Tortuga Antimilitar


Un juez investiga una supuesta agresión policial a detenidos en un calabozo de Fuengirola

Tortuga Antimilitar - 13 March, 2025 - 00:00

El presunto agresor dice que usó la fuerza mínima necesaria para inmovilizar al detenido.

RTVE.es / Mañaneros

La Policía Nacional ha abierto un expediente disciplinario a uno de sus agentes por la actuación policial a principios de año en una comisaria de Fuengirola. Por su parte, el juez está investigando las imágenes que ofrecen en exclusiva en el programa de Televisión Española 'Mañaneros'.

El presunto agresor dice que usó la fuerza mínima necesaria para inmovilizar al detenido y asegura haber recibido golpes en la mano con la que golpeó al detenido.

Cómo sucedieron los hechos

Las imágenes, a las que ha tenido acceso en exclusiva Mañaneros, corresponden al pasado 8 de enero. En ellas se puede ver a un hombre, de 32 años y de origen marroquí, detenido en la comisaría de Fuengirola, Málaga. Durante su estancia en los calabozos, mantiene una actitud aparentemente nerviosa, y, según las imágenes, aporrea la puerta de la celda con insistencia.

Los gritos y los aspavientos que hacen llaman la atención de su compañero de celda que está sentado en el suelo, pero también la de los agentes de vigilancia. Uno de ellos irrumpe en la celda. Es entonces, cuando nada más entrar, el agente le propina una patada que le desestabiliza.

Después, le da hasta tres puñetazos. Una vez en el suelo, el policía le propina cuatro patadas más. Todo sucede ante la mirada perpleja del otro detenido y de un segundo agente que, como pueden ver, contempla toda la escena desde la puerta sin intervenir.

A continuación, también golpea y agarra por el cuello al otro detenido para acabar lanzándole encima del otro hombre, al que el policía tira una última patada en la cabeza antes de salir de la celda junto a su compañero.

Los dos detenidos quedan en el suelo, el primero de ellos y el que ha recibido la mayor parte de los golpes parece pedir explicaciones al policía. A los pocos segundos vuelve entrar en la celda, discute durante unos momentos con el detenido, que sigue tirado en el suelo. La agresión le ha producido una fuerte hemorragia, como queda reflejado en el parte médico al que ha tenido acceso el programa 'Mañaneros'.

Es entonces, cuando los dos agredidos intentan pedir explicaciones al otro agente. Uno de ellos incluso se percata de que la cámara de seguridad está grabando todas estas imágenes y parece decírselo al policía. Una actuación policial que actualmente está siendo investigada.

La Policía ha abierto un expediente disciplinario al agente

El programa 'Mañaneros' se han puesto en contacto con la Policía Nacional, quien asegura que hay dos atestados abiertos: uno por la detención de este hombre y otro por las imágenes mostradas en exclusiva. Unas imágenes que les pidió el juez y que el magistrado está investigando. Será él quien considere si esta agresión es constitutiva o no de delito y no será hasta entonces cuando la Policía decida cuál es el futuro de ese agente. Desde la Policía insisten: episodios como estos no son comunes en la Policía Nacional.

Fuente: https://www.rtve.es/television/2025...

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Alemania quiere reintroducir el servicio militar obligatorio en 2025

Tortuga Antimilitar - 13 March, 2025 - 00:00

Carmela Negrete

El que será el nuevo canciller alemán en un par de semanas, el cristianodemócrata Friedrich Merz, viene con todo. En los primeros días tras ganar las elecciones, ya advirtió que quiere invitar a Benjamin Netanyahu al país, a pesar de que pesa sobre él una orden de detención internacional. Y aún antes de que se constituya el nuevo Bundestag, pretende incluso reformar la Constitución para contraer más deuda y financiar así un rearme colosal de unos 800.000 millones de euros adicionales.

El portavoz de defensa del grupo parlamentario de Merz, la coalición denominada La Unión, Florian Hahn, declaró el martes al diario Bild que la abolición del servicio militar obligatorio ya no se ajusta a los tiempos. El nuevo gobierno quiere que los primeros reclutas crucen las puertas de los cuarteles ya en 2025. Es lo que declaró y lo justificó con el argumento de que no se puede permanecer impasible mientras el mundo, supuestamente, se vuelve más inseguro. Según el político bávaro, Alemania necesita una “disuasión creíble y un aumento del personal”, compuesto por ciudadanos en uniforme.

Ya el gobierno anterior presentó un plan para reintroducir el servicio militar en base al llamado modelo sueco. Según este, se realiza un listado general de los jóvenes en edad de hacer la mili y tienen que someterse a un chequeo médico obligatorio. Es así como escogen a los jóvenes más fuertes y aptos para ir al ejército y les invitan a unnirse a filas de forma voluntaria. En caso de que no se encuentre el número de jóvenes necesario dispuesto a realizar dicho servicio, se realizará de forma forzada. El Ministro de Defensa socialdemócrata, Boris Pistorius, ya explicó en noviembre que en caso de guerra el país debe disponer de 460.000 soldados de partida, de los cuales 260.000 serían reservistas que hayan hecho el servicio militar obligatorio. Según informaciones de Der Spiegel publicadas el jueves, el Bundeswehr planea obligar a los reservistas de mas de 50 a participar en entrenamientos obligatorios.

Mientras los planes para obligar a servir con armas se concretan, la justicia alemana ha dejado claro que, en caso de guerra, no respetará al parecer el derecho a la objeción de conciencia. El 16 de enero, el Tribunal Federal de Justicia emitió una sentencia que un ucraniano debía ser deportado a su país a pesar de que alegó la objeción de conciencia y que, con toda probabilidad, sería enviado a luchar al frente. En la sentencia, sin embargo, los jueces además escriben que en el caso de guerra el derecho a la objeción de conciencia no contaría por causas de fuerza mayor. Una comprensión del derecho, que está recogido en la carta magna, que podría afectar a ciudadanos alemanes en caso de guerra si sienta jurisprudencia, advierten varios expertos como la profesora Kathrin Groh de la Universidad de la Bundeswehr o el blog especializado en derecho Legal Online Tribune.

Deudas ingentes para armamento

El martes fue un día infame para la historia de Alemania: la CDU y el SPD anunciaron el mayor endeudamiento en la historia de la República Federal para comprar armamento y convertir, tal como se había anunciado, a Alemania en la tercera potencia militar mundial. Muy llamativo fue el hecho de que en la conferencia de prensa apareció Merz, pero no el canciller saliente Olaf Scholz, que ha actuado como freno en muchas ocasiones desde el comienzo de la guerra de Ucrania, sino que salieron a hablar con la prensa los co-presidentes del SPD, Saskia Esken y Lars Klingbeil. 500.000 millones quiere invertir el país en prepararse para la guerra y 400.000 más en infraestructura. Los socialdemócratas han justificado a su electorado el acuerdo con la inversión paralela en infraestructura civil. Sin embargo, si se va al detalle, se trata de inversiones que atienden a la lógica de la "movilidad militar“: las carreteras, los ferrocarriles y los puertos del país.

Para ello, están dispuestos a cambiar la constitución a marchas forzadas con el parlamento de antes de las elecciones (es posible de forma legal, pero muy reprobable a nivel moral). La semana que viene, el jueves, se debatirán estos planes y el martes de la siguiente sería la votación. Los votos del partido verde serán fundamentales para aprobar tales créditos de guerra y se dan por garantizados. Die Linke aún no ha desvelado si votará a favor, porque, justifican, siempre han estado a favor de reformar el freno de la deuda constitucional.

​El partido liberal FDP, que no entrará en el nuevo Bundestag pero aún tiene voto en el parlamento con el que Merz quiere aprobar sus planes, ha rechazado la propuesta. Una de las consejeras económicas independientes del llamado Consejo de Sabios de la Economía, Veronika Grimm, ha criticado los planes y aseguró al diario Bild que éstos "suenan más a sátira que a una propuesta seria", ya que cree que antes de realizar las inversiones necesarias, se debería tener una estrategia clara de defensa y de crecimiento para la economía. Ella cree que será difícil devolver el dinero prestado para tales fines sin un crecimiento de la economía.

Uno de los principales indicadores de la marcha de la misma, el índice ifo, cayó en el caso de las empresas químicas en febrero, de nuevo, a menos 18,2 puntos, después de haber registrado menos 14,8 puntos en enero. "La industria química está en crisis: los altos costos de la energía, los obstáculos burocráticos, la débil demanda y el aumento de las barreras comerciales la están afectando en la competencia global", explicaba en una nota de prensa la experta del sector Anna Wolf del Instituto ifo. Y éste es solo un sector de los afectados por la crisis en Alemania. En estos momentos, el sector de armamento es el único con un crecimiento considerable y expectativas: las acciones de la mayor empresa de armamento alemana Rheinmetall han llegado a costar 1.200 euros la unidad, un crecimiento exponencial en los últimos meses.

El canciller designado Merz quiere que Alemania sea una potencia nuclear y se ha reunido en Paris con Emmanuel Macron para negociar el estacionamiento de aviones con carga nuclear en suelo alemán. El exministro de Exteriores de los Verdes, Joschka Fischer, quien, a sus 76 años, no irá a la guerra, ha abogado estos días por la reintroducción inmediata del servicio militar obligatorio y por un "paraguas nuclear europeo" en una entrevista con el diario Die Zeit.

Die Linke queda en entredicho

Ante esta avalancha aplastante de muy malas noticias para la paz, las libertades y la economía, Die Linke no ha puesto el grito en el cielo, y su contención no es casual. El partido no está en el gobierno, sino que debería hacer trabajo de oposición. En las declaraciones y en las apariciones en prensa y programas televisivos, las principales figuras han criticado el que ahora, de repente, haya medios para el ejército, cientos de miles de millones, y que tan solo con la condición de gastar ese dinero en armas, los cristianodemócratas y los socialdemócratas están también dispuestos a hacer inversiones millonarias en la infraestructura del país. El rearme en sí no ha sido tematizado por el partido como tal ni han salido a manifestarse, en general, tras oír la noticia.

Con su buen olfato y conocimiento sobre el partido, el periodista Sebastian Friedrich y el politólogo de la Fundación Rosa Luxemburgo, Ingar Solty, publicaron un artículo conjunto en el semanario "Der Freitag" el martes, titulado "Se acabó la fiesta: el freno de la deuda y el rearme se convierten en el dilema de Die Linke". Explican que "Die Linke ha rechazado siempre el freno de la deuda, porque pretendía posibilitar inversiones sociales y ecológicas. Ahora se ve obligada a ocuparse de un fondo especial destinado exclusivamente al rearme". Los autores creen que el partido tuvo suerte durante el breve intervalo de la campaña electoral, ya que no se habló demasiado del tema de la guerra, y que "el rearme pone a Die Linke bajo presión".

Ambos analistas creen que parte de los nuevos votantes del partido o que se han unido a él "se muestran abiertamente a favor de los envíos de armas a Ucrania, en un momento en el que el gobierno ucraniano solo puede mantener la guerra mediante las más masivas reclutaciones forzosas y en el que Estados Unidos ya busca una forma de congelar el conflicto" y constatan que es por eso que "Die Linke se encuentra en esta situación bajo una enorme presión".

El diputado del partido Dietmar Bartsch escribió en su cuenta de X que "un cambio de 180 grados hacia un segundo partido verde no será permitida por Die Linke". En ese mismo post, asegura que la formación necesita repensar su programática, en especial la del congreso del partido en Erfurt en 2011. "Habrá que debatir sobre la cuestión de si descartamos de manera categórica las entregas de armas para siempre y en todas partes", escribe el político y le pone palabras a lo que es un secreto a voces, que Die Linke se ha llenado de nuevos activistas verdes que leen el diario Taz, que escribe "ésta es nuestra guerra" en sus comentarios de opinión.

Los sindicatos mayoritarios tampoco parece que vayan a oponer resistencia al plan de rearme alemán que, al fin y al cabo, se traduce en inversiones y puestos de trabajo en la economía de guerra: "En particular, en el contexto de las incertidumbres globales, debemos fortalecer la capacidad de defensa de Europa y, al mismo tiempo, no frenar el progreso social", declaró la presidenta de la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB), Yasmin Fahimi, en un comunicado emitido el miércoles.

Fuente: https://www.diario.red/articulo/int...

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¿Prohibido qué?

Tortuga Antimilitar - 13 March, 2025 - 00:00

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Denuncian matanzas sistemáticas de civiles por parte de las nuevas autoridades de Siria

Tortuga Antimilitar - 12 March, 2025 - 00:01

"Ejecutados a sangre fría": cientos de civiles asesinados en Siria en una escalada de violencia que ha dejado más de 1.000 muertos en dos días, según una ONG

Autor, Redacción

Es uno de los episodios de violencia más graves desde que se inició la guerra civil en Siria hace 14 años, que hace temer por la frágil estabilidad del país.

Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad sirias y hombres armados leales al antiguo régimen de Bashar al Assad habrían dejado más de un millar de muertos en los últimos dos días, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), un grupo con sede en Reino Unido que lleva documentando el conflicto sirio desde su inicio.

Entre los muertos hay, según la organización no gubernamental, unos 745 civiles que habrían sido asesinados "a sangre fría" en unas 30 "masacres" sectarias dirigidas por las fuerzas de seguridad contra la minoría alauita este viernes y sábado en la zona de la costa mediterránea del país.

La BBC no ha podido verificar de forma independiente estas afirmaciones.

Se ha reportado que cientos de personas han huido de sus hogares en las provincias costeras de Latakia y Tartús, bastiones del apoyo al depuesto presidente Bashar Al Assad, que también es alauita.

https://www.bbc.com/mundo/articles/...

EL MUNDO, testigo del regreso del horror a la nueva Siria: "¡Están matando a familias enteras!"

La ofensiva del nuevo Gobierno contra facciones afines a Bashar al Asad provoca matanzas y un caos absoluto en varias localidades del este del país.

Javier Espinosa

El primer cadáver estaba tirado en la esquina. Con los brazos abiertos. Alguien le cubrió la cabeza con una sudadera. La víctima no tuvo tiempo de vestirse. Salió corriendo con el típico chándal que usan los locales para dormir o permanecer en casa.

Detrás, otros dos cuerpos habían sido tapados con una manta marrón. Nadie se había atrevido a recogerlos pese a que el lugar se encuentra a pocos metros de una de las avenidas principales de la metrópoli siria. Allí, decenas de combatientes de las fuerzas gubernamentales caminaban tranquilamente por la zona.

Tan sólo horas antes, uno de los residentes de este mismo barrio de Al Qusur, había explicado a este periódico cómo se desarrollaba la tragedia.

"¡Es un desastre! ¡Están matando a familias enteras! Con niños. Hay muchos cadáveres en las calles. El cadáver de mi tío todavía está tirado en el tejado junto a otros. Les dispararon a sangre fría. Y había estado en la cárcel por ser un oponente del régimen anterior", explicó vía WhatsApp.

Los signos de la catástrofe que se abatió sobre el arrabal de Banias eran visibles en todas partes. Había coches con las ventanillas rotas por los disparos, otro empotrado contra un árbol, negocios calcinados, muchos saqueados. Una ambulancia de los Cascos Blancos parecía buscar más cuerpos, mientras grupos de encapuchados armados con AK-47 seguían patrullando por las travesías.

El periodista de EL MUNDO había pernoctado en este mismo lugar y permaneció allí hasta el viernes al mediodía. Incluso en ese instante, al poco de concluir los enfrentamientos, los vecinos se permitían asomarse a la vía pública y una pareja de niños intentaba combatir el aburrimiento jugando al fútbol. Era un mero espejismo. La matanza comenzó poco después.

El residente de Al Qusur -que por supuesto no quiso ser identificado- perdió a otro tío y un primo durante la jornada del sábado y junto a toda su familia tuvo que huir del domicilio para esconderse en un "lugar seguro". "Si hubiésemos esperado 30 minutos, no estaría hablando contigo", indicó. "Ahora están excavando fosas comunes para enterrar a todo el mundo", añadió.

El horror de Banias es una imagen que los sirios creían que habían enterrado con la desaparición de la dictadura que se prodigó en este mismo tipo de matanzas durante años. Se habían equivocado. La euforia que se vivió tras el 8 de diciembre es historia. Enterrada en sangre.

La sorprendente ofensiva que lanzaron las facciones afines a Bashar al Asad el pasado jueves en las regiones alauitas del oeste del país ha generado una brutal reacción por parte de las fuerzas del nuevo ejecutivo liderado por Ahmed Sharaa, que según varias ONG sirias ha desembocado en la masacre de cientos de civiles, miembros de la misma confesión a la que pertenece el autócrata exiliado.

Fadel Abdul Ghani, director de la Red Siria de Derechos Humanos (RSDH), declaró que los uniformados de la nueva administración fueron responsables de al menos 140 asesinatos de civiles en diversas zonas de Banias, Jableh y Lataquia, principalmente. "Hasta la tarde de este sábado, la cifra de muertos llegó a 1.018 personas", dijo el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que indicó que "745 civiles fueron asesinados a sangre fría en masacres sectarias" en las provincias del oeste de Siria de mayoría alauita, la rama del islam chií que profesa la familia de Bachar Al Asad.

Las organizaciones pro derechos humanos también confirman el asesinato de decenas -un centenar, según la RSDH- de integrantes de las tropas gubernamentales a manos de los insurgentes.

La organización siria Etana ratificó la existencia de "violencia generalizada e indiscriminada contra civiles, predominantemente alauitas" y alertó de que este tipo de acciones "pueden afianzar las divisiones sectarias" y servir como "herramienta de reclutamiento para el antiguo régimen y sus partidarios, que buscan usar la costa para lanzar nuevos ataques".

Los combates derivaron en un escenario dominado por el caos y la anarquía que todavía prevalecía este sábado en Banias y en la autopista que une Homs con la costa siria. La autovía estaba repleta de controles y columnas de hombres armados cuya filiación resultaba difícil de adivinar. Algunos vestidos con los atuendos de los mismos yihadistas que aterrorizaron a todo el país durante la égida en la que el extremismo -especialmente el del Estado Islámico- secuestró la revolución popular que pretendía derrocar a Asad. De hecho, muchos hacían ondear la bandera blanca con el lema "No hay más Dios que Alá" que identifica a varios grupos radicales y no la enseña siria. Ese mismo estandarte había sustituido al símbolo nacional del país en una de las primeras plazas de Banias.

Otros convoyes de todo terrenos marchaban en dirección contraria, hacia Homs y el sur del país, cargados con los expolios del saqueo que siguió a la contraofensiva gubernamental. Este reportero pudo asistir al pillaje de numerosos negocios de Banias el viernes por la mañana. Los militares afectos a Damasco cargaban sus coches con cuantas cajas podían acaparar en las pequeñas tiendas situadas en la calle principal de la ciudad. En la carretera se podían ver camiones con motocicletas y hasta uno que se llevaba una moto acuática de tamaño ingente.

Más adelante en la ruta, otro vehículo de los Cascos Blancos evacuaba los despojos de una enésima víctima de la confusión que prevalece en el país. Una estudiante universitaria de Qamishli, en el Este, que estudiaba en Latakia. "Le alcanzó una bala perdida en la cabeza", explicó Bashar Mustafa, uno de sus compañeros, que huía en la misma camioneta.

Los miembros de la comitiva dijeron que se habían encontrado con "cadáveres en la carretera, entre Jableh y Banias". "La ruta es muy peligrosa", le secundó Mustafa.

Bajo este escenario de absoluta confusión, cientos de civiles intentaban abandonar Banias, montándose en coches y furgonetas con bolsas donde acumulaban sus enseres. Algunos vagaban por las calles sin saber muy bien a dónde dirigirse. Otra camarilla de civiles intentó refugiarse junto al principal hospital de Banias, un recinto que fue escenario de violentos combates el viernes.

El edificio mostraba las marcas de los disparos y seguía siendo protegido por una patrulla de leales a Damasco. Mahmud Zalha asisitó aterrorizado a los combates que se sucedieron durante horas.

"Nos tuvimos que refugiar en la sala de cuidados intensivos porque tiene una puerta metálica. Los milicianos del antiguo régimen disparaban con RPG y ametralladoras. Llegaron hasta la puerta, pero los guardias de seguridad y los refuerzos consiguieron detenerlos", relató.

La visita al centro sanitario se interrumpió después de que una de las ametralladoras pesadas comenzara a lanzar ráfagas al aire para saludar la llegada de otra facción, algo que confirmó la absoluta incertidumbre que rige en la localidad. Pacientes y médicos salieron corriendo, presa del pánico, hasta que comprendieron que no estaban atrapados en una enésima refriega. Entre los militantes que entraron sin preguntar en el recinto figuraba un africano que rápidamente se cubrió el rostro con un pasamontaña al percatarse de la presencia de reporteros.

Otras familias alauíes seguían atrapadas en sus viviendas, dominadas por el terror.

"Estamos en nuestra casa desde el jueves. No puedo hacer nada. Las fuerzas de policía están patrullando la zona y usando altavoces. Dicen que ahora todo es seguro", precisó uno de esos clanes, que como la mayoría de los consultados para este artículo no quiso dar su nombre.

Miles de personas de la misma confesión intentaban esconderse en iglesias cristianas, en las montañas y hasta en la base aérea que controlan los rusos cerca de Jableh.

El Gobierno central intentó reconducir este sábado la situación enviando más refuerzos a las regiones costeras. El ejército ha recuperado el control de la mayor parte de las grandes villas aunque esta última jornada todavía se registró un ataque contra un hospital de Latakia, que acabó con la muerte de varios de los asaltantes.

Una fuente de seguridad citada por la agencia de noticias estatal siria Sana reconoció que se han perpetrado "violaciones individuales" después de que civiles ajenos a las fuerzas de seguridad se dirigieran hacia la costa siria para frenar el avance de los insurgentes afectos a Bashar al Asad. "Estamos trabajando para detener estas violaciones", agregó el mismo representante oficial.

En un discurso televisado, Sharaa se negó a condenar de forma clara los estremecedores sucesos y aunque dijo que "no permitirán que nadie reaccione de forma exagerada", previamente agradeció a sus uniformados que "protegieran a los civiles".

El mandatario acusó a los seguidores del derrocado Asad de propiciar el caos con su ataque en toda la región costera. "Al haber asaltado hospitales y aterrorizado a inocentes, habéis atacado a todos los sirios. Habéis cometido un pecado imperdonable y habéis recibido una respuesta que no podéis soportar. Por lo tanto, apresuraros a entregar las armas antes de que sea demasiado tarde", clamó el jefe de Estado.

Sharaa tan sólo emitió una velada crítica hacia los hechos que se estaban difundiendo y dijo que los "prisioneros no deben ser humillados ni golpeados porque es contrario a la ley del país y de Dios".

"Lo que nos distingue de nuestro enemigo es nuestra moral. Cuando la comprometemos, nos colocamos al nivel de nuestros enemigos. Los restos del régimen [de Bashar al Asad] nos están provocando para que cometamos transgresiones. Es nuestro deber proteger a la gente de la costa [los alauitas]", aseveró.

El cáncer del odio sectario se expande a una velocidad endiablada. Fue esa misma aversión la que sumió a Irak en un conflicto devastador durante más de una década. La misma que se encargó de promover Asad cuando sus acólitos ejecutaron masacres casi caldadas a las actuales. De hecho, Banias fue escenario de otra brutal sangría en 2013 cuando milicianos alauitas acabaron con la vida de decenas de civiles, incluidos niños y mujeres. Uno de los líderes de aquellas facciones, Mihrac Ural, se expresó con el mismo rencor sectario que ahora se escucha en boca de los militares suníes. "Hay que limpiar Banias y estos terroristas tienen que terminar en el mar", declaró públicamente el comandante aliado de Asad.

Era la misma prepotencia y sentido de la impunidad con la que algunos de los ganadores de la guerra en Siria se han comportado en estas últimas jornadas, cuando no han tenido el menor empacho en grabar todos los desmanes y crímenes que han cometido.

Las redes sociales se han llenado de grabaciones de uniformados ejecutando o golpeando a sus cautivos. En uno de ellos les hacen ladrar para después gritar que en realidad no son perros sino "cerdos". En otra secuencia, un grupo de militantes ordena a tres personas que se arrastren en fila, antes de dispararles a quemarropa. Otro más muestra a una pareja de uniformados en una motocicleta que descubren a un aldeano y le dicen: "Te hemos pillado". Después, le disparan varios tiros por la espalda asegurándose de que el crimen queda recogido por la cámara.

A diferencia de Banias, la situación en Tartús parecía haberse estabilizado. Allí, la presencia de los militantes bajo la autoridad de Damasco era más reducida y la localidad casi no presenta signos de combates.

Según, Jafar, un alauí de la villa, uno de los principales líderes de los irregulares que desataron la actual oleada de violencia, Meqdad Fteha, llegó a anunciar que había capturado esta misma metrópoli, "algo que era una mentira obvia". "Este señor quiere crear el caos sectario, arrastrar a los alauíes a una guerra civil. Fracasaron, pero nosotros seguimos pagando el precio", opinó.

Un portavoz de las fuerzas de seguridad en Tartus, Abu Kamal, de 28 años, negó que los agentes de la nueva administración fueran los responsables de las matanzas de alauíes, aunque admitió que "puede que se hayan cometido algunos errores". "Algunos de esos asesinatos también fueron cometidos por los restos del antiguo régimen para crear el caos", añadió.

Abu Kamal opinó que lo ocurrido ha sido "un intento de golpe de Estado apoyado por Irán, Hizbulá y Rusia. Pero han fracasado. Han perdido a mucha gente y tendrán que retirarse".

La tensión confesional alcanzó el jueves la localidad de Homs, donde también reside una significativa comunidad alauita. Los empleados del café Dubai, sito en el arrabal de Khadara, fueron testigos de cómo una muchedumbre de suníes indignados por la emboscada inicial que desencadenó la crisis actual se concentraban en ese distrito, lanzando consignas contra los integrantes de la minoría.

"Gritaban: ¡No queremos alauíes aquí! o ¡Que se jodan los alauíes!", indicó el chaval, de 21 años.

La manifestación desembocó en el asalto de cafeterías y negocios del barrio, y ráfagas de ametralladora contra algunas viviendas. El viernes, los impactos de bala y los casquillos seguían tirados sobre el suelo.

Las fuerzas de seguridad de Homs han conseguido controlar las divisiones entre comunidades, desplegando camionetas con ametralladoras pesadas y el viernes llegaron a desplegar una cadena humana de hombres armados para impedir el acceso hasta los arrabales donde viven los alauíes.

Abdallah Hattab, de 33 años, uno de los agentes que vigilan el enclave, precisó que sus fuerzas fueron las que contuvieron a la turba hasta obligarlos a dejar el lugar. "Eran los familiares de nuestros hermanos que han sido asesinados en la costa y por eso estaban enfadados", comentó.

Mustafa Abud, alguacil alauí de Zahra, otro barrio alauí, reconoció que él mismo había pedido a sus vecinos que no se sumaran a la sublevación de los insurgentes seguidores de Asad. "No es nuestra guerra", les dije.

"No se pone fin a la sangre con más sangre, sino con la racionalidad", le secundó el jeque alauí Majialdin Seldun.

El citado Jafar, de 26 años, se vió obligado a abandonar este sábado su domicilio en Tartús ante la perspectiva de que los agentes de Damasco registraran su barrio buscando armas. El ingeniero alauí sólo se atrevió a hablar con los periodistas en una recóndita esquina de un bar oculto en una galería.

El sirio participó el jueves en la manifestación que se organizó en la urbe para protestar contra la razzia que sufren los enclaves alauítas. Una movilización que fue disuelta por los disparos al aire de las fuerzas de seguridad.

Mientras conversaba con los informadores, no paraba de recibir llamadas de sus familiares, presa del pánico. El pavor es algo que comparten ahora todos los aluíes. Uno de sus familiares, que vive en un villorrio cercano a Tartús, le narró por teléfono que estaban huyendo a las laderas de las colinas. "Cada vez que escuchamos venir un coche, todos los habitantes nos escondemos en el campo, para que parezca que la aldea está vacía. No puedo hablar más porque se me acaba la batería del teléfono", anunció antes de colgar.

Para Jaafar, como para muchos sirios, este baño de sangre marca un antes y un después en la atribulada historia del Estado árabe. Un trágico episodio de un guión que se pensaba repleto de esperanzas. "Para mí, Siria ya no existe", concluye.

https://www.elmundo.es/internaciona...

Qué está pasando en Siria: claves para entender la mayor ola de violencia desde la caída de Al Asad

En los últimos días, las fuerzas afiliadas a las nuevas autoridades sirias se han enfrentado a hombres leales al expresidente Bashar Al Asad, en medio de las acusaciones de matanzas sectarias y graves abusos contra los civiles.

Francesca Cicardi

Cuando se han cumplido tres meses desde el derrocamiento del expresidente sirio Bashar Al Asad, la hasta ahora pacífica transición democrática se ha visto sacudida por la violencia sectaria que muchos temían que estallara desde un primer momento. En este tiempo, las tensiones han permanecido elevadas en la zona de la costa Mediterránea, donde se concentra la población alauí, secta del islam a la que pertenece el exmandatario y que integraba mayoritariamente su régimen.

La semana pasada, esas tensiones desembocaron en los mayores enfrentamientos armados desde el mes de diciembre, en medio de acusaciones de masacres de civiles y combatientes alauíes a manos de las fuerzas y milicianos suníes afiliados al nuevo Gobierno en Damasco. No hay cifras oficiales de fallecidos y es difícil verificar los números que circulan en redes sociales. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (ONG con sede en Reino Unido y una amplia red de informantes en Siria), más de 1.090 civiles han perdido la vida desde el 6 de marzo en la zona costera.

La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos ha verificado la muerte de 111 personas (90 hombres, 18 mujeres, un niño y dos niñas), pero ha advertido de que el número puede ser mucho más elevado.

¿Cuándo y cómo estalló la violencia?

El pasado 6 de marzo, hombres armados fieles al derrocado dictador atacaron a las fuerzas de seguridad y armadas de las nuevas autoridades interinas en la provincia de Latakia –que durante la guerra civil siria había sido un feudo del régimen de Al Asad y donde hay una destacada presencia de población alauí–. A continuación, el Gobierno liderado por Ahmad Al Sharaa lanzó una operación en esa provincia y la vecina de Tartús para perseguir a los atacantes y desmantelar “células durmientes” integradas por miembros del exrégimen. La operación se extendió a varias provincias durante varios días, hasta este lunes.

En Latakia es donde el Observatorio Sirio ha registrado el mayor número de muertos civiles, casi 600, según el último recuento.

Las nuevas autoridades sirias controlan la mayor parte del país

Según Muhsen Al Mustafa, analista del Centro Omran para Estudios Estratégicos sobre Siria, el del jueves no fue un ataque aislado. “Fue un movimiento calculado de lo que queda de las elites del Ejército y la Inteligencia de la época de Al Asad para reafirmar su poder a través de la fuerza”, explica el experto a elDiario.es. En su opinión, los choques que han tenido lugar en los pasados días pueden ser “el comienzo de una insurgencia armada coordinada por parte de los leales al exrégimen”. Al Mustafa destaca que los nostálgicos de Al Asad buscaban ejercer su influencia e, incluso, hacerse con el control territorial de algunas áreas de la región costera.

Por su parte, Charles Lister, director del programa de Siria del Middle East Institute de Washington, señala que la mayoría de los cabecillas de la insurrección armada eran excomandantes de la IV División del Ejército sirio, que tiene un historial de abusos y crímenes en los casi 14 años de guerra. Una fuente de seguridad siria dijo a la agencia de noticias Reuters que había unos 5.000 insurgentes pro Al Asad.

¿Cuál ha sido la respuesta del Gobierno?

El Ministerio de Defensa sirio aseguró el lunes que la operación contra los fieles del exrégimen ha terminado, aunque ha prometido que sus fuerzas seguirán persiguiendo a los que quedan de ellos para evitar futuras “amenazas”. Cientos de uniformados han muerto desde el jueves y han aparecido indicios de ejecuciones, como una fosa común descubierta cerca de la localidad de Qardaha, con cuerpos de integrantes de las fuerzas de seguridad sirias, según han informado los medios oficiales.

Mientras, combatientes del bando de Damasco han sido acusados de perpetrar masacres, saqueos y otras atrocidades en las poblaciones de mayoría alauí de las provincias de Latakia y Tartús, para vengarse del ataque sufrido a manos de los exmilitares y milicianos de esa secta. Según Al Mustafa, “grupos indisciplinados han cometido violaciones” contra los civiles, pero el analista no descarta que los propios leales a Al Asad perpetraran crímenes contra los alauíes y otros que apoyan al nuevo Gobierno, tal y como les habían amenazado que harían.

El experto sirio señala que las autoridades de Damasco respondieron “de forma proporcionada a la amenaza” sobre el terreno y, en el plano político, “rápidamente” creando dos comisiones.

El presidente del país, Ahmad Al Sharaa –quien lideró la coalición de grupos islamistas que tomaron el control de Damasco el pasado diciembre y expulsaron a Al Asad del poder–, anunció el domingo la formación de una comisión para “el mantenimiento de la paz social”, con el objetivo de brindar apoyo a los civiles de la zona costera y escuchar sus demandas. Asimismo, el mandatario encargó a otra comisión, integrada por seis figuras de la judicatura, que investigue lo sucedido desde el 6 de marzo en la costa mediterránea, y prometió que todos los implicados en el derramamiento de sangre o maltrato de los civiles rendirán cuentas.

En una entrevista con Reuters este lunes, Al Sharaa ha responsabilizado de la violencia a los fieles al exrégimen, pero ha admitido que sus acciones brindaron “una oportunidad para la venganza” y que “muchas violaciones han ocurrido” en los pasados días.

Horas más tarde, la Presidencia siria anunció un acontecimiento favorable para la estabilidad y el control del Gobierno sobre todo el país. Tras una reunión entre Al Sharaa y Mazlum Abdi, líder de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD) —alianza formada mayormente por milicias kurdas—, se acordó “la integración de las instituciones civiles y militares del noreste de Siria en la administración del Estado sirio”, lo que representa un espaldarazo para la transición que los cruentos sucesos de los últimos días han puesto en duda.

Desde Amnistía Internacional, la directora de Oriente Medio, Heba Morayef, ha lamentado las “horribles imágenes” que llegan de Siria, las cuales son “un recordatorio de los pasados ciclos de atrocidades” y “amenazan con prender las tensiones sectarias y alimentar más violencia mortal” en el país. Asimismo, ha señalado en un comunicado que las promesas de Al Sharaa “no significarán nada si la justicia no se hace de forma que priorice la participación de las víctimas y promueva los derechos de los ciudadanos”, además de ser “imparcial”.

¿Cómo ha reaccionado la comunidad internacional?

Dentro y fuera de Siria, se ha puesto en duda la actuación de los uniformados del Gobierno y de combatientes leales a Al Sharaa, una parte de los cuales proceden de grupos radicales –incluido el propio presidente, que fue cabecilla de Al Qaeda en Siria–. Varias fuentes han señalado la participación en los combates de yihadistas, incluidos extranjeros, que llegaron a la zona costera procedentes de la vecina Idlib, donde estaban arrinconadas las facciones armadas opositoras hasta la caída del régimen.

En la Unión Europea se declaran “alarmados” por las informaciones sobre asesinatos de “civiles inocentes”, pero se mueven con prudencia y cautela a la espera de las conclusiones de la investigación que ha prometido el presidente sirio, informa Irene Castro. “Hemos visto que las autoridades han reaccionado rápido y los culpables tienen que rendir cuentas ante la justicia”, ha dicho la portavoz de exteriores de la Comisión Europea, Anitta Hipper, que ha apuntado a que ha habido “manipulación y desinformación” respecto a lo ocurrido en los últimos días.

Mientras, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha sido mucho más contundente: “Estados Unidos condena a los terroristas islamistas radicales, incluidos yihadistas extranjeros, que han asesinado a gente en el oeste de Siria en los pasados días”. En un comunicado, Rubio ha señalado el apoyo de Washington a todas las minorías del país, incluidos los cristianos, que también han sido víctimas de algunos actos de violencia en la región costera. “Las autoridades interinas de Siria deben hacer rendir cuentas a los perpetradores de estas masacres contra las comunidades minoritarias de Siria”, ha afirmado.

Por su parte, Rusia, que fue el principal apoyo internacional de Al Asad hasta su caída en desgracia, ha llamado a poner fin a “las manifestaciones de violencia” en Siria. En los pasados días, integrantes de la comunidad alauí han pedido protección a Moscú ante los ataques que estaban sufriendo e, incluso, han acudido a la base militar rusa de Hameimim, en Latakia.

Mientras, Israel ha aprovechado para destacar la inestabilidad en Siria y la naturaleza del nuevo Gobierno islamista. El ministro de Exteriores, Gideon Sa'ar, ha afirmado que los nuevos dirigentes siguen siendo “yihadistas, incluso si algunos de sus líderes se han puesto traje de chaqueta”. Para Tel Aviv, las nuevas autoridades sirias suponen una amenaza a su seguridad y, por ello, ha desplegado tropas en la zona de separación entre Israel y Siria, más allá de los Altos del Golán ocupados desde 1967. Esa zona está desmilitarizada con base en un acuerdo de 1974 entre los dos países, pero Tel Aviv considera que el pacto no es válido después de la caída del régimen de Al Asad y ha aprovechado el cambio en Siria para expandir su presencia en el territorio del vecino.

https://www.eldiario.es/internacion...

Líderes religiosos en Siria estiman que más de 7.000 cristianos y alauitas han sido asesinados por el terrorismo islamista en los últimos días

Por Unai Cano

Líderes religiosos han denunciado desde Siria que el terrorismo islámico, con el respaldo de Turquía, ha acabado ya con la vida de más de 7.000 cristianos y alauitas en los últimos días. Según estos testimonios, las masacres están siendo «especialmente cruentas» y tienen como objetivo acabar con las comunidades históricas que han habitado en esta región durante siglos.

Desde Damasco, fuentes eclesiásticas han alertado de que la persecución contra los cristianos en Siria ha alcanzado niveles sin precedentes. El patriarca ortodoxo griego Juan X de Antioquía ha expresado su consternación por la brutalidad de estos ataques y ha pedido a la comunidad internacional que actúe antes de que sea demasiado tarde. Además, ha denunciado que las comunidades cristianas sufren una grave escasez de alimentos y medicinas, agravada por la falta de asistencia humanitaria en la zona.

Las matanzas, que han tenido lugar en distintos puntos del país, coinciden con la consolidación del nuevo régimen islámico en Siria. Desde el entorno de estos grupos, argumentan que no pueden controlar a las milicias y facciones armadas que continúan atacando a la población civil, pero desde la Iglesia advierten que esta es sólo una excusa para encubrir crímenes sistemáticos.

Mientras la presión internacional crece de parte de países como Rusia o los Estados Unidos, el presidente interino de Siria, Ahmed al-Sharaa, ha intentado desmarcarse de la violencia y ha prometido que su gobierno tomará medidas contra quienes han participado en la matanza de civiles. «Cualquier persona implicada en estos crímenes se enfrentará a la justicia. Nadie está por encima de la ley», ha asegurado en una reciente declaración pública. Sin embargo, las pruebas en el terreno sugieren que estos anuncios no han detenido la escalada de violencia.

https://gaceta.es/mundo/se-estima-q...

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Dinero de sangre: Exposición contra la renovación del polígono de tiro de Bardenas (Navarra)

Tortuga Antimilitar - 12 March, 2025 - 00:00

Tenemos el disgusto de invitarte a la exposición "dinero de sangre" en la que diferentes a(n)Rtimilitaristas exponen sus obras de protestARTE contra el polígono de tiro de las Bardenas y las guerras. Esta exposición colectiva recoge el trabajo de 25 artistas locales que han dibujado 60 billetes con la idea del "dinero de sangre", plasmando en ellos diferentes cuestiones: industria militar, víctimas de las guerras, radioactividad, secuestro de la voluntad popular, belicismo, refugiados, etc.

Este trabajo se realizó y se presentó por primera vez desde la plataforma Bardenas Libres, que llegó a aglutinar a más de 80 colectivos posicionados en contra de la renovación del último contrato que se realizó de manera automática entre la Comunidad de Bardenas y el Ministerio de Defensa en 2018.

Ante la cercanía de la próxima renovación en 2028, desde Bardenas Ya! hemos recuperado esta exposición con el propósito de volver a aglutinar fuerzas contra estas instalaciones militares, y volver a poner en marcha la Plataforma de Bardenas Libres con el objetivo de cerrar las instalaciones militares del polígono de tiro de Bardenas.

Exposición en la Sala Atelir N1 en la C/Roso nº 1 de Tudela. La exposición podrá verse de martes a viernes en horario de 17:00h a 21:00h desde el 12 de marzo hasta el 4 de abril en la Sala Atelier N1. La inauguración se celebrará este miércoles 12 de marzo a las 19:30h.

Denunciamos con ello los preparativos de guerra que constantemente se realizan en este parque natural, el militarismo y la desvergüenza de unos países a los que solo les interesa el petróleo y las materias primas, así como la de algunos ayuntamientos de la zona y el Monasterio de la Oliva que cobran ese dinero manchado de sangre.

Con el dinero recaudado, gracias a las obras de arte donadas gratuitamente por l@s artistas, se seguirá financiando la lucha contra el polígono y por un mundo más pacífico. Puedes adquirir una obra contra las guerras solicitándola en: bardenaslibres@gmail.com

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Comercio con Israel

Tortuga Antimilitar - 11 March, 2025 - 00:00

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La meitat dels policies i militars de l'Estat són votants de l'extrema dreta

Tortuga Antimilitar - 11 March, 2025 - 00:00

Redacció

No cal anar massa lluny per trobar alguns exemples que demostren que la policia espanyola i l'exèrcit no són precisament progressistes ni d'esquerres. El posicionament contra l'amnistia o el seu paper durant el procés són alguns dels antecedents que toquen més de prop Catalunya, però només cal anar a les enquestes per demostrar aquesta realitat.

L'acumulat dels baròmetres del Centre d'Investigacions Sociològiques (CIS) dels últims mesos són molt clars: gairebé la meitat dels cossos policials i militars opten per votar formacions d'extrema dreta. Segons aquest recull, el 33% dels integrants d'aquest sector es decanten per Vox, mentre que un 14% ho fa per S'ha acabat la festa de l'ultra Alvise Pérez.

Potser el més cridaner dels resultats és que més policies i militars voten el partit de Santiago Abascal que el PP, que es queda amb un 30% dels suports. Així doncs, comptant que també hi apareixen reconeguts les opcions de vot en blanc o nul, si a l'Estat només votessin els militars i els policies hi hauria un possible govern d'extrema dreta. La suma dels populars i de les dues formacions d'extrema dreta arriba fins al 77% dels suports.

Qui es reparteix el 13% restant? Doncs no, no va pas a l'esquerra. Un 7% dels policies i militars espanyols es decanta per l'opció de vot en blanc o nul, just per sobre del 6% que voten al PSOE. Són l'excepció d'una tendència molt clara, i que també trenquen un 1% de policies i militars que vota a Sumar i un altre 1% que ho fa per opcions nacionalistes o independentistes.

Font: https://naciodigital.cat/politica/m...

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Excursionistas de la idea: Montañismo anarquista en la España prebélica

Tortuga Antimilitar - 11 March, 2025 - 00:00

Escrito por Pablo Batalla

«¿Qué será que la generación cada vez es más débil y más enfermiza? Pues es muy sencillo: es debido a la mala vida y viciosa de los antepasados, que sin mirar el porvenir de sus generaciones se arriesgaban a todos los vicios, por malos que fueran y sin escrúpulo de ninguna clase. ¡Jóvenes! Mirad muy bien lo que hacéis, no solo por vuestra felicidad, sino por el porvenir de vuestros futuros hijos y demás descendencia que nunca os puedan decir vuestros hijos que están enfermos por vuestra culpa. ¡Jóvenes! Ingresad en el Grupo Excursionista Eliseo Reclús». Corría el mes de febrero de 1938 y, en la Valencia capital de la República resistente, los horrores de la guerra no habían acabado con la actividad recreativa de las Juventudes Libertarias de la Barriada de la Misericordia, que, unos días antes, habían constituido aquel grupo excursionista cuya primera expedición los conduciría al paraje conocido como El Picacho. Se hacían parte, con ello, de una historia larga de maridaje entre el anarquismo y el montañismo, que en España —sobre todo en Cataluña— venía desplegando, desde finales del siglo XIX, una variopinta proliferación de grupos, revistas y ensayistas.

En la montaña, en los espacios naturales, encontraban los ácratas muchas y distintas cosas, conectadas a veces con otras sensibilidades características del movimiento, tales como el desnudismo, la teosofía o el esperantismo. Acudían los enemigos del poder a la montaña a desnudarse, a nombrar en el idioma artificial del doctor Zamenhof las cosas que veían y de esa manera practicarlo, a construir comunas… y también a rastrear —en el caso de los anarquistas catalanes— pasos de montaña a través de los cuales escapar a Francia, huyendo de la Guardia Civil, el somatén o el servicio militar, o escondrijos para las armas de la acción directa, conocimientos que resultarán muy útiles cuando la negra noche del fascismo se abata sobre España, y ante él haya que alzar la insurgencia desesperada del maquis. «Las reuniones clandestinas en la montaña —escribe Juan Gómez Casas en Historia del anarcosindicalismo español— cubríanse con el deporte del excursionismo, el culto sincero al desnudismo, al aire oxigenado y el bronceamiento al sol. Todo esto formaba un contraste pintoresco si se tiene en cuenta que esa vuelta sincera a la naturaleza era perfectamente compatible con los planes conspirativos, la química de los explosivos, el ejercicio de tiro con pistola, el intercambio de periódicos y hojas clandestinas, los anatemas contra el tabaco y el alcohol».

La crítica del deporte que hacía el anarquismo, viendo en él una correa de transmisión de valores capitalistas como la competición, o, en el caso de las sociedades deportivas marxistas, un instrumento para el encuadramiento y el adoctrinamiento —aunque hubo, también, clubes deportivos anarquistas como el Júpiter de Poblenou, afiliado todo él a la CNT, con secciones de fútbol, atletismo y excursionismo—, encontraba una excepción en el montañismo; en su confraternización desatenta a los relojes; en sus jiras, vocablo utilizado entonces para las excursiones, que el DRAE define hoy como «banquete o merienda, especialmente campestres, entre amigos, con regocijo y bulla» y registra como procedente del francés [bonne] chère, o sea, «buena comida». «Cada día las jiras van divulgándose más y más, convirtiéndose en una bella costumbre anticipadora de la vida nueva», se señalaba el 1 de septiembre de 1932 en La Revista Blanca, publicación quincenal de sociología, ciencias y artes, editada en Madrid desde el año 1900 por Juan Montseny y Teresa Mañé. La revista informaba en su «Sección de Excursionismo» de las organizadas por todo un archipiélago de colectivos, recogiendo estampas de pequeñas muchedumbres recostadas en un prado y ondeando banderas. Aquel número concreto incluía, por ejemplo, tres de la realizada por la juventud libertaria de La Nucia (Alicante) al Puig Campana, «donde entre sanas expresiones de vida resonó optimista el grito de ¡Viva la anarquía!», así como la crónica de la realizada por la Regional de Asturias, León y Palencia al Puerto de Pajares, en una «mañana deliciosa de julio con un céfiro suave y voluptuoso impregnado de aromas campestres», por «tierras de fecundidad y vida». Mil quinientos excursionistas encontraban en ella «un medio positivo de abolir prejuicios regionalistas, de conocerse y amarse mutuamente los pueblos, considerándose todos hermanos en la inmensa familia humana y en la gran patria del mundo». Montseny y Mañé eran por cierto —lo habrá adivinado el lector perspicaz— los padres de una joven llamada Federica, que unos años antes, en 1927, defendía así el naturismo en las páginas de la propia revista:

«El origen del naturalismo es el afán de recobrar la salud perdida por falta de contacto con la naturaleza. Empezó a dejar de ser remedio para convertirse en tesis con dos principios fundamentales: físico el uno y ético el otro. El primero es el retorno a la naturaleza. El segundo es el respeto a la vida animada por la naturaleza. El naturismo que no sea anarquista, no es ni será nunca naturismo. […] El naturismo no es otra cosa que una consecuencia lógica de la ciencia y los sentimientos modernos».

Eliseo Reclús, Élisée Reclus, era una suerte de santo patrón laico para aquellos amantes paralelos de las caminatas por la montaña y la revolución social. Maestro de geógrafos y anarquista de la Comuna, en el exilio en Suiza había escrito un libro, La montaña, en el que —como escribe Daniel Hiernaux-Nicolas— «el paisaje se alía a la descripción de los problemas sociales». En el «montañés libre» encontraba Reclus, hombre transido de la ética protestante del trabajo, una alegoría y una escuela del revolucionario: al habitante de la montaña —escribía—, «la fatiga del trepar y del bajar penosamente, la sencillez del alimento, el rigor de los fríos invernales, la lucha contra la intemperie» lo han hecho «un hombre aparte, le han dado una actitud, un andar, un juego de movimientos muy diferente de los usados entre sus vecinos de la llanura. Le han dado además un modo de pensar y de sentir que le distingue. Han reflejado en su espíritu, como en el del marino, algo de la serenidad de los grandes horizontes: también en muchos sitios le han asegurado el tesoro inapreciable de la libertad». Entre los montañeses,

«el trabajo solidario y los esfuerzos de conjunto son una necesidad. Todos son útiles para cada uno, y cada uno para todos. El pastor que va á los pastos altos á guardar los rebaños de la comunidad no es el menos necesario á la prosperidad general. Cuando ocurre un desastre, ayúdanse todos mutuamente para enmendar el daño. Si el alud se ha desplomado sobre algunas cabañas, todos trabajan en el desescombro. Si la lluvia ha desmoronado los campos que se cultivan en gradas sobre las pendientes, todos se ocupan en recoger la tierra que se ha venido abajo y subirla en espuertas hasta la vertiente de donde se cayó. Si el torrente desbordado ha cubierto de piedras las praderas, todos se afanan en limpiar el césped de tales escombros que lo ahogan. Cuando en invierno es peligroso arriesgarse entre la nieve, cuentan unos con la hospitalidad de otros. Todos son hermanos y pertenecen á la misma familia. Así es que cuando los atacan, resisten de común acuerdo, movidos, digámoslo así, por un solo pensamiento. Por otra parte, la vida de combates sin tregua contra toda clase de peligros y quizá también el aire puro y saludable que respiran los convierten en hombres atrevidos y desdeñosos de la muerte. Trabajadores pacíficos, á nadie atacan, pero saben defenderse».

El excursionismo era vida, vigor, regeneración, aire fresco, baños solares como los que perseguía el colectivo Amics del Sol, fundado en Barcelona en 1915 por obreros naturistas que habían convertido en un solárium una de las paredes de su fábrica, cercana a la playa de Can Tunis. Y su cultivo se entrelazaba con la sensibilidad eugenésica que, entonces (tiempos anteriores al malogramiento de la palabra por la vesania nazi) caracterizaba a la izquierda toda. Algunos de los miembros de Amics del Sol, juntamente con los esperantistas de La Rondo y el Ateneo Obrero de Les Corts, regentaban como «Grupo pro-Eugenismo» una editorial llamada Eugenia desde la que se pregonaba «la selección espiritual de los individuos, para así obtener la perfección mental de la especie, cuyos principios sociales sean la cultura y el altruismo». Se creía en la posibilidad de un hombre nuevo, alumbrado por los avances tecnológicos de una era de promisorios amaneceres, y, frente a la eugenesia clasista y racista de los conde de Gobineau y los Houston Stewart Chamberlain, aquellos anarquistas cuyos hijos se llamaban Aurora o Liberto predicaban la posibilidad de una eugenia igualitaria. No era el suyo —escribía Albano Rosell, autor de El naturismo integral y el hombre libre o de la novela En el país de Macrobia, fundador de la revista El Naturista…— «el eugenismo que nos endilga yanquilandia, […] esencialmente dogmático y clasista», sino un combate social por la conservación de la naturaleza y la abolición de la propiedad del suelo y el agua.

Sol y Vida era el muy eugénico nombre de la sección de excursionismo popular del Ateneo Ecléctico Naturista, fundada en 1926, radicada en el barrio barcelonés del Clot, y que publicaba sendas revistas llamadas Ética e Iniciales. Al grupo, que formó parte de la asamblea fundacional de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), el 25 de julio de 1927, pertenecía Joan Padreny, autor de un folleto titulado Necesidad del excursionismo y sus influencias libertarias en los individuos y los pueblos. «No pretendemos —reza su introducción— redimir a la humanidad por medio del excursionismo, pero sí creemos que es un factor que ayudará a ello y por lo tanto debemos propagarlo. Nadie ignora que durante las excursiones, y en los momentos de parada, organizamos charlas y juegos de acuerdo con el ideal de Acracia. Y es así como formaremos hombres fuertes y rebeldes, capaces de contribuir al derrumbamiento de la tiranía». Concha Liaño, miembro de Sol y Vida, evocaba tiempo después las ansias semanales por que llegase el domingo para ir de excursión:

«Todo el Ateneo iba de excursión. […] Y era muy bonito. Nos juntábamos pero muchos, los abuelos, los tíos, los niños. Era muy bello. Y también hacían grupos que discutían siempre sobre las ideas. […] Fue una época muy bella y la gente muy sana. Yo tengo unos recuerdos tan bonitos de eso. […] Aquellos muchachos eran de verdad magníficos, tan altruistas, tan sinceros, tan anarquistas. Y eran muchos. De todas las barriadas nos juntábamos».

Los clubes de montaña —de los que Nueva Humanidad celebraba en mayo de 1933 que contribuían «eficazmente a sacar a la juventud de esos antros de perversión que se llaman cafés, cines, bailes, etc.»— eran escuelas de la emancipación. Lo fueron, por ejemplo, para Liberto Sarrau (1920-2001), uno de los más heroicos antifranquistas catalanes, anarcosindicalista al que siendo niño había cautivado el martirio de Ferdinando Sacco y Bartolomeo Vanzetti, que se formó en la escuela racionalista La Farigola de Joan Puig Elias, en 1936 cofundaría el grupo Los Quijotes del Ideal, y en la posguerra pasaría por los campos de concentración franceses, los de trabajo nazis y luego volvería a entrar en España, donde formaría el grupo Tres de Mayo y sería detenido, torturado y encarcelado, penando en la prisión de San Miguel de los Reyes y la de Burgos, tras lo cual regresaría a Francia. A finales de los ochenta, atrás ya los años vividos peligrosamente, fundaría la Asociación Cultural y Ecologista Natura y, en el Pirineo, abrigaría el proyecto de creación de la colonia infantil Nou Món, inspirada en el espíritu de Ferrer i Guàrdia y para la que intentó comprar una masía de treinta hectáreas, aunque sin éxito. Sarrau era esperantista, naturista y excursionista; la tríada completa del anhelo del homo novus que construyera con mente sana en un sano cuerpo la confraternidad universal. Todo era un mismo magma. De Poblenou hacía el anarquista Antonio Turón, entrevistado por Manuel Rivas, esta evocación que incluía el excursionismo:

«Poblenou era como una placenta anarquista. Había más anarquismo por metro cuadrado que en cualquier parte del mundo. Ateneos, corales, grupos excursionistas, naturalistas, de todo. Y luego estaba el sindicato. No era necesario el proselitismo. Bastaba con ver y escuchar. Yo trabajaba en los trenes de laminación. En los turnos de descanso se leía, se debatían las cosas del mundo. Sí. Bastaba con ver. Había unos hombres que eran los más cultos, una cultura de la vida, te hablaban de una novela de Gorki o de Víctor Hugo a la hora del bocadillo; que se preocupaban por los problemas colectivos, que no bebían alcohol, que no fumaban y que además eran los mejores operarios. Y resultaba que esos eran los anarquistas […] Yo abrí los ojos a la realidad del mundo en aquella placenta que eran la fábrica y el barrio. Y cuando nos dimos cuenta, en plena adolescencia, vino el 36 y ya estábamos en una trinchera. No tuvimos miedo. En los trenes de laminación trabajabas con hierro incandescente. Cuando salimos a parar a los golpistas el 19 de julio, el primero que veías en la calle, con mono azul de faena, era a Buenaventura Durruti. ¿Cómo ibas a tener miedo?».

Cuesta imaginarse hoy aquel mundo, irremisiblemente enterrado bajo el «estrato histórico» que José Luis Villacañas dice que el franquismo es en La revolución pasiva de Franco; de su victoria «definitivamente decisiva». La vida ya solo crece sobre él; «ya no puede florecer en los estratos subyacentes. Estos pueden dar nutrientes últimos a las raíces más profundas, pero sin luz no pueden alimentar la planta, hacer crecer la flor y dar el fruto». Sigue habiendo anarquistas y siguen haciendo excursiones como las que organizan las asociaciones mancomunadas en la Unió de Grups Excursionistes Llibertaris (UGEL) de Cataluña, pero son dispersas brasas de lo que un día fue un incendio. De «tiempos idos» hablaba ya Joan Ferrer i Farriol (1896-1978) en una serie de artículos melancólicos publicados en la revista Solidaridad Obrera, publicada por el exilio anarcosindicalista español en París. El número XV, publicado en 1957, versó sobre el excursionismo, y en él el anciano revolucionario derrotado evoca cómo

«Cuando los libertarios salíamos al exterior de las poblaciones no era para darnos un “día de campo” con exclusiva de arroz o “costellada”, sino para alternar y fraternizar con compañeros y compañeras de otras procedencias. […] El ideal nos animaba para el encuentro, en plena naturaleza, de otros seres alentados por preocupaciones parejas a las nuestras. Llegados al punto de destino, las manos de unos y otros se entrechocaban y los rostros se sonreían animadamente. En general, las conocencias así rápidamente entabladas determinaban amistades sólidas, inquebrantables para toda la vida […] Nuestra flema de excursionistas de la idea contrastaba con los pobres kilometristas domingueros que salían de casa para regresar a casa solamente para puntuar una marca de 100 km. andados del amanecer al anochecer».

Ferrer caracteriza con gran viveza a algunos de los compañeros de aquellas montañadas, y al hacerlo viene a componer un bestiario de aquella ingenua acracia, de su diversidad, en la que cabían «el vegetariano Torres», «el dicharachero Mingo» o el «titiritero de la revolución» Corbella, personaje singular, de divertida semblanza:

«En 1927 ese hombre se arrebató de entusiasmo solitario y ofrecía, con vistas a la revolución antiprimorriverista que se avecinaba, armas de todas clases y calibres en cartas ordinarias echadas al correo, cuando podía servirse de la recadería, muy en boga en aquellos tiempos. Una, dos y tres cartas recibimos insistiendo el manresano en proveernos de armas, hasta que el compañero Cuatrecasas le escribió reclamándole seis cañones de artillería a vuelta de correo».

Sobrecoge la nostalgia del exiliado; de este miembro de la «inmensa Numancia errante sin puerto al que llegar» de la que hablara Araquistáin, a quien desgarra evocar, en aquel año 57, las «horas añoradas todas ellas por su perfume montañero, por el amor del bosque y la acogida de las matas, allí acogedoras y olorosas. Y por la comunión fraternal con los compañeros de tales o cuales pueblos, siempre con idénticos deseos manumisores. Ante esas páginas de juventud, comprensión y entusiasmo, las incomprensiones del exilio se nos antojan monstruos de pesadilla». El homo novus nunca fue alumbrado. En aquella España —escribía Blas de Otero— no se salvó ni Dios: lo asesinaron.

Fuente: https://www.jotdown.es/2023/06/excu...

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Slavenka Drakulic: No matarían ni una mosca. Retratos de los criminales de las guerras balcánicas

Tortuga Antimilitar - 10 March, 2025 - 00:00

Slavenka Drakulic: No matarían ni una mosca. Retratos de los criminales de las guerras balcánicas
Idioma original: Croata
Título original: Oni ne bi ni mrava sgazili
Traducción: Isabel Núñez
Año de publicación: 2005
Valoración: Terrible y (precisamente por eso) necesario

A medio camino entre Svetlana Alexievich, Hannah Arendt o el más reciente V13 de Emmanuel Carrère, No mataría ni una mosca es el acercamiento de la croata Slavenka Drakulic a esas preguntas que nos surgen cada vez que asistimos a un crimen atroz, a una masacre o a una guerra.

¿Cómo un país que durante cuarenta y cinco años convivió en armonía estalla en mil pedazos y se desangra en una serie de guerras fratricidas? ¿Qué lleva a un aparentemente apacible contable, taxista o enfermero a convertirse en un criminal de guerra? ¿Hablamos de sádicos, de oportunistas, de cobardes, de convencidos de la causa? ¿Circunstancias y decisiones puntuales pueden hacer que un tipo normal sea capaz de asesinar y/u ordenar asesinatos? ¿Cómo es posible que una sociedad pierda sus valores y un individuo pierda su alma y admita el mal? Y lo que es aún más inquietante, ¿qué hubieras hecho tú de haber vivido en Vukovar, Bijeljina o Mostar entre 1991 y 1995?

Quizá todo se reduzca, como dijo Biljana Plavsic con algo de cinismo, a que en nuestra obsesión por no convertirnos nunca más en víctimas, nos permitimos convertirnos en victimarios. O quizá no sea todo tan sencillo.

Conceptos como memoria y reparación, justicia y verdad, culpa y responsabilidad, la normalización del odio o la deshumanización del otro recorren un texto tan terrible como necesario en tiempos en los que la memoria histórica está en entredicho.

Pero no esperéis encontrar respuestas en el libro. Hay más preguntas que soluciones, más conjeturas que certezas en los 13 retratos (+ la introducción, la paradójica coda final y el epílogo de Marc Casals) que componen un libro que nace de la asistencia de la autora a los juicios de Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia.

Creo que uno de los principales aciertos de la autora es el de reunir a criminales anónimos con criminales famosos, como Slobodan Milosevic, Ratko Mladic o Frandjo Tudjman (que no tiene retrato pero podría haberlo tenido), porque con ello se cubren varios frentes que no son "compartimentos estancos": no solo el paso de la normalidad a la violencia ciega sino también el paso del anonimato a las posiciones de poder y, sobre todo, cómo se consigue desde el poder crear un clima que acabe dando lugar a hechos tan terribles.

Otro punto a favor, y que contribuye a esa permanente sensación de irrealidad de acompaña a los textos, son los paralelismos entre algunas de las personas retratadas y personas del entorno cercano de Drakulic. Por ejemplo, un carnicero de cara inocente e ingenua (¡¡¡del que hasta sus vecinos musulmanes hablaban bien!!!) como Goran Jelisic comparte generación con la hija de la autora; Radoslav Krstic trae a la mente al propio padre de la autora, militar en el ejército yugoslavo; Biljana Plavisc, número 2 del gobierno de la República Srpska, le recuerda a su propia madre...

Y claro, si gente con la que compartimos generación, formación, trabajo o cultura, si tu vecino del 4º B o tu compañero de pupitre en 3º de EGB termina convirtiéndose en un monstruo, quizá tú hayas estado muy cerca de serlo y solo una casualidad lo ha evitado (o lo has ido viendo, pero lo has dejado correr (o te ha importado una mierda)...)

Más. Drakulic no entra en detalles escabrosos. No es eso lo que importa, el horror no se muestra a través de la sangre ni de las vísceras. Lo terrorífico no viene de vampiros ni de seres deformes y perversos, sino de lo ya conocido.

Por último, el libro admite posibles lecturas que van algo más allá de lo "meramente filosófico y/o psicológico". Las historias individuales de los diferentes personajes son tan potentes que admiten una lectura como simples "relatos", ya sean como relatos de terror, absurdos o (aunque no lo parezca) surrealistas. Además, los paralelismos que decía establece la autora entre los protagonistas de los textos y personas cercanas a ella hacen que el libro se remonte en el tiempo y ofrezca una lectura que podríamos llamar "crónicas yugoslavas". Quizá por esta vía se podría acceder, aunque solo sea en parte, a una posible explicación de lo que vino después.

En resumen, un libro duro e incómodo pero absolutamente necesario, no ya para aprender del pasado y no incurrir en los mismos errores (llevamos ya siglos tropezando en las mismas piedras) sino, al menos, para que memoria, verdad, justicia y reparación ocupen el primer plano.

P.S. 1: Se cumple este año el 30 aniversario de la matanza de Srbrenica (también de los acuerdos de Dayton). Por si no la habéis visto, hay una película muy interesante sobre el tema: ¿Quo vadis, Aida?

P.S. 2: El libro se publicó en castellano en el año 2008. En este 2025, Libros del KO lo recupera e incluye el ya citado epílogo de Marc Casals y notas al pie actualizando la situación de algunos de los tipos que aparecen en el texto.

Fuente: https://unlibroaldia.blogspot.com/2...

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Trump destruirá la maquinaria del poder económico de EE. UU.

Tortuga Antimilitar - 10 March, 2025 - 00:00

Por Henry J. Farrell y Abraham L. Newman

Los profesores Farrell y Newman son autores de Underground Empire: How America Weaponized the World Economy.

Los gobiernos republicanos y demócratas desarrollaron en conjunto una visión compartida del mundo y de la mejor manera de defender los intereses de Estados Unidos. Los responsables de la seguridad económica trabajaron en los diferentes gobiernos, forjando poco a poco grandes ambiciones de un orden mundial basado en sanciones financieras, controles de las exportaciones y el desarrollo de tecnologías cruciales. Cada gobierno nuevo fortalecía las herramientas económicas que heredaba del anterior y alentaba a sus sucesores a seguir construyendo las estructuras del poder económico estadounidense.

Estamos a punto de descubrir lo que pasa cuando esas estructuras son controladas por un gobierno disruptivo, y lo que pasa cuando ese gobierno hereda las armas sin el sentido de la responsabilidad que las acompaña.

Todavía hay tecnócratas tradicionales de la seguridad económica en el nuevo gobierno de Donald Trump, pero solo son una facción, que compite con otras: los entusiastas de las criptomonedas, los impulsores de Wall Street y los partidarios de la postura “America First” (Estados Unidos primero). Con esta pugna, sumada a las peleas del presidente Trump con otros países a través de redes sociales, podríamos encontrarnos ante el comienzo de un mundo en el que los países se desvinculen de la dependencia de Estados Unidos, mientras nuestra maquinaria de poder comienza a oxidarse desde adentro.

Antes de dejar la Casa Blanca, el equipo de Joe Biden claramente esperaba poder dar forma a la agenda del gobierno de Trump. Tan solo seis días antes de que este tomara posesión, el gobierno de Biden publicó un plan para que Estados Unidos dominara la inteligencia artificial mundial. Este documento era la culminación de más de dos décadas de esfuerzos estadounidenses por utilizar los estrangulamientos tecnológicos y económicos para construir un poder estadounidense duradero, y trazaba un plan detallado para consolidar el control del país sobre la inteligencia artificial de vanguardia.

Sin embargo, Trump mostró su propio enfoque de la política y los asuntos mundiales. Colombia es uno de los aliados latinoamericanos más estrechos de Estados Unidos. Cuando se negó a aceptar dos aviones militares con deportados, Trump anunció que impondría sanciones totales “del Tesoro, bancarias y financieras”, así como aranceles del 50 por ciento a todos los productos colombianos en el plazo de una semana. El presidente de Colombia respondió con su propia diatriba en internet. Un arreglo que permitió salvar las apariencias puso fin a la pelea. Adiós al acuerdo político que se había gestado durante décadas; en su lugar, una publicación de 190 palabras en Truth Social resolvió el asunto.

Sin duda, otros países habrán prestado atención. Es posible que, a corto plazo, estén más dispuestos a darle a Trump lo que quiere. A largo plazo, tendrán motivos de sobra para alejarse de un gobierno de Estados Unidos que parece dispuesto a aplastar la economía de un aliado por capricho. Las fanfarronadas de Trump se vieron más como la diplomacia de cañoneras del siglo XIX que como un cálculo estratégico.

Pero el problema no es solo que Trump rebote de una posición política a otra como una bola en una ruleta. Es que su gobierno parece encaminado a convertirse en un casino en el que criptojugadores, oligarcas tecnológicos y oportunistas de Wall Street competirán con los halcones de la seguridad por la influencia.

La política estadounidense dependerá de la casilla de la ruleta en la que termine cayendo Trump. Estas facciones tienen visiones diferentes sobre los intereses de Estados Unidos. ¿El país debe confiar en las criptotecnologías diseñadas para resistir el control gubernamental? ¿Debe relajar o reforzar las restricciones a la exportación de inteligencia artificial y semiconductores? ¿Debería llegar a acuerdos convenientes con regímenes autocráticos ricos?

Al menos algunos de estos se apartarían drásticamente del consenso de seguridad del pasado. Antes, aunque demócratas y republicanos se enfrentaran amargamente en muchas cuestiones políticas, ambos coincidían en que el interés nacional dependía de fortalecer el poder sobre las finanzas y la tecnología globales.

Tras los atentados del 11 de septiembre, miembros de ambos partidos se dieron cuenta de que un aparato financiero global en gran parte no regulado amenazaba la seguridad de Estados Unidos. El dólar estadounidense sustentaba un sistema en el que los terroristas y los Estados fuera de la ley, como Corea del Norte, podían enviar y recibir dinero fácilmente a través de las fronteras.

El Departamento del Tesoro empezó a convertir el dólar en un sistema de poder mundial, desplegando sanciones y bloqueando a personas, bancos y, con el tiempo, incluso países enteros. Se tardó más en enfocar su atención en la tecnología, pero en el segundo gobierno de Obama, la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio ya estaba desarrollando controles a la exportación y medidas afines que no solo aislaban a países como Irán, sino que también podían utilizarse contra empresas extranjeras como la china ZTE, que burlaba las reglas de Estados Unidos al tiempo que dependía de la tecnología del país.

Pocas personas ajenas a ese campo le prestaron atención a lo que parecía un mundo arcano de tecnicismos aburridos. Solo los especialistas entendieron que Estados Unidos estaba remodelando lentamente la economía mundial en torno a sus intereses de seguridad, acumulando acción tras acción para construir una vasta maquinaria de coacción.

Cuando Trump llegó al poder en 2017, este sistema no cambió tanto como uno habría esperado. Su anterior amenaza de imponer sanciones a los aliados hizo que el poder económico estadounidense fuera mucho más visible y polémico. Sin embargo, Trump con frecuencia se vio frustrado por sus propios altos funcionarios, quienes a menudo bloqueaban las acciones que temían pudieran socavar los intereses de Estados Unidos.

Los funcionarios de nivel intermedio guiaron la política a través de las tormentas de tuits de Trump, y sus improvisaciones llevaron incluso al descubrimiento de una nueva arma económica. El deseo de Trump de presionar a China para que hiciera concesiones comerciales hizo que se ampliaran los controles a la exportación, de modo que pudieran utilizarse contra empresas extranjeras que solo estuvieran relacionadas con la economía estadounidense de manera indirecta.

Cuando Biden llegó al poder, sus funcionarios utilizaron estas medidas contra Rusia y después contra China. El plan de IA de Biden se basa en poderes que fueron inventados por el Departamento de Comercio de Trump.

Estas dos décadas de continuidad están a punto de terminar. Ya quedó claro que habrá menos restricciones para Trump en su segundo mandato. En 2020, emitió una orden ejecutiva que habría prohibido efectivamente TikTok como una amenaza para la seguridad nacional. Ahora parece querer un acuerdo que mantenga a TikTok en funcionamiento (cambió de opinión en el momento en que habló con Jeff Yass, uno de los principales inversores de la empresa matriz de TikTok, aunque niega haber hablado de TikTok en la reunión).

El romance de Trump con las criptomonedas choca de manera incómoda con su entusiasmo por el poder estadounidense. Él ha prometido hacer de las criptomonedas una prioridad política nacional, e incluso lanzó su propia criptomoneda meme. Nombró a un criptoinversor, David Sacks, “zar de las criptomonedas y la inteligencia artificial”, y designó como secretario de Comercio a Howard Lutnick, cuya empresa, Cantor Fitzgerald, ha sido una de las principales promotoras de la criptomoneda estable Tether.

Pero los intereses de las criptomonedas están en conflicto con el poder financiero y tecnológico estadonidense. Las criptomonedas facilitan a los Estados rebeldes el movimiento transfronterizo de dinero y prometen que la descentralización tecnológica puede ofrecer alternativas al poder gubernamental. Los bancos tradicionales se preocupan por las posibles repercusiones de la falta de control de los servicios de criptomonedas sobre el lavado de dinero y la aplicación de sanciones financieras.

Habrá batallas similares sobre los semiconductores y la IA. Los halcones de la seguridad nacional del nuevo gobierno quieren mantener la IA bajo el control de Estados Unidos y limitar el acceso de los extranjeros a los semiconductores más poderosos. Pero las empresas de IA y los productores de semiconductores están realizando inversiones tempranas en influencia: quieren que sus enormes apuestas financieras en centros de datos e instalaciones de fabricación den sus frutos.

Las empresas de IA suelen ser optimistas respecto a los controles a la exportación (que perjudican a sus competidores chinos) y desean menos regulaciones y restricciones sobre la IA. Por el contrario, las empresas de semiconductores están mucho más preocupadas por los controles a la exportación, que limitan enormemente su acceso a los mercados mundiales.

Los funcionarios de nivel intermedio que durante mucho tiempo mantuvieron en marcha la maquinaria de la seguridad económica tendrán que hacer malabarismos con estas exigencias contrapuestas. Es probable que haya ocasiones en que el presidente Trump les exija que le proporcionen una medida de presión contra sus enemigos. Eso significa que tendrán que mantener y reforzar la maquinaria estadounidense de sanciones y control de las exportaciones.

Otras veces, es probable que el presidente quiera que estos funcionarios no interfieran con las criptomonedas, la IA o cualquier otro interés económico influyente que quiera eludir las restricciones de seguridad nacional.

A veces, sus objetivos y los intereses de seguridad nacional podrían coincidir. Aunque el propio Trump vacila sobre si Ucrania podría pasar a formar parte de Rusia, algunos de sus asesores quieren claramente aumentar la presión de las sanciones sobre Moscú para forzarlo a aceptar un acuerdo de paz con más concesiones a Ucrania.

Sin embargo, en general este gobierno debilitará inexorablemente la seguridad económica de Estados Unidos. En ocasiones, sanciones y otras medidas podrían aplicarse indiscriminadamente contra países, organizaciones y personas que disgusten al presidente. Quienes teman la volubilidad y la ira de Trump tendrán motivos de sobra para desvincularse de las conexiones con Estados Unidos para limitar los daños.

Es probable que los países y las empresas rindan pleitesía a Trump, o finjan hacerlo, para evitar aranceles, sanciones y controles a la exportación. Pero también sabrán que Estados Unidos ya no es del todo fiable. Es probable que se vean perjudicados no solo por las acciones deliberadas de Trump, sino también por los errores en política exterior que proliferan a medida que el Estado administrativo del país se marchita desde adentro. Es probable que veamos la erosión de los mercados que sustentan la fortaleza de Estados Unidos, a medida que los tributos unidireccionales desplacen a las relaciones bilaterales en un mundo multilateral. Las empresas globales diversificarán sus cadenas de suministro, aplicando a la exposición estadounidense los mismos cálculos de riesgo que antes aplicaban a los tratos con cleptócratas de poca monta.

A los adversarios de Estados Unidos durante mucho tiempo les ha resultado difícil convencer a los aliados del país para que deserten de las redes económicas estadounidenses. El segundo mandato de Trump ha cambiado sus cálculos; ahora incluso los aliados europeos hablan, discretamente, de acercarse a China. Cada vez es más difícil ver los beneficios que obtienen de sus vínculos con Estados Unidos, y cada

Fuente: https://www.nytimes.com/es/2025/02/...

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El ejército español prepara una lista de la compra de armas por 50.000 millones

Tortuga Antimilitar - 9 March, 2025 - 00:00

Las fuerzas armadas tienen preparada la lista de la compra por 50.000 millones
El nuevo escenario mundial

La compra de los F-35 estadounidenses para sustituir a los Harrier pasa a segundo plano para mirar a Europa

Joaquín Vera

La industria militar española se ve capacitada para canalizar el torrente de millones que se avecina sobre este sector, que da empleo a unos 70.000 trabajadores en todo el país. Las fuerzas armadas, inmersas en un proceso de modernización sin precedentes, han realizado su particular cesta de la compra que, por ahora, se concreta en medio centenar de proyectos armamentísticos en marcha que suman más de 50.000 millones de euros, según un cálculo del recién publicado informe Spain defence and security industry .

Pese a que en los últimos años ha estado sobre la mesa el seguir recurriendo, en gran medida, a países no europeos –sobre todo Estados Unidos– para la puesta a punto de los tres ejércitos, el nuevo tablero geopolítico obligará a España a primar el mercado interior para, a su vez, generar confianza en el resto de estados: Indra, Navantia, Escribano, Urovesa; empresas que se frotan las manos ante los desembolsos de dinero público que se anuncian.

Más allá de dos elementos que se vienen repitiendo años en la lista de prioridades: aumentar el número de efectivos de las fuerzas armadas –unos 120.000 en activo– y el sueldo de estos –el Gobierno última un decreto para una subida de 200 euros a todos ellos–, la cúpula militar espera que los próximos presupuestos generales del Estado incluyan un importante aumento en el capítulo de inversiones para dar cobertura a los programas de modernización que son financiados previamente por el Ministerio de Industria. Aquí es donde hay proyectos ya en marcha, como los de los blindados VAC y VCR 8x8, con asignaciones de más de 2.000 millones de euros en cada caso. También la adquisición de 168 puestos de tiro y 1.680 misiles Spike LR2 para modernizar la defensa contracarro del Ejército de Tierra y la Infantería de Marina. Este programa está presupuestado en 287,5 millones de euros.

En el caso naval, está en proceso la construcción de los cuatro submarinos S-80: mientras que la primera de las unidades fue entregada en noviembre del 2023, la última no llegará, si no hubiese retrasos, hasta el 2030. Aquí, el coste se eleva a 3.907 millones de euros. En este caso, pese a que el contratista principal es Navantia, el conglomerado de empresas españolas que participan en su construcción es granado: Indra, SAES, Sainsel, Gamesa, Abengoa, Navantia Sistemas, Inmapa y Tecnobit. También está en marcha la fabricación de cinco fragatas F-110 por un importe que ronda los 4.300 millones de euros. En todos ellos, el sistema de pago es similar. En primera instancia los financia el Ministerio de Industria con créditos, que luego las empresas van saldado cuando el Ministerio de Defensa empieza a pagar por el armamento.

La lista de la compra de sistemas aéreos pasa por la –indispensable– renovación de los F-18 Hornet del Ejército del Aire y los Harrier AV-8B+ de la Armada, que llegan al final de su vida útil en los próximos años. El Gobierno ya encargó una veintena de cazas Eurofighter en el 2022 por 2.000 millones de euros a través del proyecto Halcón I. Algo que se quedó corto, puesto que, poco tiempo después, se dio luz verde al proyecto Halcón II, que lleva aparejado un presupuesto de 4.000 millones para la compra de otros 25 Eurofighter. El problema es que los Harrier que tiene que jubilar la Armada despegan y aterrizan en vertical –algo que los hace compatibles con el buque Juan Carlos I – mientras que los Eurofighter, no. De ahí, que un importante sector de De­fensa mire con tan buenos ojos a los aviones de combate de quinta generación F-35, fabricados por el gigante norteamericano Lockheed Martin. Sin embargo, esta fuerte inversión en EE.UU, en estos momentos, sería contradictoria con la necesidad de mirar hacia la industria europea.

En ese contexto se enmarca lo que reveló ayer, durante un desayuno informativo, el presi­dente de Airbus España, Francisco Javier Sánchez Segura, quien aseguró que la compañía ha iniciado conversaciones con la francesa Thales y la ita­liana Leonardo para competir “de manera coordinada” contra la empresa satelital estado­unidense Starlink, propiedad de Elon Musk. Además de tratar de “contrarrestar” la presión del hombre más rico del mundo sobre Ucrania, cuya infraes­tructura de telecomunicaciones depende de los satélites del magnate que amenaza con un apagón, la idea pasa por transformar el sector espacial europeo.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/politi...

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La temible militarización de Europa

Tortuga Antimilitar - 9 March, 2025 - 00:00

Por Marc Vandepitte
Fuentes: Rebelión

Traducido del neerlandés para Rebelión por Sven Magnus

Un espectro recorre Europa, el espectro del militarismo. Detrás de esta fiebre de guerra se esconde algo más que la supuesta amenaza de Rusia. El declive económico y la lucha por el dominio geopolítico juegan un papel fundamental en la creciente militarización del continente.

Los líderes europeos quieren aumentar drásticamente el gasto en defensa y preparar sus economías para la guerra. Hay planes para introducir, (por ahora), el servicio militar voluntario e instalar un escudo nuclear. Varios países están dispuestos a enviar tropas a los países vecinos de Rusia, incluida Ucrania.

Boris Pistorius, el exministro de Defensa de Alemania, ha declarado que su país se estará “preparado para la guerra” (Kriegstüchtigkeit) en 2029. El hacha de guerra se está desenterrando.

«Hemos sido traicionados por Trump y amenazados por Putin, por lo que debemos aumentar nuestros esfuerzos militares y prepararnos para la guerra». Ese es el relato que la élite europea nos presenta y que se difunde ampliamente en los medios de comunicación convencionales.

Sin embargo, ese relato oculta las verdaderas razones y causas subyacentes de esta fiebre bélica.

Declive

La militarización de Europa se desarrolla en el contexto de una crisis económica más amplia. Desde la crisis financiera de 2008 la economía europea ha tenido dificultades para encontrar nuevas vías de crecimiento. La crisis del COVID-19 golpeó duramente la economía y debido a las sanciones económicas impuestas a Rusia, que hemos renunciado a nuestra fuente de energía barata.

Debido a una obsesión por la austeridad, los gobiernos han descuidado sectores esenciales para el desarrollo de la productividad, como la educación y la ciencia. Por su parte, los oligarcas financieros no han invertido lo suficiente sus ganancias monopolísticas en nuevas tecnologías para hacer frente a la competencia de EE.UU. y China.

El resultado es que Europa está rezagada tanto tecnológica como económicamente.

Tampoco las cosas van bien en el ámbito geopolítico. Europa y EE.UU. no han logrado transformar a Rusia en una semicolonia después de la caída de la Unión Soviética ni provocar un cambio de régimen capitalista en China.

Se esperaba que al admitir a China en la Organización Mundial del Comercio e invertir fuertemente en el país, las fuerzas capitalistas crecerían tanto que con el tiempo tomarían el poder del Partido Comunista, una idea ilusa.

Al seguir servilmente a EE.UU., Europa ha descuidado la construcción de una estructura de seguridad equilibrada después de la caída de la URSS, una que también incluyera a Rusia.

Ahora, tanto Rusia como China se han convertido en adversarios formidables, a los que no se puede tomar a la ligera.

Especialmente bajo el impulso de China, a través de los BRICS los países del Sur Global también están formando un contrapeso cada vez mayor frente al dominio del Norte.

La lucha ha comenzado

Es en este contexto en el que la élite estadounidense, encabezada por Trump y Musk, ha lanzado una agresiva campaña para salvaguardar la supremacía absoluta de EE.UU. («Make America Great Again»), incluso a expensas de sus aliados más cercanos.

Esto significa que ha estallado la lucha entre EE.UU. y las otras grandes potencias imperialistas. En el Foro Económico Mundial de Davos, Ursula von der Leyen lo expresó de la siguiente manera: «El orden mundial basado en la cooperación, tal como lo imaginamos hace 25 años, no se ha hecho realidad. En su lugar, hemos entrado en una nueva era de feroz competencia geopolítica. Las economías más grandes del mundo compiten por el acceso a materias primas, nuevas tecnologías y rutas comerciales globales. Desde la inteligencia artificial hasta la tecnología limpia, desde los ordenadores cuánticos hasta el espacio, desde el Ártico hasta el Mar de China Meridional, la carrera ha comenzado».

La fuerza motriz detrás de esta carrera es la búsqueda de la máxima ganancia y la expansión del capital monopolista occidental. Eso es lo que está en juego y de lo que realmente se trata. Para participar en esta carrera, se juega la carta militar. O como dijo el excanciller alemán Gerhard Schröder: «Un país solo cuenta verdaderamente en el escenario internacional si también está dispuesto a ir a la guerra».

Una excusa

Carece de sentido la principal excusa para la actual fiebre bélica, a saber, que Rusia representa una amenaza militar. Moscú no tiene intención alguna de expandirse. Según expertos como Jeffrey Sachs y John Mearsheimer, la invasión de Ucrania fue para Moscú una respuesta a la expansión de la OTAN hacia el este y a la militarización de Ucrania. Moscú lo consideró una amenaza existencial.

En términos de guerra convencional, Europa no es rival para Rusia. El Kremlin ya se ha atascado rápidamente en Ucrania, que es un país mucho más débil que los países europeos. Y si finalmente hubiera un enfrentamiento entre Europa y Rusia, estaríamos en un escenario nuclear, un final que nadie desea.

Una economía de guerra

En otras palabras, las tensiones militares actuales no son tanto el resultado de contradicciones geopolíticas con Rusia, China y ahora también EE.UU., sino que están arraigadas en la obsesión del capital monopolista occidental por obtener máximas ganancias y expansión.

Para asegurar las ganancias de los monopolios occidentales, deben garantizarse las inversiones y los mercados en el extranjero, así como el suministro de materias primas baratas desde esos países. Y para ello es indispensable un aparato militar fuerte a fin de imponer orden a países rebeldes si es necesario.

La militarización también impulsa la economía. La economía de guerra no depende del poder adquisitivo de la población, sino de las decisiones de los líderes políticos. Las compras militares pueden proporcionar (temporalmente) algo de oxígeno a una parte de la industria, aunque se haga a costa de otros sectores. Es lo que Reagan intentó en los años 80 con su Star Wars y lo que hizo Hitler en la década de 1930.

En Bélgica, y probablemente en otros lugares, la militarización puede ir acompañada de una ola de privatización sin precedentes. Parte del dinero para los gastos militares podría obtenerse vendiendo las joyas de la corona del patrimonio nacional o parte de ellas. La militarización sirve como palanca para la privatización.

Esta economía de guerra está orientada a una verdadera preparación bélica. Durante la Guerra Fría los países europeos tenían grandes ejércitos permanentes. Tras la caída de la Unión Soviética se desplegaron tropas de intervención móvil para operaciones rápidas, como vimos en Libia y Siria.

Ahora hay planes para volver a introducir el servicio militar obligatorio, construir infraestructura militar y establecer estacionamientos prolongados en el extranjero, como en los Estados bálticos y Ucrania. También se están considerando otras opciones, como la discusión sobre un escudo nuclear.

Muchos indicios apuntan a que una guerra mundial se está convirtiendo en una posibilidad real para las élites financieras y económicas.

Consecuencias

Una militarización de este tipo tiene consecuencias profundas para la sociedad. El dinero tiene que salir de alguna parte. Actualmente, Europa gasta aproximadamente el 2% de su PIB en defensa. Si quiere alcanzar la norma de 5%, tendrá que destinar alrededor de 500.000 millones de euros más al año en defensa.

Con gobiernos de derecha, el fuerte aumento de los presupuestos de defensa inevitablemente se hará a costa del gasto social, así como del Green Deal, cuyo presupuesto anual es de 86.000 millones de euros.

Ya mencionamos anteriormente que la militarización probablemente irá acompañada de una ola de privatización sin precedentes en la economía.

El desarrollo de un verdadero Euroejército también traerá consigo un importante déficit democrático. La estructura de mando estará en el nivel europeo. Pronto serán los tecnócratas europeos, y no los gobiernos o parlamentos nacionales, quienes decidirán si nuestros jóvenes deben ir al frente de guerra.

Finalmente, la militarización de nuestras economías y sociedades solo aumentará las tensiones en el continente europeo. En lugar de construir una estructura de seguridad equilibrada, estamos iniciando una peligrosa carrera armamentista y avivando aún más la hostilidad contra la potencia nuclear rusa.

Una decisión histórica

Europa se enfrenta a una decisión histórica. El proceso de militarización conlleva enormes costos económicos, desmantelamiento social, retraso en la transición ecológica en la economía y un déficit democrático, mientras que el riesgo de un conflicto mayor es cada vez más real.

¿Beneficia realmente esta militarización a la ciudadanía europea o solo a las élites económicas y a la industria armamentística? ¿Nos dejaremos arrastrar por la fiebre bélica o elegiremos prosperidad, sostenibilidad y una estructura de seguridad equilibrada en el continente?¿Seguiremos a Estados Unidos en su lógica imperialista y militarista o construiremos un proyecto europeo independiente, basado en una cooperación respetuosa con los países del Sur Global?

Los próximos años serán cruciales para responder a estas preguntas.

Fuentes:

– Übergang zur Kriegswirtschaft?
– “C'hanno rimasto soli…”. L'Unione Europea cerca un ombrello nucleare
– Guerre en Ukraine : comment les chefs d'État européens préparent les esprits à une guerre avec la Russie
– Trump's Munich Strategy

Texto original: https://www.dewereldmorgen.be/artik...

Tomado de: https://rebelion.org/la-temible-mil...

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El feminismo antimilitarista es imprescindible

Tortuga Antimilitar - 8 March, 2025 - 00:01

Emakumeok Gerraren Aurka - Mujeres Contra la Guerra

Pikara magazine

Melisa Pérez García, Bego Oleaga Erdoiza y Ana Ribacoba Menoyo.

El 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, es una fecha de lucha en la que millones de mujeres alrededor del mundo exigimos igualdad, derechos y justicia. Sin embargo, en un contexto global marcado por guerras, conflictos y el crecimiento de políticas militaristas, es más urgente que nunca incluir en estas reivindicaciones una mirada y una postura feminista antimilitarista de denuncia ante la actual e injustificable carrera armamentística y el militarismo rampante que pone en grave peligro la convivencia, la cooperación, la seguridad y la paz mundial.

El sistema patriarcal y el militarismo están estrechamente ligados. La militarización de la sociedad refuerza estructuras de poder basadas en la dominación, la jerarquía y la violencia, valores que han sido históricamente promovidos por las construcciones tradicionales de la masculinidad. La existencia de ejércitos y la inversión en armas perpetúan la idea de que la fuerza y la agresión son medios legítimos para resolver conflictos, lo que tiene un impacto directo en la normalización de las violencias.

El feminismo, en su lucha contra todas las formas de violencia patriarcal, no puede ignorar el rol que juegan la guerra y el militarismo en la opresión de las mujeres. Somos las mujeres y criaturas las principales víctimas de los desplazamientos forzados provocados por guerras y conflictos armados, quedando expuestas a explotación, trata con fines de explotación sexual y pobreza extrema. A pesar de los intereses por ser invisibilizada, ignorada e incluso normalizada, la violencia sexual en los conflictos armados ha sido y es utilizada como arma de guerra.

Otro aspecto clave del feminismo antimilitarista es la denuncia del gasto militar. Cada año, los gobiernos destinan miles de millones de dinero público a la industria armamentística mientras recortan presupuestos en educación, salud y políticas de igualdad.

Es preciso destacar que los conflictos bélicos también afectan directamente a las luchas feministas y los avances en derechos. En contextos de guerra o represión, el movimiento feminista enfrenta mayores dificultades para organizarse y reivindicar cambios. Las activistas son perseguidas, encarceladas e incluso asesinadas en muchos lugares del mundo donde los regímenes militares y autoritarios reprimen cualquier voz disidente.

A lo largo de la historia, a lo largo y ancho del mundo, las mujeres hemos jugado un papel clave en la resistencia antimilitarista y en la construcción de procesos de paz; por ello recogemos su testigo y hacemos nuestro el llamamiento de la Marcha Mundial de las Mujeres (2025) que convocan “a las mujeres de los movimientos de todo el mundo para que alcen sus voces más fuerte y enérgicamente contra las guerras y el capitalismo y por la soberanía de los pueblos y el buen vivir…”

Por consiguiente, desde lo local, desde el lugar en el que vivimos, denunciamos y rechazamos la investigación y la producción militar vasca para las guerras. En Euskal Herria, desde el año 2007, el número de empresas dedicadas a la producción militar se ha triplicado, pasando de unas setenta a más de 200.

Porque entendemos que un mundo solidario, socialmente igualitario y seguro debe de empezar por la modificación radical de nuestro modelo de vida, del desenfrenado consumismo y de la superación de las desigualdades de todo tipo derivadas de las relaciones de dominación y explotación a los países del Sur Global.

Justamente lo contrario a la sinrazón que nos quieren abocar quienes, en declaraciones repletas de eufemismos, defienden una economía de guerra. Sirva de ejemplo las recientes manifestaciones de Mikel Torres, Vicelehendakari segundo y consejero de Economía y Empleo que, recogiendo el guante lanzado por el Foro Empresarial Zedarriak, se comprometió a impulsar la “potente” industria armamentística vasca, llamó a aprovechar la “oportunidad” y aseguró el “apoyo” del Gobierno Vasco al sector “por el bien de todo el país”. Incumpliendo así la Ley 14/2007, de 28 de diciembre, de Carta de Justicia y Solidaridad con los Países Empobrecidos aprobada en el Parlamento Vasco.

Creemos que, ante esta planificada y peligrosa ofensiva de los mercaderes de la muerte, urge la necesaria reflexión sobre el modelo de sociedad en el que deseamos vivir. ¿Producir y crear para la vida o mirar para otro lado mientras los señores de la guerra imponen la barbarie humana?

Además, para nuestro colectivo, es indecente y éticamente insoportable la financiación de la industria militar con dinero público porque ello provoca muerte, destrucción, profundas heridas sociales y nos convierte en cómplices. Si la guerra comienza aquí, parémosla aquí.

Y para finalizar un necesario guiño a la esperanza. “Es importante actuar como si fuera posible cambiar el mundo, hacer realidad un momento en la historia del planeta en el que la explotación y el racismo y la guerra no sean las características principales de la sociedad humana” (Angela Davis).

Por todo ello, este 8 de marzo, os invitamos a participar en las movilizaciones del Movimiento Feminista de Euskal Herria bajo el lema “Faxismoaren kontra: ausardia eta aliantza feministak!” para defender nuestros derechos y reivindicar un mundo libre de violencia, militarización y opresión. Haciendo nuestro el llamado a la construcción de alianzas feministas frente al avance del fascismo. ¡No faltes, juntas somos imparables!

Fuente: https://www.briega.org/es/opinion/f...

Ver también en Tortuga:
Somos feministas porque somos antimilitaristas

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El PP y Vox se dan un tiro en el pie: El valencià gana la consulta escolar

Tortuga Antimilitar - 8 March, 2025 - 00:00

Autogol de Mazón en su referéndum escolar: el valenciano gana y le deja sin bandera ni capital político

El president ha organizado una traumática votación en los colegios bajo la teoría de que el valenciano había sido “impuesto” en las aulas. El resultado de su medida estrella tritura su tesis y le da la puntilla: a su imagen de mal gestor en la DANA se suma ahora la de un político desorientado, sin olfato e incapaz de acertar el sentir de sus ciudadanos.

Raquel Ejerique

Carlos Mazón ha cumplido su promesa electoral de “dar libertad a las familias” para votar el idioma en el que quieren que estudien prioritariamente sus hijos: castellano o valenciano. Las familias también han cumplido con la pregunta y le han respondido que, si se les obliga a elegir, son más las que prefieren valenciano, triturando la idea previa de la que partía Mazón y que dio lugar al referéndum. Su tesis desde que era candidato del PP a suceder a Ximo Puig era que el Botànic (el gobierno de PSPV y Compromís) había “impuesto” la lengua autóctona en las aulas, como decía en las entrevistas cuando era candidato a president: “Defiendo la libertad de elegir, e importar el sistema catalán educativo nos está perjudicando. Defiendo la promoción del valenciano, y la peor manera de hacerlo es imponerlo”. Se refería al mínimo del 25% de asignaturas en valenciano que tiene que cursar todo el alumnado de la Comunitat Valenciana desde 2018. Según Mazón, no era la administración sino las familias las que debían diseñar su propio plan lingüístico, que en miles de casos no se podrá siquiera cumplir, solo votar, porque todo depende de lo que hayan votado el resto de padres. Con esa idea redactó una ley de “libertad educativa” que cambia la convivencia de los dos idiomas por la separación en aulas, generando un caos en los colegios y protestas de familias y asociaciones por el valenciano.

Este jueves, su también cuestionado conseller de Educación –que dejó a miles de niños afectados por la DANA sin colegio durante meses– ha presentado unos resultados que confirman el autogol del president. En ese 'concurso de idiomas' planteado por el Consell como obligación (la abstención no se contemplaba como posibilidad en la votación) ha ganado el valenciano. Por muy poco, 50,53% frente a un 49,47%, pero simbólicamente es mucho porque muestra lo contrario de lo que Mazón quiso demostrar cuando planteó la consulta.

Una imposición que no existía

Además, la lengua autóctona ha arrasado en Castelló (70%). También el valenciano ha sido el preferido en València (57%). Solo en la provincia de Alicante ha ganado el castellano, como era previsible, con un amplio 65%, ya que las comarcas más al sur y el interior más pegado a Cuenca y Albacete son históricamente castellanohablantes. Los resultados muestran una realidad provincial conocida y de la que algunos dentro del partido iban avisando cuando Mazón utilizaba la lengua para hacer política educativa: “Es que los votantes del PP también hablan valenciano y también tienen a sus hijos en colegios valencianos”. En la Comunitat Valenciana hay comarcas como La Ribera, la Marina Alta o La Plana Baixa donde es el idioma prioritario. En Les Corts, la televisión autonómica, las comunicaciones de la administración o declaraciones políticas ha ganado terreno en los últimos años en el espacio público, también entre líderes del PP como el alcalde de Benidorm o el presidente de la Diputación, que lo habla en público y lo defiende, ya que es su idioma materno. El valenciano se habla y se usa todos los días, en miles de localidades, sin siglas. Y, en según qué zonas, de manera absoluta, se vote a quien se vote.

Pero Mazón tenía puesta la directa y necesitaba un trofeo político, más aún después de la DANA. La votación se aplazó por la riada, pero el Consell, que tenía la ocasión de desactivarla, quiso seguir adelante y consumar una de sus apuestas políticas más firmes para la legislatura. La implicación del president ha sido total, incluso fue personalmente a la presentación del referéndum y ha usado sus redes sociales para venderla y promocionarla. En su entorno confiaban en que esta “promesa cumplida” iba a satisfacer a su electorado y a esa enorme mayoría de valencianos que, en su cabeza, iban a valorar que les quitaran la “imposición” del valenciano bajo la blanca promesa de “libertad”. ¿Quién podría estar en contra de votar en una democracia? Ya que su imagen como gestor estaba por los suelos tras las inundaciones, podrían compensar con la imagen de un político que cumple, que da la palabra a sus gobernados y que tiene principios ideológicos firmes que representan a la población que gobierna.

Mucha abstención

El primer revés llegó el miércoles, cuando el conseller Rovira dio unos datos de participación que revelaban que no había tantas ganas de “libertad”: había elegido lengua para sus hijos el 58% del medio millón de familias convocadas. El porcentaje es sorprendentemente escaso atendiendo a que no era una votación para mostrar la opinión, sino que es decisiva para que cada alumno vayan a una clase u otra y lo votado es el idioma que les acompañará y en el que estudiarán hasta cuarto de la ESO. Sobre las familias que no han votado nada, casi la mitad, decidirá Educación por criterios organizativos.

El jueves llegó el revés definitivo. Los resultados. El hecho de que el castellano solo haya sido elegido en su Alicante natal –el lugar donde ha vivido hasta 2021, encadenando puestos hasta que fue designado por Pablo Casado como presidente del PP valenciano– demuestra cuán lejos está Mazón de sus ciudadanos, qué poco olfato tiene para los asuntos que preocupan, qué mal diagnóstico tiene de lo que es la Comunitat Valenciana en su conjunto y qué mal ha valorado sus posibilidades de éxito.

Parte del error de cálculo puede nacer en que la brújula del Palau de la Generalitat está muy orientada a Alicante. Mazón, el conseller de Educación y el politburó del president, las personas que le asesoran, vienen de allí, y de hecho allí vuelven todos los fines de semana. En las comarcas del sur de Alicante, las de predominio del castellano, es donde el líder ha tenido más afectos y sintonía electoral. Son las zonas que se sienten menos valencianas, donde hay más animadversión a la capital y al idioma autóctono, las que se sienten abandonadas y donde el president ha agitado siempre sus tesis más radicales, que han alimentado lo que se ha venido a llamar el “Alicantón”, en referencia irónica a la rebelión cantonal del siglo XIX y la tendencia en la provincia a confrontar con València como estado aparte. Frente a la vertebración de la Comunitat, de 500 kilómetros de largo e idiosincrasia muy diversa, un Alicante que se siente vilipendiado –con la excepción de Las Marinas, donde están Dénia i Xàbia, l'Alcoià y El Comtat– y en el que Mazón y los suyos han encontrado refugio –también durante la DANA– y voto emocional basado en idioma, idiosincrasias, identidades y abandono del norte.

Él mismo ponía en público ejemplos para la consulta como “los padres de Orihuela” que se ven coartados en la libertad lingüística de sus hijos. A veces se quería justificar el “rodillo del valenciano” en una supuesta madre que hacía los deberes con sus hijos y no podía ayudarle debido a la lengua autóctona, que no conocía. Esa supuesta madre desesperada al parecer sí podía hacer raíces cuadradas a mano. Asociaciones españolistas como Hablemos Español, muy activas en redes y denuncias, han acabado por remachar en la cabeza del president una idea que, a tenor de los resultados, tiene una base social más pequeña de lo que le parecía al president y absolutamente en conflicto respecto a lo que se siente en Castelló y València.

“¿A alguien se le ocurriría dar a probar a la población un medicamento experimental del que no se han hecho estudios y ensayos previos ni con ratones?”, se pregunta un experto gestor de la administración. Es lo que ha pasado con la nueva ley educativa: partiendo de una idea sin confirmar se ha convocado a más de 500.000 familias a votar y se ha cambiado el sistema educativo, en el que ya no convivirán los dos idiomas, sino que separará a una clase a los alumnos que quieren estudiar prioritariamente en valenciano y a otra, a los que quieren estudiar prioritariamente en castellano. Una vez cambiado todo se ha confirmado que casi la mitad de familias no tenía ganas de votar y que a la mayoría –a excepción de Alicante– ni siquiera le sobraba el valenciano.

Problemas de organización

A partir de este viernes le va a sobrevenir otro problema: cómo trasladar los resultados a la vida real de los colegios a partir de septiembre, porque en realidad no puede elegir cada familia, sino que todo depende de lo que vote el resto de padres. Se va a encontrar con miles de dudas y quejas de personas que votaron una lengua y estudiarán en la otra. Por ejemplo, cuando un colegio tiene una sola clase por curso se estudiará el idioma que obtuvo más del 50% de los votos: si en un colegio de Castelló hay una clase de cuarto de primaria con 20 niños y 11 familias han votado estudiar en valenciano, lo tendrán que hacer los 20 en esa lengua base, también los que votaron por el castellano. En el caso de cursos con más de una clase es distinto: Si un centro de Primaria tiene 3º A y 3º B con un total de 40 alumnos, con que 10 familias (el 25%, según establece la ley) hayan elegido valenciano, el colegio tiene que crear una clase en esa lengua (y viceversa). Pero como la ratio máxima por clase es de 25 alumnos, hay cinco estudiantes que pidieron castellano que tendrían que pasar a valenciano. La casuística es infinita, incluyendo colegios donde prácticamente no ha cambiado nada. Y otros en los que milagrosamente haya podido encajar la demanda de los padres con la oferta de plazas en cada lengua.

En los próximos días saldrán a la luz además todo tipo de problemas generados en la organización de los colegios –materiales y libros que habrá que cambiar, alumnos que cambiarán de clase y profesor a mitad de ciclo, docentes que tendrán que impartir en otro idioma, niños con necesidades especiales que se concentrarán en la misma clase, clases muy llenas y otras muy vacías–. Otro misterio es qué pasa con el paso al instituto adscrito si no tiene sitio en el idioma elegido. Ante la avalancha de dudas, el conseller dijo en su día que se estudiará “caso a caso” y contempla incluso que alumnos cambien de centro si hace falta para poder estudiar en la lengua votada, algo que ha generado la oposición frontal de las familias. Además de todo esto, el referéndum ha sido llevado al Tribunal Constitucional por un grupo de 50 diputados, impulsados por Compromís, y aunque ya se ha celebrado habrá, en un tiempo, un veredicto.

La preocupación en el Consell de Mazón con la medida que iba a suponer un hito en la legislatura se ha ido acrecentando según pasaban los días, las protestas iban subiendo de tono y el estado de ánimo de la calle iba mandando señales de que el valenciano es un tema transversal y que ha pasado el tiempo de 'problematizarlo'. La prueba es que el conseller Rovira ha tenido que enviar dos cartas a más de medio millón de padres: la primera, justificando la consulta como una “promoción del valenciano”. La segunda, a mitad del proceso, llamando a la participación, visto que no les estaban respaldando la iniciativa con votos.

Mazón se ha visto sorprendido, en su peor momento político, por su propia idea. Queriendo contentar a quienes le susurraban al oído, confundiendo a todo el pueblo valenciano con una pequeña parte, ha hecho una apuesta que le da la puntilla y que revela que ha perdido, si alguna vez la tuvo, la intuición y la conexión con la calle. Vista la debacle, ahora mantiene que no ha ganado ningún idioma y que no hay perdedores en el concurso que él mismo organizó. “Felicidades a todos. Gana la libertad”, ha sostenido en sus redes. Lástima que no sea esa victoriosa libertad que ha ganado –sino familias reales y profesores concretos– la que tiene que encajar ahora en un sudoku casi imposible su malograda idea.

Fuente: https://www.eldiario.es/comunitat-v...

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Techos de cristal

Tortuga Antimilitar - 8 March, 2025 - 00:00

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El fin de la megamáquina: Historia de una civilización en vías de colapso

Tortuga Antimilitar - 8 March, 2025 - 00:00

Extracto de la introducción del libro

Fabian Scheidler

El 25 de enero de 2017, pocos días después de la toma de posesión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ocurrieron dos cosas al mismo tiempo. Ante los frenéticos vítores de operadores y accionistas, el índice Dow Jones alcanzó por primera vez en la historia el umbral de los 20000 puntos. El mismo día, las manecillas del llamado ‘reloj del juicio final' se movieron a dos minutos y medio para la medianoche. Fue lo más cerca que habían estado desde 1953, cuando se detonaron las primeras bombas de hidrógeno. El reloj refleja las valoraciones que destacados científicos hacen de los peligros inminentes de la guerra nuclear, la destrucción del medio ambiente y las tecnologías de alto riesgo. Desde 2025, solo quedan 89 segundos. El éxtasis de los accionistas y la proximidad de la medianoche de la humanidad: es difícil expresar con mayor claridad que nuestro sistema económico actual está en rumbo de inminente colisión con la Tierra y sus habitantes. El júbilo del mercado de valores es nuestro hundimiento.

Actualmente somos testigos de cómo todo un planeta que tardó cuatro mil millones de años en evolucionar se está destruyendo en una máquina económica global que produce enormes cantidades de bienes y a la vez enormes cantidades de residuos, una riqueza exorbitante para unos pocos y una masiva pauperización, una ociosidad sin sentido y un exceso de trabajo permanente. Si nos visitara un extraterrestre obviamente pensaría que este sistema es una locura. Y, sin embargo, no carece de cierta racionalidad. El núcleo duro de esta racionalidad consiste en la multiplicación interminable de columnas de números en las cuentas de un grupo relativamente pequeño de personas: hoy en día 26 hombres poseen tanto como la mitad más pobre de la población mundial. Aumentar absurdamente las fortunas de una pequeña y poderosa casta de superricos parece ser el único objetivo que le queda a la Megamáquina global. Se está devastando la Tierra por tales cifras de riqueza que crecen sin cesar.

En el fondo, todo el mundo sabe del poder destructivo que tiene este sistema, que está enfermo y que nos hace enfermar. En Alemania, por ejemplo, según los sondeos, el 88 por ciento de las personas encuestadas desearía un sistema económico diferente. También, en Gran Bretaña y Estados Unidos, la aceptación de la economía capitalista disminuye rápidamente, sobre todo entre las generaciones más jóvenes. Atrás quedaron los días de júbilo por el progreso y la euforia del mercado. Casi todas las personas con las que he hablado en los últimos diez años —sean conservadoras, de izquierdas, ecologistas, jóvenes o mayores— ya no creen en el futuro del sistema, cuando se sinceran y se quitan sus máscaras profesionales. Sin embargo, al mismo tiempo, prevalece un desconcierto angustioso. Los engranajes, aunque obviamente destructivos, parecen imparables. Tras el fiasco de décadas de negociaciones sobre el clima que no lograron objetivos de reducción vinculantes, conferencias estériles sobre el hambre en el mundo y, en el mejor de los casos, solo unas reparaciones cosméticas del ultrajante sistema financiero mundial, casi nadie confía que los gobiernos inviertan la tendencia global. Aunque, cada día que pasa, aumenta más el conocimiento sobre las desastrosas consecuencias de ‘seguir como hasta ahora', los ‘capitanes' de la Megamáquina mantienen a todo vapor su rumbo hacia la inevitable colisión.

Esto resulta mucho más extraño cuando hay alternativas, que algunos pretenden ignorar. Casi todos los ámbitos de nuestra sociedad y nuestra economía podrían organizarse de forma completamente distinta. Por ejemplo, en pocos años toda la agricultura del planeta podría convertirse en ecológica ahorrando así una parte considerable de las emisiones de gases de efecto invernadero; un sistema monetario orientado al bien común podría sustituir al actual casino financiero y desde hace décadas existen conceptos de energías renovables descentralizadas, sistemas de transporte público inteligentes, una división equitativa del trabajo y de ciclos económicos regionales. Todo esto sería posible si… ¿Sí qué? ¿Quién o qué está bloqueando estas posibilidades y para qué? ¿Por qué una civilización que se presenta en todo el mundo como portadora de la razón y del progreso es incapaz de cambiar de rumbo para salir de un sendero evidentemente suicida?

Mi enfoque es responder a estas preguntas contando una historia. Cuando no podemos explicar el comportamiento de alguien, cuando pensamos que está loco, a veces ayuda contar su historia. La gente, rara vez, hace algo sin motivos. Aunque tales motivos a menudo no se encuentran en el presente, sino en el pasado, donde se han forjado los patrones de este comportamiento. Solamente quienes conocen su propia historia, pueden cambiarla. Y lo mismo ocurre con los sistemas sociales, que están constituidos por personas.

Los mitos de la modernidad

La culpa de habernos metido en una senda mortífera se atribuye, a menudo, al triunfo de las políticas neoliberales que, en las últimas décadas han provocado una exacerbación de la desigualdad social y la destrucción del medio ambiente. Aunque, las causas son mucho más profundas; el neoliberalismo es la última fase de un sistema mucho más antiguo que, desde sus inicios hace unos 500 años, se ha basado en la depredación. Este libro aborda la historia y la prehistoria de este letal sistema, que ha sido extendido por todo el planeta, en un movimiento expansivo sin precedentes, y que ahora está llegando a sus límites.

Se puede considerar esta historia de maneras muy diferentes. La versión estándar —el mito de la civilización occidental— habla de un proceso de progreso logrado con duros esfuerzos que, a pesar de todas las adversidades y reveses, ha conducido finalmente a más prosperidad, más paz, más conocimiento, más cultura y más libertad. En esta versión, las guerras, la destrucción medioambiental y los genocidios se ven como deslices, recaídas, retrocesos o efectos colaterales indeseables de lo que, en conjunto, es un proceso beneficioso hacia una sociedad cada vez más civilizada.

Cada sociedad cultiva su mito que fundamenta y justifica su orden específico. Sin embargo, el problema de estos mitos es que no solo nos dan una imagen distorsionada del pasado, sino que también disminuye nuestra capacidad para tomar las decisiones correctas en el futuro. Si creo que llevo mucho tiempo caminando por el camino correcto que acabará conduciéndome a paisajes florecientes, seguiré recorriéndolo, aunque el camino se vuelva cada vez más accidentado, aumente la devastación a mi alrededor y se me acaben las provisiones de agua. Pero inevitablemente llega un momento en que me pregunto si mis mapas son correctos, si los he interpretado correctamente y si es posible que no sea el sendero adecuado. Este es el punto en el que nos encontramos hoy. El desconcierto generalizado puede conducir a un momento decisivo en el que hay que pararse para escrutar los mapas con visión crítica, redibujándolos allí donde eran evidentemente erróneos y redefiniendo la propia situación.

La reorientación empieza por cambiar el punto de vista. Desde el punto de vista de los vencedores de la historia, entre los que suelen encontrarse los que escriben los libros de historia, la saga del progreso tiene perfectamente sentido. Por ejemplo, mientras escribo estas líneas, estoy sentado en una habitación con calefacción, bebiendo café, mirando por la ventana y observando cómo caen las hojas de los árboles en otoño mientras mi hija juega en una bonita guardería, a la vuelta de la esquina. Todo parece ir bien en el mundo. Al menos en la pequeña porción de tiempo y espacio que puedo abarcar en este momento.

Pero en cuanto amplío la perspectiva y cambio el enfoque, aparece una visión completamente distinta. Por ejemplo, el guardia de seguridad en Irak que vigila el oleoducto por el que pasa el gasóleo de mi calefacción y que perdió a la mitad de su familia en la guerra, ve una parte diferente del mundo y ha vivido una historia diferente; y el triunfo del sistema del que se trata tiene un significado bien distinto para él. Lo mismo ocurre con la campesina que cultiva café en Guatemala o el trabajador de una mina de coltán del Congo que extrae de la tierra los minerales, sin los cuales mi ordenador no funcionaría. Aunque no las conozca, estoy conectado con todas estas personas; y si quiero contar una historia realista del sistema en el que vivo, debo contar también sus historias y la de sus antepasados. En otras palabras, debo salir de mi burbuja protectora y mirar el mundo a través de los ojos de las personas cuyas voces suelen ser ahogadas por los megáfonos del poder.

Desde esta otra perspectiva, la expansión de los últimos 500 años, partiendo de Europa, se revela como una historia que, para la mayor parte de la humanidad, ha estado asociada desde el principio con el desplazamiento, el empobrecimiento, la violencia masiva —hasta el genocidio— y la destrucción del medio ambiente. Esta violencia no es cosa del pasado, no es una «enfermedad infantil» del sistema, sino uno de sus componentes estructurales permanentes. Hoy en día lo atestigua la inminente destrucción de los medios de subsistencia de cientos de millones de personas provocada por el caos climático que se va agravando.

La Megamáquina

Pero ¿en base a qué podemos afirmar en general que se trata de un sistema global y no de un mero conjunto de instituciones, ideologías y prácticas? Un sistema es más que la suma de sus partes, es una estructura funcional en la que todos los componentes dependen unos de otros y no pueden existir de forma independiente. Resulta obvio que existen un sistema financiero mundial, un sistema energético global y un sistema de división internacional del trabajo, y que estos sistemas están a su vez estrechamente interconectados. Sin embargo, estas estructuras económicas no pueden funcionar de forma autónoma. Dependen de la existencia de Estados capaces de hacer respetar ciertos derechos de propiedad, proporcionar infraestructuras, defender militarmente las rutas comerciales, absorber las pérdidas económicas y mantener bajo control la resistencia a las imposiciones e injusticias del sistema. Los Estados militarizados y los mercados no son dos opuestos; más bien han coevolucionado y hasta hoy día están intrínsecamente enlazados. La popular contraposición entre Estado y ‘libre mercado' es una ficción que nada tiene que ver con la realidad histórica.

Además de las estructuras económicas y estatales, existe un tercer pilar fundamental, de índole ideológica. La expansión violenta del sistema y las injusticias que inexorablemente produce se justificaron desde el principio alegando que «Occidente» estaba llevando a cabo una misión histórica que traería la salvación al mundo. Si al principio fue la religión cristiana la que justificó esta pretensión, posteriormente fueron la 'razón' y la ‘civilización', el ‘desarrollo', el ‘libre mercado' y los ‘valores occidentales', supuestamente superiores, los que ocuparon su lugar. Las escuelas, las universidades, los medios de comunicación y otras instituciones ideológicamente influyentes que se formaron en el transcurso de la era moderna, en estrecha relación con los aparatos de poder militar y económico, desempeñaron un papel decisivo en la elaboración y difusión de esta mitología, no obstante, siempre hubo importantes movimientos de emancipación que crecieron en su seno.

La interacción entre estas tres esferas de poder, como parte de un sistema social global, ha sido analizada exhaustivamente desde los años setenta por el científico social estadounidense Immanuel Wallerstein, entre otros. Wallerstein denomina a esta estructura funcional el ‘sistema-mundo moderno'. Yo utilizo para ello el término metafórico ‘Megamáquina', que se remonta al historiador Lewis Mumford (1895-1990). ‘Máquina' no equivale aquí a un aparato técnico; se refiere más bien a un engranaje de organización social que parece funcionar como una máquina. Digo ‘parece' explícitamente, porque a pesar de todas las limitaciones sistémicas, la maquinaria, en última instancia, está formada por personas que la reproducen cada día y que por tanto —al menos en determinadas condiciones—, también podrían dejar de hacerlo.

Los límites del sistema

En el siglo XXI la Megamáquina topará con dos límites que en su combinación resultan infranqueables. El primer límite es inherente al sistema: desde hace unas cuatro décadas, la economía mundial se dirige hacia una crisis estructural que ya no puede explicarse con los ciclos económicos habituales. Esta crisis solo queda disimulada por el endeudamiento cada vez mayor de todos los actores, por unas burbujas financieras que estallan en cracks económicos cada vez más profundos (véase capítulo 10). Al mismo tiempo, el sistema ofrece a cada vez menos personas un sustento de vida asegurado. Las 200 mayores empresas del mundo suman el 25 por ciento del producto social mundial, pero sólo emplean al 0,75 por ciento de la población mundial. Una parte cada vez mayor de la humanidad está quedando fuera del sistema económico, y no solo en la periferia, sino también en los centros de acumulación. El declive de las clases medias y la ruina de los países del Sur de Europa son algunos de los ejemplos más recientes de ello. Esta crisis estructural no se debe únicamente a una política económica fracasada, sino que es el resultado de contradicciones, dentro del sistema en su conjunto, que difícilmente pueden resolverse. Esto va acompañado de la transformación de muchos Estados, los cuales, tras un interludio relativamente breve como Estado del bienestar, tienden a volver a ser las organizaciones militares y policiales represivas que fueron en las fases anteriores del sistema. Además, a medida que disminuye la capacidad de la Megamáquina para ofrecer perspectivas de futuro a las personas, también decae la fe en su mito. La cohesión ideológica —lo que el filósofo italiano Antonio Gramsci llamó la ‘hegemonía cultural'— se resquebraja cada vez más visiblemente.

El segundo límite, aún más importante, se fundamenta en que la Megamáquina forma parte de un sistema global mayor del que es dependiente: se trata de la biosfera del planeta Tierra. Ya somos testigos de cómo el crecimiento casi explosivo de la Megamáquina está chocando con los límites de este sistema global; y aunque estos puedan extenderse hasta cierto grado, no son infinitos.

La combinación entre las dislocaciones ecológicas y sociales produce una dinámica extremadamente compleja y caótica, y en principio es imposible predecir adónde conducirá este proceso. Sin embargo, está claro que es inevitable que se produzca una profunda convulsión sistémica que, en parte, ya ha comenzado. No se trata solo de la superación del neoliberalismo o la sustitución de ciertas tecnologías (aunque ambas cosas sean necesarias); se trata de una transformación que llega hasta los cimientos de nuestra civilización. La cuestión no es si se producirá esa transformación —sin duda lo hará, lo queramos o no—, sino cómo se producirá y en qué dirección se desarrollará.

En la historia de la humanidad, la Megamáquina no es el primer sistema que falla, pero sí el más grande, el más complejo —y el más devastador—. Ha creado un arsenal de armas con un poder destructivo desconocido hasta ahora, y ya está dañando los grandes sistemas que sustentan la vida de la Tierra, es decir, el sistema climático, la vida vegetal y animal, los suelos, los bosques, los océanos, los ríos y los acuíferos, de una forma que amenaza su propia existencia. La civilización industrial ya ha desencadenado la mayor extinción de especies desde la desaparición de los dinosaurios hace 65 millones de años. Al mismo tiempo, el inminente caos climático amenaza con hacer inhabitables regiones enteras de la Tierra y exacerbar masivamente los conflictos. La cuestión de cómo y dónde tendrá lugar la transformación es, por tanto, una cuestión de vida o muerte para gran parte de la población mundial. La naturaleza y el desarrollo de la transformación sistémica determinarán en qué tipo de mundo viviremos nosotros y nuestros descendientes, durante la segunda mitad de este siglo: en un mundo aún más marcado por la miseria y la violencia que el actual; o en un mundo más respetuoso con la vida y más libre. En este contexto, la creciente inestabilidad del sistema global provoca una situación extraordinaria en la que incluso movimientos relativamente pequeños pueden tener una gran influencia en la totalidad del proceso y sus resultados. Esto puede ser una buena o una mala noticia. El rápido ascenso de los movimientos fundamentalistas y de extrema derecha, así como el aumento de las tendencias hacia el estado policíaco, demuestran que también es posible que sean las fuerzas totalitarias las que se apoderen de las estructuras económicas y políticas en proceso de desmoronamiento. En esta situación, el futuro depende de todos nosotros. Permanecer como espectadores del espectáculo no es una opción, ya que incluso la inacción o la pasividad es una decisión que contribuirá a determinar el desenlace de la historia.

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Autor >
Fabian Scheidler

Fabian Scheidler es escritor autónomo y trabaja para Berliner Zeitung, Le Monde diplomatique, Taz Die Tageszeitung, Blätter für deutsche und internationale Politik entre otros medios. En 2009 obtuvo el Premio de Periodismo Crítico Otto Brenner.

Fuente: https://ctxt.es/es/20250201/Firmas/...

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Ver también sobre el tema:

"El ladrillo de cristal. Estudio crítico de la sociedad occidental y de los esfuerzos para transformarla"

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El Tribunal de Derechos Humanos condena a España por tener años en prisión a una mujer absuelta por su trastorno mental

Tortuga Antimilitar - 7 March, 2025 - 00:00

La Corte Europea de Estrasburgo considera que se violó su derecho a la libertad al no valorar su estado cuando se decretó la medida de seguridad.

Santiago F. Reviejo

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo ha dado un severo correctivo a la Justicia y el Estado español por el caso de una mujer que pasó cinco años y medio en centros penitenciarios, tras haber sido absuelta por su grave enfermedad mental del delito que había cometido. En una sentencia que asociaciones que trabajan en el campo de la salud mental en prisiones califican como “revolucionaria”, ha condenado al Estado español a pagar 20.000 euros por la violación del Convenio Europeo para la protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales, en relación al derecho a la libertad.

M.B., que padece una esquizofrenia paranoide y ahora tiene 46 años, fue detenida en marzo de 2018 por haber incendiado el piso en el que vivía en Salamanca. “Acuciada por las voces que oía y que creía debía obedecer, tras haber consumido una considerable cantidad de alcohol, con sus capacidades mentales abolidas, decidió quemar su vida anterior”. Así lo reflejó la sentencia de la Audiencia Provincial que la absolvió del delito de incendio con grave peligro para la vida de las personas -nadie resultó herido-, al estimar la circunstancia eximente de la responsabilidad criminal o alteración psíquica que le impidió comprender la licitud del hecho.

La Audiencia de Salamanca le impuso a M.B., nacida en Marruecos, una medida de seguridad en un “centro adecuado” durante un periodo de entre cinco y 15 años, en función de la evolución de su tratamiento, pero ese centro fue siempre penitenciario: estuvo hasta en cuatro prisiones desde marzo de 2018 hasta noviembre de 2023, cuando la trasladaron, al fin, a una residencia en el País Valencià para personas con problemas de salud mental. Su caso pasó por toda la estructura judicial española, desde el juzgado de instrucción hasta el Tribunal Constitucional, pasando por el Supremo y el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, pero ninguno varió la situación de esta mujer, ninguno consideró que debía salir de prisión. Todos, de una u otra manera, lo dejaron pasar hasta que un tribunal europeo, el de Estrasburgo, ha resuelto que las cosas no se hicieron bien, que con ella se violaron derechos humanos.

La Audiencia Provincial de Salamanca, pese a su sentencia absolutoria, prorrogó la prisión preventiva de M.B., el Tribunal Superior autonómico apoyó la decisión, el Supremo desestimó luego el recurso de la mujer y omitió cualquier referencia a su queja por la prórroga de la prisión, y, finalmente, el Constitucional consideró inadmisible el recurso de amparo al entender que no había agotado los recursos judiciales previos en relación a su denuncia por violación del derecho a la libertad. Nadie se puso de su lado, salvo César Pinto, el abogado que le tocó en el turno de oficio para presentar el recurso ante el Supremo y quien llevó posteriormente el caso ante el Tribunal de Estrasburgo, donde le han dado la razón que a ella le habían negado en España durante siete largos años.

“Esto tiene que ser una llamada de atención a las autoridades españolas. Hay un colectivo al que se le aplica muy duramente el derecho penal y penitenciario cuando lo que necesitan son otras medidas. El problema de la enfermedad mental en temas penales es que no está bien atendido, no hay sensibilidad con estos temas, en general”, dice a Público César Pinto.

Ninguna referencia a sus necesidades médicas

La sentencia de la Sección Quinta del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, emitida el pasado 6 de febrero, concluye que la evaluación de M.B. que hicieron los tribunales españoles se limitó al análisis de su estado mental tras el incendio de su casa, es decir, cerca de dos años antes de que le impusiera la medida de seguridad la Audiencia Provincial, que “no hizo ninguna referencia -subraya- a las necesidades terapéuticas o médicas de la demandante ni a la necesidad de vigilarla para evitar que, por ejemplo, se causase daño a sí misma o a otros”.

Además, en el fallo se destaca que en las sentencias de los sucesivos órganos judiciales españoles que vieron el caso de M.B. “no se encuentra ninguna evaluación de esos aspectos ni mención alguna de la predicción requerida”. En consecuencia, el Tribunal de Estrasburgo considera que la imposición de la medida de seguridad a M.B. “no cumplía las condiciones mínimas” establecidas en el artículo 5 del Convenio Europeo para la protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales sobre derecho a la libertad y por ello condena al Estado español a pagarle a la mujer 20.000 euros de indemnización por el daño moral causado, en el plazo máximo de tres meses.

De esta forma, ha concluido el largo periplo del procedimiento judicial contra una mujer que primero estuvo en la prisión de Salamanca, luego en la de Ávila, después en la de Picassent, en València, provincia a la que solicitó ser trasladada porque una hija suya vivía allí, y finalmente en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario Fontcalent de Alacant, sin haber recibido, en la mayoría de los casos, una atención adecuada, debido a la falta de personal sanitario especializado suficiente para el tratamiento de su enfermedad mental.

Ni siquiera la salida del régimen carcelario fue un asunto fácil para esta mujer. La dirección de Fontcalent solicitó al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria su traslado a un centro de salud mental en el primer trimestre de 2022, pocos días después de que este periódico publicase un reportaje sobre su situación. Y a pesar de que el juzgado comunicó rápidamente la petición a la Audiencia Provincial de Salamanca, responsable de la medida de seguridad, no fue hasta noviembre de 2023 cuando M.B. fue trasladada a un centro para personas con problemas de salud mental, tal como recoge la sentencia del Tribunal Europeo.

Mucho mejor de salud desde que dejó la prisión

Un año y tres meses después de ingresar en esa residencia, M.B. se encuentra mucho mejor y ha recibido con mucha alegría la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. “Es otra persona”, asegura su abogado, que habla con ella todas las semanas. Ahora, recibe los cuidados que no tenía durante sus años en prisión y su estado, en consecuencia, ha mejorado considerablemente respecto al abandono que sufrió de todo el sistema, salvo de las defensorías del Pueblo español y valenciano, debido a su condición de mujer, pobre, migrante y con discapacidad, subraya César Pinto.

El abandono fue tal que hasta abril de 2022, cuatro años después de su ingreso en prisión, no se le hizo a M.B. una valoración de la discapacidad a causa de sus problemas de salud mental, que fue fijada en un 65% y le dio derecho a percibir desde el mes de junio de ese año una pensión no contributiva .

El fallo del Tribunal de Estrasburgo, según el letrado, determina que no se hizo cuando había que hacerlo el examen de M.B. para valorar su peligrosidad y si era necesario tomar alguna medida de seguridad con ella y cuál. “No reunía la peligrosidad social para ser ingresada en un centro penitenciario. Y lo que pasó es que no sólo no le trataron su problema de salud mental, es que empeoró y se perjudicó su evolución”, se lamenta Pinto, el abogado que también ejerciendo el turno de oficio -la justicia gratuita- consiguió la nulidad de la venta de cerca de 3.000 viviendas sociales de la Comunidad de Madrid a una empresa de Goldman Sachs.

Pero en el caso de M.B. todavía quedan flecos por resolver. Su abogado presentó en 2022 una reclamación de responsabilidad del Estado ante el Ministerio de Justicia por la presunta ilegalidad de su prisión preventiva y otra ante el de Interior por la falta de un tratamiento adecuado a su problema de salud en la cárcel. En junio de 2023, le contestaron que ambas denuncias serían examinadas por el Ministerio de la Presidencia, pero más de un año y medio después aún no ha recibido ninguna nueva notificación, nada.

El Gobierno español, a través de la abogacía del Estado, alegó ante el Tribunal de Estrasburgo que la demanda de M.B. era inadmisible, porque no había agotado los recursos internos en nuestro país. Y también hizo objeciones respecto a la prisión preventiva que se le aplicó, afirmando que la demandante únicamente había impugnado la decisión tomada inicialmente por el juzgado de instrucción tras ser detenida por el incendio, pese a que podía haberlo hecho en cualquier otro momento del proceso. Según César Pinto, que reclamaba una indemnización de 168.280 euros para M.B., el Estado español dispone ahora de un plazo de tres meses para recurrir la sentencia del Tribunal de Estrasburgo ante una sala superior de esa corte europea.
“Este caso es la punta del iceberg”

La asociación Ámbit, que gestiona el Observatorio de Derechos Humanos y Salud Mental en Prisión, ha seguido muy de cerca este caso y se muestra muy satisfecha con la resolución del Tribunal de Estrasburgo. “Es una sentencia revolucionaria, en la que por primera vez se condena al Estado en relación a la atención que reciben estas personas en las prisiones y pone de relevancia el abandono que sufren”, dice a Público su director, Javier Vilalta.

A juicio de esta organización que trabaja fundamentalmente en el ámbito del País Valencià, la sentencia de Estrasburgo supone un antes y un después, un aldabonazo para que se tome conciencia en España de que la situación de las personas con problemas de salud mental como M.B. en las prisiones no es algo puntual, “es estructural”, contra lo que hay que actuar. “Esto es la punta del iceberg de lo que está pasando en el sistema penitenciario”, asegura Vilalta.

Y lejos de mejorar, la situación ha empeorado, dice el director de Ámbit. Como muestra de ello señala que en las cárceles valencianas, a excepción del psiquiátrico penitenciario, no hay actualmente trabajando ni un solo psiquiatra, una carencia a la que se suma que faltan el 80% de los médicos de atención primaria que forman parte de la RPT de esos centros.

A ello contribuyen dos factores fundamentales, según Vilalta: por un lado, que las comunidades autónomas, salvo Catalunya, Euskadi y Navarra, se hayan desentendido por completo de este problema al no haber asumido el traspaso de las competencias de sanidad en las prisiones previsto desde el año 2003 en la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud. Y, por otro, que no se pongan en marcha recursos públicos suficientes para acoger a personas con problemas de salud mental que se encuentran en la cárcel.

“Esta mujer (M.B.) acabó en Fontcalent porque no había recursos adecuados para ella en el País Valencià para atenderla. La administración le ha causado un sufrimiento, un trauma, que se podría haber evitado si hubiera tenido un tratamiento y un recurso adecuado para ella”, recalca el responsable del Observatorio de Derechos Humanos y Salud Mental en Prisión.

Ámbit está preparando, en colaboración con el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de València, la presentación de otra demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por el caso de Marc, un joven que pasó tres años en la cárcel de Alacant pese a que su familia, la víctima de sus agresiones, solicitaba el traslado a un centro de salud mental y a que el juez ordenó una medida de libertad vigilada con cuidado psiquiátrico.

Según los datos del último informe anual de Instituciones Penitenciarias, en 2023 había 1.225 profesionales sanitarios trabajando en las cárceles españolas, de ellos solo 169 eran médicos, para atender a una población reclusa de 47.083 personas. Ese año, las consultas de psiquiatría fueron las más numerosas, después de las de odontología, mientras que el capítulo de gasto farmacéutico refleja que el mayor consumo, tras el de antirretrovirales, lo registraron los medicamentos neurolépticos atípicos, utilizados para el tratamiento de trastornos psiquiátricos.

La Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria ha estimado que entre un 3 y un 5% de los presos padece trastornos mentales graves, que en el caso de los leves podría llegar en algunos centros penitenciarios al 80% de la población reclusa.

Fuente: https://www.publico.es/sociedad/tri...

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Tortuga Antimilitar - 7 March, 2025 - 00:00

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