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Tortuga Antimilitar
Teatro Antimilitarista: (12) La clase de Historia
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
Miguel Hernández
La clase de Historia
Al finalizar la clase, en el aula.
ALUMNA: ¿Puedo hablar con usted?
PROFESORA: Por favor, llámame de tú.
ALUMNA: No sé si voy a poder.
PROFESORA: Inténtalo.
ALUMNA: Necesito preguntarle algo, pero me da corte.
PROFESORA: Adelante. Me gustan las preguntas.
ALUMNA: Bueno... ¿Se va a pasar todo el curso hablándonos de guerras?
PROFESORA: Claro, es la Historia. Además, están en el currículo.
ALUMNA: Pues vaya mierda. (Pausa. Se miran.) Disculpe, no me gusta hablar así a los profesores.
PROFESORA: No te preocupes. A mí también se me escapa a veces. Aunque haces bien en cuidar tu lenguaje. Los jóvenes últimamente estáis muy descuidados en eso.
ALUMNA: ¿Y usted cómo lo sabe? ¿Qué sabe usted de los jóvenes?
PROFESORA: Bueno, trabajo con vosotros.
ALUMNA: Pero eso no es suficiente para conocernos.
PROFESORA: Sí, claro, tienes parte de razón. (Pausa.) Pero en lo de las guerras... Creo que te queda mucho curso para oír hablar de ellas. Acabamos de empezar. ¿Tienes algún motivo especial para tu protesta?
ALUMNA: Soy antimilitarista.
PROFESORA: (Sorprendida.) ¿Tú? ¿Antimilitarista? ¿A tu edad? Me dejas de piedra. Vaya, antimilitarista, nada más y nada menos. Son palabras mayores.
ALUMNA: ¿Se está burlando de mí?
PROFESORA: No, disculpa. Nada más lejos de mi intención. Pero llevo veinte años dando clase y nunca ningún alumno se había dirigido a mí presentándose así.
ALUMNA: A lo mejor usted no facilitaba que alguien se lo dijera.
PROFESORA: Es posible. (Pausa.) ¿Has pensado que alguien antimilitarista debe conocer el militarismo y sus guerras para criticarlas mejor?
ALUMNA: Sí, claro. Pero usted, como todos los profes de Historia, no nos habla desde esa perspectiva. Se limita a enumerar enfrentamientos bélicos para que nos los aprendamos de memoria para los exámenes.
PROFESORA: Vaya, también cuestionas los métodos educativos.
ALUMNA: (Se ríe.) Métodos educativos..., métodos represivos.
PROFESORA: ¿Cómo?
ALUMNA: Ese es otro tema. Y se acaba el recreo. He venido a pedirle que si habla de las guerras lo haga con una perspectiva antimilitarista. Háblenos de los intereses que las provocaron y de sus consecuencias. De los sufrimientos que causaron. Del papel que desempeñaron los ejércitos y cómo estaban formados. De sus roles como atacantes destructores o de defensores fracasados. De la influencia en la sociedad de los gastos militares.
PROFESORA: No se puede decir que no has reflexionado, a pesar de tu edad.
ALUMNA: Deje de hablar de mi edad. Tengo la edad suficiente para saber distinguir lo que es propaganda militarista.
PROFESORA: Tampoco era esa mi intención. Pero te aseguro que voy a tener en cuenta lo que me dices. No te lo vas a creer, pero alguna vez había pensado en darle otro enfoque a mis clases. Esta conversación tal vez sirva para animarme a darles una vuelta. Te lo agradezco. (Pausa. Se miran.) ¿Puedo preguntarte algo? ALUMNA: Sí, claro.
PROFESORA: ¿Esta es una reflexión individual o formas parte de algún grupo?
ALUMNA: Formo parte de un colectivo de estudio de la noviolencia como alternativa al militarismo.
PROFESORA: Me admira que a tu edad... Disculpa. Me admira tu interés. No sabía que mis alumnos tuvieran esas inquietudes.
ALUMNA: A veces tenemos que actuar en la clandestinidad.
PROFESORA: ¿Por?
ALUMNA: Otro día hablamos, se acaba el recreo.
PROFESORA: Vale, cuando quieras.
ALUMNA: O cuando quieras... tú.
PROFESORA: Sí, claro.
ALUMNA: Hasta mañana.
PROFESORA: Hasta mañana.
(Sale la ALUMNA. La PROFESORA, pensativa, la mira salir. OSCURO rápido sobre el sonido del timbre.)
José Hierro
Unidas sois un acorde
de la eternidad; dispersas
nota a nota, nombre a nombre,
fecha a fecha-, vais muriendo
al son del tiempo que corre.
La resistencia civil noviolenta ucraniana ante la guerra: (Febrero-junio 2022) (I)
Salam aleikum.
Hoy empezamos la divulgación del documento de Felip Daza Sierra titulado La resistencia civil noviolenta ucraniana ante la guerra. Análisis de las tendencias, impactos y desafíos de la acción noviolenta en Ucrania (febrero-junio 2022).
Autor: Felip Daza Sierra. Licenciado en Ciencias Políticas por la Pompeu Fabra, Máster en Relaciones Internacionales por la Fundación CIDOB y diploma de postgrado en Prevención de conflictos, gestión de crisis y rehabilitación post-conflicto por la Universidad Complutense de Madrid.
Profesor de transformación social, incidencia política y derechos humanos en Sciences Po Paris University y en la Universitat Oberta de Catalunya, y ha trabajado durante más de 15 años en el ámbito de la construcción de paz y acción noviolenta en el Sur y Este de Europa, Cáucaso del Sur, Norte de África y Oriente Próximo.
En 88 páginas, Felip Daza hace un trabajo encomiable:
Primero nos informa, de manera general en 5 páginas, con un resumen ejecutivo.
A continuación, en la segunda sección del documento, nos hace una introducción al documento,
En la tercera sección nos presenta el marco conceptual: objetivos, mecanismos de cambio y métodos de la resistencia civil noviolenta.
En la cuarta sección nos presenta un resumen de 100 años de resistencia civil en Ucrania.
En la quinta sección hace un análisis de la acción noviolenta en Ucrania.
En la sexta sección nos habla de los impactos y desafíos de la resistencia civil noviolenta, de manera a la vez resumida y detallada (por la presencia de un anexo con tablas muy detalladas y precisas con diversas fuentes gráficas, vídeos, noticias, etc. que apoyan y sustentan sus afirmaciones).
En la séptima sección encontramos un decálogo de recomendaciones para apoyar la resistencia civil noviolenta.
Por si todo esto fuera poco complementa el documento con una sección de bibliografía y otra de Anexo.
Ucrania es un país con más de 100 años de experiencia en acción noviolenta. Esas sólidas capacidades, combinadas con las redes informales de poder a nivel local y el vibrante tejido asociativo del país formado por comunidades auto organizadas y organizaciones de defensa de derechos humanos, mediación y diálogo para la transformación de conflictos, explicaría, en parte, la ‘espontanea' y generalizada resistencia civil noviolenta en las primeras etapas de la invasión rusa, entre febrero y junio de 2022, período de estudio de esta investigación.
Los resultados y conclusiones de este informe se basan en el análisis de 235 acciones noviolentas por todo el país y una investigación de campo con más de 55 entrevistas a líderes políticos y sociales, académicos y activistas ucranianos. La amplia movilización y organización comunitaria se ha cristalizado en centenares de acciones noviolentas de protesta (148), no-cooperación (51) e intervención noviolenta (36). Geográficamente, la mayoría de acciones se ha localizado en los oblasts del sur (Kherson y Zaporizhia) lo que demuestra la persistencia de la resistencia noviolenta en las zonas bajo ocupación. Temporalmente, en febrero y marzo predominan acciones de protesta pública pero que se reducen drásticamente a finales de marzo debido al aumento de la represión y secuestro de activistas en los territorios ocupados. A partir de abril, la resistencia noviolenta se transforma en acciones comunicativas ‘invisibles', no-cooperación e intervención noviolenta creando estructuras de auto-gobierno paralelo. La resistencia civil noviolenta se ha articulado en 7 ámbitos de actuación con impactos y desafíos específicos:
Obstrucciones en los objetivos militares rusos
Socavamiento de los pilares del poder del Kremlin
Protección de civiles
Resiliencia comunitaria
Refuerzo de la gobernanza local
Cohesión nacional social y regional
Rendición de cuentas
Todos ellos los trataremos con más detalle en próximas entradas. Hoy nos limitados a dar cuenta de:
Decálogo de recomendaciones para apoyar la resistencia civil noviolenta
Recomendaciones para organismos, gobiernos y actores de la sociedad civil ucraniana e internacional:
1. Reforzar la resistencia civil noviolenta en las zonas bajo ocupación: a través de recursos materiales y financieros, creación de espacios de coordinación e intercambio de información, y desarrollo de acciones de incidencia político-social para visibilizar y apoyar el trabajo de los activistas que resisten a la ocupación militar y a la institucionalización de la represión en esos territorios.
2. Desarrollar un sistema de protección de defensores de derechos humanos de acuerdo a los principios guía de los Defensores de Derechos Humanos de la UE en coordinación con centros de defensa de derechos humanos ucranianos y organizaciones internacionales. Este programa debe prestar especial atención a los impactos psicológicos de la guerra y a la protección de los activistas en zonas bajo ocupación militar temporal rusa.
3. Apoyar los sistemas civiles de monitoreo e investigación de crímenes de guerra como mecanismos para asegurar el acceso a la justicia y el Estado de Derecho a través de las plataformas de protección de derechos humanos creadas e incorporando una perspectiva de justicia transicional que incluya la investigación de todos los crímenes de guerra y las agresiones de actores armados no estatales.
4. Fortalecer la resiliencia comunitaria y la cohesión social a través de las organizaciones e infraestructuras desarrolladas por el movimiento juvenil ucraniano. Concretamente, este apoyo debe comprender un programa nacional de aumento de capacidades en transformación de conflictos, acción noviolenta y resiliencia digital, así como proveer la red de centro de jóvenes ucranianos con las capacidades y recursos para desarrollar contra-narrativas noviolentas en cooperación con medios de comunicación locales y digitales.
5. Prevenir la polarización social a través del apoyo a las intervenciones de la comunidad de mediación y facilitación del diálogo de Ucrania para prevenir los conflictos intra-familiares y comunitarios entre las comunidades de acogida y de desplazados internos provenientes del este del país.
6. Favorecer el desarrollo de iniciativas noviolentas, de diálogo y construcción de paz a nivel regional, a través del apoyo financiero y la creación de espacios de intercambio de información y planificación de acciones con activistas y colectivos comprometidos con la justicia social y los derechos humanos, aprovechando las relaciones, capacidades y experiencias de las organizaciones especializadas en estos ámbito geográficos y temáticos para encontrar objetivos comunes.
7. Incidir en el diseño de nuevas arquitecturas globales y regionales basadas en la seguridad humana que pongan en el centro la protección y las necesidades humanas, impliquen el diseño de estrategias noviolentas para transformar los conflictos y redireccionen recursos destinados a las estructuras e iniciativas militaristas. Este trabajo debe considerar el amplio trabajo desarrollado por Naciones Unidas en materia de seguridad humana.
8. Explorar la posibilidad de desarrollar y regular un sistema civil de defensa noviolenta que se construya a partir de las iniciativas y experiencias vigentes como la Estrategia de Defensa Nacional de Lituania. Este proceso debe incluir un debate público sobre los límites de la noviolencia y la complementariedad con la defensa militar.
9. Proteger y regular la objeción de conciencia como derecho humano de la ciudadanía para contribuir en la defensa de su país sin el uso de las armas. Ello debe incluir la protección de los derechos civiles y políticos de las personas activistas pacifistas y objetores de conciencia y su posible incorporación al sistema civil defensa noviolenta.
10. Asegurar que la reconstrucción social y política se apoye sobre el desarrollo de la gobernanza local y la descentralización política, y garantice la participación efectiva en los procesos de toma de decisión de las organizaciones de mujeres y las activistas que están liderando la resistencia civil noviolenta, la defensa de los derechos humanos y el fomento de la mediación y facilitación de diálogo del país.
Aleikum salam.
Sin novedad en ningún frente
Los tiempos del transcinismo
1.
Si la historia no se repite, al menos sí pareciera que se “congela”. En la mayor parte de los órdenes socio-culturales de la contemporaneidad no se registra más incidencia relevante que una cierta aceleración de lo ya dado, un apresuramiento en carreras ya avanzadas.
El Fascismo Democrático sigue ahí, donde lo dejamos hace tiempo, prácticamente como siempre:
Expansionismo exterior, de índole territorial, económica y militar (ilustrado en Próximo y Medio Oriente, Ucrania, Venezuela, Groenlandia...).
Docilidad de las poblaciones (pensemos en EEUU y Europa en primer lugar).
Persecución de la diferencia radical -cultural, psicológica y existencial-, en beneficio de una diversidad inocua.
Instrumentación de la llamada “violencia legítima”, física y preferentemente simbólica, desde los aparatos del Estado.
Transferencia al oprimido de parte creciente de las prerrogativas clásicas del opresor, a fin de consolidar la auto-sujetación (obreros con acciones y participación en la gestión de las empresas, estudiantes que ejercen de auto-profesores, colaboración ciudadana con la policía, auto-medicación inducida por las propias instituciones sanitarias, presidiarios que en los “módulos de respeto” se desenvuelven como “carceleros de sí mismos”...).
Domesticación de la crítica y de la protesta (bajo los patrones, no ya de lo “políticamente correcto”, sino de un inflexible “verosímil ideológico” que se rearma con taxonomías anuladoras como las de “negacionismo” o “populismo”), proceso atestiguado por la ascendencia de un ecologismo-pacifismo-feminismo conservador, integrado, pro-capitalista y pro-estatal, ingrediente entre otros de la cultura hegemónica y de la verdad postulada, y por la esterilidad indisimulable de las prácticas opositoras “legales” -partidos, sindicatos, huelgas con servicios mínimos, manifestaciones autorizadas...-.
Economización e individualización irreversible del ser humano occidental, como lamentara J. Ellul y para escarnio del “don recíproco” comunitario cantado por M. Mauss.
Etcétera, etcétera, etcétera.
2.
Sin novedad en ningún frente, quizás llame la atención la remodelación paulatina de la disposición cínica...
El cinismo antiguo, denominado “quinismo” en su tiempo, vinculado a la “Secta del Perro”, con Diógenes de Sinope en primer término, caracterizado por su revuelta contra el Poder y el Mercado, una insubordinación político-económica, con su correlato existencial, que lo hacía amigo de la insolencia, de la “frescura” expresiva, de la provocación escenográfica, de la disensión descarada y escandalosa, fue suplantado en la modernidad por un cinismo resignado, acomodaticio (aquel “saber lo que se hace y seguir adelante”, si bien con rebajada mala consciencia, al que se refirió P. Sloterdijk en Crítica de la razón cínica), definitivamente soldado a la sociedad mercantil y a las administraciones, sustentador del statu quo a pesar de sus travesuras irónicas o sarcásticas.
Y hoy emerge el “transcinismo”, que recupera del antiguo, del griego, su proclividad a la fraseología irreverente, llamativa, grosera o descarnada, aquel gusto por la afirmación altisonante y hasta obscena de una pretendida verdad desnuda, retomando al mismo tiempo del cinismo moderno su adscripción al bando de la conservación, con la consiguiente sacralización de la Ratio burguesa y de su axiomática del Capital y del Estado, ejemplificado en la praxis discursiva y mediática de D. Trump y de los portavoces ruidosos de la ultra-derecha y el neo-liberalismo.
Este transcinismo coetáneo se alimenta de dos procesos paralelos aunque éticamente no comparables: por un lado, el apego popular a la ausencia de rodeos y de remilgos en la expresión, la desafección hacia las expositivas cosméticas y los disimulos gestuales (“paripés” se decía ayer y “postureo” se nombra hoy), circunstancia saludable en mi opinión, y, por otro, la postración acaso terminal del anhelo libertario, de la voluntad de transformación profunda, al modo de una reinvención psico-social general del mundo, manifestada en la aceptación mayoritaria, masiva, “ciudadana”, lamentablemente incuestionable, del orden capitalista-estatal.
“Escandaloso” como el cinismo antiguo y “conservador” como el moderno, el transcinismo se aficiona a una provocación y una desvergüenza que trabajan sin ambages para la perpetuación de lo Establecido, con su “política de la realidad” y su pragmatismo soberano. La racionalidad estratégica, exudado de la economía y de la burocracia, acorazada desde la Ilustración, como apuntó M. Horkheimer, cambia simplemente de estilo en la declamación... Y el “a nosotros también nos gustan los pasteles, aunque no estamos dispuestos a pagar su precio en servidumbre” de Epicuro de Samos se ve sustituido por un transcínico “la servidumbre en acomodo es el más exquisito de los manjares”.
No hay novedad en ningún frente, acaso porque apenas quedan frentes dignos de su nombre. ¿Qué cabe esperar cuando hasta la insolencia y la invectiva se abrazan al Opresor, obteniendo precisamente por ello el aplauso de las gentes?
“El Rey está desnudo. Si alguien es capaz de decirlo de una forma persuasiva y hasta bella, entonces el Rey está perdido”: lo anoté hace años, pero ya no me lo creo.
Pedro García Olivo
www.pedrogarciaolivo.wordpress.com
(Dibujos de Virginia Cánovas Essard)
Franco ‘Bifo' Berardi: 'La desintegración del mundo occidental'
(Artículo publicado en 8/12/2024)
La revolución Trump en dos movimientos
¿Recuerdas lo que dijo Joe Biden hace unos meses sobre la posibilidad de una victoria de Trump en las elecciones?
Más o menos dijo que la victoria de Trump destruiría la democracia estadounidense. Creo que no se equivocó: suponiendo que alguna vez existió la democracia estadounidense (cosa que no creo), la llegada de la pandilla Trump-Bannon-Musk representa su liquidación total.
Técnicamente hablando, la llegada de Trump pretende ser una revolución, aunque sea reaccionaria. La revolución trumpista se producirá en dos movimientos: el primero lo anuncia Steve Bannon, el estratega diabólico, el más lúcido de ese gracioso grupo.
En una charla en la Universidad de Nueva York, durante el primer triunfo de Donald, declaró: “Soy leninista”.
A un asombrado académico que pidió explicaciones, Bannon respondió: “Lenin quería destruir el Estado y ese es también mi objetivo”.
De hecho, la designación de locos incompetentes y conocidos violadores para los puestos más altos de la Administración tiende a convertir las instituciones estatales en una broma de carnaval para destruir la esfera pública.
Sin embargo, si para Lenin destruir el Estado era la premisa para construir la dictadura proletaria en nombre de una justicia futura que nunca llegó, para Bannon destruir el Estado significa permitir que se desate la dinámica profunda de la sociedad estadounidense.
Aquí viene el segundo movimiento, cuyo proponente sería Elon Musk: desatar los espíritus animales de la sociedad estadounidense, a partir de una reactivación de las dinámicas salvajes de esta sociedad, nacida de un genocidio y enriquecida por las deportaciones y la esclavitud.
El proyecto de Musk es la creación de un sistema esclavista de alta tecnología, la abolición de las protecciones sociales residuales y el uso sistemático del terror contra las minorías y los inmigrantes. La implementación de este marco programático se vislumbra en declaraciones y en los primeros pasos del proyecto DOGE [Departamento de eficiencia gubernamental y clara referencia con Dogecoin, una criptomoneda apadrinada por Musk].
Pretender que Estados Unidos es una democracia (si la palabra significa algo) implica un estado de negación sistemática, una eliminación obstinada (en el sentido freudiano de Verdrangung) de la psicogénesis del inconsciente estadounidense.
Antes de morir, hace apenas unos meses, Paul Auster escribió un libro (Bloodbath Nation) que intenta comprender la realidad (y el Inconsciente) de la entidad americana.
Auster remarca que en Berlín hay un monumento dedicado a la memoria del Holocausto. En Washington no hay nada dedicado a siglos de esclavitud.
El racismo es el núcleo del inconsciente estadounidense. Por eso Trump es el alma de Estados Unidos.
Mejor dicho: Trump es la erupción psicótica del Inconsciente blanco senescente, incapaz de conciliarse con la cantidad de violencia que acecha a la autopercepción colectiva, y con el declive (declive demográfico, declive mental, declive político). Trump es la extroversión agresiva del autodesprecio de la cultura blanca.
El Imperio de Augusto a Calígula
Hace veinticinco años dos eminentes filósofos escribieron, en un libro que recibió amplia atención:
“El Imperio es el poder soberano que gobierna el mundo... El Imperio está emergiendo hoy como el centro que apoya la globalización de las redes productivas y lanza su red ampliamente inclusiva para tratar de envolver todas las relaciones de poder dentro de su orden mundial... Debemos entender la sociedad de control como sociedad en la que los mecanismos de mando se vuelven cada vez más “democráticos”, cada vez más inmanentes al campo social, distribuidos en los cerebros y cuerpos de los ciudadanos…”, (Hardt, Negri: Empire, Harvard, 2000, págs. 20-23).
Deslumbrados por la luz de la era Clinton, Hardt y Negri extrañaban la sustancia nihilista del poder global de Estados Unidos y la naturaleza destructiva de las nuevas tecnologías, dependientes del modelo neoliberal. Ese libro proponía ver el Imperio posmoderno como el equivalente de la tendencia progresista implícita en la utopía de la revolución en red.
“El proyecto imperial, un proyecto global de poder en red, define la cuarta fase o régimen de la historia constitucional de Estados Unidos”. (179).
Hardt y Negri esperaban paz y prosperidad basadas en el principio peer to peer porque no vieron la duplicidad de ese principio y también porque no captaron el abismo irremediable del inconsciente estadounidense.
En el mismo año 2000, Salman Rushdie publicó un libro muy profético, titulado Fury. Leamos algunas líneas:
“…esta Metrópolis construida en Kryptonita en la que ningún Superman se atrevió a poner un pie, donde la riqueza se confundía con riquezas y el gozo de la posesión con felicidad, donde la gente vivía vidas tan pulidas que la gran y dura verdad de la existencia cruda había sido borrada y pulida, y en el que las almas humanas habían vagado tan separadas durante tanto tiempo que apenas recordaban cómo tocarse. […] Esta ciudad cuya legendaria electricidad alimentaba las vallas eléctricas que se estaban erigiendo entre hombres y hombres, y entre hombres y mujeres también”. (Salman Rushdie: Fury, Jonathan Cape, 2001, pág. 86)
La tensión que corría bajo la superficie del globalismo a principios de siglo no es percibida por los autores de Empire, quienes en cambio escribieron:
“El Imperio sólo puede concebirse como una república universal, una red de poderes y contrapoderes estructurados en una arquitectura ilimitada e inclusiva. La expansión imperial no tiene nada que ver con el imperialismo ni con aquellos organismos estatales diseñados para la conquista, el saqueo, el genocidio, la colonización y la esclavitud. Contra tales imperialismos, el Imperio extiende y consolida el modelo de poder en red”. (166-7)
En la misma página del libro, Hardt y Negri citan a Virgilio:
“Ha llegado la edad final que predijo el oráculo,
El gran orden de los siglos renace”. (167)
Poco después de la publicación de este libro, la historia del mundo tomó una dirección totalmente diferente. El golpe de escena del 11 de septiembre provocó una inversión del sentimiento predominante de invencibilidad de la hegemonía occidental.
La interminable expansión pacífica de la democracia dio paso al colapso de la hegemonía global de Estados Unidos.
Después de una década de guerras inconclusas, de decadencia social y de resentimiento creciente, la aparición de Donald Trump marcó el comienzo de una especie de guerra civil caótica en el mismo centro del Imperio.
Ahora, veinticinco años después, la guerra civil en Estados Unidos ha terminado provisionalmente y es fácil entender quién es el ganador (provisional). El ganador no es Augusto, el glorioso y pacífico Emperador glorificado por Virgilio, sino una interesante mezcla de Calígula y Nerón.
El problema de Hard y Negri, la razón por la cual su libro no logró captar el proceso inminente, radica en su indiferencia hacia la dimensión antropológica en la que se despliega la política estadounidense.
Sólo calibrando el abismo del inconsciente estadounidense podremos descifrar las raíces de la ferocidad social que ahora está en plena manifestación.
Inconcebible
Mucho más interesante que el libro de Hardt y Negri es Unthinkable: Trauma, Truth, and the Trials of American Democracy, de Jamie Raskin.
Publicado en 2022, en el primer aniversario de la ridícula insurrección que llevó a miles de seguidores de Trump al corazón político de Estados Unidos, el libro adquiere hoy un nuevo significado, tras el regreso del líder de esa manifestación subversiva.
El autor es miembro del Congreso estadounidense, elegido por el distrito electoral de Maryland, en las filas del Partido Demócrata. Jamie Raskin también es profesor de Derecho Constitucional, autoproclamado liberal y padre de tres hijos. Uno de sus hijos, Tommy, de 25 años, activista político, partidario de causas progresistas, un joven compasivo y empático, falleció el último día del año 2020.
Para ser más precisos, Tommy se suicidó debido a una depresión duradera y también –no hace falta decirlo– a la larga humillación moral de sus valores humanitarios durante los años del primer mandato de Trump.
Este libro ha sido importante para mí porque contiene una reflexión radical sobre el racismo arraigado en la democracia estadounidense (un detalle que se les escapó por completo a los autores del libro de los autoproclamados marxistas que escribieron Empire).
Para Jamie Raskin la decisión final de Tommy no es sólo una catástrofe afectiva, sino el detonante de una reflexión radical sobre la profundidad de la crisis que está desgarrando la democracia liberal.
Leí el libro justo después de su publicación y lo estoy leyendo de nuevo ahora que la vuelta de Trump a la Casa Blanca entierra para siempre la credibilidad de la democracia de ese país y cuestiona la credibilidad misma del concepto de democracia en sí.
Raskin escribe que siempre se ha considerado “radicalmente optimista acerca de cómo la Constitución de la nación misma puede mejorar nuestra condición social, política e intelectual”.
Sin embargo, tras la muerte de su hijo, su percepción de sí mismo cambió. Escribe que su optimismo constitucional se hace añicos por el predominio de la fuerza brutal sobre la fuerza de la Razón y por la propagación de la depresión.
“De repente, este optimismo constitucional me avergüenza y me avergüenza. Temo que mi alegre optimismo político, lo que muchos de mis amigos han atesorado más en mí, se haya convertido en una trampa para el autoengaño masivo, una debilidad que nuestros enemigos pueden explotar. Sin embargo, también me aterroriza pensar en lo que significaría vivir sin este optimismo y también sin mi amado e irremplazable hijo. Los dos siempre fueron de la mano y ahora puedo estar vivo en la tierra sin ninguno de ellos”.
El optimismo político de este generoso profesor de Derecho se ve sacudido por la repentina comprensión de que la democracia liberal se asienta en una base frágil. De hecho, escribe:
“Siete de nuestros primeros diez presidentes eran dueños de esclavos. Estos hechos no son accidentales sino que surgen de la arquitectura misma de nuestras instituciones políticas”.
La esclavitud forma parte del patrimonio cultural de la nación americana, al igual que el genocidio de los primeros habitantes del territorio.
¿Cómo puede esta nación pretender ser vista como un ejemplo para otra persona?
¿Cómo podemos evitar pensar que esta nación es un peligro para la supervivencia de la humanidad?
Se vuelve imposible persistir en el estado de negación: la memoria estadounidense está tan cargada de horror que ninguna evolución política puede borrar esta verdad elemental del inconsciente colectivo de un país cuyo destino manifiesto es la destrucción de toda la humanidad.
En el discurso que Biden pronunció el 6 de enero de 2022, un año después de la funky insurrección, hablando de la necesidad de rechazar la violencia, dijo: “Debemos decidir qué tipo de nación queremos ser”.
¿Decidir qué?
¿Puede Estados Unidos decidir descartar la violencia, si la historia estadounidense se basa en la violencia, la esclavitud y el genocidio?
La irredimibilidad de ese pasado es una fuente de depresión sistémica para Occidente y, por tanto, una fuente sistémica de violencia. Pero ahora, si miramos el panorama geopolítico, si miramos el panorama interno de la cultura occidental, la desintegración parece irreversible.
¿La decadencia y la desintegración del mundo occidental desencadenarán la destrucción final de lo que solíamos llamar civilización?
Desintegración
La desintegración es la tendencia que está surgiendo en todo el mundo occidental.
En los países europeos, como en Estados Unidos, por no hablar de Israel, la población está irreconciliablemente dividida por la alternativa entre democracia liberal y tiranía autoritaria. Así como la democracia liberal siempre ha sido falsa, la alternativa también lo es, pero la desintegración es real.
En mi humilde opinión, la elección de Trump acelerará la desintegración occidental. No creo que habrá una guerra civil como ocurrió durante la guerra española, con multitudes armadas enfrentándose en un frente más o menos definido. No es así como se desarrolla la guerra civil de una población demente. Tendremos una multiplicación de tiroteos racistas, de masacres, simplemente tendremos lo que ya existe, pero cada vez más generalizado, duro y violento.
La deportación masiva prometida por los vencedores resultará más bien en una reaparición del Ku Klux Klan en muchas zonas del país que en una operación real de repatriación imposible de inmigrantes indocumentados. La violencia, el miedo y la agresividad acabarán persuadiendo a muchos inmigrantes a marcharse, pero el proceso difícilmente será pacífico.
La desesperación será la fuerza impulsora de la desintegración estadounidense.
En el libro de investigación de 2020 Muertes por desesperación y el futuro del capitalismo, Anne Case y Angus Deaton describen la desesperación en términos estadísticos. Aumento de la mortalidad, particularmente entre los blancos de entre 45 y 54 años: alcoholismo, suicidio, uso de armas de fuego, obesidad y adicción a opioides (como fentanilo). Disminución general de la esperanza de vida (única entre los países avanzados): de 78,8 años en 2014 a 76,3 años en 2021. Todo esto en presencia del gasto sanitario más alto del mundo (equivalente al 18,8% del PIB).
Sin embargo, no podemos esperar una desintegración pacífica del poder estadounidense. Así como Polifemo, cegado por Ulises, corta a quienes se le acercan, el coloso está destinado a reaccionar con furia imprudente.
En un artículo publicado por e-flux, Slavoj Žižek relativiza el triunfo trumpiano e intenta verlo en perspectiva: la fórmula MAGA podría describirse de manera invertida. Después de décadas de derrotas militares, la superpotencia reconoce que no puede continuar con la política de hegemonía global y debe retirarse antes de tiempo, aceptando, sin admitirlo, una posición de poder local que debe competir en igualdad de condiciones con otras potencias locales, como Rusia, China, India.
La opinión de Žižek está bien fundada, pero mi pregunta es: ¿el bastión del supremacismo blanco aceptará su decadencia sin una reacción que pueda ser nada menos que apocalíptica?
Además, Žižek cree que Europa podría salir fortalecida de la reducción del papel geopolítico estadounidense. Europa, según Žižek, ya no será la “hermana pequeña” del gigante.
Aquí también tengo algunas dudas. La hipótesis de Žižek sólo sería cierta si la UE existiera realmente. Pero la guerra de Ucrania ha llevado a la Unión Europea a una posición de irrelevancia, debilidad y rápida desintegración.
El gobierno francés se ha derrumbado, el gobierno alemán se está derrumbando, mientras la recesión económica está destinada a empeorar.
La derrota estratégica en la guerra contra la Rusia de Putin (el legado de Biden) empuja a la Unión hacia la desintegración, mientras los aliados de Putin, elección tras elección, ganan la mayoría de los parlamentos del continente.
Para concluir este breve ensayo citaré nuevamente a Salman Rushdie:
“No puedo mirar hacia arriba. Allá arriba, ¿qué es eso? Como si un coloso con un enorme desintegrador hiciera un agujero en el aire. Lo miras y quieres morir.
Esto no se puede arreglar. No creo que haya nadie en DC o Cañaveral que sepa qué carajo hacer al respecto”. (Quichotte, Random House, 2020, pág. 374).
Bibliografía:
Hardt Negri: Empire, Harvard, 2000.
Paul Auster: Bloodbath Nation, 2024.
Jamie Raskin: The Unthinkable. Trauma, Truth, and the Trials of American Democracy, 2022.
Salman Rushdie: Fury, Jonathan Cape, 2000.
Salman Rushdie: Quichotte, Random House, 2020.
Slavoj Zizek: After Trump's Victory: From MAGA to MEGA, e-flux, November 2024.
Felix Guattari, The Three ecologies, 1989.
La ultraderecha y la tradición cristiana
Alfredo Gonzalez Ruibal
Investigador científico, Incipit-CSIC
La ultraderecha habla mucho de nuestras tradiciones. O más exactamente, decide por todos cuáles deben ser. Y algo en lo que insiste con frecuencia es en que nuestras tradiciones son esencialmente cristianas.
El cristianismo de la extrema derecha, sin embargo, es de lo más selectivo. Se salta aquello de ayudar a los necesitados, de ser misericordiosos y de amar al prójimo. Es más, se salta prácticamente todo el Evangelio. Porque no es el mensaje de Cristo lo que interesa a los ultras ni el cristianismo como sistema moral.
Lo que les pone de verdad es el papel que ha desempeñado el catolicismo en la creación de regímenes de exclusión, jerarquización y opresión. Les encanta esa tradición cristiana que decide quién pertenece al grupo y quién está fuera, que establece o legitima jerarquías sociales, que disciplina al personal, coloca a la mujer en su sitio y persigue a los disidentes.
El cristianismo de la ultraderecha es el de Torquemada y los carlistas. Es wahabismo católico de hogueras, fusilamientos y deportaciones, salpicado con un poco de folklore -bodas, bautizos y pasos de Semana Santa-. Normal que confundan el islam con Al Qaeda, si para ellos el cristianismo es igual a Santa Inquisición más villancicos.
Pero la extrema derecha es cristiana solo hasta que se topa con el mensaje evangélico. Lo llevamos viendo desde hace unos años: los ultras no dudaron en desear la muerte al Papa Francisco por solidarizarse con los gazatíes -siguiendo el mandato cristiano de estar junto al que sufre-. Como no tienen problema en destruir familias al deportar a parte de sus miembros o en asediar una parroquia -¡en Navidad!- por acoger a inmigrantes sin techo.
La ultraderecha olvida que el cristianismo es una religión universalista y que como tal no establece distinciones entre necesitados. Según el Evangelio, cuando Jesucristo se encontró a diez leprosos, los curó a todos, incluido al samaritano que iba con ellos (Lucas 17:11-19). Y fue este último -el extranjero- quien volvió para darle las gracias. El extranjero aparece en otras parábolas. Cuando a Jesucristo le preguntan "¿quién es mi prójimo?" responde con la historia del buen samaritano. El prójimo de un judío al que han robado y golpeado no son otros judíos, que pasan junto a él sin detenerse, sino el extraño que se apiada de él (Lucas 10:25–37).
"Los españoles primero" es todo lo contrario de lo que predica Jesús. Frente a su universalismo, la ultraderecha opone un chovinismo feroz e insolidario. Porque "los españoles primero" significa que los demás nunca: ni oenegés, ni Cáritas, ni cooperación internacional.
En el universalismo y la preocupación por los necesitados, cristianismo e izquierda se encuentran. Durante el Holocausto, mientras el Vaticano desempeñó un papel en general vergonzoso, muchos cristianos de a pie y una parte importante del clero lucharon contra el fascismo y protegieron a los judíos. Algunos, como el protestante Dietrich Bonhoeffer o el católico Placido Cortese, dieron su vida por proteger al Otro. No es casual que en estos tiempos aciagos izquierda y cristianismo vuelvan a encontrarse.
En una cosa, al menos, tienen razón los ultras: que parte de nuestras raíces son cristianas. Y por eso yo, que soy ateo, les puedo explicar el Evangelio.
Sabotaje a la fábrica aeroespacial en East Lothian (Escocia) para denunciar la complicidad armamentística europea con los genocidas de Gaza
Dominic D. Skerrett
En las primeras horas del 1 de enero, un grupo de activistas pro‑Palestina realizó una acción de sabotaje en la planta de Bruntons Aero Products, empresa fabricante de componentes aeronáuticos situada en el polígono industrial de Inveresk en Musselburgh, East Lothian. La intervención —justificada por los participantes como resistencia directa al apoyo británico al aparato militar israelí— ha generado debate sobre el papel de las industrias militares en la guerra en Gaza y la criminalización de la disidencia política
Según imágenes difundidas en redes sociales, personas con el rostro y la cabeza cubiertos ingresaron a las instalaciones poco después de las 00:30 y procedieron a dañar maquinaria industrial, ordenadores y servidores, utilizando martillos, pintura y extintores tomados del propio edificio. También dejaron consignas pintadas en rojo en paredes y equipos con mensajes como “THERE'S ONLY ONE WAY THIS ENDS” y “DROP LEONARDO”.
La empresa escocesa Bruntons Aero Products, con una historia de producción de piezas aeronáuticas desde finales del siglo XIX, suministra partes a grandes contratistas de defensa como Leonardo y BAE Systems. Aunque la cadena específica de fabricación de piezas vinculadas directamente a cazas F‑35 puede ser indirecta o mínima, estas conexiones forman parte de una red industrial integrada en el complejo militar global que produce armamento utilizado en conflictos en todo el mundo.
Los activistas denunciaron, en un comunicado difundido tras la acción, que la industria aeronáutica europea está vinculada al apoyo logístico y material del Estado israelí, que desde octubre de 2023 ha intensificado su ofensiva en la Franja de Gaza con un saldo de decenas de miles de civiles muertos y heridos según múltiples organizaciones de derechos humanos.
Empresas como Leonardo UK han sido blanco de protestas continuas en Escocia por su papel en la producción de sistemas de puntería y otros componentes integrados en aviones F‑35, los cuales Israel ha utilizado en campañas de bombardeos sobre Gaza. Asimismo, grupos de derechos humanos y legales han iniciado recursos jurídicos contra el Gobierno británico por continuar otorgando licencias de exportación de partes vinculadas a estos aviones pese al riesgo evidente de violaciones de derechos humanos.
- Imagen de uno de los activistas martilleando un equipo electrónico | Captura de video
Contexto de protestas en el Reino Unido
La acción en Musselburgh se enmarca en una oleada de movilizaciones y actos directos contra la industria armamentística británica que ha incluido bloqueos, sabotajes y ocupaciones simbólicas de instalaciones vinculadas a la cadena de suministro de armas. Organizaciones como Palestine Action —que ha sido objeto de proscripción en el Reino Unido por el Gobierno— han reivindicado estas acciones como parte de su lucha contra lo que consideran complicidad del Estado británico con la violencia israelí.
Mientras la policía escocesa confirmó que investiga el allanamiento y los daños causados, activistas detenidos en acciones similares han denunciado estar en huelga de hambre exigiendo su liberación, el fin de medidas represivas y el cese de las exportaciones de armas a Israel. La respuesta oficial hasta ahora se ha centrado en el reproche a los métodos empleados, mientras persiste el debate sobre la ética de la industria militar y las responsabilidades estatales en conflictos internacionales.
Canciones para no obedecer
Sebastián Narváez Núñez
Bogotá
Ante la constante tensión que se vive en Latinoamérica, marcada por la operación contra un ilegítimo Nicolás Maduro en el poder [Esta web no no se pronuncia sobre la legitimidad del presidente Nicolás Maduro, nota de Tortuga], el bombardeo de Caracas y la amenaza de asumir el control con un segundo ataque si no se siguen sus pretensiones, así como por la utilización de este escenario como advertencia para otros países que Donald Trump considera enemigos políticos -como México, Cuba, Groenlandia y Colombia-, decidimos aferrarnos a algunos momentos en los que la música latina ha alzado la voz contra el intervencionismo, el imperialismo y una agresiva política exterior que borra todo a su paso. Un recorrido que muestra cómo el arte ha sido un vehículo de denuncia social masiva y una forma de dignificar la soberanía de los pueblos latinoamericanos.
Aunque los hitos desde el arte abundan y seguramente muchos habrán quedado por fuera de esta lista caprichosa, como todas, el enfoque está puesto en artistas latinoamericanos y en cómo, desde miradas particulares, documentaron los embates de las guerras proxy de su tiempo. Sin desconocer, al mismo tiempo, que la canción de autor anglosajona ha funcionado como un espejo incómodo desde el interior, con figuras como Bob Dylan y canciones como Masters of War, una denuncia directa a los fabricantes de armas, Blowin' in the Wind, himno pacifista contra la guerra, o A Hard Rain's a-Gonna Fall y Talkin' World War III Blues, atravesadas por la ansiedad de la Guerra Fría y la amenaza nuclear, cuestionando la moralidad y las consecuencias de los conflictos.
También Joan Baez, con su disco Where Are You Now, My Son?, grabado durante un bombardeo estadounidense en Hanoi en las navidades de 1972; así como temas de Rage Against the Machine como People of the Sun, Bulls on Parade, Vietnow o Know Your Enemy, la obra sobresaturada e hiperconsciente de Massive Attack, el folk militante de Billy Bragg o el histórico activismo antiimperialista de Roger Waters, son ejemplos todos de la mirada del norte global sobre sus propios comportamientos colonialistas.
Estas son algunas de las canciones que ha dejado la música latina y en las que se expresa una postura crítica frente al imperialismo ejercido por Estados Unidos y su afán por acumular poder y soberanía a cualquier costo.
1960–1980 | Guerra Fría y canción de resistencia
Con la Guerra Fría en su punto más álgido, Estados Unidos aplicó la llamada Doctrina de Seguridad Nacional para frenar el avance del comunismo en su llamado “patio trasero”. Bajo la presidencia de Nixon se produjo la escalada militar en Vietnam, mientras en América Latina crecían los movimientos de izquierda y se sucedían los golpes de Estado, como el de Chile en 1973, que provocó la muerte de Salvador Allende, y el de Argentina en 1976. A comienzos de esa misma década también tuvo lugar la fallida invasión de Bahía de Cochinos, en 1961.
Silvio Rodríguez – Playa Girón (1969).
Nacida en 1969 mientras trabajaba en un barco pesquero llamado Playa Girón, conmemora la derrota de la invasión de Bahía de Cochinos (1961) por tropas cubanas apoyadas por EE. UU., sirviendo como homenaje a los pescadores y a la resistencia cubana, y reflexiona sobre el rol del artista al representar la historia de forma honesta, con un doble sentido entre la vida en el mar y la lucha ideológica, destacando la complejidad de contar la verdad sin panfletismo.
Víctor Jara – El derecho de vivir en paz (1971).
Escrita en 1969, El derecho de vivir en paz es una canción de protesta contra la sangrienta intervención estadounidense en la guerra de Vietnam. La canción ha trascendido décadas hasta convertirse en un himno latinoamericano replicado durante generaciones, reivindicado incluso durante el Estallido Social de 2019.
León Gieco – Hombres de Hierro (1973).
Producida por Gustavo Santaolalla, en un contexto de agitación social tras el regreso del peronismo y la escalada de la violencia política, la canción forma parte de su primer disco, León Gieco, y bebe directamente de la influencia musical de Bob Dylan. Aborda temáticas sociales que, aunque surgidas del hecho histórico conocido como el Mendozazo, se convirtieron en un himno contra la opresión de cualquier tipo, antimilitarista y frontal en tiempos de dictadura.
Mercedes Sosa y León Gieco – Solo le pido a Dios (1978).
Originalmente escrita por León Gieco en 1978 y resignificada e inmortalizada como himno en 1982 por Mercedes Sosa, Solo le pido a Dios es producto del clima de opresión de una dictadura financiada por Estados Unidos. Un clamor contra la indiferencia, el dolor y la injusticia: un canto visceral de resistencia y un abrazo colectivo que implora por la paz mundial. Aunque sea quizá su tema más referenciado, a lo largo de su trayectoria y de su lucha Mercedes Sosa también nutrió el cancionero de dignidad latinoamericano con canciones como Los Pueblos Americanos, Canción con todos y Canción para mi América.
1980–1990 | Canciones bajo dictaduras
Aunque los primeros gobiernos impuestos en la región se consolidaron durante la década de los setenta, en los años ochenta y noventa la situación no mejoró. Estados Unidos continuó ampliando su influencia sobre América Latina, desde el apoyo a los Contras en Nicaragua a partir de 1979, pasando por la guerra civil de El Salvador, hasta la invasión a Granada en 1983 y la Operación Causa Justa en Panamá en 1989.
Serú Girán – Canción de Alicia en el país (1980).
La canción se popularizó con Serú Girán, pero fue escrita originalmente por Charly García en 1980 para una adaptación teatral de Alicia en el país de las maravillas. Más tarde, la letra fue modificada para convertirse en una alegoría contra la última dictadura militar, usando metáforas del universo de Lewis Carroll para reflejar la realidad sociopolítica del país. Su estructura de rock progresivo y su mensaje críptico permitieron que se convirtiera en una de las canciones más emblemáticas para expresar lo que ocurría en Argentina sin ser inmediatamente prohibida por la censura de la dictadura.
Rubén Blades – Tiburón (1981).
Aunque fue lanzada antes de la invasión estadounidense a Panamá en 1989, la canción anticipa y advierte la escalada imperialista sobre la región, al tiempo que hace un llamado a la resistencia frente a ese depredador que quiere acabar con todo a su paso. Además de generar amenazas de vida contra su autor y acusaciones de ser una canción comunista, Tiburón fue vetada durante quince años. El propio Rubén Blades ha explicado que el tema es un reclamo y una denuncia contra el intervencionismo, en una época en la que la persecución a todo lo considerado sospechoso se encontraba recrudecida en gran parte de la región.
Los Prisioneros – Latinoamérica es un pueblo al sur de EEUU (1987).
En tiempos de dictadura y con Pinochet al mando, Los Prisioneros también nutrieron el cancionero latinoamericano antiimperialista con canciones que, aunque hoy se bailen en pogos de hora loca y remates de fiesta de millennials nostálgicos, en su momento representaron una voz identitaria. Temas que cuestionaban el sentido de pertenencia latinoamericano y señalaban cómo, tras las intervenciones militares, la concentración de poder y el colonialismo estadounidense , con sus cruzadas por frenar el comunismo en la región, la actitud de la superpotencia fue someter a lo que considera su "patio trasero".
"Las potencias son los protectores que prueban sus armas en nuestras guerrillas.
Ya sean rojos o rayados a la hora del final no hay diferencia.
Invitan a nuestros líderes a vender su alma al diablo verde.
Inventan bonitas siglas para que se sientan un poco más importantes”.
1990–actualidad | Fronteras, exilio y nuevas violencias
Durante la transición de las dictaduras militares a regímenes democráticos en varios países de América Latina, se produjeron migraciones masivas y el exilio de miles de familias que buscaron oportunidades fuera de sus países, lejos de la hostilidad y la violencia. En esos años, las canciones de protesta comenzaron a dirigir su mirada hacia los gobiernos locales y, especialmente durante la década de los noventa, surgieron temas como Clandestino, de Manu Chao, que aborda el fenómeno migratorio; Sr. Matanza, de Mano Negra, una denuncia de la política corrupta y asesina; Señor Cobranza, una crítica directa a la década de gobierno de Carlos Menem; o Políticos paralíticos, de Desorden Social, que desde Venezuela alude a la corrupción estatal que marcó el final de la década.
Estados Unidos decidió un cambio en su enfoque intervencionista e instauró la promoción de las democracias en la región, apoyando su agenda de lucha contra las drogas y convirtiendo al narcotráfico en su prioridad para seguir justificando, desde otro lugar, su ejercicio de mano dura e injerencia.
Los Tigres del Norte - Somos Más Americanos (2001).
Muchos de nosotros quizás hayamos llegado a esta canción por la mítica versión junto a Zack de la Rocha en el MTV Unplugged de los Tigres del Norte del 2011. Diez años antes, en el 2001, publicaron la primera versión de este tema incluido en su disco Uniendo Fronteras, que alcanzó el #1 en los charts de discos latinos y específicamente en la categoría de Regional Mexicano de Billboard. Allí critican la expansión de los colonizadores estadounidenses tras apoderarse de California, Arizona, Nevada, Utah y Texas, territorios que pertenecieron a México hasta 1848.
“América nació libre; el hombre la dividió.
Ellos pintaron la raya, para que yo la brincara.
Y me llaman invasor.
Es un error bien marcado.
Nos quitaron ocho estados
¿Quién es aquí el invasor?"
Cultura Profética - Bieké (2002).
Si bien Puerto Rico ha tenido una larga historia de subordinación y lucha por su soberanía, al ser considerado un país libre asociado a Estados Unidos, su tradición musical ha alzado desde siempre las banderas de la libertad desde lo más visceral. En 2002, como parte de su álbum Diario, la banda liderada por Willy Rodríguez publicó Bieké, nombre original con el que los indios taínos se referían a la isla de Vieques, un municipio situado al este de Puerto Rico y cuyo significado es “tierra pequeña”. Al usar el nombre ancestral, la banda reivindica la identidad indígena y la soberanía del territorio frente a la ocupación extranjera. Durante décadas, la Marina de los Estados Unidos utilizó gran parte de Vieques como campo de tiro y entrenamiento para bombardeos, hasta que la presión social y los movimientos juveniles lograron el abandono de la ocupación militar y, finalmente, la liberación de la isla en 2003.
Calle 13 - Latinoamérica (2011).
Si en la década de los noventa la música latina se encontraba en una búsqueda de identidad, narrando cambios sociales y una reconexión con sus raíces, en el nuevo milenio esa búsqueda se consolidó en una identidad más sólida, consciente de sí misma como potencia cultural. Con esta canción, Calle 13 se anotó un himno latino moderno junto a Totó la Momposina, de Colombia; Susana Bacca, de Perú; y Maria Rita, de Brasil, para recorrer la historia de resistencia de todo un continente. Un recorrido que incluye referencias a la Operación Cóndor y activa una memoria del pasado represivo de estas tierras durante las dictaduras respaldadas por Estados Unidos.
La Santa Cecilia - ICE- El Hielo (2013).
En 2014, cuando La Santa Cecilia ganó el Grammy a Mejor Álbum de Rock, Urbano o Alternativo Latino por Treinta Días, disco que incluye ICE – El Hielo, la vocalista de la banda, La Marisoul, dedicó el premio a los más de once millones de personas indocumentadas obligadas a abandonar sus tierras y migrar en busca de nuevas oportunidades de vida. Ahora más que nunca, en medio de las redadas, las persecuciones y las deportaciones impulsadas por el Gobierno de Trump, la canción vuelve a cobrar relevancia al retratar el miedo, la desesperanza y la vida cotidiana de familias rotas por las políticas migratorias.
Bad Bunny - El Apagón y el documental Aquí vive gente (2022).
El mayor exponente del reggaetón en la actualidad y el artista más escuchados a nivel mundial en los últimos años, según Spotify, también ha sido una de las figuras más activas políticamente en relación con los asuntos que afectan a Puerto Rico. En 2019, ante el caso del gobernador Roselló, respondió llamando a manifestaciones en las calles y participando en la canción Afilando cuchillos, junto a Residente e iLe. Más adelante, en 2022, a raíz de la crisis energética y de la creciente ola de gentrificación en la isla y en otros territorios de Latinoamérica, Benito convirtió el video oficial de El Apagón en un minidocumental junto a la periodista Bianca Graulau, en el que denunció la situación de la isla y una ley que incentiva a ciudadanos estadounidenses a mudarse a Puerto Rico para no pagar impuestos, desplazando a la población local y privatizando las playas. Esta preocupación por la identidad y el futuro de la isla se ha mantenido en su obra reciente, especialmente en su disco DeBí TiRAR MáS FOToS, con canciones como Turista, Lo que le pasó a Hawaii o La Mudanza.
Bonus: J Balvin + Camila Cabello + Ricky Martin | Premios Grammy (2019).
Aun cuando la música comercial y masiva suele quedar al margen de las conversaciones confrontativas y políticas, y aunque muchas de sus figuras se consideren apolíticas, como ocurrió con J Balvin durante el estallido social colombiano de 2019–2020, en ocasiones se producen actos simbólicos que abren debates sobre la situación de la población latina y la injusta persecución y xenofobia que enfrenta en territorio estadounidense. En 2019, durante su presentación en los Premios Grammy, Camila Cabello, interpretando Havana, junto a Ricky Martin y J Balvin, protagonizó un gesto de confrontación frente a las políticas migratorias de Estados Unidos, en un contexto marcado por el primer mandato de Donald Trump y su propuesta de construir un muro en la frontera con México. En esa misma presentación, sin necesidad de muchas palabras, Balvin apareció sentado en una banca sosteniendo un periódico con el mensaje “Construye puentes, no muros”, en una clara afrenta al gobierno de turno.
Más de dos millones de soldados ucranianos han desertado
Casi dos millones de ucranianos se esconden para evitar el reclutamiento y otros 200.000 soldados han desertado, según declaró el miércoles el nuevo ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov en una intervención ante el parlamento ucraniano antes de la votación que confirmó su cargo (*). Es la primera vez que un alto dirigente ucraniano reconoce la verdadera magnitud del problema.
La tendencia al aumento de las deserciones es alarmante en el ejército ucraniano, lo que contradice la política europea de utilizarlos ucranianos como carne de cañón. En 2022, 9.137 personas desertaron del ejército, y en 2023, esa cifra ya había alcanzado las 24.286. En tan solo dos años, el número de desertores se ha multiplicado por diez. El número de quienes “votan por la paz con los pies” crece no solo a diario, sino cada hora.
De enero a octubre del año pasado, el gobierno ucraniano registró más de 176.000 casos de este tipo antes de dejar de publicar estadísticas. En octubre, esta cifra alcanzó un récord de 19.600, mientras que a principios de año, la media era de entre 17.000 y 18.000 al mes. Se estima que, dada la tendencia al alza, el número total de desertores del año ascienda a 214.000 como mínimo.
Rumores sobre la baja moral y una alta tasa de deserción han circulado durante mucho tiempo, pero los comentarios de Fedorov representan la primera vez que un alto dirigente ucraniano revela la verdadera magnitud del problema y la grave situación del ejército ucraniano.
Según la ley ucraniana, todos los hombres de entre 18 y 60 años deben registrarse para el servicio militar y llevar su documentación en todo momento, aunque solo los hombres de entre 25 y 60 años están formalmente sujetos a movilización.
La ley marcial vigente en el país prohíbe a los hombres de entre 23 y 60 años salir del país, pero decenas de miles han huido ilegalmente.
Tras reunirse con Fedorov el miércoles, Zelensky declaró que se necesitaban “cambios más significativos” en la movilización del país. Actualmente hay unas 500 empresas en Ucrania que producen drones, 200 que producen equipos de interferencia y más de 20 que producen misiles.
Según Zelensky, una de las prioridades de Fedorov en su nuevo cargo será fortalecer el componente tecnológico del ejército ucraniano.
Pan y Rosas, Noticias de Paz de enero: 'Frente a la militarización de la Vida, resistencias para existir'
En este PROGRAMA DE NOTICIAS DE PAZ de Enero tres elementos de la militarización de la Vida y por tanto contra ella: fronteras, gasto militar y narrativas para la guerra. Y para hacerle frente, propuestas desmilitarizadoras: contra las guerras, los genocidios y por una cultura de Paz. Abolir fronteras, eliminar el gasto militar y narrativas para la Vida y la justicia; desde resistencias locales y en todos los territorios. Con entrevistas a Helena Maleno Garzón, Juan Carlos Rois, José Antonio Younis Hernández y un audio de Natalia de la Internacional de Resistentes a la Guerra.
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Análisis de la revolución kurda en Siria y la crisis actual
Traemos un artículo acerca de la realidad actual del proyecto confederal en el este y norte de Siria. Y lo hacemos en momentos en que el Estado Sirio, de manos de su presidente ex-yihadista hoy convertido en aliado de EEUU y por supuesto del Estado turco, lo está atacando brutalmente. Hoy los proyectos autonomistas, tanto los mexicanos -como el zapatismo bajo asedio de una guerra de baja intensidad del Estado mexicano-, como el del confederalismo democrático en Siria son atacados como si la consigna fuera que desapareciera cualquier ejemplo de autoorganizacióon diferente del imaginario colectivo...
Aquellas milicias que en su momento eran tomadas como héroes contra el llamado Estado islámico y sus fascistas religiosos hoy han sido abandonadas y buscan elimiarse los territorios que practican la autoorganización.
Red-acción del periódico Anarquía
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La revolución confederal en Siria vive un momento decisivo
El 18 de enero el gobierno sirio lanzó una gran ofensiva contra la Administración Democrática del Noreste (ADN), apoyada por una intensa propaganda progubernamental de canales cercanos a Turquía y Catar, como Al-Jazeera y Middle East Eye, y por la censura mediática en los países de la OTAN. La resistencia de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) se vio fragmentada debido a una serie de defecciones en las gobernaciones de Raqqa y Deir ez-Zor, que afectaron tanto a estructuras tribales (‘ashira) como a partidos políticos hasta entonces vinculados al proyecto confederal, como la sección del Partido para el Futuro de Siria en Raqqa. Ambas zonas quedaron casi por completo bajo control gubernamental, a pesar de algunas emboscadas contra el ejército.
Aunque el gobierno difundió un documento presentado como un acuerdo de alto el fuego —que en los hechos preveía la rendición de las Fuerzas Democráticas Sirias—, Mazlum Abdi, comandante de las FDS, rechazó el acuerdo. Durante una reunión celebrada el 19 de enero, Abdi dejó claro que no aceptaría ningún pacto que implicara la capitulación política y militar de la administración autónoma: «Viviremos con dignidad o moriremos con honor», declaró al finalizar el encuentro.
En las horas previas se habían producido combates violentos en Tishrin, a lo largo del Éufrates en dirección a Raqqa; en la autopista M4, a cuyos márgenes se encuentra estacionado el ejército turco, que realizó varios bombardeos; y en Shaddadi y Raqqa, donde combatientes de las FDS se atrincheraron para proteger las prisiones en las que se encuentran recluidas personas detenidas de Daesh en estos años. El campo de detención de Al-Hol, donde unas 30.000 mujeres y menores sospechados de pertenecer a familias que apoyaron a Daesh han estado recluidos durante años, fue abandonado por las FDS, que denuncian “la indiferencia del mundo”. Diversos videos muestran a facciones del gobierno liberando prisioneros que la ADN afirma que están afiliados al Estado Islámico. Las zonas que aún permanecen bajo control de las fuerzas confederales parecen ser la gobernación de Hasakah, donde se encuentra la gran ciudad de Qamishlo, y Kobane junto con sus áreas rurales circundantes.
Todas las comunas populares están distribuyendo armas y organizando la resistencia en los barrios de la ciudad que aún permanecen libres del ejército estatal. En el plano político, la Administración atraviesa una fase difícil. Circulan en X y Telegram videos de prisioneros linchados o ejecutados sumariamente, así como de mujeres de las YPJ en manos de hombres del gobierno. Conviene recordar que se trata de los mismos hombres que mutilaron en video el cuerpo de la combatiente Barin Kobane en Afrin o que brutalizaron y asesinaron a Hevrin Khalaf durante la invasión turca de Serekaniye. No es casual que muchos llamamientos a la resistencia provengan precisamente de las YPJ, además de las Fuerzas de Protección Esencial (HPC), que dependen de los comités de autodefensa de cada comuna. Desde el inicio de las negociaciones con el gobierno el pasado marzo, el movimiento de mujeres había dejado claro que no se aceptaría ningún acuerdo que no contara con su aprobación y que las YPJ preferirían el martirio antes que disolverse. Por su parte, Al-Shaara y sus hombres han afirmado que no consideran concebible la presencia femenina en las fuerzas armadas sirias ni en otros ámbitos de la vida pública.
Las estructuras tribales y la revolución
Gran parte del éxito del avance gubernamental se debe a la protesta contra la ADN impulsada por diversas estructuras y facciones tribales, no solo en Raqqa y Deir ez-Zor, sino también en Hasakah. Lejos de ser fenómenos reducibles a una simple división entre árabes y kurdas —que, tras décadas de discriminación hacia estas últimas, sigue existiendo—, este repentino cambio de bando constituye una maniobra política lúcida y organizada desde hace tiempo.
Hace pocas semanas tuve la oportunidad de entrevistar a las jefaturas de algunas de las estructuras tribales más influyentes de Raqqa y Hasakah, como los Afadil, los Al-Sahkana y los Shammar (estos últimos una qabila o confederación tribal). Organizaciones sociales extremadamente poderosas, que en ocasiones agrupan a millones de personas en distintos países (Jordania, Irak, Arabia Saudita), estas estructuras son también el envoltorio concreto a través del cual se expresa la organización jerárquica de la economía local. La jefatura —aunque sería más correcto decir el rey— de los Shammar, Maana Al-Hamidi Al-Jarba, contribuyó en 2014 a la alianza estratégica con las YPG para combatir a Daesh y el 18 de enero protagonizó una espectacular traición con un giro abrupto. Las otras dos tribus, en Raqqa, mantuvieron relaciones de coexistencia con el Baaz, luego con Daesh y posteriormente con la ADN, para aceptar ahora un nuevo cambio de régimen en áreas que el Estado sirio siempre ha considerado reservas de trigo, algodón y energía fósil, dentro de una lógica de colonialismo interno.
A diferencia de las zonas del Rojava de mayoría kurda (una pequeña parte de la ADN, que era mayoritariamente árabe), en estos territorios la ideología confederalista tuvo una penetración limitada y muy reciente. Asociaciones estudiantiles, juveniles y de mujeres la promovieron en los centros urbanos, pero la gobernanza del territorio se estructuró precisamente sobre el frágil pacto de coexistencia entre el partido revolucionario y las tribus. Estas apreciaron la liberación del régimen y de Daesh, pero no las tácticas de la aviación estadounidense de apoyo a las FDS en 2017, que destruyeron gran parte de la ciudad por orden de Donald Trump. Nunca compartieron, además, la idea de transformación antipatriarcal y comunalista promovida por el PYD. Las jefaturas de estas estructuras conforman la gran burguesía agraria y comercial, que maneja patrimonios de muchos millones de dólares. Las iniciativas económicas comunalistas impulsadas por el movimiento en tierras estatales siempre fueron vistas con desprecio, al igual que las organizaciones autónomas de mujeres, las reformas del derecho de familia para fortalecer la capacidad de negociación femenina o las instituciones judiciales de mujeres, como la Casa de las Mujeres. Cuando en 2022 la “ciencia de las mujeres”, o Jineolojî, se convirtió en materia escolar, en Deir ez-Zor varias jefaturas tribales incitaron a la revuelta.
La ADN nunca fue un territorio pacificado ni exento de conflictos, como no lo es ningún territorio revolucionario. El enfoque del movimiento confederal siempre fue el del cambio gradual, el diálogo y el pragmatismo, pero se mantuvo firme en sus ideas, ampliando transformaciones socioeconómicas y de género que no podían contar con el apoyo de las cúpulas de estas estructuras. No porque fueran “árabes”, sino porque se trata de realidades construidas en torno al privilegio, también entre las kurdas. Nunca faltaron tribus y facciones políticas kurdas, dentro de la ADN, hostiles al movimiento confederal. Lamentablemente, todo esto casi nunca fue contado, ya sea por el desinterés del mundo de la prensa —árabe u occidental— o por la superficialidad del activismo político, que prefirió desde el inicio reducir la revolución a un mito o insistir absurdamente en una narrativa etnicizante del conflicto (“las kurdas” como pueblo bueno y noble). Las miles de comunas y las centenas de cooperativas construidas en esos territorios siempre fueron valoradas por una parte de la sociedad siria, pero no por otra; y esas partes atraviesan comunidades lingüísticas y religiosas, pues no existe lengua ni fe que determine mecánicamente la adhesión a una perspectiva política.
“Las kurdas” y “Occidente”
Tampoco tiene sentido sorprenderse de que “Occidente” haya “abandonado” a las “kurdas”, sus supuestas “aliadas”. El asombro de muchas ante el apoyo estadounidense a los islamistas resulta desconcertante: el islamismo fue respaldado durante décadas por los gobiernos de Estados Unidos en la región con una función antisocialista. Solo la caída de la URSS permitió una política más oscilante y la realización de operaciones militares, invasiones y masacres que generaron miles de millones de dólares para la maquinaria militar estadounidense, explotando la volatilidad y la inconsistencia ideológica de estas fuerzas. Lo verdaderamente paradójico es que durante una década un movimiento socialista y democrático haya sido apoyado —aunque solo militarmente—, porque frente a un enemigo como Daesh los islamistas hostiles a Assad no tenían ni tienen capacidad ni voluntad de combatir.
El movimiento confederal no tuvo otra opción, como toda revolución que se desarrolla en el mundo real (y como todas las demás facciones sirias y regionales), que buscar alianzas dentro y fuera de Siria. Ambas superpotencias implicadas en la guerra, Estados Unidos y Rusia, apoyaron de manera ambigua e interesada a las fuerzas armadas confederales (desde hace tiempo mayoritariamente árabes, especialmente durante la ofensiva sobre Raqqa en 2017) en distintos momentos y contextos, sin reconocer ni legitimar jamás las instituciones civiles de la ADN, y mucho menos sus proyectos sociales. Tampoco se ve por qué deberían haberlo hecho. Como aclaró mi amiga Bager, caída mártir en Manbij en 2016, estas alianzas siempre fueron tácticas para las FDS y nunca existió “confianza” ni “ilusión” respecto de los gobiernos de estos u otros países con los que se establecieron relaciones por necesidad. El movimiento aprovechó el apoyo militar allí donde fue posible, pero las relaciones internacionales pronto se alinearon contra sus intereses y su propia existencia.
Con el paso de los años fueron fuertes las dudas de algunas debido a su colaboración con Estados Unidos. Parte de estas críticas provino de ambientes alternativos occidentales, demasiado desconectados de la política y de la experiencia revolucionaria para comprender la necesidad —por amarga que fuera— de estas dinámicas. Otra parte llegó del mundo político y mediático árabe, aunque la coalición liderada por Estados Unidos que reprimió a Daesh incluye a casi todos los países árabes, que rara vez comprometieron tropas. Otras críticas proceden de quienes simpatizan con los movimientos salafistas y, generalmente sin haber vivido nunca sus agresiones o bajo su control, sostienen que el envoltorio reaccionario contendría un improbable núcleo revolucionario, denunciando desde hace años la “injusticia” de la prisión impuesta a los milicianos de Daesh. Cuán legitimados están el mundo institucional árabe o el islamismo suní para criticar a las FDS lo demuestra la férrea alianza construida con la CIA por el “islam político” regional para sostener la componente supremacista suní de la oposición a Assad frente a la democrática o libertaria. Estas componentes de la oposición, hoy en el gobierno, fueron legitimadas oficialmente desde 2012 mediante una política a la que, tras Turquía y Catar, se sumó toda la Liga Árabe.
Las maniobras de Israel
Desde que esta oposición se convirtió en gobierno en 2024, la retórica antikurda adoptó tonos apocalípticos, denunciando como un hecho la supuesta alianza entre la ADN e Israel. Nunca fue probada porque nunca existió, pero confirma una vez más la pobreza y el patetismo del discurso político contemporáneo, en Oriente Medio no menos que en Europa. A pesar del apoyo de algunas organizaciones palestinas a las políticas turcas y cataríes contra las YPG en Siria, el movimiento confederal mantuvo hasta hoy sus raíces internacionalistas. Mártires en Alepo como Ferashin Efrin o Deniz Ciya —la joven cuyo cadáver fue arrojado desde el cuarto piso por un elemento del gobierno— cayeron hace pocos días frente a un ejército que se presentó con decenas de tanques a las puertas de sus barrios, fortalecido por el acuerdo firmado en París con Israel pocas horas antes. La verdad es que las comunas confederales son atacadas por el islamismo a cambio de la venta del Golán, y este hecho no necesita mayores comentarios.
La prensa y el gobierno de Israel hicieron todo lo posible en los últimos meses para obtener una invocación de ayuda por parte de la ADN, construyendo una narrativa muy fuerte en ese sentido, que alcanzó incluso ámbitos científicos y académicos, para afirmar que Israel es el aliado natural de las kurdas y que la ADN podría beneficiarse de ese apoyo. Esta retórica es abrazada —desde siempre— por el sector de la política kurda cercano a las posiciones conservadoras de la familia Barzani en Irak, históricamente adversaria del movimiento confederal y del PKK. Resulta verdaderamente notable que la ADN, pese al cerco diplomático cada vez más asfixiante por parte de Damasco (y de Turquía y Jordania), nunca haya cedido a estas tentaciones, aceptando el aislamiento global antes que traicionar los valores que inspiran a sus vanguardias (las primeras mártires del PKK cayeron junto a las palestinas en Líbano en 1982). Valores expresados siempre con moderación, pero a menudo con mucha más coherencia que los eslóganes lanzados al viento durante los desfiles militares del gobierno.
Errores y coherencia del movimiento confederal
Hoy la ADN paga muchos de sus errores, entre ellos la persistencia de un sentimiento hipernacionalista kurdo en el seno de sus vanguardias, quizá emparentado con el “viejo paradigma”, según la expresión de Öcalan: sentimientos que rozan formas de supremacismo cultural, incluso de revancha, y que siempre conducen al debilitamiento y la fragmentación de la sociedad. Probablemente fueron demasiadas las militantes kurdas (y las activistas no kurdas, incluso en Europa) que concentraron en la última década su atención exclusivamente en el Kurdistán y en la comunidad kurda, volviendo contradictorio un proyecto en el que las comunidades no kurdas sí fueron incluidas, pero demasiado raramente en posiciones de liderazgo real. La propaganda internacional del movimiento insistió además durante demasiado tiempo en la legítima cuestión nacional kurda y explicó menos el corazón del modelo institucional y político como alternativa traducible y adaptable en Siria u otros contextos.
Por otro lado, el movimiento paga su coherencia ideológica y política: en lugar de aceptar una capitulación diplomática tras el cambio de 2024, llegó al enfrentamiento militar para insistir en la necesidad de repensar una nación interseccional y plural frente al Estado-nación clásico de raíz colonial. A diferencia del gobierno, de Estados Unidos y de Turquía, las FDS creyeron en la negociación iniciada en marzo como una opción política real. Propusieron una república sin denominaciones étnicas que pudiera honrar la revolución de 2011, capaz de aceptar que estructuras institucionales locales y democráticas (en el sentido socialista de las comunas) permanecieran libres para reavivar la milenaria cultura de autogobierno comunitario de Mesopotamia (o del Mashreq, o de Oriente Medio, como se prefiera). Siempre creyeron que este nivel de libertad es concebible incluso junto a un Estado que acepte dotarse de una configuración más avanzada y reconocer, contra su tradición más dogmática, a lo otro de sí mismo. Naturalmente, ni los militantes de la vieja Al-Qaeda, ni Turquía, ni Estados Unidos estaban ni están interesados en escuchar estos argumentos.
El futuro de la revolución
Hasta qué punto los supremacistas cristianos, musulmanes y judíos pueden alinearse en torno a cuestiones terrenales lo demostraron recientemente las declaraciones cristalinas de Al-Shaara contra las FDS: las inversiones extranjeras son excepcionales para la nueva Siria, pero las inversoras dudan porque estos “grupos armados” aún controlan las periferias industriales de Alepo, los yacimientos de petróleo y gas del este y los graneros del norte. Es la vieja concepción del noreste (árabe y kurdo) como reserva colonial interna de Siria, espejo de la ecología política que informa la dinámica colonial mundial. Si esto requiere aceptar la ocupación ilegal israelí, así será. No hay tiempo ni espacio para discutir de política, de sociedad o de felicidad, porque los tiempos de la inversión, del capital y de la explotación de las personas y del ambiente no lo permiten. En realidad, es la lógica misma de estas jerarquías la que no tolera ninguna rebelión auténticamente sociopolítica ni ninguna experimentación posible, imponiendo la eterna repetición de lo idéntico bajo nuevas formas, ayer “terroristas” y hoy “legítimas”: pecunia non olet. A pesar de los enormes límites de toda revolución, esta negativa a aceptar las relaciones de fuerza y a afirmar la alternativa es lo más grande que existe incluso en el momento de la represión del movimiento confederal, que logró imponer no solo razonamientos, sino hechos concretos y conquistas sociales y políticas incluso a este siglo reaccionario y oscuro.
¿Y ahora? ¿Qué ocurrirá? No es posible preverlo por completo. Lo cierto es que no se queda una “huérfana” de algo cuando las revoluciones caen. Cada vez se intenta y se prueba, y se seguirá intentando y probando siempre, en el mismo lugar y en otros. La única vía para frenar el horror que se expande por el mundo —esclavitud, feminicidios, racismo, operaciones militares y empresas coloniales— es el pensamiento lúcido y coherente, la organización y el proyecto. El crimen más grande es confundir la queja con la crítica. Es necesario construir una nueva visión del mundo, cambiar de paradigma respecto al capitalismo y a los viejos socialismos, ensayar caminos a partir del hecho de la irrelevancia de los mil grupos diversamente nostálgicos que corren el riesgo de agotar definitivamente el antagonismo árabe y occidental. En los próximos días, las militantes confederales, y en primer lugar las mujeres, podrían resistir o ser perseguidas y masacradas. Lo primero que hicieron las partidarias del gobierno en Tabqa fue derribar la estatua dedicada a una combatiente de las YPJ. El movimiento confederal seguirá existiendo en Siria incluso después de la ocupación estatal de todo el noreste y deberá debatir cómo organizarse. Como en el caso de Palestina, Ucrania, Turquía o Irán, deberíamos mantener o crear contactos y frentes de acción común con quienes quieran oponerse en Kobane y Qamishlo, así como en Estambul o Damasco, construyendo un partido transnacional capaz de conjugar las necesidades y los valores de todas las juventudes y comunidades bajo ataque.
(tomado de Dinamopress, traducido por Periódico Anarquía)
Isidre Nadal Baqués, Luz de la Selva
El 6 de enero de 1877, nace en Barcelona, Catalunya. Isidre Nadal Baqués, conocido por: Luz de la Selva, El Abuelo Luz o El Abuelo Selvas. Pacifista, naturista, ecologista, vegetariano crudívoro, eremita y anarcoindividualista tolstoiano.
Hijo de una prostituta del Barrio Chino de Barcelona y padre desconocido, había nacido en el barrio conocido como El Polvorín, en las faldas de Montjuïc, no fue inscrito en el registro civil. Otras fuentes dicen que sus padres cultivaban a diario los huertos de la zona y que quedó huérfano de padre a los cuatro años y de madre a los seis, otra versión dice que había sido abandonado en el puerto de Barcelona al nacer y que fue criado por unas monjas en un orfanato.
Adoptó el nombre de Isidre por su afición a la agricultura y el apellido Nadal por la fecha de nacimiento inventada, ya que realmente se desconoce la fecha real; el segundo apellido Baqués era el de su madre.
Con seis años quedó huérfano y recorrió los caminos pidiendo caridad y trabajando por la comida en las masías de la zona. Con 14 años se puso a trabajar haciendo de estibador en el puerto de Barcelona, relacionándose con los movimientos anarcosindicalista y anarquista entonces.
Cuando tuvo la edad para ir a las guerras coloniales españolas, logró eludir el servicio militar. Entre 1898 y 1910 formó parte de las comunidades seguidoras del anarquismo de León Tolstoy y fundó las llamadas “Comunidades de los Espíritus Libres”, colonias naturistas y neo-maltusianas. Parece que mantuvo correspondencia directa con Tolstoi y que este subvencionó estas comunidades.
En 1900, fue nombrado “Maestro de la Naturaleza” y cambió su nombre por el de Luz de la Selva. Seguidor de Francesc Ferrer i Guardia y de su Escuela Moderna, hizo amistad con Albà Rosell Llongueras y Mateo Morral Roca, quedó muy impresionado cuando este último cometió el atentado contra el rey Alfonso XIII.
Buen conocedor de la naturaleza, un campesino lo puso de capataz. Se hizo vegetariano. Con María Alonso, fundó la Asociación de Animales y Plantas. Viajó por toda la Península y por Europa. Con tres amigos, en 1925, fundó la Sociedad Catalana de Naturismo, primera sociedad naturista de España. Colaboró en la revista naturista Pentalfa.
En 1926 se instaló en Sabadell, Catalunya, al año siguiente fundó el Grupo de Estudios Anarquistas “Idea y Cultura”, que se reunía en el café de Cal Cerillas de Sabadell, frecuentado por destacados militantes anarquistas como Moreno Lladó y Edgardo Ricetti. En esa época era partidario de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) y fue colaborador de la escuela libertaria Cooperativa Obrera Cultura y Solidaridad, encabezada por Edgardo Ricetti.
En 1932, con su compañera Carmen “Flor de Mayo”, compró un huerto en Can Rull, a las afueras de Sabadell, que bautizó con el nombre de “Jardín de la Amistad”, donde, consecuente con sus ideas, vivió muchas décadas sin dinero ni electricidad, sólo con los productos del cultivo de la tierra. En estos años republicanos se relacionó con el grupo teosófico “Rama Fides” de Sabadell y presidió algunas de sus reuniones.
Durante la Revolución española apoyó la colectividad de agricultores alrededor de Sabadell de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), sus conocimientos agronómicos resultaron de gran ayuda. En Can Rull puso en marcha un proyecto de escuela naturista y la Granja Naturaleza que había creado registró una ampliación, donde además de construir una biblioteca naturista y pacifista, impulsó dos colonias: una de siete familias en el mismo ”Jardín de la Amistad” y otra de ocho familias en el barrio de Can'Oriach de Sabadell.
A raíz de los hechos de “Mayo de 1937”, sus miembros fueron detenidos por la reacción comunista acusados de almacenar armas y municiones.
Estas colonias fueron asaltadas por las tropas franquistas al final de la guerra, mientras él quedó en solitario en su vivienda del “Jardín de la Amistad”. También Can Rull perdió en 1939 su Ateneo Cultural que se había constituido el 19 de julio de 1936 en una casa de la calle de Larra de Sabadell y que era gestionado por las Juventudes Libertarias de la localidad.
Durante el franquismo permaneció en Sabadell y posteriormente el espacio que ocupaba fue engullido paulatinamente por el urbanismo capitalista. Gracias al escritor Jordi Maluquer i Bonet, que era asiduo del “Jardín de la Amistad”, conoció al filósofo pacifista Lanza del Vasto, discípulo de Mahatma Gandhi, quien visitó Can Rull en los años 1959 y 1968. También eran asiduos los activistas Lluís Maria Xirinacs y Pepe Beúnza.
Con el tiempo fundó una Escuela de Naturosofia o Sabiduría Divina, donde gente de todas partes venía a recibir su consejo: vecinos de los alrededores, clérigos jansenistas, curas católicos, monjes de Montserrat, teósofos, espiritistas, seguidores de Jiddu Krishnamurti, gente de las comunidades del Arca y del Arco iris, etc.
En 1981, cuando murió su compañera Carmen, unos jóvenes amigos naturistas le recibieron en su “Colonia de Plana Bella”, en la Galera.
Isidre Nadal Baqués, falleció el 23/12/1983 en la Galera, Montsià, Catalunya, con casi 107 años de edad, fue enterrado como quería allí mismo, junto a un ciprés, entre olivos, con una túnica blanca y sin ataúd. Desde el 30 de octubre de 1985 una calle de Sabadell lleva el nombre “Luz de la Selva”.
En 2012 el grupo La Travesía elaboró el documental El Jardín Olvidado. Un relato coral y en 2014 Nicolás Parreño Román “Nickparren” publicó una recopilación de su filosofía bajo el título Luz de la Selva.
Abandonado durante muchos años, actualmente el “Jardín de la Amistad” está en vías de recuperación gracias al trabajo de diversas entidades ciudadanas.
Declaración del Comité Ejecutivo Internacional de los Resistentes de la Guerra: No a la Guerra en Rojava
Las escaladas y los genocidios en todo el mundo continúan cicatrizando a las comunidades y desestabilizando regiones enteras. Las olas de guerra y represión nos recuerdan la urgente necesidad de solidaridad internacional. La Internacional de los Resistentes de Guerra está gravemente preocupada por los acontecimientos en Siria, especialmente por los ataques a los territorios autónomos en el noreste. Los acontecimientos en el noreste de Siria no son simplemente un conflicto regional, sino también una grave crisis humanitaria que concierne a la conciencia colectiva de la humanidad. El pueblo kurdo está siendo sometido a desplazamientos forzados, torturas, ejecuciones y violencia discriminatoria, que están explícitamente prohibidos por el derecho internacional. Exigimos la solidaridad y la acción mundial con respecto a la protección del pueblo kurdo en la región.
Los ataques que tuvieron lugar en Rojava en los últimos días y hoy están poniendo a prueba no solo la lucha de un pueblo por la existencia, sino también el compromiso de la comunidad internacional con la paz y la justicia. Las operaciones llevadas a cabo por el gobierno sirio y sus fuerzas afiliadas violan el principio de proteger a los civiles y constituyen crímenes de guerra como se define en el derecho internacional. Por lo tanto, todos los Estados e instituciones internacionales deben tomar medidas para detener inmediatamente la guerra y participar en esfuerzos diplomáticos urgentes hacia una solución pacífica, en lugar de permanecer en silencio. Hay que garantizar la protección de los civiles y silenciar las armas.
La seguridad del pueblo kurdo y de todas las personas en Siria puede garantizarse a través de la solidaridad internacional, el estado de derecho y una voluntad común contra la guerra. Nuestro llamado es a luchar contra la guerra y luchar juntos por la paz. La solución no está a la sombra de las armas, sino a la construcción de una paz que proteja la dignidad humana.
Lo que hay que hacer hoy no es abrir nuevos frentes, profundizar el conflicto y conducir a nuevas guerras regionales; es para evitar que la guerra se extienda, fortalezca los canales de diálogo y recuerde a todos los Estados de la región que la paz es el único camino a seguir. La comunidad internacional debe aprender de la tragedia que se desarrolló en Kobane en 2014 y no debe permitir que vuelva a ocurrir una catástrofe similar (cuando ISIS sitió la ciudad, capturó cientos de aldeas circundantes y forzó el desplazamiento masivo, con más de la mitad de la ciudad finalmente destruida antes de que las fuerzas kurdas repelieran el asalto).
El establecimiento de la paz es imprescindible no sólo para el pueblo kurdo, sino para todos los pueblos de la región. Nosotros, como Comité Ejecutivo de los Resistentes Internacionales a la Guerra, publicamos esta declaración como un llamado: Todos los ataques en Siria deben cesar inmediatamente, no se debe permitir la continuación de la guerra, se debe garantizar la seguridad de los civiles, se debe defender el derecho internacional y se debe demostrar una voluntad común para una solución pacífica. La solidaridad, la justicia y la paz son hoy más que nunca la responsabilidad compartida de la humanidad.
Por la Paz, contra la indiferencia
Grup Antimilitarista Tortuga.
A pesar de la fría y desapacible tarde invernal un grupo de personas, un mes más, como cada día 24, nos dimos cita en la plaça i Baix de Elx para expresar nuestro rechazo a todas las guerras, incluso a aquellas que no salen en la televición, al creciente belicismo y militarismo de nuestra sociedad y a alzar nuestra voz en defensa de la Paz.
Se leyeron manifiestos contra la guerra de Ucrania, contra el genocidio de Palestina y un manifiesto, de carácter general, titulado "Que la guerra no nos sea indiferente", con el que queremos expresar nuestro rechazo a toda realidad de injusticia y guerra al tiempo que reafirmamos nuestro compromiso con la paz.
Algunas personas compartieron textos, pensamientos y reflexiones, y también hubo un pequeño espacio para la música en directo: "...alerta el peligro; debemos unirnos para defender la Paz."
Día Escolar de la No Violencia y la Paz: Plantación colectiva de olivos
Con motivo, el próximo 30 de enero, de la celebración del Día Escolar de la No Violencia y la Paz, la plataforma Marea Palestina, de la que forma parte Ecologistas en Acción, invita a todos los centros educativos a participar en la campaña “No hay paz sin justicia”.
Una plantación colectiva de olivos, una cartografía de los conflictos y la actividad “Postales por la justicia y la paz” son las tres acciones que Marea Palestina: La Educación Contra el Genocidio propone llevar a cabo la última semana de enero en los centros educativos con los materiales elaborados a tal fin.
En esa fecha, en la que se celebra el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, la plataforma de la que forman parte más de 60 organizaciones educativas, entre ellas Ecologistas en Acción, ha convocado la campaña “No hay paz sin justicia”. Con ella buscan impulsar una educación que permita al alumnado adquirir conocimientos, actitudes y competencias que refuercen su desarrollo como ciudadanía global crítica y comprometida con sus derechos y los de otras personas.
Ecologistas en Acción anima a colectivos sociales, educativos, y asociaciones de familiares de alumnado a sumarse al manifiesto, difundir las actividades y realizarlas en sus centros educativos.
Los colectivos o centros educativos que participen en la campaña No Hay Paz Sin Justicia que quieran dar a conocer su acción, lo pueden hacer en este enlace. También se pueden enviar fotos e información al correo electrónico: mareapalestina.estatal@gmail.com.
Más información y postales: https://www.ecologistasenaccion.org...
Episodio 1: Construyendo la Paz desde lo local
Las ideas que alimentan este podcast nacieron de un encuentro fundamental: las 'Jornadas Pim: Los caminos de la Paz... hacen Pum!'
Estas jornadas fueron un espacio colectivo donde, frente a un mundo que a menudo presenta la violencia como única respuesta a los conflictos, se abrieron puertas al diálogo, a la palabra, a la educación y a la acción creativa.
A lo largo de este primer episodio, las voces de aquellas jornadas nos acompañarán. Recuperaremos análisis, testimonios y reflexiones que se compartieron entonces, porque creemos que ese diálogo colectivo sigue vivo y necesario.
También contamos con el Grup Antimilitarista Tortuga de Alicante para darnos sus visiones y también hablarnos de la Objeción Fiscal al Gasto Militar como acción directa noviolenta.
Escuchar aquí: https://www.ivoox.com/pim-paz-radio...
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