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Tortuga Antimilitar
Descubiertas fosas comunes en Gaza en torno a centros de recogida de ayuda humanitaria
Abeer Salman
Yahya Abou-Ghazala,
Thomas Bordeaux
Jeremy Diamond
Gianluca Mezzofiore
Lou Robinson
Desaparecidos en Gaza: una investigación de CNN apunta a que el ejército israelí está arrasando con excavadoras los cadáveres de palestinos que buscan ayuda.
Ammar Wadi sabía que estaba arriesgando su vida cuando se dispuso a buscar una bolsa de harina para su familia de un camión de ayuda cerca del cruce de Zikim hacia Gaza en junio.
"Perdóname, mamá, si me pasa algo", escribió en la pantalla de inicio de su celular. "Quien encuentre mi teléfono, por favor, dígale a mi familia que los quiero mucho".
En medio de los constantes disparos israelíes contra quienes buscaban ayuda este verano, Wadi nunca regresó a casa y el mensaje que dejó fue entregado a su familia semanas después por alguien que encontró su teléfono. Fue la última vez que supieron de él.
Wadi se encuentra entre las docenas de palestinos cuyos seres queridos dicen que desaparecieron cerca de Zikim y cuyo destino sigue siendo desconocido.
Una investigación de la CNN apunta ahora a que el ejército israelí enterró con excavadoras los cuerpos de algunos de los fallecidos cerca del cruce en fosas poco profundas y sin identificar. En otras ocasiones, sus restos simplemente se dejaron descomponer a la intemperie, sin posibilidad de recuperación en la zona militarizada.
La práctica de manipular incorrectamente los cadáveres tirándolos a fosas comunes sin identificar puede violar el derecho internacional, según expertos legales.
La investigación de CNN, que también encontró que los solicitantes de ayuda fueron asesinados por fuego israelí indiscriminado cerca del cruce, se basó en cientos de videos y fotografías de los alrededores de Zikim, junto con entrevistas a testigos oculares y conductores de camiones de ayuda locales.
Las imágenes satelitales también muestran actividad de excavadoras durante todo el verano en las zonas donde murieron los solicitantes de ayuda. Dos videos, geolocalizados por CNN en la zona de Zikim, muestran las secuelas de un incidente ocurrido en junio, mostrando cuerpos parcialmente enterrados alrededor de un camión de ayuda volcado.
CNN habló con dos exmilitares israelíes que describieron casos en otras partes de Gaza durante la guerra, donde cuerpos de palestinos fueron enterrados con excavadoras en fosas poco profundas. Solicitaron el anonimato por no estar autorizados a hablar sobre el asunto.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) negaron haber utilizado excavadoras para retirar cadáveres, pero no aclararon si se utilizaron para enterrarlos. Las FDI declararon a CNN que la presencia de excavadoras en los alrededores de Zikim era una práctica rutinaria, utilizada con fines operativos, como la lucha contra amenazas explosivas o para necesidades de ingeniería rutinarias.
Según el derecho internacional, las partes en conflicto deben cooperar para enterrar a los muertos de una manera que permita identificarlos, dijo Janina Dill, codirectora del Instituto Oxford de Ética, Derecho y Conflictos Armados.
“El objetivo es evitar que los muertos se conviertan en desaparecidos y permitir la conmemoración, principalmente por parte de sus familias”, dijo Dill. “Además, si los cuerpos son mutilados deliberadamente o maltratados de forma que atenten contra su dignidad, esto puede constituir 'ultrajes a la dignidad personal', lo cual constituye un crimen de guerra según las Convenciones de Ginebra”.
Sin embargo, sigue sin determinarse si las FDI rastrean los lugares donde supuestamente han enterrado cadáveres. Uno de los denunciantes de las FDI declaró a CNN que, cuando su unidad enterró a nueve personas a principios de 2024, la ubicación de la tumba no se marcó. Las FDI no respondieron a la pregunta de CNN sobre este incidente.
Casi seis meses después de la desaparición de Wadi, su familia sigue sin respuestas. Sin embargo, en lugar de encontrar consuelo en su último mensaje telefónico, la madre de Wadi, Nawal Musleh, está atormentada por lo que quizá nunca descubra.
"Cuando lo recuerdo, no puedo parar de llorar", dijo a CNN. "Aceptamos lo que Dios nos ha dado, pero solo queremos saber qué le pasó a nuestro hijo".
'Es como el Triángulo de las Bermudas'
Un par de videos gráficos publicados en las redes sociales el 11 de septiembre (revisados y geolocalizados por CNN) muestran un flujo constante de palestinos huyendo del área de Zikim cargando sacos de harina bajo una lluvia de disparos.
En las imágenes, al menos una persona que transportaba harina parece recibir un disparo por la espalda; los disparos parecen provenir de la dirección de una posición de las FDI que CNN ha identificado en imágenes satelitales.
Robert Maher, de la Universidad Estatal de Montana, un experto forense de audio, analizó los videos para CNN y descubrió que los disparos se originaron a unos 340 metros (1.115 pies) del lugar de filmación, lo que corresponde a la distancia desde la posición de las FDI.
En el otro video, también se ve a un grupo atendiendo los cuerpos de una persona aparentemente muerta y otra gravemente herida, antes de llevárselos. Mientras tanto, los disparos continúan.
En una declaración a CNN, las FDI dijeron que “no disparan intencionalmente contra civiles inocentes” y que en los casos en que surge una amenaza, “se dispara con fines de advertencia o para neutralizar la amenaza”.
Otras imágenes y fotografías revisadas por CNN muestran múltiples cadáveres que no pudieron ser recuperados de Zikim por otros solicitantes de ayuda o la defensa civil debido a las condiciones peligrosas.
El 15 de junio, dos testigos presenciales declararon a CNN que un camión de ayuda humanitaria que viajaba desde el cruce fue invadido por una multitud de palestinos hambrientos. Los camiones de ayuda humanitaria son operados por contratistas locales privados en Gaza para recoger suministros del cruce y transportarlos a la Franja.
Poco después de que el camión de ayuda fuera rodeado, el ejército israelí abrió fuego contra el vehículo y muchas personas parecieron haber recibido disparos y desplomarse debajo del camión, dijeron los testigos presenciales.
Varios días después se permitió el acceso a la zona a una ambulancia operada por trabajadores de defensa civil.
“Quedamos impactados por la escena”, declaró a CNN uno de los trabajadores de defensa civil, quien pidió no ser identificado por temor a su seguridad. “Los cuerpos que recuperamos estaban descompuestos; claramente llevaban allí un tiempo; había señales de que los perros se los habían comido”.
Obtenido por CNN
Videos obtenidos y geolocalizados por CNN en esa ubicación en Zikim muestran un camión de ayuda volcado y aplastado entre escombros. Varios cuerpos en descomposición están dispersos alrededor del vehículo, parcialmente enterrados en montículos de arena. Cerca se ve un perro callejero.
El equipo de defensa civil solo pudo recuperar 15 cadáveres y, con la ambulancia llena, aproximadamente 20 nunca fueron recuperados, según el trabajador. Las Fuerzas de Defensa de Israel no respondieron a las preguntas sobre este incidente.
Media docena de conductores de camiones de ayuda local que trabajaron en la ruta de Zikim hablaron con CNN bajo condición de anonimato debido a temores por su seguridad.
Describieron escenas de cuerpos esparcidos y en descomposición como algo común, con excavadoras israelíes a veces limpiando los cadáveres en la arena.
“Veo gente muerta cada vez que conduzco por Zikim… Vi cómo las excavadoras israelíes enterraban los cadáveres”, dijo un conductor. “Si hubieras pasado por esa zona en julio, no te lo perderías; mantuve las ventanas cerradas”.
“Las excavadoras del ejército israelí los entierran o los cubren con tierra”, dijo otro conductor.
Imágenes satelitales y fotografías refuerzan estos testimonios, capturando la presencia constante de excavadoras israelíes desde finales de julio hasta principios de agosto. Se observan indicios de actividad de excavadoras en los alrededores del cruce de Zikim desde mediados de junio, justo después de la apertura de la ruta de ayuda, hasta el 12 de septiembre, fecha de su cierre.
Parte de la actividad de las excavadoras parece estar relacionada con la limpieza de la ruta de ayuda, que frecuentemente estaba llena de cajas y escombros.
En otras ocasiones, las imágenes satelitales muestran actividad de excavadoras sin un propósito claro, como cuando una excavadora empujó un área de tierra de 30 metros cuadrados (322 pies cuadrados) en una pila corta a mediados de junio, a unos 400 metros (1.300 pies) de distancia de donde se encontró el camión volcado atendido por trabajadores de defensa civil días antes.
Las excavadoras también se utilizaron repetidamente para demoler las ruinas de edificios detrás de los cuales los solicitantes de ayuda buscaban refugio de los disparos israelíes, como se ve en numerosos vídeos.
Dos testigos presenciales dijeron a CNN que el 7 de septiembre, mientras la gente buscaba cerca de Zikim alguna señal de sus familiares desaparecidos, se encontraron con lo que dijeron que parecían ser cadáveres arrasados.
“Encontré los cuerpos allí tirados junto con las cajas de cartón (con ayuda)… las apilaron una sobre otra”, dijo a CNN Adel Mansour, uno de los testigos que fue a buscar a su hijo de 17 años.
Un conductor de camión de ayuda que trabajaba en las rutas de Zikim le dijo a CNN: “Es como el Triángulo de las Bermudas; nadie sabe qué está pasando en esa zona, y parece que nadie lo sabrá nunca”.
Los denunciantes de las FDI hablan
Estos informes sobre la destrucción de los cuerpos de palestinos por parte del ejército israelí no se limitan al cruce de Zikim. Denunciantes de las Fuerzas de Defensa de Israel que hablaron con CNN y la ONG de veteranos antiocupación Breaking the Silence (BTS) señalaron un patrón más amplio de maltrato militar a los muertos en Gaza durante la guerra.
Un denunciante de las FDI, que anteriormente sirvió en un puesto avanzado en el corredor de Netzarim, habló con CNN bajo condición de anonimato por temor a represalias.
El soldado dijo que nueve cuerpos de palestinos desarmados fueron dejados descomponerse durante casi dos días alrededor de su base a principios de 2024. El olor de los cadáveres en descomposición se volvió abrumador a medida que los perros hurgaban entre los restos, dijo.
“Nuestro comandante pidió a los D9 —las excavadoras— que cubrieran los cuerpos con arena”, recordó. “Solo ver esta cantidad de cuerpos a tu alrededor, cuando ves que están desarmados, cuando ves a los perros comiéndoselos para jugar con los huesos, las piernas y el cráneo… es terrible”.
Según el informante, no se tomaron fotos de los cuerpos para su posterior identificación ni para señalar su ubicación. «Las familias quizá desconozcan qué pasó con sus seres queridos», dijo.
BTS, que ofrece un foro para que las tropas israelíes se pronuncien y verifica sus relatos, también dijo que había recibido numerosos testimonios de soldados sobre esta práctica.
Otro exsoldado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), un capitán que sirvió en un centro de mando que supervisaba a las tropas israelíes en Gaza a finales de 2023, afirmó que nunca recibió instrucciones del ejército sobre el tratamiento de los cadáveres de palestinos asesinados en Gaza. Cuando el cadáver de un palestino asesinado por las fuerzas israelíes bloqueó una carretera en Gaza, afirma que los oficiales del centro de mando finalmente decidieron usar una excavadora para empujar el cuerpo a una fosa poco profunda junto a la carretera.
"Nunca nos dieron ningún protocolo ni ninguna orden sobre cómo manejar todos los cuerpos, ya sean combatientes o no combatientes, que encontramos en la guerra", dijo el denunciante a CNN bajo condición de anonimato.
Las FDI no respondieron a las preguntas de CNN sobre los testimonios de los ex soldados.
En los últimos dos años, el ejército israelí ha enterrado repetidamente cadáveres palestinos en fosas comunes, poco profundas y sin identificar en distintos lugares de Gaza. Esto incluye cientos de cadáveres descubiertos el año pasado en el Hospital Nasser de Khan Younis, según las autoridades locales, y el asesinato de 15 trabajadores humanitarios en el sur del territorio en marzo, que se detalló en un informe de CNN.
Las Fuerzas de Defensa de Israel han negado sistemáticamente enterrar a palestinos en fosas comunes.
Las Fuerzas de Defensa de Israel también han utilizado excavadoras en varios momentos de la guerra para destruir sistemáticamente cementerios palestinos. El año pasado, una investigación de la CNN reveló que el ejército israelí profanó al menos 16 cementerios en su ofensiva terrestre en Gaza, dejando lápidas destruidas, tierra removida y, en algunos casos, cuerpos desenterrados.
Las FDI no pudieron explicar la destrucción de los cementerios identificados, pero dijeron que los militares a veces "no tienen otra opción" que atacar lugares que, según afirman, Hamás utiliza con fines militares y explicaron que se retiraron cuerpos de algunas fosas comunes en un intento de rescatar rehenes.
Con muchos palestinos que intentaron conseguir comida este verano aún desaparecidos, la búsqueda desesperada de respuestas continúa para sus familias. Algunos mantienen la esperanza de que sus seres queridos aún estén vivos en algún lugar, como detenidos por Israel o desplazados en otras partes de Gaza.
“Ammar (Wadi) era alguien cuya ausencia deja un enorme vacío; perderlo es como perder una parte de uno mismo”, dijo su hermano Hossam. “Si es martirizado, que Dios se apiade de él, pero si está vivo, al menos podemos aferrarnos a la esperanza”.
Traducido del inglés por Tortuga con ayuda de un traductor automático.
La clase obrera italiana contra la economía de guerra
Josefina L. Martínez
Fuentes: CTXT
Trabajadores y estudiantes italianos sorprendieron al mundo este otoño con dos huelgas generales de alto contenido político en solidaridad con Palestina y movilizaciones multitudinarias en más de 100 ciudades. Ahora vuelven a tomar la delantera contra el militarismo de los gobiernos europeos. El sindicato de base USB, junto a numerosas organizaciones, convocan una huelga general para el 28 de noviembre en la que se proponen volver a “bloquearlo todo”. El 14 de noviembre, habrá huelga estudiantil. Una de las grandes centrales sindicales, la CGIL, ha lanzado su propia convocatoria de huelga general para diciembre. La clase trabajadora y la juventud italiana apuntan a la “economía de guerra” y los presupuestos militaristas de Meloni. ¡Avanti compagni!
“La clase obrera es una y sin fronteras”
José Nivoi es portavoz del Colectivo Autónomo de Trabajadores Portuarios de Génova (CALP), integrante del sindicato USB y uno de los activistas que se embarcaron rumbo a Gaza en la Global Sumud Flotilla a finales de agosto. Desde Génova lanzaron el grito de guerra que sacudió al mundo entero: “Si tocan a la flotilla, bloqueamos todo”. El 22 de septiembre, Nivoi recibió en alta mar las alentadoras noticias que llegaban desde Italia: el sindicalismo de base y los estudiantes habían ocupado puertos, estaciones de trenes y carreteras para protestar contra el genocidio en Gaza. El 3 de octubre, mientras Nivoi se encontraba detenido ilegalmente en una cárcel de Israel, junto a cientos de activistas de la Global Sumud Flotilla, en Italia tenía lugar una importante huelga general por Palestina, convocada por la CGIL y otros sindicatos. Desde que fue deportado a Italia, ha participado en asambleas y movilizaciones para reafirmar la idea de que es necesario enlazar la lucha por Palestina con la lucha contra la guerra.
La lucha de los portuarios contra el transporte de armamento arrancó hace ya varios años. “La intención era vincular temas como la guerra, las decisiones geopolíticas, la deslocalización, con las repercusiones que todo eso tiene en el mundo del trabajo. Durante muchos años los sindicatos confederales como CGIL, CISL, UIL han introducido en la clase trabajadora el pensamiento de que los intereses de los trabajadores solo se restringen a lo que ocurre en la fábrica, en el puerto, desligándolo de las cuestiones externas”, explica el delegado sindical.
A diferencia de ese tipo de sindicalismo integrado y corporativo, los portuarios de Génova se propusieron intervenir en los grandes asuntos internacionales. “Es muy importante que los trabajadores sepan que lo que experimentan en el mundo del trabajo es una parte integral de las opciones políticas, del Estado en el que viven y trabajan, pero también de cuáles son las opciones a nivel internacional. Basta pensar en el hecho de que todos los Estados están trasladando las inversiones de la economía pública al sector militar: eso crea un empobrecimiento indirecto de la clase trabajadora. Este es el primer elemento de por qué hemos logrado movilizar a una gran parte de los trabajadores portuarios de Italia en apoyo de Palestina. Aquí también hay un problema ético: si contribuyo con mis horas de trabajo a mover armamentos a Israel, también soy parte de esa cadena logística que conduce a la muerte.”
Si las cadenas logísticas del capital conducen a la muerte, los portuarios italianos han abierto grietas en esos eslabones, por medio de la asociación obrera y la huelga. Ahora van a por más: tienen el ambicioso objetivo de organizar una huelga internacional en los puertos del Mediterráneo contra el transporte de armas. ¿Por qué no? “En Génova celebramos una segunda asamblea de coordinación internacional de puertos, en la que también estuvieron presentes representantes de los puertos de España, Grecia, Marruecos, Francia y otros, con la intención de llevar a cabo una movilización internacional en apoyo de Palestina”. Nivoi considera que “hay que razonar como razonan los patrones, es decir, formar un cártel en el verdadero sentido de la palabra con la clase obrera a nivel internacional”. Esa es la única forma de “hacer crujir” sus políticas internacionales, afirma.
“El 22 de septiembre se rompieron completamente los diques”
Roberto Marchese tiene 29 años, trabaja en el sector ferroviario desde el 2016 (se ocupa del mantenimiento de infraestructuras) y estudia filosofía en la universidad de Florencia. Como trabajador-estudiante, forma parte de una nueva generación que ha radicalizado su acción política en la lucha por Palestina. El 22 de septiembre, mientras José Nivoi continuaba su viaje por el Mediterráneo rumbo a Gaza, Roberto se encontraba en Calenzano, a las afueras de la ciudad de Florencia. Allí, junto con diez mil personas, trabajadores y estudiantes, bloquearon durante varias horas el peaje de la autopista de ingreso a la ciudad. Después salieron en manifestación, recorriendo la zona industrial de la Toscana, y se plantaron ante las puertas de la fábrica de armas Leonardo, el principal fabricante de armas de la Unión Europea. Esa escena se replicó, al mismo tiempo, en varias ciudades italianas.
El 22 de septiembre “percibimos que nos dirigíamos hacia una jornada histórica, política y socialmente”, afirma. Ese día se expresó desde abajo un descontento muy grande con los sindicatos tradicionales, que se habían negado a llamar al paro junto a USB. Roberto cuenta que en la calle se logró la unidad, más allá de las siglas. “Las movilizaciones de las últimas semanas han sido muy importantes y hacía años que no se veían en Italia manifestaciones de este tipo, que han unido a trabajadores, trabajadoras, estudiantes y toda la ciudadanía para reclamar el fin del genocidio en Palestina, la ruptura de los acuerdos diplomáticos, académicos, militares y comerciales con Israel y para oponerse a la economía de guerra que nuestro Gobierno, en consonancia con los gobiernos europeos, quiere imponernos”.
La acción del sindicalismo de base, junto al movimiento estudiantil y miles de trabajadores que se manifestaron de forma espontánea tuvo tal impacto que la CGIL se vio obligada a convocar otra huelga general, el 3 de octubre. Esta constituyó una nueva jornada histórica: “Lo más importante es que las huelgas generales fueron huelgas políticas. En Italia no hemos visto huelgas políticas tan concurridas en las últimas décadas”, señala.
Dirigentes sindicales, trabajadores de base, estudiantes o militantes de la izquierda italiana. Todos aquellos a los que les preguntamos acerca del significado del 22 de septiembre y la huelga del 3 de octubre, coinciden en algo: hubo un punto de inflexión, una ruptura. Una trabajadora de USB lo expresaba de este modo en una asamblea: “Ese día se puso punto final a un largo período de impotencia”. José Nivoi, como portuario, utiliza metáforas acuáticas para dar cuenta del cambio: “El 22 se rompieron completamente los diques, también con respecto a cómo era la percepción de las huelgas generales. Estábamos acostumbrados a huelgas generales que eran un paseo, el día de la manifestación, y luego todos a casa. En cambio, el 22 fue un día de verdadera movilización general, no solo por Palestina, no solo por la flotilla –que encendió la imaginación–, sino por toda la gente que estaba en la calle. Gente que no llega a fin de mes, que tiene contratos de miseria, que, aunque va a trabajar se la considera pobre. En Italia ha habido movilizaciones en más de 100 plazas, algo que no se veía desde los años 70, con más de 2 millones de personas en las calles, incluso en pueblos de provincia que ni siquiera sabía que existían, manifestaciones oceánicas, fue algo increíble.”
La clase obrera contra la economía de guerra
El Gobierno italiano tiene previsto destinar el 5 % del PIB a armamento para 2035, frente al 1,5 % gastado en 2024. Es decir, triplicar lo invertido en defensa en menos de diez años. “Estamos inmersos en una economía de guerra, que prevé gastar en rearme y recortar necesariamente en otros sectores como la sanidad y la educación, que ya llevan años sufriendo recortes en Italia y que ahora se verán aún más dañados”, explica Roberto Marchese. Desde hace un tiempo se está organizando con otros ferroviarios para rechazar el doble uso (civil y militar) del transporte. “En el caso de los ferrocarriles, se planea invertir en la denominada movilidad militar europea, que prevé utilizar los ferrocarriles civiles con el denominado doble uso, civil y militar, y que implicará que, como trabajadores, nos veremos obligados a transportar armamento y material de destrucción”.
Los trabajadores de Tech Workers Coalition también protestan contra el “doble uso” civil y militar de su trabajo. Giuseppe Lingeti, 32 años, es doctor en física y trabaja como desarrollador de software. Para los trabajadores y trabajadoras de la informática, la electrónica y la ingeniería, la presencia de proyectos militares en su área de trabajo no es ninguna novedad. “En el ámbito de la aplicación industrial, muchas tecnologías se han desarrollado a partir de proyectos militares, y siempre ha sido estructural en el capitalismo de los países imperialistas tener una parte asignada al ejército. Lo que ha cambiado en los últimos veinte años es la proporción militar de la producción tecnológica”, afirma Lingeti. Por un lado, “se ha producido un aumento del uso militar de tecnologías de doble uso, es decir, instrumentos producidos en el ámbito civil que también encuentran aplicación en el ámbito militar, como por ejemplo las telecomunicaciones, el análisis y el cifrado de datos, la ciberseguridad, el reconocimiento y el análisis de imágenes o el diseño y la producción de aviones y satélites. Por otro lado, también se ha producido un importante crecimiento de los proyectos explícitamente militares, en el contexto de la conversión de cadenas industriales enteras, como la metalurgia, la automoción, la fabricación y los electrodomésticos, de la producción civil a la producción bélica, aprovechando también la crisis productiva que atraviesan países como Italia y Alemania”.
Lingeti destaca que el movimiento por Palestina está acelerando un proceso de “tomar la palabra” entre los trabajadores del sector. En perspectiva, se plantea la cuestión de cómo organizar formas de rechazo colectivo a los proyectos bélicos, mediante bloqueos y huelgas, para lo cual “es necesario un mayor arraigo del sindicalismo combativo en el sector”.
¿Cómo seguir?
El Liceo Righi, en Roma, ha estado ocupado por cientos de estudiantes durante varias semanas, al igual que otras escuelas
Después de un mes de efervescencia, marcado por las grandes huelgas y el despertar político de miles de trabajadores y estudiantes, la gran pregunta que surge es: ¿cómo continuar el movimiento? La energía está ahí, ¿cómo lograr que no se disipe? En las últimas semanas, se multiplicaron iniciativas en todo el territorio italiano. Asambleas, concentraciones, ocupaciones de escuelas y protestas en las universidades. El Liceo Righi, en Roma, ha estado ocupado por cientos de estudiantes durante varias semanas, al igual que otras escuelas. Incluso han tenido que enfrentar las provocaciones de grupos de ultraderecha enviados para “romper” las tomas. No lo han logrado. Los estudiantes están convocando una huelga general estudiantil para el próximo 14 de noviembre.
Desde el sindicato USB han convocado una nueva huelga general para el 28 de noviembre, que apunta contra los presupuestos militaristas del Gobierno Meloni. “Habrá otra huelga general porque la ley de presupuestos italiana está vinculada al mundo militar, al rearme, básicamente debido a los dictados de la Unión Europea. Génova será un poco el corazón, intentaremos entrar en el puerto con la manifestación y bloquearlo completamente durante 24 horas”, asegura José Nivoi del CALP. Giuseppe Lingeti apoya la huelga del 28 y considera que es fundamental “organizar asambleas en tantos lugares de trabajo como sea posible para relanzar la dinámica de la movilización.” Y apunta que hace falta “construir coordinaciones intersindicales, para evitar la fragmentación de las siglas, construyendo la unidad en la lucha, pero también para desafiar a la CGIL y obligarla de nuevo a proclamar la huelga general el próximo 28 de noviembre, en la fecha convocada por la USB”.
Por su parte, la central sindical CGIL ha decidido desmarcarse de la convocatoria del sindicalismo de base, llamando a una huelga general en otra fecha. Sectores de la oposición sindical dentro de la CGIL habían propuesto confluir con USB. La vuelta a una lógica de división entre las centrales sindicales no ayuda al movimiento.
En este contexto de reverdecer de la lucha de clases, muchos también se preguntan cómo transformar esa importante unidad y fuerza conseguida en las calles, en una nueva herramienta política de la clase trabajadora y quienes están luchando contra los planes de guerra y austeridad. Una organización política que sea completamente independiente del centroizquierda italiano, que ha gobernado durante años en diferentes coaliciones, y que, al igual que la extrema derecha, apoya el curso de la “economía de guerra”. Es decir, se ha abierto un debate acerca de cómo reconstruir un proyecto socialista, que se nutra de las luchas actuales en Italia.
Principio di speranza
En un artículo que publicamos en CTXT hace un año, sobre la película del director italiano Nani Moretti, decíamos que hacía falta abrir la imaginación política. Y que, si bien nada nos aseguraba el triunfo, la derrota estaba garantizada si no lográbamos sacarnos de encima a los predicadores del conformismo. Del otro lado, tenemos una impresionante historia de luchas colectivas y revolucionarias. Es necesario retomarlas para preparar otro futuro, escribimos. Hoy ese deseo no parece tan abstracto como entonces. La clase obrera y la juventud estudiantil han salido a escena en Italia contra el genocidio en Palestina y la economía de guerra, como parte de una nueva ola de protestas a nivel mundial. ¿Será un adelanto de lo que puede ocurrir de forma más generalizada, contra la economía de guerra de los gobiernos imperialistas? Aún es temprano para responder, pero speranza hoy se dice en italiano.
Josefina L. Martínez. Periodista. Autora de ‘No somos esclavas' (2021)
Fuente: https://ctxt.es/es/20251101/Politic...
Tomado de: https://rebelion.org/la-clase-obrer...
¿Vuelve la mili? (y 2)
Ver también:
¿Vuelve la mili? (1)
Rafael Ajangiz, para Tortuga.
En el capítulo anterior ya concluíamos que estamos ante la vuelta del servicio militar obligatorio en Europa. En este segundo, vamos a repasar las decisiones que están tomando los distintos países europeos que hoy por hoy no tienen mili obligatoria, prestando una especial atención a este nuestro país ibérico.
Países sin servicio militar obligatorio
Empezamos por un clásico europeo del servicio militar voluntario. El Reino Unido abolió la mili obligatoria en 1960. Lo hizo, aunque en aquel momento tenía déficit de reclutamiento, en función de su historial de solo acudir a la leva en tiempos de guerra. Y lo hizo al revés de Estados Unidos, que intentó prolongar la mili obligatoria para alimentar sus guerras en otros continentes, algo que le salió mal, porque se encontró con una fortísima resistencia interna cuando Vietnam hasta el punto de evitar desde entonces cualquier intención de volver al reclutamiento obligatorio. No hay vuelta atrás. Es tal la tradición histórica en el Reino Unido que cuando, en las elecciones de 2023, sobre la base de un evidente déficit del reclutamiento voluntario, el gobierno conservador de Sunak propuso la vuelta a la mili obligatoria, hubo tal reacción contraria de las generaciones jóvenes que el Partido Laborista reaccionó firmemente en contra y, poco después, los analistas militares confirmaron que recuperar la obligatoriedad no era la manera de resolver el déficit de reclutamiento voluntario.
Seguimos por los primeros países que, en 1992-93, decidieron abolir la mili obligatoria: Bélgica y Holanda. Bélgica, que lo hizo en 1992, es uno de los modelos adaptativos más mencionados hoy en día. Este país ofrece a quienes cumplen 17-18 años un servicio militar de doce meses con una paga mensual de 2.000 euros, en la esperanza de que se queden en las fuerzas armadas; si no lo hacen, quedarán como reservistas durante otros diez años. Con este programa, también abierto a mujeres, Bélgica espera incorporar a 1.000 voluntarios en el primer año y hasta 7.000 nuevos voluntarios en cada año posterior hasta llegar a disponer de una fuerza de hasta 40.000 reservistas no profesionales en 2030. Un programa que, en palabras del Gobierno, pretende disponer de suficientes efectivos sin tener que recurrir a la recuperación del servicio obligatorio, algo a lo que se oponen la mayoría de fuerzas políticas e incluso los propios militares, que insisten en que no tienen ni presupuesto, ni infraestructura ni equipamiento para formar a reemplazos de conscriptos.
Holanda pretende más que doblar sus efectivos militares, de los actuales 70.000 hasta unos 200.000, para 2030. Un primer paso es mandar a quienes cumplan 17 años, hombres y mujeres, un cuestionario voluntario donde deben dar cuenta de su formación, capacidades y motivaciones, así como cercanía o afinidad con la política de defensa. El objetivo es ofrecerles un “año de servicio” para que prueben la carrera militar. Simultáneamente, el Gobierno está promoviendo un servicio comunitario voluntario de 80 horas, en el que ya participan unos 25.000 jóvenes cada año, con ánimo de incorporar unos 110.000, la mitad de la cohorte anual. Podría entenderse como el camino para establecer un servicio nacional obligatorio equivalente al de Suecia.
Francia evitará imponer un servicio militar obligatorio mientras siga funcionando la incorporación de jóvenes al servicio nacional en sus dos variantes civil y militar, es lo que dijo el presidente Macron en 2018. El objetivo del Gobierno es asegurar suficientes efectivos militares y para ello necesita incorporar al servicio militar voluntario entre 60.000 y 70.000 jóvenes cada año. Un primer paso para ello fue la creación en 2019 del “Service National Universel” (SNU). El SNU, coordinado con las fuerzas armadas, está dirigido a jóvenes entre 15 y 17 años y dura un mes. En 2023 participaron 40.135 voluntarios, la mayoría de ellos en servicios comunitarios.
El SNU sería una primera toma de contacto para promover el servicio militar voluntario. En realidad, según documentos oficiales, el Gobierno está trabajando con cuatro escenarios: 1) un servicio militar voluntario que incorpore a esos 60.000-70.000 al año, algo que mejoraría la incorporación al ejército profesional, así como el reclutamiento de la Guardia Nacional; 2) un servicio civil obligatorio de cinco meses, seguido de tres meses de formación militar voluntaria; si 600.000 jóvenes (el 75% de la cohorte anual) hicieran ese servicio civil, bastaría con que un 10% de ellos realizase también el servicio militar voluntario para cumplir con las cifras; 3) un servicio obligatorio que empezase con un tronco común de 12 días y luego se dividiese en cinco meses de servicio civil o bien tres meses de servicio militar; 4) la recuperación del servicio militar obligatorio con un servicio civil de mayor duración. Como podemos ver, es muy posible que Francia recupere el servicio obligatorio en sus dos vertientes civil y militar.
En julio de 2025, hemos asistido en Alemania a un intenso debate sobre la recuperación del servicio militar obligatorio, incluso incluyendo a mujeres. Esta propuesta fue impulsada por el ministro de Defensa Boris Pistorius sobre la base de que Alemania debe incrementar los efectivos militares. Haciendo referencia al modelo sueco, propuso concretamente que, al cumplir 18 años, todos los jóvenes con pasaporte alemán recibieran una invitación formal para incorporarse a un entrenamiento militar básico de 6 meses que luego podría ampliarse hasta 17 meses de servicio. La idea no fue bien recibida por los neoliberales del Freie Demokratische Partei y también llegaron críticas desde su propio partido, el Sozialdemokratische Partei. En cambio, la Christlich Demokratische Union, cuya ex-líder Angela Merkel fue precisamente quien decidió el fin de la mili en 2011, se posicionó a favor de recuperar el servicio obligatorio.
El debate ha durado meses y, finalmente, este mismo noviembre, el Gobierno de coalición ha aprobado la propuesta de Pistorius de enviar, a partir de 2027, un cuestionario digital obligatorio para registrar datos de capacidad física y mental, así como motivación e interés, para identificar quienes podrían incorporarse al servicio militar. Un servicio militar en principio voluntario pero que contempla la posibilidad de un alistamiento parcialmente obligatorio e incluso un sorteo para elegir quintos en caso de que no se logren los objetivos de reclutamiento. Nos encontramos con un medio camino entre los modelos belga y sueco y, aparentemente también, con una futura vuelta al servicio obligatorio.
En mayo de 2024, la Lega propuso una ley para recuperar en Italia un servicio civil o militar obligatorio de seis meses de duración para los jóvenes entre 18 y 26 años, con implantación o gestión regional en vez de nacional. La propuesta fue registrada en el Congreso pero aún no se ha aprobado. Al actual ministro de Defensa, Guido Crosetto (Fratelli d'Italia), no le convence la propuesta a pesar de que, como hemos visto más arriba, los votantes de su partido estarían a favor en casi un 70%. El problema es que el 73% de los jóvenes a quienes se impondría la obligación está rotundamente en contra.
Llegamos a España. Partimos de un déficit histórico en el reclutamiento militar voluntario así como de efectivos militares (ver reciente artículo en Tortuga) a pesar de la “buena imagen” de las fuerzas armadas españolas en las encuestas del CIS y a pesar de la aprobación de medidas “compensatorias” para hacer más ventajosa la profesión militar (al respecto, es interesante consultar los estudios e informes del Observatorio de la Vida Militar). Así las cosas, no hemos oído, como pasa en los países del entorno, ninguna voz proponiendo la recuperación de la mili obligatoria, ni tan siquiera VOX ha dicho esta boca es mía, y eso teniendo en cuenta que, como hemos visto más arriba, casi el 70% de sus votantes apoyaría esa vuelta a la mili. Como dijo la ministra Margarita Robles en marzo de 2024 en la Comisión de Defensa del Senado: “en España no va a haber servicio militar obligatorio, ni creo que se le haya pasado por la cabeza a nadie”.
Aunque a veces nos cueste decirlo, el mayor logro del movimiento antimilitarista en este país fue la abolición del servicio militar obligatorio. Cuando en 1996 el candidato Aznar prometió el fin de la mili, el SMO era ya un cadáver viviente debido a una masiva objeción de conciencia espoleada a su vez por una exitosa desobediencia civil insumisa sin parangón mundial (solo podríamos encontrar equivalente en la resistencia norteamericana a la guerra de Vietnam y eso que era una guerra a morir en país lejano). De aquellas lluvias, estos lodos. Margarita Robles se las ve y se las desea para legitimar socialmente a las fuerzas armadas. Tal como lo atestiguan estudios propios, ni tan siquiera el envío de fuerzas españolas a misiones internacionales, esa gran apuesta que comenzó con el despliegue en Bosnia-Herzegovina en 1995, ha servido para mejorar su imagen. Hasta los desfiles militares suenan mal. De ahí que hoy su mejor baza sea la UME. Mientras, quien sin duda se ha beneficiado de la mayor inversión en Defensa de los últimos decenios ha sido una industria de defensa que ha cooptado los espacios de decisión gubernamental.
Con todo, como hemos visto más arriba, hay algún dato que nos avisa de que esa renta está perdiendo fuerza con el cambio generacional. El 27% de los jóvenes españoles entre 18 y 29 años estaría hoy a favor de recuperar el servicio militar obligatorio, algo impensable en nuestros buenos tiempos de movilización insumisa. De esto no se habló en el reciente encuentro de Basoa pero, sin duda, habría que darle una vuelta.
En abril de 2024, algunos líderes militares reclamaron la vuelta del servicio militar obligatorio en Portugal. A favor estaba la ultraderechista Chega y en contra el Partido Comunista. Tanto el Partido Social Demócrata como el Partido Socialista guardaron silencio. Las encuestas arrojaron entonces un 47% a favor frente a un 37% en contra, pero sigue sin hablarse de ello.
La República Checa es unos de esos países donde el apoyo a un servicio militar obligatorio ha crecido desde la invasión de Ucrania. De todas maneras, el apoyo a esta idea está todavía por debajo del 50% y ningún partido la ha propuesto en serio. En septiembre de 2024, el ministro de Defensa de Bulgaria, Atanas Zapryanov, anunció que su país no recuperaría el servicio militar obligatorio pero que estaban valorando diversas maneras de entrenamiento militar de la población.
Países con servicio militar obligatorio
Podemos identificar tres modelos principales entre los países que han seguido manteniendo o bien han recuperado recientemente la mili obligatoria: 1) servicio obligatorio en el que se llama a filas a una mayoría de los quintos, el caso de Austria, Suiza, Estonia, Finlandia o Grecia; 2) obligación por sorteo, donde se llama a quienes dicte el bombo, el caso de Dinamarca, Letonia o Lituania; 3) servicio obligatorio selectivo, donde se elige a los quintos en función su nivel formativo y su motivación o interés por lo militar, el caso de Suecia y Noruega. En la práctica, como hemos visto más arriba, el porcentaje de quienes finalmente cumplen con la mili cambia mucho de país a país y va desde el 8% de Suecia hasta el 90% de Austria; entre medio quedan Dinamarca y Noruega (13%), Suiza (43%), Lituania (43%), Estonia (50%), Finlandia (70%) y Grecia (83%). Letonia empezará en 2026.
Entre estos, los cuatro países nórdicos son los más mencionados hoy en día como posibles modelos a emular. Tres de ellos incorporan también a mujeres: Noruega desde 2015, Suecia desde 2018 y Dinamarca desde 2025. Incorporar a mujeres se está convirtiendo en tendencia, muy evidente ya en los casos de Bélgica y Holanda, pero con Francia, Alemania y Grecia dispuestas a ello. Todo por la igualdad (y asegurar un reclutamiento suficiente). Además, los cuatro países nórdicos están incorporando como criterio de reclutamiento selectivo el hecho de tener conocimientos informáticos avanzados.
Entrando más en detalle, Finlandia es el ejemplo emblemático de país con servicio militar obligatorio. El reclutamiento implica a 27.000 hombres cada año, aproximadamente el 70% de la cohorte de edad, a los que hay que sumar otras 1.500 mujeres como voluntarias. En Dinamarca, la mayoría de las 4.700 incorporaciones anuales son “voluntarias” y el resto hasta completar aforo resultan de un sorteo que incluye por igual a hombres y mujeres desde este año 2025. El Gobierno quiere llegar a reclutar un mínimo de 7.000 para el año 2033, así que es bastante probable que año tras año vayan aumentando lxs elegidxs por sorteo.
Noruega y Suecia tienen un sistema semi-obligatorio centrado en encontrar perfiles concretos. El objetivo no es entrenar a grupos enteros de edad sino reclutar solamente a quienes cumplan con las necesidades operativas de las fuerzas armadas. A los 17 años, todo joven, hombre o mujer, tiene que rellenar un cuestionario sobre su salud física y mental, antecedentes criminales, e interés o motivación para incorporarse a las fuerzas armadas. Sobre estos datos iniciales y algunas entrevistas después, las fuerzas armadas “invitan” a quienes consideran candidatxs más idónexs. En Noruega, de los 60.000 jóvenes del reemplazo anual, alrededor de un 13% termina haciendo la mili, dos tercios son hombres y un tercio son mujeres. En Suecia, que suspendió el servicio obligatorio en 2010 pero lo recuperó en 2017, aproximadamente un 8% del reemplazo termina haciendo la mili, de los que una cuarta parte son mujeres. Además, desde 2023, se incluye también un servicio civil en sectores sensibles como servicios de emergencia y de mantenimiento o soporte en el suministro de energía eléctrica. Empieza a haber análisis técnicos sobre la solvencia del modelo.
Tradiciones diferentes, tendencias convergentes
Estamos en un contexto de incremento del gasto militar y de los efectivos militares para hacer frente a las “nuevas amenazas” a nuestra soberanía, ahora pensando más en la defensa del territorio y sus fronteras que hace algunos años; habría que añadir también la defensa de intereses de todo tipo, económicos sobre todo. Se empiezan a oír voces recordando el contrato social, los derechos y valores ciudadanos, las libertades que nos hemos dado, también la patria. Nos encontramos, sin duda, en un escenario de preparación de la guerra, de una gran guerra, hay que decirlo.
El reclutamiento sigue siendo esencial para el sostenimiento de las fuerzas armadas de todo país europeo, pero ahora más, porque el que tenemos se revela insuficiente para los nuevos tiempos pre-bélicos. Por eso mismo, el discurso oficial apela a la participación y cooperación ciudadana para hacer posible un nuevo modelo de reclutamiento. Los modelos que más se escuchan en Europa son el belga y el sueco. El primero es voluntario, el segundo es obligatorio, pero ambos son selectivos, buscan incorporar gentes con las capacidades, habilidades y motivaciones que necesitan las fuerzas armadas. Ambos, también, incluyen tanto a hombres como mujeres.
La tendencia es clara: es muy posible que termine imponiéndose la obligatoriedad, cuya forma y grado dependerá de la realidad de cada país. Y ello frente a una juventud, escasa por la baja tasa de natalidad, que respira de otra forma, que reclama independencia, que valora las ofertas en función del mercado, que no va a ser tan fácil de convencer. Y ahí es donde entramos nosotras las antimilitaristas.
Israel roba decenas de piezas arqueológicas en Cisjordania y las traslada a un museo israelí
Israel confisca decenas de piezas arqueológicas en Cisjordania y los traslada a un museo israelí
Joan Cabasés Vega
Una comitiva de soldados y representantes civiles israelíes se desplegó el jueves en un municipio al noreste de Ramala, en Cisjordania, y confiscó decenas de piezas arqueológicas. Las autoridades israelíes, que procedieron a trasladar los restos a un museo israelí ubicado en territorio ocupado, aseguran que la operación forma parte de un esfuerzo para proteger el patrimonio histórico de la zona.
La expropiación se produce en un momento de tensión alrededor de las intenciones israelíes sobre las antigüedades en Cisjordania, puesto que Israel tiene en marcha una operación similar que los expertos advierten que sería la mayor apropiación de tierras arqueológicamente relevantes en su historia.
Los hechos sucedieron en una colina ubicada en Al-Mazra Al-Sharqiya, un poblado cercano a Ramala, la capital administrativa de Cisjordania. Según han reconocido las autoridades israelíes, la confiscación incluyó capiteles, monedas y columnas de piedra —testimonios afirman que fueron alrededor de cinco—. Los vestigios han terminado en el Museo del Buen Samaritano, impulsado por las autoridades israelíes en el este de Cisjordania, uno de los tres territorios palestinos ocupados por Israel junto con la franja de Gaza y Jerusalén Este.
La Administración Civil, la autoridad israelí que se encarga de los asuntos civiles en Cisjordania, justificó el jueves la extracción mediante un comunicado. En la nota, la institución alega que residentes palestinos habían construido una villa en la colina que acoge el lugar histórico conocido como Burj Lasana, que estuvo habitado durante alrededor de 2.000 años entre la Edad de Hierro (desde el 1200 antes de Cristo) y el periodo de las Cruzadas (hasta el 1200 después de Cristo). La Administración asegura que esa construcción causaba daños en los restos arqueológicos de la zona, donde también se encuentran una fortaleza del tiempo de las Cruzadas, una iglesia bizantina y un baño antiguo.
El actual Gobierno israelí, el más derechista en la historia del país, puso al mando de la Administración Civil a Bezalel Smotrich, un israelí que no esconde su deseo de expandir la soberanía de Israel sobre el conjunto de la Palestina histórica, que reside en una colonia judía en Cisjordania y que lidera al mismo tiempo el Ministerio de Finanzas. Este Ejecutivo ha impulsado un nuevo esfuerzo para poner las antigüedades de Cisjordania bajo el control de las instituciones civiles israelíes, algo que choca con el derecho internacional al tratarse de un territorio ocupado militarmente. Muchos ven la maniobra como un paso más en la anexión de facto del territorio, en este caso a través de la arqueología.
El incidente del jueves en Burj Lasana es parte de una tendencia mayor. El mes pasado, la Administración Civil anunció su intención de expropiar grandes partes de Sebastia, un importante yacimiento arqueológico de la era romana cercano a la ciudad de Nablus, en el norte de Cisjordania, y asociado a la capital del antiguo reinado israelita de Samaria. La organización israelí Peace Now, contraria a la ocupación israelí, denuncia que la operación representaría la mayor confiscación de tierras arqueológicamente significativas en la historia de Israel.
“El plan se apropiaría de 180 hectáreas que pertenecen a los pueblos palestinos de Burqa y de Sebastia, incluyendo miles de olivos”, escribió Peace Now en un comunicado. La orden israelí para esa expropiación, que fue publicada el 12 de noviembre y a la que accedió la agencia The Associated Press, solo concedió a los propietarios palestinos de algunas de aquellas tierras 14 días para presentar alegaciones.
Como en el caso cercano a Ramala, las autoridades israelíes vinculan el proyecto en Sebastia con la protección y el desarrollo de los lugares antiguos. En 2023, el Gobierno liderado por Benjamín Netanyahu inició los planes para convertir el lugar en una atracción turística bajo control de Israel y en beneficio de la sociedad israelí, algo que desplazaría a los residentes palestinos del territorio y que pondría fin al turismo liderado por la población local de la zona.
“Preservar los lugares antiguos es una parte central de nuestro trabajo y de nuestra responsabilidad para proteger la historia de la región”, expusieron el jueves representantes de la Unidad Arqueológica israelí, que es parte de la Administración Civil, según declaraciones recogidas por el medio de comunicación israelí i24News. “Cualquier daño a un lugar antiguo no solo afecta el artefacto en sí, sino también la capacidad de entender y documentar la historia que el lugar refleja”.
El ministro de Turismo y Antigüedades, Hani al-Hayek, ha denunciado esta semana la destrucción de puntos arqueológicos a manos israelíes. Según declaraciones recogidas por agencias de noticias palestinas, la ofensiva israelí en Gaza iniciada en 2023 habría dañado total o parcialmente 226 de los 316 lugares antiguos en el enclave, algo que el ministro ha descrito como un “ataque para eliminar la identidad palestina y la memoria colectiva”.
El coste de oportunidad del gasto militar español
Juan Carlos Rois
Tortuga.
Mientras esperamos a que el Gobierno presente el presupuesto del Ministerio de Defensa que se prevé para 2026 (y de paso nos permita indagar en sus tripas para seguir detectando el gasto militar que dispersa en partidas fuera del presupuesto de defensa y que el gobierno no reconoce como gasto militar) desde aquí seguimos indagando en visibilizar en lo posible el efecto demoledor que el mismo tiene sobre nuestras vidas y nuestro día a día.
En un anterior texto hemos explicado como el gasto militar, en un contexto general de carga fiscal más regresivo e injusto que en los países de nuestro entorno (según los expertos hasta un 7% más injusto, porque Spain es diferente), impacta más a las clases más pobres que a las más ricas. Los pobres pagan más que nadie las armas con las que los ricos protegen su posición de poder y privilegio. Y a juzgar con la pasividad ante este desafuero lo hacen con gusto.
Tal vez, al menos ese es el propósito, retratar lo idiotas que somos al soportar un gasto que nos perjudica y que perpetua la situación que nos lo impone sirva para despertar la indignación más que decirle a la gente que con no sé cuantos mil euros que vale un misil podríamos comprar no sé cuantos lapiceros o hacer otros tantos hospitales.
Y es cierto. ¡la de cosas que podrían hacerse bien! Pero ¿a quién le importa?
Añadamos antes de ir a lo que nos importa que además, mientras usted paga esta situación con todos sus ingresos, los ricos tienen la doble suerte de poder usar los «beneficios» que ofrecen las deducciones y rendijas legales pero, sobre todo, de tributar con una gran parte de su riqueza no como usted, sino por impuestos más beneficiosos y «baratos» como el de sociedades u otros que graban las rentas.
El hecho de que usted o yo, aunque nos consideremos de la clase media, estemos entre los tres o cuatro tramos de menos ingresos de renta, supone además que pagamos más el gasto militar que los que están en el 1% más rico, pongo por caso ¿no le parece motivo para la protesta? Pues le doy otro: destinar un 0.1% de la riqueza nacional (unos 1.600 millones de euros) a gasto militar le supone a usted una pérdida de «escudo social» o servicios comunitarios como sanidad o educación gratuita que en algún momento va a necesitar, de unas 170 veces más que a los ricos que le pisan el cuello y que no necesitan ese escudo. ¿le parece poco? Pues siga leyendo, porque, como le intentaré explicar, pagamos como idiotas, pensamos como hormigas y nos tratan como siervos. Y puede que todo ello sea parte de una misma cadena de dominaciones.
Ahora nos vamos a intentar centrar en el coste de oportunidad del gasto militar.
Coste comparativo
El coste de oportunidad mide lo que una inversión en algo tan improductivo (e inmoral) como el gasto militar (o el rearme) supone en términos de mejores alternativa que se podrían realizar con un gasto equivalente en cuestiones relacionadas con, por ejemplo, la seguridad humana y ecológica, la aplicación a políticas productivas socialmente útiles (porque otro problema es que no todas las actividades «productivas» lo son) o a políticas de lucha contra la iniquidad. La vieja idea de los cañones y la mantequilla que ha llevado habitualmente al desastre a los pueblos.
En nuestro caso, y usando los datos que proporcionan FEDEA, la AIREF o las propias cuentas estatales, hemos elaborado un cuadro que nos va a servir de puto de partida para hacer nuestras estimaciones.
Sería algo complejo explicar cómo hemos llegado a este cuadro pero, para simplificar, están avalados por las fuentes utilizadas y miden, por decilas de riqueza de la población (cada decila unos 4.7 millones de personas) la renta media, el tipo de carga fiscal que soporta cada decila sumando impuestos directos, indirectos, cotizaciones, etc.) y las diferencias entre carga militar y beneficio social que obtienen de las políticas publicas, y el impacto porcentual del gasto militar en su renta.
Comparamos ahora cómo se comporta por tramos de riqueza la carga adicional de gasto militar que implica un aumento hipotético del mismo comparándolo con el beneficio social perdido (coste de oportunidad) y con el impacto en la renta bruta de tal evolución.
Ahora hemos elaborado un nuevo cuadro en que hemos consignado distintos escenarios de incremento del PIB del gasto militar (incremento % PIB) para verificar como al aumentar la carga militar adicional por decilas, provoca una pérdida de beneficios sociales global (es decir, a todos los deciles), pero también desigual (en perjuicio de los más pobres y de las clases medias).
Sobre este escenario podemos ver cómo varían los impactos sociales para cada decil si aumentamos por ejemplo un 0,05%, 0,10%, 0,15%, 0,20%, 0,30%, 0,50% y 1,00% del PIB.
El resultado es esclarecedor de la pérdida de beneficios sociales y del enorme coste de oportunidad, en general y específicamente para los más pobres, a medida que aumentamos la carga militar.
Si comparamos los deciles 1 a 3 (los tres más pobres) con el D 10, más rico, encontramos que el 30% más pobre paga 5 veces más en euros absolutos que el 10% más rico y que la ratio de impacto relativo (de 84x) representa para ellos casi 100 veces más esfuerzo porcentual de su renta que en el decil más rico.
Lo representamos en la siguiente gráfica, que muestra cómo en cualquier hipotético escenario de crecimiento del gasto militar, la carga y esfuerzo relativo son mucho mayores para el 30% más pobre de la población a razón de 5 veces más de carga y unas 80 veces de esfuerzo relativo.
Aparece ahora que a medida que se incrementa el PIB en gasto miliar (del 0,05% al 1% PIB) suben las distancias entre lo que cada decil asume de carga nominal a razón aproximada de 5 veces en contra de los deciles mas pobres (147 euros frente a 731).
E igualmente, en las líneas de impacto sobre la renta la de los deciles 1 a 3 pasan de 0,25 a 4,99, lo que supone, como hemos dicho, un esfuerzo relativo de 80 veces mayor peso en los deciles más pobres que en el decil más rico.
El impacto relativo para el decil más pobre es del orden de 150 a 170 veces mayor que al más rico en tanto por ciento de sus rentas, aunque el incremento per cápita de gasto militar sea igual para todos (60 euros/hab en este tramo). Mientras que con el incremento de gasto militar del 0,05% el decil pobre 36,7 euros (0,42% de su renta renta) el más rico pierde aproximadamente 7,3 euros (el 0,00% de renta) en D10. Si el incremento es de 0.10% los más pobres perderán 73,3 euros (0,84%) frente a 14,6 euros (0,01%) los más ricos.
Existe una pauta clara: el mismo euro empleado en militarización implica sacrificios sociales mucho más altos, en proporción a la renta, para los deciles pobres que para los ricos. Es la economía, idiota, que dijo el otro.
La columna «Beneficio Social Perdido» es pequeña en euros (0,1 a 0,4 euros/año por persona) porque estamos contabilizando solo una fracción marginal de retorno social directo que implican los impuestos (el que se refiere a retornos en términos de prestaciones sociales dado que si no será imposible de representar el resultado en el cuadro), pero el mensaje estructural es bastante potente: la carga militar adicional per capita (que supone por ejemplo el 0,1% PIB en gasto militar) en términos de coste de oportunidad afecta a todos los deciles, el beneficio social alternativo regresivo (o que deja de producirse), pero se concentra en los deciles más pobres (del 1 al 3) que son los que dependen más de los servicios públicos (y que son los usuarios principales de estos).
Por eso cada euro sustraído a favor del gasto militar tiene una productividad social perdida mucho mayor que el que se retrae de servicios usados por los deciles altos.
Estamos hablando de una «doble regresividad» de cada punto de aumento del gasto militar: en cuanto a su financiación «desigual» en contra de los mas pobres y por los beneficios perdidos par financiar políticas más beneficiosas parra el conjunto de la población.
Un uso alternativo de la cantidad aumentada por Sánchez en el gasto militar que heredó de Rajoy (aunque podríamos extender los períodos a los anteriores ardores de modernización de Aznar o incluso de Felipe González) hasta nuestros días, utilizado para políticas sociales reales y no cosméticas de «escudo social» o para construir políticas estructurales, habría sido un verdadero revulsivo para el cambio estructural que se necesita para responder a los retos de seguridad humana que tenemos. Solo en términos redistributivos, por ejemplo, en términos de renta, podrían haber supuesto un aumento de rentas de la decila más pobre de 3.878 euros anuales en 2025, más de 1/3 de su renta.
Coste social
Vamos a dar un segundo paso. ¿Podemos establecer una correlación matemática que nos permita calcular el coste de oportunidad del gasto militar? Se nos ha ocurrido esta propuesta provisional que esperamos poder afinar en el futuro.
Para nuestro ejercicio teórico vamos a intentar calcular el coste de oportunidad de cada 0,1 % del aumento del PIB en gasto militar, en términos, como hemos dicho de gasto social alternativo sacrificado (por ejemplo en educación, sanidad, prestaciones sociales, etc) en un escenario de recursos fiscales limitados.
Para hacerlo usamos una metodología que se usa en economía para este tipo de cosas. Se llama Frontera de posibilidades de producción y mide el uso alternativo eficiente de dos bienes y el coste de oportunidad.
Aunque resulta farragoso, lo explicamos de forma más o menos matemáticas. Sin trampa ni cartón.
El coste de oportunidad básico (CO) por tanto mide el sacrificio social con esta razón o fórmula:
En ella
sería = 0,001PIB (porque queremos verificar el coste para cada 0,1% PIB de aumento del gasto militar)
sería el gasto reasignado, ponderado por distribución progresiva del gasto público (como hemos visto en páginas anteriores, con mayor peso en las decilas más bajas).
Así las cosas, para el impacto por decil «d» nuestra fórmula sería:
En este galimatías matemático con el que queremos dar consistencia a nuestros cálculos, explicamos la nomenclatura que vamos a usar:
d quiere supone cada decil (D1, D2, etc).
pd refleja la proporción de beneficio social del decil d,
Rd para la renta media per cápita del decil
y Pd a la población de la decil (más o menos 4,8 millones en la población española).
Aplicadas estas fórmulas de brujería matemática a nuestro propósito en el escenario español, donde estimamos un PIB del año 2025 de 1,65 billones de euros (1.650 millones cada 0,1%). La reasignación de estos 1.650 millones de euros de gasto social progresivo (70% a los deciles 1-5 aproximadamente si usamos los cuadros que hemos visto más arriba) nos ha llevado a confeccionar el siguiente cuadro de distribución del impacto.
Aplicadas estas fórmulas de brujería matemática a nuestro propósito en el escenario español, donde estimamos un PIB del año 2025 de 1,65 billones de euros (1.650 millones cada 0,1%). La reasignación de estos 1.650 millones de euros de gasto social progresivo (70% a los deciles 1-5 aproximadamente si usamos los cuadros que hemos visto más arriba) nos ha llevado a confeccionar el siguiente cuadro de distribución del impacto.
Si ahora calculamos el coste de oportunidad de un aumento del 1% del PIB en gasto militar (en lugar de 0,1%), multiplica las fórmulas anteriores por 10: y el incremento del gasto militar =0,01 PIB, asumiendo el mismo gasto social alternativo progresivo reasignado.
Es decir,
Con PIB 2025 1,65 billones de euros, equivale a 16.500 millones de euros reasignados.
En este caso, el cuadro de impacto aparece terrorífico:
El tercio más pobre de la población, aquel sobre el que mayor impacto tienen las políticas redistributivas y los servicios colectivos, pierde 8.750 millones de euros sin mover una pestaña.
Las clases más pobres (deciles 1-3) pierden 8.750 millones de euros en prestaciones, un 4,5-15,3% de su renta per cápita, amplificando desigualdad al erosionar subsidios que mitigan pobreza en 32,5% vía gasto público progresivo.
Para mear y no echar gota.
Los puntos unidos por la línea representan combinaciones máximas posibles: si sube el gasto militar, baja el máximo gasto social alcanzable, ilustrando el enorme coste de oportunidad entre gasto militar y políticas sociales.
Todo esto no hace sino mostrar claramente el significado antisocial del gasto militar dentro de una política fiscal redistributiva no suficientemente progresiva y no enfocada principalmente para luchar contra la pobreza o reducir la iniquidad.
La distribución del mismo, ya sea total, ya sea de las diferencias que establezcamos desde el año que elijamos al presente, o de cualquier otra partida, distribuidas entre la población en general o sobre alguno de sus tramos, supone capacidades y oportunidades vitales elocuentes que el aumento del gasto militar impide.
Acudiendo a los datos oficiales que ofrece FEDEA sobre la estructura de nuestra carga social, y haciendo una proyección del aumento porcentual de un 1% del gasto militar, podemos afirmar que cada 1% del PIB adicional en gasto militar (cuya financiación en hipótesis se realiza en un 50% con más impuestos indirectos y en un 50% con recortes proporcionales de prestaciones monetarias y de gasto en sanidad y educación) la regresividad del sistema fiscal aumenta, al elevar la carga relativa sobre los deciles de menor renta.
También reduce la capacidad redistributiva global del Estado en varios puntos porcentuales (subiendo el índice de Gini de la renta disponible extendida en torno a unas pocas milésimas) y supone para los hogares de D1 una pérdida de oportunidades del orden de varios cientos de euros por persona al año (del entorno del 2 a 3% de su renta), con caídas también relevantes, de alrededor del 1,5 a 2,5% de su renta, para D2 y D3.
Como de aquí a la presentación de los presupuestos quedará un mes (o más), en próximas entregas iremos explicando más sorpresas que nos acarrea el creciente e indeseable gasto militar en el que se han empeñado los propagadores de la nueva/vieja fe militarista.
Una jueza archiva la causa contra un subinspector de Policía acusado de torturas en un informe de Asuntos Internos
La defensa del joven que fue agredido recurre el auto de sobreseimiento tomando como base el documento que realizó la unidad de este Cuerpo de Seguridad del Estado.
Los hechos ocurrieron durante la celebración del ascenso de Córdoba CF a Segunda División, en junio de 2024.
Alejandra Luque
El 24 de junio de 2024, centenares de personas y aficionados acompañaron a los jugadores del Córdoba CF en su celebración por el ascenso del equipo a Segunda División. El fin de fiesta se produjo en la plaza de Las Tendillas, donde, en un momento dado, la Policía Nacional cargó alegando “una pelea entre ultras y el lanzamiento de objetos a sus vehículos” que se saldó con una persona detenida. El joven pasó aquella noche en el calabozo y después ingresó en el Hospital Reina Sofía debido a las lesiones que sufrió. Decidió denunciar y, cerca de un año y medio después, la jueza de Instrucción número 7 de Córdoba ha archivado la causa contra el policía denunciado, pese, incluso, al informe de Asuntos Internos de la Policía Nacional que ratifica hasta cuatro delitos que habría cometido el agente: lesiones, detención ilegal, torturas y falsedad documental durante la detención del joven.
El recurso de la defensa, al que ha tenido acceso este periódico y que avanzó ABC Córdoba, rebate en su integridad el auto de archivo, que se ha basado en que el agente -que es subinspector y jefe de Subgrupo de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR)- “no participó en la detención al encontrarse en una calle aledaña realizando otras diligencias”, según un boletín de denuncia firmado por el propio agente. La jueza instructora ha atendido que no existían indicios sólidos para continuar el procedimiento contra este policía.
En primer lugar, el letrado Francisco Poyatos muestra su sorpresa con la afirmación de que no existe “indicio” de comisión de los delitos, y recuerda que según el informe elaborado por Asuntos Internos apuntaba que el policía habría sido el presunto autor de cuatro delitos cometidos tras la detención del joven durante la madrugada del 25 de junio de 2024. Así, el informe le atribuía un delito de lesiones agravadas y otro de detención ilegal, “porque el joven permaneció -injustificadamente y de forma prohibida- 15 minutos en el furgón de la UPR con el único propósito de agredirle y porque no había denuncias interpuestas por rotura de escaparates o mobiliario urbano necesarias para indemnizaciones y resarcimientos de los afectados”.
En tercer lugar, dicho informe recoge un delito de torturas al apuntar la investigación interna que el joven, “ya privado de libertad, habría recibido golpes en la cara y la cabeza tanto con la defensa como con los puños”. En cuarto y último lugar, se le atribuye a este subinspector un delito de falsedad documental “por atribuirle al detenido un delito de atentado, por obviar la retención en el furgón y por referir daños en escaparates y mobiliario urbano” que, según la defensa, no constan en ninguna denuncia presentada en los siete días posteriores.
El recurso afirma, asimismo, que ningún comercio o particular denunció tales daños, pese a que serían imprescindibles para solicitar indemnizaciones, circunstancia que, a juicio de la defensa, pone en cuestión la versión policial reflejada en el atestado.
Sobre el argumento de la magistrada relativo a que el policía estaba en una calle aledaña a donde ocurrieron los hechos, el abogado de la defensa sostiene que la hora consignada en los boletines policiales es aproximada, que el propio investigado pudo modificarla y que basar el archivo en ese extremo es “improcedente” dada la gravedad de los hechos que describía Asuntos Internos.
El recurso también subraya que el subinspector figuraba en el encabezamiento del atestado de detención del joven, algo que, según el letrado, no puede quedar relegado a un “protocolo” como sostiene la resolución judicial.
Otro de los puntos criticados es la valoración de la identificación del agente. Según el recurso, la jueza considera relevante que el policía negara haberse quitado el casco, lo que dificultaría reconocerlo. La defensa reprocha que dé por válida esa afirmación y la eleve “a categoría de verdad”, pese a tratarse de su propia versión de los hechos.
Por último, la defensa califica de “penoso y sangrante” que se archive la causa contra el agente inicialmente investigado mientras se mantiene la acusación contra su defendido por un delito de atentado“. El Juzgado de Instrucción número 7 deberá resolver sobre el recurso, y en caso de desestimarlo, será la Audiencia Provincial quien decida si procede o no la imputación del policía.
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