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La Plataforma por la Paz congrega a unas setenta personas en Villena en protesta por el excesivo gasto militar
Unas sesenta personas han respondido a la convocatoria que la plataforma Villena por la paz realizaba para este final de año en protesta por las guerras y los gastos militares.
En una mañana soleada, desde las 11:30 personas afines a la plataforma pacifista fueron concentrándose en la avenida de la Constitución desplegando, junto a su habitual pancarta en contra del genocidio en Gaza, carteles alusivos al incremento de los gastos militares y al gran número de guerras vigentes. En ellos se podían ver la distribución geográfica de los conflictos y las equivalencias entre el dinero dedicado a armamento y las posibles inversiones en necesidades sociales.
En una concentración dividida en cuatro momentos, miembros de la Plataforma por la Paz fueron intercalando música reivindicativa con reflexiones sobre los conflictos vigentes, el elevado número de víctimas, los gastos militares y un llamamiento a la esperanza.
Presentaron la dura realidad existente en la que cerca de cincuenta conflictos, a los que nombraron, generaron durante el año 2025 más de 250.000 personas muertas. Criticaron el creciente interés de incrementar los gastos militares para beneficios de las empresas del sector. Compararon las cifras actuales de gasto en las que la Unión Europea supera los 673 mil millones de dólares y España los 33.000 millones dólares. Denunciaron como en caso de llegar al anunciado 5% del PIB esta cifra alcanzará los 82.000 millones. Según la plataforma pacifista esto equivaldría a la construcción de más de 130 hospitales generales. Planteaba por tanto la Plataforma Villena por la paz si no se debería dedicar el dinero a defendernos de aquellas cosas que realmente nos amenazan como es el cambio climático, la falta de vivienda o el retroceso en los servicios de salud.
En un último apartado se planteó una llamada a la reivindicación por construir la paz y a la movilización ciudadana como un gesto de esperanza, entendiendo que mientras los gobernantes ensalzan discursos de enfrentamiento y nada preventivos, la ciudadanía debería hacer valer el encuentro, la necesaria educación para la paz y la búsqueda de soluciones negociadas a los conflictos para que en 2026 quede un atisbo a la esperanza. “Cuando el militarismo y el capitalismo ponen los intereses de las empresas por encima de los derechos de las personas y del medio ambiente, mostrar la discrepancia es una obligación” señala la Plataforma por la Paz.
Con la idea clara de no permanecer indiferentes ante los conflictos y no caer en la insensibilidad ni en la pasividad, la Plataforma Villena por la paz concluía un año cargado de reivindicación y con la clara disposición de trabajar en el 2026 para favorecer la paz.
Plataforma Villena por la Paz
Teatro Antimilitarista: (11) Mi hermana es soldado
Donde veas
Donde veas
que el látigo o la espada se levantan,
que la prisión redobla sus cerrojos
que los fusiles amenazan muerte,
acércate y, a pecho descubierto,
lanza un tremendo NO que salve al mundo.
Fragmento, Ángela Figuera
Mi hermana es soldado
ADOLESCENTE: ¿Adónde vas?
SOLDADO: Es la primera vez que me lo preguntas.
ADOLESCENTE: Ya sabes que no me gusta lo que haces.
SOLDADO: Ni a mí lo que haces tú, niñata.
ADOLESCENTE: Voy a cumplir dieciséis años.
SOLDADO: No es edad para andar con esa gente. No sé cómo papá y mamá...
ADOLESCENTE: Yo hago mi vida, como tú.
SOLDADO: No, como yo no. Yo defiendo a mi país.
ADOLESCENTE: ¿En Afganistán? ¿Estás segura que no defiendes los intereses de Estados Unidos?
SOLDADO: Te tienen comido el coco esos perroflautas.
ADOLESCENTE: Ya te lo he explicado otras veces, pero veo que te ha comido tanto la cabeza que no retienes. Somos un grupo de acción noviolenta, de análisis y estudio antimilitarista y feminista. En el instituto nos han enseñado lo que dice la UNESCO: “Que, puesto que las
guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”. Te aclaro que esto fue escrito en 1945 y que entonces el lenguaje todavía no había evolucionado, así que cuando hablan de hombre se refieren a los seres humanos, hombres y mujeres.
SOLDADO: Mientras vosotros...
ADOLESCENTE: (Cortándola.) Y vosotras.
SOLDADO: Vale, como quieras. Mientras os dedicáis al estudio, nosotros, sí, nosotros, salvamos la vida de personas.
ADOLESCENTE: Y perpetuáis el negocio de la guerra, de los paradigmas de violencia y dominación. ¿Por qué no una institución de vuestro estado dedicada al estudio de las defensas noviolentas, de las alternativas de desarme y cooperación? ¿Eh? ¿Por qué tanto miedo?
SOLDADO: No te reconozco, eras una niña tan dulce.
ADOLESCENTE: Sigo siendo dulce. ¿Y tú? Eras una hermana mayor cariñosa y protectora. ¿Cuándo se rompió nuestra relación? ¿Tú lo sabes?
SOLDADO: No.
ADOLESCENTE: Yo creo que sí.
SOLDADO: Tú dirás.
ADOLESCENTE: Cuando te hicieron creer que la igualdad era esto.
SOLDADO: ¿Y no lo es?
ADOLESCENTE: No. Porque defendéis los principios del patriarcado. Aunque os dirija una ministra de defensa, ¿sabes quiénes son los propietarios de las fábricas de armas y de los bancos que las financian? ¿Y sus grandes accionistas? (Pausa. Se miran.) Pero no he entrado en la habitación para esto.
SOLDADO: Pues parecía que tenías ganas de soltar el discurso.
ADOLESCENTE: Bueno, en cierto modo sí. Tenía ganas de que habláramos desde nuestra verdad. Pero sobre todo quería proponerte algo.
SOLDADO: Tú dirás.
ADOLESCENTE: Que asistas a una de nuestras asambleas de debate y formación. Y, a cambio, que me dejes participar en una reunión similar en la que se reflexione sobre vuestros métodos.
SOLDADO: Hermanita, sabes que eso no es posible. El ejército no funciona así.
ADOLESCENTE: Es una pena. Creía que era una bonita forma de acercarnos.
SOLDADO: Intento fallido.
ADOLESCENTE: Bueno, pensaré en una alternativa. ¿Puedo pedirte algo?
SOLDADO: Sí, claro.
ADOLESCENTE: Ten cuidado.
SOLDADO: (Sorprendida.) Claro. (Pausa. Se miran.) Sigues teniendo cara de niña. Cuando vuelva tenemos que ir a algún sitio juntas. Como antes.
ADOLESCENTE: Sí, me gustaría mucho.
(Se acercan y se abrazan. El OSCURO se irá haciendo lentamente.)
Trump dice que EEUU se va a quedar de momento con el control de Venezuela y que las compañías estadounidenses explotarán su petróleo
Trump anuncia que EEUU va a “tomar el control” de Venezuela hasta “garantizar una transición segura”
Andrés Gil
Controlar Venezuela. “Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y sensata”, ha dicho Donald Trump tras el bombardeo de Caracas y la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro: “No queremos involucrarnos en que alguien más llegue al poder y nos encontremos en la misma situación en la que hemos estado durante los últimos años. Queremos paz, libertad y justicia para el gran pueblo de Venezuela, y eso incluye a muchos venezolanos que ahora viven en Estados Unidos y quieren volver a su país. Es su patria. No podemos arriesgarnos a que alguien que no tenga en mente el bien del pueblo venezolano se haga con el control de Venezuela durante décadas. No vamos a permitir que eso suceda”.
“Ahora estamos allí”, ha dicho Trump: “Vamos a quedarnos hasta que se produzca la transición adecuada. Como todo el mundo sabe, el negocio del petróleo en Venezuela ha sido un fracaso, un fracaso total, durante mucho tiempo. No estaban bombeando casi nada, en comparación con lo que podrían haber bombeado y lo que podría haber ocurrido”.
Y ha añadido Trump: “Vamos a hacer que nuestras grandes empresas petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura gravemente dañada y empiecen a generar ingresos para el país. Estamos preparados para lanzar un segundo ataque mucho mayor si es necesario, asumimos que sería necesaria una segunda oleada, pero ahora probablemente no sea la primera oleada, si se quiere llamar así, ya que el primer ataque fue tan exitoso que probablemente no tengamos que hacer un segundo, pero estamos preparados para hacer una segunda oleada, una oleada mucho mayor”.
Según Trump, su ataque “hará que el pueblo de Venezuela sea rico, independiente y seguro”: “El dictador ilegítimo Maduro era el cabecilla de una vasta red criminal responsable del tráfico de cantidades colosales de drogas mortales e ilícitas hacia los Estados Unidos, tal y como se alega en la acusación. Él supervisaba personalmente el despiadado cártel conocido como cártel de los soles, que inundó nuestra nación con veneno letal, responsable de la muerte de innumerables estadounidenses”.
El presidente de EEUU, Donald Trump, ha comparecido en su residencia de Mar-a-Lago: “A última hora de la noche de ayer y a primera hora de hoy, siguiendo mis instrucciones, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos llevaron a cabo una operación militar extraordinaria en la capital de Venezuela, utilizando el poderío militar estadounidense, aéreo, terrestre y marítimo, para lanzar un espectacular asalto. Ha sido un asalto como no se había visto desde la Segunda Guerra Mundial”.
Según Trump, “Maduro y Flores han sido acusados en el Distrito Sur de Nueva York por su campaña narcoterrorista contra Estados Unidos y sus ciudadanos. Quiero dar las gracias a los hombres y mujeres de nuestro ejército que lograron un éxito tan extraordinario de la noche a la mañana con una velocidad, potencia, precisión y competencia impresionantes”.
En efecto, según Trump, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras ser capturados por EEUU durante un ataque militar a Venezuela. El propio Trump ha movido en sus redes sociales una imagen de Maduro esposado: “Nicolás Maduro a bordo del USS Iwo Jima”.
“Bajo el ahora derrocado dictador Maduro”, ha afirmado el presidente de EEUU, “Venezuela acogía cada vez más a adversarios extranjeros en nuestra región y adquiría armas ofensivas amenazantes que podían poner en peligro nuestras vidas. Y anoche utilizaron esas armas, posiblemente en connivencia con los cárteles que operan a lo largo de nuestra frontera. Todas estas acciones constituyeron una grave violación de los principios fundamentales de la política exterior estadounidense, que se remontan a más de dos siglos atrás, desde tiempos inmemoriales, a la doctrina Monroe. Y la doctrina Monroe es muy importante, pero la hemos superado con creces”.
“Era muy importante, pero lo olvidamos”, ha dicho Trump sobre la doctrina Monroe: “Ya no lo olvidamos. Con nuestra nueva estrategia de seguridad nacional, el dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ponerse en duda. No sucederá. Durante décadas, otras administraciones han descuidado o contribuido a estas crecientes amenazas a la seguridad en el hemisferio occidental [el continente americano]. Bajo la Administración Trump, estamos reafirmando el poder estadounidense de una manera muy contundente en nuestra región. Y nuestra región es muy diferente de lo que era hace poco tiempo”.
Según Trump, “todo el mundo está volviendo” a EEUU: “El futuro estará determinado por la capacidad de proteger el comercio, el territorio y los recursos que son fundamentales para la seguridad nacional, al igual que los aranceles. Protegeremos nuestras fronteras, detendremos a los terroristas, acabaremos con los cárteles y defenderemos a nuestros ciudadanos contra todas las amenazas, tanto extranjeras como nacionales. Esta operación, que ha sido un gran éxito, debería servir de advertencia a cualquiera que amenace la soberanía estadounidense o ponga en peligro la vida de los estadounidenses”.
“Es muy importante señalar que el embargo sobre todo el petróleo venezolano sigue en vigor”, ha dicho Trump: “La Armada estadounidense permanece en posición, y Estados Unidos se reserva todas las opciones militares hasta que se cumplan y satisfagan plenamente las exigencias de Estados Unidos. Todas las figuras políticas y militares de Venezuela deben comprender lo que le ha sucedido a Maduro. Les puede pasar a ellos, y les pasará si no son justos con su pueblo. El dictador y terrorista Maduro por fin ha desaparecido de Venezuela, el pueblo es libre, y Estados Unidos es una nación más segura hoy”.
Maduro y otros dirigentes venezolanos fueron acusados en 2020 por conspiración para cometer “narcoterrorismo”, y el Departamento de Justicia ha publicado este sábado una nueva acusación contra Maduro y su esposa por su presunta participación “en una conspiración para cometer narcoterrorismo”.
La acusación formal acusa a Maduro de liderar “un gobierno corrupto e ilegítimo que, durante décadas, ha aprovechado el poder gubernamental para proteger y promover actividades ilegales, incluido el tráfico de drogas”, y alega que las actividades de tráfico de drogas “enriquecieron y afianzaron a la élite política y militar de Venezuela”.
Las autoridades estadounidenses alegan que Maduro se asoció con “algunos de los narcotraficantes y narcoterroristas más violentos y prolíficos del mundo” para introducir toneladas de cocaína en Estados Unidos, según el escrito.
En este sentido, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, ha afirmado que Maduro y su esposa se enfrentarían a cargos tras la acusación formal en Nueva York. Bondi prometió en una publicación en las redes sociales que la pareja “pronto se enfrentaría al peso de la justicia estadounidense, en suelo estadounidense y en los tribunales estadounidenses”.
Este mismo tribunal estadounidense es el que condenó al ex presidente de Honduras Juan Orlando Hernández por tráfico de drogas, y que recientemente ha sido indultado por Trump con acusaciones de haber sido víctima de un montaje.
“[Los venezolanos] estaban gobernados esencialmente por una dictadura o algo peor”, ha asegurado Trump en Fox.
En efecto, Trump ha sugerido en Fox que su Administración seguiría apuntando a los funcionarios del Gobierno venezolano si se ponen del lado de Maduro o si toman su testigo: “Si siguen siendo leales, el futuro es realmente malo, realmente malo para ellos. Yo diría que la mayoría de ellos se han convertido”.
Durante la entrevista, Trump ha ninguneado las críticas demócratas, que consideran el ataque ilegal, entre otras cosas por no haber solicitado permiso al Congreso antes de declarar una acción de guerra contra Venezuela. Así, el presidente de EEUU ha acusado a los demócratas de “gente débil y estúpida”.
“Lo único que hacen es quejarse”, ha dicho Trump: “Deberían decir: 'Buen trabajo'. No deberían decir: 'Vaya, quizá no sea constitucional'. Ya sabes, lo mismo de siempre que llevamos oyendo durante años y años”.
El presidente de EEUU ha reconocido que un helicóptero ha sido alcanzado durante el ataque, y que algunos soldados estadounidenses han resultado heridos, pero creía que ninguno había muerto: “Un par de chicos fueron alcanzados, pero regresaron y se supone que están en bastante buen estado. Lo recuperamos todo. Uno de ellos sufrió daños importantes, un helicóptero, pero lo recuperamos. Tuvimos que hacerlo porque es una guerra”.
Pero las críticas no han llegado solo de la oposición demócrata en EEUU. Naciones Unidas afirmó que estaba “profundamente alarmada” por los ataques estadounidenses y la supuesta detención del presidente Nicolás Maduro en Venezuela. “Estos acontecimientos constituyen un peligroso precedente”, ha afirmado Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, en un comunicado. Dujarric señaló que la ONU estaba preocupada por las implicaciones para América Latina y el Caribe, y pidió a “todos los actores en Venezuela” que respeten los derechos humanos y el Estado de Derecho.
En declaraciones a Fox News, Trump evitó encumbrar a María Corina Machado, la líder de la oposición venezolana: “Tenemos que analizarlo. Tienen una vicepresidenta. No sé qué tipo de elecciones fueron esas, las elecciones de Maduro fueron una vergüenza”.
Fuente: https://www.eldiario.es/internacion...
La opositora María Corina Machado celebra la intervención militar de EEUU en Venezuela: “Estamos listos para tomar el poder”
Javier Biosca Azcoiti
La líder opositora de Venezuela, María Corina Machado, ha celebrado la intervención militar de EEUU y la captura del presidente Nicolás Maduro. “Estamos preparados para hacer valer nuestro mandato y tomar el poder”, ha afirmado en un comunicado la galardonada con el premio Nobel de la paz. “Permanezcamos vigilantes, activos y organizados hasta que se concrete la transición democrática. A los venezolanos que están dentro de nuestro país, estén listos para poner en marcha lo que muy pronto les vamos a comunicar a través de nuestros canales oficiales”.
“Ante su negativa a aceptar una salida negociada, el Gobierno de EEUU ha cumplido su promesa de hacer valer la ley”, ha afirmado Corina Machado en su comunicado titulado “Llegó la hora de la libertad”. “Vamos a poner orden, liberar a los presos políticos, construir un país excepcional y tener a nuestros hijos de vuelta a casa. Hemos luchado por años, lo hemos entregado todo, y ha valido la pena. Lo que tenía que pasar está pasando”.
Pese a las palabras de Corina Machado, en estos momentos el cambio de régimen no es seguro. En una entrevista con elDiario.es, Michael Paarlberg, exasesor de Bernie Sanders para América Latina y analista de la región, aclara: “No parece haber ningún intento, al menos por ahora, de que Estados Unidos instale a la oposición en lugar del actual gobierno chavista”. “No hay ningún indicio en este momento de que el Ejército haya desertado formalmente en favor de la oposición liderada por Edmundo Rodríguez y María Corina Machado”, añade.
Trump ha sugerido que su Administración seguiría apuntando a los funcionarios del Gobierno venezolano si se ponen del lado de Maduro o si toman su testigo: “Si siguen siendo leales, el futuro es realmente malo, realmente malo para ellos. Yo diría que la mayoría de ellos se han convertido”. Estas declaraciones sugieren que el presidente no dará más pasos hacia el cambio de régimen, tal y como afirma Paarlberg.
En una entrevista con la cadena FoxNews, Trump ha dicho este sábado que tendrá que “analizar” si respalda un futuro gobierno encabezado por Corina Machado. “Bueno, vamos a tener que analizarlo ahora mismo”, ha respondido Trump preguntado por esa posibilidad, insistiendo en que “las elecciones de Maduro fueron una vergüenza”.
La líder opositora ha asegurado en su escrito que: “Esta es la hora de los ciudadanos”. “Los que arriesgamos todo por la democracia el 28 de julio. Los que elegimos a Edmundo González Urrutia como legítimo presidente de Venezuela, quien debe asumir de inmediato su mandato constitucional y ser reconocido como comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional por todos los oficiales y soldados que la integran”, ha agregado en referencia al candidato que se enfrentó a Maduro en las urnas y que la oposición reconoce como el ganador de los comicios presidenciales de 2024.
González se ha hecho eco del comunicado de Corina Machado en la red social X y se ha limitado a comentar: “Venezolanos, son horas decisivas, sepan que estamos listos para la gran operación de la reconstrucción de nuestra nación”.
EEUU bombardea Venezuela a gran escala para capturar a su presidente
Trump asegura que EEUU ha capturado a Maduro tras bombardear Venezuela
Javier Biosca Azcoiti
Estados Unidos ha bombardeado Venezuela y ha capturado a su presidente, Nicolás Maduro, según ha confirmado Donald Trump. “Estados Unidos de América ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, ha sido capturado junto con su esposa y trasladado fuera del país”.
La operación de EEUU se produce tras meses de asedio al presidente Nicolás Maduro, apresando barcos y atacando embarcaciones a las que acusa de narcotráfico. El presidente Trump ya había amenazado con una intervención terrestre.
Múltiples detonaciones y explosiones con sobrevuelo de aviones y helicópteros militares se han escuchado en la madrugada de este sábado en Caracas en varios puntos estratégicos de la capital venezolana. El presidente Trump se encuentra en su mansión de Mar a Lago, Florida, y en las próximas horas dará más detalles.
El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, ha aparecido en un vídeo afirmando que Venezuela resistirá la presencia de tropas extranjeras.
El Gobierno de Venezuela ha denunciado la “gravísima agresión militar perpetrada por el Gobierno actual de EEUU” en localidades civiles y militares de los estados de Miranda, Aragua, La Guaira y la capital del país, Caracas, y ha ordenado “el despligeue del comando para la defensa integral de la nación”. “Tal agresión amenaza la paz y estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe”. Caracas acusa a Washington de querer quedarse con sus recursos y ha instado a sus ciudadanos a levantarse contra la agresión. “El país entero se debe movilizar para derrotar esta agresión imperialista”.
En redes sociales circulan imágenes de explosiones en varios puntos de la capital venezolana, mientras algunos usuarios reportaron detonaciones en el principal fuerte militar del país, Fuerte Tiuna, al oeste de la ciudad y en la base militar de La Carlota. “Fuerte Tiuna está explotando”, se escucha decir a la gente que graba vídeos desde sus ventanas. Varios aviones sobrevuelan la ciudad.
La embajada de Estados Unidos en Bogotá, Colombia, ha emitido una alerta a los estadounidenses en Venezuela indicándoles que se refugiaran en sus hogares citando “informes de explosiones en la ciudad y sus alrededores”. No ha dado más detalles.
Estados Unidos ha emitido un aviso aéreo prohibiendo a las aeronaves civiles operar en el espacio aéreo venezolano citando riesgos a la seguridad “asociados con actividad militar en marcha”. Las explosiones han provocado el caos en la capital con la gente saliendo a las calles y atascos en las carreteras.
El presidente Trump advirtió en noviembre sobre la posibilidad de ataques en territorio venezolano en medio de su campaña contra Venezuela y el Gobierno de Nicolás Maduro, al que acusa de supuestamente liderar una red de narcotráfico.
Según informa la cadena CBS, Trump dio luz verde al Ejército para atacar Venezuela días antes de la operación de este sábado, según han informado a la cadena dos fuentes del Gobierno. Según las mismas fuentes, la misión se iba a realizar en Navidad, pero fueron pospuestos por los ataques contra objetivos de ISIS en Nigeria.
“Bombardear Venezuela, Nigeria e Irán sin base legal, sin una justificación coherente y sin siquiera un debate público. Y parece que Trump solo acaba de empezar”, ha publicado en X Ben Rhodes, exviceconsejero de Seguridad Nacional de EEUU. “Una guerra para cambiar el régimen en Latinoamérica basada en argumentos absurdos sobre el tráfico de drogas, sin explicación de los objetivos y contraria a todo lo que Trump prometió durante la campaña. Y ni siquiera ha pasado un año desde que Trump asumió el cargo”.
“Estamos recabando toda la información. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha hablado ya con el embajador de España en Venezuela y todo el personal se encuentra a salvo. Solo podemos confirmar que se trata de un ataque aéreo”, han señalado fuentes del gobierno español.
Antes de la confirmación de EEUU, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunciaba: “Están bombardeando Caracas. Alerta al mundo entero, han atacado Venezuela. Están bombardeando con misiles”. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, también había denunciado el ataque: “Cuba demanda urgente reacción de la comunidad internacional contra criminal ataque de Estados Unidos a Venezuela. Nuestra zona de paz está siendo brutalmente asaltada. Terrorismo de Estado contra el bravo pueblo venezolano y contra Nuestra América”.
El pasado viernes, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un ataque contra una “gran instalación” dentro de su campaña contra una red de narcotráfico liderada, según Washington, por Venezuela, aunque no especificó si el ataque se produjo dentro del territorio venezolano. El lunes, Trump indicó que el ataque fue en un muelle, pero tampoco precisó la zona geográfica del bombardeo.
Según informó el New York Times el lunes, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos llevó a cabo la semana pasada un ataque con drones contra una instalación portuaria en Venezuela.
El jueves, Maduro dijo en una entrevista que el sistema defensivo de su país “ha garantizado y garantizará la integridad territorial” venezolana, al ser consultado sobre este presunto ataque terrestre, que no confirmó ni desmintió.
Antimilitaristas protestan ante la fábrica armamentística ITP Aero en Barakaldo por su implicación en el genocidio del pueblo palestino
Activistas de la coordinadora antimilitarista Kakitzat se han concentrado ante la fábrica "armamentística" de ITP Aero en el barrio de Desierto para denunciar "la implicación del Gobierno Vasco y las empresas de armas vascas en el genocidio del pueblo palestino". Los manifestantes han arremetido contra la empresa por su "colaboración en la fabricación y mantenimiento de los aviones militares del ejército israelí que bombardean a la población civil".
Comunicado de Kakitzat
Barakaldo, martes 30 de diciembre de 2025
Ante la factoría en Barakaldo de la fábrica armamentística ITP Aero protesta en denuncia de la implicación de esta empresa en el genocidio del pueblo palestino.
Los presupuestos aprobados por el Gobierno Vasco implica destinar 325 millones de euros para uso militar y subvencionar a las fábricas de armas vascas.
La modificación normativa aprobada por el Gobierno Vasco a la Ley de Cooperación y Solidaridad conlleva el destino de 325 millones de euros para sufragar la producción, comercialización y financiación de las empresas de armamento vascas.
En concreto, ha sido modificado el artículo 10 de la ley de Cooperación y Solidaridad que establecía que las instituciones de la CAV no podían colaborar con «personas físicas o jurídicas dedicadas a la producción, comercialización y financiación de armamento o tecnología de uso militar».
En esta línea, ITP Aero Barakaldo verá incrementadas las subvenciones que percibe como industria militar con label de calidad vasca. Empresa aeronáutica que colabora con los aviones militares israelís que bombardean a la población civil de Palestina en Gaza, Cisjordania, Jerusalén…
Hay que tener en cuenta que ITP Aero colabora con la fabricación y mantenimiento de los aviones del ejército israelí que bombardean salvaje -e indiscriminadamente- la franja de Gaza y su actividad militar representa ya un 39% de su negocio total.
Cabe destacar que ITP Aero se dedica, además, a la producción de componentes para el avión de transporte militar Airbus A400M o el Avión de Combate Europeo Eurofighter. Por otro lado, tiene un contrato de 111,5 millones para el mantenimiento de las aeronaves del Ejército Español del Aire.
Por todos estos motivos, desde el colectivo antimilitarista se denuncia la importante implicación institucional con las empresas de armas vascas frente a los recortes en sanidad, pensiones, políticas de igualdad, prestaciones sociales o en las posibilidades de acceso a una vivienda digna.
Según datos del Ministerio de Defensa son 206 las empresas vascas las que se dedican a la producción militar. En concreto, Euskadi es la tercera comunidad autónoma del Estado, solo por detrás de Madrid y Andalucía, en facturación militar.
En solidaridad con el pueblo palestino, detengamos ya la producción militar vasca
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KAKITZAT koordinakunde antimilitaristak Eusko Jaurlaritzak eta euskal arma-enpresek Palestinako herriaren genozidioan duten inplikazioa salatu du
Barakaldon, 2025eko abenduaren 30a,asteartea
ITP Aero arma-fabrikak Barakaldon duen lantegiaren aurrean protesta egin dute, Palestinako herriaren genozidioan enpresa horrek duen inplikazioa salatzeko.
Eusko Jaurlaritzak onartutako aurrekontuek 325 milioi euro gastu militarrerako erabiltzea eta euskal arma-fabrikei dirulaguntzak ematea dakarte.
Eusko Jaurlaritzak Lankidetza eta Elkartasun Legeari onartutako arau-aldaketak 325 milioi euro bideratzen ditu euskal armamentu-enpresen ekoizpena, merkaturatzea eta finantzaketa ordaintzeko.
Zehazki, Lankidetzari eta Elkartasunari buruzko Legearen 10. artikulua aldatu da. Horren arabera, EAEko erakundeek ezin zuten «armamentua edo erabilera militarreko teknologia ekoizten, merkaturatzen eta finantzatzen diharduten pertsona fisiko edo juridikoekin» lankidetzan jardun.
Ildo horretan, ITP Aero Barakaldok handitu egingo ditu euskal kalitate-labela duen industria militar gisa jasotzen dituen dirulaguntzak. Gazan, Zisjordanian, Jerusalemen... Palestinako biztanleria zibila bonbardatzen duten israeldar hegazkin militarrekin elkarlanean aritzen den aeronautika enpresa da ITP Aero Barakaldo.
Kontuan izan behar da ITP Aerok Gazako zerrenda basatiki eta inolako bereizketarik gabe bonbardatzen duten Israelgo armadaren hegazkinak fabrikatzen eta mantentzen laguntzen duela, eta bere jarduera militarra negozio osoaren % 39 dela.
Aipatzekoa da ITP Aerok, gainera, Airbus A400M garraio militarreko hegazkinerako edo Eurofighter Europako Borrokarako Hegazkinerako osagaiak ekoizten dituela. Bestalde, 111,5 milioiko kontratua du Espainiako Aire Armadaren aireontziak mantentzeko.
Arrazoi horiengatik guztiengatik, kolektibo antimilitaristak salatu egiten du administrazioaren erakundeek EAEko arma-enpresekin duten inplikazio sakona. Bitartean aplikatzen ari dira murrizketak osasunean, pentsioetan, berdintasun-politiketan, gizarte-prestazioetan edo etxebizitza duina lortzeko aukeretan.
Defentsa Ministerioaren datuen arabera, 206 euskal enpresa ari dira ekoizpen militarrean. Zehazki, Euskadi Estatuko hirugarren autonomia-erkidegoa da, Madrilen eta Andaluziaren atzetik bakarrik, fakturazio militarrari dagokionez.
Palestinako herriari elkartasuna adierazteko, geldi dezagun euskal ekoizpen militarra.
El gobierno español compra 37 buques de guerra y 4 submarinos S-80
La carrera armamentística para protegerse ante un escenario de Tercera Guerra Mundial ha comenzado y España no quiere quedarse atrás. En un escenario de estallidos bélicos cada vez más habituales, la Armada ha emprendido la misión de modernizar toda su flota de combate.
Frente a las nuevas demandas de inversión en defensa, el país ha adquirido submarinos, fragatas de última generación, buques de intervención subacuática, de acción marítima, hidrográficos, de aprovisionamiento de combate o de inteligencia y cazaminas.
Según Infodefensa, que dedica un monográfico a la Armada española, presentado la última semana de junio en un acto presidido por el jefe de Estado Mayor (AJEMA), almirante general Antonio Piñeiro, los programas incluyen la construcción de 23 nuevos buques y la modernización de 14 ya existentes para que sigan operando con garantías.
¿La antesala de la Tercera Guerra Mundial? El país va a construir 4 submarinos S-80 para la defensa
Uno de los programas más ambiciosos es la construcción de 4 submarinos de la serie S-80, el primero de los cuales, Isaac Peral, ya está realizando operaciones en el mar tras ser entregado a la Armada en noviembre de 2023.
El siguiente, el S-82 Narciso Monturiol, fue puesto a flote el pasado 21 de julio y su entrega está prevista en 2026, dos años después el S-83 Cosme García y en 2030 el S-84 Mateo García de los Reyes.
Estos submarinos fabricados por Navantia permitirán a la Armada dar un salto cualitativo en sus capacidades.
Se renueva la fuerza de escoltas
Otro programa ambicioso es la construcción de cinco fragatas F-110, unos barcos multimisión con avanzadas capacidades de guerra antiaérea, antisubmarina y de superficie.
Está previsto que la primera se entregue en abril de 2028 y las siguientes, una cada año, hasta completar la serie en 2032.
Además, las actuales cinco fragatas de la serie F-100 (Álvaro de Bazán, Almirante Juan de Borbón, Blas de Lezo, Méndez Núñez y Cristóbal Colón) serán modernizadas en los próximos años para que sigan en servicio hasta finales de la década de 2040.
Se suman 2 buques de acción marítima con capacidad antisubmarina
A los seis buques de acción marítima (BAM) actuales se le sumarán en los próximos años dos más con nuevas características operativas como capacidad de autodefensa y antisubmarina. El Ministerio de Hacienda dio el visto bueno a este proyecto, valorado en 550 millones de euros.
En el área de salvamento y rescate submarino, la Armada dispondrá, previsiblemente, en 2026, de un buque de intervención subacuática capaz de actuar a una profundidad de hasta 3000 metros.
España está trabajando junto a otros países europeos y la industria naval en el proyecto de corbeta de patrulla Europea, seis unidades para la Armada española que junto a los ocho BAM que estarán en servicio en ese momento sumarán 14 buques capaces de desempeñar una gran variedad de contenidos, según la publicación de Infodefensa.
La inversión millonaria para los buques de aprovisionamiento de combate
El Ministerio de Defensa firmó en junio la orden de ejecución del nuevo Buque de Aprovisionamiento de Combate (BAC), que se construirá en el astillero de Navantia, en Ferrol, con un presupuesto de 650 millones de euros.
El Consejo de Ministros dio luz verde el pasado 27 de mayo a la construcción de este buque que reemplazará al A-14 Patiño, una vez acabe su vida útil. Se prevé que el nuevo barco esté operativo para 2030 y se sume entonces al A-14 Cantabria, en funcionamiento desde 2010.
En los próximos años la Armada contará con dos buques hidrográficos costeros y uno oceánico, encargados de la realización de la cartografía náutica.
Además, está prevista la modernización de seis cazaminas mediante la actualización de los equipos de detección sonar y de sistemas de mando y control, así como la incorporación de nuevas tecnologías, y la previsión es que estén listos en 2027.
En junio de este año ha entrado en servicio el buque multipropósito Cartagena tras su adaptación para nuevos cometidos como operaciones de vigilancia marítima, minado y desminado o apoyo a buceadores. Se prevé la adquisición de uno o dos más.
Un barco de inteligencia, denominado como buque EW (las siglas en inglés de guerra electrónica), y un vehículo anfibio de combate con capacidad para navegar entre los barcos que lo transportan, ambos incluidos en el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, presentado el pasado mes de abril, completan el listado de la nueva flota de la Armada.
La política del miedo: 80.000 millones de gasto militar para el 2026
Un informe demoledor elaborado por Juan Carlos Rois y el Grup Antimilitarista Tortuga desvela que el gasto militar real del Estado español alcanzará los 80.000 millones de euros en 2026. Bajo el título “La política del miedo”, el documento expone con detalle cómo este gasto se esconde tras una compleja arquitectura presupuestaria y recae desproporcionadamente sobre las clases populares, mientras se sacrifica la inversión en sanidad, educación y servicios sociales.
REDACCIÓN CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Descarga del informe: https://www.grupotortuga.com/La-pol...
España enfrenta un ciclo de rearme que ha transformado profundamente sus prioridades presupuestarias. Según el informe de Juan Carlos Rois y el Grup Antimilitarista Tortuga, la política del miedo: 80.000 millones de gasto militar para 2026” el gasto militar real crecerá hasta 80.000 millones de euros para 2026, si se suman partidas oficiales, ocultas y deuda asociada, lo que convertiría el esfuerzo militar en uno de los pilares económicos del Estado. Esta cifra —muy superior a los presupuestos reconocidos oficialmente— sitúa el gasto en un nivel comparable a casi el 4,5 % del PIB o más según diversos escenarios de estimación.
Este crecimiento no es una anomalía: el informe señala que, desde 2018, el presupuesto militar se ha incrementado de manera sostenida y acelerada, sin importar la orientación política del gobierno —sea de izquierda o derecha— y con un déficit de debate social proporcional al crecimiento del gasto. El gasto militar real superó en 2025 los 66.000 millones de euros, de los cuales más de 33.000 millones son ocultos fuera del Ministerio de Defensa en partidas no transparentadas. El uso de deuda pública, créditos extraordinarios y pagos plurianuales hace que la cifra real, en efecto, se asemeje más a esos 80.000 millones proyectados para 2026 que a los presupuestos oficiales anunciados.
Más allá de las cifras oficiales: gasto oculto, deuda y “matrioshka” presupuestaria
Una de las principales tesis del informe es que las cifras oficiales ofrecidas por el Estado sobre gasto militar —habitualmente alrededor de 2 % del PIB, en línea con compromisos de la OTAN— son profundamente insuficientes para comprender la dimensión real del rearme. Según datos de la propia OTAN y del gobierno español, España busca alcanzar el 2 % del PIB en gasto militar en 2025 tras aprobar un incremento extraordinario de más 10.000 millones de euros para este objetivo.
Sin embargo, el informe de Rois y el Grup Tortuga demuestra que estas cifras oficiales no contabilizan una parte considerable del gasto militar real. Más allá de los presupuestos reconocidos por el Ministerio de Defensa, existen partidas dispersas en otros ministerios, créditos extra presupuestarios, fondos de contingencia y, sobre todo, compromisos plurianuales que obligarán a pagar más deuda en el futuro. Esta estructura de presupuesto es descrita por los autores como una “matrioshka presupuestaria”: capas de gastos que se esconden unas dentro de otras hasta elevar sustancialmente la verdadera factura militar.
En 2025, por ejemplo, el gasto reconocido oficialmente fue de 33.123 millones de euros, pero sólo con partidas ocultas, fondos extraordinarios y deuda imputable a Defensa, se alcanza la cifra de 66.078 millones. Y para 2026 el informe estima que, incluso en el escenario “bajo”, el gasto militar superará los 71.000 millones de euros, llegando a más de 90.000 millones en el escenario alto.
¿Quién paga el rearme? La carga recae sobre los de siempre
No es solo la dimensión del gasto lo que preocupa a los autores del informe, sino cómo se financia y quién lo soporta. Rois y el Grup Tortuga señalan que el sistema fiscal español tiene una baja progresividad, de forma que el esfuerzo fiscal necesario para sostener un gasto militar creciente recae desproporcionadamente sobre los hogares de menor renta.
El análisis detallado por deciles de ingreso muestra que el 30 % más pobre de la población realiza un esfuerzo mayor que el 1 % más rico para sostener el gasto militar y las rentas de capital. Según el informe, los aumentos de 0,1 % del PIB dedicados a gasto militar implican una carga fiscal hasta cinco veces mayor para los estratos de menor renta que para los más ricos. Es decir, los sectores que menos tienen pagan más en proporción a sus ingresos para financiar un aparato militar que, paradójicamente, les ofrece pocos beneficios sociales directos.
Por ejemplo, el gasto militar per cápita oficial en 2018 equivalía a 10,05 % de la renta promedio del primer decil, frente al 0,91 % para los más ricos. En 2023 esta brecha se mantuvo, y con las cifras reales ampliadas hasta 2025, el 30 % más pobre soporta una carga media cinco veces superior a la del 10 % más rico en términos absolutos, y entre 70 y 170 veces más en términos del esfuerzo sobre la renta.
Este tipo de regresividad fiscal pone en evidencia lo que el informe llama un alto coste de oportunidad: cada euro dedicado al gasto militar es un euro que no se invierte en servicios sociales, sanidad pública, educación, vivienda o políticas ecológicas. Para las capas populares, este coste es ofensivo porque profundiza desigualdades preexistentes.
Gasto militar y control social: una alianza peligrosa
El análisis de Rois y el Grup Tortuga no se queda en las cifras económicas; también subraya cómo el aumento del gasto militar va acompañado de un crecimiento paralelo del gasto en control social, entendido como las partidas destinadas a interior, policía, orden público y seguridad autonómica. En 2025, este gasto extra militar cuantificable superó los 12.100 millones de euros, elevando el gasto en seguridad y defensa casi al 5 % del PIB.
Este auge del gasto securitario acompaña una lógica de militarización de la vida civil: tecnologías de vigilancia, doctrinas de control social y presencia de fuerzas armadas en funciones que van más allá de la defensa tradicional. El informe sostiene que esta lógica no produce una mayor seguridad humana, sino mayor inseguridad al priorizar la militarización sobre soluciones sociales y comunitarias.
Despejando mentiras: propaganda, miedo y legitimación del gasto
La narrativa dominante en la política oficial sostiene que España necesita incrementar su gasto militar por motivos de seguridad ante amenazas internacionales. Según el reporte, esta narrativa forma parte de una “política del miedo” que justifica el rearme como respuesta necesaria a peligros hipotéticos. Sin embargo, el informe cuestiona esta narrativa, señalando que España ya ocupa puestos relevantes en rankings de potencia militar (17º a nivel mundial en gasto militar si se consideran rankings oficiales), y que no existe una correlación clara entre mayor gasto y mayor seguridad real de la población.
Además, los autores ponen en contexto las operaciones militares en el exterior: con más de 100 operaciones desde los años 90, España destina alrededor de 1.800 millones de euros al año a este tipo de despliegues, y mantiene una presencia estratégica en regiones como el Sahel, en coordinación con políticas militares de la OTAN y los Estados Unidos. Este activismo militar internacional contrasta con las necesidades sociales internas no cubiertas, y forma parte de una lógica geoestratégica que favorece al complejo militar-industrial.
El mito del rearme económico: ¿estimula o drena la economía?
En el debate público es común escuchar que el gasto en defensa puede estimular la economía —una idea a veces llamada “keynesianismo militar”. El informe desmantela esta idea, señalando que el aumento del gasto militar no necesariamente produce un crecimiento económico equilibrado ni empleo sustentable. El dinero invertido en armamento y tecnologías militares se concentra en sectores específicos con retornos limitados para la economía general, mientras que agrava el endeudamiento público y estrecha el margen fiscal para medidas sociales y climáticas.
Además, la relación entre gasto militar y empleo es menos vigorosa de lo que a menudo se presenta: muchas inversiones militares se destinan a compra de material en el extranjero o a empresas tecnológicas que exportan armamento, reduciendo el impacto positivo en el empleo nacional.
¿Qué se podría hacer con 80.000 millones? El coste de oportunidad del militarismo
Uno de los aspectos más contundentes del informe de Juan Carlos Rois y el Grup Antimilitarista Tortuga es el que se refiere al coste de oportunidad de destinar 80.000 millones de euros al gasto militar. No se trata solo de cifras abstractas: ese dinero, si se orientara hacia necesidades sociales, podría transformar radicalmente la realidad del país.
Para ponerlo en perspectiva, esa suma equivale a casi todo el presupuesto público anual de la Sanidad española, que ronda los 99.000 millones de euros. Es decir, un solo año de gasto militar real podría financiar casi por completo el funcionamiento del sistema sanitario durante doce meses, incluyendo atención primaria, especializada, hospitalaria y urgencias.
Las cifras también permiten imaginar el impacto en infraestructura sanitaria: con ese dinero, según estimaciones recogidas en medios especializados, se podrían construir alrededor de 80 hospitales de tamaño medio, con unas 200 camas cada uno. Esto implicaría duplicar o triplicar la capacidad hospitalaria en muchas comunidades autónomas, especialmente en áreas rurales o desatendidas.
Además, si se distribuyera ese gasto en otros sectores, los efectos serían igualmente transformadores: reforzar plantillas educativas, multiplicar los servicios sociales, o financiar a gran escala políticas públicas para enfrentar la emergencia climática. Frente a ello, el uso de estos recursos en armamento, tecnologías de control o despliegue militar no solo restringe el margen de inversión en justicia social, sino que prioriza la lógica del miedo sobre la de los cuidados.
Militarismo, desigualdad y el futuro de la seguridad
El informe de Juan Carlos Rois y el Grup Antimilitarista Tortuga presenta un diagnóstico claro: el rearme español no solo ha elevado el gasto militar a niveles sin precedentes, sino que ha ocultado gran parte de su coste real detrás de estructuras presupuestarias opacas. La carga de este gasto recae desproporcionadamente sobre las clases populares, mientras que restringe severamente la capacidad del Estado para invertir en bienestar social y ecológico.
Frente a la narrativa oficial que justifica el gasto militar como respuesta necesaria a un mundo inseguro, el informe propone una reorientación hacia una seguridad humana que coloque a las personas y sus necesidades en el centro de las prioridades políticas y económicas. En última instancia, la pregunta que plantea no es solo cuánto gastamos en armas, sino quién paga, quién se beneficia y qué tipo de sociedad queremos construir.
50 años del indulto a cientos de presos objetores de conciencia
F. de la Peña
Hasta que, a finales de 2001, se suprimiera el servicio militar obligatorio en España, miles de jóvenes optaron por declararse objetores de conciencia y se negaron a prestar servicio en el Ejército, entre ellos centenares de testigos de Jehová.
Pero este movimiento contrario a ejercer cualquier desempeño castrense se había vivido mucho antes. Como explica Miguel Ángel Plaza-Navas (CSIC), experto en el tema, y autor de "Testigos de Jehová y objeción de conciencia al servicio militar en España (1936-1964)", «se conoce bastante del movimiento sociopolítico que surgió a inicios de los años 70, derivó hacia el reconocimiento de la objeción de conciencia en los años 80 y culminó con la profesionalización total» de las Fuerzas Armadas en 2002. Pero se conoce muy poco acerca de los que optaron por declararse objetores con anterioridad, desde mediados de los años 30 hasta mediados de los 70.
Entre los cambios políticos y sociales que llegaron a España con la muerte de Franco en noviembre de 1975, uno de ellos fue el indulto que permitió la liberación de aproximadamente 900 jóvenes testigos de Jehová encarcelados durante las décadas sesenta y setenta por su objeción de conciencia al servicio militar. Acontecimiento del que acaban de cumplirse 50 años.
El trabajo de Plaza-Navas destaca el importante papel que tuvieron los jóvenes testigos de Jehová en esa primera etapa de la objeción de conciencia en nuestro país. Se mencionan algunos de los primeros casos conocidos que surgieron entre 1936 y 1964 de una Guerra Civil a las primeras décadas del régimen franquista, época en la que su religión estaba proscrita.
Según este experto, algunos pasaron más de 10 años de su vida en prisión, incluso uno fue fusilado, por mantenerse fieles a su conciencia. En definitiva, este trabajo es una primera aproximación al estudio de la objeción de conciencia en España antes del aniversario de los “25 Años de Paz” y al papel que los testigos de Jehová, grupo religioso muy minoritario durante aquellos años, tuvieron en el camino seguido hacia su reconocimiento.
Los Testigos, fieles a principios bíblicos como el de ‘no alzar espada nación contra nación, ni aprender más la guerra', ya se habían convertido en los primeros objetores de conciencia en España desde 1937. Ese año, fue fusilado Antonio Gargallo Mejía, el primer testigo de Jehová que rehusó incorporarse a filas.
El derecho a la objeción de conciencia fue plenamente reconocido en España con la aprobación de la Constitución de 1978, que incluyó garantías legales para esta postura en su artículo 30, que reza así: “La ley fijará las obligaciones militares de los españoles y regulará, con las debidas garantías, la objeción de conciencia”.
La objeción de conciencia al servicio militar sigue siendo un problema en varios países, razón por la que en la actualidad hay 237 testigos de Jehová encarcelados en todo el mundo.
Porqué el capitalismo necesita líderes idiotas (que sean buenos actores) en el poder
[Transcrito y corregido de Youtube]
El mundo está dirigido por personas que en cualquier otra profesión habrían sido despedidas en su primera semana. Para operar en un quirófano necesitas una década de formación. Para pilotar un avión comercial, miles de horas de práctica supervisada. Para reparar un sistema eléctrico, certificaciones que demuestren que no matarás a nadie por negligencia. Pero, para controlar arsenales nucleares, firmar órdenes de movilización que envían a miles de personas a morir, o decidir qué industrias quiebran y cuáles reciben rescates multimillonarios, solo necesitas una cosa, saber aparecer en una pantalla.
Un comediante ucraniano que interpretaba a un presidente en una serie de televisión ahora firma decretos que determinan si habrá guerra o paz. Un magnate estadounidense cuya única experiencia administrativa real fue despedir participantes en un reality show controló durante cuatro años los códigos nucleares de la mayor potencia militar del planeta.
No son anomalías, son el estándar. Y lo más inquietante no es que hayan llegado, es que mientras estaban ahí, el mundo siguió funcionando. Las bolsas subieron, los bancos operaron, las corporaciones se expandieron como si la figura en la pantalla fuera completamente prescindible para el funcionamiento real del poder. Hay un sentimiento que recorre las sociedades contemporáneas, una angustia que no siempre se nombra, pero que todos reconocemos.
La sensación de que no hay ningún adulto en la sala; de que las decisiones que determinan si viviremos en paz o en crisis están en manos de personajes que parecen protagonistas de una sátira, no estadistas capacitados para gobernar... ¿Cómo llegamos hasta aquí? Esa es la pregunta equivocada. La pregunta correcta es, ¿para qué los necesitan?
La narrativa oficial es tranquilizadora. Los idiotas llegaron al poder porque las masas fueron manipuladas. Las redes sociales envenenaron el debate público. Los algoritmos crearon burbujas de desinformación. El populismo explotó el resentimiento de los perdedores de la globalización. La democracia, ese experimento frágil, finalmente mostró su defecto fatal: confiar en el criterio de personas no preparadas para tomar decisiones complejas.
Esta explicación tiene la virtud de ser coherente y la desgracia de ser completamente insuficiente, porque trata el fenómeno como una anomalía, como un virus que infectó un sistema previamente sano, como si antes de Trump, antes de Zelenski, antes del desfile de bufones mediáticos que ocupan los más altos cargos, el poder hubiera estado en manos de mentes brillantes tomando decisiones racionales en favor del bien común, como si este fuera el desvío y no la consolidación de algo que llevaba décadas gestándose. La teoría de la manipulación de masas tiene un problema estructural. Asume que existe un votante ideal, racional, informado, que fue corrompido por fuerzas externas. Pero ese votante nunca existió. Nunca votamos por competencia técnica.
Siempre votamos por narrativa, por identidad, por el líder que nos hace sentir algo. Lo que cambió no fue el electorado, fue que el sistema dejó de necesitar disimular.
Antes, los actores del poder necesitaban mantener la ilusión de que la política importaba. Necesitaban líderes que al menos aparentaran entender economía, geopolítica, administración pública.
Hoy esa pantalla cayó y lo que quedó expuesto no es el caos. Es una máquina funcionando con perfecta eficiencia, pero sin conductor. Estos líderes no son errores del sistema, son el producto final, no son la enfermedad, son el síntoma de un cuerpo que ya aprendió a funcionar sin cerebro. Y la pregunta que deberíamos hacernos no es cómo detener la invasión de los incompetentes, sino por qué un sistema que se jacta de ser meritocrático, eficiente y racional los prefiere exactamente así: visibles, ruidosos y completamente prescindibles para las decisiones que realmente importan. Para entender por qué los prefiere así, necesitamos nombrar lo que está ocurriendo. Los griegos tenían una palabra para esto, caquistocracia, el gobierno de los peores, de los menos calificados, de aquellos cuya única virtud es no tener vergüenza suficiente para rechazar el cargo. Pero caquistocracia suena a decadencia, a colapso, a final de ciclo.
Y lo que estamos presenciando no es el final de nada, es la culminación de un diseño. El capitalismo financiero contemporáneo operó una escisión que pocos advierten. Separó la autoridad escénica del poder administrativo. El líder que aparece en la pantalla y el poder que toma las decisiones reales ya no son la misma entidad. El presidente gesticula, twitea, genera controversia, ocupa todos los titulares. Mientras tanto, la burocracia permanente, los bancos centrales, las corporaciones multinacionales, los fondos de inversión que controlan infraestructuras críticas operan en un silencio absoluto, sin cámaras, sin escrutinio, sin resistencia. El líder mediático funciona como un pararrayos. Atrae toda la electricidad de la indignación popular hacia su figura.
Las marchas, los hashtags, las columnas de opinión, los memes, los debates familiares, todo se consume discutiendo su último escándalo, su última declaración aberrante, su incompetencia evidente. Y mientras esa tormenta descarga su furia sobre él, la estructura de la casa permanece intacta.
Nadie está cuestionando quién redacta las leyes de desregulación financiera. Nadie está vigilando qué corporación acaba de comprar el sistema de agua potable de tu ciudad. Nadie está siguiendo el dinero. Guy Debord escribió en 1967 que, en la sociedad del espectáculo, todo lo que era vivido directamente se ha convertido en representación.
No estaba prediciendo el futuro, estaba describiendo el mecanismo que haría inevitable esta realidad. La política dejó de ser el ejercicio del poder y se convirtió en la representación del poder. El líder dejó de ser quien gobierna y se convirtió en quien aparenta gobernar. El voto dejó de ser un acto cívico y se convirtió en un acto de consumo de imagen. Por eso Trump y Zelenski no son anomalías, son la lógica llevada a su conclusión natural. Trump transformó la Casa Blanca en un plató de televisión porque entendió que eso era exactamente lo que se esperaba de él. No llegó a Washington para cambiar el sistema, llegó para ser su entertainer en jefe. Su función no era gobernar, era mantener el show. Cada tweet polémico, cada declaración escandalosa, cada controversia fabricada cumplía el mismo propósito. Mantener todas las miradas fijas en él, mientras detrás del escenario quienes realmente importaban hacían su trabajo sin interferencias. Desmontó regulaciones ambientales, firmó recortes fiscales para corporaciones, nombró jueces que alterarían leyes por décadas. Pero lo que el público recuerda son sus peleas con celebridades y sus errores ortográficos en redes sociales.
Zelenski es aún más revelador. Interpretaba a un profesor de historia que, harto de la corrupción política, se convertía en presidente de Ucrania en una serie de televisión llamada Servidor del Pueblo.
La serie tuvo tanto éxito que creó un partido político con el mismo nombre y ganó las elecciones. El pueblo no votó por un programa de gobierno; votó por la ficción, esperando que se hiciera realidad. Jean Baudrillard llamó a esto el simulacro, el momento en que la copia sustituye al original, en que la imagen importa más que la sustancia. Zelenski no fue elegido a pesar de ser actor. Fue elegido precisamente porque ya había interpretado el papel. La realidad política había muerto. Lo que quedó fue el casting. Pero aquí está la parte que incomoda: esto funciona. Funciona porque el sistema económico global ya no necesita líderes competentes. Necesita gestores de emociones colectivas.
Necesita a alguien que sepa leer un prompter, que genere engagement, que mantenga a la audiencia entretenida; mientras la economía sigue operando en piloto automático. Los bancos centrales ya tienen sus fórmulas. Las corporaciones ya tienen sus lobbies. Los tratados comerciales ya están negociados por tecnócratas que nunca aparecerán en un debate televisado. El presidente es la mascota del sistema, no su cerebro. Y lo más aterrador es que el mercado financiero no solo tolera esta dinámica, la prefiere. Un líder que gasta toda su energía política en guerras culturales y polémicas de redes sociales es un líder que no está interfiriendo con lo que realmente importa. La acumulación de capital.
Ladra mucho, muerde poco, o mejor dicho, ladra tanto que la audiencia no nota que ya no tiene dientes. La consecuencia de esta dinámica no es el caos, es algo peor, la normalización. Nos acostumbramos a que la política sea entretenimiento, a consumir noticias como quien consume una serie de televisión, esperando el próximo giro argumental, el próximo escándalo, la próxima temporada.
El electorado, entrenado por algoritmos que premian la novedad y el shock, ya no vota por programas de gobierno, vota por arcos narrativos, por el candidato que ofrece la historia más emocionante, no el plan más coherente. Esto ha reconfigurado por completo lo que significa ganar en política. Ya no ganas por tener las mejores ideas, ganas por tener la mejor presencia escénica, por saber cuándo gritar, cuándo susurrar. ¿Cuándo generar indignación y cuándo fingir empatía? La campaña electoral dejó de ser un debate de propuestas y se convirtió en una audición para protagonista de un drama colectivo. Y cuando el líder finalmente llega al poder, el guion sigue escribiéndose con la misma lógica. Cada decisión se mide por su impacto mediático, no por su efectividad administrativa.
Cada crisis se gestiona pensando en cómo se verá en los titulares, no en cómo se resolverá en la práctica. Gobernar se volvió indistinguible de actuar. Frente a esto emergen las soluciones de siempre. Necesitamos líderes más educados, dicen algunos. Debemos regular las redes sociales, proponen otros. La respuesta es más democracia directa, más participación ciudadana, insisten los optimistas.
Todas estas propuestas tienen algo en común: son completamente inútiles, no porque sean malintencionadas, sino porque no atacan la raíz. Puedes exigir que los candidatos tengan doctorados, pero, si el sistema sigue premiando la capacidad de generar titulares por encima de la capacidad de gobernar, solo conseguirás idiotas con diplomas. Puedes regular las redes sociales hasta el autoritarismo, pero, si la televisión, la radio y los periódicos ya llevan décadas convirtiendo la política en espectáculo, solo estarás cerrando una ventana mientras todas las puertas permanecen abiertas.
Puedes multiplicar los referendums y las consultas populares, pero, si el votante sigue consumiendo política como entretenimiento, solo estarás democratizando el circo, no desmontándolo. El problema no es quién está en el escenario, el problema es que exista un escenario. El problema no es que el actor sea malo, es que estemos buscando actores cuando necesitaríamos ingenieros. Y, sobre todo, el problema es que hemos dejado de preguntarnos si acaso necesitamos ese escenario, si el protagonista que tanto miramos tiene algún poder real o si lo que llamamos democracia no es más que el derecho a elegir qué máscara usará el siguiente decorado de un sistema que ya decidió hacia dónde va. Ahora podemos ver lo que estaba oculto a plena luz. La idiotez no es estupidez, es camuflaje. La incompetencia del líder no es un defecto que el sistema tolera, es una funcionalidad que el sistema necesita.
Porque un líder que parece ridículo desarma cualquier crítica seria antes de que llegue a las estructuras reales. Nos pasamos años riéndonos de los errores ortográficos de Trump, de sus exabruptos, de su estética de millonario de telenovela. Mientras tanto, ¿quién estaba revisando los contratos de reconstrucción? ¿Quién seguía el dinero de los rescates bancarios? ¿Quién vigilaba las leyes que permitieron la mayor transferencia de riqueza hacia arriba en décadas?
Nadie, porque estábamos ocupados compartiendo memes. La futilidad es la armadura perfecta para la impunidad. Cada escándalo del líder histriónico drena toda la energía crítica del público hacia su figura. Mientras nadie pregunta quién escribió la legislación que desreguló las finanzas, qué corporación privatizó un servicio público o dónde están las cuentas offshore de quienes realmente deciden, Zelenski llegó como el outsider que enfrentaría a las élites, pero los oligarcas que controlaban Ucrania antes de su elección siguieron controlándola después. Las mismas redes de poder, los mismos intereses. Solo cambió la cara en la pantalla, solo cambió el actor encargado de absorber la frustración popular mientras el guion permanecíai ntacto. El sistema no necesita líderes brillantes porque los líderes brillantes son peligrosos. Un estadista con visión real puede cuestionar el orden establecido, pero un comediante, un magnate de reality shows, un personaje que solo entiende de trending topics, es perfectamente inofensivo. No puede amenazar lo que no comprende, no puede desmantelar lo que ni siquiera sabe que existe. Por eso, el capitalismo financiero prefiere gobernantes que provengan del entretenimiento, no a pesar de su falta de experiencia política, sino exactamente gracias a ella. Su única función es mantener el espectáculo en marcha, absorber la insatisfacción colectiva y renovar cada 4 años la ilusión de que algo puede cambiar. El sistema no colocó a un payaso en el trono por equivocación: necesitaba un circo para que nadie notara que el trono en realidad está vacío. Entonces, ¿qué hacemos con esta revelación?
La primera respuesta instintiva es buscar un líder mejor, alguien más preparado, más honesto, más capaz. Pero ya vimos que esa solución no toca la raíz. El problema no es la calidad del actor, es la existencia del teatro. La alternativa real no es política en el sentido tradicional, es perceptiva. Es un cambio radical en donde colocamos nuestra atención, llamémoslo el asetismo de la atención; retirar deliberadamente nuestra mirada del escenario y dirigirla hacia los bastidores. Dejar de consumir política como si fuera entretenimiento. Dejar de reaccionar a cada declaración escandalosa, a cada tweet polémico, a cada controversia fabricada. Porque cada segundo que invertimos discutiendo al payaso es un segundo que no estamos vigilando quién está moviendo los hilos, quién financia realmente las campañas, qué corporaciones redactan los proyectos de ley que los legisladores solo firman.
¿Qué fondos de inversión controlan la infraestructura crítica de tu ciudad? ¿Quién se benefició del último rescate financiero? Esas preguntas no generan memes, no se vuelven virales, no alimentan el ciclo del espectáculo y precisamente por eso son las únicas que importan. La solución no es cambiar al líder, es dejar de mirarlo. Tal vez lo más revolucionario que podemos hacer en este momento no sea marchar ni votar diferente, ni compartir el próximo hashtag indignado. Tal vez sea algo mucho más simple y más difícil, negarnos a seguir el guion. Negarnos a consumir el escándalo del día, negarnos a alimentar con nuestra atención el único recurso que el espectáculo necesita para perpetuarse.
Porque, si hay algo que este sistema no soporta, es el silencio. Y nada aterra más al circo que una audiencia que se levanta y se va. Si este análisis cambió tu forma de ver el poder, si ahora puedes nombrar lo que antes solo sentías como malestar difuso, escribe en los comentarios.
Ya no miro el escenario. Es una marca de lucidez compartida, una forma de reconocernos entre quienes dejamos de aplaudir el circo para empezar a vigilar la caja fuerte.
Volvamos al inicio, pero con otros ojos. El mundo está dirigido por personas que, en cualquier otra profesión, habrían sido despedidas en su primera semana. Esa frase, que al principio sonaba como denuncia, ahora revela su verdadera naturaleza. No es una falla: es el diseño perfecto para un sistema que ya no necesita conductores, porque lo que llamamos incompetencia es, en realidad, la cualificación exacta para el cargo. El líder idiota no está ahí para tomar decisiones, está ahí para simular que alguien las está tomando. No está ahí para gobernar, está ahí para que creamos que todavía existe algo llamado gobierno. Su función no es dirigir la máquina, es distraernos del hecho de que la máquina ya no tiene volante. Esta es la orfandad política que mencionamos, ese terror existencial de descubrir que no hay ningún adulto en la sala. Pero ahora podemos reformular esa angustia. No es que no haya adultos, es que dejamos de necesitarlos.
El capitalismo financiero llegó a un punto de automatización tan completo que el liderazgo humano se volvió decorativo. Los algoritmos de trading mueven mercados. Los bancos centrales aplican fórmulas predeterminadas. Las corporaciones ejecutan planes estratégicos diseñados por consultoras que nadie eligió. El sistema opera en piloto automático, y el líder es simplemente la interfaz humana de un mecanismo que ya decidió su propio rumbo. Trump nunca tuvo el poder que aparentaba tener. Zelenski nunca controló lo que decía controlar, no porque fueran débiles, sino porque elpoder ya no reside donde solía residir.
igró, se dispersó, se volvió difuso, técnico, administrativo, se escondió en cláusulas de tratados comerciales, en decisiones de juntas directivas, en algoritmos que determinan qué ves, qué compras, qué piensas. Y aquí está la gran ironía. Mientras nos obsesionamos con el idiota en el trono, con su incompetencia evidente, con sus declaraciones absurdas, el verdadero poder celebra. Porque cada minuto que dedicamos a indignarnos por lo que el líder dijo, es un minuto que no dedicamos a cuestionar por qué las grandes corporaciones no pagan impuestos. ¿Por qué los salarios no crecen mientras las ganancias corporativas explotan? ¿Por qué cada crisis financiera termina con rescates para los bancos y austeridad para el resto? El idiota es el escudo perfecto.
Mientras exista, mientras ocupe la pantalla, mientras monopolice nuestra atención y nuestra rabia, el sistema real puede operar sin resistencia, sin cuestionamientos, sin amenaza de transformación, pero ahora lo sabemos. Y saber cambia todo, porque una vez que ves el mecanismo, no puedes dejar de verlo.
Una vez que entiendes que el escándalo del día es una cortina de humo, que ell íder ruidoso es una distracción funcional, que tu indignación está siendo administrada como un recurso más, ya no puedes participar del juego con la misma inocencia.
El poder no está donde nos dijeron que estaba. Y esa revelación, por más incómoda que sea, es también liberadora. Porque si el trono está vacío, si el líder es un decorado, entonces nuestra energía política no debería gastarse en cambiar la decoración, debería invertirse en desmantelar el teatro completo. ¿Has sentido esa transformación? ¿Ese momento en que dejas de discutir lo que dijo el político y empiezas a preguntar quién le escribió el discurso? Comparte en los comentarios en qué momento dejaste de mirar el escenario y empezaste a buscar los cables. Esas experiencias de despertar colectivo construyen el mapa que todos necesitamos. Hay una verdad que atraviesa todo lo que hemos analizado. Una verdad tan simple que resulta obscena.
El sistema no se equivocó al colocar a un payaso en el trono. El sistema necesitaba un circo para que nadie notara que el trono en realidad está vacío. Durante décadas nos vendieron la idea de que la democracia era el gobierno del pueblo, que nuestro voto importaba y quizás alguna vez fue verdad. Pero ese tiempo terminó. Lo que tenemos ahora es una simulación tan perfecta que nos cuesta aceptar que es simulación. Un teatro tan bien montado que seguimos comprando entradas, aunque ya sepamos que los actores no escriben el guion, que el decorado es cartón pintado, que la obra se representa para mantenernos en la butaca, mientras en otro edificio, sin cámaras ni audiencia, se toman las decisiones reales. El verdadero poder no necesita aplausos, necesita silencio, y nada genera más ruido que un idiota al mando. Mientras discutimos si el líder es fascista o incompetente, mientras compartimos indignados su última barbaridad, el sistema que lo colocó ahí sigue acumulando, concentrando, extrayendo, sin freno, sin oposición, sin que siquiera sepamos sus nombres, pero ahora tú lo sabes y eso te convierte en un problema para el espectáculo, porque el espectáculo solo funciona si la audiencia cree en él. El día que dejemos de aplaudir, el día que dejemos de consumir el escándalo del día, el día que dirijamos nuestra atención hacia donde realmente duele, el circo colapsa. Desaprender eso es un acto de resistencia. Negarse a seguir el guion, a consumir la indignación programada, a invertir energía emocional en peleas diseñadas para agotarnos es sabotear el único recurso que el sistema necesita: nuestra atención. Tal vez la revolución no sea tomar el poder. Tal vez sea dejar de mirarlo donde nos dijeron que estaba y empezar a buscarlo donde realmente opera. Tal vez sea entender que el enemigo no es el idiota en el trono, sino el mecanismo que hace que el trono no importe. Tal vez sea aprender a vivir sin esperar al líder correcto, al partido correcto, a la elección correcta. Asumir que, si queremos transformar algo, tendremos que hacerlo sin pedir permiso al espectáculo, porque el espectáculo nunca dará permiso para su propia abolición. Esta no es una conclusión, es una apertura, un punto de partida para mirar de otra forma, para dejar de ser audiencia y empezar a hacer otra cosa. Algo que se reconoce en la lucidez compartida de quienes ya no aplauden. El circo seguirá, pero no necesitas quedarte en la función.
Picasso contra las guerras: Contra todas las 'patrias' que conducen a carnicerías de inocentes
Picasso escribió: «En la obra en la que estoy trabajando, que llamaré Guernica... expreso claramente mi aborrecimiento de la casta militar que ha sumido a España en un océano de dolor y muerte». Picasso dijo eso pensando, sobre todo, en el levantamiento golpista de parte del ejército español que, de la mano de generales cobardes y sanguinarios, convirtió España en el baño de sangre que fue entre 1936 y 1939 (y también tras esas fechas, pues Franco, una vez acabada la guerra, asesinó impunemente alrededor de 50.000 personas más).
Pero la oposición de Picasso a las guerras no solo se originó con motivo de la actuación genocida de Franco, Mola, Queipo de Llano, Yagüe… El profundo antibelicismo de Picasso también se expresó claramente frente a, por ejemplo, la carnicería que EEUU organizó en Corea a principios de la década del 50 (ver su cuadro “Masacre en Corea”, de 1951, llamado “el Guernika de la Guerra Fría”).
Naturalmente, jamás en las clases de historia del arte ni en las clases de Historia (al menos, en mis tiempos de estudiante) hubo siquiera media hora para hablar sobre la obra de Picasso y su mensaje de Paz y denuncia activa y crítica frente al militarismo y las guerras. Jamás.
Y así nos va.
50 años del Servicio Civil de Can Serra: Antimilitarismo imprescindible hoy
Más de 800 organizaciones piden a los eurodiputados que destinen a la paz el dinero de la guerra
CARTA ABIERTA a los eurodiputados, suscrita por Attac.
Estimado miembro del Parlamento Europeo:
La semana que viene se les pedirá que voten sobre una cuestión crucial, el presupuesto para 2026, y se avecinan o ya están en marcha otras votaciones y negociaciones importantes, como el próximo presupuesto a largo plazo de la UE (MFF 2028-2034) y una serie de «paquetes ómnibus», es decir, procesos de desregulación. Todas estas propuestas contienen aumentos masivos del gasto militar y regalos a la industria armamentística. Les pedimos encarecidamente que se opongan a estas peligrosas medidas y que redirijan los recursos hacia políticas de paz auténticas.
Somos Stop ReArm Europe, una coalición de más de 800 organizaciones y movimientos de la sociedad civil de toda Europa, que representamos a una gran variedad de sectores y/o procedencias políticas, y tenemos algo en común:
Queremos una seguridad genuina, es decir, una seguridad centrada en las necesidades humanas, como la seguridad medioambiental y climática, la seguridad alimentaria y económica, la seguridad social y sanitaria, y la seguridad comunitaria y política, tanto para los europeos como para todos los ciudadanos del mundo.
Queremos una paz transformadora y justa que incluya las condiciones necesarias para que las sociedades prosperen, como abordar las causas profundas de los conflictos, la buena gobernanza, la libertad y el fomento del potencial creativo humano.
En resumen, una seguridad común tanto para los Estados como para los pueblos.
Como actores de la sociedad civil, estamos más decididos que nunca a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que esto se haga realidad, pero no podemos hacerlo solos.
Necesitamos su ayuda como responsables políticos; necesitamos su ayuda para que los valores universales de los derechos humanos y el Derecho internacional sean los principios rectores de las políticas de la UE, y para poner fin a décadas de prácticas hipócritas que se han vuelto tan evidentes en los últimos años.
La propia historia de la integración europea la hace especialmente vulnerable a la influencia indebida de los intereses empresariales, como demuestran numerosos informes, y las políticas de rearme no son una excepción a esta regla, sino todo lo contrario.
El discreto pero poderoso cabildeo de la industria armamentística desempeñó un papel decisivo en la adopción de las primeras subvenciones de la UE hace diez años, y su influencia en las políticas europeas, tanto militares como civiles, no ha dejado de crecer desde entonces. Los presupuestos destinados al cabildeo de las diez mayores empresas armamentísticas aumentaron un 40 % entre 2022 y 2023. Solo en 2025 (hasta octubre), la Comisión se reunió 89 veces con los grupos de presión del sector armamentístico para debatir sobre el rearme y la geopolítica, y solo 15 veces con sindicatos, ONG o científicos sobre los mismos temas. Por su parte, los eurodiputados se reunieron con el lobby armamentístico 197 veces entre junio de 2024 y junio de 2025, frente a las 78 veces de los cinco años anteriores. Como resultado, el llamado plan de «preparación para la defensa» para la supuesta autonomía europea se reduce en última instancia a subvencionar a las grandes empresas militares, a menudo internacionales, impulsar la producción y aumentar las ventas de armas, incluidas las exportaciones fuera de Europa.
El paquete «defensa ómnibus» sigue la misma lógica, ya que desregula aún más las normas sociales y medioambientales, así como las normas éticas y de exportación de armas, desvía recursos de programas civiles como la política de cohesión y pervierte los principios de la financiación sostenible, todo ello en interés del sector armamentístico. ¿Cuándo será suficiente para la industria armamentística?
Además de endeudar a Europa, y por tanto a sus ciudadanos, en beneficio de la industria armamentística y de un modelo económico extractivo e injusto, los planes de rearme desvían recursos financieros, humanos y políticos de la seguridad humana, así como de la prevención y la resolución pacífica de conflictos y de los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad, desde el cambio climático hasta la pérdida de biodiversidad o la crisis sanitaria, por nombrar solo algunos.
Y la propuesta para el próximo marco financiero da un paso más en esa dirección, ya que prevé quintuplicar el presupuesto asignado directamente a las políticas de defensa y espaciales, además de que los programas civiles están en gran medida abiertos a la industria armamentística. Dado que el presupuesto global de la UE se mantiene prácticamente estable, esto supone necesariamente un desvío de los recursos financieros anteriormente asignados a las políticas civiles, aunque la profunda reestructuración del MFP hace muy difícil identificar transferencias específicas.
En general, el plan ReArm Europe de marzo de 2025, junto con todas las políticas anteriores y posteriores relacionadas con él, está condenado al fracaso porque, en esencia, reforzará la inseguridad europea y mundial, alimentará la carrera armamentística mundial —que a su vez alimenta los conflictos armados— y agravará el cambio climático y el daño medioambiental, dada la huella de carbono y medioambiental del ejército.
¿Es este el futuro que ustedes y nosotros queremos para la próxima generación? Nosotros no, y estamos convencidos de que ustedes tampoco.
Por lo tanto, les instamos a que destinen el dinero de la guerra a la paz, con el fin de crear las condiciones ambientales, económicas, sociales, políticas y diplomáticas necesarias para una paz positiva, la seguridad humana y la seguridad común.
Hay una serie de medidas y decisiones concretas que pueden tomar en las próximas semanas y meses para empezar a preparar un futuro mejor. En particular, les instamos a que:
Rechazar el presupuesto para 2026 en la votación plenaria de la próxima semana y solicitar:
Reanudar las negociaciones para reducir las subvenciones a la industria armamentística y aumentar las asignaciones a la diplomacia y a la prevención y resolución pacífica de conflictos con carácter urgente.
El fin de todas las cláusulas de exención que impiden la supervisión parlamentaria normal de todos los programas relacionados con el ámbito militar.
Defender las normas sociales y medioambientales, así como los estándares éticos, oponiéndose a las diferentes propuestas del «paquete global de defensa», en particular:
impedir que el Fondo de Defensa de la UE comience a financiar actividades de ensayo fuera de Europa, ya que esto permitiría utilizar el dinero de los contribuyentes de la UE para probar armas y tecnologías militares en cualquier zona de guerra, como Gaza y Ucrania;
objetar antes del 29 de noviembre la propuesta de limitar la definición de armas controvertidas a las armas prohibidas, mientras la UE financie el desarrollo de armamento disruptivo;
rechazar la flexibilización de las transferencias de armas dentro de la UE, que contradice las obligaciones de los países de la UE en virtud del derecho internacional;
rechazar la ampliación de las exenciones y derogaciones a las normas laborales, químicas, medioambientales y de otro tipo en favor de la industria armamentística;
rechazar la flexibilización de las obligaciones de información sobre la industria armamentística dentro de los marcos existentes de responsabilidad corporativa y sostenibilidad.
Rechazar la propuesta actual del próximo Marco Financiero Plurianual (MFP 2028-2034) en lo que respecta a los siguientes aspectos:
rechazar el Fondo de Competitividad que asigna 130 000 millones de euros a armas y al espacio militarizado
rechazar el desvío de programas civiles, en particular de investigación civil como Horizonte, así como de programas digitales, de movilidad, de cohesión y otros, con fines militares.
Reasignar estos fondos al fortalecimiento de la diplomacia y la ayuda exterior, con un claro enfoque en la lucha contra el cambio climático, la pobreza y la desigualdad, así como en la protección de los derechos humanos y el medio ambiente, y un apoyo decidido y coherente a la resolución pacífica de los conflictos con la participación de las mujeres, los jóvenes y las comunidades marginadas.
Oponerse firmemente a las presiones actuales para limitar significativamente la capacidad y la legitimidad de los actores de la sociedad civil para contrarrestar la influencia de las empresas a nivel de la UE; el equilibrio de poder actual ya está muy sesgado a favor de los intereses empresariales, y marginar aún más las voces de la sociedad civil supone una amenaza directa para el debate democrático en aras del interés público.
Si desea interactuar y debatir con nosotros sobre los temas planteados en esta carta, póngase en contacto con nosotros en contact@stoprearm.org . Estaremos encantados de organizar reuniones en línea en las que pueda intercambiar opiniones con muchos de nosotros sobre su visión, sus esperanzas y sus planes para la paz.
Le agradecemos su atención y esperamos tener noticias suyas.
En nombre de la campaña Stop ReArm Europe El equipo de coordinación de StopReArm Europe
Cooperativas de Kerala
Vijay Prashad
KERALA HA ERRADICADO LA POBREZA EXTREMA
Queridas amigas y amigos,
Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.
El 1 de noviembre de 2025, el estado de Kerala, ubicado en el suroeste de India y con una población de 34 millones de personas, fue declarado libre de pobreza extrema por el ministro principal Pinarayi Vijayan. Kerala es uno de los pocos lugares del mundo que ha logrado erradicar la pobreza extrema, siguiendo a China, que anunció en 2022 que había erradicado la pobreza extrema a nivel nacional.
El logro de Kerala es significativo por dos razones. En primer lugar, en un país donde cientos de millones de personas aún viven en situación de pobreza, Kerala es el único de los 28 estados y ocho territorios de la unión de India que ha logrado superar la pobreza extrema. En segundo lugar, Kerala es gobernado por el Left Democratic Front [Frente Democrático de Izquierda, LDF por sus siglas en inglés], liderado por comunistas, y por lo tanto se le niega de manera sistemática la asistencia del gobierno central, dirigido por el partido derechista Bharatiya Janata Party [Partido Popular Indio, BJP por sus siglas en inglés].
El Athidaridrya Nirmarjana Paripaadi [Proyecto de Erradicación de la Pobreza Extrema, EPEP por sus siglas en inglés] de Kerala se construyó sobre la base de décadas de luchas de trabajadorxs y campesinxs, que crearon instituciones públicas sólidas y organizaciones de masas, así como sobre el trabajo de varios gobiernos de izquierda. El EPEP fue lanzado por Vijayan, dirigente del Partido Comunista de la India (Marxista), durante la primera reunión de gabinete del segundo gobierno del LDF encabezado por él en mayo de 2021. Después de un riguroso proceso basado en criterios centrados en el acceso de los hogares al empleo, la alimentación, la salud y la vivienda, el gobierno identificó a 64.006 familias (103.099 personas) como extremadamente pobres. Para llevar a cabo este levantamiento de información, el gobierno contó con cerca de 400.000 encuestadoras y encuestadores, incluidas funcionarias y funcionarios públicos, integrantes de cooperativas y de las organizaciones de masas de los partidos de izquierda, quienes identificaron los problemas específicos que enfrentaban estas familias. Estxs encuestadorxs elaboraron planes a la medida para cada familia, desde asegurar derechos y acceder a servicios públicos hasta obtener vivienda, atención de salud y apoyo para sus medios de vida, con el fin de fortalecerlas en su lucha contra la pobreza. El papel del movimiento cooperativo fue fundamental en esta campaña. El proceso de planificación para erradicar la pobreza no habría sido posible sin el rol del sistema de autogobierno local, resultado de la exitosa descentralización del poder en Kerala. En el momento de la publicación de este boletín, Kerala se encuentra en pleno proceso de elecciones de los gobiernos locales.
Durante los últimos años, el Instituto Tricontinental de Investigación Social ha trabajado estrechamente con el Uralungal Labour Contract Cooperative Society [Centro de Investigación de la Cooperativa de Trabajo por Contrato de Uralungal], UL para construir conocimiento sobre el movimiento cooperativo en Kerala. Nos enorgullece publicar nuestro estudio conjunto El movimiento de cooperativas en Kerala, India a tan solo un mes del anuncio de Kerala sobre la erradicación de la pobreza extrema. Nuestro estudio presenta seis cooperativas diferentes, con ensayos investigados y escritos por académicos que han trabajado en estrecha colaboración con ellas. Uno de los ensayos se centra en Kudumbashree, una cooperativa compuesta exclusivamente por mujeres que reúne a casi cinco millones de integrantes y que desempeñó un papel fundamental en la implementación del EPEP.
El primer gobierno democrático de Kerala, que asumió el poder en 1957, estuvo encabezado por comunistas. De inmediato comenzó a ejecutar un programa de reforma agraria, incluida la redistribución de tierras, y a expandir bienes sociales universales como la educación pública, la atención de salud, la vivienda y las bibliotecas. Esta democratización del sector rural, combinada con una movilización social sostenida, aceleró el camino de millones de personas hacia indicadores sociales admirados en todo el mundo: alfabetización casi total, muy baja mortalidad infantil y materna, alta esperanza de vida y algunos de los puntajes más altos de desarrollo humano en India. Estas inversiones, acumuladas a lo largo de décadas, sentaron las bases para la erradicación de la pobreza mucho antes de que surgieran programas focalizados. Coaliciones dirigidas por la izquierda han gobernado Kerala entre 1957–1959, 1967–1969, 1980–1981, 1987–1991, 1996–2001, 2006–2011 y desde 2016 hasta el presente. Incluso cuando la izquierda no estaba en el poder, la movilización social de izquierda garantizó que los gobiernos de derecha no pudieran revertir por completo estos avances.
Con el auge del modelo neoliberal basado en deuda y austeridad en la década de 1990, aumentó la presión sobre los gobiernos del LDF para revertir algunos de estos proyectos y adoptar la privatización. Sin embargo, el LDF eligió un camino diferente. A través de la Campaña del Plan Popular para la Planificación Descentralizada, lanzada en 1996, el gobierno transfirió el 40% del gasto estatal a los gobiernos locales y solicitó a las comunidades identificar necesidades, diseñar programas y asignar presupuestos para proyectos de desarrollo. En lugar de realizar un programa uniforme de desarrollo y alivio de la pobreza, el pueblo de Kerala construyó proyectos planificados localmente y específicos para cada contexto, centrados en la emancipación de las comunidades explotadas y marginadas, entre ellas, comunidades adivasis [tribales], dalits [de la casta más oprimida] y costeras. La campaña fortaleció una cultura de políticas sociales democratizadas y alimentó una densa red de instituciones públicas y cooperativas, todas esenciales para el EPEP.
Cuando anunció el fin de la pobreza extrema en Kerala, el ministro principal Vijayan presentó el EPEP como una continuación de esta larga trayectoria. Destacó varias iniciativas que allanaron el camino para el programa, incluida la universalización del Sistema de Distribución Pública, que proporciona alimentos y combustibles subsidiados y los esfuerzos de largo plazo para erradicar la falta de tierra y de vivienda, incluida la Misión LIFE, que ha proporcionado vivienda a más de 400.000 familias en todo el estado. A esto podemos añadir otros pilares del modelo de Kerala: programas estatales que han ampliado la atención pública de salud, la distribución de alimentos, la asistencia en educación y las oportunidades de empleo, así como las cooperativas. Conjuntamente, estas iniciativas han transformado la vida social en Kerala y fortalecido el carácter de su movimiento de izquierda.
Nuestro estudio con el Centro de Investigación de UL ofrece una visión de las diversas cooperativas que han desempeñado un rol central en la democratización de la economía de Kerala. Formada en 1998 como parte de la misión estatal de erradicación de la pobreza, Kudumbashree —que significa “prosperidad de la familia” en malayalam— es hoy la mayor red de ayuda mutua de mujeres en el mundo. Se basa en una idea transformadora: si las mujeres en el hogar y en la comunidad fortalecen su confianza y su capacidad para analizar la vida económica, entonces el eje del desarrollo puede desplazarse desde las instituciones patriarcales hacia las necesidades de las mujeres trabajadoras. Granjas colectivas, comedores comunitarios, iniciativas cooperativas de desarrollo de habilidades y otras formas de empresa conjunta han permitido a las mujeres de Kudumbashree aumentar sus ingresos y construir poder tanto en la vida pública como privada. El énfasis de Kudumbashree en la solidaridad en lugar de la competencia y en el emprendimiento colectivo por encima del individual lo diferencia de las estrategias de alivio de la pobreza centradas en el mercado. Recientemente, el gobierno de Kerala anunció un Programa de seguridad para las mujeres basado en la necesidad de reconocer el valor del trabajo doméstico no remunerado. Las mujeres elegibles entre los 35 y los 60 años recibirán 1.000 rupias al mes. Esta iniciativa forma parte de los esfuerzos más amplios para transformar las relaciones de propiedad patriarcales en Kerala.
Kudumbashree es parte de un ecosistema más amplio de cooperativas que sostienen la lucha de Kerala contra la pobreza. En conjunto, estas iniciativas son ejemplos poderosos de cómo, en palabras de Marx, “el trabajo asalariado no es sino una forma transitoria inferior, destinada a desaparecer ante el trabajo asociado que cumple su tarea con gusto, entusiasmo y alegría”. Muestran que las cooperativas no son solo redes de protección para lxs pobres, sino también vehículos para la planificación democrática, el avance tecnológico y la dignidad social.
Estas cooperativas incluyen:
La Uralungal Labour Contract Cooperative Society [Cooperativa de Trabajo por Contrato de Uralungal] (UL). Fundada en 1925 en el norte de Kerala como una sociedad de ayuda mutua para lxs trabajadorxs de la construcción que enfrentaban exclusión basada en castas, UL se ha convertido en una de las cooperativas de trabajadorxs más grandes de Asia, empleando a decenas de miles de personas en importantes proyectos de infraestructura. Demuestra cómo las empresas controladas por trabajadorxs pueden ejecutar obras públicas complejas mientras amplían la protección social y el bienestar colectivo de sus trabajadorxs y de la comunidad circundante.
La red de cooperativas de crédito de Kerala. Más de 4.000 cooperativas de crédito, con decenas de millones de integrantes, principalmente de la clase trabajadora y comunidades marginadas, funcionan como “bancos populares” que llegan a zonas donde las finanzas privadas no ingresan. Al proteger a prestatarias y prestatarios de usureros, sostener la reforma agraria y movilizar ahorros locales, incluidos durante las inundaciones de 2018 y la pandemia de COVID-19, proporcionan la base financiera para la erradicación de la pobreza.
La Asociación Central Cooperativa de Trabajadores de Dinesh Beedi de Kerala. Fue creada en 1969 después de que lxs propietarixs privados de fábricas de beedi (un cigarrillo delgado y enrollado a mano) cerraran sus lugares de trabajo en lugar de implementar nuevas medidas de protección laboral, Dinesh Beedi se convirtió rápidamente en el principal productor de beedis del sur de India. Aseguró salarios más altos, seguridad social y una rica vida cultural para sus integrantes y posteriormente se diversificó fuera del tabaco para preservar empleos en actividades socialmente útiles.
La Cooperativa de té Sahya. En la región montañosa de Idukki, lxs pequeñxs productorxs de té y trabajadorxs agrícolas utilizaron la Cooperativa de Servicios Thankamany, con 15.000 miembros, para establecer su propia fábrica en 2017 y romper con los monopolios del “Gran Té”. Procesando 15.000 kilogramos de hojas por día y empleando a más de 150 trabajadoras, Sahya asegura mejores precios para alrededor de 3.500 productoras y demuestra cómo lxs pequeñxs productores pueden escalar en la cadena de valor y defender medios de vida dignos.
The Udayapuram Labour Contract Cooperative Society [Sociedad Cooperativa de Contratos Laborales de Udayapuram]. En Kodom Belur, un remoto panchayat de Kasaragod, habitantes que se enfrentaban al latifundismo feudal, a funcionarios corruptos y a contratistas depredadores organizaron una cooperativa laboral en 1997. De poco más de 200 integrantes, ha crecido hasta cerca de 3.000 integrantes, incluidxs muchxs adivasis, quienes ahora ejecutan obras públicas en términos transparentes y justos y definen por sí mismxs las prioridades de desarrollo local.
Todas estas cooperativas, junto con Kudumbashree, muestran lo que es posible cuando convergen la política estatal, la reforma social y lxs trabajadorxs organizadxs. No se limitan a suavizar los golpes del mercado: reorganizan la producción en torno a las necesidades humanas, profundizan la democracia en el lugar de trabajo y en las comunidades y ofrecen una visión viva del trabajo asociado en práctica, de un comunismo posible, incluso bajo las duras condiciones del capitalismo contemporáneo que hacen necesarios programas como el EPEP.
La historia de la erradicación de la pobreza en Kerala no está exenta de desafíos. Este estado sigue formando parte de la Unión India y, por lo tanto, es vulnerable a las vicisitudes de las políticas del gobierno de derecha en Nueva Delhi. Como gran parte del Sur Global, lxs jóvenes de Kerala enfrentan altos niveles de desempleo y con frecuencia migran a la región del Golfo Pérsico y a otras partes del mundo en busca de trabajo. Los intentos de construir nuevas fuerzas productivas de calidad que permitan al estado superar industrias obsoletas se ven limitados por el acceso restringido a los ingresos fiscales recaudados en el estado por el gobierno central. No obstante, hay esfuerzos en curso para superar estas limitaciones y construir un paradigma de crecimiento más sólido para Kerala.
En febrero de 2021, el presidente Xi Jinping anunció que cerca de 99 millones de personas en China habían salido de la pobreza extrema, el último grupo de población empobrecida del país. La nación de 1.400 millones de habitantes logró este objetivo con una década de antelación respecto a la fecha establecida por los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para 2030. Kerala alcanzó su meta un año antes de lo previsto. Vietnam, otro país cercano a este logro, tiene previsto poner fin a la pobreza extrema para 2030. No sorprende que estos tres proyectos estén dirigidos por partidos comunistas, cuyo compromiso con la emancipación humana los impulsa a trabajar para garantizar que cada ser humano pueda vivir una vida digna. La erradicación de la pobreza no es un fin en sí mismo, sino parte del largo camino hacia la emancipación humana: es un proyecto social vivo, no una lista de casillas que simplemente deben ser marcadas. Como dijo Kwame Nkrumah, “siempre hacia adelante, nunca hacia atrás”
Cordialmente,
Vijay
Fuente: The Tricontinental
Tomado de: https://www.elviejotopo.com/topoexp...
Karen Hao: «No pueden existir democracias sanas cuando un pequeño grupo de personas en la cúspide está configurando la vida de miles de millones de personas en todo el mundo»
Guillermo de Haro
Karen Hao es una de las periodistas que mejor ha sabido mirar la inteligencia artificial sin dejarse deslumbrar por el brillo de Silicon Valley. Ingeniera de formación, reportera por vocación, su trabajo lleva años rastreando las conexiones entre el desarrollo de la IA, la concentración de poder y las viejas lógicas del colonialismo. En su libro Empire of AI, Hao construye un relato incómodo y necesario sobre OpenAI, ChatGPT y la deriva imperial de las grandes tecnológicas, desmontando el entusiasmo acrítico y mostrando los costes sociales, políticos y energéticos que se esconden tras la promesa del progreso algorítmico. Hablamos con ella sobre fe tecnológica, gobernanza, imperios digitales y democracia.
Empezaste como ingeniera en Silicon Valley y terminaste convirtiéndote en una de las principales periodistas especializadas en inteligencia artificial. ¿Cómo se produjo esa transición?
Comenzó justo después de graduarme en la universidad. Me mudé a Silicon Valley, empecé a trabajar en tecnología y muy pronto me di cuenta de que ese no era el ecosistema del que quería formar parte. Pasé mucho tiempo pensando qué otra cosa podía hacer. La escritura siempre había sido mi otra pasión. Antes de decidir estudiar ingeniería, en realidad había pensado especializarme en escritura, así que siempre han coexistido esos dos caminos posibles en mi vida. Cuando vi que el camino de la industria tecnológica no funcionaba para mí, me pregunté si debía regresar a ese sueño anterior, esta vez centrado en el periodismo en lugar de la ficción. Aproximadamente un año después de empezar a trabajar en tecnología, cambié de carrera y comencé a dedicarme al periodismo.
Has realizado muchas entrevistas y una enorme cantidad de reportajes sobre la IA antes de este libro. ¿En qué momento pensaste: «Aquí hay una historia más grande, esto tiene que convertirse en un libro»?
Me di cuenta de que tenía que ser un libro cuando apareció ChatGPT. Mucha gente asume que quería escribir un libro sobre OpenAI y que luego llegué a la conclusión de que era una forma de imperio, pero en realidad fue al revés. Durante varios años había estado informando sobre los paralelismos entre la industria de la IA y el colonialismo. Escribí una serie de cuatro partes en MIT Technology Review titulada «AI Colonialism» y ya me preguntaba si ese trabajo podía convertirse en un libro. En medio de esa reflexión se lanzó ChatGPT. Mi agente literario me preguntó: «¿Cómo cambia esto las cosas?», y me di cuenta de que lo empeoraba todo. Incluso con modelos más pequeños y ligeros ya había observado patrones de explotación laboral y extracción de recursos. ChatGPT aceleró de forma brutal el paso hacia modelos de escala gigantesca que intensificaron esas dinámicas.
Al mismo tiempo, la calidad de la información que la gente recibía sobre la IA cayó en picado. El bombo publicitario era abrumador. De la noche a la mañana aparecieron «expertos en IA» por todas partes, y para alguien que llegaba nuevo era muy difícil saber en quién confiar. Sentí que, para explicar lo que realmente estaba ocurriendo, necesitaba contar toda la historia: la historia de OpenAI, cómo llegamos a ChatGPT, cómo todo esto se cruza con patrones coloniales de extracción, y empaquetarlo de forma que un lector curioso pudiera usarlo como una guía única y coherente. Fue entonces cuando se consolidó como proyecto de libro.
Una de las cifras que más sorprendió a mis alumnos es la proyección de que el despliegue de la IA solo en Estados Unidos podría aumentar el consumo energético en torno a un 40 % para 2030. Es una cifra asombrosa. No hablamos de ferrocarriles ni de redes eléctricas, sino de chatbots y sistemas de recomendación. ¿Cómo consiguen los grandes actores convencer a tanta gente de que este es el camino correcto?
Creo que lo hacen presentándolo falsamente como la única forma de obtener los beneficios de la IA. Mucha gente cree sinceramente que la IA puede ser beneficiosa. Si Silicon Valley les dice: «Para conseguir esos beneficios debemos consumir esta cantidad de energía y entrenar con esta cantidad de datos», entonces las personas que están en la cima —que no son quienes soportan los costes inmediatos— lo justifican como un intercambio: daños sociales y medioambientales a corto plazo a cambio de ganancias de productividad a largo plazo.
En el libro intento desmontar la idea de que solo existe un único camino de desarrollo. Hay muchas maneras de avanzar en la IA que no requieren un aumento del 40 % en el consumo energético. Cuando eso se entienda de forma generalizada, resultará evidente que podemos perseguir los beneficios sin aceptar costes tan desmesurados. Cuando doy charlas suelo usar la metáfora de atravesar un bosque. Hay muchos senderos que te llevan al otro lado. Algunos implican talar todo el bosque, que es básicamente lo que estamos haciendo ahora. Pero también se puede conservar el bosque y llegar al mismo destino. ¿Por qué estamos arrasándolo si no es necesario?
En tu libro hablas incluso de la AGI como de una especie de religión. ¿Cómo consiguen líderes como Sam Altman convencer tanto a sus empleados como al público?
Aquí hay dos niveles. Dentro de empresas como OpenAI, los empleados suelen ser creyentes mucho más fervientes que el público general. Una de las razones es que ven demostraciones internas y capacidades que nunca llegan a hacerse públicas. Desde su punto de vista, los críticos externos «simplemente no saben lo que está a punto de llegar». Además, viven en enclaves monoculturales donde todo el mundo —compañeros, amigos, inversores— repite la misma narrativa: que las capacidades seguirán mejorando y que cualquier obstáculo acabará desapareciendo. Cuando estás rodeado de personas extremadamente inteligentes y amables, a las que respetas, y todas dicen lo mismo, resulta muy difícil no creerlo también.
Lo interesante es que ellos mismos lo describen como una creencia. Se llaman a sí mismos «creyentes en la AGI» o «AGI-pilled». Son conscientes de que están entrando en una especie de mitología, en una distorsión deliberada de la realidad.
Hacia fuera, el relato funciona de otra manera. Silicon Valley suele decir al público: «Tenemos conocimientos especializados. Si no ves lo que nosotros vemos, el problema eres tú: no eres lo bastante técnico, no eres lo bastante inteligente, no estás lo bastante cerca de la frontera». Esa retórica hace que la gente dude de sus propias críticas. A eso se suma que la promesa de la AGI es enormemente evocadora. He empezado a compararla con el espejo de Erised de Harry Potter. Quien se mira en ese espejo ve su deseo más profundo. La AGI funciona como ese espejo. Cuando Sam Altman habla de la AGI, sostiene ese espejo metafórico y la gente ve lo que más desea: el fin de la pobreza, un crecimiento económico masivo, curas para el cáncer. ¿Quién no ha tenido un ser querido que haya sufrido cáncer? Cuando se lanzan promesas tan cargadas de emoción, la gente quiere creer, aunque no entienda realmente cómo podrían hacerse realidad. Esa dinámica se está reproduciendo ahora a escala global.
Hablemos de gobernanza, porque mis alumnos y yo hemos pasado meses intentando entender la estructura de OpenAI. Está la organización sin ánimo de lucro original, la entidad con ánimo de lucro con límite de beneficios, complejos acuerdos bajo la ley de Delaware… Parece casi un caso práctico sobre cómo construir un imperio. ¿Cómo interpretas el origen de esta estructura?
Con el tiempo he desarrollado una hipótesis. No creo que Altman y Musk se sentaran al principio a diseñar conscientemente esta elaborada transición de organización sin ánimo de lucro a gigante comercial. Creo que desde el inicio sabían que querían crear el laboratorio líder, uno capaz de superar a Google, que entonces era el actor principal. Altman entendió que el primer cuello de botella no era el capital, sino el talento. Para atraer a los mejores profesionales de Google, OpenAI no podía competir en dinero —Google siempre podía pagar más—, así que decidió competir en misión.
La forma más potente de demostrar compromiso con una misión es crear una organización sin ánimo de lucro. Eso fue lo que hicieron. Reclutaron a personas como Ilya Sutskever con un argumento muy claro: «¿Quieres pasar tu vida creando productos para una empresa o trabajar en algo más grande, en beneficio de la humanidad?». Una vez resuelto el problema del talento, la organización sin ánimo de lucro había cumplido esencialmente su función.
Después, el cuello de botella pasó a ser el capital. OpenAI optó por un enfoque obsesionado con la escala: construir superordenadores cada vez más grandes y entrenar modelos cada vez mayores. Eso es extremadamente caro, así que crearon la entidad con ánimo de lucro para recaudar fondos. Como la organización sin ánimo de lucro ya existía, la colocaron por encima de la estructura comercial. El resultado fue una estructura muy inestable. Los primeros empleados pensaban que se unían a una organización sin ánimo de lucro; los contratados después creían que entraban en una startup normal. OpenAI se convirtió en la única organización sobre la que he informado en la que los empleados discrepaban de forma fundamental sobre si trabajaban o no en una empresa.
Esa tensión —misión frente a beneficio, sin ánimo de lucro frente a startup— generó conflictos constantes sobre la estrategia. También sentó las bases para el despido y la posterior readmisión de Altman. Algunas personas pensaban que estaba empujando a la organización cada vez más hacia un modelo de empresa convencional, alejándola de su misión original. Al mismo tiempo, existían incentivos financieros muy potentes en la dirección contraria: se estaba preparando una gran oferta de recompra de acciones y los empleados podían ganar millones. La estructura sin ánimo de lucro y los incentivos con ánimo de lucro acabaron chocando.
El último giro es que OpenAI se ha convertido, de facto, en una empresa con ánimo de lucro sin ambigüedades. La organización sin ánimo de lucro sigue existiendo con fines filantrópicos, pero ya no gobierna formalmente la entidad comercial. Hubo una intensa labor de presión para que los reguladores de Delaware y California aprobaran esa transición. Es un ejemplo muy claro de cómo una organización puede empezar con un relato caritativo y acabar siendo una empresa convencional y muy rentable, sin perder del todo el aura de su misión original.
Todo esto conecta con un patrón más amplio que hemos visto en otros líderes tecnológicos, como Steve Jobs o Elon Musk, celebrados como visionarios pero con personalidades extremadamente difíciles. ¿Hay algo en la creación de este tipo de empresas que exija un determinado tipo de persona?
Creo que es un círculo vicioso. Probablemente hay un tipo particular de ego que lleva a alguien a pensar que debe crear una empresa con la ambición de influir en la vida de miles de millones de personas. Cuando esa persona tiene cierto éxito, el poder refuerza ese ego. Estar en esa posición te aísla de la crítica; dejas de rendir cuentas ante nadie. Te acostumbras a hacer lo que quieres sin fricciones. Al mismo tiempo, aumentan las críticas públicas a tus acciones, a menudo con motivos fundados, y eso puede endurecer todavía más tu postura. Todo ello alimenta un bucle en el que las personas se convierten en versiones cada vez más extremas de sí mismas.
Una de las cosas que más me preocupa es el impacto de estos imperios en la democracia. Los líderes electos saben que existen contrapesos y que, al final, los ciudadanos pueden echarlos con su voto. Pero los directores ejecutivos de las grandes tecnológicas no son elegidos. Con la IA generativa, el análisis dirigido y plataformas gigantescas, disponen de herramientas capaces de influir profundamente en la opinión pública. ¿Hacia dónde crees que nos dirigimos?
Si permitimos que estas empresas sigan acumulando recursos y energía, construyendo todas las infraestructuras que quieran y haciendo crecer sus modelos a escalas sin precedentes, creo que regresaremos a una era de imperios. Cuando hablo de nuevas formas de imperio, lo digo muy en serio. En un mundo así, la democracia no sobrevive. Democracia e imperio son conceptos antitéticos. No pueden existir democracias sanas cuando un pequeño grupo de personas en la cúspide está configurando la vida de miles de millones de personas en todo el mundo.
Por eso creo firmemente que debemos hacer todo lo posible para exigir responsabilidades a estas empresas. El objetivo no es que desaparezcan. El objetivo es que dejen de ser imperios. Las empresas no tienen por qué ser imperios. Muchas ofrecen bienes y servicios útiles dentro de un intercambio justo de valor. El problema de los gigantes actuales de la IA es que están explotando y extrayendo mucho más valor del que devuelven. Tenemos que acabar con ese patrón si queremos preservar la libertad, la capacidad de acción, la dignidad, las oportunidades económicas futuras y, en última instancia, la capacidad de las personas para autogobernarse y decidir su propio futuro, que es el núcleo mismo de la democracia.
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