemáticamente a África como un continente de hambrunas, dictadores, corrupción y violencia tribal, ignorando que estas condiciones son precisamente el producto del imperialismo.

El racismo estructura todo el discurso imperialista contemporáneo:

Lenguaje mediático: Cuando las potencias occidentales bombardean países africanos se llama «intervención humanitaria», cuando africanos resisten se llama «terrorismo».

Producción académica: La academia occidental produce conocimiento sobre África que refuerza estereotipos coloniales.

Ayuda humanitaria: El sistema de ayuda perpetúa la narrativa de África como continente dependiente que necesita ser «salvado».

Sistema de becas: Diseñado para extraer las «mejores mentes» africanas hacia Occidente (fuga de cerebros).

Este doble estándar racista es fundamental para mantener el consenso ideológico que permite la continuación del imperialismo. Como analizó Frantz Fanon, el racismo no es un prejuicio individual sino un sistema de dominación que justifica la explotación colonial y neocolonial.

La resistencia a este racismo sistémico requiere no solo denunciar sus manifestaciones sino construir alternativas epistemológicas y culturales que centren las experiencias, conocimientos y perspectivas africanas.

Ibrahim Traoré: «No aceptaremos que nos definan desde fuera. Somos africanos, tenemos nuestra historia, nuestra cultura, nuestros valores. Nuestro desarrollo debe partir de nuestras realidades, no de modelos importados que nos mantienen en subordinación».

10) Pagar con nuestras riquezas: la economía del saqueo y las alternativas soberanas

10.1 La transferencia neta de riqueza: de África hacia Occidente

Contrario al discurso dominante que presenta la «ayuda al desarrollo» occidental como un acto de generosidad, los flujos financieros entre África y Occidente revelan una realidad opuesta: África subsidia masivamente a Occidente. Un estudio de 2017 del Global Justice Now cuantificó que por cada dólar de ayuda que África recibe, el continente pierde 14 dólares en flujos financieros ilícitos, evasión fiscal de multinacionales, repatriación de beneficios, pagos de deuda, y términos de intercambio desiguales.

Entre 1970 y 2018, África ha transferido neto hacia Occidente aproximadamente 1.35 billones de dólares. Esto significa que lejos de ser un continente dependiente de caridad externa, África es un contribuyente neto al desarrollo occidental. El nivel de vida en Europa y Estados Unidos se sostiene en parte significativa gracias al saqueo continuado de recursos africanos a precios artificialmente deprimidos.

Estos flujos de riqueza son estructurales al capitalismo global:

Términos de intercambio desiguales: África exporta materias primas baratas e importa productos manufacturados caros.

Evasión fiscal corporativa: África pierde más de 40,000 millones de dólares anuales por evasión fiscal.

Deuda externa: Los pagos superan con creces la ayuda recibida.

Fuga de capitales: Miles de millones de dólares abandonan África ilegalmente cada año.

Sin embargo, las nuevas dinámicas geopolíticas están alterando estos flujos tradicionales. La AES ha implementado políticas revolucionarias: control estatal de recursos estratégicos con nacionalización de minas y renegociación de contratos; comercio Sur-Sur con China, Rusia, India y Turquía; Banco de Desarrollo del Sahel con 500 millones de dólares de capital inicial; y moneda soberana que reemplazará al Franco CFA.

10.2 Recursos que alimentaron el imperialismo y empiezan a nutrir la Resistencia

Níger produce aproximadamente el 5% del uranio mundial, y Francia obtiene el 30% del uranio que alimenta sus centrales nucleares de minas nigerinas. Sin embargo, Níger está entre los países con menor acceso a electricidad del mundo, con apenas el 19% de su población conectada a la red eléctrica. Esta obscena paradoja encapsula perfectamente la lógica del imperialismo.

Las minas de uranio de Arlit y Akokan, operadas por la compañía francesa Orano, han generado más de 30,000 millones de dólares en ganancias para Francia desde 1971, mientras las comunidades locales sufren contaminación radiactiva grave, falta de agua potable y pobreza extrema.

Burkina Faso y Malí son importantes productores de oro. En 2024, Burkina Faso se convirtió en el cuarto productor de oro de África, con una producción de más de 70 toneladas anuales. Sin embargo, sus poblaciones viven en la pobreza mientras las compañías mineras extranjeras extraen miles de toneladas del metal precioso pagando regalías irrisorias.

La AES ha comenzado a revertir esta lógica extractivista: Níger renegoció todos los contratos de uranio exigiendo regalías del 15% e inversión en plantas de energía nuclear para uso doméstico; Burkina Faso nacionalizó temporalmente tres minas de oro y creó una refinería estatal; Malí impuso un impuesto especial del 25% sobre exportaciones de oro.

Estas políticas han generado resistencia feroz por parte de las corporaciones occidentales y sus gobiernos. Sin embargo, la determinación de los países de la AES ha sido firme, comprendiendo que sin control sobre sus recursos naturales, no habrá desarrollo soberano posible.

11) El papel de China en África: Cooperación Sur-Sur vs. Imperialismo

Sería simplista presentar el imperialismo únicamente como un fenómeno occidental. China, segunda economía mundial y potencia emergente, ha expandido masivamente su presencia en África a través de inversiones en infraestructura, comercio, y préstamos. Entre 2000 y 2023, el comercio entre China y África creció de 10,000 millones de dólares a más de 280,000 millones, convirtiendo a China en el principal socio comercial de África.

Algunos analistas occidentales hablan de «imperialismo chino». Sin embargo, la relación de China con África es cualitativamente diferente a la occidental en aspectos importantes:

Diferencias clave con el imperialismo occidental:

Infraestructura vs extracción: China ha priorizado la construcción de infraestructura tangible. En los últimos 20 años, China ha construido más de 6,000 kilómetros de ferrocarriles y 150,000 kilómetros de carreteras en África.

Sin condicionalidades políticas: A diferencia del FMI y Banco Mundial, China no exige privatizaciones o cambios en sistemas políticos.

Transferencia de tecnología: Los proyectos chinos generalmente incluyen capacitación local y transferencia gradual de tecnología.

Comercio más equilibrado: China no solo compra recursos, sino que vende productos manufacturados africanos en su mercado masivo.

Esto no significa que China sea altruista —persigue sus propios intereses económicos y geopolíticos— pero su modelo de engagement no se basa en el saqueo violento directo que caracteriza al imperialismo occidental.

En el Sahel, China ha intensificado su cooperación: en Burkina Faso construye una refinería de oro y un hospital universitario; en Malí financió un puente sobre el río Níger y un sistema de irrigación; en Níger desarrolla una planta solar de 100 MW y un sistema de telecomunicaciones nacional.

La cooperación militar también ha crecido. China ha proporcionado equipos no letales a los ejércitos de la AES, junto con capacitación en mantenimiento y operaciones logísticas. A diferencia de Occidente, China no insiste en la presencia de tropas ni en bases militares permanentes.

Diplomático africano anónimo: “Occidente nos ofrecía ‘ayuda' con cadenas; China nos ofrece negocios con apretones de manos. Preferimos negocios».

12) El papel de Rusia en el Sahel: De Wagner al Estado ruso y la lucha por la soberanía

La presencia rusa en el Sahel ha evolucionado significativamente desde la irrupción del Grupo Wagner en 2018 hasta la actual cooperación estatal directa. Esta evolución refleja los cambios geopolíticos globales y las estrategias de los países del Sahel para diversificar aliados y reducir la dependencia occidental.

El período Wagner (2018-2023)

El Grupo Wagner, una empresa militar privada vinculada al Estado ruso, ingresó al Sahel aprovechando el vacío dejado por la retirada parcial de fuerzas francesas. Wagner ofreció servicios de seguridad a cambio de acceso a recursos mineros y bases estratégicas. Malí fue el primer país donde Wagner entró en 2021, reemplazando gradualmente a las fuerzas francesas.

Las operaciones de Wagner fueron controvertidas: acusado de cometer abusos contra civiles, ejecuciones sumarias y saqueo de recursos. Sin embargo, en muchos casos, Wagner logró estabilizar zonas que habían estado fuera del control estatal durante años.

Transición a cooperación estatal rusa (2023-presente)

Tras la muerte de Yevgeny Prigozhin en 2023, Rusia ha optado por una estrategia más institucional: acuerdos militares directos proporcionando equipos y capacitación; cooperación económica para desarrollo de infraestructura energética y minería; intercambio educativo y cultural con becas y programas de capacitación técnica.

La perspectiva rusa sobre el Sahel:

Soberanía nacional: Rusia respeta públicamente la soberanía de los países africanos.

Multipolaridad: Rusia ve a África como aliado natural en la construcción de un mundo multipolar.

Antiimperialismo histórico: Rusia se presenta como continuadora del apoyo soviético a las luchas de liberación.

Intereses pragmáticos: Rusia busca acceso a recursos estratégicos y mercados para su industria.

La AES valora esta cooperación por respeto a la soberanía, efectividad militar, transferencia de capacidades, y como alternativa geopolítica que permite diversificar aliados y reducir la dependencia occidental.

Ministro de Relaciones Exteriores de Burkina Faso, 2025 :»Rusia no nos dice cómo debemos gobernar. No nos exige que cambiemos nuestra moneda o que privatizemos nuestros recursos. Nos tratan como socios iguales, no como colonias. Esto es lo que llamamos respeto mutuo».

13) La Alianza de Estados del Sahel: Hacia un orden multipolar y la lucha contra el aislacionismo occidental

En septiembre de 2023, Burkina Faso, Malí y Níger formaron la Alianza de Estados del Sahel (AES), una confederación que representa la respuesta africana más significativa al imperialismo francés en décadas. Los tres países, todos gobernados por juntas militares surgidas de golpes populares contra gobiernos pro-franceses corruptos, han expulsado tropas francesas, han denunciado tratados militares y económicos coloniales, y están coordinando políticas de soberanía monetaria, seguridad colectiva, y desarrollo independiente.

La AES no es simplemente un pacto militar sino un proyecto político integral de liberación nacional. Representa el intento de recuperar el espíritu del panafricanismo revolucionario de los años 1960-70, aprendiendo de los errores del pasado, pero manteniendo el objetivo central: África para los africanos, desarrollo soberano, unidad continental.

Estructura institucional de la AES

La AES ha creado una estructura institucional robusta:

Consejo de Seguridad Permanente: Mecanismo de coordinación militar para operaciones conjuntas y defensa colectiva.

Banco de Desarrollo del Sahel: Institución financiera soberana con capital inicial de 500 millones de dólares.

Comisión Monetaria: Órgano encargado de diseñar la nueva moneda soberana (Franco del Sahel).

Comité de Recursos Estratégicos: Mecanismo para coordinar políticas sobre minería, energía y recursos naturales.

Parlamento Panafricano del Sahel: Órgano legislativo en formación que representará a los pueblos de los tres países.

Respuesta al aislacionismo occidental

Tras la formación de la AES, Francia, Estados Unidos y la Unión Europea implementaron una política de aislamiento: sanciones económicas con congelamiento de activos; presión diplomática en organismos internacionales; y guerra mediática presentando a los gobiernos como «dictaduras militares».

La AES ha respondido con: diversificación de alianzas estableciendo relaciones con China, Rusia, India, Turquía; integración regional profunda desarrollando infraestructura transfronteriza; economía de resistencia con programas de autosuficiencia alimentaria; y diplomacia de solidaridad en la Unión Africana y otros foros internacionales.

Visión de futuro

Corto plazo (2025-2027): Consolidación de la seguridad interna e implementación de la moneda soberana.

Mediano plazo (2028-2035): Integración económica profunda y desarrollo de infraestructura energética regional.

Largo plazo (2035+): Expansión de la alianza a otros países africanos y construcción de una federación política y económica.

Ibrahim Traoré: «No pedimos permiso a nadie para liberarnos. Nuestros ancestros nos legaron valores de dignidad, coraje y resistencia. Estamos reclamando nuestra soberanía total —política, económica, cultural, militar. No aceptaremos tutela de ninguna potencia extranjera».

14) Hacia la segunda liberación de África: Lecciones históricas y perspectivas revolucionarias

14.1 ¿Por qué fracasaron las primeras independencias?

Las independencias africanas de los años 1950-70 conquistaron la soberanía formal, pero fracasaron en establecer verdadera independencia económica. Múltiples factores explican este fracaso: la fragmentación del continente en 54 Estados; la persistencia de estructuras económicas coloniales; la corrupción de élites africanas; y la brutal represión occidental contra todo líder que intentara un desarrollo verdaderamente independiente.

Patrice Lumumba (Congo), Kwame Nkrumah (Ghana), Ahmed Sékou Touré (Guinea), Modibo Keïta (Malí), Thomas Sankara (Burkina Faso), Muammar Gaddafi (Libia), todos líderes que desafiaron el imperialismo fueron derrocados o asesinados con complicidad directa de potencias occidentales.

Lecciones clave para la segunda liberación:

Unidad continental: La fragmentación fue una estrategia deliberada. La liberación requiere unidad a escala continental.

Control soberano de recursos: Sin control sobre recursos naturales, no hay soberanía posible.

Autosuficiencia alimentaria: La dependencia alimentaria es un arma imperialista.

Educación descolonizada: Los sistemas educativos deben liberarse del pensamiento eurocéntrico.

Defensa colectiva: Sin capacidad de defensa propia, la soberanía es ilusoria.

Moneda soberana: El control monetario es la base de la soberanía económica.

Diplomacia de solidaridad: África debe construir alianzas con otros pueblos del Sur Global.

14.2 La AES y la aplicación de las lecciones

La AES ha aprendido muchas de estas lecciones: representa unidad regional en acción; está renegociando contratos mineros; implementa programas de seguridad alimentaria; reforma la educación para descolonizar currículos; construye capacidades defensivas autónomas; abandona el Franco CFA; y establece alianzas con múltiples países del Sur Global.

Sin embargo, debe evitar errores históricos: corrupción interna que puede corromper procesos revolucionarios; culto a la personalidad que debilita instituciones; aislamiento internacional; y falta de base social amplia que garantice participación popular.

Amílcar Cabral: «La libertad no es un don, es una conquista».

15) La importancia estratégica del Sahel en la nueva geopolítica mundial

El Sahel no es simplemente una región periférica en conflicto; es un espacio geopolítico de importancia estratégica global por múltiples razones.

Recursos estratégicos

El Sahel alberga algunos de los recursos más importantes para la economía global del siglo XXI: uranio (Níger posee las sextas reservas más grandes del mundo); oro (Burkina Faso y Malí son grandes productores); litio (reservas masivas aún no explotadas); cobre y cobalto (cruciales para la transición energética); y tierras raras (esenciales para tecnología de alta gama).

Este «tesoro geológico» convierte al Sahel en un campo de batalla por el control de los recursos del futuro. Las potencias globales compiten por acceso y control, pero los países de la AES están determinados a que estos recursos beneficien a sus pueblos.

Ubicación geográfica estratégica

El Sahel es un corredor crucial: puente entre el norte y el sur de África; encrucijada entre el Atlántico y el Índico; y región de influencia sobre el Magreb, el Cuerno de África y África occidental. Esta ubicación ofrece oportunidades para posicionarse como centro logístico y comercial en un mundo multipolar.

Nuevas dinámicas geopolíticas

El mundo está transitando hacia un orden multipolar. Este cambio abre espacios de maniobra para África: diversificar alianzas, jugar potencias rivales unas contra otras, explorar modelos de desarrollo alternativos, y construir autonomía estratégica.

Oportunidades históricas:

Transición energética: África tiene el potencial solar más grande del mundo y puede liderar su propia transición energética.

Reindustrialización: La desglobalización crea oportunidades para la reindustrialización africana.

Reforma financiera: Búsqueda de alternativas al dólar y creación de bancos de desarrollo no occidentales.

Nuevos espacios diplomáticos: BRICS+ y otros organismos ofrecen alternativas a instituciones occidentales.

Thomas Sankara: «La lucha por la liberación de África es la lucha más noble que un africano puede emprender».

16) La solidaridad internacionalista: Un imperativo estratégico para la liberación global

La lucha de los países del Sahel por la soberanía no puede entenderse en aislamiento; es parte de una lucha global contra el imperialismo y el capitalismo. La solidaridad internacionalista con la AES no es caridad ni romanticismo revolucionario; es un imperativo estratégico para todos los pueblos que luchan por su liberación.

Dimensiones de la solidaridad internacionalista

Solidaridad política: Presión diplomática sobre gobiernos occidentales para que levanten sanciones arbitrarias.

Solidaridad mediática: Contrarrestar la campaña de desinformación occidental sobre la AES.

Solidaridad económica: Boicot a corporaciones que saquean recursos del Sahel.

Solidaridad académica: Investigación independiente sobre la realidad del Sahel.

Solidaridad de movimientos sociales: Conexión entre movimientos del mundo entero.

Lecciones para otros movimientos de liberación

La resistencia del Sahel ofrece lecciones valiosas: la importancia de la unidad regional; el rol del ejército en revoluciones populares bajo condiciones específicas; la necesidad de soberanía en múltiples dimensiones; y la importancia de construir alternativas concretas.

La solidaridad como arma estratégica

En el contexto actual de crisis capitalista global, la solidaridad internacionalista no es un lujo sino un arma estratégica. El imperialismo se basa en la división de los pueblos oprimidos. La unidad internacional de los explotados es la única fuerza capaz de desafiar el poder global del capital.

Kwame Nkrumah: «El panafricanismo no es una ideología racial; es una respuesta política a una situación política. La unidad africana es la condición previa para la verdadera independencia».

Ibrahim Traoré:»No luchamos solo por Burkina Faso, luchamos por todos los pueblos oprimidos del mundo. Nuestra victoria será su victoria; nuestra liberación será la liberación de todos».

17) Conclusión: ¡África para los africanos! La segunda liberación como proyecto histórico

La Alianza de Estados del Sahel representa la expresión más concreta y avanzada de la resistencia antiimperialista contemporánea en África. No es un proyecto perfecto ni exento de contradicciones internas, pero es un proyecto revolucionario que desafía directamente la matriz del poder colonial y neocolonial en el continente.

La declaración de Ibrahim Traoré —»Lo que hay en África no es terrorismo, es imperialismo. Son quienes enseñan a los terroristas. Su objetivo es mantenernos en una guerra permanente para que no podamos desarrollarnos y sigamos pagándoles con nuestras riquezas«— es mucho más que una denuncia; es un programa de acción revolucionaria.

Reconocer que el terrorismo en el Sahel es un síntoma del imperialismo, no su causa, es el primer paso para combatirlo efectivamente. El segundo paso es organizar la resistencia popular, construir instituciones soberanas, y reclamar el control sobre recursos, territorio y destino histórico.

África no necesita más «intervenciones humanitarias», más «ayuda al desarrollo», más bases militares extranjeras. África necesita y exige soberanía total, control sobre sus recursos, libertad para elegir su propio camino de desarrollo, y solidaridad —no dominación— de otros pueblos del mundo. La AES representa un paso crucial en esta dirección, pero es solo el comienzo de un proceso mucho más amplio.

El futuro de África será escrito por africanos, no por potencias extranjeras. La segunda liberación del continente, la liberación económica que complete la liberación política formal de los años 1960, está en marcha. El imperialismo resistirá con todas sus fuerzas —violencia militar, sabotaje económico, propaganda mediática, terrorismo fabricado— pero la historia está del lado de los pueblos, no de los opresores.

Para los pueblos del mundo que luchan contra el imperialismo y el capitalismo, la resistencia africana es inspiración y lección. Demuestra que incluso los países más pobres y aparentemente débiles pueden desafiar a las potencias imperiales cuando tienen dirección política clara, apoyo popular, y determinación de ser libres.

Thomas Sankara:»No puede haber salvación para nuestro pueblo fuera de nuestro total compromiso con la causa de la liberación de África».

Esta sigue siendo la tarea histórica del momento. La AES ha tomado la antorcha de esta lucha y la ha llevado a un nuevo nivel. Su éxito no está garantizado, pero su ejemplo ya ha inspirado a millones de africanos a creer nuevamente en la posibilidad de una África verdaderamente libre y soberana.

¡África para los africanos!

¡Muerte al imperialismo!

¡Viva la revolución panafricana!

¡Viva la Alianza de Estados del Sahel!

Fuente https://hojasdebate.es/internaciona...

Tomado de: https://rebelion.org/el-imperialism...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Concentración en Novelda

Tortuga Antimilitar - 16 December, 2025 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

El New York Times subraya que los mayores arrendadores de Madrid son fondos de inversión de EEUU

Tortuga Antimilitar - 16 December, 2025 - 00:00

El impacto que están teniendo, en la crisis de la vivienda de España y los desahucios, compañías como Blackrock y bancos o fondos de inversión de EEUU es puesto de relieve por el prestigioso diario neoyorquino en un reportaje que firma Benjamin Cunningham. Se detalla como en concreto Blackrock ya es el mayor propietario privado de viviendas de Madrid y otras compañías de EEUU controlan la mitad de todas las casas en esta situación en España. Y subrayan que desde el desembarco de estos fondos de inversión en el mercado inmobiliario español, las ordenes de desahucio han proliferado y los alquileres «se han puesto por las nubes».

El New York Times empieza describiendo un reunión del Sindicato de Vivienda de Carabanchel para luchar contra las ordenes de desahucios y los alquileres «por las nubes» a los que se enfrentan los vecinos de este barrio madrileño tras comprar edificios en la zona bancos de inversión estadounidenses y fondos como Blackrock. Pero enfatiza que se trata de hecho de un problema generalizado porque esta firma de EEUU se ha convertido en la última década en el mayor propietario privado de viviendas residenciales y arrendatario en Madrid, con 13.000, y el segundo mayor en toda España con 19.600 propiedades. Añade que en la actualidad hay más de 185.000 viviendas de alquiler en todo el país que están en posesión de grandes corporaciones y la mitad de ellas estadounidenses, según datos de Civio.

El reportaje resalta que desde 2015 los alquileres han subido en España un 57% y los precios de compra un 46%. Señala que esta situación se ha debido también a la falta de vivienda nueva construida y a que se estima que hay 4 millones de casas vacías. Pero resalta que el auge de precios también ha coincidido con la entrada en el mercado de la vivienda de los grandes bancos y fondos de inversión estadounidenses y ha hecho que aumente significativamente la amenaza de desahucios para numerosos españoles.

Fuente: https://www.radiocable.com/el-new-y...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Pero, ¿quiénes son 'ellos'?: Umberto Eco y el fascismo eterno

Tortuga Antimilitar - 15 December, 2025 - 00:00

Iván Batty

En nuestro futuro se perfila un populismo cualitativo de televisión o internet, en el que la respuesta emotiva de un grupo seleccionado de ciudadanos puede presentarse o aceptarse como la «voz del pueblo».

El recuerdo de aquellos años terribles debería ser reprimido. Pero la represión provoca neurosis. Si reconciliación significa compasión y respeto hacia todos aquellos que combatieron su guerra de buena fe, perdonar no significa olvidar. Puedo admitir incluso que Eichmann creyera sinceramente en su misión, pero no me siento capaz de decir: «Vale, vuelve y hazlo otra vez».
Nosotros estamos aquí para recordar lo que sucedió y para declarar solemnemente que «ellos» no deben volver a hacerlo.

Pero, ¿quiénes son «ellos»?

El semiólogo y novelista Umberto Eco pronunció en 1995, hace ahora treinta años, una conferencia en la Universidad de Columbia, en Nueva York, poco tiempo después del atentado cometido por la ultraderecha en Oklahoma. En Nueva York —probablemente la ciudad menos estadounidense de EE. UU.—, su público se mostró inocentemente sorprendido de que existieran grupos armados paramilitares de extrema derecha activos en su propio país, dispuestos a tomar el poder. En ese clima, Eco pronunció su conocida conferencia El fascismo eterno, que poco después aparecería publicada en papel1. En ella alertaba de una deriva autoritaria siempre latente y cada vez más visible, donde rescataba claves para entender lo que llamó el ur-fascismo o fascismo eterno, y explicaba por qué la palabra fascismo se ha impuesto sobre otras que designan ideologías autoritarias distintas, convirtiéndose en un término recurrente, y quizá necesario, para señalar ciertas actitudes, acciones, nuevas políticas y diversas gobernanzas.

En esa conferencia, Eco explicó cómo el fascismo, desde el punto de vista filosófico, estaba mal articulado y mal acoplado, pero desde el punto de vista emotivo resultaba eficaz, pues se hallaba bien ensamblado en torno a determinados arquetipos. El pensador sostenía que solo existió un nazismo y que no se podía llamar «nazismo» al falangismo hipercatólico de la España de Franco, dado que el nazismo es fundamentalmente pagano, politeísta y anticristiano, o no es nazismo. Lo mismo ocurre con esa mutación del falangismo derivada en franquismo: solo puede existir de una manera. En cambio —recordaba Eco—, se puede jugar al fascismo de muchas formas y el nombre del juego no cambia. El término «fascismo» se adapta a casi todo porque es posible eliminar de un régimen fascista uno o más aspectos y, aun así, reconocerlo como fascista.

A pesar de esto, elaboró una lista de características típicas de lo que denominó ur-fascismo o fascismo eterno. Tales características pueden encuadrarse en un sistema: muchas se contradicen entre sí y son comunes a otras formas de despotismo o fanatismo, pero basta con que una de ellas esté presente para que coagule una nebulosa fascista.

Estas son, resumidas, sus catorce características:

1. El culto a la tradición. El tradicionalismo es más antiguo que el fascismo.

2. El rechazo de la modernidad. La Ilustración se ve como el origen de la depravación moderna. El ur-fascismo puede definirse como «irracionalismo».

3. La cultura es sospechosa. Se la identifica con actitudes críticas; de ahí el culto de la acción por la acción. La sospecha hacia el mundo intelectual ha sido siempre un síntoma del ur-fascismo.

4. El desacuerdo es traición. El espíritu crítico realiza distinciones, y distinguir es señal de modernidad.

5. Miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, se dirige contra los intrusos. El ur-fascismo es racista por definición.

6 El ur-fascismo surge de la frustración individual o social. Una característica típica ha sido el llamamiento a las clases medias frustradas. En nuestra época, en la que los antiguos proletarios se convierten en pequeña burguesía y el lumpen se autoexcluye de la escena política, el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría.

7. El privilegio de haber nacido en el mismo país. A quienes carecen de una identidad social, el ur-fascismo les dice que su único privilegio es el más vulgar: haber nacido en el mismo país. Además, los únicos que pueden ofrecer identidad a la nación son los enemigos. Los seguidores deben sentirse asediados.

8. Humillación y revancha. Los seguidores deben sentirse humillados por la riqueza y la fuerza de los enemigos, pero convencidos de que pueden derrotarlos.

9. El pacifismo es malo porque la vida es una guerra permanente. En el ur-fascismo no hay lucha para la vida, sino «vida para la lucha».

10. Elitismo de masas. Cada ciudadano pertenece al mejor pueblo del mundo; los miembros del partido son los mejores ciudadanos; el líder, el héroe supremo.

11. El heroísmo como norma. Cada persona está educada para convertirse en héroe.

12. Machismo y moral sexual. El ur-fascismo proyecta su voluntad de poder sobre las cuestiones sexuales: promueve el machismo y condena las costumbres sexuales no conformistas.

13. Negación de los derechos individuales. El «pueblo» se concibe como una entidad que expresa la «voluntad común». Como ningún conjunto de seres humanos puede poseer una voluntad común, el líder se erige en su intérprete.

14. El ur-fascismo habla la neolengua2. Se basa en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con el fin de limitar los instrumentos del razonamiento complejo y crítico. Debemos estar preparados para identificar nuevas formas de neolengua, incluso cuando adoptan la apariencia inocente de un popular reality show.

Lo que el pensador italiano nos advertía al analizar las características del fascismo era que estas podían aparecer —y estaban apareciendo— mutadas en otros espacios. Se estaba reactualizando la lógica fascista del control total, pero bajo formas aparentemente inocuas. Una capacidad totalizadora más sutil y eficaz que su versión anterior del siglo XX, donde el control y la dominación ya no se imponen desde fuera, sino que el sujeto las interioriza, disfrazadas de libertad. Libertad; esa idea inefable que la derecha ha hecho suya como grito acrítico.

El problema es que el análisis terminaba allí. Hoy sabemos que la siguiente jugada, una vez que en Occidente ha sido seducida y reeducada la mayoría de la población, sería la de volver a la figura de los líderes supremos. Cumplidos los augurios que Eco profetizaba —el control blando—, surge la cara más dura del fascismo. Ya nos advirtió que no iban a pasearse con camisas negras o uniformes militares. Ahora se presenta bajo el agradable disfraz del empresario rico, porque la erosión de lo político en favor de lo económico, característica de este nuevo orden neoliberal, impone nuevas prendas para el mismo juego.

Así que el despotismo ya está aquí. De hecho, treinta años más tarde, en 2025, en la misma universidad donde Umberto Eco pronunció esta conferencia, se prohibieron las dos organizaciones estudiantiles que organizaban protestas propalestinas: Students for Justice in Palestine (SJP) —Estudiantes por la Justicia en Palestina— y Jewish Voice for Peace (JVP) —Voz Judía por la Paz—3. Una nueva organización tomó su lugar creando una acampada en el campus, que terminó siendo reprimida y desmantelada, con más de un centenar de personas arrestadas. También se registraron detenciones selectivas dirigidas por las agencias de inmigración (ICE/DHS) contra participantes clave con estatus migratorio vulnerable, dispersándolos en cárceles para inmigrantes en otros estados.

Los arrestos marcaron la primera vez desde las manifestaciones de 1968 contra la guerra de Vietnam que la Universidad de Columbia permitió la intervención policial en su campus. Estas protestas generaron acampadas similares en múltiples universidades de EE. UU.

Pese a la represión, el 7 de marzo de 2025, el Gobierno de Estados Unidos anunció la cancelación inmediata de aproximadamente cuatrocientos millones de dólares en subvenciones y contratos federales a Columbia, argumentando que la universidad había sido «inactiva ante el acoso antisemita». También comunicó la suspensión de cincuenta y un millones de dólares adicionales en contratos vigentes como medida inmediata.

Tras estas cancelaciones, el gobierno de Trump envió una carta con demandas explícitas como precondición para la devolución de los fondos federales, entre ellas:

– expulsar o suspender por varios años a los estudiantes que participaron en protestas;

– prohibir el uso de mascarillas durante las manifestaciones (mask ban);

– reorganizar el sistema disciplinario interno: abolir el University Judicial Board (UJB) y centralizar los procesos bajo la administración central;

– someter a supervisión externa el Departamento de Estudios de Oriente Medio, África y Asia del Sur (MESAAS), colocando su control bajo un cargo designado por la administración central;

– adoptar la definición de antisemitismo de la IHRA (Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto) como criterio federal obligatorio, a pesar de que esta definición no permite la crítica hacia Israel;

– limitar o reformular el lenguaje y las políticas del programa de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI): eliminar terminología considerada «ideológica» o woke y desactivar programas de estudios decoloniales;

– otorgar mayor autoridad a los agentes de seguridad del campus, facultades de arresto y coordinación con la policía de Nueva York, e incluso con las agencias de inmigración;

– proporcionar al gobierno datos privados de solicitantes (admitidos y no admitidos) como etnia, área de estudios o puntuaciones, para su monitoreo federal.

El 24 de julio de 2025, la Universidad de Columbia y la administración Trump anunciaron un acuerdo por doscientos veinte millones de dólares para restaurar parte de la financiación previamente cancelada, bajo la aceptación de las condiciones de reforma institucional de la universidad.

Es cierto: el futuro ya está aquí. Y se parece mucho a un pasado que hemos intentado olvidar sin antes analizarlo. Es fácil señalar al tirano ahora —y lo será mucho más mañana—, pero no debemos olvidar que todo esto se ha desarrollado y desplegado ante nuestras narices. Tenemos que volver la mirada, de nuevo, a ese fascismo eterno y siempre latente que es el caldo de cultivo del que prospera la situación occidental actual. Eco hablaba de la televisión y de la incipiente internet; ahora ya sabemos que la realidad digital es un diluvio de contenido polarizador que, a través de ecosistemas fragmentados (memes, Telegram, WhatsApp, gaming, foros, plataformas), permite a la ultraderecha normalizar discursos de odio y reclutar a una juventud —en su gran mayoría, hombres— que vive en la incertidumbre constante. El ur-fascismo opera hoy a nivel emocional, visceral, simbólico y también tecnológico.

Por eso, volvamos a Columbia, hace tres décadas, cuando Umberto Eco, como cierre de su conferencia, nos dejó una advertencia y también una misión colectiva:

«Debemos estar atentos para que el sentido de estas palabras no llegue a olvidarse. El ur-fascismo está aún a nuestro alrededor, a veces vestido de paisano. Sería muy cómodo, para nosotros, que alguien se asomara a la escena del mundo y dijera: “¡Quiero volver a abrir Auschwitz, quiero que las camisas negras vuelvan a desfilar solemnemente por las plazas italianas!”. Por desgracia, la vida no es tan fácil. El ur-fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y señalar cada una de sus nuevas formas, todos los días, en todos los rincones del mundo».

Notas

(1) Este articulo está basado y recoge pasajes de la edición de Lumen, Contra el Fascismo (2018) con traducción de Helena Lozano.

(2) La neolengua (Newspeak en inglés) es un idioma ficticio inventado por George Orwell en su novela 1984. Se trata de un idioma deliberadamente simplificado y confuso para hacer que los conceptos de oposición o rebelión sean imposibles de concebir.

(3) Una cuarta parte de los judíos estadounidenses pensaba en 2021 —entendemos que las cifras se habrán elevado— que el Estado de Israel era un Estado de apartheid. «Israel “Is an Apartheid State,” a Quarter of U.S. Jews Say in New Poll» (Haaretz).

Fuente: https://www.jotdown.es/2025/12/umbe...

Categorías: Tortuga Antimilitar

La velada hostilidad de la izquierda putinista hacia el pacifismo

Tortuga Antimilitar - 15 December, 2025 - 00:00

Pedro Oliver Olmo
Historiador

¿Por qué hay que condenar la invasión rusa de Ucrania? Acabáramos. ¿No basta con decir que eso es lo propio de un movimiento pacifista? Sé que no hay un pacifismo único. Sé que hay matices; los he estudiado, los he discutido y los he respetado. Pero también sé que en las izquierdas hay quien entiende el pacifismo de manera disimuladamente hostil, gente contraria a la experiencia pacifista que hemos ido acumulando desde hace más de un siglo, desde los tiempos del “pacifismo histórico” previo a la Gran Guerra, desde las luchas noviolentas en muchas partes del mundo, y, por supuesto, desde la movida ecopacifista de los tiempos de la Guerra Fría. Me pregunto por las razones que desde cierta izquierda se aducen para deslizar que no hay que ser pacifista en esta época de “diplomacias” neoimperialistas basadas en la coacción y la fuerza. Me lo pregunto con malestar porque yo no concibo otra cosa. Para mí la pregunta debería ser: ¿cómo no ser pacifista cuando nos amenaza la guerra y quizás una guerra más devastadora que todas las anteriores?

En este caso, además de tener que hacer frente a la complejidad del conflicto ruso y ucraniano, hay de por medio retóricas belicistas que no podemos dejar de analizar y rechazar de plano. Llegan recurrentemente a nuestros colectivos por la paz y el desarme. Una de ellas proviene de una izquierda que, cargando las tintas en el rechazo de la OTAN y las políticas represoras del gobierno ucraniano, realiza una explicación simplificadora que disculpa o incluso hermosea la agresión rusa de Ucrania y suscribe de manera acrítica su narrativa belicista. Los pacifistas somos otra cosa. No caer en el seguidismo de esas narrativas no es equidistancia, es coherencia, es lo que hay que hacer si de verdad queremos convencer, entre otras cosas, para poder activar la protesta antiguerra en un contexto de rearme y aumento de las políticas antisociales y autoritarias en Europa.

¿Cómo no ser pacifista cuando nos amenaza la guerra y quizás una guerra más devastadora que todas las anteriores?

Esa izquierda no va a mover nada para condenar el ataque ruso contra Ucrania porque realmente no quiere mover nada, porque no quiere una movilización pacifista que ponga en evidencia el militarismo y la crueldad bélica de Rusia. ¿Cómo va a ganar legitimidad para oponerse al rearme? Generará suspicacia y tendrá que escamotear sus argumentos para no parecer parciales. Esa izquierda que acusa al antimilitarismo y el pacifismo de equidistancia por introducir en la ecuación de la guerra a los tres actores principales —la OTAN, el gobierno de Ucrania y el gobierno de Rusia— se ufana de no ser equidistante porque, sencillamente, es una izquierda de parte, una izquierda que pide algo disparatado: quitar a Rusia de la ecuación y la espiral de la guerra y presentar su agresión como un acto de defensa. Si no fuera por lo serio del asunto, nos consolaríamos deduciendo que es una actitud pueril que podemos solventar obviándola.

Cabe esperar que algo de lucidez se anteponga en el campo ideológico de la izquierda no socialdemócrata (pues de las fuerzas socialdemócratas es verdad que muy poco se puede esperar, incluyendo el actual gobierno español). Cabe esperar que se siga imponiendo la lucidez, el aliento y las buenas prácticas asamblearias de parte de una izquierda coherente y respetuosa con el movimiento por la paz y el desarme. Varias décadas después de 1986 una gran mayoría de izquierdistas habremos aprendido a ser y sentirnos pacifistas. No somos raros por eso, somos coherentes con el mundo que queremos ser.

La coherencia no es equidistancia, al contrario, exige mucha valentía. El arma de los verdaderamente fuertes es la noviolencia, dijo Gandhi, porque no es fácil echar mano de ella. Requiere temple y preparación. Hemos sido siempre coherentes cuando mirábamos hacia Occidente y su estela de capitalismo y militarismo. Y no podemos dejar de serlo con Rusia. Señalemos y desvelemos su propaganda. ¿Acaso es tan difícil ver que la invasión rusa de Ucrania ha ido acompañada de una serie de narrativas oficiales diseñadas para justificar el uso de la fuerza, movilizar apoyo interno y crear un marco interpretativo que legitime la agresión? Entre los argumentos más reiterados destacan la necesidad de “desnazificar” Ucrania, la persecución de poblaciones rusoparlantes (sin asumir su irresponsable participación en esos ataques), la amenaza existencial representada por la evidente expansión de la OTAN y la apelación a vínculos históricos que cuestionarían la soberanía ucraniana. Estas justificaciones, aunque conlleven algo de verdad como ya se ha hecho constar, favorecen la propaganda de guerra porque buscan articular un discurso de inevitabilidad y defensa preventiva que, sin embargo, no resiste un análisis jurídico ni histórico riguroso (menos todavía si tenemos en cuenta que provienen de una potencia nuclear que ha sembrado de dolor y muerte zonas enteras de Oriente Medio y África, con mercenarios sanguinarios de por medio).

Desde la academia, múltiples especialistas en derecho internacional han señalado que la invasión constituye una violación directa del principio de prohibición del uso de la fuerza establecido por la Carta de las Naciones Unidas. Ninguno de los supuestos alegados por Rusia —ni la autoprotección, ni la intervención humanitaria, ni la protección de minorías— cumple los requisitos establecidos por el marco jurídico internacional. ¿Por qué íbamos a desdeñar estas fuentes? No inciden en la responsabilidad de la OTAN, pero es que una cosa no niega la otra. Del mismo modo, historiadores y expertos en relaciones internacionales han desmontado la idea de que Ucrania carezca de identidad nacional propia o que exista un derecho histórico que legitime la anexión o tutela política por parte de Rusia. Más que imperialismo moderno, esos discursos de Putin y sus mentores suenan a antiguallas, a chatarra ideológica que operan como justificaciones imperialistas ostensiblemente esencialistas, ahistóricas y ultranacionalistas, amén de ultraderechistas.

La comunidad académica también ha prestado especial atención a la dimensión retórica del discurso estatal ruso. El uso de conceptos como “operación militar especial” o “desnazificación” no responde a hechos verificables que sean relevantes, ni siquiera considerando que evidentemente hay nazis en Ucrania y que en el fragor de las dinámicas belicistas también hayan sido reclutados nazis para el frente, porque sería burdo proyectar la imagen de Ucrania como una nación nazi, y porque a todas luces apelar a esas cuestiones lo que intenta es crear marcos simbólicos que buscan justificar la violencia y moldear la percepción pública, tanto dentro como fuera de Rusia. Estos análisis muestran cómo la construcción de amenazas externas funciona como un instrumento político destinado a reforzar el poder interno, cohesionar el apoyo nacionalista y deslegitimar cualquier forma de resistencia ucraniana o crítica internacional. Afrontar eso solamente se puede hacer desde enfoques de cultura de paz, para que dejemos de “ver” supuestos y despreciables nazis donde lo que hay es gente que sufre bombardeos indiscriminados.

Nada justifica la invasión rusa, pero tampoco eso puede cegarnos respecto de la implicación de Occidente en la dinámica belicista, ni acerca de la participación del militarismo ucraniano en la ausencia de perspectivas para la paz mediante el diálogo con Rusia. Mucho más debería tenerse en cuenta para analizar las causas del conflicto. Ninguno de los actores puede salir bien parado de una mirada crítica, aunque los niveles de responsabilidad sean distintos, como suele ocurrir en todos los conflictos bélicos. Pero en los frentes de batalla mueren a diario los soldados y Rusia no cesa de atacar a la población civil de Ucrania. Mientras tanto, Ucrania viola flagrantemente los derechos humanos de los activistas por la paz. Repito: todo conflicto es complejo, pero la condena de la guerra siempre y en todo lugar debe ser simple y limpia: no a la guerra ni a ninguna de sus causas.

¿Qué puede hacer el movimiento pacifista? Le conviene analizar en profundidad, claro que sí, pero su responsabilidad es actuar desde posicionamientos claros. Lo que le conviene es posicionarse con claridad y no quedarse paralizado en análisis que serían lógicamente interminables si lo que tienes enfrente es un interlocutor que no solamente no es pacifista, sino que alberga viejos y rancios prejuicios rojipardos contra el pacifismo y el antimilitarismo, no digamos ya la noviolencia. Una buena fórmula siempre ha sido preguntar a nuestra gente en las zonas de guerra (ojalá no tengamos que hacerlo también próximamente en Venezuela, pero pinta mal). Los pacifistas rusos y ucranianos nos pueden dar referentes discursivos que podrían ayudar a la movilización pacifista en España.

El pacifismo ucraniano, perseguido por Zelensky, y el pacifismo ruso, perseguido por Putin, coinciden con la Internacional de Resistentes a la Guerra (IRG/WRI), fundada por Bertrand Russell, y han ofrecido una lectura radicalmente distinta del conflicto, centrada en los efectos humanos, éticos y sociales de la guerra. Abrazan la declaración fundacional de la IRG: “La guerra es un crimen contra la humanidad”, un principio que implica rechazar toda forma de violencia armada independientemente del actor que la ejerza, lo que, evidentemente y en este caso, no resta ni un ápice de responsabilidad al expansionismo de la OTAN y a la dinámica imperialista desatada desde tiempo atrás.

Ha habido una invasión militar, por lo que es imposible obviar tanto la agresión rusa como sus efectos en el aumento global del militarismo, alertando de que la escalada armada alimenta ciclos de violencia que castigan de manera desproporcionada a la población civil.

Uno de los elementos más relevantes aportados por el pacifismo contemporáneo es la defensa incondicional de la objeción de conciencia. Frente al reclutamiento forzoso, la persecución de objetores y la represión de movimientos antiguerra tanto en Rusia como en Ucrania, la IRG sostiene que la negativa a participar en la violencia constituye una forma legítima de resistencia ética y política. Esta perspectiva introduce dimensiones que los análisis geopolíticos tradicionales no suelen considerar: las trayectorias individuales de quienes rechazan matar, la vulnerabilidad de los movimientos civiles y la importancia de construir alternativas noviolentas de resistencia y mediación.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/plane...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Medalla militar

Tortuga Antimilitar - 14 December, 2025 - 00:00

Txus San Vicente
CGT-Nafarroa

1960. Sharpeville, Sudáfrica. Una multitud huye corriendo y alguien captura el instante en una foto. La imagen pasará a la Historia. Unos segundos antes, esa misma multitud protestaba pacíficamente contra la aprobación de las Pass Laws (ley de pases); una herramienta de control de los desplazamientos de la población negra en zonas tanto urbanas como rurales del país. La policía decidió disolver el acto ametrallándolos. El resultado fue 69 personas asesinadas. 69 personas cuyo último aliento llegó mientras peleaban por no dejar en herencia un sistema que despreciaba a la población negra. Este acto de terrorismo policial supuso un hito en el inicio del aislamiento internacional a la Sudáfrica del apartheid.

2025, Gaza. Miles de fotos y videos retratan la barbarie. La comparación resulta ineludible: ¿Qué ha pasado en 65 años para que en 2025, más de 65.000 personas asesinadas -sin tener en cuenta las masacres perpetradas a lo largo de decenios por Israel, y que últimamente obviamos- no hayan generado ningún tipo de reacción institucional en Occidente, más allá de lo estético? Hay multitud de respuestas y darían para muchos artículos. Desde luego, el contexto de los años sesenta poco tiene que ver con el actual, pero definitivamente, la pregunta resulta pertinente.

En cualquier caso, creo que hay un elemento común en todas las respuestas: la sofisticación de los recursos comunicativos del capitalismo para hacernos creer que es el único modelo posible y que por ello, todo está justificado para que el engranaje de acumulación de capital -cada vez en menos manos- siga funcionando. “Bueno, pero siempre ha habido guerras” podrá decir alguien. Sí, es cierto, la narrativa capitalista siempre ha naturalizado el asesinato masivo de civiles en otras latitudes (o sea, pobres) como un mal necesario para mantener la hegemonía de Occidente, pero la diferencia está en que ahora dispone de herramientas más refinadas para convencernos de que tiene que ser así y, por lo tanto, normalizar barbaries. Especialmente si quien la comete es “de los nuestros“, como lo es Israel. A nadie se le escapa que si fuera otro país, todo sería diferente.

Así que mientras desarrollamos dinámicas que confronten con este modelo, que prioricen lo colectivo frente al capital, hay cosas urgentes que podemos hacer ya: denunciar la complicidad de empresas e instituciones con esta deriva militarista, que hace del mundo un lugar cada vez más salvaje e injusto.

Dos ejemplos cercanos e intolerables: permitir que la selección de Israel participe en el mundial de salto de trampolín celebrado en Iruñea, es un gesto que blanquea al sionismo y contribuye a normalizar los bombardeos contra escuelas y hospitales y el bloqueo de ayuda humanitaria. Y por otro lado, otorgar la medalla de oro de Navarra a MTorres, empresa que participa en el desarrollo de un avión militar como el Eurofighter Typhoon, premia de facto la progresiva militarización de la industria navarra. Y tenemos total convencimiento de que la sociedad navarra no quiere ni blanquear a Israel, ni militarizar su industria.

CGT-Nafarroa tampoco. Por eso estas líneas, para mostrar nuestro rechazo. Porque la guerra empieza aquí, en las empresas que la abastecen y en las instituciones que las premian. Porque la guerra siempre ha sido enemiga de la clase trabajadora. Para que, volviendo al comienzo del artículo, nadie tenga que correr mientras le persiguen las balas que defienden los privilegios de unos pocos.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/antim...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Tambores de guerra: El jefe del Estado Mayor de los Ejércitos francés fomenta el miedo y la parcialidad en un discurso

Tortuga Antimilitar - 14 December, 2025 - 00:00

Salam aleikum.

Hoy nos hacemos eco del discurso del jefe del Estado Mayor de los Ejército francés, General Mandon (no podía ser menos, claro). Muchos son los aspectos que se pueden criticar del discurso del General Mandon pero, sobre todo, son tres las características de su conferencia: la parcialidad con la que juzga las ansias imperialistas, violentas y depredadoras de los demás países enemigos y no las ve en los propios comportamientos de Francia; y el interés por fomentar el miedo entre la población asegurando que el enemigo nos rodea con, cada vez, más aviesas intenciones y mayor preparación militar; y la prédica de la resignación: quiso terminar afirmando «que estamos aquí para ustedes, que estamos aquí para todos los franceses, para garantizar su defensa, que no tengo ninguna duda sobre la solidez de las Fuerzas Armadas francesas», también estimó que el país debería estar «dispuesto a aceptar perder a sus hijos».

En el fondo, el discurso de Mandon es el mismo que el de Trump (solo que éste no tiene tanta facilidad de palabra y sus vulgaridades y espíritu chulesco no le dejan articular ideas complejas con soltura), que el de Putin, que el del jefe del Estado Mayor del Ejército español, etc.

Por que en Europa y en el mundo entero ahora estamos fabricando la próxima gran guerra. La anterior idea puede parecer una apuesta arriesgada, una opción fácil por el pesimismo, pero en una entrada anterior de este blog documentábamos que crece el miedo a la guerra y hace más de un año publicamos un artículo de gran interés para los tiempos actuales titulado: Así se fabrica una guerra en el que se desmenuzaba cómo Estados Unidos pasó de no querer intervenir en la 2ª Guerra Mundial a, en unos meses, ser un acérrimo defensor de entrar en la guerra. En ese proceso estamos.

Pero concentrémonos en el discurso de Mandon:

Critica el ansia depredadora en economía de China, pero no parece percatarse de las mismas prácticas utilizadas por Francia en el otro lado del mundo con «posesiones» que considera propias como Polinesia y Nueva Caledonia.

Fomenta el miedo a una gran guerra internacional por el enfrentamiento, supuestamente, en 2027 entre China y Estados Unidos por Taiwan. No nos olvidemos que fomentar el miedo a una gran guerra próxima es la forma de supervivencia y de, incluso, crecimiento del gasto militar y del poder del militarismo. Anuncia pues, posibles catástrofes internacionales para asegurar el futuro de los ejércitos franceses y su despliegue por el mundo.

Anuncia que no se ve el final de la guerra en nuestro continente recordando las agresiones rusas a Georgia (2008), Crimea (2014) y Ucrania (2022 hasta la fecha). De la actitud expansionista de la OTAN, no se acuerda. Es decir, fomenta el victimismo y genera miedo al enemigo al que demoniza.

Hace poco más de un año publicaba dos entradas: Análisis y discusión del proceso de genocidio desde la perspectiva antimilitarista y Genocidio (y también en Palestina) en las que reflexionaba sobre los genocidios y me preguntaba si no es un genocidio cualquier guerra, o al menos su práctica fomenta llegar al genocidio. Para recordar este importante trabajo, os reproduzco abajo una tabla sobre los procesos del genocidio.

Vaticina que Rusia se enfrentará a «nuestros países» en 2030. Dice que ya se están preparando. Como si la OTAN y el resto de «nuestros países» no estuvieran haciendo lo propio desde hace décadas.

El flanco sur europeo también se ve amenazado, nos informa de que los líderes terroristas que antes tenían su base en el Levante, Medio Oriente y Afganistán, se encuentran en África. Curiosamente, se olvida también del colonialismo francés, inglés, español, europeo en definitiva que ha hecho de África su «patio trasero».

El general es Mandon, pero parece que también es «olvidon» porque en el párrafo dedicado a Oriente Medio se olvida de condenar el genocidio israelí sobre los palestinos pero sí recuerda condenar el ataque de Hamás el 7 de Octubre.

Oriente Próximo y Medio. La situación tampoco es buena. Lamentablemente, todos ustedes han sido testigos del terrible ataque del 7 de octubre contra Israel. Barbarie en estado puro, la barbarie más absoluta. Y a continuación se produjo un combate que se extendió progresivamente desde Gaza a toda la región, con bombardeos y lanzamientos de misiles entre Irán e Israel. Grupos terroristas en Yemen que amenazan la circulación del flujo económico mundial en el Mar Rojo, donde nuestras fragatas intervienen, donde nuestros aviones intervienen para proteger la circulación del tráfico comercial.

También en esta zona, Oriente Próximo y Medio, Francia, que no es una superpotencia, tiene efectivos e intervenciones militares.

En las siguientes ideas, Mandon opta por el cinismo más puro esperando no ser descubierto dado que los medios de comunicación no se hacen eco de que Francia, los países de la OTAN y los países desarrollados, en general, son los que continuamente están favoreciendo escenarios de guerra a lo largo y ancho del mundo, mediante la violencia estructural y cultural que generan en el Tercer Mundo y que certifican con las ventas de armas que hunden en la pobreza y en los conflictos violentos a los países pobres. Nos dice: Bueno, evidentemente este panorama es muy sombrío y lo siento, pero creo que hay que decirlo. Porque tenemos la suerte de haber crecido y de vivir en un mundo en paz. En nuestras sociedades, que han vivido la atrocidad de dos guerras mundiales y que llevan décadas viviendo en un entorno pacificado, pensando que la paz estaba definitivamente asegurada. Lamentablemente, todo lo que sucede a nuestro alrededor nos muestra que algunos han optado por la fuerza. Pobrecita Francia, pobrecita Europa, tan pacíficos, tan buenos, pero que, sin embargo, de manera escondida se enriquecen con las guerras de los demás.

En un momento de verdadero realismo, Mandon reconoce que somos más fuertes que Rusia: Sin embargo, y aquí es donde me gustaría transmitirles todo el optimismo que hay que tener, somos fuertes. Somos fundamentalmente fuertes. Somos fundamentalmente más fuertes que Rusia. Ante el oscurísimo panorama que ha pintado alrededor de Francia, siente el deseo de dar algo de confianza y esperanza. Pero rápidamente, en la siguiente frase, se arrepiente y vuelve a la carga: Pero hay que aceptar que vivimos en un mundo en peligro y que puede que tengamos que utilizar la fuerza para proteger lo que somos. Y, luego: El principal riesgo hoy en día es el riesgo de mostrar debilidad frente a una Rusia que no tiene complejos a la hora de utilizar la fuerza y que aprovechará su ventaja si percibe que seguimos siendo débiles. Claro, claro. Hemos de hacer sentir débil a Francia para poder pedir, exigir, sería más adecuado, más millones de gasto militar y más soldados dispuestos a morir.

Pero hay que aceptar que vivimos en un mundo en peligro y que puede que tengamos que utilizar la fuerza para proteger lo que somos. Es algo que había desaparecido por completo de nuestras conversaciones familiares, creo. Imagino que en sus municipios es raro que nuestros conciudadanos hablen espontáneamente del peligro que representa Rusia. Y aquí se equivoca Mandon, como reflejábamos en el último artículo: Crece el miedo a la guerra.

Al inicio del conflicto en 2022, Rusia contaba con menos de un millón de hombres y mujeres uniformados. Hoy en día, son 1,3 millones. Su proyección para 2030 no está lejos de los 2 millones. El 40 % de su economía se destina a la industria de defensa. Hoy en día, Rusia produce más equipamiento de defensa del que consume en el frente. Está claramente preparándose para algo más. Siendo sinceros y poniéndonos en el pellejo de Rusia, por un momento, ¿qué pensarán ellos de los notabilísimos esfuerzos de la OTAN para llegar al mínimo del 4 % de gasto militar? ¿Se sentirán amenazados?

Tenemos todo el conocimiento, toda la fuerza económica y demográfica para disuadir al régimen de Moscú de intentar ir más allá. Lo que nos falta, y aquí es donde ustedes tienen un papel importante, es la fuerza de voluntad para aceptar sufrir a fin de proteger lo que somos. Y es que, quizá no falta fuerza de voluntad al pueblo francés o español, quizá lo que pasa es que una gran parte de la población toma una postura política diferente, una postura que opina que las guerras y la violencia no resuelven nunca los conflictos internacionales, sino que los ahondan y cronifican. Pero hay que actuar como si esa opinión no existiera para poder ser la única opinión políticamente publicable.

Mandon asevera: Los ejércitos son un extracto de la nación. Y no es cierto. Son un extracto de una parte políticamente comprometida y con intereses económicos personales con la violencia de la nación. No son toda la nación, ni representan a toda la nación. La parte noviolenta, dialogante, que afronta los conflictos sin guerras no está representada en los ejércitos, sino que son contrarias a los mismos.

Si nuestro país flaquea, porque no está dispuesto a aceptar perder a sus hijos, porque hay que decir las cosas como son, a sufrir económicamente porque las prioridades se centrarán en la producción de defensa, por ejemplo. Si no estamos preparados para eso, entonces estamos en peligro. Esto sería así si no hubiese alternativa. Pero las alternativas pacíficas y de diálogo existen, pero el jefe del Estado Mayor del Ejército francés vuelve a ser parcial y sólo presenta una posibilidad, con ello genera un pensamiento único que nos conduce inexorablemente a la la guerra.

Mandon hace gala de una forma de razonar muy partidista, muy militarista y violenta: La mecánica no consiste en que los tanques rusos desembarquen en Alsacia. La mecánica es una mecánica de solidaridad. Es una mecánica de solidaridad con los países que hoy se encuentran en el flanco este de la OTAN, que podrían ser atacados y a los que iremos a proteger por solidaridad. Y desde el momento en que nos comprometemos en solidaridad, en ese momento, comprometemos a las jóvenes y a los jóvenes que han elegido servir con el uniforme. Nuevamente Mandon tergiversa los términos, nos vende como solidaridad lo que no es sino expansionismo de la OTAN hacia el Este de Europa. ¿Por qué no comprometerse económica e intelectualmente con el codesarrollo de los países del Este de Europa y con Rusia para lograr paz y prosperidad común?

Más allá de estos 200.000 militares, hay reservistas y vamos a duplicar el volumen de nuestras reservas en los próximos años. Vamos a llegar a los 80.000 reservistas. Mandon solicita colaboración a los municipios para poder duplicar el número de reservistas. Ya no es sólo sacrificar a los jóvenes y militarizar la economía sacrificando la economía socialmente útil, también se van a tener que sacrificar los mayores. Poco a poco la cuenta aumenta y el final no se ve.

Y en un discurso tan largo, era de esperar que en algo diésemos las razón a Mandon: Creo que ustedes tienen un papel fundamental. Una vez más, creo firmemente en el trabajo en equipo. Podemos hablar de defensa en París, es fundamental. Se reflexiona aquí, se concibe aquí. Pero es necesario que nuestros conciudadanos puedan intercambiar opiniones con ustedes y que ustedes puedan explicar lo que han percibido de los retos de la defensa. Porque nuestra defensa se construye a nivel local. La conciencia es local y ustedes son los mejores transmisores. Son ustedes quienes tienen el valor en su mandato y están en contacto con nuestros conciudadanos. Por lo tanto, necesito que compartan esta visión. Cierto, la defensa se discute en París, se reflexiona y decide entre las élites. Pero necesitan la ayuda de los municipios, de los cargos electos municipales, de las personas que viven lejos de París para poder difundir lo que deciden las élites. Pero, no les da a los municipios opción democrática de discutir las decisiones, de modelarlas, incluso de rechazarlas. La política de guerra y de recortes sociales para preparar la guerra ya está decidida y nadie puede objetar nada. Así, la guerra no es un deporte en equipo como el rugby, se parece más al deporte de los gladiadores romanos, es un deporte de esclavos condenados a una muerte más o menos próxima, de meros ciudadanos sirvientes de los que no se espera opinión sino obediencia ciega. ¿Cuál sería la opinión de la ciudadanía si la dejasen participar con información verdadera y con libertad en el debate de la defensa, optarían por medios noviolentos? ¿Estarían de acuerdo con la exigencia de manchar de sangre la política internacional de Francia?

En la práctica, son los impuestos los que permiten reforzar nuestra defensa. Breve alusión a los impuestos. Hablar más sobre ellos llevaría a Mandon a debates que no quiere tener: ¿son éticos los impuestos que manchan de sangre la política internacional de un país?, ¿van a conseguir financiar un rearme por el cual los demás países consideren a Francia como un enemigo expansionista. Lo que ya es? Y, por otro lado, ¿qué va a pasar con la parte de los impuestos dedicada a fines sociales, a luchar contra lo que realmente interesa para hacer feliz la vida de l@s frances@s: sanidad, educación, vivienda, medio ambiente, trabajo digno, combatir las desigualdades, …?

Creo que a nuestros conciudadanos no les resulta espontáneo saber que el esfuerzo en la defensa francesa se traduce en puestos de trabajo. Otra falsedad más. Hace poco nos hacíamos eco del trabajo de Jordi Calvo titulado: La falacia del empleo de la industria militar, en él se demuestra que muchas de las necesidades sociales podrían solventarse con la conversión a social del gasto militar.

Ustedes también son, y pienso en particular en nuestro ejército de tierra, actores clave para permitir un buen entrenamiento de nuestras fuerzas. Imagino que a algunos de ustedes se les solicita que permitan actividades en las que nuestras fuerzas armadas atraviesan sus regiones, sus municipios, en grandes maniobras. Mandon, continúa deslizando exigencias de los ejércitos: los jóvenes, la militarización de la economía, el sacrificio de la economía socialmente productiva, los mayores, la indignidad de realizar una política internacional llena de sangre, ahora se une el territorio de los municipios, su contaminación por las maniobras militares.

Y hoy en día no tendría sentido detener lo que generaciones anteriores han hecho por nosotros. Por eso creo que el papel de la memoria es hoy fundamental y sé lo mucho que se esfuerzan ustedes por mantenerla en sus municipios. Para mí, es uno de los elementos que conforman la fibra profunda de la resistencia francesa. Mandon no habla de mantener una memoria cualquiera. Habla de mantener la memoria de la guerra, del odio, del racismo, del genocidio, de las invasiones, de las muertes propias y ajenas (aunque, ¿qué muerte es ajena a un ser humano?). Vuelve a ser parcial, por qué no habla de las resistencias civiles noviolentas que se han dado a lo largo de la historia de Francia, por qué no habla de los esfuerzos de paz, de verdadera solidaridad, de compromiso, de diálogo, de consensos de Francia con el resto del mundo? Quizá porque, ni siquiera, los conoce. Quizá porque su ética basada en el militarismo y la violencia no se lo permiten. Quizá porque no quiere perder sus prebendas y su sensación de líder que quiere salvar a l@s frances@s de sufrir la violencia que, paradójicamente, él mismo potencia.

Acaba Mandon su discurso con la siguiente afirmación: Quisiera decirles que estamos aquí para ustedes, que estamos aquí para todos los franceses. Y es mentira. La realidad de la que nos intentan distraer con apremio una vez más es que la población está aquí para las élites militares, para financiar que jueguen con la vida de las personas por intereses que no son éticos.

Si quieres la paz, prepara la paz.

Aleikum salam.

Fuente: https://www.politicanoviolenta.org/...

Categorías: Tortuga Antimilitar

El genocidio avanza: El 11% de la población de Gaza ha sido asesinada o herida desde el 7-O

Tortuga Antimilitar - 13 December, 2025 - 00:00

Emilia G. Morales

El pasado 10 de octubre entró en vigor el alto el fuego en la Franja de Gaza. Este suponía la primera fase del calificado como como "plan de paz" para Gaza por Donald J. Trump, presidente de EEUU, y Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. Pese a las alabanzas de ambos mandatarios, las bombas y los balazos han continuado masacrando a la población palestina.

El Ministerio de Sanidad palestino ha sumado otros 2.000 asesinados y casi 4.000 heridos a manos de las Fuerzas de Defensa de Israel desde que entró en vigor este alto el fuego. A fecha de 3 de diciembre, ya son 70.125 palestinos muertos en Gaza y 171.015 heridos desde el 7 de octubre de 2023. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de principios del pasado mes de octubre, un cuarto de estos heridos sufrían lesiones graves, como amputaciones, quemaduras, lesiones de médula espinal o en el cerebro.

En total, los heridos y muertos en la Franja de Gaza suponen el 10,8% de se población, si se toma de referencia el número de habitantes que tenía el enclave en 2023, según la estadística de la Oficina Central de Estadística de Palestina (PCBS). De los 2,2 millones de palestinos que vivían en Gaza, el 40,4% eran menores de 14 años.

Si este nivel de destrucción se aplicara en España, supondría el total de la población de la provincia de Murcia, según los datos consolidados del INE del 1 de enero de 2025. Si se desgrana entre heridos y muertos, los primeros se asemejarían al total de habitantes de Valencia y Castellón, mientras que los segundos, a la población actual de Las Palmas y Salamanca.

En su ensayo, Ser judío tras la destrucción de Gaza (2025, Capitán Swing), el politólogo estadounidense Peter Beinart, invita a sus compatriotas a realizar esta ponderación con la población de EEUU. Sus cálculos, realizados con los datos disponibles en 2024, evidencian que si se hubiese aplicado este nivel de destrucción en el país norteamericano, habrían sido asesinados o heridos alrededor de 18 millones de estadounidenses. Los datos actualizados por Público elevan la cifra a 35 millones. Esto equivale a tres veces el área metropolitana de Los Ángeles.

"¿Cuántos palestinos tendría que matar Israel en Gaza antes de que usted instara a los Estados Unidos a dejar de enviarle armas?", se pregunta Beinart. "Esto es idolatría puesta en práctica" afirma en su ensayo. El columnista del New York Times y judío practicante explica el concepto de idolatría -en hebreo, avodá zará- como el ejercicio que llevan a cabo aquellos que "otorgan un valor supremo a cosas distintas de Dios".

Beinart introduce este término para describir las inconsistencias del mantra del "derecho a existir" del Estado israelí. Según el autor, este proviene de una perversión de la escrituras sagradas judías. En concreto, de la idea de que los judíos son "el pueblo elegido de Dios", pero solo en lo relativo a sus derechos y no en cuanto a sus obligaciones. "Hemos construido un altar y hemos arrojado a las llamas a toda una sociedad".

Este nivel de ensañamiento solo es posible mediante la deshumanización del enemigo. Esta es una de las diez etapas que caracterizan un genocidio, según el observatorio Genocide Watch. No en vano, tanto la Corte Internacional de Justicia como la Corte Penal Internacional continúan investigando a Israel y a sus dirigentes por la comisión de este delito en la Franja de Gaza.

Fuente: https://www.publico.es/internaciona...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Derrota social

Tortuga Antimilitar - 13 December, 2025 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

Todos tus datos nos pertenecen: El auge de Palantir

Tortuga Antimilitar - 13 December, 2025 - 00:00

Por James Vincent

Si Alex Karp no existiera, Peter Thiel tendría que inventarlo. El cofundador de PayPal, obsesionado con el anticristo (el Sr. Thiel), y el patriota exaltado CEO de Palantir (el Sr. Karp) se conocieron en la universidad, donde forjaron un vínculo como intelectuales atípicos. «Discutíamos como animales salvajes», recuerda Karp. En 2004, Thiel invitó a Karp a dirigir Palantir, una empresa de inteligencia artificial, vigilancia y análisis de datos creada tras el 11-S. Karp fue contratado, en parte, por su habilidad para vender la visión de la empresa: un mundo cada vez más violento e inestable donde los datos eran clave para gestionar el riesgo. De mentalidad poco convencional pero con un gran carisma social, Karp, según se cuenta, utilizaba tácticas de persuasión tanto con clientes como con colegas para conseguir sus contratos y su lealtad. Las apuestas de Thiel —por Karp como líder y por la inestabilidad global como mercado en crecimiento— han dado sus frutos. El año pasado, las acciones de Palantir fueron las de mejor rendimiento en el S&P 500 y el propio Karp recibió una remuneración total de 6.800 millones de dólares. Como el director ejecutivo afirmó memorablemente en una entrevista en 2022, el año de la invasión rusa de Ucrania: «Los malos tiempos son increíblemente buenos para Palantir».

En El filósofo del valle —la primera biografía escrita sobre Karp— el periodista Michael Steinberger sostiene que nadie más habría podido gestionar esta trayectoria con tanta habilidad. Describe a Palantir como una proyección del carácter de Karp, y el carácter de Karp como uno definido por la inseguridad. Karp es un germofóbico que prosperó durante el aislamiento de la pandemia; hijo de un judío alemán, apoyó fervientemente a Israel en su genocidio en Gaza. No es precisamente un idealista a caballo, sino una manifestación corporativa de la paranoia y la belicosidad de nuestra época.

Karp nació en 1967 y se crio en un hogar progresista de Filadelfia. Su madre era una artista negra y su padre, un pediatra judío. Desde pequeño, ambos lo llevaban a protestas políticas, inculcándole una ideología de izquierda que cultivaría durante sus veinte años, pero que luego abandonaría. Su educación estuvo marcada por una discapacidad de aprendizaje, y es esta combinación de identidades la que fomentó un instinto de supervivencia. Como le dice Karp a Steinberger: «Eres un chico judío de extrema izquierda, de raza ambigua y además disléxico; ¿no te darías cuenta de que estás jodido?».

En 1989, se graduó del Haverford College en Pensilvania con una licenciatura en filosofía antes de ingresar a la facultad de derecho de Stanford, describiendo su tiempo allí como «los tres peores años de mi vida adulta». El único aspecto positivo fue su amistad con su compañero Thiel. «Suena un poco presuntuoso, pero creo que ambos estábamos genuinamente interesados ​​en las ideas», dice Thiel. «Él era más socialista, yo más capitalista. Siempre hablaba de las teorías marxistas sobre el trabajo alienado y cómo esto se aplicaba a todas las personas que nos rodeaban».

Los viajes de verano a Europa convencieron a Karp de ir a la Universidad Goethe de Frankfurt para realizar su doctorado, donde esperaba obtener (en palabras de Steinberger) «una comprensión más profunda de por qué Alemania, un pilar de la civilización europea, había caído en la barbarie». Buscó la mentoría de Jürgen Habermas, el aclamado filósofo de la legitimidad democrática, pero Habermas rechazó su solicitud de ser el segundo lector de su tesis. (Karp sostiene que Habermas fue durante un tiempo su director de tesis doctoral y le comenta a Steinberger que no entiende por qué el filósofo de 96 años ahora busca minimizar su relación; una maniobra que, según se supone, proviene de la diplomacia más que de una falta de imaginación). El artículo resultante —«La agresión en el mundo de la vida: ampliando el concepto de agresión de Parsons a través de la descripción de la relación entre jerga, agresión y cultura»— explora el fenómeno del antisemitismo secundario, una tendencia resumida en la observación, a menudo atribuida al psiquiatra israelí Zvi Rix, de que «los alemanes nunca perdonarán a los judíos por Auschwitz».

Dada la importancia de la formación académica de Karp para su imagen, muchos han analizado su obra en busca de pistas sobre su puesto actual. En particular, la investigadora de Harvard, Moira Weigel, vio en la tesis doctoral de Karp una suerte de prefiguración del negocio de análisis de datos de Palantir. Según Weigel, el trabajo de Karp reinterpreta el libro de Theodor Adorno, La jerga de la autenticidad , que describe cómo se utilizó la retórica existencialista en la Alemania de posguerra para ocultar la política reaccionaria. Para Adorno, el objetivo de examinar la jerga es abordar los problemas sociales que esta oculta. Pero Karp se conforma con simplemente mapear cómo la agresión lingüística encubierta cohesiona a las comunidades. Weigel afirma que esta «sistematización» de Adorno es similar a los métodos del big data, que se esfuerzan enormemente por mapear patrones superficiales sin abordar la causalidad subyacente. Steinberger describe la lectura de Weigel como «forzada e inverosímil». No entiende lo esencial. No es que la tesis de Karp sea como el análisis de datos, sino que su enfoque revela algo de su forma de pensar: analítica pero ahistórica.

El artículo también pone de manifiesto la inteligencia social y lingüística de Karp: su capacidad para comprender el subtexto y captar lo que la gente no dice explícitamente. Según el relato de Steinberger, el carisma de Karp es formidable, y fue lo que lo recomendó a Thiel para el puesto en Palantir a su regreso a Estados Unidos.

Fundada en 2003, los primeros años de Palantir fueron difíciles y poco inspiradores. Recibió financiación de In-Q-Tel, la rama de capital riesgo de la CIA, que se había visto perjudicada por los fallos de inteligencia del 11-S. La empresa comenzó a forjar relaciones con clientes gubernamentales —que ahora representan algo más de la mitad de sus ingresos e incluyen no solo a la CIA, sino también al FBI, la NSA y prácticamente todas las ramas de las Fuerzas Armadas estadounidenses—, así como con algunos clientes comerciales. Fracasó mucho en esta etapa inicial, aparentemente porque su software no podía ofrecer la información revolucionaria que Karp prometía. Esto provocó que firmas de capital riesgo consolidadas de Silicon Valley rechazaran la financiación que tanto necesitaba. Karp se lo tomó como algo personal. A día de hoy, arremete contra una industria que invierte grandes sumas de dinero en estrategias para captar la atención y publicidad dirigida, mientras ignora lo que él considera avances tecnológicos mucho más significativos, como el análisis de datos.

Desde un punto de vista financiero, los inversores de capital riesgo no estaban del todo equivocados. Durante muchos años, Palantir sufrió grandes pérdidas, registrando una pérdida neta anual de 600 millones de dólares incluso en 2018. No obtuvo beneficios hasta 2023, momento en el que ya había perfeccionado su oferta de software. Su éxito financiero final se debe en parte a su función como «acción meme», algo que Steinberger no aborda. Palantir salió a bolsa en 2020, y el precio de sus acciones se ha visto impulsado por un gran número de inversores minoristas cuya fe en el valor de la empresa se convirtió en una profecía autocumplida. Las acciones meme son en parte esquemas piramidales y en parte modas pasajeras de las redes sociales, que se basan en chistes y publicaciones virales para difundir su mensaje y hacer que el árido trabajo de invertir parezca divertido y transgresor. Los seguidores de Palantir se reúnen en Reddit, donde elogian a «Daddy Karp» y despotrican contra sus pusilánimes críticos.

Es aquí donde vemos la utilidad financiera de emplear (en palabras de Karp) a un "CEO completamente desquiciado". Al igual que con Elon Musk y sus seguidores, la naturaleza desenfrenada de las declaraciones públicas de Karp genera una lealtad vengativa y un tanto irónica. Cuando Karp se burla de sus detractores en las entrevistas ("Me encanta la idea de conseguir un dron y rociar con orina ligeramente impregnada de fentanilo a los analistas que intentan perjudicarnos"), sus seguidores comparten los vídeos, celebran con júbilo y se apresuran (como dicen en internet) a sacar provecho. Si el valor de una empresa en el siglo XXI depende tanto de la percepción en línea como de los fundamentos del negocio, resulta útil tener un CEO cuya volatilidad emocional funciona tan bien en el teatro de las redes sociales.

¿Qué hace realmente Palantir? Es una pregunta recurrente en las redes sociales. Y, sorprendentemente, es fácil de responder, a pesar de la reputación misteriosa de la empresa: Palantir recopila datos de diversas fuentes y facilita su búsqueda. Es como el Google de las organizaciones caóticas, cuyo software conecta varias bases de datos y sistemas informáticos en una única plataforma unificada. Si los servicios de la empresa se pudieran aplicar a tu vida, sería como si un equipo de especialistas llegara a tu casa y revisara tu escritorio, actualizando tus listas de tareas, contactos y calendarios; sincronizando y organizando los archivos que tienes dispersos en media docena de teléfonos y discos duros antiguos, y, en general, poniendo todo en orden. ¿No pagarías un buen dinero por un servicio así? Por supuesto que sí. Ahora, imagina que eres un país y este caos no es personal, sino institucionalizado: abarca no solo unas cuantas bandejas de entrada de correo electrónico y memorias USB antiguas, sino, por ejemplo, todo un sistema sanitario, incluyendo nóminas, compras y seguros, o una guerra de mediana envergadura. ¿No pagarías entonces una fortuna? ¿No pagarías millones y millones y estarías sumamente agradecido a quienquiera que resolviera este embrollo por ti? De ahí el auge de Palantir.

Esta verdad tan anodina da lugar a una narrativa aburrida. Por ello, los relatos, aunque bien documentados, de Steinberger sobre los encargos clave de Palantir durante la pandemia de la COVID-19 o la evacuación de Afganistán en 2021 resultan inevitablemente áridos. Si bien es cierto que en estos escenarios subyace un drama humano, los relatos de las intervenciones de Palantir revelan su banalidad. Parafraseando el testimonio de un analista de la CIA: «Busqué el nombre de alguien en mi base de datos y, gracias al software de Palantir, los resultados incluían nombres con erratas, además de la ortografía correcta, lo cual, la verdad, fue bastante útil».

O están las historias sobre lo que la empresa, con gran pompa, denomina sus «ingenieros desplegados en primera línea». ¿Adivina qué describe semejante título machista? Exacto: soporte técnico in situ. Esta es una de las grandes innovaciones de Palantir. Cuando consigue un contrato, envía empleados directamente a los clientes para responder preguntas en persona, explicar el funcionamiento de su software y (se supone) ocasionalmente para que personas importantes les griten con el fin de aliviar el estrés y gestionar el ego. Este tipo de trabajo emocional puede ser vital. Y si bien puede resultar atractivo que los lugares de trabajo en cuestión sean a veces zonas de guerra, esto no oculta ni la banalidad ni la utilidad de dicho servicio.

Frente a prácticas tan mundanas, la compañía ha cultivado su propio halo de misterio, y quizás sea ahí donde Palantir ha tenido mayor éxito. El nombre es típico: una referencia a las piedras videntes del legendarium de J.R.R. Tolkien. Ofrece un significado inocuo (comunicación a larga distancia), pero también tiene connotaciones inquietantes (en El Señor de los Anillos , los palantíri son, en particular, un conducto para visiones corruptas). Seguramente, una compañía malvada no se pondría el nombre de algo malvado, ¿verdad? ¿Pero qué pasaría si...?

Esa desconcertante jovialidad se ve contrarrestada por la estridente retórica de Karp y su reiterada declaración de principios: defender la democracia liberal y los valores occidentales. Karp ha predicado este evangelio desde la fundación de la empresa, y aunque este tipo de discurso era inusual en el sector tecnológico de las décadas de 2000 y 2010, ahora parece profético. Desde entonces, el sector se ha alineado con la cultura chovinista del Partido Republicano de Donald Trump.

De igual modo, mucho antes de que los aranceles del presidente comenzaran a obstaculizar el flujo de bienes y capitales entre Oriente y Occidente, Karp declaró que no haría negocios con adversarios globales como China. En una carta a los inversores a principios de este año, incluso citó con aprobación a Samuel Huntington, autor del famoso «choque de civilizaciones», destacando su afirmación de que el ascenso de Occidente no fue posible «por la superioridad de sus ideas, valores o religión… sino más bien por su superioridad en la aplicación de la violencia organizada».

Este año, la afición de Karp por la exposición alcanzó la extensión de un libro con *La República Tecnológica* (escrito en colaboración con el director de asuntos corporativos de Palantir, Nicholas W. Zamiska, aunque conviene considerarlo obra suya). El libro resulta más interesante de lo que algunos afirman, pues ofrece una visión de la mentalidad de una élite en ascenso, pero adolece de una curiosa falta de contenido a pesar de su pretensión de proporcionar un plan para revitalizar la república estadounidense.

Es cierto que algunas sugerencias prácticas contarían con apoyo de todo el espectro político. Por ejemplo, animar a los profesionales técnicos a ocupar cargos políticos, atraer a mentes brillantes al servicio público con mejores salarios e integrar la ciencia en la cultura popular. Pero, a pesar de las ambiciones filosóficas del título del libro, las directrices de Karp resultan más triviales que platónicas. Gran parte del libro parece relleno, con unas pocas palabras y frases clave recombinadas mecánicamente como símbolos en una máquina tragaperras. Debe existir un «proyecto significativo» de «propósito nacional» que utilice una «mitología compartida» para crear una «identidad colectiva» que fomente el «progreso humano». Como ha señalado el escritor John Ganz, existe un inquietante parecido entre esta retórica y la tesis doctoral de Karp sobre la jerga reaccionaria que Adorno identificó en la Alemania de posguerra. Es un gesto hacia el significado, pero un gesto vacío.

La prescripción más concreta de la República Tecnológica —y la que se observa con mayor claridad en las prácticas reales de Palantir— es la fusión del Estado y la empresa privada, sobre todo en materia de seguridad, vigilancia y guerra. Que una empresa como Palantir participe en este ámbito quizá no resulte sorprendente. Los Estados ejercen la violencia. Utilizan la información para seleccionar los objetivos de dicha violencia. Si uno se dedica a recopilar información para el gobierno, inevitablemente acabará colaborando en este tipo de actividades. Es la banalidad de los datos.

Sin embargo, el uso de corporaciones para este fin genera incentivos singulares y peligrosos. La expansión de la vigilancia se convierte en un plan de negocios en lugar de una respuesta a amenazas creíbles; se pierde la rendición de cuentas al sustituirse los funcionarios públicos por contratistas privados; y la capacidad técnica del Estado se ve mermada, dejándolo incapacitado para verificar los resultados de sus propias políticas. La fusión entre Estado y corporación implica la privatización de la propia soberanía.

Palantir ha impulsado esta privatización entrando con entusiasmo en los ámbitos más volátiles que configuran la política estadounidense en la década de 2020. En Israel, tras el 7 de octubre, Palantir firmó una nueva alianza estratégica con las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), y Karp celebró una reunión del consejo de administración en Tel Aviv al año siguiente para reafirmar su apoyo incondicional a la nación. Ha respondido a las acusaciones de facilitar el genocidio con réplicas cuidadosamente redactadas y afirma tener un «compromiso de larga data con la preservación de los derechos humanos».

La empresa también ha estrechado sus lazos con el Departamento de Seguridad Nacional y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, con el que mantiene un contrato desde hace años. Mientras Trump invierte grandes sumas de dinero en estas agencias, Palantir se beneficia. En abril se reveló que la empresa había ganado un contrato de 30 millones de dólares para desarrollar una plataforma llamada ImmigrationOS para ICE, que no solo recopilará datos gubernamentales, sino que también analizará las redes sociales y los registros de ubicación telefónica. Palantir sostiene que no establece políticas, sino que simplemente proporciona herramientas. Esto es una falacia. Si el gobierno carece de la experiencia necesaria para extraer conclusiones fiables de los datos, entonces serán las herramientas las que condicionen sus decisiones. Y esto sin considerar que las políticas que Palantir ahora apoya incluyen secuestros en las calles de Estados Unidos por agentes enmascarados, discriminación racial y detenciones ilegales.

Debido en parte al momento de publicación de su libro, Steinberger no puede ofrecer a la transformación de Karp, su empresa y su ideología política el análisis detallado que merece. En un epílogo, recuerda haberse reunido con Karp durante el fin de semana del 4 de julio, tras las protestas frente a las oficinas de Palantir y las dimisiones del personal por los contratos de la empresa con las FDI. La conversación, en su mayor parte parafraseada, resulta poco satisfactoria. Karp —un antiguo partidario de los demócratas que, en agosto de 2024, afirmó que no votaría por Trump— parece imperturbable ante la depravación moral que ahora pesa sobre la trayectoria de su vida, y en cambio culpa a los progresistas de las políticas del gobierno. «Estoy harto de que la izquierda fomente movimientos populistas de derecha porque se niega a asumir la responsabilidad de estos temas», declara, antes de añadir: «La impopularidad da de comer».

Es un comentario improvisado, pero funciona como lema para la república tecnológica de Karp. Este es el mito colectivo y el propósito nacional que ha estado buscando: el ejercicio del poder, libre de escrúpulos éticos y generosamente recompensado.

James Vincent es el autor de “Más allá de la medida: La historia oculta de la medición” (Faber & Faber).

Traducido del inglés por Tortuga con ayuda de traductor automático.

Fuente: https://www.newstatesman.com/cultur...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Una protesta en la planta de CAF en Amorebieta exige poner fin a los contratos con Israel

Tortuga Antimilitar - 12 December, 2025 - 00:00

Adur Galdos

Un grupo de activistas se concentró el miércoles en la planta de CAF en Amorebieta (Bizkaia) para denunciar la vinculación de la multinacional ferroviaria con proyectos desarrollados por el Estado israelí en territorios palestinos ocupados.

Durante la protesta se leyó un manifiesto en el que se acusa a la compañía de ser “cómplice directa del genocidio y del apartheid israelí”. El texto recuerda que Naciones Unidas incluye oficialmente a CAF en la lista de empresas que operan en asentamientos israelíes ilegales, situando su actividad en el marco de la vulneración sistemática del derecho internacional.

El manifiesto subraya además que infraestructuras como el tranvía de Jerusalén o el metro de Tel Aviv funcionan como “herramientas de anexión y limpieza étnica”, al conectar colonias con el centro urbano y contribuir a la fragmentación del territorio palestino, dificultando aún más la continuidad geográfica y social de sus comunidades.

Según han denunciado, la empresa participa en distintos niveles del sistema ferroviario –desde la señalización y la electrificación hasta el mantenimiento y la explotación del servicio–, lo que, en su opinión, convierte a la multinacional en un actor estructural dentro del dispositivo de ocupación.

Según los manifestantes, incluso los trabajadores y trabajadoras de la compañía han expresado públicamente su rechazo a estos contratos con Israel, señalando que existen voces internas que reclaman una revisión urgente de la política comercial de la empresa.

Los activistas han defendido el boicot político, económico y cultural como una herramienta legítima para frenar la complicidad empresarial, alineándose con las campañas internacionales promovidas por el movimiento en solidaridad con Palestina.

La lectura del manifesto concluyó con una exigencia inequívoca: “CAF debe romper inmediatamente toda relación con el régimen israelí. No hay neutralidad posible ante el genocidio”.

La protesta de Amorebieta se suma a la acción desarrollada hace dos semanas en la sede de Beasain, donde decenas de personas se encadenaron para denunciar de manera directa el papel de la empresa en las políticas de ocupación.

Con estas intervenciones, los colectivos implicados buscan mantener una presión continuada sobre CAF y abrir un debate público sobre la responsabilidad de las empresas vascas en el genocidio palestino.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/bds-i...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Entender la autodisolución del PKK

Tortuga Antimilitar - 12 December, 2025 - 00:00

Por Rojava Azadî Madrid

¿Qué significa para Oriente Medio?

El 12 de mayo de 2025, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (Partiya Karkerên Kurdistanê, PKK) anunció su disolución tras más de cuatro décadas de lucha armada contra el Gobierno turco. Esto se produjo tras el llamamiento del líder encarcelado del PKK, Abdullah Öcalan, para que se disolviera la organización. El 11 de julio, los combatientes del PKK participaron en una ceremonia que simbolizaba el desarme. ¿Qué significará esto para los movimientos kurdos de liberación y para Oriente Medio en general?

En el siguiente análisis, una militante feminista kurda se basa en más de diez años de compromiso político y de investigación con el movimiento de liberación kurdo para explorar estas cuestiones. Criada en Irán y afincada en la diáspora kurda, la autora, Soma.r, ha estado en estrecho contacto con las mujeres participantes y sigue vinculada activamente al movimiento.

Introducción

Un grupo de combatientes del PKK se desarmó simbólicamente el 11 de julio de 2025 en la cueva de Jasana, situada en la región autónoma kurda de Irak. El lugar tiene un profundo significado histórico y político: en 1923 sirvió de refugio y base de mando durante los ataques coloniales británicos. Ese mismo año, la cueva de Jasana se convirtió en un lugar clandestino para la impresión de Bangî Haq («Llamada a la verdad»), el primer periódico revolucionario kurdo, fundado por el periodista Ahmad Khwaja. Este acto entrelazó la resistencia anticolonial, la lucha política y el periodismo clandestino.

Un siglo después, el acto de desarmarse aquí no es una rendición, sino una declaración política que resuena a través de las capas del tiempo. Traza una línea entre el pasado y el presente, invocando la memoria como estrategia. Al elegir Jasana, los combatientes nos recuerdan que las revoluciones pueden cambiar de forma, pero sus raíces son profundas. Donde el imperio buscaba el silencio, las voces kurdas imprimían la verdad. Donde ahora se deponen las armas, pueden surgir nuevas luchas, arraigadas en la misma tierra, pero moldeadas por nuevos imaginarios.

Este acto cobra mayor relevancia a la luz de los acontecimientos recientes. Solo dos días antes, Abdullah Öcalan, el legendario líder del PKK, reapareció en un mensaje de vídeo —el primero desde 1999— en el que pedía el fin de la lucha armada e instaba a un cambio definitivo hacia la política democrática. Este momento invita no solo a la conmemoración, sino también a la interpretación: ¿cómo lleva a cabo un movimiento guerrillero, que en su día fue sinónimo de resistencia armada, una transformación política a través de actos simbólicos?

Para comprender la autodisolución del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), debemos tener en cuenta la amplitud de su base social, que abarca a decenas de millones de personas. Desde el encarcelamiento de Öcalan en 1999, el movimiento kurdo en Turquía ha crecido más allá de sus orígenes guerrilleros hasta convertirse en un complejo proyecto político arraigado en diversos grupos urbanos y rurales, seculares y religiosos, kurdos y no kurdos, aunque el proletariado sigue siendo fundamental. Ahora opera a través de una estructura híbrida que combina un brazo armado en Qandil con una amplia red civil que incluye sindicatos, municipios, partidos legales, organizaciones de mujeres, medios de comunicación y plataformas de solidaridad transnacionales. Su praxis política es a la vez territorial y transnacional, legal y clandestina, militarizada y profundamente social. Entre los cambios más transformadores se encuentra el auge del movimiento de liberación de las mujeres kurdas (KWLM), que ha reposicionado la emancipación de género como un núcleo tanto simbólico como estratégico. En todas las cartas de Öcalan, el proyecto Rojava y el papel cada vez más importante del KWLM se defienden sistemáticamente como los logros contemporáneos más significativos del PKK.

En un acontecimiento significativo para el panorama político kurdo, el PKK anunció su disolución tras su XII Congreso. Esta decisión se tomó tras una serie de diálogos iniciados en octubre de 2024, en los que participó Abdullah Öcalan (a través de su sobrino y la delegación del Partido de la Igualdad y la Democracia de los Pueblos, DEM) y que fueron impulsados por las declaraciones del líder del Partido del Movimiento Nacionalista (Milliyetçi Hareket Partisi, MHP), Devlet Bahçeli, un partido político ultranacionalista de extrema derecha de Turquía. Öcalan hizo hincapié en la necesidad de pasar de la lucha armada a la política democrática en la cuestión kurda, afirmando que tenía la capacidad de liderar este cambio si las condiciones lo permitían.

En respuesta, el PKK inició consultas internas y expresó su disposición a convocar un congreso bajo la dirección de Öcalan. El 27 de febrero de 2025, Öcalan emitió un llamamiento formal a la paz y a una sociedad democrática, instando al PKK a poner fin a sus actividades armadas y a asumir la responsabilidad de lograr una resolución pacífica. En respuesta, el PKK declaró un alto el fuego unilateral el 1 de marzo. A esto le siguió el XII Congreso de la organización, en el que los dirigentes del PKK y del Partido de las Mujeres Libres del Kurdistán (PAJK) adoptaron formalmente la decisión de disolver el PKK y poner fin a su campaña armada.[1]

La visión estratégica de Öcalan se desarrolló más ampliamente en el número de mayo de 2025 (n.º 521) de Serxwebûn, la publicación mensual oficial del PKK. Este último número incluía el documento completo de 20 páginas que Öcalan había presentado al Congreso, junto con una carta de cuatro puntos dirigida a los delegados, en la que se esbozaba el marco político para la transición a una fase pacífica y democrática del movimiento kurdo. Al anunciar el fin de sus 44 años ininterrumpidos de historia, la revista declaró: «Todo está listo para un nuevo y más sólido comienzo».

En su carta del 27 de abril, Abdullah Öcalan esboza una visión transformadora para la era posterior al PKK centrada en la nacionalidad democrática, la economía ecológica y comunal y la modernidad democrática como alternativa tanto al Estado nación capitalista como al socialismo real. Propone la sociedad democrática como programa político de la nueva era, que no pretende capturar el Estado, sino crear estructuras autónomas y de base como las comunas. En este marco, conceptos como socialismo democrático, comunalismo y confederalismo regional cobran importancia tanto para la liberación kurda como para una transformación regional más amplia. Öcalan lo denomina una nueva forma de internacionalismo e insta a todos los actores a asumir la responsabilidad de materializarlo, sugiriendo que el éxito en Kurdistán podría tener un efecto dominó en Turquía, Siria, Irak e Irán. [2]

Los textos de este número, que incluyen discursos, resoluciones y documentos del congreso, reflejan un intento de reconfigurar el horizonte estratégico del movimiento.

El reciente llamamiento de Öcalan a la disolución no carece de precedentes, ya que el PKK ha oscilado durante mucho tiempo entre la lucha armada y la negociación. Sin embargo, este momento señala un cambio ideológico más profundo: desde 2004, el movimiento se ha reestructurado en torno al «confederalismo democrático» a través de la Unión de Comunidades Democráticas del Kurdistán (KCK), un marco global que incluye al PKK, pero que brilla por su ausencia en el actual plan de disolución.

El significado de «disolución» sigue siendo muy ambiguo. ¿Significa el fin del PKK, un simple cambio de imagen o un cambio táctico dentro de un arco más largo de adaptación política? Más críticamente, ¿qué significa el desmantelamiento de una estructura que históricamente ha difuminado la resistencia armada y la movilización popular para las luchas anticolonialistas y contra el Estado en la región?

Incluso dentro del PKK, las interpretaciones varían. Zagros Hiwa, portavoz de Relaciones Exteriores de la KCK, declaró en Sterk TV que las resoluciones piden el fin del conflicto armado —no el desarme— y cuestionó la viabilidad de esto, dada la proximidad de 100 metros entre los soldados turcos y los guerrilleros. Otros no están de acuerdo. Amir Karimi, de la rama del PKK en Irán-Kurdistán, afirmó: «Quienes más han luchado y soportado tienen el mayor derecho a hablar de paz». Por su parte, el presidente del Parlamento turco, Numan Kurtulmuş, enmarcó el proceso como parte de un esfuerzo nacional para resistir la fragmentación imperialista:

La decisión del PKK de participar en el desarme pone de manifiesto contradicciones internas. A pesar de estar encarcelado desde 1999, Öcalan sigue siendo la autoridad indiscutible del movimiento, centralizando la toma de decisiones en una estructura vertical que suprime el pluralismo interno. Su reciente declaración «Puedo decir que los opositores al proceso no tienen ningún valor. Fracasarán» resume un modelo en el que la autoridad carismática eclipsa la deliberación colectiva, generando una crisis de legitimidad en la que se espera que los combatientes y activistas sigan directrices impuestas desde arriba sin mecanismos de toma de decisiones participativa. Esta centralización reproduce una base militante despolitizada y sofoca la democratización interna necesaria para una transformación genuina.

«Irak y Siria se han fragmentado, el Líbano se ha vuelto ingobernable. Libia, Sudán y Somalia se han dividido. Estos países se han convertido en campos de batalla alimentados por divisiones tribales, étnicas y religiosas, y algunos han sido desmantelados por organizaciones terroristas. Podríamos haber esperado pasivamente, como una «vaca amarilla», a que llegara nuestro turno de ser destrozados, o los turcos, los kurdos y todos los demás podríamos unirnos para derrotar esta agenda imperialista. Hemos elegido el segundo camino y estamos comprometidos a avanzar juntos».

Como era de esperar, este llamamiento ha generado división, incertidumbre y un amplio espectro de respuestas entre los activistas kurdos. Aquí desentrañaremos estas cuestiones analizando la evolución histórica del PKK en relación con los procesos de paz, y exploraremos las implicaciones más amplias de su disolución para los movimientos contemporáneos anticapitalistas, anticolonialistas y contra el Estado.

Comenzaremos con una breve descripción general de cómo surgió la violencia revolucionaria a través de la lucha armada en el movimiento kurdo, y cómo esta trayectoria se entrelazó con una serie de iniciativas de paz fallidas que a menudo reproducían nuevos ciclos de guerra. A continuación, pasaremos a la pregunta central: ¿por qué el PKK ha persiguido el desarme unilateral?

Examinaremos su decisión en relación con los cambios en la dinámica política a nivel regional, nacional y mundial. Por último, reflexionaremos sobre lo que está en juego, las incertidumbres y los cálculos estratégicos que rodean esta medida, y concluiremos con una lectura de género que pone de relieve el papel del movimiento de liberación de las mujeres kurdas en la configuración tanto de los límites como de las posibilidades de este proceso.

En segundo lugar, se prevé que el Parlamento turco establezca un organismo denominado provisionalmente «Comisión para la Paz Social y la Transición Democrática», encargado de formular un marco jurídico e institucional para apoyar el desarme y reformas democráticas más amplias.

Aunque estas iniciativas pueden desarrollarse inicialmente a una escala limitada y simbólica, sus defensores las consideran indicadores de la voluntad mutua de avanzar en el proceso de paz. No obstante, experiencias pasadas, como el envío de tres grupos de guerrilleros al Estado turco entre 2000 y 2007, ponen de relieve la persistente vulnerabilidad de tales esfuerzos ante las políticas represivas del Estado y la duradera desconfianza estructural que sigue obstaculizando una resolución duradera. Ni los guerrilleros y guerrilleras, ni los y las dirigentes del PKK parecen ser ingenuas respecto a los riesgos que ello conlleva. Parecen abordar el proceso con cautela estratégica y previsión política, conservando deliberadamente la opción de volver a la lucha armada si fuera necesario. Como declaró Bese Hozat [5], copresidenta del Consejo Ejecutivo del KCK, en una entrevista tras el desarme simbólico de 30 guerrilleros en el Kurdistán iraquí en julio:

El calvario kurdo de la violencia estatal y la apatridia

Como declaró el PKK el 12 de mayo de 2025:

El PKK nació como un movimiento de liberación contra la política de negación del pueblo kurdo consagrada en el Tratado de Lausana y la Constitución turca de 1924.

De ser una «nación» imperial reconocida, los kurdos pasaron a ser «minorías étnicas» en Estados que los reprimieron, asimilaron y borraron. A pesar de ser casi 40 millones —el 20 % de la población de Turquía—, los kurdos siguen siendo el pueblo apátrida más grande del mundo, excluido del reconocimiento político y cultural.

La represión estatal ha adoptado a menudo formas genocidas: la campaña Anfal de Irak (1987-1988) mató a 180.000 kurdos; las políticas de desnacionalización de Siria en la década de 1960 dejaron a decenas de miles de personas apátridas; Irán enmarca los ataques militares contra las regiones kurdas como «yihad»; y Turquía prohibió durante mucho tiempo las palabras «kurdo» y «Kurdistán», etiquetando a los kurdos como «turcos de las montañas». Solo la guerra entre el PKK y el ejército turco se ha cobrado más de 40.000 vidas, en un contexto más amplio de conflictos kurdos que han matado a más de 250.000 personas desde la década de 1960.

La República Turca se construyó sobre el genocidio de los armenios y la negación de la identidad kurda, lo que sirvió para imponer un proyecto nacionalista homogeneizador. El PKK surgió en la década de 1970 como respuesta directa a este régimen excluyente. Su oposición no fue solo militar, sino también cultural y política, como simboliza el juramento parlamentario de Leyla Zana en 1991 («Hago este juramento por la fraternidad de los pueblos turco y kurdo»), en kurdo, por el que cumplió diez años de prisión.

Hoy en día, el imperialismo turco combina el colonialismo interno con la expansión neoimperialista regional. Desde 2016, Ankara ha desplegado milicias islamistas proxy (como el «Ejército Nacional Sirio» (SNA)) en todo el norte de Siria (Afrin, al-Bab, Azaz, Jarablus, Idlib). Estas milicias permiten a Turquía externalizar la guerra mientras promueve una agenda neo-otomana de arabización forzada, islamización e ingeniería demográfica. Las promesas de salarios de hasta 2.500 dólares atraen a jóvenes que sobreviven con apenas unas decenas de dólares, convirtiendo la guerra en un empleo precario.

Desde 2015, Turquía ha lanzado sucesivas operaciones —Escudo del Éufrates, Rama de Olivo, Primavera de Paz— ocupando zonas kurdas, desplazando a la población y permitiendo el saqueo, la violencia masiva y la reingeniería étnico-política. Los ataques aéreos en Irak contra Qandil y Sinjar se han intensificado, sin apenas respuesta internacional. Este modelo de guerra —privatizado, precario y transnacional— se ha extendido a Libia (2019-2020), Azerbaiyán (2020), Yemen, Níger y Pakistán. Redes paramilitares vinculadas a la inteligencia turca, como la Brigada Sultán Murad, operan desde pueblos kurdos como Sinara, cerca de Afrin.

El alcance de Turquía también es extraterritorial: en Europa, los activistas kurdos son vigilados, extraditados o asesinados. Los asesinatos de figuras feministas clave como Sakine Cansız (París), Hevrîn Xelef (Siria) y Nagihan Akarsel (Irak) reflejan una estrategia de género para decapitar el liderazgo revolucionario y sofocar la articulación feminista transnacional. El imperialismo turco fusiona la milicianización islamista, las economías de guerra transnacionales y las soberanías fragmentadas, produciendo una violencia desregulada en la que la lógica del mercado prevalece sobre los intereses del Estado.

Esta violencia extraterritorial no es una extensión aislada del poder estatal, sino un mecanismo central de una agenda geopolítica más amplia. Esta proyección agresiva de la fuerza no es meramente oportunista, sino que forma parte de un proyecto neootomano y neocolonial más amplio destinado a reafirmar la influencia turca en sus antiguos territorios imperiales. Un elemento central de esta visión es la integración de la geografía y los recursos de Kurdistán en la arquitectura emergente del comercio mundial, en particular a través del Corredor Medio, que se analiza más adelante.

Sin embargo, esta violencia ha generado una resistencia igualmente transnacional. El PKK ha politizado la cuestión kurda, transformando a una población apátrida en un sujeto político organizado. Liderado en gran parte por mujeres, su proyecto sigue siendo una de las pocas visiones revolucionarias contemporáneas centradas en la justicia social, el pluralismo y las críticas radicales al poder. Frente a los izquierdismos estatistas, campistas o nacionalistas, predominantemente moldeados por paradigmas verticales, militaristas y masculinistas, el movimiento kurdo —especialmente su dimensión feminista— desplaza lo político de los paradigmas centrados en el Estado a formas encarnadas, localizadas y solidarias. Su lema, Jin, Jiyan, Azadî («Mujer, Vida, Libertad»), forjado en décadas de lucha subalterna, se convirtió en un grito global durante el levantamiento iraní de 2022.

Pero esta resistencia fue posible gracias a la lucha armada. Y eso plantea la pregunta clave: ¿qué será del horizonte revolucionario kurdo con la anunciada disolución del PKK?

La paz como máscara de la guerra: la traición recurrente al movimiento kurdo

El repetido colapso de los procesos de paz en Kurdistán no revela una falta de compromiso por parte del pueblo kurdo, sino la negativa arraigada de los Estados de la región a reconocer los derechos kurdos. En Irán, las conversaciones de Viena de 1989 terminaron con el asesinato del líder kurdo Abdul Rahman Ghassemlou y sus colegas, un acto que se repitió con el asesinato de su sucesor, Sadegh Sharafkandi, en Berlín en 1992. En Irak, el incumplimiento por parte de Bagdad del Acuerdo de Autonomía de 1970 condujo a la campaña genocida Anfal.

Turquía ha seguido una trayectoria similar. Mientras que el movimiento kurdo ha buscado constantemente el diálogo, la política del Estado turco oscila entre gestos de paz efímeros y una represión sistemática. La iniciativa del presidente Özal a principios de la década de 1990 murió con él, y la década siguiente fue testigo de una violencia estatal masiva, que incluyó torturas, desplazamientos forzados y borrado cultural. La captura de Abdullah Öcalan en 1999 marcó un cambio: él pidió un alto el fuego y la disolución del PKK. Sin embargo, la respuesta punitiva del Estado no hizo más que profundizar la desconfianza kurda.

A pesar de la represión, el movimiento kurdo se transformó. En 2004 surgió el confederalismo democrático, que rechazaba el nacionalismo en favor del pluralismo de base. La resistencia armada continuó junto con las estrategias político-legales, que culminaron en los avances electorales del Partido Democrático Popular (Halkların Demokratik Partisi, HDP). Pero los esfuerzos de paz, incluidas las conversaciones de Oslo (2008-2011) [3] y el Proceso de İmralı (2013-2015), fueron saboteados por el Estado. En primer lugar, la filtración de las negociaciones provocó una reacción nacionalista en 2009; más tarde, en 2015, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan abandonó el Memorándum de Dolmabahçe en respuesta a los avances kurdos en Siria, en particular la victoria de las YPG y las YPJ (Unidades de Defensa Popular y Unidades de Protección de las Mujeres) en Kobanê. El colapso del proceso de paz desencadenó una brutal represión que desplazó a más de 350.000 personas y provocó la muerte de alrededor de 1.700, al tiempo que situó a Turquía entre los principales encarceladores de periodistas del mundo. En agosto de 2016, Erdoğan negaba que se hubiera producido ninguna negociación. Desde esta perspectiva, los gestos del Gobierno turco hacia las negociaciones de paz han señalado a menudo su preferencia por las operaciones militares, ya sea mediante la guerra o el golpe de Estado.

Para muchas personas en Kurdistán, la lucha armada se ha convertido en una necesidad existencial contra lo que consideran una dominación colonial, precisamente como resultado de este conflicto asimétrico, que algunos describen como una «guerra contra la paz». Inspirado por Frantz Fanon, el PKK enmarca la violencia como una autodefensa estratégica. Si bien las críticas internas cuestionan la guerra urbana y la militancia prolongada, persiste un amplio apoyo kurdo, arraigado en el trauma histórico y el fracaso de las vías políticas. El persistente encuadre por parte del Estado de la identidad kurda como una amenaza refuerza este punto muerto.

Para 2025, cualquier horizonte de este tipo parecía más difícil de alcanzar que nunca. Pero «todo lo sólido se desvanece en el aire». Como destacaron el académico kurdo Adnan Çelik y otras voces dentro del movimiento, el mensaje de Öcalan durante el XII Congreso del PKK, aunque inesperado, supuso una ruptura: en contraste con su llamamiento de 2015 a una «apertura democrática», la declaración de 2025 despojó de riqueza ideológica a los llamamientos anteriores, omitiendo las críticas al Estado nación, al capitalismo neoliberal, al colonialismo interno y al patriarcado. Si bien la declaración inicial presenta al PKK como una reliquia de la Guerra Fría desprovista de legitimidad estratégica o ideológica (pidiendo su desarme sin concesiones políticas ni reconocimiento de las reivindicaciones históricas kurdas), esta postura se revisa parcialmente en la carta del 27 de abril, que dedica una atención significativa a la historia de la represión kurda por parte de los Estados regionales y al legado de resistencia del PKK.

Ampliamente percibido como una capitulación unilateral, el cambio de Öcalan provocó conmoción dentro del movimiento, y muchos lo interpretaron como una forma de humillación implícita y de borrado de los sacrificios pasados, según Çelik. Sin embargo, en lugar de provocar el colapso, impulsó tanto respuestas organizativas inmediatas (como una propuesta de congreso de disolución) como un intenso esfuerzo interpretativo para preservar legados críticos. Este momento marca una importante reconfiguración estratégica, que desplaza el foco de atención de la búsqueda de un proyecto sociopolítico a la gestión del legado militante, la memoria y la resiliencia política en medio de un panorama geopolítico transformado.

Hoy en día, la cuestión kurda sigue sin resolverse estructuralmente. La reconciliación es imposible mientras el Estado turco oscile entre ofertas de paz vacías y una represión brutal. Mientras el Estado se aferra a los paradigmas nacionalistas, el movimiento kurdo sigue adaptándose, entre la insurgencia y la imaginación, la memoria y la resiliencia.

Esta tensión entre la negación del Estado y la resistencia kurda quedó patente en el histórico discurso de Erdoğan tras el desarme, el 12 de julio, en el que reconoció oficialmente que el Estado turco cometió asesinatos en masa de kurdos, los despojó de sus derechos e inició esta violencia en lugares como la prisión de Diyarbakır. Admitió haber quemado pueblos, criminalizado a personas no identificadas, prohibido el idioma kurdo y negado a las madres el derecho a hablar kurdo con sus hijos. Pronunciado tras el desarme simbólico del PKK, el discurso, que insistía en la unidad de turcos, kurdos y árabes, marca un cambio de la insurgencia a la reconciliación, y sirve como un espectáculo orquestado por el Estado en el que este reafirma su poder soberano controlando la narrativa tanto de la violencia pasada como del orden futuro, posicionándose como único árbitro de la memoria, la verdad y la legitimidad histórica. Enmarcado como un acto de cierre, este momento consolida, en cambio, la autoridad del Estado. La disolución de la lucha armada kurda no se traduce en una transformación política genuina, sino en una contención simbólica. Lo que parece paz es, en realidad, un cambio de imagen de la dominación, que prepara el terreno para nuevas formas de control bajo el pretexto de la reconciliación.

¿Por qué la disolución?

En una carta fechada el 25 de abril de 2025, Abdullah Öcalan articuló los motivos que justificaban la propuesta de disolución del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), enmarcándola no como una derrota, sino como un cambio de paradigma deliberado. Destacó que este proceso, lejos de ser un desarme inmediato exigido por el Estado turco, requiere una profunda crítica ideológica, una autorreflexión y un debate prolongado para remodelar tanto la personalidad como la mentalidad. El PKK, fundado para elevar la conciencia nacional kurda y denunciar la opresión sistémica, se enfrenta ahora a una fase en la que el siguiente paso hacia la libertad debe basarse en instituciones democráticas, la renovación cultural y el comunalismo [4], transformaciones que el PKK, como organización armada jerárquica, ya no puede encarnar. Es en esta trayectoria donde debe entenderse la disolución: como la culminación de una ruptura teórica con el modelo de Estado nación del siglo XX y su militarismo, definido por una violencia sistémica que ahora «ha perdido su justificación (razón de ser)». La visión de Öcalan del confederalismo democrático, basada en la autonomía local, la igualdad de género y la economía ecológica, supone una ruptura decisiva con los modelos estatistas y militarizados del pasado y un avance hacia un proyecto social posestatal.

Sin embargo, esta evolución ideológica no es repentina ni está exenta de controversia. Desde la década de 1990, el PKK ha experimentado una importante transformación interna, enfrentándose al colapso del socialismo y a las tendencias autoritarias inherentes a los paradigmas estatistas. La supervivencia del movimiento ha dependido de su capacidad de adaptación y de su compromiso crítico, lo que ha culminado en la decisión del XII Congreso de aceptar la disolución como una reorientación radical y no como una capitulación. La carta destaca que el fracaso durante dos décadas a la hora de integrar plenamente los principios democráticos, ecológicos y feministas en las estructuras organizativas ha precipitado este momento de cambio decisivo.

Estratégicamente, la presencia política kurda ha ganado protagonismo en toda Turquía y en Oriente Medio en general, especialmente a través de iniciativas de liberación de la mujer y avances políticos en las cuatro regiones kurdas. Este progreso desafía la anterior caracterización de Turquía del PKK como una mera entidad terrorista. La reciente declaración del asesor presidencial Mehmet Uçum de que «los y las kurdas son un componente esencial de la nación turca» señala un reajuste ideológico a nivel estatal.

En esta situación, la disolución del PKK puede considerarse una medida táctica para eliminar los obstáculos al reconocimiento internacional, especialmente de las estructuras kurdas en Rojava, donde la etiqueta de «terrorista» ha servido para justificar las incursiones militares turcas. El desarme tiene como objetivo proteger a Rojava como proyecto político autónomo, garantizando su supervivencia y legitimidad en los escenarios regional e internacional. Los informes sugieren que pronto podría celebrarse una reunión entre Abdullah Öcalan y Masoud Barzani (líder histórico del Partido Democrático de Kurdistán en el Kurdistán iraquí), un acontecimiento que, sobre todo, refuerza la hipótesis de una alianza regional kurda emergente destinada a reforzar la estabilidad de Rojava en el contexto geopolítico actual.

A pesar de los logros diplomáticos derivados del papel que desempeñaron las fuerzas kurdas en la lucha contra el ISIS, el apoyo internacional ha seguido siendo inconsistente. El llamamiento de Öcalan a la disolución voluntaria podría ser una estrategia preventiva para evitar la derrota total en medio de un creciente aislamiento militar. Desde el colapso del proceso de paz de 2015, la intensificación de la presión militar turca (operaciones transfronterizas, guerra con drones y vigilancia) ha confinado las operaciones del PKK principalmente a Qandil, erosionando su capacidad dentro de Turquía. Incluso el XII Congreso del PKK, celebrado recientemente, tuvo lugar doce años después del XI Congreso, debido principalmente a la falta de seguridad y a la presión militar de Turquía. El PKK abordó esta cuestión en una carta publicada el 4 de mayo, dirigida al pueblo y a los activistas del movimiento:

Una mirada retrospectiva a las últimas dos décadas revela lo siguiente: aunque el nuevo paradigma tenía por objeto facilitar una integración más profunda con la sociedad, en la práctica fueron los miembros del cuadro quienes experimentaron una mayor desconexión con ella, incluso cuando el movimiento en su conjunto avanzaba hacia la despenalización. Si bien el objetivo era cultivar estructuras organizativas más sólidas y promover modos de vida comunitarios y socialistas, lo que realmente surgió fue un aumento del individualismo y el materialismo. Es evidente que en nuestro compromiso con las masas, no logramos proporcionar una educación adecuada ni fomentar la organización de una sociedad verdaderamente democrática. En el ámbito militar, no fuimos capaces de desarrollar ni implementar un entrenamiento y una organización eficaces para la autodefensa social. Nos mantuvimos, en las montañas, al nivel de unidades guerrilleras separadas de la sociedad y completamente rodeadas. Esta situación no solo provocó un aumento de las bajas, sino que también debilitó el impacto político y propagandístico de nuestra lucha armada. Poco a poco, nuestra capacidad para llevar a cabo una guerra eficaz quedó confinada a una zona geográfica muy limitada.

Los avances tecnológicos, en particular la guerra algorítmica y la vigilancia en tiempo real, han profundizado este aislamiento, ya que los Estados de la OTAN dan prioridad a las relaciones con Ankara. Mientras tanto, la autonomía kurda en Siria se ve amenazada por la centralización de ese régimen, y la influencia turca crece en el norte de Irak con la aprobación tácita de la población local. Estas condiciones han llevado al centro político del PKK a pasar de la lucha armada a la búsqueda de la legitimidad civil e institucional en toda la región kurda. La disolución representa un desarme simbólico y una reubicación estratégica, trasladando la lucha kurda a los ámbitos político y transnacional, donde el poder popular se redefine fuera del paradigma de la confrontación militar.

El descenso en el reclutamiento del PKK y el fracaso a la hora de traducir las alianzas contra el ISIS en un apoyo internacional duradero subrayan la necesidad de este reajuste estratégico. Los partidarios de Öcalan entienden su propuesta no como una rendición, sino como una adaptación lúcida a las nuevas realidades geopolíticas y militares, incluida la perspectiva de un alto el fuego temporal en Qandil y Rojava.

Según muchos analistas kurdos, la postura de Öcalan refleja su persistente oposición a Israel y su reticencia a que el movimiento kurdo se vea obligado, por necesidad estratégica, a una alianza táctica o pragmática con este país. Esto, argumentan, es lo que le impulsa a buscar soluciones políticas preventivas destinadas a evitar tales alineamientos. Otros defensores del movimiento kurdo sostienen que la decisión de Öcalan y el PKK fue un intento estratégico de evitar que Kurdistán se convirtiera en la próxima Gaza de Oriente Medio. Argumentan que las limitaciones militares del PKK frente a un aparato bélico interestatal e internacional altamente tecnificado, junto con la persistente campaña de Turquía para aniquilar Kurdistán y Rojava, hicieron necesaria una recalibración política. Este cambio, sugieren, también se debe al declive del poder material y simbólico de la solidaridad global con la causa kurda, que sigue siendo significativamente más débil que el amplio apoyo movilizado para Palestina. Desde esta perspectiva, si Turquía llevara a cabo un escenario similar al de Gaza contra el pueblo kurdo, habría poca capacidad o voluntad internacional para intervenir. Con la disminución de los medios materiales de resistencia y la ausencia de una movilización regional o internacional comparable, los actores kurdos deben adoptar estrategias alternativas para sobrevivir. Por lo tanto, esta decisión no se considera una retirada, sino una táctica calculada y pragmática para resistir en un contexto geopolítico cada vez más inviable.

Este giro estratégico no puede entenderse sin reconocer el profundo coste humano del conflicto. Las guerrillas kurdas, los cuadros del PKK y, sobre todo, la población civil están agotados; los costes acumulados de la guerra se han vuelto insoportables. Se han perdido miles de vidas jóvenes, se han destruido ciudades enteras, se han fracturado familias, se han marcado cuerpos con cicatrices y generaciones han sido moldeadas por la prisión, el exilio, la precariedad y el estigma. Esta acumulación de sufrimiento durante más de cuarenta años confiere a la palabra «paz» una nueva resonancia: no como capitulación, sino como una necesidad vital, un respiro largamente esperado tras décadas de asfixia.

Desde la perspectiva del Estado turco, la disolución se alinea con una estrategia política orquestada por Recep Tayyip Erdoğan, que pretende extender su poder más allá del límite constitucional de 2028. Al presentarse como el artífice de un nuevo proceso de paz, Erdoğan espera ganarse a parte del electorado kurdo y fracturar a la oposición. Enmarcado como una reconciliación, el llamamiento a poner fin a la lucha armada es, en realidad, una maniobra para romper las alianzas emergentes entre las fuerzas kurdas y las corrientes progresistas de la oposición. En 2019, el apoyo táctico de los votantes kurdos (en particular a través del HDP (ahora Partido de la Igualdad de los Pueblos, DEM)) fue crucial para la victoria de la oposición en grandes ciudades como Estambul y Ankara. Esta estrategia busca aislar a las facciones nacionalistas seculares dentro del Partido Republicano del Pueblo (Cumhuriyet Halk Partisi, CHP) de aquellas abiertas al diálogo con el movimiento kurdo, al tiempo que mantiene un discurso de seguridad para uso interno. Esta ingeniería electoral se basa en un doble cálculo: debilitar la movilización conjunta de la oposición y disuadir a las fuerzas kurdas de criticar demasiado abiertamente al régimen por temor a poner en peligro una posible paz.

En esta compleja configuración, el movimiento kurdo se encuentra en una posición que recuerda a las protestas del parque Gezi de 2013. Al igual que entonces, cualquier apertura al diálogo con el Estado implica, paradójicamente, reconocer su legitimidad, aunque siga siendo el principal objeto de controversia. Esta tensión obliga al movimiento kurdo a adoptar una postura equilibrada: participar en los esfuerzos de paz sin disolverse en la política institucional turca ni alienar a los movimientos sociales más amplios. El resultado es una forma de aislamiento estratégico, pero también puede ser una oportunidad para construir un espacio político autónomo en el que la cuestión kurda pueda articularse sin armas, pero sin renunciar.

Mientras tanto, Erdoğan sigue explotando la retórica de la securitización, criminalizando a las figuras políticas kurdas y perpetuando el eufemismo de «enemigo interno» para consolidar su base conservadora. El contraste entre la represión en curso y el lenguaje conciliador de la paz subraya la naturaleza cínica de la iniciativa: no se trata de un compromiso genuino con la resolución, sino de una maniobra táctica disfrazada de diálogo.

Tanto Erdoğan como el Estado turco en su conjunto buscan facilitar la integración de Kurdistán y sus recursos en los mercados capitalistas contemporáneos a través de su desarme. En un discurso en el que esbozó el nuevo proceso para 2025, Erdoğan articuló abiertamente los objetivos capitalistas que impulsan esta iniciativa:

Una Turquía libre de terrorismo elevará la economía turca por encima de todo lo demás. Una vez que logremos este objetivo, la Unión Turca de Cámaras y Bolsas de Mercancías (TOBB) será la principal beneficiaria. A partir de ese momento, Turquía competirá en una nueva liga.

Del mismo modo, el ministro de Finanzas turco, Mehmet Şimşek, declaró que Turquía ha gastado casi 1,8 billones de dólares en las últimas cinco décadas en la «lucha contra el terrorismo», y que poner fin al conflicto podría reportar importantes beneficios económicos al país.

Sin embargo, estas imperativas económicas no se limitan a consideraciones internas. Están integradas en las ambiciones geopolíticas más amplias de Turquía. El llamado proceso de paz de 2025 entre Turquía y el PKK no es tanto un paso genuino hacia la reconciliación como una maniobra geopolítica destinada a neutralizar el poder militar, político y económico kurdo como condición previa para la integración de Turquía en el capitalismo infraestructural neoliberal. Un elemento central de esta estrategia es la realización del «Corredor Central», una ruta comercial transeuroasiática que conecta China con Europa a través de Asia Central, el Cáucaso y Turquía. Este corredor posiciona a Turquía como un centro logístico en la circulación capitalista mundial. Es crucial tanto para la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda (BRI, un proyecto multimillonario que conecta China con Europa, África y Oriente Medio a través de rutas terrestres y marítimas) como para el Corredor India-Oriente Medio-Europa (IMEC, un proyecto de infraestructura competidor destinado a asegurar el dominio geopolítico y comercial occidental) respaldado por Estados Unidos.

El «Corredor Central»

Más recientemente, esta visión se ha visto reforzada por la iniciativa «Development Road» (Carretera del Desarrollo), un proyecto de 17.000 millones de dólares liderado por Irak, Turquía y los Estados del Golfo, que conecta el Golfo Pérsico (a través del puerto iraquí de Grand Faw) con Europa a través del territorio turco. La ruta propuesta atraviesa directamente el sureste de Turquía, de mayoría kurda, lo que amplía aún más los intereses geopolíticos de la contención kurda. Tras los acontecimientos del 7 de octubre y el genocidio israelí en Palestina que aún continúa, las alianzas geopolíticas regionales se han desestabilizado aún más, lo que ha dado lugar a una nueva ola de políticas estratégicas de corredores en las que la centralidad logística y diplomática de Turquía no ha hecho más que intensificarse. En medio del colapso de los equilibrios de poder tradicionales en el Levante y el Golfo, el control de Turquía sobre estas rutas infraestructurales (en particular las que eluden la influencia iraní y siria) se ha vuelto aún más indispensable tanto para los bloques occidentales como para los no occidentales.

Pero para que Turquía consolide el control sobre estas rutas, debe eliminar a todos los actores subalternos o no estatales, especialmente a las fuerzas kurdas. Por lo tanto, el desarme del PKK no debe interpretarse como una desmilitarización, sino como el fin de la lucha armada kurda bajo un nuevo régimen de securitización de las infraestructuras. Con la neutralización del «corredor chií» de Irán (eje Teherán-Damasco-Beirut), el derrocamiento de Assad y la ruptura del eje del PKK y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) bajo la presión de Estados Unidos e Israel, los actores kurdos han sido eliminados estructuralmente de las negociaciones de poder regionales. Con el apoyo tácito de la OTAN, Turquía ha llevado a cabo campañas militares y una reingeniería demográfica para consolidar el control sobre las regiones kurdas. En este contexto, la «paz» se convierte en un eufemismo de la pacificación capitalista, en la que la reconciliación política es sustituida por la contención espacial y militar para permitir flujos ininterrumpidos de capital, bienes e influencia geopolítica a través de los corredores imperiales de extracción y control.

El respaldo de Erdogan al llamamiento del PKK al desarme debe considerarse en el contexto más amplio de los cambios geopolíticos en Oriente Medio y la evolución del equilibrio de poder en la región. También refleja el uso estratégico que hace Turquía de la dinámica kurda para contrarrestar a rivales como Israel e Irán. Una compleja interacción de cálculos políticos nacionales y regionales ha empujado a Turquía a adoptar esta táctica. Esto se articula claramente en una carta del Comité Central del PKK fechada el 4 de mayo:

La escalada de la Tercera Guerra Mundial en Oriente Medio, los resultados del conflicto de Gaza que comenzó el 7 de octubre de 2023, los importantes ataques de Hamás y Hezbolá contra las agresiones israelíes y el colapso del régimen baazista en Siria (que ha extendido la transformación regional a Irán y Turquía) han desempeñado un papel fundamental para llevarnos a esta situación. El miedo y la ansiedad existencial generados dentro del Estado turco y el gobierno del AKP-MHP, combinados con las presiones para un cambio democrático impuestas internamente por nuestro movimiento y el pueblo turco, y externamente por el sistema capitalista transnacional, constituyen los principales factores que motivan a la administración de (Devlet) Bahçeli y su conocida retórica y llamamientos a la acción. En consecuencia, hemos llegado a la etapa actual como resultado de los acontecimientos políticos y militares mencionados anteriormente.

La paradoja es profunda: un movimiento que posee una considerable fuerza territorial y organizativa se ve obligado a reinventarse precisamente porque ese poder lo hace susceptible de ser aniquilado algorítmicamente. En última instancia, la propuesta de Öcalan invita a replantearse fundamentalmente la lucha revolucionaria en una era definida por los drones, los metadatos y la vigilancia total. Desafía al movimiento kurdo a imaginar una forma de resistencia que trascienda la confrontación armada, encontrando el poder en el silencio en lugar de en los disparos.

De la guerra de guerrillas a la transición política: tensiones, esperanzas, horizontes

El anuncio en febrero de 2025 de la posible retirada armada del PKK plantea profundas preguntas sobre las condiciones en las que una prolongada lucha guerrillera podría dar paso a un proceso político, especialmente en un contexto marcado por un autoritarismo arraigado, la represión y los bloqueos ideológicos. Aunque algunos interpretan esta medida como un signo de reconfiguración estratégica e ideológica, sigue siendo profundamente ambigua. El Gobierno turco, que enmarca el momento no como un «proceso de paz», sino como un «limpieza de proceso terrorista» («Terörden arındırma süreci»), muestra una postura punitiva que se aleja del lenguaje conciliador de 2015, lo que pone en duda la posibilidad de una resolución justa y completa.

Esto plantea varias preguntas urgentes. ¿Puede definirse la democratización en Turquía como meros gestos simbólicos (como la liberación condicional de Abdullah Öcalan y su comparecencia en el Parlamento para pedir a los kurdos que se retiren de Qandil y adopten una vía política pacífica) o concesiones culturales limitadas, o debe implicar reformas constitucionales de gran alcance, la liberación masiva de presos políticos y el reconocimiento formal de los derechos colectivos kurdos, incluida la autonomía regional y el derecho a la educación en lengua kurda? ¿Sería suficiente el restablecimiento de los mandatos municipales anulados, el regreso de personas exiliadas o una amnistía general para convencer al PKK de que ha surgido una vía política viable? Muchas personas temen que Erdoğan pueda incumplir sus compromisos una vez que haya conseguido la influencia política que busca, repitiendo la traición del proceso de 2015 y arriesgándose a volver al conflicto con el movimiento kurdo en una posición de fragmentación y legitimidad debilitada.

A diferencia de otros procesos de paz (como los que involucran al Ejército Republicano Irlandés en Irlanda del Norte, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Colombia o Euskadi ta Askatasuna (ETA) en el estado español), el Estado turco se ha negado a participar en la verdad y la reconciliación, la reestructuración constitucional o el reconocimiento político genuino. En Colombia, por ejemplo, el desarme fue acompañado de iniciativas de justicia restaurativa, mujeres a menudo lideradas por y sobrevivientes de la violencia estatal. El movimiento de mujeres kurdas tiene un potencial similar, pero el caso kurdo sigue siendo excepcional por su criminalización sistemática y su negación de la existencia de un problema político. Al mismo tiempo, le muchos otros ejemplos es que cuenta con el apoyo de un movimiento civil y político de masas poderoso e influyente. La lucha no se ha limitado al ámbito militar, sino que también se ha arraigado profundamente en los ámbitos civil y político.

En este panorama en evolución, algunos analistas destacan dos acontecimientos que podrían marcar los primeros pasos hacia el desarme y la transición a un orden democrático. En primer lugar, en un gesto simbólico, un grupo de guerrilleros, algunos de los cuales ocupaban anteriormente puestos de liderazgo, depusieron públicamente las armas en presencia de los medios de comunicación, acompañados de una declaración en la que afirmaban:

Estamos dispuestos a participar en la política democrática.

Si cumpliéramos incondicionalmente todas las exigencias del Estado, el resultado sería el siguiente: se esperaría que otros grupos hicieran lo mismo: destruir sus armas, regresar a Turquía y rendirse. Si ese enfoque se convirtiera en la norma, el destino que nos esperaría a nosotros y a nuestros compañeros y compañeras sería el encarcelamiento o la muerte. Pero ese futuro no es el que aceptamos. El Estado turco debe comprenderlo.

Aun así, algunas personas pertenecientes al movimiento ven esto como una oportunidad para trascender su legado leninista militarista y jerárquico. Un cambio hacia una mayor participación civil y una renovación interna podría reposicionar al PKK dentro de un marco democrático más amplio. La aparición del Partido DEM como actor significativo sugiere la posibilidad de transformar una formación nacionalista kurda en una fuerza pluralista capaz de unir a los distintos sectores democráticos de Turquía. Sin embargo, el riesgo de abandono (tanto por parte del Estado turco como de los apoyos internacionales) es muy grande, lo que hace que la promesa de renovación dependa de reformas estructurales, y no de concesiones retóricas.

Es fundamental contar con un marco de justicia transicional. Sin reconocer las atrocidades cometidas en el pasado (en particular durante la década de 1990 y el brutal período 2015-2016) cualquier alto el fuego seguirá siendo frágil. La verdad, la reparación y la descolonización de los discursos nacionales son requisitos previos para una paz significativa. De lo contrario, la memoria colectiva kurda seguirá soportando traumas sin sanar que podrían reavivar el conflicto.

El contexto regional hace que el desarme sea precario. Siria sigue siendo inestable y el frágil alto el fuego entre las fuerzas kurdas y Hayat Tahrir al-Sham (HTS), tras la reciente Conferencia de Unidad Kurda, parece cada vez más incierto. Las continuas campañas militares de Turquía contra las posiciones kurdas en Irak y Siria, que incluyen más de 500 ataques aéreos contra zonas controladas por el PKK en el Kurdistán iraquí solo en mayo de 2025, socavan la viabilidad de una transición hacia la paz. Al mismo tiempo, las supuestas ofertas secretas de Ankara, como el reconocimiento de la autonomía kurda en Siria a cambio de la disolución del PKK, siguen siendo vagas y poco fiables. Una ofensiva a gran escala contra Rojava amenazaría con derrumbar la arquitectura civil y militar del proyecto kurdo.

Dentro de esta configuración transnacional, el PKK no es una fuerza guerrillera aislada, sino parte de una red más amplia establecida desde 2002 a través de la Unión de Comunidades de Kurdistán (KCK), que incluye al PYD en Siria (2003), al PJAK en Irán (2004) y al PÇDK en Irak (2002). Estas organizaciones hermanas, aunque nominalmente autónomas, están ideológicamente alineadas con la visión de Öcalan del confederalismo democrático y están profundamente arraigadas en sus respectivas sociedades, en particular a través de iniciativas lideradas por mujeres. La ambigüedad del llamamiento al desarme de Öcalan (si se dirige únicamente al ala turca del PKK o se extiende a estas entidades aliadas) aumenta la incertidumbre. Algunas analistas sugieren que los cuadros podrían ser reasignados a otros frentes, como el PJAK o Rojava, en lugar de ser desmovilizados por completo, lo que plantea la posibilidad de una disolución táctica en lugar de estratégica. Entonces, el destino de las fuerzas guerrilleras en las montañas de Qandil sigue siendo incierto, ya que las señales de Ankara son ambiguas y a menudo contradictorias, lo que difumina la línea entre el rumor y la realidad. Por ejemplo, Şamil Tayyar, miembro del AKP, afirmó que cerca de 300 altos cargos del PKK serían reubicados en terceros países como Sudáfrica y Noruega, mientras que aproximadamente 4.000 combatientes serían recibidos gradualmente en la frontera. Sin embargo, más allá de estas declaraciones extraoficiales, ¿qué medidas concretas (más allá de los gestos retóricos) tomará realmente el Estado turco?

A nivel interno, la supresión de Erdoğan contra el CHP (que históricamente ha sido un partido nacionalista secular cómplice de las políticas antikurdas) revela las paradojas dentro de la oposición turca. Para muchos kurdos, el CHP sigue siendo parte del problema en lugar de una alternativa, lo que complica la formación de una coalición democrática inclusiva. Mientras tanto, las tensiones internas dentro del movimiento kurdo, combinadas con la consolidación autocrática de Erdoğan, siguen fragmentando el campo político, lo que hace incierta una realineación política pluralista.

A pesar de estos retos, el movimiento kurdo demuestra una notable resiliencia y adaptabilidad estratégica. Sigue articulando una visión política que se resiste a la militarización al tiempo que afirma el derecho a la autodefensa, alineándose con las luchas descoloniales globales. En Rojava, por ejemplo, la Administración Autónoma mantiene una formidable infraestructura de seguridad, que incluye las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), las YPG-YPJ y las fuerzas Asayish, con un número estimado de más de 80 000 miembros. En Rojhilat (Kurdistán bajo dominio iraní), el PJAK sigue organizando la oposición al régimen iraní. Estas formaciones reflejan un movimiento transfronterizo profundamente arraigado que no puede reducirse a un mero fenómeno guerrillero.

Esta infraestructura material sugiere que, incluso si el proceso actual se derrumba, el PKK y sus aliados podrían pasar a una nueva fase de resistencia, quizás más fragmentada y prolongada. Décadas de guerra asimétrica, consolidación ideológica e integración social han dotado al movimiento de una capacidad de supervivencia sin parangón entre muchos actores revolucionarios. Su legitimidad no solo proviene de su capacidad militar, sino también del cultivo de la conciencia política, la liberación de género y la autonomía de base.

En el fondo de esta esperanza se esconde una cuestión ética más profunda. ¿No es profundamente injusto (quizás incluso cínico) proyectar nuestras visiones de democracia radical, anticapitalismo, internacionalismo feminista y antifascismo no estatal sobre un pueblo que ya soporta la marginación, la represión, la pobreza estructural y la criminalización implacable? ¿Podemos, de buena fe, pedirle a un pueblo geopolíticamente vulnerable y asediado que cargue, solo, con el peso de nuestras utopías revolucionarias? ¿Cómo puede una fuerza revolucionaria marginal —aislada política y militarmente, desprovista de respaldo estatal o internacional— sobrevivir no solo como organización, sino como portadora de una visión política y una práctica emancipadora? ¿Cómo puede preservar sus ideales en un entorno dominado por Estados poderosos y actores imperiales dispuestos a aniquilarla mediante masacres, limpieza étnica y violencia sexual sistémica? Esta coyuntura crítica nos obliga a reconsiderar los propios términos de nuestra solidaridad. ¿Cómo podemos mantener una postura política radical en un orden global cada vez más dominado por la militarización y el autoritarismo, sin caer en la abstracción romántica o la resignación política?

Lo que está en juego no es solo el destino de un grupo armado, sino la viabilidad de un proyecto político que ha redefinido los parámetros de la lucha en Oriente Medio. Mientras el espectro de una nueva guerra se cierne entre promesas incumplidas y escalada militar, el movimiento kurdo sigue planteando una pregunta universal: ¿cómo puede una fuerza revolucionaria, despojada de su condición de Estado y enfrentada a una represión abrumadora, preservar su praxis emancipadora sin sucumbir a la desaparición o a la claudicación?

Repensar la disolución desde una perspectiva de género

Durante mucho tiempo eclipsado por el PKK, el movimiento de mujeres kurdas ha emergido desde la década de 1990 como un poderoso actor ideológico y organizativo, lo que muchas personas describen como una «revolución dentro de la revolución». Inicialmente marginadas dentro de una estructura militarizada y dominada por los hombres, las militantes kurdas convirtieron esta exclusión en una oportunidad estratégica al formar una alianza dialéctica y recíproca con el líder del PKK, Abdullah Öcalan. Esta relación, lejos de la sumisión patriarcal, permitió a ambas partes convertirse en recursos políticos mutuos: Öcalan instrumentalizó el movimiento de mujeres para expandir y reformar el PKK, mientras que las mujeres utilizaron su autoridad simbólica para centrar la liberación de género en la lucha kurda.

El reconocimiento de Öcalan de las mujeres como la «fuerza de vanguardia de la revolución» fue clave para redefinir el liderazgo y la legitimidad en un movimiento moldeado durante mucho tiempo por el virilismo. Fomentó la creación de estructuras paralelas de mujeres y apoyó la jineolojî, una epistemología feminista teorizada como central en su visión del confederalismo democrático. A su vez, las mujeres kurdas legitimaron su liderazgo ideológico. Reafirmaron especialmente el llamamiento de Öcalan a suspender la lucha armada tras su captura en 1999, un momento de profunda crisis para el PKK marcado por deserciones masivas entre 2002 y 2004 (aproximadamente 1.500 combatientes abandonaron el PKK en medio de una reorientación ideológica y luchas internas que culminaron con el retorno al conflicto armado a mediados de 2004). La lealtad continuada de las mujeres durante este periodo fue una elección estratégica destinada a preservar la continuidad ideológica en medio de la fragmentación y la represión.

Sin embargo, esta lealtad tenía límites. Las propuestas para una mayor autonomía, como la creación de un Partido de las Mujeres Trabajadoras Kurdas, fueron bloqueadas por el Comité Central del PKK, lo que reveló las persistentes limitaciones estructurales. Aun así, la alianza se mantuvo, sobre todo porque el giro ideológico de Öcalan en 2005 hacia el confederalismo democrático situó la igualdad de género en el centro de un nuevo modelo político. En 2012, Öcalan se negó a reunirse con una delegación de paz que no contara con representación del movimiento feminista, lo que puso de relieve su carácter indispensable. Simbólicamente, en 2013, las mujeres de Rojava anunciaron la creación de las YPJ (Unidades de Protección de las Mujeres) el día del cumpleaños de Öcalan, reafirmando tanto su confianza en su visión como su reivindicación de una militancia autónoma.

Esta paradoja (construir la autonomía política de las mujeres a través de un líder masculino) genera tensiones críticas. Si bien el discurso de Öcalan promueve la descentralización y la desmilitarización, su carismática autoridad sigue siendo fundamental. El horizonte feminista del movimiento se ve así envuelto en una dependencia estratégica. Los repetidos llamamientos de Öcalan al desarme del PKK, especialmente en los últimos años, amplifican esta contradicción: desafían la masculinidad militarizada arraigada desde hace tiempo en la lucha revolucionaria, pero también provocan incertidumbre sobre la influencia de las mujeres en un proceso político desarmado.

Históricamente, la resistencia armada permitió a las mujeres kurdas ganar visibilidad, liderazgo y legitimidad. El combate rompió los tabúes de género y creó un capital simbólico, aunque corría el riesgo de reproducir lo que algunos teóricos denominan «masculinidad adoptada», es decir, una réplica de las normas patriarcales bajo el disfraz de la igualdad revolucionaria. El actual cambio hacia la desmilitarización, si bien abre espacio para prácticas feministas comunitarias y no jerárquicas, también amenaza con desmantelar las estructuras que protegían y empoderaban a las mujeres en condiciones de violencia estatal. Esta tensión es fundamental en los debates sobre el futuro del movimiento.

La posible disolución del PKK plantea preguntas urgentes: ¿Aprovechará el movimiento de mujeres kurdas el momento para afirmar su plena autonomía? ¿Desarrollará una postura feminista distintiva sobre este cambio estratégico? ¿La disolución debilita o empodera a las mujeres dentro de la lucha kurda?

El desarme podría representar un paso hacia la paz feminista o una vulnerabilidad estratégica. Algunas militantes abogan por una desmilitarización cautelosa y condicional, supeditada a la consolidación institucional, el reconocimiento internacional y las garantías de los derechos de las mujeres, ya que afianza las mentalidades bélicas masculinas y abre espacio para prácticas feministas radicales, comunitarias y no jerárquicas. Históricamente arraigada en ideales masculinistas (donde el heroísmo, el martirio y el valor militar definían la legitimidad), la violencia revolucionaria kurda se ve ahora cuestionada por el llamamiento de Öcalan a la desmilitarización, que busca orientar el movimiento hacia un horizonte feminista desligado de la masculinidad militarizada. Sin embargo, otras personas advierten de que la desmilitarización podría exponer a las mujeres a una renovada violencia patriarcal y estatal, especialmente si los logros alcanzados por las YPJ o las YJA-Star (las Unidades de Mujeres Libres, Yekîneyên Jinên Azad ên Star) no se salvaguardan políticamente.

Más allá de la lucha armada, las mujeres kurdas y turcas han desempeñado durante mucho tiempo un papel fundamental en la resistencia civil y los compromisos de paz más amplios. Las Madres por la Paz (Dayikên Aşîtîyê), madres kurdas que perdieron a sus hijos en el conflicto entre el PKK y el Estado, se convirtieron en símbolos de la resistencia no violenta en las décadas de 1990 y 2000. Campañas como «No toques a mi amigo/a» (1990) y «Las mujeres caminan juntas» movilizaron a redes de base para hacer frente al nacionalismo, el racismo y la guerra. [6] En 2009, la Iniciativa Feminista por la Paz (BİKG) reunió a mujeres de diferentes etnias para exigir la desmilitarización, la reconstrucción social y procesos de paz inclusivos. Estos movimientos demostraron cómo las mujeres han transformado las experiencias de pérdida y marginación en compromiso político.

En una carta fechada el 30 de mayo desde la prisión de İmralı a la Academia Jineolojî, Öcalan reafirmó que la liberación de las mujeres es la verdadera medida del socialismo, calificándola como la base de su lucha revolucionaria. Describió la jineolojî como un proyecto transformador en curso y a las mujeres como líderes potenciales de la paz y la democracia en Oriente Medio. De hecho, Öcalan confía en las mujeres para liderar esta transición, dado el papel protagonista que han desempeñado en anteriores iniciativas de paz en Kurdistán.

La elección de Bese Hozat (comandante desde hace mucho tiempo y copresidenta de la Unión de Comunidades de Kurdistán (KCK) y compañera cercana de Sakine Cansız, la icónica líder feminista del PKK asesinada en París en 2013) como figura central en la simbólica ceremonia de desarme del PKK el 11 de julio subraya la importancia duradera del liderazgo de las mujeres en el movimiento kurdo. Incluso en un momento de transición, este gesto simbólico reafirma el compromiso ideológico del movimiento con la liberación de género y honra el legado del feminismo revolucionario kurdo.

El reto ahora consiste en sortear las contradicciones de la desmilitarización: equilibrar la ética feminista con la necesidad de protección, la autonomía con las alianzas estratégicas y la construcción de la paz con la agencia política.

Cualquier proceso de paz futuro debe centrarse en las realidades vividas y las visiones políticas de las mujeres kurdas. Su papel no ha sido secundario, sino fundamental, y son sus decisiones estratégicas, y no solo las de Öcalan, las que darán forma al próximo capítulo del movimiento kurdo.

Conclusión

Desde la perspectiva de los partidarios del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), la posible disolución de la organización no debe interpretarse como el fin de la lucha kurda, sino como el inicio de una nueva fase de resistencia aún por definir. Si bien esta perspectiva encarna un optimismo estratégico, también exige una reflexión cuidadosa. Redefinir la resistencia en un contexto tan complejo requiere una comprensión matizada de sus limitaciones, contradicciones y riesgos inherentes. En otras palabras, aunque este enfoque puede abrir nuevas vías para el movimiento, no debe aceptarse acríticamente como una solución definitiva sin un análisis exhaustivo. Para garantizar su legitimidad, es necesario contar con mecanismos que permitan integrar en este proceso las críticas de los miembros y activistas del PKK, en particular las voces de las mujeres presas políticas.

El PKK se enfrenta a una confluencia de retos complejos, entre los que se incluyen presiones militares y tecnológicas cada vez más intensas, así como limitaciones políticas tanto a nivel nacional como regional. Estos retos limitan gravemente la capacidad del movimiento para mantener la lucha armada y lograr una transformación estructural. El cambio hacia formas de organización legales y dirigidas por civiles representa una apuesta estratégica significativa. Si bien esta transición merece una seria consideración y experimentación, su éxito depende del cumplimiento de varias condiciones críticas; sin ellas, el fracaso o la marginación siguen siendo un riesgo considerable. Además, la tensión entre las presiones inmediatas del Estado y la visión a largo plazo del PKK de un proceso político prolongado plantea dudas sobre la viabilidad y el momento adecuado para este cambio.

Si Erdoğan vuelve a socavar el proceso político, el PKK está dispuesto a reanudar la resistencia armada, no por desesperación, sino como continuación de su lógica política duradera basada en la dignidad colectiva y la autodeterminación. No obstante, tal resurgimiento probablemente conllevaría dificultades y costes significativos, que recaerían de manera desproporcionada sobre la población kurda.

Lejos de ser un mero actor táctico, el movimiento de liberación kurdo encarna un proyecto político más amplio que altera fundamentalmente las nociones predominantes de soberanía y legitimidad en toda la región. Cualquier cambio sustantivo en su orientación estratégica exige comprender la interacción entre las limitaciones estructurales, los riesgos geopolíticos y las relaciones de poder asimétricas a nivel local, regional e internacional. En el mejor de los casos, el giro del movimiento hacia la institucionalización no solo podría consolidar su legitimidad política, sino también abrir nuevas vías para la reconciliación intrakurda, en particular con rivales de larga data como el Partido Democrático del Kurdistán (KDP). Este reajuste estratégico podría sentar las bases para una arquitectura política kurda transnacional, más inteligible y diplomáticamente aceptable para los actores internacionales, especialmente las potencias occidentales que históricamente han marginado las reivindicaciones kurdas en favor de su alineamiento estratégico con Ankara.

Esta redefinición en curso de la resistencia kurda también se enfrenta a importantes retos internos, como las tensiones entre facciones y la necesidad imperiosa de una reconciliación política, que debe ir acompañada de la aceptación de los actores regionales y globales. Sin embargo, este proceso ofrece la posibilidad de cultivar estructuras políticas más inclusivas y legítimas.

Por último, la transformación propuesta en el lenguaje y las modalidades de la resistencia (articulada por Abdullah Öcalan y los partidarios del PKK) responde a las realidades de la vigilancia tecnológica y la guerra contemporáneas. Esto desafía la resistencia militante convencional, haciendo hincapié en la adaptabilidad, la resiliencia y la rearticulación del poder en formas novedosas y menos visibles.

NOTAS:

1- «El proceso que culminó en nuestro XII Congreso comenzó con una reunión el 23 de octubre de 2024 entre el sobrino del líder Apo y nuestra delegación. Esta reunión se celebró en respuesta a las declaraciones y llamamientos realizados por Devlet Bahçeli, líder del Partido del Movimiento Nacionalista (MHP), a principios de octubre. Durante la reunión, el líder Apo declaró públicamente que «si se dan las condiciones necesarias, tiene la capacidad tanto teórica como práctica para trasladar la cuestión kurda de un contexto de violencia y conflicto a uno de política democrática y resolución legal». En los meses siguientes, se celebraron una serie de reuniones entre la delegación del Partido de la Igualdad y la Democracia de los Pueblos (Partido DEM) y el líder Apo en la isla de İmralı. Estos encuentros fueron acompañados de mensajes del líder Apo que dieron forma al proceso. En primer lugar, envió cartas a los líderes de los partidos políticos de Turquía, seguidas de correspondencia dirigida a nosotras. En estas cartas, articuló su posición sobre la conclusión de las actividades realizadas en nombre del PKK y el fin de la lucha armada, afirmando que su misión histórica había llegado a su fin. En nuestra respuesta, expresamos nuestra disposición a celebrar el congreso propuesto, al tiempo que subrayamos que decisiones tan fundamentales solo podían tomarse con la participación directa y el liderazgo del líder Apo durante el propio congreso. Dando un paso más, el líder Apo, a través de la delegación del Partido DEM, emitió el 27 de febrero el «Llamamiento por la paz y una sociedad democrática». En este llamamiento, nos instó a convocar el congreso y a tomar decisiones para poner fin oficialmente a las actividades bajo el nombre del PKK y dar por concluida la lucha armada. También declaró su disposición a asumir toda la responsabilidad histórica de la iniciativa. Tras este llamamiento, en una declaración pública publicada el 1 de marzo, reafirmamos la posición que habíamos compartido anteriormente en nuestra carta al líder Apo. Para apoyar el proceso, declaramos un alto el fuego unilateral, que comunicamos al público. Estos acontecimientos provocaron un intenso debate público tanto a nivel nacional como internacional. Participamos activamente en estos debates, exponiendo nuestros puntos de vista y esforzándonos por ofrecer evaluaciones tanto escritas como verbales para ayudar a nuestro pueblo y a nuestros aliados a comprender de forma clara y exhaustiva el proceso. Además, transmitimos tanto las actas de las reuniones celebradas con el líder Apo como las directrices elaboradas en nombre de las direcciones del PKK y del PAJK (Partido de las Mujeres Libres de Kurdistán) en relación con la organización de nuestro partido. Todas estas acciones se llevaron a cabo con el pleno conocimiento y consentimiento de la delegación del congreso. Para ver la declaración completa, consulte la declaración del Comité Central del PKK de fecha 4 de mayo de 2025.

2- «Nuestra visión para la nueva era se basa en la reconstrucción de la sociedad sobre la base de la nacionalidad democrática, los principios ecoeconómicos y el comunalismo. Para establecer filosóficamente esta estructura (sus dimensiones ideológicas y su encarnación en la sociedad en general) tenemos la responsabilidad de formular su marco teórico y conceptual… Estamos en proceso de dar forma a los componentes ideológicos, el programa práctico y las dimensiones táctico-estratégicas del futuro. La sociedad democrática constituye el programa político de esta era. No tiene como objetivo principal al Estado. La política de una sociedad democrática es la política democrática… El socialismo democrático, del mismo modo, significa una democracia con base social… La vida libre de los pueblos es posible gracias a la comuna… En un esfuerzo por trascender la modernidad y el socialismo real que la sirvió, buscamos desarrollar un nuevo análisis y una teoría socialista alternativa. A este marco lo llamamos «modernidad democrática». En él, se propone la nación democrática como alternativa al Estado nación; la comuna y el comunalismo sustituyen al capitalismo; y la economía-ecología se propone en lugar del industrialismo. Se desarrollaron análisis correspondientes para articular y respaldar estos cambios conceptuales… La victoria en Kurdistán también tendrá un impacto en Siria, Irán e Irak. La República de Turquía tendrá la oportunidad de renovarse, abrazar la democracia y asumir un papel de liderazgo en la región… Puedo afirmar con confianza que los oponentes a este proceso carecen de valores significativos y que, en última instancia, fracasarán. Sin embargo, hacer realidad esta visión supone una responsabilidad significativa para todas las partes implicadas. El confederalismo regional se está revelando como una necesidad absoluta; al mismo tiempo, este camino exige inevitablemente la aparición de una nueva forma de internacionalismo». Puede leer la carta completa aquí.

3- El Partido de la Justicia y el Desarrollo (Adalet ve Kalkınma Partisi, AKP) respondió con una represión intensificada. En 2009, los «juicios KCK» condujeron a la detención de casi 10.000 personas (políticos, defensoras de los derechos humanos, sindicalistas y feministas) bajo amplios cargos de terrorismo.

4- El concepto de «comuna» cobra importancia. Para Öcalan, representa el instrumento auténtico del pueblo, opuesto al Estado nación, que él considera la extensión armada del capitalismo. La construcción de una sociedad comunal a través de municipios democráticos solo es posible con una lucha anticapitalista coherente, respaldada por una claridad política y una determinación inquebrantable. Sin ello, el proyecto fracasará.

5- La familia de Bese Hozat fue víctima de la masacre que el Estado turco llevó a cabo durante el levantamiento de Dersim en 1938. Ella afirmó que su familia fue objeto de un genocidio, en el que murieron tanto su padre como su abuelo. Su hermano y su hermana también fueron asesinados por el Estado turco. Su abuela, superviviente de la masacre, logró escapar tras soportar graves penurias a manos de los soldados turcos.

6- Véase, por ejemplo, este artículo de Soma Negahdarinia.

Fuente: https://kaosenlared.net/entender-la...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Un exgeneral a sueldo de empresas de defensa firma contratos para el macropedido que gestionó en el ejército

antimilitaristas.org - 12 December, 2025 - 00:00

Antonio M. Vélez

De la cúpula de Defensa a “asesor” de un consorcio privado de empresas de defensa; de participar en el ministerio en el diseño del mayor programa de la historia del Ejército de Tierra, como adjunto a la dirección de Compras del departamento de Margarita Robles, a firmar ahora contratos en nombre de su adjudicataria.

Es el periplo del general retirado Javier Abajo, que en 2021 dejó la dirección general de Armamento del Ministerio de Defensa y fichó como “asesor” de Tess Defence, consorcio de Indra, Escribano, General Dynamics y Sapa.

En 2020, con él en esa unidad clave del ministerio, la empresa que luego le fichó se adjudicó el programa del Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR) 8x8 Dragón, uno de los más importantes del Ejército, valorado en más de 2.000 millones de euros.

Ahora, Abajo está firmando contratos en nombre del consorcio. Su firma digital figura en las dos últimas licitaciones disponibles en la plataforma de Contratación del Estado que Defensa ha adjudicado a Tess Defence.

Es el caso del acta de formalización del contrato “Fase arranque OTACV 8X8”, adjudicado a Tess Defence el pasado 11 de noviembre por la Jefatura de Asuntos Económicos del Mando de Apoyo Logístico del Ministerio de Defensa por 743.628,1 euros, más IVA. En el documento figura Javier Abajo en calidad de “representante” del contratista, como “adjunto” al director general del consorcio. Es una de las dos personas que firman el contrato en representación de Tess. La otra es su directora Financiera, Pilar García Santos.

Ambos ya firmaron la proposición económica que Tess Defence presentó el 2 de agosto de 2024 para otro contrato de Tess, el de “fase de arranque de la Oficina Técnica de Apoyo al Ciclo de Vida del VCR 8x8 Dragon”, adjudicado al consorcio en octubre del año pasado por 1.950.158,6 euros, más IVA.

Se desconoce si la firma de Abajo también figura en el acuerdo que, según explicó el pasado martes en una comparecencia en el Congreso de los Diputados la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, firmó el pasado 28 de noviembre el ministerio con Tess Defence para revisar “aspectos técnicos del contrato” del 8x8 Dragón, tal y como esperaba la adjudicataria en sus últimas cuentas anuales.

Según explicó Valcarce, el acuerdo implica “incorporar más tecnología y sobre todo más modernización”, lo que implica “el correspondiente reajuste en las anualidades y en las entregas” de los 348 vehículos previstos en el primer tramo de este programa, que acumula importantes retrasos, lo que ha provocado una insólita reprimenda pública de la ministra Robles.

elDiario.es preguntó al ministerio, sin obtener respuesta, por la contraprestación de este nuevo contrato y la intervención de Abajo en esas contrataciones con Tess. El socio mayoritario del consorcio desde este año es Indra, de la que el Estado es primer accionista con el 27%, y que ha pasado de tener el 24,67% de Tess a tomar el 51% al comprar acciones al resto de socios.

Un portavoz de la cotizada resta importancia a que en esos contratos figure la firma de este asesor. Según explica, en Tess “el único órgano que tiene facultades ejecutivas para todo lo relevante, incluidos contratos como este, es el Consejo de Administración”, del que Javier Abajo no es miembro.

Según sus últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil, Tess tenía en 2024 unos 25 empleados, con un gasto de personal medio de unos 70.000 euros por cabeza.

Ese portavoz de Indra indica que Abajo “se incorporó en septiembre de 2021 con el cargo de adjunto al director general” de Tess y no ha ascendido desde entonces. “No tiene ni ha tenido facultades ejecutivas y, por tanto, su función es más de asesoría. No hay incompatibilidad porque no era alto cargo”.

“El Consejo es quien aprueba y apodera en este caso para la ejecución o firma del contrato al adjunto al Director General. Por tanto, quien lo eleva a público no es relevante en realidad”, explica. El exgeneral Abajo “no tiene poderes ejecutivos”, insiste, y “es la práctica común” que su firma aparezca en estos contratos, asegura.

Boom el sector

“Estoy acostumbrado a mandar”, le dijo Abajo a La Voz de Galicia en una entrevista concedida en 2013, cuando estaba destinado en A Coruña como Jefe de la Fuerza Logística Operativa. El nombre del ex general es uno más en la larga lista de medio centenar de militares y ex altos cargos fichados por empresas y lobbies de defensa desde que estalló la guerra en Ucrania, en un contexto de boom del sector por el rearme que impulsa la UE ante la agresión rusa.

La contratación de Abajo por parte de Tess causó revuelo en su momento. Tras un breve paso por la reserva, y desde 2016 hasta que se jubiló en junio de 2021, el ex general había sido el director adjunto en la Dirección General de Armamento y Material (DGAM), la unidad del ministerio que en 2020 gastó más de 2.000 millones en el contrato original de blindados adjudicado a Tess Defence, uno de los mayores de ese departamento.

La DGAM es responsable del desarrollo de la política de armamento y su ejecución, una posición muy estratégica dentro de las Fuerzas Armadas por sus atribuciones y el alto presupuesto que maneja, y la responsabilidad de realizar los pliegos de condiciones y evaluar a los diferentes licitadores.

Algo que no ocurrió en el caso del megacontrato a Tess Defence, ya que la empresa era “la única opción con capacidad industrial suficiente para atender el objeto del contrato sin poner en riesgo la protección del interés esencial asociado a la decisión específica de contratación”, explica en sus cuentas.

Tras las noticias en prensa que se hicieron eco de cómo Abajo pasó de la dirección de Compras del ministerio a Tess con un lapso de tres meses, el Gobierno indicó en una respuesta parlamentaria que el fichaje del exgeneral por ese consorcio no estaba bajo su control.

Según explicó el Ejecutivo, “su contratación por una empresa privada no estaba sometida a la necesidad de autorización o informe previo” y el cargo de adjunto al director general de Armamento y Material no se encuentra entre los puestos definidos en la Ley de Altos Cargos, por lo que no se encontraba sometido a la incompatibilidad y regulación de los conflictos de interés.

El pasado martes, la secretaria de Estado de Defensa aseguró que en el programa del blindado 8x8 Dragon que desarrolla este consorcio de Indra, EM&E (primer accionista privado de esta última, con el que la cotizada planea fusionarse), General Dynamics (Santa Bárbara) y Sapa, se van a finalizar las entregas “en 2028” y “todas las previsiones se cumplen”.

Según explicó Valcarce, se han aplicado las penalidades correspondientes por los retrasos acumulados hasta ahora, que las empresas “han desistido de recurrir”. Y las modificaciones que acaban de acordarse afectan a configuraciones, actualización de requisitos de simuladores o del entrenador del sistema de armas, y no van a implicar nuevas demoras.

“La fecha límite es 2028”, se han entregado 11 unidades a principios de este año y “la compañía ha informado a la oficina de programa que tiene previsto la entrega de una agrupación táctica de 57 vehículos”. “Todo esto no implica ninguna reducción, ninguna supresión de las penalidades que legalmente correspondan”. La secretaria de Estado no precisó qué sobrecostes va a implicar el nuevo acuerdo.

En sus últimas cuentas, Tess Defence confiaba en que este año “se materialice para el programa VCR8X8 una ampliación del techo de gasto del programa del 20% para cubrir una serie de posibles modificaciones solicitadas por el cliente entre las que se encontrarían” pasar los vehículos “en configuración simple a completa”, la adquisición de simuladores para entrenamiento y la contratación “del sistema de conciencia situacional LSAS”.

Según explicó Valcarce, “los primeros vehículos entregados son de altísima calidad y fiabilidad” y “lo importante” es que se está trabajando para “agilizar” las entregas y “reforzar tecnológicamente” unos vehículos que “tienen que ser seña de identidad del Ejército de Tierra”. Valcarce defendió la legalidad de los préstamos a dedo al 0% que ha concedido el Gobierno al sector en los últimos meses por importe de más de 14.200 millones.

Entre sus beneficiarios están, entre otras, las integrantes de Tess Defence y el propio consorcio, al que Defensa (a través del Ministerio de Industria) va a prestar 788 millones entre este año y 2028 para desarrollar el vehículo de apoyo Cadenas (VAC). Para el VAC el Consejo de Ministros aprobó un compromiso de gasto de 1.628 millones en diciembre de 2013.

Se trata de una actuación “prioritaria” de las Fuerzas Armadas, que consiste en dotar al Ejército de Tierra de una familia de vehículos cadena multipropósito capaz de llevar a cabo las misiones operativas y logísticas que actualmente realizan las unidades del Transporte Oruga Acorazado (TOA), “que han superado ampliamente su ciclo de vida previsto”.

Fuente: https://www.eldiario.es/economia/ex...

Categorías: antimilitar

Charla stop war

Tortuga Antimilitar - 11 December, 2025 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

Pérez-Reverte, la épica imperial y la historia convertida en souvenir

Tortuga Antimilitar - 11 December, 2025 - 00:00

Arturo Pérez-Reverte ha vuelto a soltar una de esas frases que incendian titulares:
“Europa se hizo contra España.”
La épica le funciona bien. La historia, no tanto.

El problema no es que narre. Es que lo hace confundiendo análisis con nostalgia. Porque si Inglaterra “nació contra España”, alguien debería explicarle que Inglaterra ya era un reino en el siglo X, cuando España ni existía como Estado.

La réplica del historiador Jagoba Álvarez Ereño fue quirúrgica:
“Es una parida histórica tan grande y tan de barra de bar que no sé por dónde empezar.”
Cuando la historia se usa como decorado, pasa esto.

Y lo grave no es solo el error. Es lo que implica: convertir la violencia colonial en folklore, como si los imperios fueran aventuras y no estructuras de explotación y muerte.

La frase de Reverte encaja en un patrón muy claro: convertir a España en víctima eterna de potencias extranjeras. Un relato emocional que sustituye hechos por heridas imaginarias.

Pero no necesitamos mitología. Necesitamos historia material.
Europa no se construyó “contra España”. Se construyó con guerras internas, alianzas, comercio, desigualdad, religión y poder. Igual que España, igual que cualquier imperio europeo.

El relato épico es cómodo. No obliga a mirar quién pagó las conquistas.
No menciona a las enfermeras y enfermeros, maestras y maestros o a las y los jornaleros que sostuvieron el país mientras los reyes firmaban tratados a golpe de sangre ajena.

En la misma entrevista, Reverte dice que España tiene “mala suerte” porque tuvo reyes incapaces, aristocracias explotadoras y un clero fanático.
Spoiler: no es mala suerte. Es estructura de poder.

El imperio no se cayó por falta de épica. Se cayó porque estaba construido sobre desigualdad extrema, un modelo económico extractivo y una clase dirigente aferrada a sí misma.

Hoy, ese relato sigue apareciendo en tertulias, novelas y entrevistas: una España heroica, herida, solitaria, rodeada de enemigos.
El problema de esa fantasía es que alimenta a los mismos que venden identidad mientras recortan derechos.

Por eso es tan importante que historiadores como Álvarez Ereño respondan. No solo para corregir. Para desactivar el populismo nostálgico que la extrema derecha usa como gasolina cultural.

Si la historia sirve para algo, es para comprender cómo se articula el poder, cómo se distribuye la riqueza y quién quedó fuera de la foto. No para fabricar banderas retroactivas.

Lo que está en juego no es el pasado. Es el presente. Porque cuando la épica sustituye al análisis, ganan quienes quieren un país que mire hacia atrás para no ver lo que está delante.

Europa no se hizo contra España.
Europa se hizo contra sus pueblos.
Y esa parte, curiosamente, nunca sale en las entrevistas literarias.

Fuente: https://www.facebook.com/photo/?fbi...

Categorías: Tortuga Antimilitar

La impunidad de las grandes empresas

Tortuga Antimilitar - 11 December, 2025 - 00:00

-Cuando, en su día, Julio César fue a Egipto con barcos y soldados y saqueó el país, fue una acción heróica. A ningún tribunal se le habría ocurrido incoar un proceso contra Julio César por esa razón. Fue un logro de primera clase, del que todavía nos beneficiamos hoy, después de que Shakespeare escribiera un drama del que incluso los no ilustrado citan la frase: "Bruto es un hombre honorable". Pero imagínese que, en vez de con doscientos barcos, César va con tres, con una tripulación mal armada, y desembarca en Egipto, y empiezan a saquear, ahí tiene usted el simple supuesto del golpe de un gángster, y esa acción merece la horca. ¿Cual es la diferencia? ¿Por qué una acción enriquece la historia y la otra termina en la horca? Porque el ser humano siente aversión hacia la escasez. Es una cuestión de número. Las pequeñas empresas tienen que atenerse al orden civil. Para las grandes empresas, no hay normas. Así que siempre hay que elegir el lado de las grandes empresas, porque sin duda son peligrosas, pero garantizan la impunidad.

Extractado de la novela de Alfred Döblin "El regreso de las tropas del frente" (Vol II de la segunda parte de la trilogía "Noviembre de 1918"). Publicado originalmente entre 1939 y 1949.
Pocket Edhasa, Barcelona 2017

Categorías: Tortuga Antimilitar

¿Vuelve la mili? (y 2)

antimilitaristas.org - 11 December, 2025 - 00:00
Categorías: antimilitar

Descubiertas fosas comunes en Gaza en torno a centros de recogida de ayuda humanitaria

Tortuga Antimilitar - 10 December, 2025 - 00:00

Abeer Salman
Yahya Abou-Ghazala,
Thomas Bordeaux
Jeremy Diamond
Gianluca Mezzofiore
Lou Robinson

Desaparecidos en Gaza: una investigación de CNN apunta a que el ejército israelí está arrasando con excavadoras los cadáveres de palestinos que buscan ayuda.

Ammar Wadi sabía que estaba arriesgando su vida cuando se dispuso a buscar una bolsa de harina para su familia de un camión de ayuda cerca del cruce de Zikim hacia Gaza en junio.

"Perdóname, mamá, si me pasa algo", escribió en la pantalla de inicio de su celular. "Quien encuentre mi teléfono, por favor, dígale a mi familia que los quiero mucho".

En medio de los constantes disparos israelíes contra quienes buscaban ayuda este verano, Wadi nunca regresó a casa y el mensaje que dejó fue entregado a su familia semanas después por alguien que encontró su teléfono. Fue la última vez que supieron de él.

Wadi se encuentra entre las docenas de palestinos cuyos seres queridos dicen que desaparecieron cerca de Zikim y cuyo destino sigue siendo desconocido.

Una investigación de la CNN apunta ahora a que el ejército israelí enterró con excavadoras los cuerpos de algunos de los fallecidos cerca del cruce en fosas poco profundas y sin identificar. En otras ocasiones, sus restos simplemente se dejaron descomponer a la intemperie, sin posibilidad de recuperación en la zona militarizada.

La práctica de manipular incorrectamente los cadáveres tirándolos a fosas comunes sin identificar puede violar el derecho internacional, según expertos legales.

La investigación de CNN, que también encontró que los solicitantes de ayuda fueron asesinados por fuego israelí indiscriminado cerca del cruce, se basó en cientos de videos y fotografías de los alrededores de Zikim, junto con entrevistas a testigos oculares y conductores de camiones de ayuda locales.

Las imágenes satelitales también muestran actividad de excavadoras durante todo el verano en las zonas donde murieron los solicitantes de ayuda. Dos videos, geolocalizados por CNN en la zona de Zikim, muestran las secuelas de un incidente ocurrido en junio, mostrando cuerpos parcialmente enterrados alrededor de un camión de ayuda volcado.

CNN habló con dos exmilitares israelíes que describieron casos en otras partes de Gaza durante la guerra, donde cuerpos de palestinos fueron enterrados con excavadoras en fosas poco profundas. Solicitaron el anonimato por no estar autorizados a hablar sobre el asunto.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) negaron haber utilizado excavadoras para retirar cadáveres, pero no aclararon si se utilizaron para enterrarlos. Las FDI declararon a CNN que la presencia de excavadoras en los alrededores de Zikim era una práctica rutinaria, utilizada con fines operativos, como la lucha contra amenazas explosivas o para necesidades de ingeniería rutinarias.

Según el derecho internacional, las partes en conflicto deben cooperar para enterrar a los muertos de una manera que permita identificarlos, dijo Janina Dill, codirectora del Instituto Oxford de Ética, Derecho y Conflictos Armados.

“El objetivo es evitar que los muertos se conviertan en desaparecidos y permitir la conmemoración, principalmente por parte de sus familias”, dijo Dill. “Además, si los cuerpos son mutilados deliberadamente o maltratados de forma que atenten contra su dignidad, esto puede constituir 'ultrajes a la dignidad personal', lo cual constituye un crimen de guerra según las Convenciones de Ginebra”.

Sin embargo, sigue sin determinarse si las FDI rastrean los lugares donde supuestamente han enterrado cadáveres. Uno de los denunciantes de las FDI declaró a CNN que, cuando su unidad enterró a nueve personas a principios de 2024, la ubicación de la tumba no se marcó. Las FDI no respondieron a la pregunta de CNN sobre este incidente.

Casi seis meses después de la desaparición de Wadi, su familia sigue sin respuestas. Sin embargo, en lugar de encontrar consuelo en su último mensaje telefónico, la madre de Wadi, Nawal Musleh, está atormentada por lo que quizá nunca descubra.

"Cuando lo recuerdo, no puedo parar de llorar", dijo a CNN. "Aceptamos lo que Dios nos ha dado, pero solo queremos saber qué le pasó a nuestro hijo".

'Es como el Triángulo de las Bermudas'

Un par de videos gráficos publicados en las redes sociales el 11 de septiembre (revisados ​​y geolocalizados por CNN) muestran un flujo constante de palestinos huyendo del área de Zikim cargando sacos de harina bajo una lluvia de disparos.

En las imágenes, al menos una persona que transportaba harina parece recibir un disparo por la espalda; los disparos parecen provenir de la dirección de una posición de las FDI que CNN ha identificado en imágenes satelitales.

Robert Maher, de la Universidad Estatal de Montana, un experto forense de audio, analizó los videos para CNN y descubrió que los disparos se originaron a unos 340 metros (1.115 pies) del lugar de filmación, lo que corresponde a la distancia desde la posición de las FDI.

En el otro video, también se ve a un grupo atendiendo los cuerpos de una persona aparentemente muerta y otra gravemente herida, antes de llevárselos. Mientras tanto, los disparos continúan.

En una declaración a CNN, las FDI dijeron que “no disparan intencionalmente contra civiles inocentes” y que en los casos en que surge una amenaza, “se dispara con fines de advertencia o para neutralizar la amenaza”.

Otras imágenes y fotografías revisadas por CNN muestran múltiples cadáveres que no pudieron ser recuperados de Zikim por otros solicitantes de ayuda o la defensa civil debido a las condiciones peligrosas.

El 15 de junio, dos testigos presenciales declararon a CNN que un camión de ayuda humanitaria que viajaba desde el cruce fue invadido por una multitud de palestinos hambrientos. Los camiones de ayuda humanitaria son operados por contratistas locales privados en Gaza para recoger suministros del cruce y transportarlos a la Franja.

Poco después de que el camión de ayuda fuera rodeado, el ejército israelí abrió fuego contra el vehículo y muchas personas parecieron haber recibido disparos y desplomarse debajo del camión, dijeron los testigos presenciales.

Varios días después se permitió el acceso a la zona a una ambulancia operada por trabajadores de defensa civil.

“Quedamos impactados por la escena”, declaró a CNN uno de los trabajadores de defensa civil, quien pidió no ser identificado por temor a su seguridad. “Los cuerpos que recuperamos estaban descompuestos; claramente llevaban allí un tiempo; había señales de que los perros se los habían comido”.

Obtenido por CNN

Videos obtenidos y geolocalizados por CNN en esa ubicación en Zikim muestran un camión de ayuda volcado y aplastado entre escombros. Varios cuerpos en descomposición están dispersos alrededor del vehículo, parcialmente enterrados en montículos de arena. Cerca se ve un perro callejero.

El equipo de defensa civil solo pudo recuperar 15 cadáveres y, con la ambulancia llena, aproximadamente 20 nunca fueron recuperados, según el trabajador. Las Fuerzas de Defensa de Israel no respondieron a las preguntas sobre este incidente.

Media docena de conductores de camiones de ayuda local que trabajaron en la ruta de Zikim hablaron con CNN bajo condición de anonimato debido a temores por su seguridad.

Describieron escenas de cuerpos esparcidos y en descomposición como algo común, con excavadoras israelíes a veces limpiando los cadáveres en la arena.

“Veo gente muerta cada vez que conduzco por Zikim… Vi cómo las excavadoras israelíes enterraban los cadáveres”, dijo un conductor. “Si hubieras pasado por esa zona en julio, no te lo perderías; mantuve las ventanas cerradas”.

“Las excavadoras del ejército israelí los entierran o los cubren con tierra”, dijo otro conductor.

Imágenes satelitales y fotografías refuerzan estos testimonios, capturando la presencia constante de excavadoras israelíes desde finales de julio hasta principios de agosto. Se observan indicios de actividad de excavadoras en los alrededores del cruce de Zikim desde mediados de junio, justo después de la apertura de la ruta de ayuda, hasta el 12 de septiembre, fecha de su cierre.

Parte de la actividad de las excavadoras parece estar relacionada con la limpieza de la ruta de ayuda, que frecuentemente estaba llena de cajas y escombros.

En otras ocasiones, las imágenes satelitales muestran actividad de excavadoras sin un propósito claro, como cuando una excavadora empujó un área de tierra de 30 metros cuadrados (322 pies cuadrados) en una pila corta a mediados de junio, a unos 400 metros (1.300 pies) de distancia de donde se encontró el camión volcado atendido por trabajadores de defensa civil días antes.

Las excavadoras también se utilizaron repetidamente para demoler las ruinas de edificios detrás de los cuales los solicitantes de ayuda buscaban refugio de los disparos israelíes, como se ve en numerosos vídeos.

Dos testigos presenciales dijeron a CNN que el 7 de septiembre, mientras la gente buscaba cerca de Zikim alguna señal de sus familiares desaparecidos, se encontraron con lo que dijeron que parecían ser cadáveres arrasados.

“Encontré los cuerpos allí tirados junto con las cajas de cartón (con ayuda)… las apilaron una sobre otra”, dijo a CNN Adel Mansour, uno de los testigos que fue a buscar a su hijo de 17 años.

Un conductor de camión de ayuda que trabajaba en las rutas de Zikim le dijo a CNN: “Es como el Triángulo de las Bermudas; nadie sabe qué está pasando en esa zona, y parece que nadie lo sabrá nunca”.

Los denunciantes de las FDI hablan

Estos informes sobre la destrucción de los cuerpos de palestinos por parte del ejército israelí no se limitan al cruce de Zikim. Denunciantes de las Fuerzas de Defensa de Israel que hablaron con CNN y la ONG de veteranos antiocupación Breaking the Silence (BTS) señalaron un patrón más amplio de maltrato militar a los muertos en Gaza durante la guerra.

Un denunciante de las FDI, que anteriormente sirvió en un puesto avanzado en el corredor de Netzarim, habló con CNN bajo condición de anonimato por temor a represalias.

El soldado dijo que nueve cuerpos de palestinos desarmados fueron dejados descomponerse durante casi dos días alrededor de su base a principios de 2024. El olor de los cadáveres en descomposición se volvió abrumador a medida que los perros hurgaban entre los restos, dijo.

“Nuestro comandante pidió a los D9 —las excavadoras— que cubrieran los cuerpos con arena”, recordó. “Solo ver esta cantidad de cuerpos a tu alrededor, cuando ves que están desarmados, cuando ves a los perros comiéndoselos para jugar con los huesos, las piernas y el cráneo… es terrible”.

Según el informante, no se tomaron fotos de los cuerpos para su posterior identificación ni para señalar su ubicación. «Las familias quizá desconozcan qué pasó con sus seres queridos», dijo.

BTS, que ofrece un foro para que las tropas israelíes se pronuncien y verifica sus relatos, también dijo que había recibido numerosos testimonios de soldados sobre esta práctica.

Otro exsoldado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), un capitán que sirvió en un centro de mando que supervisaba a las tropas israelíes en Gaza a finales de 2023, afirmó que nunca recibió instrucciones del ejército sobre el tratamiento de los cadáveres de palestinos asesinados en Gaza. Cuando el cadáver de un palestino asesinado por las fuerzas israelíes bloqueó una carretera en Gaza, afirma que los oficiales del centro de mando finalmente decidieron usar una excavadora para empujar el cuerpo a una fosa poco profunda junto a la carretera.

"Nunca nos dieron ningún protocolo ni ninguna orden sobre cómo manejar todos los cuerpos, ya sean combatientes o no combatientes, que encontramos en la guerra", dijo el denunciante a CNN bajo condición de anonimato.

Las FDI no respondieron a las preguntas de CNN sobre los testimonios de los ex soldados.

En los últimos dos años, el ejército israelí ha enterrado repetidamente cadáveres palestinos en fosas comunes, poco profundas y sin identificar en distintos lugares de Gaza. Esto incluye cientos de cadáveres descubiertos el año pasado en el Hospital Nasser de Khan Younis, según las autoridades locales, y el asesinato de 15 trabajadores humanitarios en el sur del territorio en marzo, que se detalló en un informe de CNN.

Las Fuerzas de Defensa de Israel han negado sistemáticamente enterrar a palestinos en fosas comunes.

Las Fuerzas de Defensa de Israel también han utilizado excavadoras en varios momentos de la guerra para destruir sistemáticamente cementerios palestinos. El año pasado, una investigación de la CNN reveló que el ejército israelí profanó al menos 16 cementerios en su ofensiva terrestre en Gaza, dejando lápidas destruidas, tierra removida y, en algunos casos, cuerpos desenterrados.

Las FDI no pudieron explicar la destrucción de los cementerios identificados, pero dijeron que los militares a veces "no tienen otra opción" que atacar lugares que, según afirman, Hamás utiliza con fines militares y explicaron que se retiraron cuerpos de algunas fosas comunes en un intento de rescatar rehenes.

Con muchos palestinos que intentaron conseguir comida este verano aún desaparecidos, la búsqueda desesperada de respuestas continúa para sus familias. Algunos mantienen la esperanza de que sus seres queridos aún estén vivos en algún lugar, como detenidos por Israel o desplazados en otras partes de Gaza.

“Ammar (Wadi) era alguien cuya ausencia deja un enorme vacío; perderlo es como perder una parte de uno mismo”, dijo su hermano Hossam. “Si es martirizado, que Dios se apiade de él, pero si está vivo, al menos podemos aferrarnos a la esperanza”.

Traducido del inglés por Tortuga con ayuda de un traductor automático.

Fuente: https://edition.cnn.com/2025/12/03/...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Páxinas