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Tortuga Antimilitar
La empresa bélica estatal Navantia compra el astillero más famoso de Reino Unido, constructor del Titanic
Ángel Luis de Santos
A pesar del varapalo que ha supuesto para el astillero público español Navantia quedarse fuera del concurso para construir seis submarinos para la marina de guerra india, entre otras cosas porque su sistema AIP no ha podido ser probado en el mar al no estar instalado aún en ningún sumergible, no parece que eso haya frenado su deseo de internacionalización y abrirse camino en otros mercados.
Así, hoy la compañía ha hecho público que su filial en Reino Unido, Navantia UK, ha completado hoy la adquisición de las actividades de Harland & Wolff en sus cuatro centros de trabajo, Irlanda del Norte (Belfast), Inglaterra (Appledore) y Escocia (Methil y Arnish).
Con esta operación, Navantia asegura el cumplimiento del programa de construcción naval FSS para el Ministerio de Defensa británico y se dota de capacidades industriales en Reino Unido, dando un salto en su internacionalización.
Navantia UK gestionará los cuatro centros aportando la amplia experiencia del grupo en construcción naval, fabricación y gestión de programas complejos, modernizando y adaptando sus capacidades a las necesidades actuales de los sectores naval y de energías verdes del Reino Unido.
“Esta operación marca un hito significativo para Navantia. Demuestra nuestro compromiso con el programa FSS y la apuesta de Navantia UK por colaborar con la industria de Reino Unido para fortalecer las capacidades locales”, ha señalado el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez.
“Esta nueva Navantia UK, con una plantilla de 1.000 personas, la trayectoria y las instalaciones de Harland & Wolff y la experiencia global de Navantia, es un activo estratégico para nuestra compañía y una plataforma de crecimiento”, ha añadido.
La adquisición, que se ha completado una vez obtenidas las necesarias actualizaciones regulatorias, ha contado con el asesoramiento de firmas independientes para garantizar que la operación se concluyera con arreglo a criterios empresariales de mercado. Alantra, Clifford Chance, TLT y KPMG, entre otros, han asistido a Navantia en las negociaciones y han elaborado documentos necesarios para la transacción.
Harland & Wolff fue fundada en 1861 por Sir Edward James Harland y Gustav Wilhelm Wolff y desde entonces se ha convertido en un referente mundial de la construcción de grandes buques, entre los que destaca el que quizás sea el más emblemático del mundo: el RMS Titanic. También han salido de sus astilleros el RMS Olympic y el HMHS Britannic, hasta el SS Canberra para P&O y el petrolero Myrina, el primer superpetrolero construido en el Reino Unido.
Tal y como reconoce la propia empresa en su página web, en su sede en Belfast "operamos uno de los diques secos más grandes de Europa y somos uno de los tres únicos astilleros del Reino Unido lo suficientemente grande como para emprender proyectos de defensa complejos".
La compañía británica, ahora en manos de Navantia, trabaja en sectores como los mercados de reparación y construcción naval, mientras que sus instalaciones en Escocia, en las costas este y oeste, Methil y Arnish, se centrarán en trabajos de fabricación en los sectores de energía renovable, defensa y energía.
La transacción garantiza la continuación del programa Fleet Solid Support (FSS), que comprende la construcción de tres buques para la Royal Fleet Auxiliary en apoyo del grupo de ataque de portaaviones del Reino Unido. Estos buques se construirán en las instalaciones de Belfast y Appledore junto con las instalaciones de Navantia en España. Navantia UK planea un importante desarrollo de los astilleros para los sectores de defensa, marítimo y energía verde.
Ricardo Domínguez, presidente de Navantia, ha señalado que "la finalización de esta adquisición marca un hito importante para Navantia UK y demuestra nuestro compromiso a largo plazo con la industria británica. Al combinar la orgullosa tradición y las instalaciones de Harland & Wolff con la experiencia global de Navantia en defensa, sector marítimo y energías renovables, estamos creando una plataforma excepcional para el crecimiento”.
Navantia UK extiende su gratitud al Gobierno británico "por su apoyo durante todo este proceso, que ha ayudado a asegurar esta inversión estratégica en la capacidad industrial del Reino Unido. La transacción ha recibido todas las aprobaciones regulatorias necesarias. Todos los empleados actuales han sido transferidos a Navantia UK y se han conservado sus términos y condiciones existentes".
El contrato, de 1.600 millones de libras esterlinas (1.826 millones de euros antes de la inflación), comprende la entrega de unos buques que estarán diseñados para proveer de municiones, suministros y provisiones a los portaaviones, destructores y fragatas de la Marina británica (Royal Navy) desplegados en el mar.
En octubre del pasado año, el programa Fleet Solid Support (FSS) completaba con éxito su Revisión de Diseño Preliminar (PDR), el primer hito de ingeniería en el programa. Este hito confirmaba la solidez y madurez del diseño, reflejando el progreso del programa. El programa entró entonces en una nueva fase, centrada en el diseño de detalle y avanzando hacia el inicio de la construcción en 2025, cumpliendo con el cronograma inicial.
Como contratista principal, Navantia UK supervisó la fase de diseño, aportando su experiencia en gestión de programas para garantizar la integración perfecta de todos los aspectos, tales como planificación, compras o e ingeniería de producción.
Los tres buques FSS estarán encargados de suministrar provisiones sólidas y municiones a los buques de la Royal Navy desplegados en misiones. Con un total de 216 metros de eslora cada uno –el equivalente a la longitud de dos campos de fútbol- estarán entre los mayores buques de la flota británica, solo por detrás de los portaaviones de la clase “Queen Elizabeth”.
El programa supondrá más de 14 millones de horas de trabajo en España y Reino Unido. La producción de los bloques estaba previsto que comenzara en este 2025 (de momento no se han anunciado retrasos) y los tres buques estarán operativos en 2032.
Los tres barcos ofrecerán también apoyo logístico y operativo, incluidas misiones contra la piratería y el terrorismo, y trabajarán en estrecha colaboración con los aliados en operaciones conjuntas. Los nuevos barcos reemplazarán al RFA Fort Austin y al RFA Fort Rosalie, que fueron vendidos a Egipto, y al RFA Fort Victoria , que será dado de baja en 2028.
Cada buque FSS medirá 216 m de largo y 34,5 m de ancho. Los buques tendrán un desplazamiento de 39.000 toneladas, una velocidad máxima de hasta 19 nudos y un alcance de 11.000 millas náuticas.
El diseño del buque incluye un puente integrado de ancho completo y alas de puente cerradas. Tres plataformas de reabastecimiento pesado en el mar y estaciones para la recepción de sólidos y líquidos en el mar formarán parte de los buques.
Los buques tendrán una capacidad de almacenamiento de 9.000 m² para suministros y provisiones y permitirán el reabastecimiento centralizado en el puesto de control marítimo. Contarán con una cubierta de vuelo capaz de albergar todos los helicópteros operados por las fuerzas armadas del Reino Unido, y su hangar puede albergar dos Merlin de la Royal Navy, junto con espacio adicional para drones y sistemas aéreos no tripulados actuales y futuros.
Con capacidad para albergar a 101 personas, los barcos tendrán espacio para 80 personas adicionales para ayudar en las operaciones o acomodar helicópteros embarcados.
Características de sostenibilidad
Los buques están diseñados para alcanzar cero emisiones netas de carbono al final de su vida útil de 30 años. El diseño cumple con las normas de clase, legales y ambientales de Lloyd's.
Al incorporar tecnologías de eficiencia energética para reducir el consumo de energía, los buques podrán reducir la intensidad de carbono mediante el uso de combustibles no fósiles con bajas emisiones de carbono y las próximas alternativas energéticas. También contarán con sistemas de almacenamiento de energía, sistemas de control meteorológico y lubricación por aire del casco.
Sistemas de radar y navegación
Los nuevos buques contarán con el radar de vigilancia aérea y de superficie 3D Quadome Naval del proveedor de soluciones de sensores Hensoldt UK, sistemas de gestión del tráfico aéreo y sistemas de puente de navegación integrados (INBS) de Kelvin Hughes.
El radar de vigilancia aérea y de superficie Quadome 3D está equipado con la última tecnología de matriz activa de barrido electrónico definida por software. Cuenta con una antena de identificación amiga o enemiga (IFF) integrada y será compatible con el interrogador IFF MSSR 2000 de HENSOLDT.
El radar ofrece un valor excepcional en términos de rendimiento operativo, superando la detección de objetivos pequeños y el seguimiento de volumen, y las capacidades de interacción de sistemas de misión que antes sólo se encontraban en sistemas de radar más costosos.Sus ventajas operativas incluyen la vigilancia simultánea en 3D del aire y la superficie con varios modos de operación especializados. Es fácil de usar y de mantener, lo que reduce la carga de los operadores en términos de mano de obra, formación y habilidades.
El sistema INBS de Kelvin Hughes incluye radares de navegación naval SharpEye y pantallas multifunción. El sistema INBS se puede adaptar para cumplir con requisitos operativos y técnicos específicos, incluidas opciones de redundancia y seguridad, con una interfaz abierta sin inconvenientes con otros sistemas del barco. Las pantallas multifunción simplifican el acceso a las tareas de navegación, como el radar, los gráficos, el control de helicópteros y la pantalla de mando.
Detalles de propulsión
Los buques FSS estarán equipados con cuatro motores principales, hélices gemelas y líneas de ejes, y dos generadores diésel. Contarán con convertidores de potencia frontales activos SeaPulse de GE Vernova, así como generadores de motor de inducción eléctrico híbridos para toma de fuerza/toma de fuerza, completos con soportes de choque elásticos, acoplamiento flexible y mangueras.
«No me matéis que tengo dos niños chiquititos»: Muere en Estepona una persona con problemas mentales al ser reducido por la policía
Redacción
Juan Antonio Hans Checa, empresario de la construcción de 41 años, falleció este pasado 23 de enero en el Hotel Ona Valle Romano de Estepona tras ser reducido y esposado por varios agentes de la Policía Nacional, según ha denunciado su familia. Su abogado, Luis Romero, ha asegurado que el empresario no había cometido ninguna infracción penal y que la causa de su muerte sigue sin esclarecerse.
La víctima era natural de Lora del Río (Sevilla) y se encontraba en Estepona por motivos laborales. El día de su muerte, el personal del hotel llamó a la Policía Nacional porque el empresario se mostraba alterado y nervioso. Su abogado admite que Hans Checa sufría ocasionalmente alucinaciones debido a un posible brote psicótico. De hecho, ese mismo día, sobre las 18:00 horas, la policía ya había intervenido en el bar Peña por una situación similar y lo acompañaron al hotel sin problemas.
A las 21:40 horas, hasta ocho agentes de la Policía Nacional acudieron al hotel y procedieron a reducirlo. Según su hermano Javier, quien mantenía una llamada telefónica con él en ese momento, Hans Checa gritó: «No me matéis que tengo dos niños muy chiquititos». A las 22:40 horas, una hora después de la intervención policial, ya estaba muerto.
La familia denuncia que la policía no solicitó ayuda de profesionales sanitarios especializados, como psicólogos o psiquiatras, antes de proceder a reducirlo. Su esposa, que es enfermera, había alertado al 112 de su estado, pero los agentes decidieron actuar por su cuenta.
Tras su muerte, su viuda y su hermano intentaron en cuatro ocasiones identificar el cadáver en el Instituto de Medicina Legal de Málaga, pero se les impidió el acceso sin ninguna justificación clara. Incluso presentaron una solicitud por escrito el domingo 28 de enero, que también fue rechazada.
El abogado de la familia ha solicitado que la investigación sea llevada por la Guardia Civil, ya que considera que la Policía Nacional no puede garantizar la objetividad del proceso, al estar implicada en los hechos. También ha exigido acceso a los informes forenses, que aún no han sido facilitados, y a las grabaciones de seguridad del bar Peña y del hotel Ona Valle Romano.
Romero denuncia que las declaraciones recogidas hasta ahora contienen expresiones exculpatorias hacia la Policía, como que «se empleó la fuerza mínima imprescindible» o que «los agentes actuaron de manera correcta», usando un lenguaje más propio de personal policial o sanitario.
Noticias de Paz de enero: “ Alto al genocidio en las fronteras, en Palestina, en todo el planeta”
En este PROGRAMA DE NOTICIAS DE PAZ de Enero Especial “Alto al genocidio en las fronteras, en Palestina, en todo el planeta” celebramos los 25 años del Centre Delás desarmando la guerra, nos acercamos al alto el fuego en Gaza desde el comunicado de la IRG y la propuesta de boicot,desinversión y sanciones a Israel.
También crecemos en gafas antirracistas y antimilitaristas con las fronteras, conociendo más la militarización de estos espacios, las muertes y violaciones de derechos humanos, las que se enriquecen de todo ello y la criminalización de la protesta. Desde el no olvidamos de la XII marcha por la dignidad y las propuestas para acabar con los genocidios, con las guerras, con las violencias. Con una mención especial a las compañeras de la IRG de Jenín, en Palestina que siguen sufriendo el genocidio y a las amigas de cuerpo con-siente que están en la situación de guerra en el Catatumbo, todo nuestro apoyo a ellas y denuncia de las violencias que sufren. “Alto al genocidio en las fronteras, en Palestina, en todo el planeta”.
Lo puedes escuchar en este enlace:
https://www.ivoox.com/pan-rosas-not...
El gobierno español lanza una campaña con alcaldes y diputados autonómicos para preparar a la población para la guerra
La decisión de incrementar el gasto militar está ya tomada. En las próximas semanas el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, visitará Madrid para escenificar el respaldo del gobierno al aumento del gasto en defensa, y sobre todo, el compromiso de España de tener una participación «más activa» en las operaciones militares de apoyo a los Estados Unidos.
Es por ello que el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) se propone extender la llamada “Cultura de Defensa” en los diferentes territorios de España mediante un nuevo Curso de Defensa Nacional Autonómico, y una serie de actos y eventos para alterar el tradicional estado de opinión, contrario al aumento del gasto militar.
Este curso, que se celebrará por primera vez en Sevilla del 12 de mayo al 5 de junio de 2025, busca facilitar el acceso a la formación en defensa a autoridades y responsables civiles de la Administración General del Estado, así como a personalidades relevantes de la vida política, económica y social de cada región.
El objetivo principal del curso es “impulsar y dar a conocer la cultura de defensa” entre altos cargos de ministerios, académicos, periodistas y profesionales de la industria de defensa, así como altos mandos de las Fuerzas Armadas y cuerpos de seguridad, y con un mensaje: España se va a comprometer, mucho más, en las guerras de la OTAN, y hay que entrenar a la población para ello. Entre los alumnos de la edición actual se encuentra Juan Lobato, ex secretario general del PSOE en la Comunidad de Madrid, lo que resalta la importancia del curso en la formación de líderes en el ámbito de la defensa.
Una de las características distintivas de este nuevo curso es su descentralización, ya que no se llevará a cabo en Madrid como el tradicional Curso de Defensa Nacional, que se celebra en dos ediciones anuales. En su lugar, cada convocatoria se desarrollará en una ciudad diferente, comenzando con Sevilla. El Departamento de Cultura y Diplomacia de la Defensa, junto con la Delegación o Subdelegación de Defensa y organismos militares locales, coordinará la ubicación física del curso.
El Curso de Defensa Nacional Autonómico contará con un cupo de 40 alumnos, seleccionados por el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), siguiendo un criterio de representación regional. La selección incluirá a 8 parlamentarios autonómicos, 10 directores o subdirectores generales, 3 académicos, 4 directivos de industrias de defensa, 2 periodistas, 4 oficiales generales y 3 altos cargos relevantes de la sociedad autonómica. Este enfoque busca extender la “Cultura de Defensa” más allá de la Administración General del Estado y las Cortes Generales, invitando a la participación de figuras clave a nivel regional y local.
El curso se dividirá en dos fases: una fase no presencial, donde se proporcionarán conocimientos básicos sobre seguridad y defensa a través del Campus Virtual Corporativo del Ministerio de Defensa, y una fase presencial de aproximadamente cuatro semanas, que incluirá conferencias, trabajos en grupo, viajes y visitas a organismos de interés. Los módulos abarcarán temas como el Contexto Geoestratégico, Política de Defensa, Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Además, se llevará a cabo un viaje de estudio a un país aliado y tres visitas a unidades militares en el área donde se desarrolle el curso.
Sánchez se pone de rodillas y promete que cumplirá con los objetivos de gasto militar exigidos por Trump
Recordamos que el verdadero gasto militar español, que es mucho más que el que declaran, no solo está por encima de ese 2% que exige EEUU, sino que rebasa también el 5%. Mientras tanto, la sanidad se desmorona por todo el país. Nota de Tortuga.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha respondido en el Foro Económico Mundial de Davos a las críticas del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el gasto en defensa del Estado español. En una entrevista con la cadena estadounidense CNBC, Sánchez no ha dejado lugar a dudas: “España es un “socio fiable para la OTAN”, destacando el incremento del 70% en el presupuesto de defensa durante la última década. Además, garantiza que el Estado español alcanzará el objetivo fijado del 2% del PIB en 2029, y recuerda que, en términos absolutos, es el décimo contribuyente de la Alianza Atlántica.
En su intervención, Sánchez también se refirió a “la acumulación de poder en manos de magnates tecnológicos como Elon Musk”, calificando la relación de este con Trump de “extraña”. Subrayó que Europa ya cuenta con una legislación para “proteger la democracia frente a la desinformación y la influencia de las plataformas digitales”, y ha enfatizado “la necesidad de aplicar estas normativas para garantizar que las redes sociales estén al servicio del público”, en lugar de “los tecno-oligarcas”. Además, destaca el papel del Estado español en la supuesta “transición energética”, con proyectos “verdes” y precios eléctricos competitivos, como modelo para la aclamada “autonomía energética europea”.
En otra entrevista para Bloomberg, Sánchez ha expresado su confianza en el nuevo equipo directivo de Telefónica tras la sustitución de José María Álvarez-Pallete como presidente. También ha abordado la OPA lanzada por BBVA sobre Banco Sabadell, pidiendo “prudencia” y señalando “la importancia de la cohesión social y territorial en el sistema financiero español”. Finalmente, ha defendido “la fortaleza de la economía española” y “la eficacia en la gestión de los fondos Next Generation de la Unión Europea como motores del crecimiento económico y la transición verde”.
Dr. Hossam Abu Safiya
Montaje sobre la última foto del director del hospital Kamal Adwan en Gaza, el Dr. Hossam Abu Safiya, de pie desarmado, vestido con una bata blanca de médico, frente a una columna de tanques sionazis antes de su arresto. Ahora él está secuestrado en un centro de tortura. Estamos ante una foto histórica que perseguirá la deshumanización y brutalización más abyecta del nazisionismo.
El alto el fuego en Gaza dista mucho de ser suficiente
Seraj Assi
Traducción: Florencia Oroz
El anuncio de un alto el fuego en Gaza es un alivio tras más de un año de genocidio. Pero no hace nada para remediar las numerosas violaciones del derecho internacional cometidas por Israel, que provocaron una miseria incalculable entre los palestinos.
Con un acuerdo de alto el fuego en Gaza ahora aprobado formalmente por ambas partes, resulta tentador dejarse llevar por una sensación de euforia después de tanta brutalidad despiadada desde el 7 de octubre de 2023. Sin embargo, debemos mantener la sobriedad. Según Reuters, «El acuerdo contempla una fase inicial de alto el fuego de seis semanas e incluye la retirada gradual de las fuerzas israelíes de Gaza y la liberación de los rehenes en poder de Hamás a cambio de los prisioneros palestinos detenidos de Israel».
Pero con el brutal bloqueo de Gaza aún en pie, esto no pondrá fin al genocidio. El bloqueo en sí mismo constituye un acto de genocidio, tal como afirma el exfiscal jefe de la CPI, Luis Moreno Ocampo. De acuerdo con el derecho internacional, imponer un bloqueo es un acto de guerra. Eso significa que no puede haber alto el fuego sin que se levante el asfixiante asedio y se ponga fin al bloqueo que Israel mantiene sobre Gaza, que lleva años y es tanto inhumano como ilegal. Las Naciones Unidas aún consideran a Israel una potencia ocupante en Gaza porque Israel sigue controlando Gaza por tierra, aire y mar.
De hecho, el propio acuerdo permite a las autoridades israelíes consolidar su ocupación militar del territorio palestino, satisfaciendo su insistencia de mantener una presencia militar permanente en la región. Esto incluye una franja de tierra vital a lo largo de la frontera con Egipto, junto con el Corredor Netzarim —una zona de ocupación construida para dividir el territorio en una región norte y otra sur— y el control militar de Israel sobre una «zona de amortiguación» ampliada, construida sobre las ruinas de hogares palestinos demolidos y familias desplazadas a lo largo de las fronteras este y norte. Tal control se adentra profundamente en el pequeño territorio de Gaza, convirtiéndolo en un gueto cada vez más reducido y poblado de refugiados.
Según informó la CNN citando a funcionarios palestinos, «Bajo las últimas propuestas, las fuerzas israelíes mantendrían una presencia a lo largo del Corredor Philadelphi —una estrecha franja de tierra a lo largo de la frontera entre Egipto y Gaza— durante la primera fase del acuerdo». El corredor, ahora ocupado por las fuerzas israelíes, era el único puente de Gaza con el mundo exterior.
Además, «Israel también mantendría una zona de amortiguación dentro de Gaza a lo largo de la frontera con Israel, sin especificar qué tan amplia sería esa zona». En otras palabras, Israel está exigiendo un control duradero sobre los dos corredores estratégicos en Gaza, una demanda que ha socavado las conversaciones de alto el fuego anteriores. Y aunque «los residentes del norte de Gaza podrían regresar libremente al norte de la franja (…) habría “arreglos de seguridad” no especificados». Esto podría resultar mortal para los palestinos desplazados que deseen regresar a sus hogares en el norte. A fines de noviembre de 2023, dos meses después del genocidio en Gaza, Israel y Hamás alcanzaron un acuerdo de alto el fuego temporal; en su primer día, las FDI abrieron fuego contra cientos de palestinos que intentaban regresar a sus hogares en el norte de Gaza.
Aunque un alto el fuego podría detener lo peor del derramamiento de sangre, no pondrá fin a las miserias de Gaza. Dejará al descubierto la destrucción total que Israel ha provocado en la franja sitiada. Según un informe de la ONU, podría tomar 350 años para que Gaza se reconstruya si permanece bajo bloqueo. Solo limpiar los escombros podría demandar quince años, por no hablar de las miles de toneladas de municiones sin explotar que permanecen esparcidas por todo el territorio. El asalto continuo de Israel contra la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés) dificultaría incluso los esfuerzos de ayuda inmediata.
Gaza, tal y como la conocemos, ya no existe. Cuando los líderes y generales israelíes se jactan de haber bombardeado Gaza «hasta devolverla a la Edad de Piedra», no están hablando en términos metafóricos. Israel ha destruido Gaza para las generaciones venideras y la ha vuelto total y completamente inhabitable.
Aun así, el acuerdo no menciona reparaciones para los palestinos que han perdido sus hogares, escuelas, hospitales, refugios, mezquitas, pozos de agua y molinos de grano y cuya infraestructura urbana ha sido completamente destruida (en el lapso de un año, Israel ha lanzado sobre Gaza más de ochenta y cinco mil toneladas de enormes bombas fabricadas en Estados Unidos, el equivalente a múltiples bombas nucleares). Es más bien un acuerdo por los rehenes. A cambio de casi cien rehenes israelíes, solo tres mil prisioneros palestinos serán liberados, por etapas, de los más de diez mil prisioneros retenidos en campos de tortura israelíes en condiciones deplorables, la mayoría de los cuales han sido secuestrados por la fuerza en Gaza desde octubre de 2023.
Se trata de un acuerdo deplorable, negociado de mala fe. Llamarlo «alto el fuego» es engañoso. Es una pausa en el genocidio para permitir la liberación de los rehenes israelíes retenidos en Gaza. No es en absoluto permanente, sino simplemente un paréntesis coyuntural en los combates sin garantías de que Israel cumpla siquiera con el acuerdo, especialmente dado que los negociadores israelíes han insistido en mantener tropas en Gaza mientras las fuerzas israelíes han violado un acuerdo de alto el fuego en Líbano más de cien veces (el largo historial de Israel de violación de acuerdos de alto el fuego en Gaza está bien documentado).
El propio Netanyahu ha dejado claras sus intenciones en varias ocasiones. Como informó el New York Times, Netanyahu quiere un acuerdo «parcial» que garantice la liberación de los rehenes al tiempo que permita a Israel reanudar la guerra después. Mientras los negociadores de Hamás han exigido constantemente un alto el fuego permanente, los líderes israelíes han insistido en que cualquier acuerdo debe permitir que el Ejército israelí continúe su ofensiva y su ocupación en Gaza. El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, prometió el lunes continuar con la limpieza étnica de Gaza: «Ahora es el momento de continuar con todas nuestras fuerzas, ocupar y limpiar toda la Franja, arrebatar por fin a Hamás el control de la ayuda humanitaria y abrir las puertas del infierno sobre Gaza hasta que Hamás se rinda por completo y se devuelvan todos los rehenes».
Liberar a los rehenes, por supuesto, nunca ha sido una prioridad para Israel. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, se ha jactado incansablemente de haber frustrado el acuerdo sobre los rehenes «una y otra vez». El propio Netanyahu saboteó sistemáticamente las conversaciones de alto el fuego para salvar su carrera política. E incluso mientras negociaba, Israel seguía masacrando palestinos en Gaza con una brutalidad e impunidad intensificadas, matando al menos a sesenta y dos palestinos en veinticuatro horas, incluida una familia entera de tres generaciones.
El presidente estadounidense, Joe Biden, reconoció que el acuerdo no es más que una «pausa en los combates» destinada a la liberación de los rehenes israelíes. En un discurso pronunciado el lunes, repitió lugares comunes sobre la seguridad de Israel mientras aludía simbólicamente a la «ayuda humanitaria» para los palestinos. «El acuerdo que hemos estructurado liberaría a los rehenes, detendría los combates, proporcionaría seguridad a Israel y nos permitiría aumentar significativamente la asistencia humanitaria a los palestinos que han sufrido terriblemente en esta guerra que comenzó Hamás. Han vivido un infierno», dijo Biden.
Pero el infierno de Gaza ha sido obra del propio Biden. Es trágico que el acuerdo de alto el fuego —que irónicamente ha avanzado gracias a la presión de Donald Trump sobre Netanyahu, o quizás como regalo de Netanyahu al presidente entrante— sea prácticamente el mismo acuerdo que Hamás aceptó e Israel rechazó hace seis meses, antes de que decenas de miles de palestinos más fueran masacrados.
Un alto el fuego no debería absolver a los dirigentes israelíes de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Tampoco debería absolver a Joe Biden, cuya administración financió y equipó a fondo la maquinaria genocida de Israel durante más de un año, mientras se negaba a frenar las atrocidades del gobierno israelí o forzarlo a detener el derramamiento de sangre.
La cruda realidad de la ocupación israelí debería explicar por qué en Gaza se han incumplido innumerables alto el fuego durante las últimas décadas, culminando en un interminable ciclo de derramamiento de sangre. Cuando se encarcela a dos millones de personas en 360 kilómetros cuadrados, sometiéndolas a un asedio despiadado sin final a la vista, sin forma de entrar o salir, con drones y cohetes zumbando sobre sus cabezas día y noche, bajo constante vigilancia y acoso, con escaso control sobre su vida cotidiana y una sensación general de estar viviendo en el infierno, un acuerdo de paz que no aborde ninguna de estas preocupaciones no se sostendrá.
El genocidio en Gaza es una encarnación particularmente fea del colonialismo violento de asentamientos de Israel en Palestina, el trágico fruto de décadas de ocupación y opresión de un pueblo apátrida privado de los derechos y las libertades más básicas. A menos que se desmantelen las causas profundas —se levante el asedio, se ponga fin al sistema de apartheid y a la ocupación—, la violencia continuará persiguiendo a palestinos e israelíes durante años.
Militarismo y desigualdad
Leonard Cohen
Aunque estoy convencido de que nada cambia, para mí es importante actuar como si no lo supiera.
José Saramago
Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en el triunfo personal.
Erich Fromm
El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos.
1842: Maestros noruegos luchan contra el fascismo
Invasión nazi y resistencia
La resistencia de los maestros noruegos en 1942 es sólo una de varias campañas de resistencia antinazi durante la ocupación alemana de Noruega durante la Segunda Guerra Mundial. Los Nazis invadieron este extenso país en el norte de Europa, con una pequeña población, el 6 de abril de 1940. La resistencia militar significativa duró sólo dos meses.
Tras unos meses siguientes de confusión, una resistencia de reacción a la brutalidad del régimen comenzó a desarrollarse gradualmente. Más y más noruegos se preguntaban cómo podían actuar para expresar sus sentimientos. ¿En cuáles asuntos podía la gente resistir, y cómo debían hacerlo? “¿Cómo organizamos nuestras vidas si la ocupación dura 30 o 40 años? ¿Cómo podemos preservar nuestras costumbres nacionales en vez de adoptar las de los ocupantes?”, preguntó alguien.
“De ningún lugar a través de todas estas discusiones”, dijo Hakon Holmboe, uno de los maestros resistentes, “vino la idea de resistencia noviolenta. En vez de una idea, se desarrolló como una forma de trabajar, una manera de hacer algo”.
Mucha gente rechazó la idea de firmar un juramento de lealtad al régimen colaboracionista de Quisling. Otros rehusaron entregar sus radios, como se les ordenó. Comenzaron a aparecer pequeños periódicos clandestinos de resistencia. “Lo que realmente nos ayudó a organizar la resistencia fue la presión de los Nazis”, dijo el Sr. Holmboe.
Los pequeños actos simbólicos de desafío se tornaron importantes. La gente usaba presillas de papel en sus solapas o como collares y brazaletes para simbolizar “permanezcamos unidos”. Incluso se usaron pequeñas patatas en palillos de fósforos sobre las solapas, las cuales crecían a diario, para indicar que la resistencia estaba creciendo. La gente usaba flores en el cumpleaños del Rey, quien estaba exiliado en Inglaterra. Otras protestas simbólicas tomaron lugar, las cuales a veces se tornaron bien peligrosas.
(Un inciso. Nos hacemos aquí eco de una noticia relacionada: Un clip. Símbolo de resistencia.)
El clip, un pequeño accesorio de papelería, sencillo, barato e imprescindible en cualquier oficina, no siempre ha sido utilizado para unir y sujetar documentos. En un lugar y un tiempo pasado se utilizó en un escenario muy diferente del que estamos acostumbrados.
Desde antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial Noruega surtía de mineral de hierro a Alemania, sobre todo desde el puerto de Narvik, por lo que los aliados prepararon planes para cortar el suministro de mineral. Para evitarlo Hitler decidió finalmente invadir el país nórdico.
Durante la ocupación, los alemanes prohibieron, incluso bajo pena de muerte, cualquier clase de distintivo con la bandera nacional o relacionados con el rey Haakon VII, que se encontraba en el exilio. Hasta ese momento se solían llevar en la solapa botones con la inscripción «H7», en referencia al monarca danés.
Como modo de unión y rebeldía ante el invasor alemán, los estudiantes de la Universidad de Oslo empezaron a utilizar uno de los más sencillos y humildes objetos de oficina, el inocente clip de metal. A partir de de ese momento un simple clip se convirtió en un símbolo de resistencia y unidad nacional del país contra las fuerzas alemanas de ocupación.
Aunque por entonces los noruegos no conocían el hecho de que el primer clip era un invento noruego.
Finalmente los alemanes detectaron el uso del clip como símbolo y terminaron por prohibir su exhibición. Algunas fuentes aseguran que los primeros en usar el clip como símbolo de unidad fueron los franceses.
El noruego Johan Vaaler fue el inventor del primer clip, poco practico y diferente al usado en la actualidad. El usado por la resistencia noruega y que aún hoy usamos se conoce como Gem ya que lo popularizó a partir de finales del siglo XIX la compañía británica Gem Manufacturing y se desconoce quien es su inventor, aunque se le suele atribuir al norteamericano Samuel B. Fay, que lo patentó para sujetar la etiquetas de la ropa en sustitución de los alfileres).
Fortaleciendo la dictadura fascista
En febrero de 1942, el “Ministro-Presidente” fascista noruego, Vidkun Quisling, se dispuso a establecer un estado corporativo siguiendo el modelo de Mussolini, seleccionado a los maestros como la primera “corporación” de la nueva dictadura. Este sistema estaba designado para llevar a toda la sociedad y la población entera bajo la dominación fascista por medio del control de las nuevas instituciones estructuradas en forma dictatorial.
Hubo resistencia ese mes. El 3 de febrero, Quisling proclamó el establecimiento de un nuevo Frente Juvenil fascista con membresía y servicio obligatorio para todos los jóvenes noruegos entre 10 y 18 años de edad. Esta acción causó que los Obispos de la Iglesia del Estatal protestaran renunciando a sus posiciones en el Estado, mientras que mantuvieron sus responsabilidades espirituales. Por otra parte, 150 profesores universitarios protestaron contra el Frente Juvenil.
La antigua organización de maestros había sido previamente abolida por los fascistas en junio de 1941. El 5 de febrero de 1942, Quisling decretó la creación de una nueva Unión de Maestros Noruegos, de carácter fascista y con membresía obligatoria, y designó como su líder al jefe de los paracaidistas noruegos. Claramente, los fascistas apuntaban a controlar los maestros, las escuelas, y la juventud.
Resistencia por parte de los maestros
Un pequeño grupo secreto de líderes de la resistencia en la capital, Oslo, ya había decidido los puntos básicos en los cuales se les pediría a los maestros comenzar su resistencia. En Febrero, este grupo llamó a los maestros a actuar. Una declaración corta, simple y fácil de recordar, fue redactada. Se le pidió a cada maestro que la firmara y la enviara por correo a los funcionarios fascistas. Los maestros diseminaron las instrucciones a otros maestros a través del país. Entre 8.000 y 10.000 de los 12.000 maestros existentes en el país, enviaron estas cartas a la Iglesia y el Departamento de Educación de Quisling. Cada maestro dijo que él o ella no podían ayudar en la promoción de una educación fascista para los niños, ni aceptar la membresía en la nueva organización de maestros. Todos firmaron con sus nombres y direcciones el escrito promovido por la resistencia. Los maestros sabían que esta acción sería peligrosa. “Ellos tenían sus formas de detenernos, pero era la única manera que teníamos para expresar nuestra oposición y tenemos que hacerlo”, dijo más tarde el Sr. Holmboe. “Nos dio un sentimiento de no estar solos, un sentimiento de fortaleza”. “Era una cuestión de conciencia”.
El gobierno fascista los amenazó con expulsarlos de sus trabajos y presa del pánico, cerraron las escuelas por un mes. Los maestros impartían clases en casas privadas. A pesar de la censura, la noticia de la resistencia de los maestros se esparció por el país. A comienzos de marzo, decenas de miles de cartas de protesta de los padres inundaron las oficinas del gobierno. La noticia de la resistencia de los padres llegó a prácticamente cada hogar en el país.
Arrestos y campos de concentración
Después que los maestros desafiaron las amenazas, comenzando el 20 de marzo, cerca de 1,000 maestros fueron arrestados y enviados a cárceles y campos de concentración. Durante el tiempo que estuvieron encarcelados, sus familias recibieron de “algún lugar” el equivalente de sus salarios.
Las condiciones en los campos de concentración del sur de Noruega eran pésimas. La Gestapo impuso una atmósfera de terror, con la intención de inducir una capitulación. Mantenidos bajo raciones de inanición, los maestros fueron sometidos a “gimnástica de tortura” bajo altas capas de nieve, y enfrentaban mucha incertidumbre. Aunque sólo unos pocos se rindieron, el “tratamiento” continuó.
Mientras tanto, las escuelas reabrieron, y lo maestros que aún permanecían en libertad eran presionados para que se sometieran y aceptaran la organización de maestros fascistas. Pero muchos les dijeron a sus pupilos que ellos repudiaban la membresía en la nueva organización y hablaban de un deber de conciencia. Se esparcieron rumores de que si estos maestros no se plegaban, algunos de los que estaban arrestados serían asesinados. Tras una difícil lucha interna, los maestros que no habían sido arrestados, casi sin excepción, se mantuvieron firmes, incluso las maestras que estaban casadas con maestros arrestados.
Se esparcieron rumores adicionales de que 10 de los maestros serían asesinados, o que uno de cada 10 serían asesinados, o que serían enviados al norte a despejar minas en las líneas del frente Ruso-Alemán, caminando sobre ellas. En represalia por actos de sabotaje, algunos noruegos en campos de concentración habían ya sido fusilados, y otros sufrieron posteriormente la misma suerte.
Embarcados hacia el Ártico
Entonces 499 de los maestros fueron embarcados en trenes de ganado a través de las frías y altas montañas de la vieja capital de Trondheim, camino al norte. Los niños se reunieron y cantaron en las estaciones de trenes en los momentos en que los maestros fueron embarcados en los coches de ganado. Otros fueron mantenidos en un campo de concentración en el sur, desde el cual fueron más tarde embarcados hacia el norte. A pesar de la censura, la noticia se esparció, y el lento viaje hacia la montaña tuvo un gran impacto en toda la población de Noruega. Los campesinos intentaron infructuosamente ofrecer leche a los maestros, cuando el tren paraba en las estaciones.
Desde Trondheim, los prisioneros fueron embarcados en terribles condiciones en buques de vapor atestados, en una peligrosa travesía de 13 días más allá del Círculo Polar Ártico, hacia un campo cerca de Kirkenes, cercano al Ártico Soviético. Los maestros no sabían nada sobre el destino que se les reservaba pero sin embargo, organizaron conferencias y coros durante la travesía. Arribaron el 28 de abril, cuando el tiempo aún estaba frío y árido. En un plazo de tres días, fueron transferidos del control de la Gestapo al del ejército regular alemán.
Después que se les informó sobre una declaración del Departamento de Educación y la Iglesia Quisling que afirmaba que todo había sido arreglado y que la nueva organización fascista de maestros cesaría de existir, los maestros enviaron el 13 de mayo un telegrama al Departamento de Educación expresando que deseaban reanudar sus funciones. No hubo respuesta.
Sin embargo, tal y como resultó, la nueva organización fascista nunca llegó a establecerse y los pagos por pertenecer a ella nunca fueron deducidos de los salarios de los maestros.
El triunfo de los maestros
Los maestros fueron mantenidos en Kirkenes en condiciones miserables, realizando trabajos peligrosos en la descarga de barcos. Uno murió y tres resultaron seriamente heridos. No había camas, sábanas, colchones o muebles. Un soldado alemán que simpatizó con ellos, desafiando órdenes, les mostró cómo tomar heno de un establo cercano sin ser detectados, de forma tal que pudiera improvisar algún tipo de colchón. Había muy pocos hombres de la Gestapo entre los soldados.
Los maestros no se sentían particularmente heroicos, y tenían que ocuparse de su sobrevivencia. Algunos podrían hasta haber depuesto sus protestas, pero no se les dio oportunidad de hacerlo. “De muchas maneras, nuestra victoria fue organizada por el enemigo”, dijo el Sr. Holmboe.
Sin embargo, su sufrimiento fortaleció la moral en el frente interno de Noruega y representaba problemas para el régimen de Quisling. Si tomaban medidas más fuertes contra los maestros, los fascistas se arriesgaban a generar un antagonismo permanente contra el régimen.
El 22 de mayo, Quisling irrumpió en un ataque de rabia contra los maestros en una escuela cerca de Oslo, “¡Ustedes los maestros han destrozado todos mis planes!”
“Esa declaración fue un triunfo para nosotros”, dijo más tarde uno de los maestros. “Se convirtió en un eslogan y fue tomada y citada en todas partes después de eso”. Significaba, dijo, que los maestros habían bloqueado todo el plan de Quisling para organizar el nuevo Estado Corporativo.
Regreso victorioso
La primavera se convirtió en verano, y el verano se estaba convirtiendo en otoño. El frío invierno —cuando no hay sol y sólo oscuridad— se aproximaba rápidamente. El puerto de Kirkenes muy pronto se congelaría, lo cual impediría llevar a los prisioneros hacia el sur. Sin embargo, todavía se retenía a los maestros en Kirkenes, trabajando muy lentamente y tratando de mantenerlos en calor.
Temeroso de alienar aún más a los noruegos, Quisling ordenó finalmente la liberación de los maestros. Primero, un grupo de 150 que se encontraban enfermos, quienes firmaron una declaración de concesión que nunca fue usada, fueron enviados al sur el 29 de agosto. Entonces fueron liberados los otros maestros que no habían firmado nada. Ocho meses después de los arrestos, el 4 de noviembre, los últimos 300 maestros fueron embarcados desde Kirkenes rumbo a casa, donde fueron objeto de una recepción triunfal.
La nueva organización fascista de Quisling para los maestros nunca llegó a establecerse, y las escuelas nunca fueron usadas para la propaganda fascista. Después que Quisling confrontó otras dificultades para imponer el Estado Corporativo, Hitler le ordenó que abandonara por entero el proyecto.
«Cléo de 5 a 7». De la amistad al amor por vía de la razón, no de la pasión
Luis Carlos Muñoz Sarmiento
Fuentes: Rebelión
Aunque estoy convencido de que nada cambia, para mí es importante actuar como si no lo supiera. LEONARD COHEN
Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en el triunfo personal. JOSÉ SARAMAGO
Para qué sirve el arrepentimiento, si eso no borra nada de lo que ha pasado. El arrepentimiento mejor es, sencillamente, cambiar. JOSÉ SARAMAGO
Hay una grieta en todo, así es como entra la luz. LEONARD COHEN
El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. ERICH FROMM
El segundo ciclo del Cineclub Al Filo del Tiempo, que se emite desde la bóveda interdisciplinaria de La Fábrica de Sueños, dedicado a las Directoras de ayer, hoy y siempre, que se cierra con El color de los cerezos, prosigue con Cléo de 5 a 7 (1961), de Agnès Varda, cineasta francesa, n. en Bélgica y m. en París (1928-2019). De ella se dice que es figura clave de la Nouvelle Vague o Nueva Ola francesa (NOF) y una de las más rutilantes a escala global. Sin embargo, su pertenencia a dicha ‘corriente' o ‘movimiento' aún es tema de controversia. En Cléo de 5 a 7, oscilando entre el tiempo cronológico (1 h: 30 min.) y el tiempo diegético (2 horas), se narra la historia de la cantante, burguesa y frívola, Cléo, por Cleopatra, pero llamada Florence, quien espera un diagnóstico clínico y se debate en plena crisis, mientras le confirman o no si tiene cáncer. En esas dos horas que marca el título, ella, entre el enigma y la hipnosis, permite ver que los vínculos y las charlas que tiene le ayudan con y para la vida.
En igual medida, contribuyen a forjar, afianzar, atesorar, sus propias ideas, al mismo tiempo que va dejando atrás los prejuicios que le impiden ser libre y feliz. Lo que sí puede asegurarse: es un filme pionero dentro del feminismo y uno de los primeros protagonizado por mujeres, básicamente tres, apenas en 1961. Cléo de 5 a 7 es una obra singular, por el tratamiento entre documental y ficción, asunto recurrente en el cine de Varda; por el uso parcial del color (cartas del Tarot) y el predominio del sobrio b/n; así como por los diversos temas abordados: la enfermedad, cáncer; la capacidad y/o posibilidad de sobreponerse a ella, gracias a la amistad y al amor; el arte: música, escultura, canto; la vida, entre pesimismo y optimismo; levedad o frivolité; la belleza y la juventud; la vanidad y el nihilismo; la inexorabilidad del paso del tiempo, clave en relación con el sentido de la vida; la guerra, aquí la colonialista guerra de Francia contra Argelia; la muerte, en tanto opción, igual que como hecho concreto.
Desde su ópera-prima, La Pointe Courte (1955), en torno a una pareja que se interroga sobre su matrimonio en el barrio pesquero que da título al filme, ya Varda le confiere un tono visual basado en el documental. Con un factor nada deleznable en contra: sin saber, como en sus inicios pasó con Godard, realmente del oficio cinematográfico ni del proceso de realización detrás de cámaras. Como en Sans Toit ni Loi o Sin techo ni ley (1985), dos narrativas se desarrollan de manera alterna: en el primero, tras la muerte de una chica a causa de una helada matutina, el filme alterna entre el ayer y la reconstrucción de los hechos, de modo que pasado y presente conviven entre la vivencia de la autoestopista y los relatos de quienes la conocieron, sin hacer caso a si la vituperan o la exaltan; en el segundo, alternan el conflicto de pareja en su visita al barrio donde creció uno de ellos y los conflictos colectivos en ese barrio de pescadores llamado La Punta Corta, en Sète, ciudad donde Varda vivió unos años.
La mixtura documental/ficción, junto al punto de vista autobiográfico y documentado (diría Jean Vigo), la observación de lo cotidiano a partir del conflicto de pareja y del pueblo mismo, desde el documental, forjan una cantera de recursos luego recreada por cineastas tan dispares como emblemáticos: el citado Godard (1930-2022), quien aparece en el filme junto a Anna Karina; Chabrol, el entomólogo del cine francés; y Truffaut, el hijo putativo del único miembro del Cine-Club Objectif 49 y redactor de Cahiers du Cinéma que no pasó a realizar, André Bazin, a quien dedicó Los 400 golpes, (1) filme subversivo contra la escuela, heredero a su vez de Cero en conducta, del citado Vigo. Sin embargo, no puede sostenerse, si bien tales recursos nutrieron a diversos miembros de la NOF, que hayan formado un movimiento al estilo del Free-Cinema británico, de L. Anderson et al y su manifiesto ‘¡Salga y empuje!' o del de Oberhausen que en 1962 firmaron 26 directores, entre ellos Kluge, Straub, Reitz…
Movimiento que luego se convertiría en el Nuevo Cine Alemán (NCA), integrado entre muchos más por el trío estelar de Fassbinder, Herzog y Wenders. Es imprescindible destacar, dentro de los firmantes de Oberhausen, a Ula Stöckl, quien con su obra Nueve vidas tiene el gato (1968) hace el considerado primer filme feminista de Alemania Occidental. El NCA liquidará al llamado Cine de Papá, el de Hitler y la productora/distribuidora UFA, bajo el lema: “El viejo cine ha muerto. Tenemos fe en el nuevo”, tal era su rotundo aserto. Aunque hoy sea cada vez más común oír hablar de cineastas con un bagaje exquisito detrás de su debut; de los que pudieron ir a la UCLA, al IDHEC o a la Escuela de Cine y TV de Münich; o de los que desarrollaron sus destrezas en un plató antes de su ópera-prima, ese no es el caso de Agnès Varda, quien primero estudió literatura, psicología, historia del arte, fotografía, y solo luego arrancó con su primer largo, tomando primero a la pintura como su soporte visual.
Luego, a su acervo documental con base en la foto-fija, a su prurito por contar una historia desde una perspectiva inusual: en la que la adversidad pueda estar al lado del humor; la amargura junto a la dicha; la enfermedad y la muerte codeándose con la salud y la vida. En medio de todo esto va tejiéndose una filosofía que podría extrapolarse de la que urde la antigua ateniense Perictione, quien vivió entre los siglos IV y III a.n.e. y hablaba justo de que la filosofía surge en el preciso instante en el que el ser humano se distancia de sus avatares cotidianos y se pregunta de dónde viene y hacia dónde va, cuál es el sentido de la vida y de todo lo que la rodea: que es lo que, en el fondo, pasa con Cléo o Flora, como se prefiera. Al disponerse a esperar el resultado de su examen, toma distancia de su trabajo y a la manera de Watanabe Kanji en Ikiru (1952) o Vivir o Condenado a vivir, de Kurosawa, decide dialogar con algunas personas e incluso divertirse, para de ahí recapacitar, descubrir una cierta salida.
O, si no, al menos intentarlo e ir en busca del deseo por ser feliz, hasta que, en últimas, cree sentirse, más que ser, feliz, con el personaje inicialmente más opuesto a ella, si se le mira con el doble rasero del origen y de la posición de clase. Así, la pequeño-burguesa y cantante y el proletario y soldado, entablan una relación que los lleva de lo más trivial, su vestuario, a lo más profundo, su reflexión sobre la justicia, los desafueros de la guerra, la libertad. Por el camino, han mostrado los beneficios del pensar/reflexionar e incluso criticar/filosofar y cómo ello puede ser ‘peligroso', en sentido positivo, no peyorativo, para el statu quo. El porqué, no es tan arduo ubicarlo si se piensa que, entretanto, el soldado, y otros personajes antes, su asistente, el amante, el pianista, y la ‘valiente' taxista, le hacen preguntas, abren sus ojos, dialogan sobre sus cuitas de forma abierta y no pretenden quedar satisfechas con la solución fácil/banal y/o rápida. Para, al final, tener una visión más holística del mundo y de su vida…
Con una actitud, si se quiere, muy positiva tendiente a la teoría platónica, en torno a que las ideas son lugares reales en los que habita la verdad: y no como abstracción, algo inasible, sino como hecho concreto, casi palpable. Así la verdad sea fugaz, pase, se evapore como pompas de jabón. Hasta ahora, Cléo ha vivido como cualquier prisionera encadenada y todo lo que ve está nublado, enrarecido. Solo cuando decide salir de la cárcel mental y se libra de sus cadenas, taras y demás, puede reconocer la verdad, es decir, su felicidad, sin importar cuán efímera o duradera sea. Al final, muestra la que al tiempo es explosión de dureza y de ternura; esta, la que ha estado parapetada en un modo de pensar basado en los prejuicios que, ahora, por vía de la conversación, esa forma verbal de construir mundos, se han disipado. El inicio, muestra a la cantante Cléo, encarnada por Corinne Marchand, en vísperas de recibir los resultados de su biopsia, se dijo, que podría darle un vuelco positivo o negativo a su vida.
Así que la obra de Agnès Varda captura y revela los 90 minutos previos al dictamen médico que, por diversas razones, entre ellas que el médico no aparece y un hermano suyo es el que le dice a Cléo que solo ‘mañana', a las 11:00 a. m., tendrá el resultado. En la única escena en color de todo el filme, una pitonisa que lee las cartas, pero no las manos, tira el Tarot a Florence Victoire, alias ‘Cléo', por Cleopatra, y quien espera entre angustia e incertidumbre si padece o no un mal terminal: como el que, en la vida real, mató a la propia Agnès Varda. Enseguida, el filme pasa a narrar 120', en 90, de su vida y andanzas por el París de los 60 y, en particular, por Montparnasse (allí fue enterrada Varda), Pigalle y el parque Montsouris. Donde ocurrirá el singular encuentro con el ser que le ayudará a combatir sus prejuicios y a reorientar su vida por caminos menos tortuosos y un poco más libres. En breves capítulos, el filme describe el desasosiego de quien en apariencia tiene todo y en la práctica no tiene nada.
Mediante largos travellings, la cámara sigue los pasos de la estilizada protagonista a través de una estilizada puesta en escena, por las congestionadas vías de la ciudad. Cuando no va a pie, lo hace en taxi, ya sea en compañía de su asistente, Angèle, de su amiga modelo para esculturas, Dorothée, y, en tranvía, del soldado próximo a partir para la guerra en Argelia, Antoine. La b.s.o. de M. Legrand, quien juega el rol de Bob, el pianista, en el filme, funciona en ocasiones como música incidental, otras como contrapunto a la inquietud existencial de Cléo y unas más como alivio o distractor de sus acciones. Así, cuando sale de su sesión de Tarot y baja las escaleras del edificio, a su triple imagen, por fundido encadenado, se suma la alegre marca de sus pasos que busca contrarrestar los efectos del vaticinio de las cartas. Ya en el lobby, frente a un espejo, desfoga su arrogancia de clase y su, hasta ahí, mediocre Weltanschauung o concepción intelectual del universo, voz/frase acuñada por los alemanes.
Entonces, Cléo dice: “Mientras seas bella, estarás mucho más viva que los demás”. Simple sentencia, vigente para una época en la que, como hoy, belleza y moda, más otra dupla, la de juventud y vitalidad, surgió el lema Nouvelle Vague, primero New Look, en inglés, o Nueva mirada, acuñado por la periodista Françoise Giroud, de L'Express. Ya se sabe, por Borges: ‘Los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres'. Pues bien, la recurrencia al espejo, y a los cristales rotos (como recordando de paso al nazismo), será frecuente a lo largo del filme, ante todo en los inicios que muestran a una Cléo más plástica, por impostada, lo mismo que presa de su soledad y del extravío metafísico aun con todos los lujos en que transcurre su vida personal y laboral. Ahora, quedará expuesta a la total desidia de sus más cercanos allegados; perdida en la nebulosa de la incomunicación emocional; y ya en la calle, refundida entre la masa informe que remarca aún más su soledad.
Como cuando entra al café poblado casi por entero de hombres a tomar un coñac, para intentar adormecer su incertidumbre, aplacar su dolor. La enajenación de Cléo respecto a su entorno, alcanza el culmen en la secuencia del encuentro con su amiga Dorothée, quien oficia de modelo para un escultor. Allí, en el salón de las formas inmóviles y sin acabar, se proyecta de nuevo, como alegoría, su soledad, su extravío existencial, su incomunicación con el exterior. Incomunicación que alcanzará una de sus más altas cotas de expresión en El espíritu de la colmena (1973), de V. Erice. (2) A medida que se acentúa tal incomunicación, decrece la empatía con su al parecer amiga entrañable pero incapaz de reconocer su interno desespero. Ya fuera del estudio, el simbolismo cobra presencia a través de la visita que Cléo y Dorothée hacen al novio de ésta, Raoul, quien es proyeccionista. Muestra el corto mudo Les fiancés du Pont Mac Donald (1961), en el que figuran unos irreconocibles J.-L. Godard y Anna Karina.
En efecto, el franco/suizo Godard, ácido crítico y poeta ‘imagenativo', por lleno de imágenes, y la actriz, musa y esposa de aquél del 61 al 67, la ‘eterna' Karina: protagonista del filme de Fassbinder Ruleta china (1976), en el que el espejo cobra una fuerza de poder, división e inmanencia con pocos precedentes. (3) En dicho corto, lo que al inicio se ve todo negro, será a causa de las gafas del ‘anónimo' Godard, así que en la re-visión todo se verá blanco, por lo que cobra vida la sentencia según la cual ‘todo depende del cristal con que se mira' y aquél, bajo un paraguas, aparece junto a la un tanto reconocible Anna. Al salir de la cabina, un hecho incide en el cambio de actitud de Cléo: al caer su bolso al piso, un espejo se hace trizas. Surge así el arte por la sugerencia, en esa mirada que subdivide un espejo, como quien de paso habla de los imponderables de la vida, de las mil y una noches de opciones existenciales y de los incontables días de luz y esperanza que suceden a los de oscuridad y desesperanza…
Situación que resume un viejo adagio oriental: ‘Jamás desesperes, porque aun de las nubes más negras siempre cae agua limpia y fecundante'. O el cantante/poeta L. Cohen (1934-2016), al señalar que si entra la luz en todo es por una grieta. O: ‘El amor no tiene cura, pero es la cura para todos los males'. O que es clave actuar como si no se sabe, así se esté seguro de que nada cambia. O, por último: ‘Actúa de la forma en que te gustaría ser y pronto serás de la forma en la que actúas'. Para ello, solo es prerrequisito la voluntad de poder. Sentencias, todas, que ayudan a resumir el final de la historia de Cléo. Aun así, el espejo roto, más allá de eso, refleja su identidad destruida, su vida hecha añicos, su futuro incierto. Así, no puede pensarse el tiempo cronológico cual si fuera el de un documental, ni el tiempo diegético que parece ir a su vera, como representación de un filme/historia de amor o romance ni de tristeza o saudade, sino como áspera constatación de un hecho trascendental, agobiante, metafísico.
Un hecho trascendental, que le pone al frente a Cléo no la ocasión del arrepentimiento, sino el claro motivo para cambiar su vida. Pues hasta ahora ha estado habitada por el miedo, ese mismo factor que le impide amar con libertad, como se percibe al interpretar el tema Sans toi o Sin ti, acompañada por sus amigos, Bob, el compositor Michel Legrand en persona, y Plumitif, personaje por mitades colaborador y bufón. Luego de ello, entrará en escena el entre tímido/carismático y entrador soldado Antoine, quien le ayudará a Cléo, primero, a hacer una cruda/precisa comparación entre su drama personal y la tragedia colectiva, de la guerra colonialista de Francia en Argelia, que balancee la opción de la muerte junto a la certeza de miles de muertos; y, segundo, a reunir la voluntad, el poder y la decisión de enfrentar y, ojalá, superar su mal, con la idea de Hipócrates en perspectiva: no hay enfermedades sino enfermos. En tal sentido, Cléo concluye: “Me parece que ya no tengo miedo. Me parece que soy feliz”.
Esos dos pareceres tienen que ver con la posibilidad de expresión que tuvo con Antoine, la confianza que éste le brindó y la coyuntura para pasar de la amistad al amor, ese quinto elemento y el único que permite no solo el cambio individual, sino el remezón colectivo al acabar las guerras a través de la acción revolucionaria. Lo que, en últimas, facultó el fin de la guerra en Argelia y la expulsión de Francia del suelo africano. El tránsito de la amistad al amor se patentiza en el plano final, tras abandonar el hospital, con el cruce de miradas entre Cléo y Antoine, que aun con ese final abierto tiene todos los matices de honestidad, franqueza e intensidad para llegar a buen puerto. Lo cual confirma que solo es capaz de dar amor quien no hace reparos, quien hace de su vida una obra de arte (hecho no exclusivo de los artistas o de Foucault), quien ha logrado identidad entre decir y hacer. Tal es el caso de la propia Agnès Varda con su esposo, a quien le dedicó en 1995 su documental L'univers de Jacques Demy…
Quizás no sea vano recordar que Demy (1931-1990) era gay, murió de sida y ella no tuvo problema, tras su muerte, de reconocer que serlo influenció su cine, el que él hizo. Basta recordar Los paraguas de Cherburgo y ya se tiene un referente de calidad, el que tanto luchó contra el cine de Qualité Française. Con él Varda tuvo un hijo, el actor Mathieu Demy. Con el documental/tributo, Agnès sellaba no solo su admiración, en medio del divorcio (1990), sino en paralelo su amor por el cine, su rol como ascendente, más que pionera, de la Nouvelle Vague (se le llama ‘abuela' del que jamás fue movimiento o corriente, apenas una ‘cierta tendencia del cine francés', título del ensayo de Truffaut sobre el cine de su época), como mujer/artista comprometida con la lucha feminista y por los derechos de las mujeres, en la era de furor del patriarcado, del machismo, del andro/falo/centrismo europeo. Es decir, una época de crisis para las mujeres por la desigualdad, maltrato, ninguneo de que eran víctimas.
Idea que de por sí se conecta con Cléo y sus afugias en torno a si su vida tiene sentido. El profesor de la U. N., sede Medellín, Carlos Mario González, (4) y miembro/fundador de Corpozuleta, se pregunta: “¿Tiene sentido propender por el sentido de la vida?” Y ese ‘tiene sentido' es sucedáneo de ‘¿es pertinente [simpatizar con tal búsqueda]?' Pues sí, se responde ya, aun en medio de la crisis actual y en un mundo de imágenes, belleza, juventud, vanidad, nihilismo y de cara al discurso de la posmodernidad, que se resiste a que la vida tenga sentido quizás porque tal discurso/diktat es el del Sistema hegemónico, el del imperio sionista/gringo. Una pregunta que en el filme y en Cléo, cobra todo el significado desde la mirada sobre la dignidad de la condición humana. Si se está en la Tierra, al margen de toda creencia o postura, es por una razón y esa razón debe ser trascendente, no anodina. Para que la vida tenga sentido hay que dejar atrás el retraimiento y la soledad, conversar/compartir de manera íntegra y real.
Compartir/conversar con los demás a fin de sobreponerse a los prejuicios y adquirir el valor de emitir juicios personales, ya no prestados, con autonomía. Solo así será posible acceder a la libertad, que no es un derecho sino un deber. La libertad no baja al pueblo, menos por los políticos, solo se conquista. Nietzsche dixit: “Hay que volver a la muchedumbre, su contacto endurece y pule, la soledad ablanda y pudre”. Por último, en auxilio del amor como fuerza transformadora viene a mi memoria lo que aprendí de joven leyendo a Fromm, acerca de aquello en lo que consiste el amor: en la preocupación activa, no pasiva, por la vida y colaborar al crecimiento de los seres más queridos e incluso, por contraste dialéctico, de los desconocidos por completo. Quizás eso sea lo que, de modo inconsciente, termina por acercar en 90' de tiempo diegético, y no en dos de tiempo cronológico, a Cléo y Antoine. Así, al final no se sepa si ella se quedará en París y/o él marchará, forzadamente, a la guerra en Argelia…
En todo caso, contra este eventual destino por separado, queda para la posteridad esa mirada recíproca, en plano cuasi congelado, como símbolo inefable del paso de la amistad al amor. Mientras tanto, ambos, Antoine y Cléo, a través de su incursión y de su charla en Montsouris han practicado, de alguna forma, justicia, generosidad, lealtad (a sí mismos y a los demás), ayuda, silencio, búsqueda de la verdad, distancia con la mentira. Es decir, lo que en Das Fließende Licht der Gottheit o La luz rutilante de la divinidad, la filósofa alemana medieval Mechthild von Magdeburg (1212-1283), anota sobre el septeto filosófico/poético que los humanos deben poner en acción (5): “Estas siete cosas debemos practicar: / justos en la vida, / generosos en la penuria, / leales en comunidad, / dispuestos, secretamente, a ayudar, / en la necesidad y en la miseria, callar, / plenamente en la verdad estar, / de la mentira, ser enemigos”. Hecho que va al ritmo del Carpe Diem de La sociedad de los poetas muertos. (6)
Tal ideario se parece mucho a lo que otra antigua filósofa, la romana Tallia D'Aragona (1508/10- ?), autora del libro Dialogo della Infinità di Amore o Diálogo sobre la infinitud del amor. (7) El tema esencial ya discutido en El banquete, de Platón, es que la forma más elevada de amor es el amor infinito, que jamás termina y, por lo tanto, no llega a realizarse. ¿Por qué? Porque su misión es acceder al interior del sujeto u objeto de amor, ya que aspira a la posesión y, por eso, logrado su objetivo, tiene que morir. Sin que se sepa, y tal vez sin que siquiera lo contemplen Antoine ni Cléo, en todo caso prefieren aspirar, así sea desde la utopía, en el terreno hipotético, a lo más elevado. Mientras tanto, habrán pasado de la idea, del sentimiento, a la razón, a la práctica, han sido arrastrados por la potencia transformadora del amor. Sin oponer resistencia alguna, quizás porque ya intuyen que ella no avisa, no escoge, que sobre la misma manda el corazón, no su portador: dejándose llevar, en tanto fluir.
Cléo no cantaba, siendo cantante: ahora canta y es consciente de ello. Ha pasado de la aridez de la fibromialgia, o emociones no expresadas, al terreno fértil de lo dicho y puesto en marcha. Antoine, habla como quien aspira a resolver todo con diálogo, no con guerra. Su locuacidad es vía natural al juicio, no a la discordia. Para él, la palabra es acción o promesa que deviene hechos. C/u se deja llevar, como quien ignora adónde va: que es, por dialéctica, un canal para llegar más lejos. Así no se concrete en lo real, reitero, el gran amor infinito, imaginado, no se generó en ellos a través de la pasión, sino de la razón, como en Perdidos en Tokio. (8) Su razón última es/sería lograr la unión de dos soledades que se respetan, así Rilke define al amor, o la unión espiritual con la persona amada, según dice D'Aragona en su libro ya citado. (9) Ambos, sin querer, van contra los que tan pronto poseen al sujeto amado, logran la unión deseada, dejan atrás su accionar y cesan de amar pues ya son incapaces de amar más.
A Santiago, Marthica, María del Rosario y demás cinéfilas y cinéfilo, de quienes espero acepten que el triunfo personal no debería ser el objetivo de ningún ser humano, sino apenas el resultado lógico de sus buenas/bellas y nobles acciones. El resto es ardid de esa posmodernidad al servicio del pensamiento único.
Notas, enlaces y bibliografía
(1) https://rebelion.org/los-400-golpes...
(2) https://rebelion.org/resistir-y-com...
(3) https://www.youtube.com/watch?v=mIw...
(4) https://www.youtube.com/watch?v=4Ky...
(5) GLEICHAUF, Ingeborg. Mujeres filósofas en la historia (Desde la antigüedad hasta el siglo XXI). Icaria Editorial, Barcelona, 2010, PDF: 165 pp.: 30 a 32.
(6) https://rebelion.org/la-sociedad-de...
(7) Íbidem, 2010, 165 pp.: 45-46.
(8) https://rebelion.org/entre-jet-lag-...
(9) Íbidem, 2010, 165 pp.: 45-46.
FICHA TÉCNICA: Título original: Cléo de 5 à 7. Español: Cléo de 5 a 7. País: Francia. Año: 1961. Gén.: Drama / Romance / Thriller psicológico. For.: 35 mm; color, (una secuencia), b/n (resto); 90 min. Guion y Dir.: Agnès Varda. Mús.: Michel Legrand. Fot.: Jean Rabier. Mon.: Pascal Laverriére / Janine Verneau. Int.: Cléo / Florence Victoire (Corinne Marchand); Antoine (Antoine Bourseiller); Angèle (Dominique Davray); Dorothée Blanck (Dorothée); Bob, el pianista (Michel Legrand); El novio (Jean-Luc Godard); La novia (Anna Karina); Plumitif, enfermero (Jean-Claude Brialy); Conductora del taxi (Lucienne Marchand). Prod.: Carlo Ponti / Georges de Beauregard. Dist.: Netflix. Arlette o Agnès Varda recibió en 2017 Oscar Honorífico como Premio a la Trayectoria Profesional. Enlace del filme: https://ok.ru/video/2952638368473
Luis Carlos Muñoz Sarmiento (Bogotá, Colombia, 1957). Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico literario, de cine, de jazz, catedrático, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por sobre todo, lector. Colaborador de El Magazín Cultural de EE, desde 2012; columnista, 23/mar/2018. Su libro Ocho minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, fue lanzado en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por Martin Luther King: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, en el XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos sobre los imperialismos – Literatura y biopolítica, en coautoría con Luís E. Soares, fue publicado por UFES, Vitória (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso Int. Literatura y Revolución, con su ensayo sobre Manuel Zapata Olivella y su novela Changó, el gran putas, fue lanzado por UFES, el 20/feb/2021. Autor, traductor y coautor, con Luis E. Soares, en portal Rebelión, EE y Las2Orillas.
El New Age, un conflicto en la sociedad occidental
«De la pseudociencia a la conspiración. Un viaje por la espiritualidad New Age»
Pablo San José Alonso.
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En relación al impacto del New Age en la sociedad, lo primero que puede decirse es que poseer una comprensión de la realidad como la que venimos describiendo tiene cierta razón de ser. Como han reflexionando largamente multitud de filósofos y sociólogos (por ejemplo los de la Escuela de Frankfurt), la sociedad occidental contemporánea está muy lejos de realizar el proyecto de fraternidad universal vaticinado por la Ilustración y el racionalismo. El desarrollo político-económico y el avance tecnológico, a pesar de sus aportaciones objetivas, no ha conllevado la plasmación de un mundo más justo y ni tan siquiera, como proponía en su tiempo el utilitarista Jeremy Bentham, una superior cota de felicidad y realización existencial para un número mayor de personas. De hecho, en ciertos casos, dependiendo del criterio comparativo y el parámetro que se escoja, más bien puede decirse lo contrario. Hay razón pues, para dudar de las explicaciones que emanan de los centros de poder. Más si cabe cuando se comprueba que la verdad y la mentira se proponen continuamente de forma indiferenciada, empleándose la falsedad con profusión y sin la más mínima censura social cuando conviene para promover o sostener determinados intereses (pensemos, por ejemplo, en todo tipo de publicidad). En tal contexto puede resultar legítimo, incluso conveniente en según qué casos, adoptar interpretaciones de la realidad diferentes o alternativas a las que propone la institucionalidad del «sistema».
Por otra parte la cosmovisión New Age, al menos en algunas de sus concreciones, aporta respuestas a necesidades de tipo espiritual, existencial, etc. allí donde la interpretación racionalista de la modernidad es incapaz de llegar, cubriendo de alguna manera, podría decirse, dichas lagunas e insuficiencias.
Dicho lo anterior, cabe criticar el sistema de pensamiento New Age por diversas cuestiones.
En primer lugar, hay que cuestionar la apuesta que el pensamiento New Age hace por la subjetividad y el relativismo en asuntos que, por su carácter eminentemente material o científico, y su aplicación práctica, deberían ser abordados exclusivamente con métodos objetivos, o con lo que más pudiera aproximarse a ello. Cabe defender, no obstante, el derecho de cada cual a que su pensamiento o su forma de actuar tenga una base de tipo espiritual, como sucedía tradicionalmente con personas fuertemente adscritas a diferentes tradiciones religiosas. Sin embargo, aun en tales casos, el análisis concreto de la realidad ha de depender siempre de la aproximación racional y empírica, no de fuentes «reveladas». Cada individuo es quien ha de saber conjugar cabalmente una cosa con la otra ya que en caso contrario, y el New Age no es ajeno a ello, más que de inspiración espiritual o emocional, hay que hablar de fundamentalismo dogmático.
Yendo aún más allá, la falta de consideración debida a la «Verdad» como pretensión de objetividad y valor no sujeto a infinitas interpretaciones, o a las exigencias que plantea conocer la realidad de una forma cabal, en beneficio de un supuesto derecho a la visión subjetiva particular en cada cuestión, sea la que sea, genera una pedagogía social nociva. Es decir, el New Age es una fuente de difusión de supersticiones, bulos, posverdades, teorías no acreditadas que se ofrecen como verdaderas, etc. Todo ello contribuye de una forma importante a sembrar —todavía más— la confusión, la desinformación y, por tanto, la ignorancia o falta de verdad, en la sociedad.
Como consecuencia de lo anterior, en tanto que desde el New Age emanan desafíos interpretativos de la realidad que se oponen manifiesta y militantemente a los suscritos de forma mayoritaria, es también causa de una mayor división y atomización social. Esto no tiene en sí nada de especial ni de novedoso, incluso no es necesariamente criticable. Es lo que ocurre cada vez que aflora una nueva forma colectiva de interpretar la realidad con pretensiones de sustituir a las cosmovisiones vigentes y de congregar en su derredor a la mayoría social. Es el camino que históricamente han recorrido todas las religiones y proyectos de tipo político, cuyos orígenes son siempre minoritarios y su expresión sociológica de carácter sectario, y que, cuando prosperan suficientemente, pueden llegar a adquirir una dimensión significativa e incluso hegemónica. Sin embargo, en el caso que estudiamos se da una importante diferencia: Dada la total ausencia de objetividad interpretativa en el New Age, resulta imposible que pueda establecer un paradigma lo suficientemente definido y consensuado que logre sustituir —más allá de tratar de refutarlos y negarlos— a aquellos que enfrenta. De tal modo, su única capacidad queda reducida a la de anexar a las cosmovisiones dominantes un sinnúmero de pequeñas visiones particulares formalmente opuestas a ella en diferentes grados, pero sin ninguna posibilidad de plantear una alternativa «unitaria». De lo cual, como decimos, resulta una dinámica tendente a una cada vez mayor división y fractura social. Hecho que, por otra parte, se contradice con la pretensión informal de la New Age de tender a una cierta unidad social cognoscitiva en torno a «la verdad», o, mirándolo desde otra perspectiva, puede semejarse mucho a los enunciados de ciertas teorías conspiratorias que acusan a las autoridades vigentes de instrumentalizar determinadas luchas sociales (por ejemplo el feminismo, o los nacionalismos), para enfrentar y dividir a las personas y, por lo tanto, atomizar la sociedad en pro de sus intereses.
Todo esto es más grave, si cabe, cuando se traslada al ámbito de los grupos y personas que abogan por diferentes proyectos de transformación social. El conflicto que se establece en las propias filas de estos movimientos entre quienes analizan la realidad con parámetros del New Age de carácter subjetivo e incluso conspirativo, y quienes preferentemente lo hacen con los criterios de la modernidad provoca una división, a menudo irresoluble, entre unos y otros, una mengua de dichos movimientos y el descrédito de los mismos de cara a quienes los observan desde el exterior. Todo ello aleja la posibilidad, cada vez más remota, de que pueda llegar a experimentarse en la realidad (ni siquiera a escalas reducidas) cualquiera de los proyectos de utopía social propuestos.
Otra cualidad criticable, ya esbozada, del New Age es su inherente incapacidad para desarrollar un discurso coherente y mínimamente propositivo. Dado que siempre parte de axiomas más o menos acabados, acostumbra a prescindir de todo esfuerzo de documentación e investigación solvente, más allá del que imposta con pretensiones demostrativas de la conclusión que le sirve de punto de partida. De tal forma, en el New Age escasean los análisis y las propuestas, convirtiéndose por ello en un movimiento eminentemente reactivo que piensa y se expresa con formas emocionales, viscerales en no pocos casos, con menoscabo de la dimensión racional. Dicha carencia o debilidad suele ser orillada u ocultada elaborando ad hoc discursos que se muestran como lógicos, científicos e incluso políticos. Es una coartada racionalista que pretende encubrir las verdaderas motivaciones de las teorías esgrimidas, las cuales emanan de necesidades personales de tipo existencial y espiritual. Por ejemplo, desde el negacionismo de la pandemia del covid-19, fue común la crítica al escenario político de restricciones impuesto por unos y otros gobiernos y la apelación al valor «libertad». Sin embargo la gran mayoría de estas personas críticas, en tiempos anteriores a la pandemia y en una sociedad que, desde hace ya bastantes años, viene recortando incesantemente derechos y libertades, no expresaban preocupaciones de ese tipo. Tampoco las expresaron con posterioridad. Más bien parece que dicho discurso, en aquel momento, pudiera estar encubriendo su malestar ante la centralidad mediática de las autoridades sanitarias «oficiales» y el amplio seguimiento que la población hizo de sus indicaciones. De hecho, pudo observarse cómo en el periodo de vacunación masiva el eje del discurso antagonista volvió a desplazarse desde lo político hacia cuestiones más centradas en la disidencia médica: los supuestos efectos nocivos de las vacunas.
Podría concluirse que el New Age, a pesar de algunos de sus discursos, tiene poco o nada de político. Porque, como sería posible decir desde el marxismo, es una teoría carente de práxis que, a fin de cuentas, no se encuentra en un verdadero conflicto con los pilares del orden político y económico occidental. Ciudadanos del primer mundo y del Estado del Bienestar, los seguidores del New Age no son revolucionarios, sino disidentes; más que políticos, como decimos, son antipolíticos y solo creen en el «cambio interior» personal, y no en ninguno de tipo estructural, el cual no les interesa ni lo desean; posiblemente incluso lo temen.
En ese sentido, podemos ampliar la crítica y afirmar que el New Age es una forma de evasión de la realidad: un mundo que no gusta y con el que se está disconforme, sin que haya verdadero deseo de transformarlo. Un mundo, de hecho, que, cuando es analizado, requiere la utilización de distintos ropajes a modo de disfraz para evitar afrontarlo tal cual es. Dice la investigadora Marga Mediavilla: «a base de aplicar el negacionismo a todos los grandes problemas, se crea un discurso que nos dice todo lo que queremos oír: los problemas no existen, son sólo un invento de las élites que quieren robarnos nuestra libertad» (1). De esta forma el militante New Age, desentendiéndose de las grandes disfunciones y retos de la sociedad, se alista en una confrontación idealista y teórica desempeñada contra enemigos frecuentemente imaginarios (véanse las teorías de la conspiración) o, cuando menos, deformados.
También cabe cuestionar la cultura New Age en relación a sus posiciones antihumanistas. En el capítulo anterior hablábamos de la problemática que emanaba de la sublimación del ideal «naturaleza» en detrimento del valor concedido a la especie y civilización humana. Como se explicaba arriba, la concepción bipolar, maniquea, «naturaleza versus humanidad» es fuente de diferentes disonancias cognitivas y, a causa de ello, un importante condicionante que impide el correcto análisis de la realidad. Por lo tanto, un camino que lleva a alejarse del valor Verdad.
Pero lo que me parece más trascendente en esta manera de ver las cosas es el impulso y legitimación que concede a las actitudes individualistas. La desconsideración del ser humano como tal y de la humanidad en su conjunto en beneficio del ideal Naturaleza característica del New Age, como no puede ser menos, es fuente de insolidaridad, de desentendimiento ante el sufrimiento ajeno, ante las tragedias humanas. También se convierte en una cómoda coartada para desmarcarse del grupo y de la sociedad misma en reclamación del derecho individual cuando se necesita el esfuerzo común, la solidaridad, la cooperación, la solución colectiva.
Como también decíamos, la lectura que el New Age realiza de la transformación social en clave individual (pensamiento positivo, crecimiento personal, vida sana…) en detrimento de la dimensión estructural, no puede menos que restar energías y militancia a los grupos y movimientos que sí trabajan ese orden de cosas.
Cabe añadir a lo dicho que nada de malo hay en valorar «lo natural», la propia naturaleza y defender sus diversos ecosistemas de las agresiones que padecen. Todo lo contrario. Siempre y cuando no se olvide que el ser humano también forma parte de ese mundo natural. Sin embargo, la gran mayoría de individuos New Age no suelen ser vistos en luchas y confrontaciones reales con estrategias y tácticas para lograr fines tangibles en el sentido descrito, ya que acostumbran a desarrollar su «compromiso» con la naturaleza más bien mediante acciones individuales (por ejemplo la alimentación ecológica) expresiones emocionales y ritos (y estéticas) propias, y no tanto con militancias y compromisos ecologistas, especialmente si son confrontativos.
Analizando sus posibles implicaciones de tipo sociopolítico, el pensamiento New Age, más allá de servir ocasionalmente de cauce para expresar colectivamente un malestar, siempre relacionado con los temas concretos de su agenda, resulta paralizante, desmovilizador. Como decíamos arriba, genera confusión al negar razón de ser a todo tipo de activismo político «clásico» y señalar falsos agentes y factores causales de los conflictos y disfunciones sociales: los objetivos de movimientos como el ecologismo, el feminismo, el pacifismo, antirracismo, antiimperialismo, diferentes nacionalismos, iniciativas antigubernamentales… interpretados como estrategias bastardas implementadas por organismos, prohombres y organizaciones ocultas que persiguen sus propios fines. De tal forma, al negar razón y sentido a este tipo de luchas, el New Age, consciente o inconscientemente, defiende los intereses de los sectores sociales más inmovilistas y, por ello, se convierte en reaccionario.
Sumado a ello, el hecho de señalar incesantemente conspiraciones imprecisas, agentes poderosos y agendas ocultas, hace poco menos que imposible el poder apuntar hacia objetivos claros, así como trazar estrategias y tácticas que, de algún modo, pudieran incidir, para su transformación, en aspectos fundamentales de la realidad. Incluso aunque hubiese una verdadera intención de neutralizar la supuesta acción sobre la que se especula. En realidad y al fin y al cabo, la principal expresión de la disconformidad es, precisamente, la propia expresión: que se enuncie alto y claro en la mayor parte posible de plataformas disponibles, no la confrontación. Ello tiene el efecto indeseado de generar impotencia paralizadora: la enormidad —y ambigüedad— del mal a combatir hace poco menos que imposible —más allá de la denuncia y la protesta— el combate y, por supuesto, cualquier tipo de victoria. Por lo que todo esfuerzo o riesgo personal al respecto está de más. El militante New Age, después de haber proclamado su teoría en las redes sociales de internet o en cualquier otro espacio propio de retroalimentación puede descansar tranquilo: ya ha cumplido con su tarea, nada más le cabe hacer.
En tal contexto, llama poderosamente la atención que individuos que en otros momentos de su vida han participado en ámbitos de tipo libertario o en movimientos de confrontación contra el orden socioeconómico vigente terminen haciendo suyo un pensamiento y análisis de la realidad que niega la razón de ser de dicho espíritu confrontativo. La principal explicación hay que buscarla en el colapso que en las últimas décadas han experimentado las estructuras de alternativa política de la modernidad (especialmente el derrumbe de lo que se denominaba «socialismo real») y el mismo «espíritu revolucionario», hecho que ha producido emocionalidades de desencanto y frustración entre muchas de las personas que tenían como propios aquellos referentes. En dicho contexto carente de horizontes utópicos, los desafíos que el pensamiento New Age plantea a la institucionalidad, a pesar de su carácter casuístico e incluso extravagante en ciertos casos, pueden dar respuesta a determinadas necesidades individuales, de raíz psicológica y existencial, de mantener una actitud vital rebelde y, de alguna forma, «antisistema».
Por su parte, los seguidores del New Age procedentes de un punto de partida conservador o de corte ultraderechista van a encontrar en este tipo de pensamiento disidente y conspirativo un continuo manantial de argumentarios para señalar a todos aquellos sectores (feministas, izquierdistas en general, personas inmigrantes, minorías étnicas y sexuales, gobiernos de turno...) que desean poner en el centro de su diana.
Aunque sea, de alguna manera, redundar en lo ya dicho, viene bien subrayar la carencia de opción por el bien común que suele abundar en las mentalidades New Age, especialmente aquellas que se centran en la cultura del «pensamiento positivo». Esta visión de la realidad que, aparentemente, hace una apuesta por el optimismo y la espontaneidad, en su reverso resulta ser desmovilizadora e incluso reaccionaria, al negar razón de ser a cualquier tipo de lucha o confrontación, acciones en las que cree contemplar la diseminación de «energía negativa». De tal forma, solo el «cambio personal», el crecimiento «consciente» y algunas otras fórmulas relacionadas con el campo de la autoayuda son las que permitirían algún tipo de evolución favorable en la sociedad, en virtud de la «energía positiva» que movilizan.
También supone una forma elitista de relacionarse con el resto de la humanidad, al considerar que son los individuos y no las estructuras los principales responsables de sus propias carencias y dificultades. Así, al igual que buena parte de las enfermedades no estarían causadas por agentes patógenos, sino por decisiones vitales propias incorrectas, la pobreza, el maltrato o, por ejemplo, cualquier tipo de discriminación, tampoco tendrían origen estructural, siendo su causa principal la falta de espíritu (o energía positiva), consciencia, afán de superación o empoderamiento del sujeto que las padece. Desde este tipo de percepción, resulta natural cuestionar cualquier tipo de política social, particular o institucional, la cual, supuestamente, estaría infantilizando y volviendo dependientes a los individuos desfavorecidos, e impidiendo que éstos pudieran desarrollarse desde sus propias potencialidades.
Como puede inferirse, esta ideología se encuadra de lleno en los clichés neoconservadores del autoemprendimiento, «el hombre hecho a sí mismo» o «el sueño americano». Y, como tampoco puede dejar de advertirse, es un pensamiento propio de personas económicamente acomodadas; gentes con trabajos estables, que pagan sus impuestos y a quienes les disgusta que el dinero público se dedique a subsidiar a otras personas cuya situación de pobreza y dependencia de la ayuda externa juzgan libre e interesadamente decidida por las razones descritas arriba.
Más allá de estas aplicaciones «el pensamiento positivo», y el New Age en general resultan elitistas en sí mismos. En otros epígrafes hablábamos del «narcisismo colectivo»; de quienes se autoperciben superiores al resto debido a determinada cualidad compartida. En este caso cabe referirse a la convicción de estar «despiertos» o «conscientes» frente a una mayoría social gregaria, «durmiente» y, en todo caso, ajena e ignorante de sus propias capacidades individuales. En ciertos casos, se llegan a adoptar ciertas visiones filosóficas de corte supremacista: «la moral de los amos», de Nietzsche (2), que apuesta por el Yo, el orgullo, la fuerza, la libertad, el autodesarrollo, el poder.., frente a la «moral de los esclavos» , denominación que condena y desprecia los principales valores de la cultura cristiana: la compasión, la humildad, la paciencia, el sacrificio, la comunidad… o los de la izquierda: el compromiso, la militancia, la solidaridad, el altruísmo... actitudes, todas ellas, que juzgan negativas para el desarrollo personal y limitadoras de «energía vital». Aunque, como es obvio, no es de aplicación a todas y cada una de las personas seguidoras del New Age, resulta fácil relacionar este pensamiento con actitudes personales egoístas e individualistas y con coartadas para eludir cualquier tipo de compromiso o responsabilidad con respecto a terceras personas.
En todo caso, lo que parece claro es que el tipo de pensamiento pseudocientífico y conspirativo —múltiple, heterogéneo y dinámico— propio del New Age es una forma de ver las cosas que va a seguir teniendo presente y futuro en la sociedad occidental y en sus ámbitos de influencia cultural. Como decíamos, el ideal kantiano del triunfo universal de la razón no es más que un mito, una utopía de la modernidad que no tiene visos de poderse realizar. Por ello, dicho paradigma forzosamente, y en justicia, ha de compartir su espacio con otro tipo de aproximaciones a la realidad de raíz emocional e incluso espiritual.
No hay que descartar tampoco que en situaciones de crisis aguda, como sucedió con la pandemia del coronavirus, se dé un aumento de este tipo de sensibilidades que logre una fuerte implantación en el imaginario colectivo e, incluso, la eclosión de movimientos sociales de carácter más o menos espontáneo. Éstos, como en el ejemplo descrito, se aglutinarían en torno a los conflictos interpretativos mediáticos derivados de cada situación. En todo caso, esta circunstancia tampoco supone novedad: cabe recordar, observando la historia de Occidente, cómo en momentos de fuerte crisis social, económica o sanitaria, fue común que un alto número de individuos pusiera su mirada en interpretaciones de la realidad alternativas, fuesen de corte místico o también de corte político.
Por todo ello se hace necesario asumir que el pensamiento New Age es una realidad que va a seguir estando presente en la sociedad. De tal forma, es conveniente saber encontrar las fórmulas adecuadas para la convivencia y tolerancia que quepa mantener, al menos, hacia algunos de sus puntos de vista concretos, así como aprender a distinguir cuáles son sus aportaciones nocivas para poderlas enfrentar y limitar su influencia en la sociedad. En definitiva, se trata de hacer una correcta lectura de este fenómeno para aprender a relacionarse con él desde el diálogo y la empatía y también desde el desacuerdo y la denuncia explícita cuando ésta se haga necesaria.
…
1- «Este negacionismo extenso dice, grosso modo: el virus no existe y sólo es un plan de las élites para restringir libertades, pero, además, tampoco el cambio climático existe, es, también, una excusa de las élites globales para arruinar la economía de los países. Tampoco es preciso decrecer porque el planeta no da más de sí, es un plan de las élites para empobrecer y esclavizar a las naciones; ni debemos tener dietas menos carnívoras porque nos estamos cargando las selvas a base de soja, es un plan de Bill Gates para vender carne artificial. Por supuesto, el pico del petróleo no existe, sino que quieren vendernos coches eléctricos; ni hace falta recordar aquello de que la cantidad de seres humanos que puede soportar la tierra es finita, porque sólo es un plan de Bill Gates para reducir la población, etc., etc., etc.»
https://contadashabas.wordpress.com...
2- https://es.wikipedia.org/wiki/Moral...
En la misma línea, Nietzsche hablaba también de la «voluntad de poder», un concepto principal en su filosofía, mediante el que definía el impulso vital, la fuerza de la que cada individuo debe dotarse para lograr el cumplimiento de todas sus metas personales. No conviene olvidar que ambos conceptos, moral de los amos y voluntad de poder, resultaron inspiradores para los teóricos nacionalsocialistas del Tercer Reich.
La Ilustración fabricó el racismo moderno
Francisco Martínez Hoyos
¿Y si el de la Ilustración fuera un discurso eurocéntrico y con un fuerte contenido racista? En palabras del filósofo John Gray, buena parte del pensamiento del Siglo de las Luces “consistió en un intento de demostración de la superioridad de un sector de la humanidad –el residente en Europa y sus avanzadas coloniales– sobre el resto”. Como agudamente hace notar Gray, esta forma de pensar no es una desviación del “auténtico” pensamiento ilustrado, sino una parte consustancial del mismo. Los philosophes, en su opinión, fueron los verdaderos padres del racismo moderno.
Voltaire (1694-1778) creía que la discriminación en función del color de la piel se fundamentaba en la razón. El relato bíblico del Génesis, por el que todos los hombres descienden de un antepasado común, solo le inspiraba burla y desprecio. De ahí que se preguntara sarcásticamente si los africanos provenían de los monos o si eran los monos los que provenían de los africanos.
Encontraba ridícula la idea de que un negro, con su rostro a su juicio poco agraciado y su poca o nula inteligencia, pudiera ser, tal como se deducía de la Biblia, la imagen de Dios. El ser humano, a su parecer, solo se había desarrollado con plenitud en el contexto europeo. Las razas serían, desde esta óptica, auténticas especies, cada una con su propio origen.
Aunque Voltaire representaba la vertiente más progresista de la Ilustración, en el tema racial exhibía unos claros prejuicios. Su Ensayo sobre las costumbres muestra cómo sus ideas, en este punto, no se apartaban de una visión tradicionalista. La inteligencia de los negros era en su opinión muy inferior a la de los blancos. Su “estupidez” resultaría patente por su tendencia a pensar solamente en el presente, sin un mínimo sentido de la previsión. Tampoco serían capaces de constituir sociedades con una cierta estabilidad.
Otra faceta del racismo volteriano es el antisemitismo. Imaginemos la paradoja: en 1942, un oscuro profesor, Henri Labroue, publica un volumen con el llamativo título de Voltaire antijuif (Voltaire antijudío). Los círculos colaboracionistas de la Francia de Vichy están encantados: ahora pueden utilizar al ídolo de los progresistas para justificar las políticas antisemitas que comparten con el nazismo. La Resistencia, en cambio, reacciona en defensa de un pensador que simboliza las convicciones republicanas y laicas.
A partir de entonces, la obra de Labroue será muy contestada. Pero el problema no se reduce a una lectura distorsionada de los textos de un autor inocente de tales cargos. Lo cierto es que Voltaire, en su Diccionario filosófico, expresó su disgusto hacia un pueblo, el judío, que le parecía ignorante y bárbaro, capaz de unir “la más sólida avaricia a la más detestable superstición”.
Sus gentes, a ojos del pensador, se caracterizaban también por el odio hacia todos aquellos que no pertenecían a su colectividad. No obstante, pese a esta clara aversión, también es cierto que el escritor galo se siente en la obligación de especificar que “no es necesario quemarlos”.
Dentro del mundo ilustrado, el antisemitismo volteriano no es una excepción. El barón de Holbach (1723-1789) atribuirá a los judíos el mismo fanatismo. Pero no cree que el problema se reduzca a la fe religiosa: los descendientes de los antiguos israelitas se caracterizarían por ciertos defectos morales como la avaricia. Además, por su procedencia asiática, serían seres cobardes, estúpidos y degradados. Es el clima, según Holbach, lo que explica esta naturaleza tan antipática.
David Hume (1711-1776), a su vez, manifestó, en su ensayo sobre los caracteres nacionales, que existían motivos para afirmar la inferioridad de las gentes de los trópicos y de las zonas árticas. Los negros estaban, de forma natural, por debajo de los blancos. Y lo mismo sucedía con los otros tipos de hombres. Las demás pigmentaciones se habían revelado poco compatibles con el progreso: “Nunca hubo una nación civilizada de otra complexión que no fuera la blanca [...] Ninguna ingeniosa manufactura entre ellos, ninguna ciencia”.
En un sentido similar se expresaba Immanuel Kant (1724-1804), otro de los príncipes del racionalismo dieciochesco, inspirado directamente en el pensamiento de Hume. Estaba convencido de que existía una jerarquía de razas muy estricta, en la que el color de la piel determinaba más o menos valor: “La humanidad se presenta en su mayor perfección en la raza de los blancos. Los indios amarillos tienen un talento menor. Los negros están mucho más abajo, y en la última escala se encuentran una parte de los pueblos americanos”.
Según el filósofo germano, los habitantes de las zonas más cálidas del planeta eran más perezosos que aquellos que vivían en territorios más templados. ¿Acaso, tal vez, por culpa del clima? Kant supone que existen ciertas “disposiciones naturales” que determinan una menor inclinación al trabajo. Aunque ciertas personas emigraran a latitudes menos tórridas, seguirían siendo menos aptas para un esfuerzo continuado. Un negro, por la propia naturaleza de su constitución, no podía ser otra cosa que estúpido.
Vayamos ahora a la obra del marqués de Condorcet (1743-1794). En Sobre los progresos futuros del espíritu humano, este aristócrata se muestra imbuido de la superioridad de franceses y anglosajones, poseedores de una civilización por encima de las demás, a una gran distancia de “la barbarie de las tribus africanas” y de “la ignorancia de los salvajes”.
A la vista de esta desigualdad, dice Condorcet, los europeos tienen la obligación de difundir sus principios por el resto del mundo. El suyo será un imperialismo benéfico, destinado a hacer felices al resto de los hombres, que nada tendrá que ver con el que practicaban los religiosos, obsesionados con extender una fe que, en palabras de Condorcet, se reducía a “ignominiosas supersticiones”.
Condorcet era opuesto a la esclavitud. Sin embargo, contradictoriamente, pensaba que no había que suprimirla hasta pasados setenta años. ¿Cómo justificaba esta dilación? Por la supuesta incapacidad de los negros para ejercer su libertad. De ahí que hubiera que pensar en recortar sus derechos como si se tratara de niños o locos. Su pensamiento, aunque progresista para la época, no deja de estar limitado por el eurocentrismo.
En cambio, Denis Diderot (1713-1784), al denunciar las injusticias del imperialismo occidental, sí se manifestó radicalmente contrario al esclavismo y justificó el derecho de las víctimas a rebelarse. Si los negros no alcanzaban el mismo desarrollo cultural que los blancos, eso no se debía a la inferioridad natural, sino a la opresión que habían sufrido por parte de sus dominadores: “No se han escatimado esfuerzos en degradar a esos desdichados, y luego les reprochan ser viles”. No obstante, esta postura progresista, en el contexto de su tiempo, parece ser más la excepción que la regla.
La Ilustración, en suma, poseía sus “luces”, desde luego, pero también sus sombras. Podía dar lugar a un pensamiento emancipador, pero también a una ideología racista que legitimara el creciente predominio de los europeos en el mundo.
Elx per la Pau vuelve a mostrar su rechazo a la guerra
Como viene sucediendo cada mes, la plataforma Elx per la Pau animó a toda la gente de bien a expresar su rechazo a la guerra. Por ello, unas cuarenta personas se concentraron el viernes 24 de enero a las siete de la tarde en la Glorieta de Elx.
Se leyeron manifiestos contra la guerra en Ucrania, el exterminio de la población palestina y la política migratoria estadounidense.
El ambiente, además de reivindicativo, era distendido, lo cual facilitó que varias personas leyeran poemas pacifistas y expresaran su sentir ante las injusticias del mundo.
Una hora más tarde, las personas asistentes se marcharon con la certeza de que dentro de un mes deberán reivindicar de nuevo la necesidad de justicia y noviolencia.
No hay tregua para Israel, que multiplica sus ataques sobre la población de Cisjordania
Pablo Elorduy
Ahmad Rashid Rushdi Jazar, de 14 años, fue asesinado a tiros por las fuerzas israelíes en Sebastia el domingo 19 de enero. Según Defense for Children International - Palestine, Ahmad y sus amigos estaban sentados en una zona cercana a un jardín de infancia cuando las fuerzas israelíes, ocultas y posicionadas entre los árboles en la zona de Al-Tinat, abrieron fuego contra los niños desde una distancia de 650 metros. Ahmad recibió un disparo en el pecho, cayó al suelo y sangró profusamente. Es uno de los habitantes de Cisjordania que ha sido asesinado en las últimas horas, después de que entrara en vigor el alto el fuego en Gaza.
“Mientras se producía el tan esperado alto el fuego en Gaza, la maquinaria de muerte de Israel intensificó sus disparos en Cisjordania, matando a diez personas en Jenin”, denunció ayer, martes 21 de enero, la relatora especial de la ONU sobre los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese. “Si no se obliga [a Israel] a detenerse, el genocidio israelí contra los palestinos no se limitará a Gaza. Recuerden mis palabras“, afirmó Albanese. Además, Israel ha realizado decenas de arrestos en Cisjordania en las últimas horas.
Las Fuerzas Armadas de Israel (FDI) han bautizado la incursión sobre Jenín como “muro de hierro”, una referencia al ensayo The Iron Wall, un breve artículo que prefiguró el corpus político del futuro Estado de Israel escrito por Ze'ev Jabotinsky, uno de los padres del sionismo y colaborador del fascismo de Benito Mussolini en los años 30 del siglo pasado.
Mientras continúa la alegría desconfiada por la consecución del alto el fuego en Gaza, los temores de que las Fuerzas Armadas de Israel y las milicias de los colonos intervengan impunemente sobre Cisjordania se basan en las declaraciones de miembros del Gobierno. A principios de enero, el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, que está a cargo de Cisjordania, defendió que “Nablus y Jenin deberían parecerse a Jabalia”, la ciudad palestina al norte de la Franja de Gaza que Israel destruyó por completo en los últimos meses de la guerra, informa Mondoweiss.
Trump da carta blanca a Netanyahu
Los ataques sobre Jenin del martes coinciden con una de las primeras decisiones de Donald Trump. El presidente de EE UU, cuya campaña fue financiada por representantes de las élites sionistas, anuló con una orden ejecutiva las sanciones de la era Biden que se impusieron a los colonos israelíes extremistas en Cisjordania acusados de llevar a cabo violencia contra los palestinos. “Levantar las sanciones a los colonos extremistas los alienta a cometer más crímenes contra nuestro pueblo”, ha afirmado el Ministerio de Asuntos Exteriores palestino en un comunicado.
Según informes publicados en EE UU, Trump tiene previsto reanudar los envíos de bombas de 2.000 libras a Israel. El envío de estas bombas fue la única condición impuesta por Biden a Israel en medio del genocidio. Pese a esa línea roja marcada por el expresidente, la realidad indica que los envíos de este tipo de artillería se han seguido produciendo. No obstante, el gesto de Trump marca una dirección clara que ya ha sido señalada: el alto el fuego no es una intención de contravenir a Israel, a quien se permitirá seguir con sus planes para el conjunto de los territorios palestinos.
Elise Stefanik, embajadora de EE UU ante Naciones Unidas, reafirmó esa sospecha en una intervención del martes durante su audiencia de confirmación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, en la que defendió que Israel tiene dominio “bíblico” sobre la Cisjordania ocupada.
La primera administración de Trump terminó con la política estadounidense de no reconocimiento de los asentamientos ilegales —según el derecho internacional— en Cisjordania y se espera que la Casa Blanca mantenga esa misma política. La Comisión de Colonización y Resistencia al Muro, dependiente del Gobierno de Palestina ha informado que ya hay 898 puestos de control y puertas militares israelíes en la Cisjordania ocupada. En lo que va de año ya se han establecido 17 nuevos puestos. Sólo en el este de Ramala, el ejército israelí ha instalado, en menos de un día, cinco nuevas puertas metálicas, aislando seis aldeas en un espacio de menos de 12 kilómetros, durante los días previos a la entrada en vigor del alto el fuego en Gaza.
Mientras, en el territorio costero, se suceden las operaciones para rescatar cuerpos sepultados por los edificios derruidos después de quince meses de ataques aéreos. En las primeras horas tras el alto el fuego ya había un centenar de cadáveres recuperados y las estimaciones de la agencia de Defensa Civil Palestina sitúan en diez mil los cuerpos enterrados bajo los escombros. Además, casi tres mil cuerpos se han fundido como resultado de los bombardeos.
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