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No a la renovación de las bases de Rota y Morón

Tortuga Antimilitar - 27 November, 2025 - 00:00

El convenio vigente que regula la presencia de Estados Unidos en las bases militares de Rota y Morón vence el 22 de mayo de 2026.

Ecologistas en Acción publica un manifiesto en el que exige que no se renueven estas instalaciones en el nuevo convenio.

La organización ecologista anuncia que esta será también una de las reivindicaciones que se exigirán en las próximas movilizaciones descentralizadas contra el genocidio en Palestina de los días 28, 29 y 30 de noviembre.

El convenio entre Estados Unidos y España se firmó por primera vez el 1 de diciembre de 1988. Desde entonces, fue enmendado y prorrogado varias veces con un periodo de vigencia de ocho años a partir del 21 de mayo del 2013, fecha desde la que se prorroga de manera automática por períodos anuales, salvo que alguna de las partes lo quiera denunciar.

Por ello, y coincidiendo con el papel de Estados Unidos en el genocidio en Palestina, Ecologistas en Acción considera que es un buen momento para que el Gobierno español traslade sus declaraciones pacifistas sobre Palestina a hechos y denuncie el acuerdo con Estados Unidos.

A continuación se transcribe el manifiesto de la organización ecologista.

No a la renovación de las bases de Rota y Morón

Las bases militares de EE UU en el mundo tienen un papel directo en el genocidio contra el pueblo palestino. El convenio permite el envío de armas a Israel, pese al embargo. La gran potencia mundial guerrera y ofensiva es la autora directa o instigadora de decenas de casos de crímenes contra la humanidad. Así ha sido desde el fin de la II guerra mundial (incluso desde antes), tal y como se explica en ‘El imperio ha estado siempre aquí'. No son bases para la seguridad ni para la defensa.

La situación mundial se asemeja cada vez más a la del terrible momento de la historia en el que las grandes potencias dejaron hacer o alentaron a Hitler, Franco y Musolini.

Nuestro grito permanente “Otan No, bases fuera”, en todas las movilizaciones en las que participamos tiene aún más sentido hoy, en estos días en que es evidente que Estados Unidos ya está actuando sin disimulo ni control alguno. Esto ya fue evidente en su devastadora invasión sobre Iraq y Afganistán. El uso de las bases por parte de la CIA para trasladar a presos a sus cárceles secretas, en las que fueron torturados y no tuvieron garantías judiciales, no puede olvidarse.

Ecologistas en Acción siempre hemos argumentado que el regalo de nuestro territorio a una potencia ofensiva cada vez más descontrolada, no es solo una sumisión brutal de nuestra soberanía, sino que nos hace cómplices de los actos contra la humanidad y de los genocidios, además de poner nuestra propia seguridad en peligro, enemistándonos con los pueblos agredidos, colocándonos en el lado “malo” de la historia. Tener aquí esas bases militares va contra los valores del pacifismo y contra la naturaleza.

El convenio vigente que regula la presencia de Estados Unidos en las bases militares de Rota y de Morón vence exactamente el 22 de mayo de 2026. Este convenio fue firmado el 1 de diciembre de 1988; y fue enmendado y prorrogado varias veces con un periodo de vigencia de ocho años a partir del 21 de mayo del 2013. Desde entonces, se ha prorrogado de manera automática por períodos anuales, salvo que alguna de las partes lo quiera denunciar.

Durante estos años, las dos bases han seguido modernizando, ampliando y adaptando los muelles para desembarco de barcos españoles y estadounidenses. Gracias a ello, puede servir de lanzadera militar hacia el suroeste asiático, esperándose la llegada de las fragatas F-110 a la base de Rota. De hecho, la ministra Margarita Robles confirmó que Estados Unidos usa aviones cisterna para reabastecer a sus aviones que van destino al Oriente medio, Gaza e Irán.

Por todo ello, ahora es un buen momento para que el Gobierno español traslade su retórica pacifista en Palestina a hechos, y gestione la no renovación del acuerdo con Estados Unidos.

Denunciar el convenio de las bases de Morón y Rota debe volver a ser una clara reivindicación de la sociedad española. Así lo pedimos también en las movilizaciones previstas para los próximos días 28, 29 y 30 de noviembre.

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Seis activistas contra la industria militar israelí llevan casi un mes en huelga de hambre en una prisión del Reino Unido

Tortuga Antimilitar - 27 November, 2025 - 00:00

Ver también:
Una sucesión de impactantes acciones directas de Palestine Action pone contra las cuerdas a la industria armamentística de Reino Unido vinculada a Israel

Huelgas de hambre en Filton: seis personas se están muriendo en cárceles británicas y nadie lo detiene

Seis personas mueren de hambre en las cárceles británicas en este momento porque el gobierno no los dejará ir a juicio, no los dejará en libertad bajo fianza y no dejará de armar a los militares que están matando a niños en Gaza.

Sus nombres son Teuta Hoxha, Kamran Ahmed, Qesser Zurah, Amu Gibb, Heba Muraisi y Jon Cink.

Han estado rechazando la comida desde el 2 de noviembre de 2025. Hoy es 22 de noviembre. Eso es 21 días. Sus cuerpos se están comiendo a sí mismos. Sus corazones se están rompiendo. Podrían morir hoy, mañana o la semana que viene.​

No son criminales condenados, todavía no han tenido un juicio justo. Han estado encerrados durante más de un año, esperando. Algunos esperarán dos años antes de que vean una sala de audiencias. El límite legal normal para esperar en la cárcel antes del juicio es de 182 días. Han pasado eso. El gobierno británico los mantiene como rehenes.​

¿Qué hicieron ellos? Pintaron aviones y entraron en una fábrica de armas. Nadie resultó herido. Dañaron la propiedad. Propiedad que pertenece a una empresa que fabrica las bombas y drones matando a miles de personas en Gaza (aljazeera).​

Lo que realmente hicieron

En agosto de 2024, activistas irrumpieron en una fábrica de Elbit Systems en Filton, cerca de Bristol. Elbit es una compañía de armas israelí. Fabrica drones, misiles, sistemas de objetivos y equipos de guerra electrónica. Suministra al ejército israelí. Esas armas se están utilizando en Gaza en este momento.​

Los activistas rompieron ventanas, dañaron maquinaria y pintaron paredes con aerosol. Se filmaron a sí mismos haciéndolo y publicaron el video en línea. Intentaban detener la producción de armas. Fueron detenidos el mismo día.​

Cuatro de los huelguistas de hambre son parte de ese grupo, llamado Filton 24. Dos más son de otra acción en la RAF Brize Norton en junio de 2025, donde los activistas rociaron pintura roja en aviones militares. De nuevo, nadie resultó herido.​

Eso es todo. Pintura en aerosol. Ventanas rotas. Equipos dañados. Acción directa no violenta contra un fabricante de armas.​

¿Qué les está pasando

Han estado en prisión desde sus arrestos. No sentenciado. No condenado. Sólo estaba retenido. Los cargos son daños criminales, robo agravado y desorden violento. No se trata de cargos de terrorismo. Pero la policía está utilizando los poderes antiterroristas para retenerlos de todos modos.​

El 5 de julio de 2025, el gobierno prohibió la Acción Palestina y la convirtió en una organización terrorista. Es la primera vez en la historia británica que un grupo de protesta no violento ha sido prohibido como terrorista. La ley dice que cualquier persona que apoye la Acción Palestina, cualquiera que tenga un cartel, comparta un puesto o incluso exprese su apoyo, puede ser encarcelado durante 14 años.

Desde julio, más de 2.100 personas han sido arrestadas bajo las leyes terroristas solo por guardar pancartas o asistir a protestas. Eso es más arrestos que durante toda la guerra contra el terrorismo.​

Los seis huelguistas de hambre se encuentran en este marco. Son tratados como terroristas a pesar de que no se han presentado cargos de terrorismo contra ellos.​
Lo que el hambre le hace a un cuerpo humano

Teuta Hoxha se declaró en huelga de hambre una vez antes, en agosto de 2025. Ella rechazó la comida durante 22 días. Al final, su cabello se estaba cayendo. Su piel cambió de color. Su nivel de azúcar en la sangre cayó tan bajo que apenas podía soportar. Su cuerpo estaba produciendo cetonas, lo que significa que se había quedado sin grasa y comenzó a comer músculo. Los médicos advirtieron que podría tener un ataque al corazón en cualquier momento.

La prisión retrasó la ayuda médica durante ocho días. Tuvo que rogar por electrolitos para mantener su corazón latiendo. Llegaron el día 18. Detuvo la huelga porque su familia le rogó que sobreviviera.

Ella comenzó de nuevo el 9 de noviembre. Otros cinco se unieron a ella el 2 de noviembre. Ahora ya han pasado tres semanas (5pillarsuk).​

Esto es lo que le sucede a un cuerpo cuando deja de comer.​

Días 1 a 3: Su cuerpo quema el azúcar almacenado en el hígado y los músculos. Te sientes hambriento, débil, mareado. Dolores de cabeza. Su nivel de azúcar en la sangre baja.

Días 3 a 10: Su cuerpo cambia a quemar grasa. Esto se llama cetosis. Pierdes peso rápido. Te sientes agotado, irritable, débil. La presión arterial baja. Usted puede desmayarse.

Días 10 a 21: Tu cuerpo se queda sin grasa. Empieza a comer músculo. Eso incluye tu corazón. Tu corazón es un músculo. Se debilita. Su sistema inmunológico colapsa. Tu cuerpo ya no puede equilibrar su propia química. Los electrolitos, sodio, potasio, magnesio, salen mal. Cuando eso sucede, tu corazón se detiene (tb).​

Esta es la ventana donde la gente muere. No por el hambre misma, sino por su corazón.

Más allá de tres semanas: No puedes soportar. No se puede pensar con claridad. Tú alucinas. Los órganos empiezan a cerrarse. Te deslizas en coma. La muerte llega muy rápido en este punto, dentro de horas, no en días.​

La investigación médica sobre 13 huelguistas de hambre que murieron muestra que el tiempo promedio fue de 63 días. El más corto fue 42 días. La más larga fue de 79 días. Pero esos son promedios. Si eres pequeño, si ya no estás bien, si la prisión no te da apoyo médico, mueres más rápido.​

Los huelguistas de hambre de Filton ya están en el día 22. Están en la zona de peligro.​

Y aquí está la parte más cruel: si se detienen ahora y tratan de comer de nuevo, eso también puede matarlos. Se llama síndrome de realimentación. Cuando un cuerpo hambriento vuelve a recibir comida, el cambio repentino en la química causa insuficiencia cardíaca, convulsiones y muerte. Después de dos semanas sin comida, no se puede comer. Necesita supervisión médica, realimentación lenta, monitoreo de electrolitos. En la cárcel, eso significa confiar en el mismo sistema que te permite morir de hambre en primer lugar.​

Comparar esto con otros crímenes

Seamos muy claros sobre lo que estamos comparando aquí.

¿Qué te hace ganar la fianza en Gran Bretaña

Puede matar a alguien mientras conduce y obtener la fianza. Puede cometer fraude por valor de millones y obtener una fianza. Puede vencer a alguien inconsciente y obtener la fianza.

Rolf Harris, condenado por 12 cargos de asalto indecente contra niños, recibió la fianza y fue libre mientras esperaba la sentencia. Gary Glitter, pedófilo condenado, recibió la fianza varias veces.

En 2023, a un hombre en Londres se le concedió la fianza después de ser acusado de violación. Luego volvió a violar mientras estaba en libertad bajo fianza. La fianza se otorga rutinariamente por delitos violentos, delitos sexuales y fraude grave.

El principio legal es simple: eres inocente hasta que se demuestre su culpabilidad. La prisión preventiva, mantener a alguien en la cárcel antes del juicio, se supone que es rara, se usa solo cuando alguien es un riesgo de fuga o un peligro para el público.

Lo que hizo el Filton 24

Rompieron ventanas y pintaron con aerosol una fábrica. Dañaron el equipo utilizado para fabricar armas. Nadie resultó herido. Nadie fue amenazado. Se filmaron a sí mismos y lo publicaron en línea, por lo que claramente no estaban tratando de esconderse.​

Han estado en la cárcel por más de un año. Sin fianza. Sin juicio.

¿Qué es lo que no te hace recibir ningún castigo

Hablemos de las personas que fabrican y venden las armas.

Elbit Systems suministra a los militares israelíes drones, sistemas de ataque, bombas y tecnología de guerra electrónica. Esas armas se están utilizando en Gaza en este momento. Las muertes palestinas desde octubre de 2023 exceden las 68.000, según las cifras publicadas por las autoridades sanitarias con sede en Gaza y los analistas independientes. La mayoría de ellos civiles, muchos de ellos niños. Hospitales, escuelas, campamentos de refugiados y edificios residenciales han sido bombardeados.​

Los ejecutivos de Elbit no están en la cárcel. No están en juicio. Tienen contratos gubernamentales por valor de miles de millones. En agosto de 2025, el Ministerio de Defensa se estaba preparando para otorgar a Elbit un contrato de £ 2 mil millones. En noviembre de 2021, Elbit ganó un contrato de £ 73 millones para proporcionar sistemas de guerra electrónica para la Royal Navy.​

Dos ex funcionarios del Ministerio de Defensa ahora forman parte de la junta directiva de Elbit UK: Sir Simon Bollom, que solía dirigir Equipo y Apoyo de Defensa, y Sir Mark Poffley, ex subjefe del personal de defensa. Pasaron de empleos del gobierno que supervisaban los contratos de armas a empleos corporativos en una empresa que gana esos contratos. A eso se le llama la puerta giratoria. Es legal pero no está bien.

Así que la gente que hace las bombas que matan a los niños recibe dinero del gobierno y títulos de caballero. Las personas que intentan detener las bombas tienen un año de cárcel sin juicio, y luego se mueren de hambre.​

¿Qué más hace estar tiempo en la cárcel?

El colapso financiero de 2008 fue causado por los banqueros que apuestan con el dinero de otras personas, mienten sobre el riesgo y colapsan la economía global. Millones de personas perdieron sus hogares y empleos. En Gran Bretaña, ni un solo banquero fue a la cárcel.

El escándalo de la Oficina de Correos vio a subdirectores de correos inocentes procesados, en bancarrota y encarcelados en base a un sistema informático defectuoso. Los ejecutivos que lo encubrieron y presionaron por enjuiciamientos no han enfrentado cargos penales.

Durante COVID, el gobierno entregó miles de millones en contratos a amigos y donantes a través de un “carril VIP” para equipos de protección personal. Gran parte del equipo era inutilizable. Nadie ha sido procesado.

En 2003, Tony Blair llevó a Gran Bretaña a la guerra de Irak basada en una mentira sobre las armas de destrucción masiva. Más de un millón de personas murieron. Blair nunca ha sido acusado. Ahora es un consultor y enviado altamente remunerado.

Contrasta que con seis personas que pintaron con aerosol una fábrica y ahora han estado encerradas durante más de un año sin juicio, muriendo de hambre porque el estado no los dejará ir.​

Los medios de comunicación están enterrando esta historia

Lo que dice la prensa de derecha

El periódico The Sun llama a la Acción Palestina “matones pro-palestinos”. Publicó múltiples historias sobre la “sonda terrorista” en la acción del avión Brize Norton, enfatizando el daño de £ 7 millones a los aviones. Describe a los activistas como extremistas y amenazas a la seguridad.

El Sol no ha cubierto la huelga de hambre. Ha cubierto los arrestos, los cargos, el fracaso de seguridad que permitió a los activistas entrar en una base de la RAF y la prohibición de la Acción Palestina como un grupo terrorista. No ha cubierto el hecho de que seis personas mueren de hambre en la cárcel.​

El Daily Mail y el Telegraph siguen el mismo patrón. El Telegraph emitió una sentencia sobre el anuncio de la huelga de hambre en octubre: “Activistas encarcelados de la Acción Palestina en espera de juicio por presuntamente destrozar dos aviones de la RAF se declararán en huelga de hambre”. Sin seguimiento. Sin actualizaciones. No se menciona que ahora es la semana tres y la gente podría morir.

La víctima en estas historias es siempre el avión o el Ministerio de Defensa. La cifra de daños, £ 7 millones, aparece en cada titular. La gente en la cárcel es ruido de fondo.

Lo que dice la BBC

Casi nada. La BBC cubrió protestas y arrestos relacionados con la Acción Palestina en breves informes de estilo cable. No ha cubierto significativamente la huelga de hambre en sí.​

Durante la huelga de hambre de 1981, la investigación académica encontró que la cobertura de la BBC estaba “condicionada por la política gubernamental”, tratando las huelgas de hambre como tácticas del IRA en lugar de protestas genuinas enraizadas en agravios reales. El gobierno de Margaret Thatcher presionó con éxito a la BBC para que aceptara la línea de que los huelguistas de hambre eran criminales, no presos políticos. De 1988 a 1994, la BBC fue prohibida de transmitir voces del IRA.​

La BBC repite ese patrón ahora. Enmarca la Acción Palestina como un grupo terrorista proscrito en cada mención, y no se detiene en el hecho de que la gente está muriendo.​

Lo que dice la prensa liberal

The Guardian, Observer, and Independent han cubierto la huelga de hambre. Han llamado a Teuta Hoxha y han descrito su condición médica. Han citado a los médicos que advierten sobre el riesgo cardíaco. Han explicado las demandas de los presos.​

Pero incluso estos medios enmarcan la historia dentro de un contenedor de terrorismo y crimen. Cada artículo repite que la Acción Palestina es una organización terrorista proscrita. Cada artículo enfatiza los cargos: robo agravado, daño criminal, conspiración. Cada artículo dice que hay un “eslabón terrorista”, a pesar de que no se han presentado cargos de terrorismo).​

El resultado es que incluso la cobertura simpática hace que los presos suenen peligrosos. Lees el artículo de The Guardian y sales pensando: bueno, tal vez hicieron algo serio, tal vez el estado tiene una razón.​

El Estado no tiene razón. Tiene poder.​

¿Qué pasó en 1981

En 1981, Bobby Sands y otros nueve prisioneros republicanos irlandeses murieron de hambre en Irlanda del Norte. Exigían un estatus político: reconocimiento de que eran prisioneros de guerra, no criminales.

Margaret Thatcher se negó. Su línea era: “El crimen es crimen es crimen. No es político”. La prensa británica llamó a Sands un terrorista, un criminal, un asesino. El Sol, cuatro días antes de su muerte, escribió: “Él es un criminal común que está siendo tratado como se merece”. ​

Pero Bobby Sands ganó una elección. El 9 de abril de 1981, 40 días después de su huelga de hambre, fue elegido diputado por Fermanagh y Tyrone del Sur. Obtuvo 30,492 votos. Ganó porque decenas de miles de personas en Irlanda del Norte lo vieron como un preso político, no como un criminal. ​

Ese resultado electoral obligó a la prensa británica a cubrir la huelga todos los días. Todavía eran hostiles. Todavía lo llamaban terrorista. Pero ya no podían ignorarlo. Todos los días, los periódicos informaban cuántos días había estado sin comida. Describieron su condición. Entrevistaron a su familia. ​

Bobby Sands murió el 5 de mayo de 1981, después de 66 días sin comida. Cien mil personas asistieron a su funeral. Los disturbios estallaron en Irlanda del Norte. Nueve más huelguistas murieron después de él. Cada vez que uno moría, la violencia explotaba. 61 personas murieron en los disturbios que siguieron a las muertes. ​

El estado británico estaba aterrorizado. No porque se preocupara por los huelguistas de hambre, sino porque temía lo que pasaría si morían. Temía disturbios, temía un aumento electoral para el Sinn Féin, temía perder el control. ​

Por qué 2025 es diferente

Los huelguistas de hambre de Filton no son diputados. No tienen 30.000 votos detrás de ellos. No tienen disturbios esperando si mueren. ​

Desde 1981, el Estado británico ha construido nuevas herramientas para controlar la protesta. Puede prohibir a una organización como terrorista y hacer que sea ilegal apoyarlas. Puede arrestar a miles de personas solo por sostener carteles. Puede retener a personas durante años sin juicio utilizando poderes antiterroristas (derechos de la libertad). ​

Ya no necesita negociar. Sólo puede esperar.​

En 1981, las personas en huelga de hambre eran europeos blancos. El conflicto se produjo en suelo británico. La prensa no podía ignorarlo por completo, incluso cuando lo deseaba. ​

En 2025, los huelguistas de hambre están protestando por Gaza. Gaza está muy lejos. Los palestinos no son blancos. Los medios de comunicación ya han normalizado sus muertes. Si cientos de niños palestinos pueden morir de hambre en la televisión y apenas hace la noticia, seis activistas que mueren de hambre en las cárceles británicas pueden ser, por esa fría lógica, ignoradas por completo.

Y hay una cosa más. En 1981, la solidaridad con los huelguistas de hambre era legal. Podrías marchar, podrías protestar, podrías poner un cartel de Bobby Sands. En 2025, expresar su apoyo a la Acción Palestina es un crimen. Usted puede ser encarcelado por 14 años.​

Así que la solidaridad es subterránea. Es más silencioso. Y el gobierno sabe eso.

La historia de Gran Bretaña en hacer esto

Gran Bretaña tiene forma. Esto no es nuevo.

Irlanda

Gran Bretaña ocupó Irlanda durante 800 años. Durante la Gran Hambruna de 1845-1852, más de un millón de irlandeses murieron de hambre mientras Irlanda exportaba alimentos a Inglaterra. El gobierno británico no detuvo las exportaciones. Llamó a la hambruna un acto de Dios y dejó morir a la gente.

Durante la Guerra de Independencia de Irlanda y los Problemas, Gran Bretaña encarceló a los republicanos irlandeses sin juicio utilizando el internamiento. Torturaba a los presos. Les negó el estatus político y los trató como criminales. Los dejó morir en huelga de hambre en lugar de admitir que se trataba de un conflicto político. ​

India

Gran Bretaña ocupó la India durante 200 años. Durante la hambruna de Bengala de 1943, hasta tres millones de personas murieron de hambre. Winston Churchill desvió la comida de Bengala a los soldados y arsenales británicos. Cuando se le habló de la hambruna, dijo: “¿Por qué Gandhi no ha muerto todavía?”. Culpó a los indios por “criarse como conejos”.

Gran Bretaña encarceló a activistas de la independencia india sin juicio, los torturó y masacró a manifestantes (cognizancejournal). La masacre de Amritsar en 1919 vio a las tropas británicas abrir fuego contra una multitud desarmada, matando al menos a 379 personas e hiriendo a más de 1.000.

Kenia

Durante el levantamiento de Mau Mau en la década de 1950, Gran Bretaña detuvo a más de 150.000 kenianos sin juicio en campos de concentración (bbc). Los presos fueron torturados, golpeados, agredidos sexualmente y hambrientos (archivo nacional). Decenas de miles murieron. El gobierno británico lo negó durante décadas. En 2013, finalmente admitió los crímenes y pagó una indemnización a los sobrevivientes.

Palestina

Gran Bretaña ocupó Palestina de 1917 a 1948 bajo el sistema de mandato. Prometió la tierra tanto a judíos como a árabes, jugando uno contra el otro (yale). Cuando los palestinos protestaron, Gran Bretaña los aplastó con arrestos masivos, torturas, demoliciones de viviendas y ejecuciones. En 1948, Gran Bretaña entregó el desastre al nuevo estado de Israel y se alejó.

La Declaración de Balfour, emitida el 2 de noviembre de 1917, prometió un “hogar nacional para el pueblo judío” en Palestina sin consultar a los palestinos que vivían allí. Los huelguistas de hambre eligieron el 2 de noviembre de 2025, el aniversario de esa declaración, para comenzar su huelga. Están diciendo: aquí es donde comenzó, y aquí es donde trazamos la línea.​

El patrón

El patrón de Gran Bretaña es claro. Ocupa, explota, aplasta la resistencia y llama a la resistencia terrorismo. Encierra a la gente sin juicio, tortura, se muere de hambre y espera a que mueran. Luego, décadas más tarde, admite que estaba mal y paga una compensación a quien se quede.

Ahora mismo, lo está haciendo de nuevo. Seis personas se mueren de hambre en cárceles británicas por intentar detener un genocidio. El gobierno los llama terroristas. La prensa los ignora. Y en 30 años, habrá una investigación pública, y el estado dirá: lo sentimos, cometimos errores, se han aprendido lecciones.​

Pero para entonces, estos seis estarán muertos.​

Por qué debería importarte.

¿Te importa el estado de derecho?

En Gran Bretaña, se supone que usted es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Se supone que debe obtener la fianza a menos que sea un peligro grave o un riesgo de fuga. Se supone que debes tener un juicio dentro de un tiempo razonable.​

Estas seis personas han estado en la cárcel durante más de un año sin juicio. Algunos esperan dos años. El límite legal es de 182 días. Se les ha negado la libertad bajo fianza. No están acusados de terrorismo, pero están bajo poderes terroristas.​

Si el gobierno puede hacerles esto, puede hacerlo a usted.

​No se trata de izquierda o derecha. Se trata del poder. Cuando el estado puede encerrar a la gente sin juicio, matarlos de hambre e ignorarlos, todos están menos seguros. Porque el Estado nunca se detiene en un grupo. Siempre se expande.​

Si toleras esto, tus hijos serán los siguientes.

¿Qué pasa si mueren?

Si estas seis personas mueren, el gobierno dirá que decidieron morir. Dirá que eran extremistas, que eran criminales, que fueron manipulados por una organización terrorista. Dirá que el estado ofreció atención médica y se negaron. Dirá que sus muertes son una tragedia, pero la ley debe ser respetada.​

La prensa ejecutará esa línea. The Sun dirá que fueron matones que obtuvieron lo que se merecían. El Telegraph escribirá un artículo de comentario sobre el estado de derecho. La BBC hará un breve boletín y seguirá adelante.​

No habrá ninguna investigación. No habrá responsabilidad. No habrá ninguna disculpa.

Y la ley seguirá ahí. El poder de prohibir a los grupos de protesta, arrestar a miles, encarcelar a personas durante años sin juicio, todo seguirá ahí. Y se volverá a utilizar. Y de nuevo.​

Porque eso es lo que hace el poder. Se expande. Se prueba los límites. Ve cuánto puede salirse con la suya. Y si nadie lo detiene, sigue.​

Eso es lo que está pasando ahora. El gobierno británico está probando hasta dónde puede llegar. ¿Puede prohibir a un grupo de protesta no violento como terroristas? Sí, lo hizo en julio. ¿Puede encarcelar a la gente por tener carteles? Sí, más de 2.100 arrestos hasta el momento. ¿Puede retener a la gente durante más de un año sin juicio? Sí, el Filton 24 y el Brize Norton Five son la prueba. ¿Puede permitir que mueran de hambre en la cárcel? Estamos a punto de averiguarlo.​

Y si puede, si seis personas mueren y no pasa nada, entonces el gobierno sabe que puede hacer cualquier cosa.​​

Lo que tiene que suceder ahora mismo

Estas seis personas necesitan ser liberadas inmediatamente. No en un mes. No después del juicio. Ahora.​

Han estado en huelga de hambre durante 21 días. Están en la zona de peligro. Hoy podrían morir. Cada hora que pasa, el riesgo aumenta.​

Los cargos en su contra son daños a la propiedad. No se les acusa de matar a nadie, herir a nadie o amenazar a nadie. Se les acusa de romper ventanas y rociar pintura. En cualquier sistema legal normal, estarían en libertad bajo fianza. En cualquier sistema legal normal, su juicio habría ocurrido hace meses.​

El gobierno necesita abandonar el marco del terrorismo, otorgarles la fianza y darles una fecha de juicio. Y necesita describir la Acción Palestina, porque prohibir a un grupo de protesta no violento como terroristas es una desgracia legal y moral.​

Escribir a su diputado. Escribir al Ministro del Interior. Escribir a la cárcel. Protesta. Haz ruido. No dejes que estas seis personas mueran en silencio.​

Comparte esto. Habla de ello. No dejes que el silencio continúe. Porque el silencio es con lo que el gobierno cuenta. Es apostar a que a nadie le importará, que nadie se dará cuenta, que seis personas pueden morir en las cárceles británicas y no importará.​

Demuéstrales que están equivocados.

Traducido del inglés por Tortuga, con traductor automático.

Fuente: https://alimcforever.substack.com/p...

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Buscar en la basura

Tortuga Antimilitar - 27 November, 2025 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

Se mantiene en Elx la solidadaridad con las víctimas de las guerras

Tortuga Antimilitar - 26 November, 2025 - 00:01

Grup Antimilitarista Tortuga.

Como todos los días 24 de cada mes, convocadas por Elx per la Pau, varias decenas de personas nos dimos cita en la céntrica Plaça i Baix d'Elx para expresarnos contra la guerra de Ucrania, el genocidio de Palestina y, en general, todas las guerras del mundo, y hacer una llamamiento a la Paz.

Como también viene siendo habitual, hubo tiempo para recordar cómo está la situación en Palestina, donde el genocidio no se ha detenido a pesar del cacareado alto el fuego. También recordamos la guerra de Ucrania que, a pesar de que estos días se debate una posible salida negociada a la misma, mantiene aún el fragor de los combates y los bombardeos.

También hubo un espacio para hacer presente otra sangrienta guerra-genocidio que está sucediendo estos días: la de Sudán.

En esta ocasión, además, entre texto y texto pudimos escuchar la lectura de decenas de nombres de niñas y niños palestinos asesinados por Israel.

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Noticias de Paz de noviembre: 'Vivas nos queremos, desarmadas, desmilitarizadas en Paz contra el milipatriarcado'

Tortuga Antimilitar - 26 November, 2025 - 00:00

En este PROGRAMA DE NOTICIAS DE PAZ de Noviembre “Vivas nos queremos, desarmadas, desmilitarizadas en Paz contra el Milipatriarcado”, hartas de tantas violencias nos regalamos una entrevista para acercarnos a un análisis estructural imprescindible para que nuestras luchas estén enfocadas con buen sentido, porque nunca es tan oscuro y hay luces en encuentros internacionales, buscando y potenciando resistencias, de allá y de acá.

Nos acercaremos en el audio de la IRG a la realidad de genocidio en Sudán y conoceremos la historia de la carta de objetores de conciencia de Sudáfrica a jóvenes que viven en Israel. Hacemos parada especial en la resistencia de las mujeres del pueblo saharaui como referentes inspiradoras de lucha y recordando que seguimos abrasando con desobediencia la ley mordaza, la ley de extranjería... y finalizamos con una carta a nuestras infancias en Canarias y en todas partes. Bien regadas con la música de Tongo - Machirulo escóndete y Sudor Marika Feat. Tita Print - Vivas y Furiosas. Vivas todas y todes.

Escúchalo acá: https://go.ivoox.com/rf/163170526

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Se celebró el encuentro antimilitarista de Basoa, en Bizkaia

Tortuga Antimilitar - 25 November, 2025 - 00:01

Basoa (Artea, Bizkaia), 19 de octubre de 2025

El Encuentro Antimilitarista Basoa 2025, organizado por Alternativa Antimilitarista-MOC, se celebró los días 18 y 19 de octubre en Basoa – Defendatzaileen Etxea, un espacio comunitario situado en Artea, Bizkaia. Basoa, literalmente “el bosque”, funciona como un lugar simbólico y real de refugio, resistencia y encuentro, donde se experimentan formas de vida basadas en la autogestión, la horizontalidad y la vida sencilla. Su historia se vincula a la Red Artea, que desde 2016 ha dado cobijo a centenares de personas migrantes y refugiadas, transformando la ayuda humanitaria en una solidaridad que denuncia las causas estructurales de exclusión y violencia. Basoa encarna así una práctica cotidiana de resistencia y cuidado, coherente con el espíritu antimilitarista y los valores de la noviolencia, la desobediencia y la solidaridad activa.

El encuentro se convocó en respuesta a un contexto marcado por la normalización de la guerra, el creciente gasto militar, el rearme y la militarización de fronteras, fenómenos que generan violencia estructural, crisis humanitarias y graves obstáculos para el acceso de personas desplazadas a zonas de protección y seguridad. Frente a esta situación, Alternativa Antimilitarista-MOC propuso reflexionar sobre el estado actual del movimiento antimilitarista, sus líneas de acción y su intersección con luchas feministas, ecologistas y antirracistas, reforzando la idea de que el antimilitarismo actúa de manera transversal sobre múltiples frentes de injusticia y violencia.

El evento reunió a personas procedentes de distintos territorios del Estado vinculadas a la desobediencia civil y la resistencia noviolenta. La diversidad de generaciones y trayectorias permitió un diálogo intergeneracional e interterritorial, poniendo en valor los 25 años de trayectoria colectiva, desde la finalización de la campaña de insumisión al servicio militar hasta la actualidad. Se trabajaron aprendizajes clave: transmisión de herramientas de noviolencia y desobediencia civil, apertura a nuevos espacios de acción, fortalecimiento de vínculos con otros movimientos emancipatorios, colaboración entre colectivos y organización autogestionada.

En este marco se abordaron temas centrales del antimilitarismo contemporáneo, planteando, desde la desobediencia y la noviolencia como estrategias políticas, las luchas contra el gasto militar y el rearme, así como contra la industria armamentística, sostenidas por la economía de guerra, que en aplicación de una feroz lógica militar y conduce a recortes en gasto social. Se analizaron la militarización de fronteras, responsable de crisis humanitarias y obstáculos para el acceso a espacios de protección y seguridad, y la militarización de la sociedad, reflejada en la cultura de la guerra y el adoctrinamiento en escuelas. También se abordó la violencia estructural y los sistemas de coerción, incluidos los efectos de la Ley Mordaza.

A partir de este diagnóstico compartido, se formularon propuestas concretas para fortalecer redes locales, dar continuidad a las resistencias existentes y articular nuevas formas de acción antimilitarista, incorporando la construcción de alternativas de seguridad y paz activa, mediante modelos comunitarios, noviolencia y desobediencia civil.

Entre los aprendizajes más prácticos surgidos durante el encuentro, se destacaron algunos como reforzar la presencia en la calle, renovar la visibilidad y comunicación, producir argumentarios contextuales, abrir debates internos sobre organización y acción política, priorizar acciones pequeñas, humanas y sostenidas, y establecer colaboraciones realistas y puntuales con otros colectivos, fomentando la confianza y evitando forzar procesos colectivos que no fluyen.

El encuentro concluyó con una asamblea abierta destinada a sintetizar las conclusiones y acordar los próximos pasos del movimiento antimilitarista. Se espera que de Basoa emerjan nuevas alianzas, proyectos conjuntos y una visión renovada sobre cómo fortalecer la resistencia frente al militarismo y la violencia estructural, reafirmando que la defensa de la vida, la solidaridad y la desobediencia siguen siendo herramientas esenciales del movimiento.

Basoa (Artea, Bizkaia), 2025eko urriak 19

Urriko 18tik 19ra ospatu zen, Basoan, Basoa 2025 topaketa antimilitarista, Alternativa Antimilitarista-MOC mugimenduak antolatuta. Basoa – Defendatzaileen Etxea, Artean (Bizkaian) kokaturiko espazio kolektibo eta elkartua da. Leku sinboliko zein erreala da, non autokudeaketa, horizontaltasuna eta bizitza sinpleko esperientziak elkartzen diren. Artea Sarea delakoarekin dago lotuta, eta 2016tik ehunka errefuxiatu zein etorkinen aterpea izan da, emandako elkartasuna injustiziaren salaketan oinarrituta izanik, laguntza humanitarioa biolentzia eta esklusioaren kausa estrukturalen aurkako salaketa bihurtzuz. Basoan eguneroko erresistentzia eta elkar-zaintza praktikatzen da, ezbiolentzia, desobedientzia eta elkartasun aktiboaren baloreen arabera.

Topaketak egungo testuinguru militarizatuan du jatorria: gerraren normalizazioa, gora doan gastu militarra, berrarmatzea, mugaldeen militarizazioa… Gertakari horiek biolentzia estrukturala eta krisi humanitarioak sortzen dute, eta hainbat pertsonen desplazamenduak eragiten dute, babesa eta segurtasunaren bila. Egoera horren aurrean, Alternativa Antimilitarista-MOC-ek hausnarketa bat proposatzen du egungo mugimendu antimilitaristari buruz, bere ekintzarako bideak, eta beste hainbat burrukekiko ebakidura: burruka feminirista, ekologista eta arrazakeriaren aurkako borroka, besteak beste. Beraz, antimilitarismoak era transversalean egiten du lan, hainbat biolentzia eta injustiziei aurre eginez.

Desobedientzia zibilari eta erresistentzia ezbiolentziari lotutako Estatuko hainbat lurraldetako pertsonak bildu ziren ekitaldian. Belaunaldien eta ibilbideen aniztasunak belaunaldien eta lurraldeen arteko elkarrizketa ahalbidetu zuen, eta balioa eman zion 25 urteko ibilbide kolektiboari, soldadutzari intsumisio kanpaina amaitu zenetik gaur egunera arte. Funtsezko irakaspenak landu ziren: ezbiolentzia eta desobedientzia zibilerako tresnen transmisioa, ekintza eremu berrietara irekitzea, beste mugimendu emantzipatzaileekiko loturak sendotzea, kolektiboen arteko lankidetza eta erakunde autogestionatua.

Testuinguru horretan egungo antimilitarismoaren gai nagusiak jorratu ziren. Desobedientzia eta ezbiolentzia estrategia politiko gisa hartuta, gastu militarraren eta berrarmatzearen aurkako borrokak planteatu ziren, baita gerrako ekonomiak sostengatzen duen arma-industriaren aurkako borroka ere, logika militar basatia aplikatuz gastu sozialean murrizketak eragiten dituelako. Mugen militarizazioa eta dakartzan krisi humanitario eta babes eta segurtasun espazioetara iristeko oztopoak aztertu ziren, baita gizartearen militarizazioa ere, gerraren kulturan eta eskoletako doktrinamenduan islatua. Egiturazko indarkeria eta hertsadura-sistemak ere jorratu zituzten, Mozal Legearen eraginak barne.

Diagnostiko partekatu horretatik abiatuta, proposamen zehatzak egin ziren sare lokalak indartzeko, iada existitzen diren erresistentziei jarraipena emateko eta ekintza antimilitaristarako modu berriak artikulatzeko, segurtasun eta bake aktiborako alternatibak eraikiz, eredu komunitarioen, ezbiolentziaren eta desobedientzia zibilaren bidez.

Topaketan sortutako ikaskuntzarik praktikoenen artean, honako hauek nabarmendu ziren: kaleko presentzia indartzea, ikusgarritasuna eta komunikazioa berritzea, testuinguruko argumentuak sortzea, antolakuntza eta ekintza politikoari buruzko barne-eztabaidak irekitzea, ekintza txikiak, gizatiarrak eta iraunkorrak lehenestea, eta beste kolektibo batzuekiko lankidetza errealista eta puntualak ezartzea, elkar-konfidantza sustatuz eta jariorik ez duten prozesu kolektiboak behartzea saihestuz.

Topaketa amaitzeko, asanblada irekia egin zen, ondorioak laburbildu eta mugimendu antimilitaristaren hurrengo urratsak adosteko. Basoaren eskutik aliantza berriak, proiektu bateratuak eta militarismoaren eta biolentzia estrukturalaren aurkako erresistentzia sendotzeko ikuspegi berritua sortzea espero da, bizitzaren defentsa, elkartasuna eta desobedientzia mugimenduaren funtsezko tresnak izaten jarraitzen dutela berretsiz.

Fuente: https://www.sinkuartel.org/basoa-to...

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La defensa del valencià moviliza a 2.000 personas en Alacant

Tortuga Antimilitar - 25 November, 2025 - 00:00

Alex Domínguez
Sara Rodríguez

Alicante ha acogido este domingo una manifestación en defensa del valenciano convocada por la plataforma Alacant pel Valencià, integrada por más de cincuenta entidades educativas, culturales y sociales. Según la Subdelegación del Gobierno, unas 2.000 personas han recorrido el centro de la ciudad para denunciar lo que consideran un retroceso en los derechos lingüísticos.

La marcha ha partido pasadas las 12 horas desde las escaleras del IES Jorge Juan y ha avanzado hasta la plaza del Ayuntamiento entre consignas como "Escolta, Barcala, Alacant és valenciana" o "Alacant parla valencià". Los asistentes han dirigido también mensajes al portavoz de Vox en el consistorio, Mario Ortolà, con cánticos como "Ortolà, el teu nom és valencià".

La copresentadora de la plataforma, Marianela García, ha reclamado que "los derechos sociales y lingüísticos adquiridos no se pueden tocar ni se deben tocar", y ha defendido la necesidad de "alzar la voz" ante las decisiones del actual Gobierno valenciano (PP).

Entre los participantes se encontraba el síndic de Compromís en Les Corts, Joan Baldoví, quien ha denunciado que "hay gente que querría que desapareciéramos" y ha defendido que "el valenciano es un legado común que no se toca".

Declarar la ciudad castellanohablante

La protesta se produce en un momento de tensión por la política lingüística. En junio, el equipo de gobierno del PP aprobó junto con el apoyo de Vox solicitar a Les Corts que la ciudad deje de ser considerada zona de predominio lingüístico valenciano y pase a catalogarse como castellanohablante.

La convocatoria ha contado con la presencia de diversos cargos públicos y representantes institucionales. Han acudido la diputada en el Congreso Àgueda Micó (Compromís); la diputada autonómica y síndica adjunta de Compromís en Les Corts, Aitana Mas; los diputados autonómicos Yaissel Sánchez (PSOE) y Gerard Fullana (Compromís), el coordinador de Sumar en la Comunidad Valenciana, Xavier López; así como representantes de la política municipal. Entre ellos, la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Alicante, Ana Barceló; el portavoz de Compromís, Rafa Mas; y el portavoz de EU-Podemos, Manolo Copé.

"Plan de demolición lingüística"

Alacant pel Valencià sostiene que la situación actual supone "un momento crítico", con "amenazas sin precedentes a los derechos lingüísticos" y a los consensos alcanzados desde la aprobación de la Ley de Uso y Enseñanza del Valenciano (LUEV) hace más de cuarenta años.

La plataforma acusa al Consell y al Ayuntamiento de impulsar un "plan de demolición lingüística", citando medidas como la llamada Ley Rovira o Ley de Libertad Educativa, cambios en los currículos, críticas a la Academia Valenciana de la Lengua y la "manipulación" de la televisión pública.

Fuente: https://www.informacion.es/alicante...

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Cuando acaban las guerras

Tortuga Antimilitar - 25 November, 2025 - 00:00

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¿Quién paga el rearme que protege a los ricos?

Tortuga Antimilitar - 24 November, 2025 - 00:01

Juan Carlos Rois, Tortuga.

La movilización de recursos realizada por el consejo de ministros durante el año 2025 para el gasto militar español resulta brutal.

Según mis cuentas, y sumadas las aprobaciones de gasto ya presupuestado más todas las autorizaciones de gasto realizadas por Hacienda y todos los compromisos, contratos celebrados, ejecutados o en distintas fases administrativas o de ejecución de los diversos ministerios donde, además de defensa, se esconde gasto militar encubierto, en lo que llevamos de año llevamos involucrados más de 80.000 millones de euros que han pasado por delante de las narices del consejo de ministros para su aprobación, unas veces y para algunos de sus miembros suponemos que más entusiastas que otras.

Esta cifra es la cifra movilizada en bruto que ha pasado por delante del consejo de ministros, pero no es el gasto militar extraordinario (también incluye gasto presupuestado en lo presupuestos congelados desde hace años y gasto autorizado en años anteriores y pagado ahora) ni todo el gasto contable autorizado. Parte de esta elevada cantidad (más de 82.000 millones hasta el 18 de noviembre) pasa por diversas fases: se aprueba por Hacienda, pasa al ministerio correspondiente que realiza los diferentes acuerdos y contratos, se ejecuta este o en sucesivos años. Y por el camino le vamos perdiendo el rastro, a no ser que estemos pendientes de los diversos vericuetos por los que pasa y de las variopintas trampas por las que desaparece de unas cuentas que deberían (¿y por qué esas fuerzas de izquierda tan rotundas nunca lo han pedido hasta ahora en serio?) ser auditadas, suficientemente transparentes y comprensivas de todo el gasto militar, lo ejecute el ministerio o departamento y con cargo al programa o partida que lo ejecute.

Para la aprobación y ejecución material del gasto militar se acude a distintas figuras de despiste; autorización llana y transparente, créditos extraordinarios (que el tribunal de cuentas y el tribunal constitucional han dicho que no son nada legales) autorizaciones extra con cargo a los fondos de contingencia, subvenciones y ayudas a las industrias militares, encomiendas de gestión, ampliaciones de créditos previos y toda una retahíla de trucos que se sacan de la chistera para desesperación de quienes intentamos aclarar las cosas.

Importa destacar este dato que acuñamos como «movilización de recursos» porque con el mismo ponemos de manifiesto el deliberado colaboracionismo de los distintos ministros con el gasto militar: estas sumas, en las distintas fases señaladas, pasan por las narices del consejo de ministros para su autorización sin que se sepa que haya protestas o resistencias (y probablemente de haberlas se sabría, porque cuando el gobierno quiso hacer tributar el Salario mínimo le faltó tiempo a los ministros de Sumar para hacer pública su protesta a la salida de la sesión del consejo de ministros donde se abordó la cosas) por parte de nadie.

Hasta ahora la aprobación de gasto militar por el consejo de ministros seguía la tónica de la agosticidad en la aprobación. Es decir, que la mayoría se aprobaba en período previo y cercano a las vacaciones de agosto para despiste del respetable. Pero este año la cosa tiene sus picos y repuntes fuera del estío como pongo en este cuadro.

Para que no quepa dudas, acompaño al presente el cuadro de aprobación de gasto militar en las sesiones del consejo de ministros (pinchando aquí) hasta 18 de noviembre.

Se trata de autorizaciones de gasto que, como se dice, no sólo van a Defensa. También las pensiones militares que gestiona Hacienda, la guardia civil que pertenece a Interior, Industria, Exteriores, los organismos autónomos militares, Transición Ecológica, Ciencia e Innovación, y otros se llevan una parte del pastel.

La distribución anterior no es moco de pavo, Demuestra la transversalidad del gasto militar aprobado y, por decirlo así, la militancia militarista de muchos ministerios.
Por otra parte, la evolución de los avances de la IGAE sobre gasto ejecutado nos permite sacar otra conclusión aparatosa.

Hasta septiembre (ultimo avance publicado por IGAE) el gasto militar contabilizado en el ministerio de defensa supone ya un aumento sobre el gasto previsto de más de 6.567 millones de euros que Defensa se calza por encima de lo presupuestado (hasta septiembre).

El dato es llamativo no solo por el enorme pelotazo que recibe, sino porque lo podemos comparar con otros rubros han visto disminuidos sus ingresos y cuentan con «descuentos» significativos. Lo vemos en el cuadro siguiente.

IGAE nos da otras malas noticias en septiembre. Esta vez referidas a la deuda acumulada y a los créditos plurianuales que Defensa tiene comprometidos.
En este caso contamos con una cantidad retenida para pago de compromisos de Defensa de más de 56.000 millones de euros y con cantidades autorizadas y cantidades comprometidas de más de 32.000 millones respectivamente.

Se trata de compromisos de pago a futuro que funcionan como una patada hacia adelante que Defensa contrae para pagar a futuro. Supone una hipoteca para nuestro futuro y, dicho sea de paso, una hipoteca que nos reporta cero beneficios y que, comparada con los gastos plurianuales de cualquier otro ministerio, supone un evidente agravio comparativo y una muestra más de nuestra militarización económica, porque ningún ministerio cuenta con una deuda plurianual tan alta como la de defensa y ninguno agrava tan abusivamente las costillas del contribuyente, como muestro en el siguiente cuadro.

Ya tenemos una primera pista de quién paga el pato del rearme. El resto del gasto público a costillas del contribuyente que, dicho sea de paso, recibe un doble perjuicio de todo ello: uno, porque el coste de oportunidad del gasto militar evita que el dineral comprometido en créditos plurianuales de defensa se destine a cosas mas sensatas y mejores para la población y dos, porque a cambio recibimos menos seguridad ambiental, menos seguridad humana, menos de todo lo deseable y más inestabilidad mundial, más dosis de militarismo y más inseguridad global. Todo en el mismo «kit de defensa» como quien dice.

Estos datos de la IGAE sobre los créditos plurianuales de defensa y de la deuda pública (además de estos pagos) que tiene España y que debe amortizar y pagar (capital más intereses) anualmente según el calendario programado, nos valen también para poder estimar que el año 2026 las cantidades que por deuda pública asignada a defensa deberá computarse en el cálculo de gasto militar de 2026 (5.399,7 por gasto plurianual más 14.527,8 millones de deuda pública, pero eso lo explicaremos en otro momento).

  • ¿Quién paga el pato?

Ya que hemos empezado a desentrañar quién paga el pato del gasto militar vamos a seguir por estos derroteros.

Empecemos por afirmar una obviedad: el peso del gasto militar no es neutro desde el punto de vista distributivo. Como se financia por medio de los presupuestos generales del Estado, su peso recae de forma desigual sobre los distintos estratos de renta, porque también su «esfuerzo» en términos de carga fiscal, de tipo efectivo de carga fiscal, mejor dicho, es distinto según se pertenezca a los más pobres, los del medio o los más ricos.

En una primera aproximación hemos acudido a los datos de Hacienda y del INE para segmentar la población en diez tramos, de mayor pobreza a mayor riqueza. Al tramo más pobre le hemos llamado D1 y al más rico D 10.

Ahora hemos tenido en cuenta dos parámetros: el gasto militar per cápita (lo que nos tocaría acoquinar por persona y año) en 2018 y 2023. Hemos elegido 2018 como arranque del nuevo ciclo de rearme y porque es el año en que asumió el poder Sánchez y sus alianzas. Y hemos elegido 2023 porque es el último año del que tenemos datos estadísticos asentados tanto de gasto militar liquidado por el estado, como de producto interior bruto global, de esfuerzo fiscal por cada decila (esto es, lo que les implica a desde el 10% más pobre al más rico de esfuerzo fiscal tanto en términos cuantitativos como en relación con su nivel de renta).

Usaré dos mediciones: una con el gasto reconocido por el estado en 2018 y 2023 y otra, como son las cosas si en vez de los datos oficiales usamos el gasto militar real, esto es, el que calculamos nosotros teniendo en cuenta tanto el gasto oculto en otros ministerios como el que estimamos de gasto plurianual, deuda pública imputable a Defensa, uso del fondo de contingencia y sobregasto de defensa. He hecho lo mismo con los datos de los cálculos de Delás y los del SIPRI, pero no los vamos a presentar aquí porque, a los efectos de lo que nos interesa, saber el gasto militar per cápita por decilas de mayor a menor esfuerzo fiscal, sigue el mismo comportamiento, quedándose en un intermedio entre nuestras estimaciones y las de Defensa.

Bueno, vamos a ello.

Si comparamos el gasto militar per cápita (acuñamos este término para entendernos) según el gobierno en 2018 (375,1 euros/persona) y el de 2023 (511,06 euros/persona) y lo aplicamos proporcionalmente a los tramos del primer centil (los más pobres) y del último, nos resulta que mientras a los pobres en el año 2018 les implica un 10´05 % de su renta y a los más ricos el 0´91 (más de 10 puntos de mayor esfuerzo de los pobres que de los ricos, hay que joderse), en 2023 a los pobres les supuso el 10,31 (creció su mayor esfuerzo) y a los ricos solo el 1,05, con lo que, además, la diferencia de esfuerzo en contra de los más pobres fue del 0´14 respecto a los más ricos. Cuanto mas aumenta el gasto militar, más perjudica a los más pobres, que encima por su menor capacidad les supone mayores problemas y (dado que el rearme se financia con una mayor concentración de la deuda en el sector militar y una mayor necesidad de ajustes y recortes) les impacta más por los recortes previsibles

La conclusión es una putada, pero empeora si usamos nuestras estimaciones. Veamos el cuadro que queda entonces.

Es decir, que no sólo es que la distancia es mucho mayor y el agravio más enojoso, pues pagan en términos de esfuerzo los pobres entre 16 y 25 veces más que los ricos en términos de esfuerzo, sino que a medida que el gasto militar crece, perjudica más las economías más pobres, que encima reciben de postre un deterioro de sus capacidades económicas, una merma de los servicios comunes y, para postre, el estigma de que los pobres consumen mas recursos, tienen paguitas y todas las chorradas que dice esa derrochona cada vez más ultra, satisfecha, malista y cutre que nos ha tocado en suerte.

Indice de iniquidad fiscal del gasto militar

Si hacemos una proyección, como sugerimos en este trabajo, de un aumento previsible del gasto militar hasta situarse por encima del 4% en 2026 y tal vez de seguir aumentando hasta el 2030, estaríamos hablando de una detracción de recursos sólo por el aumento del gasto militar (es decir, congelando el que tuvimos en 2018) de más de 90.000 millones de euros, con un impacto muy elevado en los deciles de menores ingresos en términos de perdida de oportunidades y posiblemente de erosión de servicios comunitarios básicos para poder sostener este dispendio.

Desde otro punto de vista vamos a preguntarnos cuánto beneficio social le aporta a cada quintil la carga fiscal que soportan. Se supone que los impuestos financian bienes y necesidades comunes y por tanto aportan un beneficio social relativo en relación con la carga fiscal soportada por cada quintil. Este beneficio es proporcional a la carga soportada, de forma que los quintiles de mayor poder adquisitivo tendrán en teoría un beneficio social relativo bajo con relación a su carga impositiva, y los más pobres más alto, pues gran parte de los impuestos financia necesidades de evidente necesidad para los más pobres y de las que los más ricos pueden prescindir por su poder adquisitivo.

Ahora bien, en teoría, en la medida en que una redistribución del gasto público pueda suponer estancamiento o merma de servicios públicos en detrimento de gasto con alto coste de oportunidad, se produce una pérdida de beneficio social relativo, que impactará de forma desigual sobre los diferentes quintiles, menos en los más ricos (porque consumen menos servicios públicos y porque par a los más pobres los que consumen son más básicos y su impacto vital superior) y más grave en los demás quintiles.

De esta forma podríamos representar el desigual impacto de la pérdida de beneficios así

Sobre estos parámetros, he elaborado una tabla de cómo impactará la evolución de un aumento del gasto militar en términos de presión presupuestaria regresiva sobre el conjunto de la población, lo que nos da una aproximación de la correlación con la reducción general de beneficios sociales para el conjunto de la población y una conclusión evidente: aunque haya quien se beneficie de ello, todos perdemos como sociedad.

Se aprecia el aumento de una curva de presión presupuestaria regresiva en la media en que aumenta el % del PIB empleado para gasto militar sobre el conjunto de la presión fiscal.

El aumento del PIB aplicado al gasto militar, en tanto que repercute sobre unos PGE con recursos limitados, perjudica a todos, pero a unos más que otros.
Pero esto no es lo que vamos buscando. Precisamente intentamos señalar como pierden más quien menos tienen y como somos la inmensa mayoría los paganinis de los desmanes de unos pocos y de los una «seguridad» que lo es para los más privilegiados de la sociedad, que no solo hacen un menor esfuerzo para «defenderse», sino que nos transfieren el esfuerzo de la defensa del statu quo a las clasesmediasytrabajadoras que cacarea Sánchez, obligadas a pagar contra sus intereses y al coste social de pérdida de beneficios sociales.

Ahora sí estamos en la oportunidad de repartir, cual buenos hermanos, el resultado desigual del peso del gasto militar entre pobres y ricos en función de esfuerzo, impacto, pérdida de beneficios sociales y, en fin, lo de seguridad humana. Lo vemos en el cuadro siguiente:

El impacto neto de la iniquidad que provoca el gasto militar es significativamente diferente y demuestra quien son los paganinis de los desmanes de los de arriba.

El impacto neto de la iniquidad que provoca el gasto militar es significativamente diferente y demuestra quien son los paganinis de los desmanes de los de arriba.

Y si revertiéramos el rearme ¿qué seguridad garantizaríamos?

Acabamos esta reflexión con otra proyección.

Si atendemos a los datos del estado, desde 2018 a 2025 la diferencia de gasto militar (es decir, el fruto teórico del rearme considerando el gasto de más entre lo que se gastaba en 2018 y lo que se va a gastar en 2025) asciende a unos 15.000 millones de euros (diferencia entre lo que se reconoció en 2018 y lo que se ha reconocido por Sánchez para 2025.

Este dineral, aplicado a las rentas mas bajas, por ejemplo, supondría la posibilidad de incrementar sus ingresos anuales (y su seguridad humana) en mas de 3000 euros y de aumentar su capacidad económica en más del 50% actual.

Si usamos las cifras de gasto militar consignadas por nosotros, las diferencias son más enojosas aún, pues entonces el precio del rearme se eleva a más de 90.000 millones de euros y las capacidades de actuación para reducir la iniquidad podrían ser de otro calado.

Naturalmente podemos hacer otro tipo de proyecciones, ya sea incorporando al cálculo partidas de gasto militar que ya estaban consolidadas en 2018, o estimando todo el gasto militar como indeseable y proyectando qué supondría en términos de cambios estructurales usarlo para fortalecer la seguridad humana.

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La otra guerra que también recordamos (y denunciamos) este mes: Sudán (actualización a noviembre de 2025)

Tortuga Antimilitar - 24 November, 2025 - 00:00

Como bien sabemos, los de Ucrania e Israel no son los únicos conflictos bélicos que asolan a la humanidad. Queremos aprovechar estas convocatorias para recordar otros escenarios igualmente destructores de la vida y dignidad humana y la naturaleza, que no se suelen nombrar en los medios de comunicación.

Hoy vamos a regresar a un conflicto del que ya hemos hablado antes, pero que en las últimas semanas presenta desoladoras novedades: Sudán

Como ya habíamos referido las veces anteriores que hemos hablado de Sudán, el país arrastra endémicas guerras civiles. En 2011 concluyó una larga y sangrienta guerra que dividió el país en dos estados, proclamándose la independencia de Sudán del Sur. Desde entonces ha sido una constante la pugna entre facciones y líderes militares, interesados en hacerse con el control del gobierno del país, muy rico en recursos naturales. También hay otro conflicto militar, que se da entre la mayoritaria población sudanesa de etnia y lengua árabe, y la población de Darfur, al Oeste del país, mayoritariamente de etnia negra y lengua nilo-sahariana. Este último conflicto ha provocado varias matanzas calificadas internacionalmente como genocidio.

En 2023 se inició una nueva fase de la guerra civil, entre las tropas gubernamentales, dirigidas por el general Abdel Fattah al-Burhan y las milicias llamadas Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR o RSF), dirigidas por otro militar: Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como «Hemedti». En la base de esta guerra hay que ver el deseo de potencias internacionales, deseosas de generar inestabilidad en el país, secesionarlo en estados más pequeños o hacerse con el control del gobierno. Todo ello para apoderarse de la riqueza natural de Sudán, uno de los países de mayor tamaño, población y poseedor de recursos naturales y posición estratégica de África.

Rusia, China e Irán apoyan a la facción gubernamental, mientras que EEUU, Israel y especialmente Emiratos Árabes Unidos financian y arman a las milicias rebeldes. Es muy importante el papel de éste último país; Emiratos Árabes Unidos, que ha creado un importante ejército de mercenarios, dirigido por personal de la antigua empresa estadounidense Blackwater e integrado por soldados profesionales reclutados en numerosos países, especialmente Colombia, que opera defendiendo los intereses de la monarquía petrolífera en Libia, Yemen y especialmente Sudán. Están perfectamente documentados los constantes envíos de armamento emiratí a las tropas de Hemedti.

Fruto de este apoyo, las tropas rebeldes de las Fuerzas de Apoyo Rápido, recientemente, han logrado hacerse con casi toda la región de Darfur. El pasado mes de octubre se apoderaron de la ciudad de El Fasher, capital de Darfur del norte, donde ajusticiaron a sangre fría a varios miles de civiles en solo dos días. La violencia ha sido tan extrema que las manchas de sangre en la ciudad eran visibles desde satélites espaciales. Este modus operandi se repite en las localidades de etnia no musulmana que van conquistando estas tropas financiadas por Emiratos Árabes, por lo que ya se habla de un nuevo genocidio en la región.

En estos dos años se calcula que unos doce millones de personas han tenido que desplazarse huyendo de la guerra y los asesinatos. Hay que añadir tres millones más, exiliados a los países vecinos. Según la UNICEF, 24 de los 52 millones de habitantes de Sudán pasan hambre y más de 15 millones de niños precisan ayuda urgente. Solo un 30% de los centros sanitarios están abiertos y 20 millones de niños no pueden acceder a la escuela. En cuanto al número de muertes en este periodo, no hay cifras claras, pero los diferentes estudios calculan la mortalidad de esta fase de la guerra en una horquilla entre 65.000 y 150.000 muertos.

En Sudán, como en Ucrania y Palestina, es urgente el cese de toda acción armada, de toda violencia sectaria, étnica o política sobre seres humanos. Es imperioso el abandono del país de todo combatiente extranjero, el cese de financiación, entrenamiento y suministro armamentístico externo a ninguno de los contendientes. La entrada de ayuda humanitaria y solidaria para paliar las consecuencias más graves de la situación y, por último, el inicio de un diálogo, respetuoso, sereno y empático, entre todas las personas, étnias y pueblos de Sudán, que puedan alumbrar un futuro justo y armónico para todas las personas que habitan ese gran país.

Por un mundo sin guerras. Con respeto al medio ambiente, a la vida. Por un mundo en Paz.

Ver también:

Lo que está ocurriendo en Sudán (explicado para entenderlo)

Los rebeldes matan al menos a 460 personas en un ataque contra un hospital materno en Sudán

Sudán: La catástrofe humanitaria que no importa

Ejércitos en la sombra: Las guerras encubiertas de Emiratos Árabes en Sudán, Yemen y Gaza

La otra guerra que también recordamos (y denunciamos) este mes: Darfur (Sudán)

La otra guerra que también recordamos (y denunciamos) este mes: Sudán

Otras guerras que también recordamos: Guerras y conflictos de los que no suele hablarse en los informativos

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No a la barbarie militarista en Europa

antimilitaristas.org - 24 November, 2025 - 00:00

Es inaceptable formar a seres humanos para la lucha y la guerra a estas alturas de la Civilización o la Cultura, mientras se debería trabajar por el fomento de la paz, como cantara el desaparecido beatle John Lennon.

Por Pepe Aguza

A estas alturas del siglo XXI, es incomprensible el lamentable retorno intelectual de la mente y la conciencia de la sociedad europea al proponer e instaurar nuevamente la prestación obligatoria del servicio militar a los jóvenes. El miedo y preocupación por invasiones bélicas junto al interés comercial de venta de armas del imperialismo americano, propician la necesidad de ampliar los ejércitos, especialmente europeos, en los que hacía décadas se venían reduciendo.

Dicho servicio a la patria, solo implica un brutal entorpecimiento en la vida laboral o la interrupción de las carreras profesionales o estudios universitarios de los jóvenes, que pueden suponer el fracaso o abandono futuro. Por otra parte, significa un innecesario gasto económico a los Presupuestos Generales del Estado, que bien podría dedicarse a la mejora de los servicios públicos, construcción de centros de salud y hospitales, escuelas o universidades públicas.

Es inaceptable formar a seres humanos para la lucha y la guerra a estas alturas de la Civilización o la Cultura, mientras se debería trabajar por el fomento de la paz, como cantara el desaparecido beatle John Lennon, en aquellos temas pacifistas “Give peace a chace” (Dad una oportunidad a la paz), o “Imagine” que decía:

“Imagina que no hay países,

no es difícil hacerlo.

Nada por lo que matar o morir,

tampoco ninguna religión.

Imagina a toda esa gente

viviendo la vida en paz…”

O recordar ahora que se aproxima la Navidad aquel “Happy Xmas (War is over)” – Feliz Navidad (La guerra ha terminado).

Después de décadas en que la juventud trabajara por la objeción de conciencia o la insumisión, que en muchos casos supondría años de prisión, y los gobiernos suprimieran la obligatoriedad de prestación militar, hoy diferentes países como Letonia, que tras dieciséis años de haberlo suprimido, lo vuelve a restablecer en 2023, Suecia que lo hace en 2018, tras ocho años suprimido, Lituania que los restablecería en 2015 o Dinamarca, que no solo ha ampliado su duración, sino que lo hace obligatorio para las mujeres, igual que ocurre con Croacia, que también lo ha reintroducido haciéndolo extensible voluntariamente a las mujeres, o Alemania, donde fue suspendido en 2011, que pretende aprobar un plan de reclutamiento a partir de 2026.

De los 27 países que conforman la Unión Europea, diez de ellos tienen en activo la prestación del servicio militar obligatorio (Austria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania y Suecia), mientras otros de los que hay que decir toman la decisión de reintroducirlo, sus políticos y líderes estarían fuera de la edad militar, se proponen volver a activarlo, como sería el caso de Polonia, Francia o Alemania.

Varios de estos países que pretenden reactivar la prestación militar, intentan estimular la conciencia de los jóvenes con promesas de remuneración salarial y otros incentivos económicos, como el caso de Bélgica, que ha enviado una carta a 150.000 jóvenes próximos a cumplir 18 años, prometiéndoles un salario de 2.000 Euros mensuales.

Sin embargo, dependiendo de la zona en la Unión Europea, existen grandes diferencias de opinión sobre la recuperación de dicha prestación militar y así en la Europa Occidental, la posición es mayoritariamente contraria, sobrepasando el 52 %, mientras en la Europa del Este, esta cifra alcanza el 39 %, según estimaciones del pasado año de la empresa americana de consultoría, encuestas y recursos humanos, Gallup, que reconoce que casi la mitad de la población, el 47 % no estaría dispuesta a luchar por su país en caso de conflicto bélico, mientras el 32 % sí lo haría y el 21 % que no sabe o no contesta.

Para los jóvenes españoles está claro su rechazo a la prestación del servicio militar obligatorio superando el 58 % de los encuestados, mientras otros países de nuestro entorno como italianos, franceses o alemanes se muestran divididos.

España, tras más de dos siglos de permanencia, puso fin al reclutamiento obligatorio con el gobierno de José María Aznar, a través del Real Decreto del 9 de marzo de 2001 y a pesar del decreciente número de militares profesionales en las Fuerzas Armadas, (aproximadamente 13.300 efectivos en los últimos quince años, hasta 2025), el gasto de defensa para este año, se calcula que superará el 2´1 % del PIB destinado principalmente a los 147.134 militares profesionales en activo y gastos militares. Ello supone que una enorme cantidad de dinero irá destinada a formación para un modelo más competitivo, tecnológico y profesional, con tropa altamente cualificada y especializada, que a soldados voluntarios de reemplazo como mano de obra sin capacitación.

Los motivos de quienes rechazan la recuperación están desde la objeción de conciencia por motivos éticos, morales o laborales que pueden afectar a relaciones familiares, de paternidad o económicas, así como otras relacionadas con la salud por enfermedades mentales, cardíacas, diabetes, asmáticas o problemas graves, incluso otros motivos relacionados con estudios universitarios o profesionales.

Por otra parte, para casi ese 40 % de españoles que apoyan la reinstauración del servicio militar, entre los que por supuesto deberían quedan exentos los que por diversos motivos, edad, patologías o intereses militares de alta graduación, pretenden implantar dicha prestación aumentando la participación de la mujer, dificultando la posible prestación sustitutoria de objetores o penalizando dentro de un marco jurídico la insumisión, valoran de forma positiva ideas fascistoides como el reforzamiento de la conciencia nacional, defensa y respeto de los símbolos patrióticos o los valores humanos.

Pero también podemos encontrar detractores como la Ministra de Defensa, Margarita Robles, contraria a su implantación, frente a políticos como Josep Borrell, Alto Representante para Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea, que defiende la idea de un servicio militar obligatorio que integrara a los jóvenes en la disciplina de un ejército europeo, cuyo servicio se prestara lejos del lugar de nacimiento del recluta y bajo el mando de un país diferente de su nacionalidad, lo que supondría una auténtica afrenta y falta de respeto a los derechos individuales del ciudadano.

Por ello y como apuntaba al principio, una decisión de tal trascendencia, debería ser tomada por personas cuya edad se vea afectada por dicho servicio y no por quien ya queda fuera de tal resolución, que en definitiva no solo afectaría a sus vidas, sino a la estabilidad y futuro del país.

Pepe Aguza es miembro del Colectivo Prometeo.

Fuente: https://nuevarevolucion.es/no-a-la-...

Categorías: antimilitar

Un anillo para gobernarlos a todos (y V): Seducción

Tortuga Antimilitar - 23 November, 2025 - 00:00

Texto del libro de Pablo San José "El Ladrillo de Cristal. Estudio crítico de la sociedad occidental y de los esfuerzos para transformarla", de Editorial Revolussia.

Índice y ficha del libro

Ver también:

Un anillo para gobernarlos a todos (I): ¿Qué es el poder?

Un anillo para gobernarlos a todos (II): Coacción

Un anillo para gobernarlos a todos (III): Adoctrinamiento

Un anillo para gobernarlos a todos (IV): Ingeniería social

Seducción

«Toda la comunidad de Israel partió de Elim y llegó al desierto del Espino, entre Elim y Sinaí, el día quince del segundo mes después de salir de Egipto. La comunidad de los israelitas protestó contra Moisés y Aarón en el desierto diciendo:
—¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos!»

Ex, 16, 1-3.

Decía Clastres que, a menudo, la forma de reconocer al jefe de una tribu amazónica es distinguir a la persona que menos propiedades tiene. Esto es así porque uno de los requisitos para mantener el necesario prestigio de la jefatura es la generosidad: la obligación de agasajar continuamente al resto de miembros del grupo con regalos. Todo poder desde que es tal ha tenido la necesidad del prestigio y, aunque hay casos en los que una tiranía odiada por todos ha logrado perdurar brevemente, la tendencia predominante ha sido la de tratar de obtener el respeto, incluso un cierto acuerdo o contrato con los gobernados, mayor o menor según épocas y situaciones. Las constituciones de los estados actuales, de hecho, vienen a dar carta de naturaleza a ese pacto. El rey no solo desea reinar; también ser amado por sus súbditos. Al igual que el político piensa en cómo mantener el voto de sus electores cuando gobierna. Incluso el poder económico, que lo tiene más difícil para ser amado y respetado —¿quien va a amar a aquél que ha concentrado egoístamente para sí la riqueza que habría de ser de todos?— busca lavar su imagen mediante la beneficencia. Los huérfanos ayer, los derechos humanos, la lucha contra el cáncer o el cambio climático hoy, son objeto de la limosna de los Gates, Soros, Zuckerberg o Amancio Ortega.

El poder político y económico, en cualquiera de sus formas, no deja de ser una sanguijuela que despoja a las personas de una sociedad de propiedad y capacidad de autogobierno. Por ello, si desea encubrir este hecho capital, o cuando menos hacerlo aceptable —incluso inexorable en último caso— para las víctimas, habrá de desplegar numerosos y sofisticados recursos de seducción. El prestigio que, en las sociedades sin estado, se obtenía por la actitud de generosidad, la habilidad en la obtención de recursos, en la palabra o por la capacidad de gestionar conflictos ajenos, en las sociedades de poder concentrado se consigue, en primer lugar, por la exhibición de grandeza, por mostrar las diferencias cuantitativas entre gobernantes y gobernados. Así, la riqueza de los detentadores del poder y su capacidad de decidir sobre la condición de sus súbditos, en lugar de ser motivo de desafección y resentimiento, será reciclada en causa de temor, admiración y reverencia. Para ello el gobernante se separará físicamente de sus gobernados. Rodeado de una guardia de corps y alojado en una residencia especial y magnífica vedada al común del pueblo —sea un palacio, sea un parlamento, sea un complejo turístico en Davos, Suiza—, hará de la distancia e inaccesibilidad un elemento de prestigio.

La grandeza, asociada el lujo y el exceso, incluso a una mayor cercanía del gobernante a la divinidad sancionada por la respectiva a autoridad religiosa, tratará de mostrar una apariencia de solidez, inexorabilidad, invulnerabilidad... con la que conjurar posibles desafíos y deserciones. Ayer y hoy, la arquitectura y la ingeniería serán los mejores escaparates de la publicidad del poder: pirámides, palacios, catedrales, mansiones, rascacielos, puentes, trenes de alta velocidad y canales de Panamá.... Por su parte, sus servidores inmediatos, como una clase diferenciada e interpuesta entre el propio poder y los comunes mortales, serán revestidos con un reflejo de brillo del prestigio que custodian. Es lo que Bourdieu llamaba «capital simbólico». Éste alcanzará a policías y militares —piénsese en la dinámica de distinciones públicas y condecoraciones, en la propaganda permanente que los medios de comunicación hacen de estas instituciones, en los funerales de estado...—, pero también al resto de funcionarios de los cuerpos de vigilancia y adoctrinamiento: jueces, catedráticos universitarios, etc.

Además de vigilar, castigar, adoctrinar, dirigir y asombrar, el poder también es capaz de buscar y obtener el acuerdo con los gobernados. Y si la idea es emplear la seducción para lograr un buen pacto, siempre será más efectivo el don que el fasto. El regalo pocas veces es gratuito y, por lo común, encubre algún tipo de transacción. El jefe amazónico lo realiza a cambio de prestigio, el conquistador europeo obsequia baratijas y espejos al indígena en búsqueda de la cooperación de la tribu, el emperador romano ofrece pan y espectáculo a la plebe a cambio de paz social y sujección a la tarea de la defensa militar del imperio. Incluso quien regala en un cumpleaños o a su ser amado, lo hace pretendiendo algún tipo de compensación. Aceptar un obsequio viene a suponer, en la mayoría de los casos, quedar en deuda con quien hizo el regalo.

Trasladando el principio a la sociología contemporánea, podemos recordar ese momento, entre finales del siglo XIX y principios del XX, al que nos referíamos al estudiar la historia del movimiento obrero, en el cual los grandes capitalistas europeos y norteamericanos deciden invertir una parte de sus ingentes beneficios en mejorar algo las condiciones de sus trabajadores y en sobornar a buena parte de la dirigencia política y sindical obrera. Ese, llamémosle, reparto de beneficios entre asociados subordinados, no supone el nacimiento de lo que luego será el Estado de Bienestar, el cual es distinto en lo cualitativo y en lo cuantitativo, pero sí su precedente ideológico y material.

David Graeber en «La Utopía de las Normas» (2015), va más lejos y ubica el origen del Estado de Bienestar en la Alemania de Bismarck (en ejercicio de gobierno entre 1862 y 1890). El canciller (quien, por cierto, mantuvo una fluida comunicación, que incluía mutuos elogios, con el socialista Ferdinand Lassalle), según refiere Graeber, tenía una idea clara de la cuestión: «como le dijo a un visitante estadounidense por aquella época: mi idea era sobornar a las clases trabajadoras, o mejor dicho, ganármelas, que vieran al Estado como una institución creada para ellos e interesada en su bienestar. (…) Es útil tener en mente esta cita dado que me parece que la argumentación principal (que el Estado de Bienestar se creó en gran medida para evitar que las clases trabajadoras se volvieran revolucionarias) suele acogerse con cierto escepticismo y la exigencia de pruebas de que ésta fuera la intención consciente de las clases gobernantes. Pero aquí tenemos el primer gran esfuerzo en este sentido, descrito por su fundador de manera totalmente explícita.»

Esa es la idea: dado que el sistema económico es de carácter mundial, global, asociemos a una minoría significativa de la población planetaria al disfrute, aunque sea a pequeña escala, de lo obtenido y, por lo tanto, a la defensa del modelo de expolio. Es perfectamente constatable que la naturaleza colectiva humana responde con mayor prontitud al estímulo material que al espiritual. Sobre todo si lo que se pretende es pasividad y anuencia. Dame pan y dime tonto, afirma el dicho, en la misma línea que el texto del Éxodo: ¿para qué la libertad habiendo pan abundante y ollas con carne? La relación entre el poder económico y las clases asalariadas de Occidente se afirmará, en forma creciente, a lo largo de todo el siglo XX sobre este principio.

Como decíamos, una vez el capitalismo se ha consolidado en tanto sistema mundial y puede trasladar la parte más dura de la explotación laboral a la periferia dando lugar a nivel local a pequeñas sociedades de consumo, la clase obrera, a grandes rasgos, se aleja de la aspiración revolucionaria. Con excepción de 1917, hecho acaecido en un país social y económicamente atrasado (y quizá de algunos episodios en el contexto de la guerra civil española y sus previos), a partir de este momento no habrá movimientos revolucionarios de entidad en Occidente. Hay también una motivación económica al hacer este reparto: el capitalismo necesita consumidores de sus productos, precisa tener un mercado. Así, en virtud de la concurrencia entre la búsqueda de paz social y la necesidad de dotarse de mercados internos, surge la moderna sociedad de consumo, cuya magnitud no dejará de aumentar hasta nuestros días. Su concreción más acabada es el oficialmente denominado «Estado de Bienestar», un tipo concreto de sociedad de consumo de gran abundancia material, intervenida y tutelada por el poder estatal, que es quien se encarga de administrar servicios que se entienden básicos, como la sanidad, la escolarización o las pensiones.

El Estado de Bienestar surge en los países del norte de Europa tras la Segunda Guerra Mundial y, paulatina aunque discontinuamente, se extiende al resto del continente y a otros lugares del mundo rico. Los habitantes de este tipo de sociedad, más cuanto mayor abundancia se da en ella, tienden a perder cualquier asomo de opinión crítica hacia los fundamentos de la misma. Dejándose llevar por la corriente del pensamiento hegemónico, solo cuestionan aspectos accesorios. Y éstos en el seno del marco de debate que el poder, ¡oh magnanimidad democrática!, concede. En esta corraliza ideológica es donde tiene lugar el omnipresente debate entre las «opciones» representadas por los partidos políticos; una confrontación que, no por crispada en ocasiones, logra ir más allá de su carácter vacuo e inocuo. También es el terreno en el que se ubican las demandas, casi siempre autolimitadas, del activismo de los llamados movimientos sociales. En todo caso, la gran mayoría solo se esfuerza en mostrar preocupación por estas cosas en las tertulias de sobremesa y en sus «grupos» de relación virtual telefónica. El resto del tiempo su vida consiste en trabajar, consumir y tratar de divertirse en su periodo de ocio. Sus aspiraciones no son políticas; como mucho la mejora de su poder adquisitivo personal o familiar, para más y mejor seguir consumiendo en las diversas formas que el sistema ofrece.

Cuando era adolescente, en la parroquia nos pusieron alguna vez un montaje de diapositivas protagonizado por unos pozos antropomorfizados que vivían felices en su país, compartiendo las limpias y frescas aguas de un manantial subterráneo. Los pozos son asaltados por la publicidad de la sociedad de consumo y empiezan a vivir hacia fuera, adquiriendo todo tipo de artilugios tecnológicos que ésta les ofrece. El resultado es que su brocal se colma de objetos y, de esa forma, pierden el contacto con el manantial. Su vida se vuelve ruidosa y artificiosa; inauténtica. Además, quedan desconectados los unos de los otros. La comparación resulta evidente. Y también su razón de ser. ¿Qué más puede desear el poder que rodearse de gente así? Individuos que apenas levantan las narices por encima de su teléfono móvil. Porque, más allá de retóricas hueras e impostadas, lo cierto es que a la gente de esta sociedad, y cuando digo la gente, digo toda la gente, la sociedad de consumo, el Estado de Bienestar, les parece mejor que bien (22). Como ya se dijo en capítulo anterior, hoy no hay mayor y mejor herramienta de sujección al régimen que el consumo: el deseo de acrecentarlo y el miedo a perderlo. «Vuestro Dios, el Dinero, esa mierda», que decía García Calvo. Afirmaba, también, Pasolini en la obra anteriormente citada que: «el verdadero fascismo es lo que los sociólogos han llamado demasiado alegremente sociedad de consumo.(…) este nuevo fascismo, esta sociedad de consumo, ha transformado profundamente a los jóvenes, les ha tocado en lo íntimo de su ser, les ha dado otros sentimientos, otros modos de pensar, de vivir, otros modelos culturales. Ya no se trata, como en la época mussoliniana, de un alistamiento superficial, escenográfico, sino de un alistamiento real que les ha robado y cambiado el alma. Lo que significa, en definitiva, que esta civilización del consumo es una civilización dictatorial. Si la palabra fascismo significa prepotencia del poder, la sociedad de consumo ha realizado cabalmente el fascismo.» Realmente este es el techo con el que topa toda aspiración revolucionaria en Occidente; que solo lo puede ser de unas pocas personas. Éstas han de ser capaces de anteponer con honestidad la aspiración colectiva ética al deseo individual materialista. Además, tratar de llevar a cabo su proyecto remontando una fuerte corriente.

El poder de la seducción también resulta una herramienta de primer orden para la expansión cultural de Occidente a costa de otras sociedades. Es la llamada globalización cultural, continuación natural de la económica y llave que facilita la implantación de ésta última en todo lugar. En siglos anteriores, las culturas no occidentales de carácter complejo eran, primero, conquistadas militarmente y, a continuación, asimiladas por la fuerza o directamente eliminadas. Pensemos, por ejemplo, en el caso de los moriscos. Hoy no se hace preciso tal esfuerzo coactivo. La simple abundancia material de Occidente, publicitada por medios de comunicación de carácter planetario, es un potente agente de fascinación. El mundo rico, por el hecho de serlo, es la tierra de las oportunidades; el lugar donde ponen sus miradas, tanto quienes están en la pobreza extrema o sufren las consecuencias de la guerra, como quienes simplemente aspiran a un tipo de vida como el que a diario contemplan en sus pantallas. Vida que —efecto de la publicidad— creen que va a ser mejor que la que disfrutan en sus lugares de origen. Como es sabido, tal cosa no siempre se cumple. Entre otras razones (muchas veces la persona migrante acaba en la marginalidad o habiendo de retornar) porque no solo lo material proporciona la realización. Quien abandona su tierra, a los suyos, deja atrás no pocas dimensiones vitales que difícilmente obtendrá en el lugar extraño al que llega. Más si cabe si viaja al reino de la individualidad. En la actualidad los fenómenos migratorios en dirección Sur-Norte, entre otras muchas consideraciones que pueden hacerse, juegan un importante papel en la propagación de la homogeneización cultural. Las personas migrantes, que —en una o dos generaciones— acaban por integrarse en las ciudades del primer mundo, se convierten en embajadoras de la cultura dominante, en correa de transmisión. El impacto de la publicidad de una pretendida superioridad cultural de Occidente, retransmitida mediante cine y televisión, y el acercamiento entre grupos humanos que proporciona la multiculturalidad (y las modernas facilidades de transporte) logra que haya gente en cualquier rincón del planeta, sobre todo de edades jóvenes, esforzándose en imitar los paradigmas occidentales. Sea ropa, sea fútbol y música, sea laicidad, libertad sexual, libre comercio o parlamentarismo. La ola de revueltas acaecida en países árabes entre 2010 y 2013 puede leerse en esta clave. Precisamente por ello fue tan favorablemente acogida por la opinión pública occidental.

A día de hoy, la penetración cultural avanza inexorable, si bien encuentra algunas resistencias. Éstas, como se hacía en el género western del cine clásico, se presentan al público de forma incompleta y frecuentemente sesgada, provocando indiferencia, cuando no rechazo. Por citar un ejemplo: los jóvenes del movimiento 15M español que, en su día, alentaron, jalearon y se solidarizaron con los jóvenes egipcios que se manifestaron pacíficamente en una plaza de El Cairo hasta provocar la caída del dictador Mubarak, poco o nada dijeron cuando, poco después, un movimiento islamista nada occidentalizante ganó ampliamente los comicios, evidenciando que la mayoría de esa sociedad deseaba mantener en pie su propia tradición. Aún más callados siguieron cuando un feroz golpe de estado por parte del ejército (aliado de Occidente, dicho sea de paso) depuso al gobierno islamista emanado de las urnas y masacró a gran número de sus seguidores.

Notas

22- Herbert Marcuse, en «El Hombre Unidimensional» (1964), argumenta bastante en esa dirección: «Se hace tanto más difícil traspasar esta forma de vida en cuanto que la satisfacción aumenta en función de la masa de mercancías. La satisfacción instintiva en el sistema de la no-libertad ayuda al sistema a perpetuarse. Ésta es la función social del nivel de vida creciente en las formas racionalizadas e interiorizadas de dominación. (…) La conciencia feliz —o sea, la creencia de que lo real es racional y el sistema social establecido produce los bienes— refleja un nuevo conformismo que se presenta como una faceta de la racionalidad tecnológica y se traduce en una forma de conducta social. Esto es nuevo en tanto que es racional hasta un grado sin precedentes. (…) El poder sobre el hombre adquirido por esta sociedad se olvida sin cesar gracias a la eficacia y productividad de ésta. Al asimilar todo lo que toca, al absorber la oposición, al jugar con la contradicción, demuestra su superioridad cultural. Del mismo modo, la destrucción de los recursos naturales y la proliferación del despilfarro es una prueba de su opulencia y de los altos niveles de bienestar. ¡La comunidad está demasiado satisfecha para preocuparse! [Marcuse señala que la última exclamación la toma del libro de John K. Galbraith «Americam Capitalism»]. (…) La naturaleza, comprendida y dominada científicamente, reaparece en el aparato técnico de producción y destrucción que sostiene y mejora la vida de los individuos al tiempo que los subordina a los dueños del aparato.»

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Cómo sabotear un genocidio

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Correo Tortuga

Palestine Action, condenada como grupo terrorista en el Reino Unido, ha adoptado la destrucción de propiedades como medio para socavar el suministro de armas a Israel.

Christopher Ketcham

Traducción CSCA

Según los registros de la Freedom of Information Act (FOIA), la ministra del Interior del Partido Conservador, Priti Patel, se reunió con el director ejecutivo de Elbit, Martin Fausset, en 2022 para «asegurarle [a Fausset] que el Gobierno se toma muy en serio los actos de protesta criminales contra Elbit Systems UK» y para «agradecer a Martin el trabajo que Elbit realiza en apoyo de las Fuerzas Armadas Británicas». (El agradecimiento se debía a que Elbit suministró el vehículo aéreo no tripulado Watchkeeper y el sistema de gestión de combate MORPHEUS al ejército británico, además de proporcionar asistencia técnica a una flota de 38 aviones). Un acta muy censurada de una reunión con Fausset y un representante del Ministerio del Interior en 2023 reiteraba la necesidad de «tranquilizar a Elbit Systems UK y al sector en general afectado por Palestine Action asegurándoles que el Gobierno se preocupa por el daño que el grupo está causando al sector privado».

Los funcionarios del Gobierno británico también expresaron su preocupación por el hecho de que los jurados de todo el país estuvieran mostrando demasiada simpatía por Palestine Action. «Aunque se han llevado a cabo con éxito procesos judiciales contra miembros de Palestine Action», decía un memorándum, «ha habido múltiples casos en los que se han retirado los cargos y los jurados han absuelto a los acusados».

«Los jurados escuchan las pruebas y dicen: «Nos gusta»», afirmó Tim Crosland, abogado de derechos humanos en Londres que dirige la organización sin ánimo de lucro Defend Our Juries, dedicada a la vigilancia de la fiscalía. «Eso es realmente desconcertante si eres Elbit Systems. Se dicen a sí mismos: «Mierda, el público está en contra nuestra en esto.

En una cálida noche de septiembre de 2020, en lo que se convertiría en el primero de cientos de actos de sabotaje y vandalismo, miembros del grupo de protesta Palestine Action (PA), con sede en el Reino Unido, ocuparon el techo de una fábrica en la ciudad de Shenstone, en Staffordshire, y comenzaron a golpearlo con mazos. El objetivo era destruir el techo, inutilizar el sitio y detener la producción durante el mayor tiempo posible. Gestionada por Elbit Systems, el mayor fabricante de armas de Israel, la planta de Shenstone se especializaba en la fabricación de drones que incluían las llamadas «municiones merodeadoras», también conocidas como unidades suicidas. El objetivo de las municiones merodeadoras, un híbrido entre un dron y un misil de crucero, es flotar el mayor tiempo posible detrás de las líneas enemigas, esperar a encontrar el objetivo y autodestruirse al caer sobre él. Las municiones merodeadoras se han utilizado con efectos horribles en el genocidio de Gaza.

Los activistas habían pasado semanas estudiando los puntos débiles de las instalaciones de Shenstone. La fábrica no tenía guardias por la noche y se podía acceder a la azotea del edificio de dos plantas simplemente colocando una escalera de seis metros contra su lateral. En la oscuridad de la madrugada del 13 de septiembre de 2020, con la escalera colocada, subieron su equipo al tejado para una ocupación que tenía previsto durar cinco días. Llevaban tiendas de campaña, colchonetas, provisiones de comida, muchos litros de agua, pancartas, pintura en spray y mazos.

Una vez instalados en el tejado, los activistas se pusieron manos a la obra con los martillos. Abrieron agujeros en el asfalto, rompieron ventanas y destrozaron aparatos de aire acondicionado. Colgaron banderas palestinas en la fachada del edificio junto a una pancarta que decía «CERRAD ELBIT». Al amanecer, cuando el sol empezó a calentar con fuerza, el tejado expuesto se convirtió en un horno y los asó. Aguantaron tres días, negociando con la policía que rodeaba las instalaciones.

Huda Ammori, de 31 años, cofundadora de Palestine Action e hija de un emigrante palestino en el Reino Unido, fue una de las ocupantes de Shenstone. «Apenas dormimos», me contó. «Es muy surrealista cuando piensas: «¡Hemos conseguido cerrar una fábrica de armas israelí!». Es el mejor lugar en el que se puede estar, realmente, el más liberador como ser humano». Ammori creció en un pequeño pueblo al norte de Manchester, escuchando las historias de la huida de su padre al exilio en Inglaterra tras la guerra de 1967, que terminó con la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza. Desde su adolescencia, organizó protestas pacíficas en favor de Palestina. Presionó al Parlamento, redactó peticiones y participó en campañas de boicot y desinversión en la Universidad de Manchester, donde estudió empresariales y finanzas. Pero sus esfuerzos no dieron lugar a ningún cambio sustancial.

Cuando se unió a Richard Barnard, un activista de izquierda con una larga trayectoria en el Reino Unido, para fundar Palestine Action en 2020, decidió recurrir a la destrucción de propiedades. «Nuestro objetivo era poner fin a la complicidad británica en la colonización y el apartheid», afirmó Ammori. Sin embargo, al mismo tiempo que el grupo aspiraba a un cambio ambicioso, también se «centró en lograr victorias sólidas y tangibles». Ammori y Barnard se decidieron por Elbit Systems como objetivo sólido cuya destrucción supondría una victoria tangible. «La sociedad nos ha condicionado para que, incluso cuando vemos que suceden cosas que están mal, nos sintamos impotentes para cambiarlas», me dijo Ammori. «Pero eso no es cierto. Tenemos el poder de cerrar Elbit y eso es lo que vamos a hacer».

La empresa tenía al menos nueve filiales en el Reino Unido y estrechos vínculos con contratistas de defensa y el ejército británicos. Elbit, que se autodenomina «la columna vertebral» de la flota de drones de las Fuerzas de Defensa de Israel, suministraba el 85 % del equipo terrestre de las FDI, desde cohetes y bombas de precisión hasta misiles aire-tierra, munición de artillería de última generación y estaciones de armas controladas a distancia, pasando por sistemas de guía para aviones de combate, helicópteros de ataque y unidades terrestres blindadas. (Tras el estallido de la guerra de Israel contra Gaza en 2023, Elbit se jactó ante sus clientes de que sus productos estaban siendo «probados en combate» en tiempo real, lo que constituía la parte genocida de su argumento de venta).

No hay un recuento exacto de los incidentes de sabotaje, vandalismo, protestas callejeras y bloqueos atribuibles a Palestine Action. Según Ammori, miles de personas han participado en los últimos cinco años en cientos de actos de desobediencia y perturbación bajo la bandera de PA en el Reino Unido. Han atacado repetidamente la fábrica de drones de Elbit en Shenstone, por ejemplo, en diciembre de 2024, cuando unos activistas intentaron derribar los muros de la fábrica con herramientas de demolición. Vandalizaron y bloquearon otra fábrica de armas de Elbit en la ciudad de Tamworth media docena de veces. El grupo ha llevado a cabo numerosas incursiones en tejados, incluida una en una planta de drones propiedad de Elbit en Leicester en 2021, cuando cuatro activistas de PA resistieron durante seis días mientras destrozaban el tejado.

El grupo también atacó otras empresas armamentísticas y a inversores institucionales que respaldan a Elbit, instalaciones militares británicas y al menos una propiedad de la cartera de Trump. En Southampton, en 2023, «escalaron la fábrica de armas Leonardo UK [y] ocuparon la azotea, paralizando la producción en las instalaciones [mientras comenzaban] a desmantelar el edificio», según un comunicado de Palestine Action. En Shipley, el pasado mes de enero, estrellaron una furgoneta cargada con hormigón contra las puertas de una fábrica gestionada por Teledyne Defence and Space, que suministra piezas de misiles a Israel. Ese mismo mes, en una serie de ataques coordinados en toda Europa, destrozaron 15 propiedades del gigante alemán de servicios financieros Allianz SE, que ha invertido en Elbit y ha proporcionado seguros para sus instalaciones. En febrero, los activistas atacaron la BBC en Londres, rociando pintura roja sangre y rompiendo ventanas en su sede en «protesta contra el arraigado sesgo proisraelí de la BBC». En marzo, irrumpieron en el campo de golf Trump Turnberry, pintando «GAZA NO ESTÁ EN VENTA» en el césped, destrozando la casa club y destrozando el green, «incluidos los hoyos más prestigiosos del campo». En lo que el Daily Mail del Reino Unido describió como una «enorme brecha de seguridad», dos activistas irrumpieron el pasado mes de junio en la mayor base de la Royal Air Force británica, montados en patinetes eléctricos para maniobrar rápidamente hacia los aviones militares aparcados, a los que pintaron con spray y destrozaron con palancas. Ambos autores escaparon, evadiendo su detención.

Una de las acciones más dramáticas tuvo lugar la noche del 6 de agosto de 2024, en los suburbios industriales de Bristol, cuando siete personas en una furgoneta penitenciaria reconvertida atravesaron a toda velocidad las puertas de seguridad de una fábrica de drones de Elbit. Tras derribar las puertas, giraron el vehículo hacia la puerta del garaje de las instalaciones y la atravesaron hasta llegar a la planta de producción. Los siete activistas saltaron del vehículo con mazos y hachas y comenzaron a golpear. Según diversas informaciones, destruyeron piezas de drones en la cadena de montaje, junto con una serie de equipos de fabricación, causando daños por valor de más de un millón de dólares y obligando a cerrar las instalaciones durante varios meses. También habrían herido a dos agentes de policía y a un guardia de seguridad. Los autores, de entre 20 y 51 años, fueron detenidos en el lugar de los hechos y acusados de daños criminales, desórdenes violentos y robo con agravantes, y, si son declarados culpables, podrían cumplir diez años de prisión.

Las incansables incursiones han sido eficaces. En septiembre, Elbit cerró repentinamente otra instalación en Bristol que el grupo había atacado en decenas de ocasiones. En 2022, tras 18 meses consecutivos de acciones de la PA —incluidos allanamientos, bloqueos, vandalismo y ocupaciones de tejados—, Elbit vendió su filial de piezas para drones Ferranti Technologies' Power and Control en Waterhead. Tras sufrir numerosos ataques de la PA, la fábrica de Elbit en Tamworth cerró definitivamente en marzo de 2024 debido a «la caída de los beneficios y el aumento de los costes de seguridad», según un comunicado de la empresa. «Los nuevos propietarios», informó The Guardian, «afirmaron que no tendrían ninguna relación con Elbit y que cancelarían sus contratos de defensa». En 2022, Elbit perdió una serie de contratos con el Gobierno británico por valor de unos 340 millones de dólares, una pérdida de la que PA se atribuyó el mérito. Debido a sus constantes interrupciones, según el grupo, Elbit era ahora un «proveedor poco fiable».

En algunos casos, la opinión pública británica se puso del lado de los activistas cuando fueron llevados a juicio. En 2024, el jurado se negó a condenar a cuatro miembros de PA que causaron daños por valor de 920 000 dólares a Teledyne, mientras que otros dos fueron absueltos de los daños criminales causados a la fábrica de Elbit en Leicester. El público se había dado cuenta, me dijo Huda Ammori, de que Palestine Action «valoraba más las vidas de los palestinos que las propiedades y las herramientas utilizadas para masacrarlos». El sabotaje y la destrucción de propiedades estaban bien si se interpretaban como actos contra la maquinaria del genocidio.

Elbit contra el pueblo
En 2022, estos ataques habían causado tal consternación entre los ejecutivos de Elbit que iniciaron reuniones de alto nivel con la administración del primer ministro Keir Starmer. Según los registros de la FOIA, la ministra del Interior del Partido Conservador, Priti Patel, se reunió con el director ejecutivo de Elbit, Martin Fausset, en 2022 para «asegurarle [a Fausset] que el Gobierno se toma muy en serio los actos de protesta criminales contra Elbit Systems UK» y para «agradecer a Martin el trabajo que Elbit realiza en apoyo de las Fuerzas Armadas Británicas». (El agradecimiento se debía a que Elbit suministró el vehículo aéreo no tripulado Watchkeeper y el sistema de gestión de combate MORPHEUS al ejército británico, además de proporcionar asistencia técnica a una flota de 38 aviones). Un acta muy censurada de una reunión con Fausset y un representante del Ministerio del Interior en 2023 reiteraba la necesidad de «tranquilizar a Elbit Systems UK y al sector en general afectado por Palestine Action asegurándoles que el Gobierno se preocupa por el daño que el grupo está causando al sector privado».

Los funcionarios del Gobierno británico también expresaron su preocupación por el hecho de que los jurados de todo el país estuvieran mostrando demasiada simpatía por Palestine Action. «Aunque se han llevado a cabo con éxito procesos judiciales contra miembros de Palestine Action», decía un memorándum, «ha habido múltiples casos en los que se han retirado los cargos y los jurados han absuelto a los acusados».

«Los jurados escuchan las pruebas y dicen: «Nos gusta»», afirmó Tim Crosland, abogado de derechos humanos en Londres que dirige la organización sin ánimo de lucro Defend Our Juries, dedicada a la vigilancia de la fiscalía. «Eso es realmente desconcertante si eres Elbit Systems. Se dicen a sí mismos: «Mierda, el público está en contra nuestra en esto. El público se alegra de ver nuestras fábricas destrozadas y nuestras ventanas rotas. Esto se está poniendo serio».

Crosland defiende el derecho de Palestine Action a participar en acciones directas contra la propiedad como forma de desobediencia civil. Los documentos internos que Defend Our Juries y otros grupos de libertades civiles han sacado a la luz muestran que las reuniones informativas legales con los ministros del Ministerio del Interior, previas a las reuniones con el director ejecutivo de Elbit, Martin Fausset, se celebraron específicamente en respuesta a las absoluciones del jurado de Palestine Action. «Hay reuniones entre Elbit, el ministro del Interior, el Gobierno israelí y el fiscal general británico en las que se expresa una gran preocupación por las absoluciones», me dijo Crosland.

Starmer solicitó el asesoramiento de un lobista de la industria de los combustibles fósiles y las armas llamado John Z. Woodcock, conocido como Lord Walney, que se hizo famoso tras su nombramiento en 2019 como «asesor independiente del Gobierno sobre violencia política y disturbios». El informe especial de Walney, publicado en mayo de 2024, se centró en dos grupos de protesta: Palestine Action y Just Stop Oil (JSO). Al igual que Palestine Action, Just Stop Oil había organizado actos disruptivos de desobediencia civil. Su objetivo declarado era poner fin a todos los nuevos proyectos de combustibles fósiles operados bajo los auspicios del Gobierno y las empresas del Reino Unido.

Tanto Palestine Action como Just Stop Oil eran hostiles a las industrias que habían pagado a Lord Walney millones de dólares en concepto de honorarios de cabildeo a lo largo de los años. No fue ninguna sorpresa, entonces, que Walney aconsejara al Reino Unido que designara a ambos grupos como terroristas y emitiera órdenes de proscripción contra ellos, es decir, una prohibición de su existencia y la declaración de sus miembros, simpatizantes y defensores como delincuentes terroristas.

Cediendo al consejo de Walney, Starmer ordenó que la proscripción entrara en vigor el 5 de julio y Palestine Action fue designada como grupo terrorista según la legislación inglesa, uniéndose así a Al-Qaeda y a la neonazi Atomwaffen Division. Se cerró el sitio web del grupo y se suspendieron sus cuentas de Instagram y otras redes sociales. Todos los ciudadanos británicos que expresaran públicamente su apoyo a Palestine Action de cualquier forma también serían considerados terroristas.

Los partidarios de PA, incluido Crosland, se pusieron en marcha para organizar una respuesta. En la mañana del 5 de julio, cuando llegó la hora de la proscripción, 29 voluntarios de Defend Our Juries se reunieron bajo la estatua de Gandhi en Parliament Square para sostener carteles que decían: «ME OPONGO AL GENOCIDIO, APOYO A PALESTINE ACTION». Su demanda implícita era que se levantara la prohibición. Los 29 fueron arrestados y acusados en virtud de la Ley contra el terrorismo del Reino Unido de 2000. Una semana más tarde, 86 personas que sostenían las mismas pancartas en Londres, Manchester, Leeds y Kendal —entre ellas cuatro vicarios, numerosos funcionarios y la hija de un combatiente de la resistencia polaca en la Segunda Guerra Mundial— fueron detenidas por los mismos cargos.

El 5 de julio, Crosland, de 55 años, se encontraba entre los que sostenían las pancartas. Fue filmado mientras se quedaba sin fuerzas tras su detención, arrastrado por la Policía Metropolitana desde su asiento bajo la estatua de Gandhi.

«¿Algo que decir?», le preguntó el anónimo autor de las imágenes.

Crosland sonrió mientras cuatro policías lo llevaban al furgón policial que lo esperaba. «Bueno, esto es lo que pasa en la Gran Bretaña actual por oponerse al genocidio», dijo. «Es increíble, ¿no? Quiero decir, por eso se promulgaron las leyes después de 1945. El Convenio Europeo de Derechos Humanos tenía por objeto impedir que se produjera un genocidio, y ahora está ocurriendo de nuevo. La gente tiene poca memoria. La madre de todas las democracias, amigos». Luego lo metieron en la furgoneta, rodeado de agentes, y el vídeo se cortó.

Extralimitación y efecto boomerang
Los estudiosos de la desobediencia civil han señalado la «paradoja de la represión», cuando los gobiernos intentan aplastar una revuelta pacífica, pero se extralimitan en su autoridad y se ven abrumados por el efecto boomerang de la repulsa pública y el creciente apoyo al movimiento. Esto, a su vez, anima a más personas a arriesgarse a la ira del Estado y unirse a la revuelta. La Marcha de la Sal de 1930 en la India, la masacre de Sharpville de 1960 en Sudáfrica, Bull Connor en 1963 soltando perros y mangueras contra los manifestantes en Birmingham: estos son ejemplos históricos clásicos del efecto contraproducente. La prohibición de Palestine Action también ha demostrado ser un ejemplo paradigmático de esta dinámica.

Después del 5 de julio, el movimiento para desclasificar Palestine Action adquirió un nombre, Lift the Ban (Levantad la prohibición), y atrajo a un número cada vez mayor de personas a las calles de ciudades de todo el Reino Unido. Se reunieron todos los fines de semana durante el verano, con las mismas pancartas, esperando ser detenidos, apilados en furgones policiales y llevados a la cárcel. El sábado 9 de agosto, la Policía Metropolitana de Londres estableció un récord de detenciones durante una sola protesta política en el municipio, al detener al menos a 522 personas que portaban pancartas con el lema «ME OPONGO AL GENOCIDIO, APOYO A PALESTINE ACTION». La cifra superó el récord anterior de 1990, durante las manifestaciones contra el impuesto sobre el censo, cuando los agentes de la Policía Metropolitana detuvieron a 339 personas en Trafalgar Square por oponerse al intento de Margaret Thatcher de privar de derechos a los pobres.

Casi todos los sábados entre el 5 de julio y hoy, miles de personas han portado esas pancartas como parte del movimiento Lift the Ban (Levantad la prohibición), y durante ese tiempo más de 2000 manifestantes han sido acusados en virtud de varios artículos de la Ley contra el terrorismo. Dos artículos de la ley son los más pertinentes. El artículo 12 se dirige a quienes presuntamente han apoyado directamente a una organización terrorista mediante esfuerzos «materiales». El artículo 13 es menos grave y se aplica a quienes llevan o exhiben objetos o comparten material —una camiseta, una gorra, un cartel de cartón, un folleto, una publicación en línea— que pueda interpretarse como apoyo a una organización terrorista.

La aplicación de la Sección 13 ha degenerado en absurdos, ampliando el círculo de objetivos para incluir a aquellos cuyo único delito aparente era que apoyaban el derecho a reunirse y ser escuchados. Un ministro laico llamado Martin Clay, de Southborough, un barrio de Londres, fue acusado en virtud de la Sección 13 simplemente por sostener una pancarta que decía: «No apoyo a Palestine Action, pero apoyo el derecho a apoyarlos». Un hombre de Glasgow fue detenido por llevar un cartel que decía «Genocidio en Palestina, es hora de actuar». Su delito fue que las palabras «Palestina» y «actuar» estaban impresas en una fuente más grande que el resto del texto del cartel.

Ginny Kingsmill, una simpática dentista de 52 años de South Downs, ha sido detenida y acusada cuatro veces en virtud del artículo 13. Según la ley, ahora es una simpatizante del terrorismo por llevar un cartel escrito a mano en el que expresaba su oposición al genocidio y su apoyo a Palestine Action. Conocí a Kingsmill cuando me dejó quedarme en su casa durante una visita al Reino Unido este año. «Me gusta pensar que la mayoría de la gente es pacífica, que la mayoría de la gente no quiere guerras», me dijo Kingsmill. «Pero si ves que hay guerras, enfádate y mantén esa emoción».

El suyo fue uno de los nombres registrados en el récord de detenciones del 9 de agosto. Ese día hacía un calor y una humedad agobiantes en Londres. «La gente repartía botellas de agua, fruta y crema solar. Había una mujer repartiendo rosas a los que estaban sentados con carteles», me contó Kingsmill. «Muchas personas estaban allí solo para dar las gracias. Vi a un hombre ciego en silla de ruedas al que metían en una furgoneta policial. Una hermosa anciana sonriente que dijo que pronto cumpliría ochenta años me habló mientras la arrestaban. Había viajado desde una zona remota de Gales para estar allí y había permanecido de pie en silencio con los ojos cerrados bajo el calor, toda una imagen de serenidad y dulzura».

Otra rebelde con la que Kingsmill habló ese día fue la reverenda Sue Parfitt, de 83 años, una sacerdotisa anglicana ordenada que también fue acusada de simpatizante terrorista en virtud del artículo 13. Parfitt formó parte de la primera generación de mujeres que fueron ordenadas en 1994, cuando la Iglesia de Inglaterra permitió que el sacerdocio se extendiera a las mujeres. Parfitt comenzó su andadura en la desobediencia civil con el movimiento de protesta por el clima a finales de la década de 2010. Había sido detenida un total de treinta veces en la última década, veintisiete por protestas climáticas y tres como simpatizante de Palestine Action. En su calidad de terrorista, había estado dos veces en Parliament Square, bajo la estatua de Gandhi, y una vez en Trafalgar Square. En 2024, ella y otro manifestante golpearon con un martillo y un pico la vitrina de cristal de la Biblioteca Británica de Londres que alberga una de las copias originales de la Carta Magna, el documento fundacional de las libertades civiles en la tradición angloamericana. «Abollamos la carcasa exterior, pero, por supuesto, la Carta Magna nunca corrió ningún peligro», me contó Parfitt. «Unas semanas antes, nuestro Gobierno había sido llevado ante el Tribunal Supremo y declarado culpable de infringir sus propias leyes climáticas, que exigían la reducción de las emisiones. Y esto no tuvo ninguna publicidad». El simbolismo de atacar la Carta Magna, dijo Parfitt, era «desenterrarla», sacarla a la luz pública.

El 12 de noviembre, el día en que entrevisté a Parfitt, se reveló que cuatro relatores especiales de la ONU sobre derechos humanos habían enviado una carta al Gobierno del Reino Unido exactamente dos meses antes, el 12 de septiembre, advirtiendo que la proscripción de Palestine Action violaba los derechos humanos. «Los daños materiales por sí solos no son suficientes para constituir terrorismo según las normas internacionales», decía la carta. Los funcionarios de la ONU condenaron la proscripción como «innecesaria» y afirmaron que daba lugar a «restricciones desproporcionadas» de los derechos de libertad de expresión, reunión pacífica y asociación. Observaron que «el abuso de las leyes para proscribir como terroristas a organizaciones que no lo son realmente es más frecuente en los Estados autoritarios».

Le pregunté a Parfitt qué opinaba sobre las acciones de su Gobierno. «No puedo imaginar por qué alguien no consideraría legítimo intentar detener la fabricación de armas o el uso de aviones para lanzarlas», respondió. «Por eso me opongo a la idea de que Palestine Action sea considerada una organización terrorista. Y el hecho de que ahora me llamen terrorista es ridículo».

Los rebeldes no se desaniman. Lift the Ban anunció esta semana una serie de protestas terroristas con pancartas previstas para finales de este mes que, según el grupo, constituirían «la desobediencia civil más extendida en la historia del Reino Unido».

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¿Alto el fuego? Todo lo que sigue yendo mal en Gaza

Tortuga Antimilitar - 22 November, 2025 - 00:00

El Plan de paz se aprobó en un momento de máxima movilización social por el fin del genocidio y con una imagen de Israel a nivel internacional claramente erosionada.

Ainhoa Ruiz Benedicto
@BretxaOBS @CentreDelas

El 5 de octubre de este año, Israel y Hamás aceptaron el “Plan de Paz para Gaza”, impulsado por Trump, aunque con muchos puntos a revisar por ambas partes. El plan de 20 puntos propuesto dista enormemente de ser una solución para un conflicto que se remonta a 1948. El acuerdo, aunque plantea la posible autodeterminación del Estado palestino, no se acerca a aportar una solución inmediata, sino un horizonte hipotético y lejano. Desde luego, es un acuerdo sin duda efectivo para dar un respiro a la población de Gaza. Pero, con poco significado de futuro para la comunidad palestina que, tras demasiadas décadas bajo ocupación y apartheid ve, una vez más, sus aspiraciones emancipatorias, pospuestas.

El Plan, de inicio, compra el relato de que todo empezó hace dos años. Por tanto, la narrativa que se desplegó sobre “implementar” una paz en Oriente Medio estaba lejos de ser un análisis certero de la situación. Con todo, hay que reconocer como necesario cualquier esfuerzo de intentar frenar un genocidio como el que se estaba dando. En este sentido, entre los puntos establecidos se incluía la aceptación del fin de la guerra por todas las partes, se aprobaba la entrada de ayuda humanitaria y se establecía que Gaza sería reconstruida y que las personas residentes podrían quedarse en —lo que quedase de— su hogar.

Estos puntos eran necesarios, pero forman parte de un listado que, en su conjunto, plantea grandes errores de análisis, que lo conducirían al fracaso que estamos viendo apenas un mes después. Por un lado, plantear el conflicto como si el problema de fondo fuese la existencia de Hamás, vinculando el éxito del acuerdo a una desintegración de la organización. Y volvemos a la cuestión estructural de fondo, deshabilitar Hamás sólo servirá de manera puntual porque Hamás es un síntoma.

En este mismo sentido, no se planteaba ningún punto que hiciese a Israel frenar su dilatado historial de agresividad hacia la población palestina o hacia sus vecinos. Sin esto último, cualquier plan de paz está destinado a fracasar. Por no hacer mención de la gravedad de algunas de sus acciones, que constituyen crimen de guerra, y que el tratado no plantea sancionar. Tal es el caso del bombardeo de instalaciones civiles básicas, el asesinato de periodistas y agentes humanitarios, o utilizar ayuda humanitaria como un arma de guerra para matar de hambre a la población.

Por otro lado, y enlazado con lo que se acaba de puntualizar, el acuerdo plantea conseguir una “coexistencia pacífica”. En el papel está muy bien, pero no tiene en cuenta la situación de violencia estructural que dura décadas, con las ocupaciones y anexiones territoriales ilegales, los bulldozers destrozando casas y cultivos para levantar muros fronterizos y otras vulneraciones de derechos humanos que vive la población palestina.

Pero, sobre todo, lo que hace esa “coexistencia” imposible, es revestir de cierta normalidad la propia existencia de un territorio como es la Franja de Gaza —una prisión al aire libre, con entradas y salidas controladas por Israel—. La mera existencia de Gaza es de una violencia extrema, que requiere en sí misma de un replanteamiento territorial completo, si se quiere, de verdad, consolidar un plan de paz.

En este sentido, el Plan sólo concreta todo aquello que podría hacer posible volver a la situación de dos años atrás, sin Hamás y con un grupo internacional supervisando el gobierno y la reconstrucción de la Franja de Gaza. Pero ¿qué hacemos con los muertos? ¿qué hacemos con las pérdidas emocionales y materiales? ¿con los agravios mutuos? ¿Con las dolencias físicas y psicológicas de la guerra? Es muy ingenuo pensar y esperar que la gente simplemente olvide. Hace falta implementar medidas de justicia restaurativa, como mecanismo de prevención de las violencias que pueden volver.

Dos meses después, los bombardeos sobre Gaza no han cesado y su población cuenta con otras doscientas sesenta pérdidas humanas. Ya se han detectado avances del ejército de Israel más allá de la “línea amarilla”, donde debía retirarse. Y conociendo el historial de Israel con, por ejemplo, la Línea Verde, todo apunta a que no será tan fácil que se retire de esta posición, devolviendo territorio a las personas de Gaza como estipula el plan.

Pero ¿qué sí ha conseguido este plan? Desde luego, no se le puede negar su gran ingenio estratégico. El plan se aprobó en un momento de máxima movilización social por el fin del genocidio, con gobiernos avanzando en el reconocimiento de un Estado palestino, con el foco mediático sobre la situación y, sobre todo, con una imagen de Israel a nivel internacional claramente erosionada —como debía estarlo hace décadas—.

El Plan no ha logado la paz y está lejos de lograr algo semejante. Apenas ha dado un respiro de días, sin bombardeos y con ayuda humanitaria llegando a la población de Gaza. También, ha conseguido mostrar una supuesta “estabilización” de la situación y, con ello, la narrativa se ha desplazado de lo urgente y necesario a la espera de si todo vuelve a un estado que podamos aceptar. Es decir, volver a la relativa calma en la que vive la comunidad internacional ante la extrema y brutal violencia rutinaria en la que vive la comunidad palestina. Lo que mejor ha hecho el plan es sacar a Palestina del foco mediático, de los despachos y de las calles.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/plane...

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