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Actualizado: hace 1 hora 25 min

Reemplazo

3 December, 2025 - 00:00

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Medio centenar de personas se concentran en Villena (Alicante) contra el genocidio en Gaza

2 December, 2025 - 00:00

El sábado 29, desde las 12 de la mañana, frente al jardín de Salesianos, la Plataforma pacifista ha desplegado una pancarta y comenzado en megafonía a emitir canciones reivindicativas. Coincidiendo el veintinueve de Noviembre con el día de solidaridad con el pueblo palestino, se ha hecho alusión a esa fecha señalada por ser la del principio de la partición del territorio que ocupaban los británicos para Israel y Palestina, con la guerra y ocupación posterior de Israel de territorios palestino.

Miembros de la Plataforma han leído noticias rescatadas de prensa nacional e internacional, incluyendo prensa israelí, en la que se reflejan las violaciones del alto el fuego por parte de Israel, los bombardeos y asesinatos, y el continuo asedio de los colonos a poblaciones palestinas en Cisjordanía. Tratando de empatizar con el sufrimiento de la población gazatí se resaltaba una noticia del diario Haaretz que reza “Gaza se ahoga en sangre y agua de lluvia” señalando cómo entre la guerra y el invierno las víctimas pueden incrementarse. Por ello se ha insistido en el drama del deterioro de las condiciones de vida y en la necesidad de facilitar la entrada de ayuda humanitaria.

En el manifiesto posterior se ha remarcado las violaciones a la tregua que ha producido Israel y que ya ha provocado 340 muertos, así como la frustración que produce que el alto el fuego no esté llevando una paz justa sino que refuerce la impunidad de Israel y el maltrato a la población palestina.

Finalmente se han lanzado las reivindicaciones compartidas con las más de 70 ciudades que en toda España han respondido a la convocatoria de la red estatal de solidaridad con Palestina y que son, entre otras: Fin al genocidio en Gaza, entrada de ayuda humanitaria, embargo integral de armas a Israel, ruptura total de relaciones diplomáticas, académicas, económicas, deportivas y culturales con Israel; sanciones internacionales al régimen de apartheid israelí y apoyo a las demandas judiciales en la Corte Internacional de Justicia y el Tribunal Penal Internacional.

Invitando a seguir mostrando indignación y solidaridad ante ésta y otras guerras se despedía la concentración.

Plataforma Villena por la Paz

Fuente: https://www.portada.info/medio-cent...

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El gobierno más militarista desde la transición

2 December, 2025 - 00:00

Acabamos noviembre con una cifra inaudita del gasto militar que ha pasado por la mesa del Consejo de Ministros para su autorización, aprobación o compromiso de gasto asumido.

Nada menos que 93.580,6 millones de euros que, como quien dice, pueden pasar tan desapercibidos como un elefante en mitad de una habitación, lo que quiere decir que, salvo prueba en contrario, los ministros del gobierno no tienen excusa ni pretexto en su colaboracionismo miserable con el militarismo que se está construyendo a pasos agigantados en toda Europa.

Entre los meses de mayor ardor aprobatorio por parte del militante Consejo de Ministros militarista, pues otro nombre mejor no se nos ocurre, figuran junio y julio (con el gran protagonismo de Hacienda y de la autorización de nuevos programas de armas en estos) y octubre y noviembre, donde tomó el relevo defensa e industria con la financiación de gran parte de lo autorizado antes.

El cuadro refleja un inventario bruto de acuerdos que han pasado por la mesa del Consejo de Ministros y, para quien lo quiera desgranar sesión a sesión, puede pedirnos el cuadro, (muy extenso, por cierto) que se lo proporcionaremos «en tiempo real».

Pero para salvar equívocos no es un cuadro del gasto a ejecutar en 2025, ni tampoco un cuadro «limpio» del gasto militar a futuro, sino que contiene una mezcla de techo plurianual, más refinanciaciones y reprogramaciones de gasto anteriormente asumido, más gasto duplicado (es decir, aprobado en una primera fase por hacienda, pongo por caso, y luego dispuesto por Defensa o por Industria o por otro cualquiera de los ministerios colaboracionistas).

Conviene hacerle un seguimiento (y ojalá alguien más se anime a hacerlo porque estoy un poco cansado del tema) por dos razones básicamente: una, porque las otras fuentes «oficiales» del gasto ejecutado no cuadran entre sí y se «despista» por el camino gasto militar. Y dos, porque demuestra la militancia galopante del militarismo gubernamental, ya sea de este gobierno ya en fase de pato cojo o del que venga después, que seguirá probablemente la misma senda, si es que no la empeora.

Como alguna gente me pide que explique el gasto de 2025 y el que mandan, de una patada a seguir, hacia el futuro y hacia los compromisos que nos atan al militarismo y que hipotecan nuestras vidas y las de las generaciones futuras, voy a intentar, repasando los datos de la IGAE, de la AIREF, de Hacienda y del seguimiento de las ejecuciones de contratos púbicos, del BOE, de los acuerdos del propio Consejo de Ministros y de otras fuentes oficiales y oficiosas una especie de reflejo de lo que se han atizado en los once meses que llevamos de 2025 y de lo que han mandado al futuro, cuando estos pájaros no estén y manden los mismos perros pero con distintos collares.
Ello ha exigido una depuración del cuadro «en bruto» que he venido ofreciendo semana a semana.

Lo que se atizan en 2025

Empecemos por el gasto que, según mis cálculos, irá a parar a las cuentas de 2025.
Aunque lo aprobado es equívoco y aparecen descuadres entre unas cuentas oficiales y otras, puedo decir que en 2025 estamos hablando de un gasto aprobado y comprometido de más de 40.000 millones de euros.

Es un gasto que ya se encuentra por encima del 2% PIB prometido para congraciarse con el torpedo americano (aunque es un símil bélico. no me refiero a un artefacto sino a ese señor de carácter voluble y facha patética que sale de vez en cuando en la tele amenazando urbi et orbi a quienes no le dejan hacer América grande otra vez).

Que nuestros chapuceros gestores militares tengan o no la capacidad de ejecutar este pastuzal en un año es harina de otro costal. Yo me la jugaría a que no, a tenor del grado de ejecución real del presupuesto que llevan hasta la fecha.

Hechas las oportunas depuraciones, resulta que el cuadro general de gasto ya en ejecución, valiéndonos de los cuadros de IGAE y las previsiones de la AIREF. para 2025, sería como sigue:

Aquí estamos contemplando básicamente lo que se defensa ha autorizado o ejecutado en 2025 por una parte en su propio presupuesto (incluyendo por ello todos sus programas), con lo que se ha aprobado por el Consejo de ministros como gasto militar extraordinario, pero no estamos incluyendo las partidas que se han reconocido desde otros ministerios o que ya formaban parte del presupuesto de estos otros ministerios opacos.

La gran diferencia global con los 93,583,95 millones que han pasado por el consejo de ministros se debe principalmente a que, en los meses de junio, julio, octubre y noviembre, se concentran los grandes paquetes plurianuales (nuevos programas, artillería, helicópteros, etc.) que no van destinados a su ejecución en 2025 y a que hemos eliminado algunas duplicidades Hacienda/Industria/Defensa.

Al gasto depurado debemos sumar ahora otras partidas autorizadas por el Consejo de ministros y que no han ido a parar al gasto de 2025 de defensa o de Industria, por importe de 3.227 millones de euros más, con el siguiente desglose:

Nos encontramos ya en un escenario de 30.179 millones de euros en números redondos que estimamos como gasto autorizado en Defensa.

Esto nos ofrece un cuadro de gasto aproximado que se ha autorizado hasta noviembre por gasto militar de 2025 de al menos 44.276,19 millones de euros, sin contar con el gasto comprometido con cargo al presente presupuesto aún no incorporado a las tablas.

No es exagerado pensar que liquidaremos 2025 alrededor de los 55.000 millones de euros, si no más, antes de contabilizar las imputaciones de deuda pública que nuestro gasto militar arrastra.

Para ello tenemos que considerar que Sánchez el gobierno durante 2025 tiene previsto llegar al 2,1% PIB en gasto directo del ministerio de Defensa y programas de armamento, de los que hasta el momento no se ha contabilizado el toral, y que al gasto ordinario de defensa para el mes de diciembre hay que sumar el que igualmente se producirá en las clases pasivas militares por el mes de diciembre, el de la guardia civil y el resto (dos de las partidas que incorporan una alta cantidad todavía por gastar en pago de salarios y/o prestaciones) y aproximadamente un 10% del gasto presupuestado y no ejecutado en los ministerios y capítulos donde se disfraza el gasto militar español.

Ejecución del Plan Rearme

Los principales programas del Plan Rearme que anunció Sánchez al principio del año se han aprobado ya de forma casi integral e, incluso, se ha superado la cifra inicialmente prometida:

El estado de ejecución de estos programas no alcanza ni siquiera el 50% del total, poniendo en duda las capacidades de gestión del ministerio de defensa español.

¿Dónde va a parar el resto del gasto que ha pasado por el Consejo de Ministros?

Ya tenemos localizados casi 11.000 millones de euros del gasto que ha pasado para su autorización por las sesiones del Consejo de ministros: se han autorizado (o se van a autorizar) en 2025 el plan Rearme, tal como anunció Sánchez.

También hemos localizado más de 3.100 millones de euros que han ido a otros presupuestos, fundamentalmente al fondo de contingencia y a ciberseguridad pagada por Transformación digital, que se computarán fuera del presupuesto de Defensa o de industria.

Nos queda perseguir el volumen bruto de unos 65.000 millones «de más» que han pasado por las sesiones del consejo de ministros. ¿qué sabemos de ellos?
Hay una suma duplicada, que ha pasado por diversas fases de aprobación 7 autorización final, referida a los programas

  1. Del Satélite Paz
  2. De Munición 5,56 mm
  3. De Munición 9 x 19 mm:
  4. De la Enmienda F 18 / asientos eyectables

Estas cantidades restan a los 65.141, 66 millones de euros la cantidad de 2.196 milllones de euros más.

A ellas hay que sumar partidas que han sido aprobadas por Hacienda, pasando luego a materializarse ya sea para créditos de Industria o compromisos de gasto de Defensa, por un importe de 17.437 millones de euros.

La patada hacia adelante que el gobierno más militarista desde la transición ha dado al gasto militar mediante compromisos de pago de carácter plurianual asumidos durante 2025 y que se pagarán en otros ejercicios es de 45.508,66 millones de euros, algo similar al rescate de la banca del 2008 una vez descontadas las recuperaciones y ventas de dicho rescate.

Una señal de esta brutal hipoteca que el gobierno nos ha endosado se encuentra en las cantidades comprometidas y retenidas para pagos plurianuales del ministerio de Defensa que vienen contemplados en el avance de la liquidación de gasto emitida por la IGAE y referida a octubre de 2025, con un importe retenido de 59.833,55 millones de euros, un gasto autorizado (es decir, ya listo para pagar) de 33.310.19 y un gasto comprometido (aun no listo para pagar) de otros 33.183.66 millones de euros.

El brutal rearme.

Acudo ahora a otra fuente, el desglose interno que maneja el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa (prevé un gasto para 2025 de 10.471 millones de euros).

Según este documento las previsiones de reame a futuro incorporarán un aumento sobre el presupuesto ordinario de defensa de cerca de 36.000 millones de euros para adquirir armas nuevas y consolidar el rearme español. Se trata de un gasto de carácter plurianual, una hipoteca para el futuro.

Según este documento las previsiones de reame a futuro incorporarán un aumento sobre el presupuesto ordinario de defensa de cerca de 36.000 millones de euros para adquirir armas nuevas y consolidar el rearme español. Se trata de un gasto de carácter plurianual, una hipoteca para el futuro.

Para reunir este dineral no sólo se acude a pagos por parte de defensa con cargo a los presupuestos anuales de defensa y a medida que las armas se van entregando, sino que, además, Industria adelanta mediante créditos a interés cero las cantidades de «prefinanciación» que las principales industrias involucradas (EADS y Navantia e INDRA principalmente) acapararán en este ciclo de rearme.

Se deben hacer dos advertencias sobre la cantidad prevista:

  • La primera, que desde las previsiones iniciales hasta el gasto final de los sistemas de armas.

Según el informe del Tribunal de Cuentas que analiza diversos programas de armas, existe un desvío medio de entre el 35-40 % de sobrecostes en los programas de armas españoles, con programas de autos sobrecostes ((Eurofighter y Leopard con incrementos muy abultados de más del 45%), otros con un sobrecoste medio de más del 35% (NH-90 o Helicóptero Tigre) y unos terceros con sobrecostes más bajos, como las fragatas F100 y los BAM con menos del 10%).

Caso paradigmático es el submarino «made in Spain» que ya alcanza un sobrecoste de más del 85%, sin contar con las necesarias adaptaciones del muelle de Cartagena para poder fabricarlo (una vez se vio necesario ampliar su eslora para que no se hundiera de forma irreversible), con los sistemas de torpedos que no se han contabilizado y con que el plan preveía tres y de momento se ha entregado solo el primero.

  • La segunda, que el hecho de que se les entreguen cantidades de crédito a interés cero (que se supone que devolverán cuando se entregan las armas años después) no implica un ahorro, sino, al contrario, una pérdida económica por partida doble:

A) en primer lugar, porque si el tiempo de devolución de estos créditos es, por ejemplo, de 10 años, el coste implícito para el Estado (diferencia entre el coste del dinero con el que el Estado adquiere deuda y el coste cero de los costes de prefinanciación (Coste0), será el coste al que el Estado compra deuda por el mismo importe que concede los créditos a interés cero todo ello prolongado por el número de años en que las operaciones permanecen.

Supone un coste de oportunidad para el Estado que podemos calcular con la fórmula CO =P x i x (T+1)/2, donde CO= a coste de oportunidad, P = préstamo concedido, i= tipo de interés medio de la deuda pública y T= tiempo de devolución.
Para poner un ejemplo práctico, 10.000 millones de euros en préstamos a interés cero para entregar armas dentro de diez años, a un tipo medio del 3% (tipo de deuda pública asumida por el estado) supone un coste que paga el estado (o una subvención encubierta a la industria militar si se quiere) de 150 millones al año o, si se quiere, de 1.500 millones de euros al final del ciclo.

B) Pero, en segundo lugar, es que los créditos a interés cero que industria ofrece a la industria no regresan pura y llanamente a industria, lo que supondría una cierta recuperación pasado el ciclo de rearme, sino que, según son devueltos, industria vuelve a emitir créditos a interés cero, con lo que vuelven al circuito de la deuda y a las manos de la industria militar, con lo que en realidad no son devueltos en los términos normales nunca.

Podríamos hasta encontrar una tercera implicación: en este caso relacionada con el verdadero coste de oportunidad del gasto militar, porque el dinero empleado por el estado para estos créditos militares deja de pedirse para la construcción de bienes útiles.

En este caso, el problema no es la deuda, sino el destino perverso de ésta.

  • Deuda militar

El peso de defensa sobre el total del gasto no financiero del estado supone algo más del 5% de éste.

Una modalidad simple y prudente de cálculo del peso del gasto militar en la deuda sería aplicar el porcentaje de 5% sobre el 1,7 billón de euros de deuda pública acumulada, lo que supone que al menos 87,417 millones de euros de la deuda pública que arrastra España se deben al gasto militar español.

Por otra parte, en una estimación ajustada, si estimamos que el gasto militar español supera el 4% PIB y que el gasto público español alcanza aproximadamente el 44% del PIB, podríamos considerar que el gasto militar supone un 11,3% de la deuda pública contraída por España implica 197.563,18 millones de euros.

La cantidad puede ser superior si además aplicamos el impacto de los programas de armamentos.

Vamos a quedarnos con el 11,4 % para aplicarlo sobre la cantidad que según la IGAE España pagará de deuda en 2026 de no aprobarse nuevos presupuestos.

Además, hay que tener en cuenta los compromisos plurianuales de defensa, los más altos de todos los compromisos plurianuales que mantiene el estado, según el siguiente cuadro de la IGAE referido a octubre de 2025.

En este caso estaríamos hablando de unas cantidades estimadas de deuda a abonar imputable a defensa que proponemos según los siguientes cuadros:

  • ¿Qué nos espera para 2026?

Vamos a hacer unas previsiones. Adelantamos que, dado que el gobierno ha perdido la votación en el parlamento sobre el techo de gasto y que no habrá presupuestos nuevos, tendremos que valernos de previsiones y suposiciones para calcular el gasto militar de 2026.

En breve presentaremos, como otros años, el informe que anualmente realizamos el Grup Antimilitarista Tortuga y un servidor en el que intentaremos afinar más.

No obstante, podemos adelantar tres escenarios futuros, según cual sea nuestro nivel de optimismo/pesimismo:

Hay quien nos dice que exageramos y que el gasto aprobado no alcanzará el 2% PIB, menos aún el ejecutado.

No lo parece, a la luz de estos datos y tampoco parece que sea la expectativa de la OTAN, que ya reconoce el alineamiento de España con el rearme comprometido por occidente en su loca carrera de dominación violencia y fomento del militarismo.

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El Colegio de Médicos de Granada archiva la denuncia contra el médico acusado de 'antisemitismo'

1 December, 2025 - 00:00

Redacción El Independiente de Granada

El médico invitaba a no dispensar ni consumir medicamentos del laboratorio israelí TEVA por considerarlo colaborador con el genocidio de Gaza.

El Colegio Oficial de Médicos de Granada ha acordado por unanimidad el archivo sin más trámite de la denuncia presentada contra médico de familia a quien una autodenominada “Comisión Sanitaria contra el Antisemitismo” acusaba de “antisemitismo”. El motivo de la denuncia era mostrar en su consulta mensajes de apoyo a Palestina e invitar a no consumir ni dispensar medicamentos del laboratorio israelí TEVA, por considerar a esta empresa colaboradora del genocidio en Gaza.

Según una nota de prensa difundida por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), el acuerdo de la Junta Directiva comunicado el día 25 de noviembre concluye que "de los hechos recogidos en dicho escrito no resulta conducta contraria a la normativa estatutaria ni deontológica, quedando en consecuencia fuera de las competencias de esta Corporación".

Con ello, el Colegio desautoriza íntegramente las graves acusaciones vertidas por las entidades denunciantes, cuyo escrito -anónimo y sin firma- fue presentado el 30 de octubre y ampliamente difundido en el medio digital Enfoque Judío, que llegó a acusar al facultativo de "incitación al odio" y "denegación de prestaciones por motivos ideológicos o religiosos".

La confirmación a la prensa de la existencia de una denuncia anónima, antes de su verificación formal, supone una vulneración de las garantías básicas recogidas en los Estatutos de la Organización Médica Colegial y pone en entredicho la imparcialidad y el rigor de las actuaciones iniciales del Colegio de Médicos de Granada en este caso

No obstante, la actuación del colegio profesional ha generado preocupación en el ámbito médico y deontológico al haberse conocido que el médico se enteró de la existencia de la denuncia a través de los medios de comunicación antes de recibir comunicación alguna del propio Colegio. La confirmación a la prensa de la existencia de una denuncia anónima, antes de su verificación formal, supone una vulneración de las garantías básicas recogidas en los Estatutos de la Organización Médica Colegial y pone en entredicho la imparcialidad y el rigor de las actuaciones iniciales del Colegio de Médicos de Granada en este caso, advierte Pro Derechos Humanos.

Con el archivo definitivo, la corporación reconoce la inexistencia de infracción deontológica y, en la práctica, respalda el derecho de los profesionales sanitarios a la objeción ética y a la libertad de conciencia frente a empresas o productos implicados en vulneraciones de derechos humanos.

El médico afectado ha manifestado que "estas acusaciones sólo tratan de intimidar y desmovilizar a una ciudadanía cada vez más sensibilizada con el genocidio de Gaza" y que "la acusación de antisemitismo se utiliza como instrumento para desautorizar toda crítica al sistema colonial y de apartheid del Gobierno israelí". Además, el médico ha confirmado que mantendrá los carteles de su consulta y no descarta emprender acciones legales contra los promotores de la denuncia por vulneración de su honor y por daños a su reputación profesional.

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) ha valorado la resolución como "un precedente fundamental para la defensa de la libertad de expresión, la ética profesional y la objeción de conciencia en el ejercicio sanitario", recordando que más de 150 organizaciones nacionales e internacionales respaldaron públicamente al médico granadino.

Fuente: https://www.elindependientedegranad...

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Pseudorrevoluciones: Contra las derechas y algunas izquierdas

1 December, 2025 - 00:00

Iconoclasia a las ideas pseudorevolucionarias

AnthropoGux

“La verdadera dimensión de una revolución no se encuentra en los momentos de éxtasis (un millón de personas cantando en la plaza principal...); uno debería más bien centrarse en cómo se siente el cambio en la vida cotidiana cuando las cosas vuelven a la normalidad. Por eso “Trotsky perdió contra Stalin: después de la muerte de Lenin, la población de la Unión Soviética estaba saliendo lentamente de 10 años de infierno (Primera Guerra Mundial, guerra civil) con un sufrimiento incalculable, y la gente anhelaba un retorno a algún tipo de normalidad. Esto es lo que Stalin les ofreció, mientras que Trotsky, con su revolución permanente, solo les prometió más agitación social y sufrimiento” — Slavoj Žižek (2020), Una izquierda que se atreve a pronunciar su nombre.

El pasado 15 de noviembre ocurrió en México una movilización encabezada por sectores de la llamada “generación Z”, más cercana a una revolución de colores que a una organización política orgánica. No porque falte indignación legítima, sino porque la estética, la temporalidad y la lógica del movimiento responden más a la oscilación afectiva de los entornos digitales que a un proyecto con dirección. Como recuerda Žižek, el valor político de una revolución no se juega en la euforia, sino en la estructura que deja cuando el ruido se disipa.

Dos décadas después de las primeras revoluciones de colores en Eurasia, el patrón reaparece: estallidos articulados en redes, símbolos pop como One Piece o los memes, indignación descentralizada y demandas difusas. Lo nuevo es el contexto: un orden multipolar geopolítico donde la energía social se vuelve un recurso disponible para oposiciones fragmentadas, élites desplazadas o actores internacionales que capitalizan el descontento sin ofrecer una alternativa real.

En el caso mexicano, parte del 15N se propuso explícitamente “tirar al actual proyecto político”, pero sin imaginar qué viene después. Es la carencia que Hannah Arendt identificaba como incapacidad de fundar: no existe una imagen de futuro, solo el impulso destructivo. Y este vacío facilita que terceros ocupen el espacio político con agendas ya listas, financiadas y articuladas. Una revolución sin proyecto es apenas un performance que puede amplificarse, financiarse y redirigirse sin esfuerzo, vamos, una pseudorrevolución.

Este vacío se agrava con la simblificación: “derecha = izquierda”, “todos son iguales”; es decir, el clásico plague on both your houses que Žižek considera el combustible del cinismo. Cuando las diferencias materiales entre proyectos se disuelven en una condena moral abstracta, la política queda reducida a un juicio estético: todos son iguales, todos mienten, todos roban. El efecto es: despolitización, retraimiento y un terreno despejado para que la derecha (organizada y financiada) ocupe el espacio abandonado por quienes renuncian a distinguir matices históricos y consecuencias estructurales.

Bueno, ¿pero entonces qué? ¿La conclusión es apoyar al gobierno solo porque se autodefine como izquierda? Definitivamente no. La experiencia reciente muestra que, en su intento por imitar el estilo populista de la derecha (la épica anti-élite, la retórica emocional, la narrativa del “pueblo traicionado”) muchas izquierdas terminan reforzando el marco simbólico del adversario. MORENA y su ecosistema cultural han caído varias veces en esta trampa: responder al populismo conservador con un populismo reflejado que administra emociones en lugar de transformar estructuras. Y una izquierda que se dedica a gestionar afectos termina administrando también los límites del sistema que dice combatir, convirtiéndose no en alternativa, sino en versión amortiguada del mismo orden que critica.

La socialdemocracia contemporánea, desde Sanders hasta AMLO o Sheinbaum, es un síntoma similar: ofrece aperturas redistributivas y democratiza la discusión económica, pero lo hace sin alterar la lógica estructural del capital. Gobernar a favor del pueblo no necesariamente implica gobernar contra las dinámicas que producen desigualdad. Son proyectos de transición, no de transformación.

Claro, entonces lo que toca es “hacer la revolución proletaria”, ¿no? Yo no estaría tan seguro. En el otro polo, sobreviven las izquierdas de revolución permanente que celebran la radicalidad como pose estética. Llaman tibios a todos, repiten dogmas marxistas sin fundamento o abrazan un posmodernismo donde cualquier consigna vale mientras suene antisistema.

Ambas izquierdas, la dogmática y la relativista, comparten una renuncia a la razón: En un momento atravesado por irracionalismos, conspiraciones y antiintelectualismo, abandonan la Ilustración y reducen la política a panfleto, a un fetiche tan vacío como aquello que pretenden criticar. Por eso hay que recuperar los principios fundantes de la Ilustración, incluso si a más de un decolonial le retumba en la cabeza, pues no se trata de repetir su sesgo eurocentrista, sino de rescatar su núcleo emancipador.

Aquí conviene recordar dos enseñansas de Noam Chomsky:

“El socialismo libertario puede considerarse, con toda propiedad, el auténtico heredero de los ideales liberales de la ilustración”, —Sobre el anarquismo (2009).

“La tradición del anarquismo combina las ideas socialistas con los principios liberales de la Ilustración clásica para crear un ideal de mano de obra cooperativa, el control por parte de los obreros del lugar de trabajo y los medios de producción y la vida social girando en torno a asociaciones voluntarias”, —¿Qué clase de criaturas somos? (2015).

Sin una reapropiación crítica de la Ilustración, el terreno queda entregado al irracionalismo, y la derecha convierte ese vacío en su condición de emergencia. La cultura del meme lo demuestra: figuras como Milei o Trump se transforman en caricaturas hiperbólicas que neutralizan la crítica al presentarse como auténticos, anti-élite o simplemente “divertidos”. La exageración funciona como coraza simbólica y su “incorrección política” muta en un anticomunismo afectivo que articula a sectores indignados. Ese reflejo ideológico opera como tabú: impide siquiera imaginar alternativas al capitalismo. Solo se exige “libertad” y “cambio”, sin clarificar qué libertad ni qué cambio; preguntas irrelevantes para un dispositivo cuyo combustible es gritar “llora zurdo”.

Es, dicho con amabilidad, simple idiotez política; con más rigor, un fetichismo político: una creencia automática que se activa sin argumentos y sustituye el análisis por reflejos tribales. En un ambiente así, la extrema derecha captura el caos con más velocidad y disciplina que cualquier otra fuerza. No es casual: en un mundo multipolar ya no hay una hegemonía estable, sino una crisis de hegemonías, un interregno donde todo se mueve y nada termina de asentarse. Ese vacío es fértil para la disputa… pero también un territorio de riesgo extremo.

Entonces, ¿qué hacer?... Si todo esto es solo iconoclasia de ideas, sería caer en la misma falta de imaginación que critico. Hay que ofrecer alternativas, aunque sea de forma inicial, y para empezar a delinear un horizonte posible conviene activar la imaginación política. Un buen punto de partida es el experimento mental del camping de Gerald A. Cohen (marxista analítico):

Piensa en un campamento sencillo: un grupo de personas que pasan unos días en el bosque. No hay dinero, no hay jerarquías, no hay salarios que asignen valor a cada tarea. Y, sin embargo, las reglas de justicia surgen sin esfuerzo. Quien sabe encender el fuego lo hace; quien tiene más fuerza carga la leña; quien domina la cocina se encarga de preparar los alimentos. Si alguien pesca más, comparte; si alguien está cansado, los demás lo cubren. Nada de esto necesita sermones teóricos: simplemente funciona. Cooperación sin privilegios, distribución según capacidades, acceso equitativo a los bienes comunes, responsabilidad mutua.

Cohen plantea la pregunta: si estos principios resultan tan naturales en un campamento, ¿por qué nos parecen impracticables cuando pensamos en la sociedad? La respuesta no es moral ni psicológica, sino estructural. No es que la gente sea incapaz de cooperar, sino que nuestras instituciones están construidas precisamente para impedir que la cooperación sea el principio organizador de la vida colectiva. El campamento funciona no porque sea utópico, sino porque no está diseñado para que unos vivan de la ventaja estructural de otros.

Entonces, partiendo de esta premisa, hagamos lo que mejor sabe hacer un millennial precarizado como yo: una lista de mínimos y máximos:

Imaginación política en sentido arendtiano.
La capacidad de fundar y no sólo resistir. Algo que la derecha, por definición, no puede ofrecer: su horizonte es reactivo, la promesa de regresar a un pasado que nunca existió (Make America Great Again), “salvar” un Occidente imaginario o convertir la disidencia de género en el demonio del día. Sin imaginación, todo movimiento queda atrapado en la defensa de lo existente o en la nostalgia:

Solidaridad transnacional.
Heredera del internacionalismo comunista y recuperada por Žižek. Una solidaridad capaz de frenar los nacionalismos defensivos que hoy brotan por todas partes: los que creen que encerrarnos, levantar fronteras simbólicas o “mexicanizar” hasta a One Piece poniéndole un bigote kitsch resolverá algo. Sin vínculos transnacionales, ninguna alternativa emancipadora prospera.

Tomar distancia del relativismo radical.
Esa comodidad intelectual que convierte a “la racionalidad” en un invento “masculino, moderno y occidental”, como si desecharla fuera liberador y no una invitación al oscurantismo. Renunciar a la razón no emancipa: desarma.

Alejarse de las consignas fosilizadas.
Porque si hay algo más envejecido que los boomers marchando el 15N, son los marcos teleológicos que aún circulan en ciertos colectivos “revolucionarios” que se autoproclaman vanguardia mientras cada domingo estudian Los fundamentos del leninismo de Stalin, redactados en 1924.

Hasta aquí, cuatro mínimos. Pero la tarea exige un poco más, así que hagamos una segunda lista, esta vez con los máximos:

Políticas públicas sustentadas en evidencia (Nancy Cartwright).
Sin diagnósticos reales, todo proyecto termina en moralismo o voluntarismo.

Redistribución de la riqueza (Thomas Piketty).
No basta con “programas sociales”. Se necesitan estructuras fiscales que modifiquen la distribución de la riqueza.

Un socialismo de mercado razonado (John Roemer).
Ni estatismo ciego ni fetichismo del mercado: instituciones diseñadas para igualdad y eficiencia.

Una concepción igualitaria de la libertad real (Gerald A. Cohen).
La libertad no es eslógan: requiere condiciones materiales para que cualquiera pueda ejercerla. La libertad debe ser siempre libertad colectiva.

Autoorganización sin jerarquías ni fetichismos (Noam Chomsky)
Necesitamos movimientos capaces de sostener una idea real de emancipación social y libertad colectiva. Movimientos que reconozcan que el autoritarismo no es monopolio del Estado ni del mercado: puede aparecer en cualquier estructura que concentre poder. De ahí la necesidad de recuperar la veta ilustrada del socialismo y del anarquismo: un pensamiento abstracto, universalista, racional y sin dogmas, comprometido con la igualdad y la ausencia de jerarquías, y cuidadoso de no caer en la explotación disfrazada de “compromiso militante”. La autoorganización requiere eso: instituciones horizontales, prácticas cooperativas y una desconfianza permanente ante cualquier fetiche conceptual que convierta un medio en un fin (sea “el Estado”, “el mercado”, “la clase”, “la identidad” o “la nación”).

Solo con este doble programa (imaginación e instituciones) se puede reemplazar la indignación performativa por formas de vida justas. Sólo así la emancipación deja de ser consigna y se convierte en proyecto.

Žižek insiste en que la izquierda debe volver a pronunciar su nombre: comunismo. De acuerdo, siempre que el comunismo opere como horizonte y no como marco teórico. Porque lo que necesitamos hoy es otro instrumental: un enfoque analítico, materialista y explicativo, capaz de comprender sistemas complejos, diseñar políticas efectivas y articular una teoría de justicia redistributiva acorde con nuestro tiempo. Un modelo universal en el sentido chomskyano, que no confunda ruido con cambio, y que abandone la estética de la indignación para concentrarse en construir tecnologías políticas de emancipación sin deslizarse hacia tecnocracias deshumanizadas.

Porque una revolución no se mide por su catarsis colectiva, sino por lo que permanece cuando la vida vuelve a la cotidianidad. Y cuando lo que queda es vacío que permite la entrada de un nuevo tirano, podemos tener certeza de que lo que ocurrió no fue revolución, sino pseudorrevolución.

Fuente: https://substack.com/home/post/p-17...

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